El tenista serbio Novak Djokovic colgó este sábado en sus redes sociales la imagen de la resonancia magnética a la que se sometió, como prueba de la lesión que padece en la pierna izquierda y que le obligó a retirarse de la semifinal del Abierto de Australia ante el alemán Alexander Zverev.
“Pensé en dejar esto aquí para todos los ‘expertos’ en lesiones deportivas que hay por ahí”, es el texto con el que Djokovic ha acompañado el resultado de la resonancia con el fin de responder a aquellos que pusieron en duda que estuviera lesionado.
El serbio, de 37 años y diez veces ganador en Melbourne, se practicó la prueba este sábado después de su marcha del primer Grand Slam de la temporada tras perder el primer set ante Zverev, entre los abucheos de parte de los espectadores de la pista central.
Las molestias del tenista serbio surgieron en el partido de cuartos de final frente al español Carlos Alcaraz que ganó en cuatro sets y a su término, reveló que estuvo a punto de retirarse tras el segundo set.
“Yo creo que alguien que está pensando en retirarse en el segundo (set) no hubiera jugado de la manera que lo ha hecho. No voy a entrar en detalles, pero no creo que se hubiera retirado”, comentó Alcaraz de Djokovic, quien no se entrenó en la víspera de la semifinal contra Zverev.
Fermín Aldeguer reinó en un Gran Premio de Indonesia marcado por las caídas. El murciano se alzó con la victoria, la primera de un rookie desde que Jorge Martín hiciera lo mismo en 2021, y se convirtió así, con 20 años y 183 días, en el segundo piloto más joven de la historia en subirse al primer escalón del podio en MotoGP, solo por detrás de un Marc Márquez que se marchó lesionado de Mandalika. Marco Bezzecchi, quien firmó otra vez una pésima salida pese a partir desde la pole, se lo llevó por delante tratando de remontar en los primeros compases de la carrera y el de Cervera, tras una aparatosa caída, ni podía mover el brazo derecho, el mismo que le obligó a pasar cuatro veces por el quirófano. Su hermano Álex, mientras, tras una gran remontada, rozó el segundo puesto, que finalmente cayó en manos de un muy combativo Pedro Acosta, y tuvo que conformarse con terminar tercero.
"No puedo decir que esté muy bien, pero dentro de lo malo, parece que ha salido barato. Es la clavícula, parece que tengo los ligamentos rotos, y ahora hay que estar pendientes de Madrid", señaló Marc, con el brazo en cabestrillo, ante los micrófonos de DAZN. Ángel Charte, director médico de MotoGP, ya había explicado tras una primera revisión que la radiografía parecía indicar que había una pequeña fractura pero que, al tratarse de un hombro con múltiples intervenciones, lo más conveniente era llevar a cabo un TAC en la capital de España. "Son cosas que pasan, un día te pasan a ti y otro día, a otro. Marco ha venido a pedirme disculpas. Ahora de lo que se trata es de llegar a Madrid y el tiempo que digan los doctores será el que pasaremos recuperándonos", sentenció el de Cervera con resignación y, también, por qué no decirlo, un cierto alivio.
Su imagen, en este caso, contrastó en gran parte con la de un Fermín Aldeguer que estaba prácticamente en una nube tras su primera victoria en MotoGP. "No me lo creo, estoy súper contento. Tengo muchas palabras de agradecimiento, a toda mi gente, a mi familia, a Ducati y al equipo Gresini. Antes de la carrera ya sabíamos que tenemos este potencial y hay que seguir así, porque tenemos sed de más", recalcó el murciano. "Estoy bastante contento, cometí un error en la salida y perdí demasiadas posiciones, aunque luego pude ir remontando. Adelantar es muy difícil, ser tercero es fantástico y quiero darle la enhorabuena a mi compañero Fermín por la victoria", señaló poco antes Álex Márquez. "Sabemos que a nuestra moto le cuesta, por eso tenemos que estar contentos de estar en el podio. Tenemos un buen potencial para estar allí constantemente y hay que mejorar, pero no estamos tan lejos como al principio del año", zanjó por su parte un Pedro Acosta que peleó hasta el final para, por lo menos, llevarse la segunda plaza.
El de Mazarrón, de hecho, firmó una muy buena salida y llegó a rodar por delante de todos en los primeros compases de una prueba que, además de Bezzecchi y Marc Márquez, tampoco pudieron completar Enea Bastianini, Pecco Bagnaia ni Joan Mir. Pero, en cuanto Aldeguer logró ponerse por delante, su dominio ya fue tiránico. Cimentado, también, en las continuas peleas por el resto de puestos de cabeza que se producían a sus espaldas. Eso, a la postre, le permitiría sellar un triunfo incontestable, con una máxima ventaja sobre sus perseguidores de algo más de 9.1 segundos. En cuanto al resto de pilotos españoles, Raúl Fernández fue finalmente sexto, pese a haber estado en la pomada durante un buen rato, al igual que un Álex Rins al que la pérdida de rendimiento de los neumáticos acabó por condenarlo a la décima plaza.
Rueda, campeón de Moto3
El sevillano José Antonio Rueda (KTM) se ha adjudicado matemáticamente el título mundial de Moto3 al imponerse en Indonesia en una carrera con un final muy accidentado que obligó a mostrar bandera roja a Dirección de Carrera. Rueda estaba disputando la victoria de una carrera que lideraba cuando sus compatriotas Adrián Fernández (Honda) y David Muñoz (KTM) se tocaron, lo que hizo que éste último cayera de manera violenta y fuese la causa de la bandera roja.
Con nueve victorias y 13 podios, Rueda, cuyo peor resultado de la temporada ha sido una quinta posición, dejando al margen su 'cero' de Qatar por la rotura del motor de su KTM, se ha proclamado campeón del mundo a cuatro carreras del final de la temporada, un hito deportivo al alcance de muy pocos pilotos y que pone sobre la mesa la gran superioridad ejercida por este joven andaluz a lo largo de la temporada.
José Antonio Rueda, tras conquistar el título de Moto3.ADI WEDAEFE
El primer partido del Grupo E deja la primera sorpresa. Ucrania, que saltó al campo con la bandera de su país atada al cuello para homenajear a todas las víctimas de la guerra, no ha podido ante una selección rumana que explotó al máximo sus virtudes y aprovechó los errores de su rival. Lunin, Mudryk, Tsygankov, Dovbyk...,todos ellos nombres muy conocidos capaces de poder dar un golpe sobre la mesa en esta Euro pero, al menos esta tarde en Múnich, nada salió como esperaban. [Narración y estadísticas (3-0)]
Los de Rebrov comenzaron el partido con intensidad, practicando un juego asociativo que buscaba a sus estrellas para que hicieran su magia. Sin embargo, la presión alta de Rumanía en la salida de balón ucraniana provocó que Lunin entregara un mal pase hacia la frontal que aprovechó Stanciu, líder y capitán de su selección, para mandar el balón a la escuadra con un potente disparo en el minuto 29.
Ucrania reaccionó pocos minutos después con una volea del extremo blue a la salida de un córner, pero los contragolpes de Rumanía seguían generando un gran nerviosismo. Tanta confianza tenían los amarillos que a punto estuvo, de nuevo el capitán, de anotar un gol olímpico poco antes del descanso.
La selección de Ucrania escucha el himno con la bandera atada al cuelloRONALD WITTEKEFE
La segunda parte comenzó con las mismas sensaciones. Con una Ucrania atascada en ataque, incapaz de generar grandes ocasiones de peligro y una Rumanía que aprovechó una de sus salidas en velocidad para anotar el segundo con un disparo de Marin desde tres cuartos de campo, que le pasa a Lunin por debajo del brazo.
El tanto dejó prácticamente hundida a Ucrania que, solo cuatro minutos después, en el 57, observaba incrédula como Dragus remataba en el área pequeña una jugada ensayada de saque de esquina para sentenciar el partido.
Pocas ocasiones tuvieron los de Rebrov para intentar acercarse en el marcador. Solo un disparo lejano de Sudakov obligó a intervenir al portero Nita. Tampoco los cambios del seleccionador para intentar agitar el avispero cambiaron la dinámica de un equipo que no pudo ni siquiera estrenarse con un gol en propia puerta que estuvo cerca de meterse Puscas. Con este resultado, Rumanía espera a Bélgica para jugarse, quién sabe, si el liderato de grupo.