El FC Barcelona vuelve a someter al Real Madrid y se alza con la Supercopa de España (5-0)

El FC Barcelona vuelve a someter al Real Madrid y se alza con la Supercopa de España (5-0)

Actualizado Domingo, 26 enero 2025 - 14:36

El FC Barcelona ha superado al Real Madrid en la final de las Supercopa de España con un vendaval de goles (5-0) que ya es un clásico de estos encuentros.

Con prácticamente el mismo once del partido de semifinales, a excepción de Shei y Leupolz, que se lesionó en el último encuentro, las merengues salieron con una actitud defensiva y con poco margen de maniobra ante un inicio dominante de las culers, que recuperaban a Aitana Bonmatí para el duelo.

Hasta el minuto 30, el Barcelona se presentaba como una autentica pesadilla para Olga Carmona, capitana del Real Madrid, que poco o nada podía hacer ante el ataque rival. Fue Caroline Graham quien rompió el empate con un tiro cruzado desde fuera del área que tocó en Lakrar.

El tanto abrió la lata para las culers, que, con un doblete de la polaca Pajor, sentenciaron el encuentro antes del descanso.

A la vuelta de vestuarios, el asedio sobre la portería de Misa era total y Patri Guijarro hacía el cuarto en el minuto 62. El tanto anestesió a las de Toril, que ni siquiera lograron romper la racha de dos años y siete partidos sin meter un gol al FC Barcelona.

Alexia Putellas culminó la goleada de cabeza, logrando la quinta Supercopa de España para el club azulgrana y su primer título del año.

Sinner asusta con una victoria despiadada sobre Zverev y se lleva su segundo Open de Australia

Sinner asusta con una victoria despiadada sobre Zverev y se lleva su segundo Open de Australia

Las desgracias aguardan en las esquinas, un mal gesto que acabe en un 'crec', un masaje de un fisioterapeuta despistado, pero Jannik Sinner puede dominar el tenis en la próxima década, especialmente si se juega en una pista rápida. Es preciso hasta rozar el límite humano; es racional hasta rozar el límite humano. Dicho de otra manera, parece un robot. Este domingo su victoria ante Alexander Zverev en la final del Open de Australia por 6-3, 7-6(4) y 6-3 fue la confirmación de una nueva era.

Si el número uno del ranking ATP se enfrenta al número dos y su dominio es tan contundente no hay mucho más análisis. El único contrapunto en la actualidad es Carlos Alcaraz y su creatividad, aunque cada vez es mayor la diferencia entre ambos sobre cemento. En realidad, cada vez es mayor la diferencia de Sinner con el resto del mundo sobre cemento. Sin problemas físicos, el italiano parece imbatible en ese terreno porque es imbatible: lleva 21 victorias consecutivas, todas desde que le ganara el propio Alcaraz en octubre en la final del Masters 1000 de Shanghai.

Un Zverev cabizbajo

Ante él, los rivales saltan a la pista ya abatidos, como le ocurrió a Zverev este domingo. Cabeza baja, mirada perdida; el ánimo por los suelos. Nunca fue el alemán un tipo sonriente, pero su pose no invitaba a pensar que ganaría por fin su primer 'grande'. Su única posibilidad de victoria ya le advertía sufrimiento: tenía que aguantar, aguantar y aguantar. Y no estaba para tanto aguante.

MARTIN KEEPAFP

En el primer set, en cuanto se torcieron las cosas, Zverev ya se desesperó en gestos hacia su equipo, hacia el cielo, hacia sí mismo. Fueron sintomáticas sus subidas a la red sin sentido. Es cierto que Sinner era imperturbable: no cedió una sola bola de break en todo el partido, con su primer saque apenas perdió nueve puntos y únicamente cometió 27 errores no forzados -por 45 del alemán-. Pero Zverev se lo podía haber imaginado antes de empezar. En ese periodo inicial, Sinner, preciso y serio como siempre, necesitó hasta seis oportunidades de rotura para adelantarse, pero en cuanto lo hizo se acabó.

Remontarle era una quimera, pero Zverev tenía que intentarlo y lo intentó. En el segundo set, mucho más concentrado que al principio, el número dos mundial soltó su derecha, empezó a hacer más daño, y amenazó con alargar la disputa. Con 5-4 y 30-0 a su favor tuvo la mejor oportunidad. Pero Sinner no movió ni una ceja, llevó el periodo al tie-break y allí incluso le sonrío la suerte. En el 4-4, una bola suya pegó en la red, quedó suspendida en el aire y cayó del otro lado convirtiéndose en una dejada perfecta. Entonces sí, ya no había mucho más que hacer.

JOEL CARRETTEFE

Antes de empezar el tercer set, Zverev se peleó en el banquillo con su raquetero, golpe va, golpe viene, y ya sólo quedaba esperar a la conclusión. Para el alemán era su tercera final de Grand Slam perdida; seguramente tendrá más oportunidades, quién sabe si las aprovechará. Para el italiano, en cambio, es el inicio de una nueva era en la que puede dominar el tenis.

"No son tan bueno"

"Quiero agradecérselo a mi equipo. Hemos trabajado mucho para volver a estar aquí. Es increíble conseguir estas cosas, pero también compartirlas con vosotros. Gracias a todos por hacer posible este torneo, es mi Grand Slam más especial y espero que siga siendo así", comentó Sinner, discreto incluso en el momento de recoger el trofeo. La euforia, contenida. La celebración tranquila.

Detrás, Zverev seguía machacándose por lo ocurrido durante el encuentro: "Te lo mereces, Jannik. Eres demasiado bueno. Es así de simple. Creo que estoy haciendo un buen trabajo, pero no soy lo suficientemente bueno, simplemente eso. Aprecio mucho todo lo que ha hecho mi equipo después de mi lesión, ser número dos del mundo, volver a dos finales de Grand Slam... No estaría aquí sin vosotros".

El viaje interior de Gayà para retar a Lamine Yamal y rescatar al Valencia de la orfandad

Actualizado Domingo, 26 enero 2025 - 08:33

Con más o menos talento y carisma, el lateral zurdo de un equipo es un jugador de complemento... menos en el Valencia. José Luis Gayà es el alma, la esencia de un equipo que se desmorona año a año y que lucha contra un destino que le tiene con un pie en Segunda. Es el clavo al que el valencianismo se agarra, y no sólo porque recuerde a tiempos mejores. En Mestalla se sufre su ausencia por la mala fortuna que le persigue en forma de lesiones en momentos clave y porque, sin el capitán, el equipo se empequeñece dejándose muchos puntos por el camino. En concreto han sido 48 de los 96 en juego desde que empezó el calvario físico del jugador en la temporada 22/23. En porcentaje asusta más: el Valencia ha perdido el 46% de puntos disputados en 32 partidos sin él.

A Gayà le ha perseguido un mal fario que ha aprendido a digerido. "¿Qué puedo hacer? No está en mi mano ni lo puedo cambiar. Sólo puedo trabajar para salir más fuerte", comentó a una persona de su entorno cuando el pasado mes de mayo se confirmó que debía pasar por el quirófano para suturar el recto femoral de su pierna izquierda y afrontar una larga recuperación. Ha sido su viaje interior, de "aprendizaje", de asumir que "las lesiones no se pueden controlar" y de hacerlo sin miedo. "Cada lesión es una lección de todo", confiesa. El fútbol, amable y cruel, Le quitó un Mundial y le dejó a puertas de una Eurocopa en la que podría haber sido campeón. Él mira la otra cara: es capitán del club de su vida, al que llegó con 11 años, representa los valores del valencianismo y va a tirar de un equipo por el que apostó para sumar ya más partidos que el mítico Claramunt.

No le ha tocado una época fácil, pero ni huye ni se arruga. Se sabe líder de un vestuario donde lleva el brazalete y está obligado, a sus 29 años, a ejercer de veterano. "Veo a un equipo convencido e ilusionado por salir de esta situación complicada. El equipo está muy vivo", sentenció. La experiencia de 2023 le dejó huella aunque, lejos de temblar, el lateral prefiere pensar que, en esto sí, hay remedio. "Quiero darle la vuelta. Tenemos la oportunidad de cambiarlo. Hay margen. Tengo ilusión y ganas", dijo en palabras que también hace resonar en el vestuario. Porque no es de alzar de la voz, pero sus gestos en el campo lo dicen todo. Hasta levanta a Mestalla, con quien ha desarrollado una conexión especial. Quizá por la grada sabe que sin él se sufre.

Gayà se ha perdido 32 partidos de Liga en las últimas tres temporadas: seis en la 22/23, 13 en la 23/24 y otros tantos en la actual. El Valencia sólo ha ganado siete, ha empatado nueve y ha perdido 16. Sin su capitán ha sumado 30 puntos de 96, apenas el 29%.

Para Carlos Corberán es imprescindible tenerlo sin contratiempos como el pisotón que sufrió en los primeros minutos antes el Sevilla y le dejó dos puntos de sutura en el empeine. Lo necesita a su mejor nivel en defensa y, sobre todo, como arma de ataque.

La prueba de Lamine Yamal

En Montjüic vivirá su primer reto desde el regreso: Lamine Yamal. Nunca antes se han enfrentado porque la eclosión de la joven estrella ha coincidido con las lesiones del valencianista. Sin embargo, sí se conocen. "Tengo el recuerdo de verlo cuando llegó a la selección con 16 años y aluciné. Dije que iba a marcar una época. Lo tiene todo para triunfar y su progresión no tiene límites", aventuró.

Sin haberse cruzado, Gayá tiene en mente ese duelo. "A Lamine lo tengo bastante visto. Es complicado porque no sabes que es mejor: si ir rápido a presionar, porque tiene habilidad para salir por los dos lados, o si darle espacio, porque te puede generar situaciones complicadas. Hay que hacerlo correr para atrás. Ahí puede estar la clave", advirtió. La receta la pondrá a prueba en este partido, donde puntuar catapultaría el ánimo del equipo, y también dentro de dos semanas en los octavos de final de la Copa del Rey.

¿Qué Barça tendrán enfrente? Puede ser el equipo al que Leganés y Las Palmas colorearon la cara o el arrollador que remontó en Lisboa: "Ese partido de Champions fue un recital. Cómo creyeron. Tiene grandísimos jugadores y han sabido adaptar muy bien lo que les pide el entrenador y ser muy agresivos hacia adelante. Yo y el equipo nos preparamos para enfrentarnos a la mejor versión".

Tecnología vs seguridad, el gran dilema del ciclismo: "A 80 kilómetros por hora siguen pedaleando"

Tecnología vs seguridad, el gran dilema del ciclismo: “A 80 kilómetros por hora siguen pedaleando”

La temporada ciclista en Europa se desperezó con el sol de invierno del Levante, con las primeras victorias pero también con los primeros e inevitables accidentes. Fue un 2024 durísimo en cuanto a caídas - 497 incidentes en las pruebas UCI, masculinas y femeninas-, de los peores que se recuerdan, con la curva maldita de la Itzulia como paradigma de todas las amenazas. Pero también como punto de reflexión. ¿Se ha vuelto el ciclismo peligrosamente rápido?

Para saber más

El debate lo desataron hace unas semanas Chris Froome y Wout Van Aert, dos estrellas que han vivido en sus carnes las graves consecuencias de besar el asfalto. Ambos llegaron a una conclusión parecida: es el momento de poner freno a la tecnología. "Sería tan sencillo como limitar los desarrollos de los cambios", lanzó el cuádruple ganador del Tour, a quien una caída en el Critérium du Dauphiné en 2019 cambió para siempre su carrera. "Si bajando tienes ese límite... Ahora, con los desarrollos tan grandes que llevamos, hay quien aún se plantea ir sobrepasando corredores en las bajadas", corroboró el belga, arruinado su 2024 en A través de Flandes y después en LaVuelta en el descenso de Collada Llomena.

La conversación está en el pelotón, también a la expectativa por las nuevas normas introducidas por la UCI en este 2025. Ya se han visto las primeras tarjetas amarillas, por ejemplo. "Parece interesante. Veremos si nos baja los humos", reflexionaba Urko Berrade antes de la salida de la Clàssica Camp de Morvedre que conquistaría después. El corredor del Kern Pharma, ganador de etapa en la última Vuelta, entona el mea culpa, "la ambición de los corredores, que queremos estar siempre bien posicionados...". "Pero la carretera da para lo que da. Somos humanos, cometemos errores", y exige seguridad: "limitar los desarrollos reduciría la velocidad, que cada vez es más alta y las consecuencias son peores". Un discurso que coincide con el de su director. "Cada vez se llevan platos más grandes. En pendientes que antes no les daba el desarrollo y dejaban de pedalear, ahora siguen. A 80 kilómetros por hora siguen pedaleando e imprimiendo fuerza. Eso crea más velocidad. Y a más velocidad, más peligro", expone Jon Armendariz.

El pinganillo

Hace no tanto, apenas 15 años, lo normal en el pelotón eran grupos de 10 velocidades, con la combinación 53x11 como habitual. Ahora ya no es extraño que avancen con 13 velocidades, con multiplicaciones mucho más potentes, desde el extendido 54, al 56, 58 e incluso 60, ya visto en contrarreloj. En la guerra tecnología vs seguridad, también hay sus dudas. No todos lo tienen claro.

"Los corredores vienen con más talento y pueden mover más desarrollo. ¿A un atleta de 100 metros le dices que vaya más despacio? ¿O a un nadador? No hay ningún deporte en el que se prohíba batir récords", argumenta Jesús Hernández, director del Polti VisitMalta y el escudero más fiel que tuvo Alberto Contador en su carrera profesional. "Los asfaltos son mejores, los corredores más habilidosos, las gomas son mejores... Si todo mejora y evoluciona, es normal que se vaya más deprisa. Las caídas forman parte y es un riesgo que el corredor asume. Dejemos que el ciclismo evolucione", pide. Y si hay que limitar algo, que sea, quizá, el peso de las bicicletas. "El límite ahora está en 6,8 kilos. En una bicicleta va un ser humano encima, va una vida. Si es muy muy ligera, quizá esa fragilidad sea perjudicial para la seguridad", argumenta. "Neumáticos de 30 de ancho, frenos de discos... La tecnología también ayuda a la seguridad. En una bajada, ir a 60 a 65 kilómetros hora, ¿qué puede suponer? La hostia es la misma", aporta Josemi Fernández, director del Caja Rural.

En una línea parecida se mueve Iván García Cortina. "Sin duda se va mucho más rápido. Es evolución, es un deporte de riesgo, es lo que hay. Todo es más aerodinámico, cascos, bici, ropa... Limitar el desarrollo no es la solución, porque limitas a los que tienen más fuerza o potencia. Yo sería más partidario, aunque sea difícil, de mirar el tema aerodinámico, de que el freno sea la bici y el ciclista", expone el del Movistar en EL MUNDO antes de tomar la salida en el Gran Premio de Castellón.

Tarjetas amarillas

No sólo es la 'pausa tecnológica'. Las medias de velocidad suben y suben. Influye la tecnología, pero también la nutrición, la ciencia aplicada a los entrenamientos... Algunas de las medidas de la UCI van en otro sentido. Por ejemplo, la zona de protección se va a poder ampliar de tres a cinco kilómetros, para reducir la tensión en los finales de etapa al sprint. También se va a penalizar a los compañeros del ganador que celebren brazos en alto por detrás. Y se analizan otras soluciones relacionadas con el equipamiento, como el uso de 'airbags' para los ciclistas, la normativa sobre la altura de la llanta y la anchura del manillar...

Hay quien habla también de la precocidad de los ciclistas, de su falta de experiencia al llegar al pelotón. Y luego, en entredicho está el uso de pinganillos. ¿Ayuda o perjudica a la seguridad? "Yo los dejaría. Una bajada en mal estado, un punto estrecho, un camión parado, una caída de una moto, gasolina en el asfalto... Si puedo avisar a mis corredores... ¿Qué deporte a este nivel no tiene comunicación con sus integrantes? Ninguno. Iríamos hacia atrás", dice Jesús Hernández. "Sirve para avisar de giros, de manchas de aceite... Es una herramienta que es indispensable para la seguridad. El tema de las tarjetas sí que me parece una medida buena, que puede hacer que se piensen dos veces las cosas antes de hacerlas", expone Josemi Fernández

El director del Caja Rural - Seguros RGA pone sobre la mesa el último de los elementos, quizá el menos tenido en cuenta. El respeto. "Ahora hay unas jerarquías y unos egos muy marcados en el pelotón. Equipos que no toleran que les ganes la posición. Están dispuestos a cerrarte o hacer lo que haga falta. Comportamientos mafiosos. No vale todo", protesta, poniendo como ejemplo la actitud del AG2R en la pasada Vuelta a España. En una línea similar a lo que aporta el veterano David de la Cruz. "Limitar el desarrollo bajaría las velocidades, podría ayudar. Pero la clave para mí es el correr con cabeza y respeto. Ser conscientes de la peligrosidad de este deporte. Es un trabajo que tenemos que hacer todos. Los corredores y los organizadores al buscar recorridos seguros", concluye el corredor del Q36.5.

Mbappé es el ángel exterminador

Mbappé es el ángel exterminador

Actualizado Sábado, 25 enero 2025 - 23:41

Un Mbappé en absoluto estado de gracia se bastó el solito para cargarse a un colista Valladolid, que ya no tiene ni espíritu para romper su camino hacia el descenso. Ronaldo vende al club como una ganga al mejor postor. Eso es es deplorable.

La demostración de que Ancelotti es un veterano caduco es que tenía miedo defensivamente a un equipo moribundo. En su empeño de convertir al Madrid en un mamarracho volvió a cometer el pecado de Tchouaméni de central, mientras que castigaba al central Asencio al lateral derecho. Es un técnico absolutamente lejos de la realidad.

Hizo una extraño equipo con Valverde como jefe del equipo y Ceballos, castigado por el cansancio de tantos partidos. Todo ello ante un Valladolid, un colista que lograba incluso tambalear en los primeros minutos a un Madrid detestable.

¿Qué pasó después? Que apareció un increíble Mbappé que es el ángel exterminador del Real Madrid. Aunque sea un equipo que del centro del campo hacía atrás es un mal conjunto. Un peligro con este entrenador.

Lo más impresionante es que el italiano reclame que el Madrid gana y es líder por su gestión tanto estratégica y ejemplar. Es capaz de eso y mucho más. Pero es como un condenado que defiende su caída, aunque sabe perfectamente le van a echar.

El papel de Vinicius

Vuelvo a insistir que Vinicius es una rémora para el juego maravilloso y genial de Mbappé. ¿Por qué? Porque le roba un terreno que él necesita para jugar como una supremacía espectacular. Y eso que esta vez, Rodrygo no le ayudó, porque el brasileño hizo un partido lamentable.

La cuestión es que el mediocre Ancelotti todavía cree que su Vini es mejor, es su estrella ante un Mbappé que esta en otro planeta. Ahora mismo no está al alcance de ningún jugador del mundo.

No me podía creer el segundo gol de Mbappé enjaulado en la red. Le dio un mal pase Rodrygo y no sé cómo lo hizo, como un genial mago, se inventó un gol. Y eso que en el equipo sólo tenía Bellingham para ayudarle.

El inglés mereció hasta algún gol. Logró que le hicieran un penalti bien visible aunque el arbitro no lo había visto.

Me da vergüenza que el gran Ronaldo haya acabado de esta manera con un equipo modesto como el Valladolid. Una pésima gestión . Inconcebible es que ahora quiera ser el presidente del fútbol brasileño. Una entelequia.

De todas formas, Ancelotti no se quita la soga al cuello porque a Florentino no le va a gustar nada que pierda el martes con el Bretois. Pero es peor todavía que un equipo con Mbappé , Bellingham, Rodrygo y Vinicius no logre ni estar entre los ocho primeros de la Champions. No es admisible.

Mbappé logra su primer 'hat-trick' en el Madrid y levanta un dique sobre el liderato

Mbappé logra su primer ‘hat-trick’ en el Madrid y levanta un dique sobre el liderato

Los espacios de Mbappé son inescrutables. La mayoría está por descubrir. El día que Vinicius cumplía una sanción de las muchas que cumplirá sino escapa de sí mismo cuando el personaje suplanta al futbolista, Ancelotti hizo viajar a Rodrygo a la izquierda y mantuvo al francés en el área en una plaza donde iba a encontrar menos espacio. El Valladolid no está para ofrecerlo. Mbappé se movió como se hace en un bosque a oscuras para encontrar la asociación que llevaba al gol. La diferencia y los minutos trajeron el decorado para mostrar al Mbappé que ya conocemos, disparado en la contra y ya sin dudas en el punto de penalti, para lograr su primer 'hat-trick' en el Madrid y levantar un dique sobre el liderato: cuatro puntos sobre el Atlético, que pierde el paso, y 10 sobre el Barcelona antes de su duelo ante el Valencia. El Madrid de los debates es el Madrid de siempre: primero gana y luego se pregunta por lo demás.

La pared con Bellingham, siempre con el tempo justo, fue felina, por la velocidad y la precisión con la que Mbappé arrancó y definió. Del Mbappé lanzado lo sabemos todo. Del Mbappé enjaulado tenemos mucho por descubrir. A su llegada y a su compatibilidad con Vini le ha acompañado el debate, siempre sano, acerca de quién debería ocupar la banda izquierda, el lugar donde ambos explotan su velocidad. La pregunta podría ser otra: ¿Quién ofrece más en el centro? La impresión es que el francés, ya a dos goles de Lewandowski, por ahora Pichichi con 16, sobre todo cuando el Madrid ha de afrontar un ataque posicional, como en Pucela. Nunca es sencillo, pese al dominio, pero puede ser errático si la movilidad de los futbolistas es escasa y juegan en exceso al pie. Hasta que llegó la jugada del gol, a la media hora, el Madrid no lo había hecho con excesiva claridad. Entonces sí, hubo movilidad, conducción, pared y gol, con la participación de Ceballos, Valverde, Bellingham y Mbappé. Mucho talento coordinado y bien empleado.

Ancelotti situó a Brahim en la derecha, porque el hispano-marroquí sabe hacer muchas cosas, no sólo desbordar o marcar. Se mueve bien entre las líneas y es solidario en las ayudas, aunque la orientación del juego en el Nuevo Zorrilla no lo puso el valor como otras veces.

Asencio como lateral

Con Asencio como improvisado lateral derecho por primera vez, al menos en el primer equipo, esa ayuda era lo prudente. Del poco peligro que este Valladolid podía presentar, el mayor estaba en esa banda, dada la presencia de Sylla, exuberante en carrera. Asencio lo anticipó con seguridad y astucia y se aventuró en la salida, pero no es carrilero. Ese no es su toro.

La posición del canario, fuera de su lugar habitual como central, se veía acompañada de la Tchouaméni otra vez junto a Rüdiger. Ancelotti compone la defensa como si hiciera un sudoku, lo que lleva a menudo a demasiados futbolistas fuera de su posición. No le tocó esta vez a Valverde desde el inicio, en el centro del campo junto a Ceballos, aunque el uruguayo fue desplazado a la banda con la entrada de Modric por el sevillano, ya en la segunda mitad. Ceballos suma minutos como titular, porque en el arca perdida de Kroos hay que buscar soluciones. El sevillano está activo, toca mucho el balón y pone orden, pero hay que empezar a pedirle toques más definitivos y pases ganadores.

Una UVI futbolística

En las antípodas del Madrid, como colista, al Valladolid hay que pedirle cosas básicas, pero es difícil en un paisaje devastador. Pucela es como una UVI donde su equipo intenta respirar sin que lo auxilien quienes deben hacerlo, con un Ronaldo que no es precisamente galáctico como presidente y ya piensa en su futuro en la CBF, en Brasil. Mala cosa. Courtois detuvo la electricidad inicial con una intervención ante David Torres para esperar que la calidad impusiera su lógica mientras el Valladolid se desangraba con un penalti inútil. La lógica de Mbappé.

Zverev en la final de Australia y el sueño de la generación perdida: "Lo que me pasó ante Alcaraz no me puede volver a suceder"

Zverev en la final de Australia y el sueño de la generación perdida: “Lo que me pasó ante Alcaraz no me puede volver a suceder”

Hay una diferencia enorme de Grand Slam ganados según la década en la que nacieron los tenistas. Hasta diez jugadores nacidos en los años 80, Djokovic, Nadal, Federer, Murray, Wawrinka, Safin, Roddick, Ferrero, Cilic y Del Potro, acumularon un total de 78 grandes. Los dos campeones de la década de los 2000, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner ya suman seis pese a su juventud. Pero la década de los años 90 sólo ha dado dos vencedores de Grand Slam, Daniil Medvedev y el ya retirado Dominic Thiem, con un trofeo cada uno.

Existe toda una generación perdida que difícilmente se podrá recuperar -ahí están Tsitsipas, Rublev, Khachanov, Tiafoe, Hurkacz...- y que ya sólo busca consuelo. Si este domingo (09.30 horas, Max y Eurosport) Alexander Zverev levanta su primer 'grande' a sus 27 años tendrá el suyo. Después de dos finales perdidas, el US Open de 2020 ante Thiem y el pasado Roland Garros ante Alcaraz, el alemán está en su mejor momento con las puertas de la gloria abiertas, aunque delante esté Sinner.

Concentrado y sin presión

Nunca antes Zverev había jugado tan bien. Nunca antes Zverez se había mostrado tan maduro. Nunca antes Zverev había sido más libre. En Melbourne, el favorito es Sinner, y Zverev sólo tiene cosas que ganar. «Ahora tengo un objetivo claro, que es ganar un Grand Slam, y lo estoy persiguiendo dando lo mejor de mí mismo. No voy a tener un partido fácil, pero estoy preparado para una batalla muy dura. Creo que tengo el nivel necesario para ganar a cualquiera, aunque sea Jannik», comentaba Zverev que llega descansado a la cita.

Al contrario que en otros grandes, no se despistó en las primeras rondas, ante Lucas Pouille, Pedro Martínez y Jacob Fearnley, todos partidos resueltos por la vía rápida y, aunque cedió un set ante Ugo Humbert y Tommy Paul, sus victorias no estuvieron en peligro en ningún momento. Precisamente ante Paul y luego en semifinales ante Djokovic disputó tres tie-breaks que demostraron que está preparado: los ganó todos con una seriedad impropia.

De vuelta al gimnasio

Como siempre, el servicio es su mejor arma -ganó un 78% de puntos con su primero, ha llegado a sacar a 222 km/h-, aunque ahora tiene más. Aquel chaval larguirucho algo apático que acabó extenuado sus dos finales anteriores de Grand Slam se ha convertido ahora en un tipo más fuerte, más resistente, más hecho. Después de caer ante Alcaraz en París, Zverev volvió a llamar al que fuera su preparador físico en los inicios, Jez Green, y el trabajo realizado es evidente.

«Cuando estaba con Jez me consideraba uno de los tipos más fuertes y, el año pasado, en la final ante Carlos me agoté físicamente. No quiero que eso me vuelva a suceder nunca más, por eso he vuelto con él», valoraba esos días en Melbourne el alemán que estuvo cuatro años sin vivir una final de Grand Slam entre dudas, problemas físicos -se lesionó gravemente de un tobillo en aquellas semifinales de Roland Garros 2022 ante Rafa Nadal- y escándalos. Dos ex novias le acusaron de malos tratos y ambos casos acabaron con acuerdos extrajudiciales.

Sinner y sus problemas

El año pasado, con su ascenso al número dos del mundo entre títulos como los Masters 1000 de Roma y París-Bercy, ya se advirtió su madurez y ahora sólo queda confirmarla. Delante, eso sí, un Sinner que amenaza con hacer de la Rod Laver su casa y que parece inalterable pese a las extraños episodios sufridos en cada partido -el tembleque por el calor ante Holger Rune, la cojera ante Ben Shelton- y los vaivenes de su caso de dopaje. Justo antes de empezar el Grand Slam, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) puso fecha a la vista que decidirá su futuro, los días 16 y 17 de abril, entre el Masters 1000 de Montecarlo y el Mutua Madrid Open, y pese a todo, ahí está, en su segunda final consecutiva en Melbourne.

«Jannik encuentra en los partidos de tenis un lugar seguro. Ahí sale, hace lo suyo y siente que reproduce lo que ya sabe, lo que entiende, en lo que es bueno. Salir a la pista es un hogar para él», analizaba ayer Darren Cahill, técnico del italiano, que el próximo año abandonará los banquillos.

El Atlético no puede ante un serio Villarreal

El Atlético no puede ante un serio Villarreal

Describe el efecto mariposa de Edward Lorenz que una pequeña variación en un sistema no determinista puede producir efectos divergentes. La pregunta en clave rojiblanca es si la mariposa de Leganés va a afectar al equipo de las 15 victorias consecutivas pese al épico triunfo ante el Bayer Leverkusen. Diferentes competiciones y diferentes motivaciones. Una tiene final y la otra sólo tiene partido a partido según dijo Simeone. Pues quizás el equipo necesite una meta clara, como en Champions. Ante el Villarreal se quedó corto en voluntad o suerte. [Narración y estadísticas, 1-1]

La mariposa del Atlético es Julián Álvarez. Dos aleteos suyos acabaron con el Bayer y ante el Villarreal, con una posición algo más retrasada, quiso influir en el flujo de los acontecimientos desde todos los parámetros. Suyo fue el primer pase en profundidad del partido y también el primer tiro a puerta, aunque ante los amarillos se le negara el gol.

Comandados por el argentino, el Atlético salió fuerte, dominador. Más que a aletear como una mariposa y a picar como una abeja, quiso apabullar desde el inicio. Lo hizo con una asfixiante presión arriba y mucha atención de una renovadísima línea defensiva con pocos habituales frente a Oblak. Por delante, Koke, el capitán, con pocos minutos este año en un centro del campo muy sólido sin su nombre entre los titulares.

El Villarreal no encontraba el balón, esperaba en su campo las acometidas del Atlético y apenas amenazaba la portería de Oblak. Entonces llegó una temeridad de Reinildo tras un mal control de Witsel en una jugada aislada. Se tiró el mozambiqueño a los pies de Gerard Moreno y, pese a que toca balón, arrastra con la pierna de atrás al delantero amarillo que no falló desde los 11 metros. Tocaba remontar. No es mala opción esta temporada. Ocho veces se ha conseguido. Pero la moneda no siempre va a salir cara.

Gerard Moreno transforma el penalti ante Oblak.

Gerard Moreno transforma el penalti ante Oblak.PIERRE-PHILIPPE MARCOUAFP

El gol descolocó algo a los de Simeone. Fue un golpe psicológico al equipo que estaba jugando mejor y que más lo merecía. Pero el fútbol no entiende de justicia, sólo de goles. Que le pregunten al Leverkusen, cuya primera parte en el Metropolitano mereció bastante más premio. Se perdió hasta Koke, el timón rojiblanco, un error suyo cerca del área casi le cuesta el segundo a su equipo si no llega a ser por Witsel, rapidísimo, que tapó a Gerard. El quite del perdón.

Y repitió nada más empezar la segunda parte. En una contra en inferioridad defensiva, Witsel se lanzó a los pies de Barry para evitar el segundo del Villarreal. Acción de mérito para el belga reconvertido a central. Esa contra peligrosa no fue un espejismo, el Villarreal repitió a la espalda de Molina e hizo sufrir mucho a los colchoneros en los primeros minutos.

Respondió el Atlético con la inspiración de De Paul y la amenaza de Julián, aunque fue Correa el que finalizó mal tras un rebote de Junior. El portero se ha asentado en la portería del Villarreal ante la ausencia de Diego Conde. En la siguiente, el brasileño no pudo hacer nada contra los dos rojiblancos que había en boca de gol. Falló Correa el pase atrás de Julián, pero Lino embocó el balón suelto para empatar el duelo con media hora por jugarse.

Espectáculo arbitral

Un partido sin bronca alguna se ensució por la falta de control de Sánchez Martínez, con la mano muy suelta para soltar amarillas por doquier y una roja al banquillo del Atlético. Esa locura tarjetera quitó ritmo al juego, pero Julián enseguida lo volvió a acelerar con una carrera en solitario que consiguió detener Junior. El Atlético volvía a dominar al submarino amarillo, que se abandonaba a las contras que pudiera conducir Baena, con todo el frente de ataque renovado desde el banquillo. También recurría el submarino al balón parado, cinco córners dispuso y los remataron todos. Afortunadamente para el Atlético, fuera de los tres palos.

Los últimos 10 minutos fueron de acoso rojiblanco, cuatro saques de esquina seguidos reflejaban el agobio de los de Marcelino. El Atlético buscaba el liderato. Casi lo encuentra Griezmann con un cabezazo que se fue por milímetros. O, también, por el aleteo de una mariposa.

Antonio Morgado reina en Castellón en el estreno profesional de Marcos Freire, el hijo de la leyenda: “Mi padre me dice que sufra mucho”

Actualizado Sábado, 25 enero 2025 - 17:40

Todas las miradas van para el niño, cómo no. También las atenciones de la prensa en la mañana nublada de Castellón, el comienzo de la temporada ciclista 2025. Marcos cumple los 19 años el 16 de julio, el mismo día que Miguel Indurain, aunque su apellido le emparenta con otra leyenda del ciclismo español. Nada menos que Freire. Viste los colores del UAE Team Emirates, los mismos que Pogacar. Todo son señales. Este sábado debutó profesionalmente, en la Ruta de la Cerámica, el Gran Premio de Castellón que cumplió su segunda edición con una preciosa victoria de su compañero Antonio Morgado en el rampón final de Onda.

Para saber más

"Estoy un poco nervioso, pero contento de debutar, tengo que disfrutar del día de hoy, que es un día especial", dice el chico antes de partir hacia su destino, inevitable desde que hace algunos años empezara a destacar en categorías inferiores, captado con premura por el cazatalentos Matxin. Habla con la misma soltura que pedalea y no esquiva la pregunta inevitable, la del consejo paterno, las comparaciones que nunca le podrán abandonar. "Me ha dicho que sufra mucho y que disfrute, que es lo más importante".

Y sufre. Y disfruta. Así lo dice su rostro, manchado por el polvo, a la llegada a Onda, un rato después que su compañero Morgado. Marcos quedó descolgado a 15 de meta. Este domingo volverá a la carga en la Clásica de la Comunidad Valenciana.

Marcos Freire, en la salida de Castellón.

Marcos Freire, en la salida de Castellón.L. S. B.

Su padre, el ganador de tres mundiales (y tres San Remo, cuatro etapas en el Tour...), el mejor clasicómano del ciclismo nacional, no debutó profesionalmente hasta los 22 años, con los colores del Vitalicio, un modesto, sexto en la Challenge de Mallorca de 1998. Él lo hace en el equipo más poderoso del mundo, como perla que no se puede escapar. "Soy bastante rápido, en un grupo lo puedo hacer bien, pero tengo que mejorar en todo para aprender", cuenta, aún en edad juvenil.

Fue una lección para Marcos Freire en este recorrido quebrado y nervioso, salpicado de lluvia. La escapada del día murió justo antes de las rampas del último puerto del día, el Collado de Ayódar, a menos de 15 kilómetros de meta. Lo hizo por el trabajo de Jayco y Bahrein, que no iban a tener premio para Michael Matthews, ganador hace un año, ni Matej Mohoric, los dos favoritos.

En esa postrera subida, entre ataques y amagos, justo al coronar, Alessandro Covi se desmarcó unos metros. Con ese arreón iba a decidir la carrera, 15 kilómetros de bajada hasta Onda, pues le siguieron otros cinco. Entre ellos su compañero Morgado. También el uruguayo del Burgos Antonio Fagúndez y el francés Clément Champoussin, segundo y tercero, pues en el sprint para arriba no pudieron con el portugués. Pura clase, a unos días de cumplir 21 años, no es la primera carrera profesional que gana. Ya lo hizo en 2023 en el Tour de Rhodes y el año pasado en una etapa de la Vuelva a Asturias y en el Giro della Romagna.

Djokovic enseña la resonancia con la lesión que le retiró ante Zverev

Djokovic enseña la resonancia con la lesión que le retiró ante Zverev

Actualizado Sábado, 25 enero 2025 - 17:32

El tenista serbio Novak Djokovic colgó este sábado en sus redes sociales la imagen de la resonancia magnética a la que se sometió, como prueba de la lesión que padece en la pierna izquierda y que le obligó a retirarse de la semifinal del Abierto de Australia ante el alemán Alexander Zverev.

"Pensé en dejar esto aquí para todos los 'expertos' en lesiones deportivas que hay por ahí", es el texto con el que Djokovic ha acompañado el resultado de la resonancia con el fin de responder a aquellos que pusieron en duda que estuviera lesionado.

El serbio, de 37 años y diez veces ganador en Melbourne, se practicó la prueba este sábado después de su marcha del primer Grand Slam de la temporada tras perder el primer set ante Zverev, entre los abucheos de parte de los espectadores de la pista central.

Las molestias del tenista serbio surgieron en el partido de cuartos de final frente al español Carlos Alcaraz que ganó en cuatro sets y a su término, reveló que estuvo a punto de retirarse tras el segundo set.

"Yo creo que alguien que está pensando en retirarse en el segundo (set) no hubiera jugado de la manera que lo ha hecho. No voy a entrar en detalles, pero no creo que se hubiera retirado", comentó Alcaraz de Djokovic, quien no se entrenó en la víspera de la semifinal contra Zverev.