¿Y ahora qué, Alcaraz? Tres días en Ibiza y vuelta al trabajo en Londres: "Que se divierta, pero que recuerde que es tenista"

¿Y ahora qué, Alcaraz? Tres días en Ibiza y vuelta al trabajo en Londres: “Que se divierta, pero que recuerde que es tenista”

Una gesta como la remontada ante Jannik Sinner en la reciente final de Roland Garros debería suponer para Carlos Alcaraz unas semanas de vacaciones, quizá un mes, incluso dos meses, pero nada más lejos de la realidad. Ahora goza de cierto tiempo libre, sí, está disfrutando de la noche de Ibiza, sí, pero el viernes, sólo cinco días después de levantar su quinto Grand Slam, ya volverá a trabajar. Fiesta escasa; el calendario no da para más.

Antes del fin de semana se instalará en Londres y a principios de la semana próxima, el martes o el miércoles, debutará en el ATP 500 de Queen's, donde será difícil exigirle. Dos años atrás se proclamó campeón y continuó su racha exitosa hasta su primer Wimbledon. El año pasado cayó en segunda ronda ante Jack Draper e igualmente triunfó con su segundo Wimbledon. ¿Qué pasará esta vez? Seguramente es el torneo más incierto de Alcaraz, siempre lo es, pues será el tercer año de esa transición: del reservado del club Ushuaia a las pistas de hierba del oeste de Londres.

La fiesta en Ibiza

«Ahora ya está desconectando. Le dije que se divirtiera, porque se lo merecía, pero que recordara que es tenista. Lo conocemos, estos días estará bien y volverá fresco y dispuesto. Lo importante no es tanto hacer fiesta como desconectar, dejar de pensar en tenis y pasar tiempo con sus amigos como cualquier joven de 22 años. Volverá a trabajar con entusiasmo», proclamaba Juan Carlos Ferrero, que otras veces discutió la ya típica escapada ibicenca de su pupilo.

Como se puede ver en el documental de Netflix A mi manera, el primer año, en 2023, cuando Alcaraz se marchó a la isla justo al perder en semifinales de Roland Garros ante Novak Djokovic hubo diversidad de opiniones en su equipo. Ahora, después de su histórica victoria ante Sinner y con los recientes precedentes en Wimbledon, es imposible negar a Alcaraz la conveniencia de esas minivacaciones. «Para mí Ibiza, no te voy a engañar, es fiesta y salir. Voy allí básicamente a reventarme, no sé si está bien decirlo de esa manera, pero sí, a salir. Cuando tengo algo así lo aprovecho al máximo», reconocía Alcaraz en ese documental de tres capítulos. Que lo aproveche.

La vida en Londres

Después en Londres ya volverá a su rutina de entrenamientos y entretenimiento en el Royal Wimbledon Golf Club. En Londres, en realidad, sus días suelen ser más relajados que en París. En la capital francesa duerme en un hotel del centro, el Villa Marquis que está pegado al puente del Alma, y cena en restaurantes selectos como el Siena, donde celebró su título con comida italiana, champán Laurent-Perrier y bengalas. En la capital británica, en cambio, reserva durante un mes una casa en los alrededores del All England Club y, sin ocio alrededor -el centro queda a una hora en coche-, se dedica a mejorar su hándicap.

En esos días su residencia suele servir tanto para su equipo como para su familia y por eso esta edición hará un pequeño cambio. En 2023 y 2024 alquiló una casa no muy grande de dos plantas con un pequeño jardín y una canasta de baloncesto y este 2025 cambiará por una casa de mayor tamaño. Los precios en la zona las semanas de Wimbledon son altos -entre 1.800 euros y 17.500 euros por semana, según 'Tennis London-, pero el dos veces campeón merece más espacio.

El final de temporada

Su objetivo será levantar su tercer Wimbledon consecutivo, un hito que multiplicaría su leyenda. Sólo dos jugadores ganaron más de una vez el llamado Channel Slam, la combinación de Roland Garros y Wimbledon, y sólo uno lo hizo dos años seguidos. Rafa Nadal lo logró en 2008 y 2010, pero Bjorn Borg lo consiguió en 1978, 1979 y 1980. Eso sí, poco después se retiró con sólo 26 años, un desenlace del que Alcaraz debe huir. Por eso la importancia de sus salidas y posiblemente de una mejor programación de su agenda.

Después del verano siempre llegan sus peores meses y su equipo ya trabaja para que esta vez eso no ocurre. Su angustia en la última gira estadounidense de cemento, con una raqueta rota en el Masters 1000 de Cincinnati y un tropiezo temprano en el US Open, fue una señal. Pase lo que pase en Wimbledon, a Alcaraz le esperan esta vez más días de descanso y desconexión -ayuda que no haya Juegos Olímpicos-. Con esa estrategia quizá pueda plantearse uno de los retos más difíciles que le quedan: recuperar el número uno del ranking antes de que termine la temporada.

La osadía precoz de Iván Romeo: victoria en solitario y liderato en el Dauphiné tras un doble ataque

La osadía precoz de Iván Romeo: victoria en solitario y liderato en el Dauphiné tras un doble ataque

"Tengo buen instinto", razona Iván Romeo, con su sonrisa imborrable, su maillot blanco del Movistar empapado, histórico ya en Charantonnay, una pequeña localidad en el Departamento del Isère, camino de los Alpes. Hacia allá viaja este Criterium du Dauphiné de relumbrón, con los mejores ciclistas del mundo anticipando su duelo en unos días en el Tour, y con un español que es una perla de amarillo. El vallisoletano logró una victoria de etapa sensacional.

Para saber más

Extraordinaria por su oda a la valentía, al descaro, al correr sin miedo y sin especulación. Tiene 21 años, pero demostró una sabiduría ciclista que asusta. Cuando supo que la lustrosa fuga en la que viajaba, con compañeros tan prestigiosos como Van der Poel, Harold Tejada o Florian Lipowitz tenía el permiso del pelotón para llegar hasta meta, se lanzó como un poseso. Arriesgó y ganó.

Es la segunda victoria profesional de Romeo, en su segundo año en la elite, enorme planta de 1,93, un rodador impecable. Campeón del mundo sub 23 contra el reloj el pasado año. Ganador ya de una etapa en la Volta a la Comunitat Valenciana en febrero. La logró esta vez con un doble ataque aparentemente suicida. Pero antes tuvo que resistir al muro de Château Jaune. Donde, de nuevo valiente, se fue por delante con Bernard y sufrió las rampas por encima del 10%.

Romeo, con el amarillo de líder.

Romeo, con el amarillo de líder.ANNE-CHRISTINE POUJOULATAFP

Se vino abajo pero logró reintegrarse en el grupo. Y volvió a la carga. Su primer amago fue en mal sitio, otro repecho por el que pronto fue atrapado, por el empuje de Lipowitz. Todavía le quedaban fuerzas para uno más, ya en el llano, a falta de cinco kilómretros. El ataque que, ahora sí, hizo dudar al resto y le llevó en solitario a la meta de Charantonnay, con 14 segundos de ventaja sobre Tejada, Barré y Lipowitz, 27 al resto de compañeros de la fuga y 1:07 al pelotón. Ventaja a la que añadir las bonificaciones y que le coloca líder del Dauphiné (el último español fue Alberto Contador, en 2010, en una lista en la que aparecen ilustres como Valverde, Indurain o Luis Ocaña, entre otros), con 1:06 sobre Pogacar (9º) y 1:12 a Vingegaard (12º).

Fue un triunfo magistral y de poderío, rodando por encima de los 45 kilómetros por hora a pesar de los 3.000 de desnivel acumulado del trazado desde Brioude. Una victoria pensada. "Tenía esta etapa en mi mente desde hace meses. Desde la concentración de Sierra Nevada lo estábamos planeando. Ha sido una locura. Estamos con Enric [Mas] aquí a tope, pero el equipo me ha dado la confianza", reconoció Iván, que se acordó de su familia, de sus amigos y de su entrenador, Alexis Gandia. Un liderato que este miércoles defenderá en terreno propicio, una contrarreloj entre Charmes-sur-Rhône y Saint-Péray, 17,4 kilómetros, dos de ellos al 8,5%. El fin de semana llegarán las etapas alpinas.

El primer día del adolescente Huijsen en Valdebebas: "Desde que llamó el Madrid no tenía ojos para otros equipos"

El primer día del adolescente Huijsen en Valdebebas: “Desde que llamó el Madrid no tenía ojos para otros equipos”

Dean Huijsen vivió este martes su primer día en la ciudad deportiva de Valdebebas. Después de disputar la final four de la Nations League con la selección española, el joven central, el más caro en la historia del fútbol español, pasó el reconocimiento médico con el conjunto blanco, fue presentado en el pabellón de baloncesto acompañado de su familia, posó con el número 24 y después acudió a la sala de prensa para contestar a los medios de comunicación. "Desde que llamó el Real Madrid no tenía ojos para otros equipos", aseguró.

A sus 20 años, nacido en Amsterdam pero formado en Marbella desde los cinco años, el Madrid ha pagado 58 millones de euros al Bournemouth para tenerle atado para las próximas cinco temporadas, convirtiéndole en el defensa más caro en la historia del cuadro de Chamartín por delante de Militao (50).

Madridista desde pequeño y con Sergio Ramos como ídolo, el Madrid emitió un vídeo con imágenes de la vida de Huijsen antes de su presentación, incluidas varias fotografías vistiendo la camiseta del equipo.

"Has elegido defender esta camiseta porque ese era tu gran sueño de niño", dijo Florentino Pérez durante la presentación. "En la Premier te has consolidado como uno de los mejores centrales. Muchos de los grandes clubes europeos te querían, pero tu tenías claro que querías forma parte del Madrid", continuó el máximo mandatario del conjunto blanco.

Para Florentino, Huijsen tiene "un talento especial para desarrollar un fútbol elegante, un central moderno desarrollado para el presente y el futuro". "Eres uno de esos jugadores que irrumpen, emocionan e ilusionan. Bienvenido a tu casa", finalizó el presidente.

Después le tocó a Huijsen, andaluz de 20 años, todavía un niño fuera del campo. "Ehhh... ¿Se me escucha?", comenzó entre risas. "Nada, dar las gracias al 'presi' y lo que ha dicho él, yo he querido estar aquí desde el día uno. Desde que llamó el Madrid no tenía ojos para otros equipos", explicó, antes de dar las gracias a sus padres. "Lo han hecho todo, desde conducir para ir a los entrenamientos, viajar conmigo a Italia y a Inglaterra... Todo".

"El club de mi vida"

Y volvió al 'presi': "Lo que ha dicho el presi, llego al mejor club del mundo. Voy a trabajar todo lo posible, seguir siendo humilde y ojalá ganar muchos títulos. El Madrid es el club de mi vida y espero estar aquí muchos años", finalizó ante los asistentes, justo antes de acudir a la sala de prensa para una comparecencia 'cortita y al pie': 12 minutos y 54 segundos.

"Me da igual (la cifra de mi fichaje). Estoy aquí para ayudar y quiero ganarlo todo. Tengo mucha ambición", dijo. El central también reconoció que había hablado "un poco" con Xabi Alonso: "Hemos hablado de lo que espera de mí y creo que encajo bien en el fútbol que quiere".

Cuestionado sobre su ídolo, Sergio Ramos, admitió que recibió un mensaje del de Camas "el día que se hizo oficial el fichaje". "Para mí es el mejor central de la historia. Mi primer recuerdo es la final de La Décima, tendría nueve años y Sergio metió el gol en el último minuto".

Prohibido el acceso a partidos y tareas sociales para el menor que insultó a Lamine Yamal en el Bernabéu

Prohibido el acceso a partidos y tareas sociales para el menor que insultó a Lamine Yamal en el Bernabéu

Actualizado Martes, 10 junio 2025 - 13:09

El menor identificado como uno de los autores de los insultos racistas al jugador del Barcelona Lamine Yamal en el clásico jugado en el Santiago Bernabéu el 26 de octubre de 2024 admitió los hechos y aceptó la imposición de 30 horas de tareas socioeducativas, así como el no acceder a partidos oficiales durante un año.

LaLiga, que solicitó expresamente que el autor de los insultos no acceda a ningún estadio donde se celebren competiciones de fútbol oficiales durante doce meses, confirmó este martes estas decisiones, que son consecuencia del Expediente de la Fiscalía de Menores abierto tras los incidentes.

"Con esta actuación, LaLiga reitera su compromiso firme en la lucha contra el racismo y cualquier manifestación de odio en el fútbol", señaló el organismo.

El menor también pidió expresamente y por escrito disculpas al jugador azulgrana.

Muere Marcel Sabou, ex del Sporting y símbolo de la lucha contra la ELA, a los 59 años

Muere Marcel Sabou, ex del Sporting y símbolo de la lucha contra la ELA, a los 59 años

Actualizado Martes, 10 junio 2025 - 09:34

Marcel Sabou, ex futbolista del Sporting y símbolo de la lucha contra la ELA, ha muerto este lunes a los 59 años en Gijón, donde residía, informó el club, que trasladó sus condolencias a sus familiares y amigos.

Diagnosticado en 2013 con Esclerosis Lateral Amiotrófica, se convirtió en un referente en la visibilización de la enfermedad y en la defensa de la investigación médica.

Sabou, nacido el 22 de agosto de 1965 en Timisoara (Rumanía), impulsó junto a sus hijos la asociación InvestiguELA, con la que promovió múltiples iniciativas solidarias, entre las que destacaron los partidos benéficos disputados en Gijón, la colaboración con el Sporting y campañas como la venta de camisetas retro con fines íntegros a la causa.

El Sporting fue el club más vinculado a su figura en su trayectoria como futbolista, ya que jugó en El Molinón entre 1993 y 1996, y fue autor de un gol decisivo para lograr la permanencia, siempre recordado por la afición rojiblanca.

Su cercanía con los seguidores sportinguistas y su implicación posterior con el club reforzaron su vínculo con la ciudad y con la hinchada.

Además de su etapa en Gijón, Sabou jugó también en el Dinamo de Bucarest, donde se formó, además de Real Madrid Castilla, Tenerife y Racing de Santander, en España, y el portugués Chaves, en el que cerró su carrera.

El enigma Morata: un penalti, una frase ambigua y un año incierto por delante antes del Mundial

El enigma Morata: un penalti, una frase ambigua y un año incierto por delante antes del Mundial

Casi todos los jugadores de la selección española tienen sus manías, sus supersticiones, antes de empezar los partidos. Álvaro Morata también. Y aunque los cambios en la Federación han hecho que en esta concentración de la Liga de Naciones faltase gente, empleados de la Federación, importantes para él, el capitán ha mantenido esas manías vía Whatsapp (ya se sabe: frases, mensajes, palabras concretas, etc...) mientras iba en el autobús camino de la semifinal ante Francia y de la final ante Portugal.

Su presencia en la competición que cerraba el curso para la selección fue testimonial. Jugó los últimos 10 minutos de la prórroga porque Mikel Oyarzabal apenas podía caminar del esfuerzo que había hecho. Y quiso el destino que, llegados a los penaltis, fuese él quien fallase el cuarto lanzamiento. Igual que ocurrió en las semifinales de la Eurocopa de 2021 en Wembley ante Italia, Morata falló.

Fue Luis de la Fuente el que le pidió que tirara, y en su gestualidad incluso camino de la pelota se podía intuir el desenlace. "Son cosas que pasan. El año pasado me tocó levantar la Eurocopa como capitán y esta vez he fallado el penalti. Me sabe mal por mis compañeros", expresó en la zona mixta del Allianz Arena, donde dejó también una de esas frases muy suyas "Seguro no hay nada, depende de muchas cosas. Las cosas hay que pensarlas con tranquilidad, pero claro que es una posibilidad que no esté en septiembre", anunció ya entrados en la madrugada del lunes.

Contrato hasta enero

No es la primera vez que dice esto. El año pasado, en una entrevista con este periódico 48 horas antes de la semifinal de la Eurocopa contra Francia, dijo textualmente: "Es probable que deje la selección tras la Eurocopa". De hecho, en su entorno lo daban por hecho, inmerso como estaba también en esa separación de su mujer que luego fue temporal. Sin embargo, nunca anunció su adiós. Esta tarde, en Madrid, estaba anunciada la presentación de su documental, donde quizás podría haber despejado esas dudas, pero el jugador ha cancelado la convocatoria.

Desde dentro (seleccionador, compañeros, etc...) le han pedido que no se vaya. Es un tipo importante para el grupo, y el Mundial está a un año vista. Dueño de 89 partidos con la selección, dueño de 37 goles (el cuarto máximo anotador de la historia, a uno de Fernando Torres), Morata tiene contrato con el Galatasaray hasta enero, y en función de lo que decida, en ese momento sería importante para él buscar un buen equipo que, en los cinco meses previos al Mundial, le permita jugar. Eso, si no dice adiós antes.

Porque su importancia dentro del campo ha disminuido, eso es una evidencia. La Liga de Naciones protagonizada por Oyarzabal en el puesto de delantero centro cierra un poco el debate en torno a esa posición del campo. Cierto que no es un delantero centro al uso, pero con dos asistencias el día de Francia y un gol en la final contra Portugal, más todo lo que aporta en la presión y en la salida de balón, ahora mismo le sitúan como el nueve fijo, por delante de otras opciones como Samu Omorodion, casi inédito en esta Liga de Naciones, o Dani Olmo, que también puede jugar ahí. Precisamente esa carestía ayuda a pensar que Morata puede continuar.

Roberto Palomar: "Somos una carnicería, hay que vender carne y el que más carne vende es el Real Madrid. Es así y no hay que avergonzarse"

Roberto Palomar: “Somos una carnicería, hay que vender carne y el que más carne vende es el Real Madrid. Es así y no hay que avergonzarse”

Roberto Palomar (Olmedo, Valladolid, 1963) se acerca peligrosamente a los 40 años en ‘Marca’, donde es redactor jefe y firma de referencia. Compagina ese viejo prestigio de escribir columnas en papel con las cada vez más agitadas aguas de las tertulias, tanto en ‘El Partidazo de COPE’ como en ‘La casa del fútbol’ de Movistar+, y parece haber encontrado la fórmula para no salir magullado de ese doble juego. "La clave es mantener la coherencia. Debes tener una línea en tu firma y no dejarte contaminar. Hay que tener cuidado porque es muy fácil que suceda e, incluso, es probable que te inviten a hacerlo y te digan que te irá mejor si te creas un personaje", explica.

¿Te ha pasado?
Sí. En una televisión que prefiero no nombrar me dijeron que tenía que ser un personaje, respondí que no y dejaron de llevarme. Ahí se acabó todo. Y no era ‘El Chiringuito’ ni ‘Punto Pelota’.
Aunque a priori no te pegue, estuviste en el origen de ‘Punto Pelota’.
Es que yo de Pedrerol no puedo renegar o hablar mal porque, en condiciones normales, debería estar en ‘El Chiringuito’. Estaba con Josep en Punto Radio y hacíamos un programa de radio con muy pocos medios, pero muy bien hecho. Nos echaron de allí de mala manera y Pedrerol dijo: "Voy a llevar el programa a la televisión". Yo no lo veía por ningún lado, pero empezamos en Intereconomía con ‘Punto Pelota’ y mira si funcionó. ¿Qué sucedió conmigo? Que este grupo tenía entonces Veo TV y Pedro J. Ramírez decidió que los redactores de la casa no podíamos colaborar en otra televisión, así que a los pocos programas lo tuve que dejar. Pero siempre me he llevado bien con Pedrerol, fui miembro fundador de ‘El Chiringuito’ y lo normal sería que ahora estuviera allí.
¿Te puedes visualizar ahí?
Perfectamente. Igual que en las tertulias que hago ahora puedo mantener una línea coherente, creo que allí también podría. De hecho, en aquellos primeros programas de ‘Punto Pelota’ tenía mi sitio. Pedrerol me dejaba escribir una carta diaria y en alguna ocasión hemos hablado de recuperar aquello, lo que pasa es que ahora estoy muy cómodo en la COPE, me lo paso muy bien y lo veo incompatible. Creo que en la profesión se es muy injusto con ‘El Chiringuito’, se personaliza en ellos algo bastante general.

Para saber más

¿Se ha ‘chiringuitizado’ el periodismo deportivo?
Un poco. Ellos lo llevan al extremo porque son los inventores del asunto, pero hacen el programa que quieren hacer y, dentro de ese estilo, lo hacen muy bien. Lo han exportado fuera y han conseguido que un programa que antes duraba dos o tres horas ahora es prácticamente todo el día. Yo les doy su mérito. Luego tú lo consumes o no, pero entiendo perfectamente que a las doce de la noche no se puede hacer un programa sobre el Colegio Nacional de Entrenadores y se vaya a algo más apasionado y más ligero. Además, si quieres la otra parte, también la tienes. Cambias a Movistar o a DAZN y te lo explica Álvaro Benito.
Lo cierto es que hay más oferta que nunca.
Exacto. Por eso no soy ni catastrofista ni pesimista con el estado de la profesión. Creo que hay un abanico tremendo y tú puedes encontrar lo que quieras. Es cierto que hay que picar piedra y buscar para detectar las firmas que te interesan, pero están y hay de todo. Puedes ver análisis de fútbol más tranquilos en las plataformas; si quieres leña al final del día o ver qué ha pasado entre Madrid y Barça, pues pones ‘El Chiringuito’ y ya está; si eres de un equipo al que a lo mejor no se le hace tanto caso en los medios grandes, tienes en YouTube o en Twitch al que habla solo de su equipo. Hay muchísima variedad, más que nunca. Es que un tío en su casa te hace un programa, lo hace bien y llega a muchísima gente. Tenemos compañeros que se han montado su chiringuito especializado sólo en el Madrid, el Atleti o el Barça y funciona. A mí me gustan más el periodismo y los medios tradicionales y los reclamo para mí porque es lo que he vivido todo este tiempo, pero hay un abanico que le da una libertad enorme al consumidor.
El periodismo deportivo tradicional ha tardado en aceptar esos nuevos modelos.
Sí, sí, seguramente por miedo. Empezó con lo de Ibai Llanos, pero yo creo que no hay que tenerle miedo. Al contrario, creo que tenemos que espabilarnos y hacer las cosas mejor.
Por encima de todo, eres ‘Marca’. Llevas en el periódico desde 1987 y, pese a los cambios de dueño, de director y de modelo, eres como el dinosaurio de Monterroso: al despertar, Palomar todavía estaba allí.
He conocido un montón de directores y eso que, al principio, no parecía. Coincidí unos meses con Jesús Ramos, pero luego entró Luis Infante, que era un genio, se apartó, le dio un poco el mando a Manuel Saucedo y pensé que iba a ser ya el director para toda la vida. Vino el cambio empresarial y esto fue como cuando Florentino empezó a echar entrenadores uno detrás de otro, pero pese a la inestabilidad la máquina ha seguido funcionando. La cabecera de ‘Marca’ está muy por encima de los que trabajamos aquí. Por ejemplo, no es un periódico de grandes firmas, nunca lo ha buscado, pero es un producto muy homogéneo y un icono de la cultura popular de este país. Todo el mundo sabe lo que es el ‘Marca" y reclamo y defiendo ese reconocimiento. Soy un marquista convencido y lo seguiré siendo. Hemos sido muy innovadores: el periódico a color, La Liga Fantástica nos desbordó absolutamente, el valor de las portadas, que son muy icónicas... Me da mucha pena que el papel se vaya apartando, pero hay que reinventarse, recolocarse y supongo que acabaremos encontrando la salida.
Y entre tanto tumulto, ¿cómo has logrado mantenerte siempre?
Supongo que es una forma de ser y de hacer. En esa época de cambio de directores, Luis Infante, Saucedo, Elías Israel y Alejandro Sopeña, éramos todos un poco del mismo equipo. Había una línea de continuidad, nos conocíamos muy bien y éramos amigos, así que siempre he estado ahí. He tenido la suerte, además, de que ellos siempre han querido potenciar mi figura. Sobre todo Saucedo, que se preocupó mucho de buscarme sitios que lucieran.
De la vieja guardia, fuiste de los que menos chocó con Eduardo Inda.
Acabé bien con él. Fue una época distinta a todas porque fue el primer director tras el cambio de compañía y era como Ancelotti en Brasil, el primer extranjero que entrenaba a un histórico. Era peculiar, era difícil, era duro, era incontrolable y creo que era un reportero al que pusieron de director. Si tuviera que ficharle, lo mandaría a Valdebebas todos los días, tendría muchos problemas con él porque no resiste bien la autoridad, necesitaría control, pero traería noticias. Los mayores problemas con la redacción fueron por una forma de trabajar muy peculiar, unos horarios extrañísimos y un pensar en el periodismo las 24 horas. Le daba igual si estabas durmiendo en tu casa a las tres de la mañana y eso tampoco es plan.
Decías antes que ‘Marca’ no es un periódico de firmas, pero tú llevas mucho tiempo siéndolo.
Lo que pasa es que fue sucediendo por casualidad. Yo he hecho calle y he sido reportero básicamente siempre. Eso era lo mío. He estado en Mundiales, Eurocopas y he seguido al Madrid por todo el mundo. Lo que pasa es que siempre trabajaba en agosto, éramos pocos y había una columna en la última página que no quería hacer nadie. Acababa haciéndola yo para quitárnosla de encima, me fui quedando y ahí sigo, pero digamos que no es lo mío. Yo creo que la idea del periódico al principio era potenciar mi perfil reportero y no el de columnista, pero la firma se ha quedado. Supongo que tendría algún tipo de acierto, pero me fastidia un poco que hoy en día parece que los periodistas somos los que opinamos y yo reclamo al periodista de oficio. Creo que a los grandes medios llegan los mejores, que en Periodismo se matricula mucha gente y entrar en ‘Marca’ o en ‘El Mundo’ es muy difícil y el trabajo también lo es. Yo llevo miles de títulos, antetítulos y breves bien bonitos a lo largo de mi carrera, lo que pasa es que a la gente le llega lo que opino de Luis Enrique.
Hay un desconocimiento bastante grande de cómo se trabaja en un periódico.
Total. La gente no tiene por qué saber todo esto, igual que cuando se construye un edificio, ves al tío que pone la bandera y no al que ha dado el yeso, por eso reivindico que este oficio de periodista no lo puede hacer cualquiera. Mucha gente cree que llegamos a la redacción, nos inventamos el fichaje de Nico Williams y ya está. Y esto no es así. Aquí se levanta un edificio de 30 plantas cada día y a la mañana siguiente está derruido en el suelo y hay que volver a construirlo. Y para eso hace falta oficio y es complejo. No es fácil ser periodista.
El problema es que lo más difícil es lo que menos se ve. Opinar puede hacerlo cualquiera.
Claro, pero cerrar un periódico deportivo de papel un día como la final del Mundial de Sudáfrica, que fue tardísimo, es una obra de ingeniería. Esto es una máquina perfectamente engrasada en la que todo el mundo tiene que hacer trabajos excepcionales. Lo que hace un periódico en los grandes acontecimientos es complejísimo y necesitas gente muy preparada. A mí me encanta esa parte porque escribir largo no se me da bien, pero en pequeño soy una máquina. Me gusta más poner cintillos y títulos que escribir la crónica.
Te concedo el derecho a la falsa modestia, pero siempre has escrito bien en contra de ese prejuicio que asegura que en los periódicos deportivos se redacta como en Primaria.
Nos ven como los garbanceros del oficio. Ese prejuicio siempre está, es injusto y afortunadamente hay gente que lo rebate. En ‘Marca’ da gusto leer a José Luis Hurtado, José Ignacio Pérez o Begoña Fleitas. Y en la competencia, lo que hace Alfredo Relaño escribiendo bien y afilado los 365 días del año me parece increíble. De hecho, cuando dirigía ‘As’, intentamos hacer lo mismo en ‘Marca’ y tener una columna diaria del director y nunca nos salía. Juanma Trueba también era buenísimo. De todos modos, y de verdad que no es falsa modestia, yo no me considero un tío muy brillante escribiendo. Puedo tener un cierto filo, pero he releído columnas mías antiguas y no me han gustado absolutamente nada. Sin embargo, el otro día, preparando la final de Copa, vi unas noticias que escribí en otra hace mil años y, joder, eran impecables.
¿Qué es lo que más has disfrutado como periodista?
Cuando subí el Everest, que se cumplen ahora 25 años y podíamos haber sacado un especial, pero me lo callé porque me daba pereza escribirlo todo otra vez [risas]. Espero que no se enfaden en el periódico al leer esto. Fue un reto desde todos los puntos de vista. Tecnológico para mandar cada día fotos y textos, físico porque viví mucho tiempo a 6.400 metros y sufrí mucho, y periodístico porque tenía que escribir todos los días dos páginas de nada porque en un campo base no pasa nada. Me lo tomé como un Mundial. Conté cómo se negociaban las primas con los sherpas, cómo iba Juanito [Oiarzabal] al baño… Tuvo una gran repercusión. Ayudó José María García, que me llamaba cada noche y lo vestía como si yo fuera un héroe. Decía "cambio" al final de cada frase como en las películas pese a que no hacía falta [risas].
Le seguirías el juego, claro.
Por supuesto. "Buenas noches, José María. Cambio". Otra experiencia muy buena fue cuando estuve cuatro días viviendo en la calle, en las colas del Bernabéu, para comprar entradas para un Madrid-Barça trascendental antes de la venta online. Contar el trapicheo de cómo era posible que hubiera gente con entradas antes de que abrieran la taquilla y todo el mundo de los reventas fue apasionante, aunque con algún riesgo físico Lo hemos pasado bien.
Palomar posa en la redacción de 'Marca'.

Palomar posa en la redacción de 'Marca'.Sergio Enríquez-Nistal

Nunca has dicho de qué equipo eres.
No lo he dicho, pero si quieres te lo digo.
Es tu decisión...
Soy de un equipo, pero se me ha pasado. Eso que se dice de que todo periodista tiene que ser de un equipo puede ser cierto al principio, pero se te va quitando con los años de trabajo. Si me ponen una pistola en la cabeza, digo que soy del Madrid… pero poco. En realidad soy de lo que le venga bien al ‘Marca’. Por ejemplo, esta temporada quería que el Barça ganara la Champions porque creo que periodísticamente venía bien este cambio de modelo, la irrupción de Lamine y no repetir con el Madrid, que lleva mil años seguidos. Yo tengo ganas de que el Atleti vuelva a ganar la Liga, me gusta cuando sucede porque pertenezco a una generación donde el Dépor podía ganarla. Eso no lo vamos a ver ya más y lo echo de menos.
Cuando ‘Marca’ era de verdad el diario de todas las aficiones.
Es muy difícil seguir siéndolo, hay que reconocerlo. Aquello estaba sustentado con las ediciones locales, aquellos cuadernillos que teníamos en toda España y te servían para defender ese eslogan. Ahora es imposible. Tenemos una carnicería y hay que vender carne. Si el que vende más carne es el Madrid, obviamente se tiende a eso. Es así y no hay que avergonzarse por ello. La realidad es que con la final de la Séptima vendimos un millón de ejemplares, más que cuando España ganó el Mundial. No me lo puedo explicar, pero así fue. Hay que defender tu negocio, pero ser honesto. El Madrid nos hace vender, pero hemos sido muy críticos con él cuando ha correspondido.
Tú, en concreto, estuviste en guerra con Mourinho durante toda su estancia en Chamartín.
Tuve dos épocas duras con el Real Madrid. La primera fue con Florentino en su primera época, porque el que vemos ahora no es el del principio. Aquel era un Florentino más atropellado que echaba entrenadores y hacía fichajes sin mucho sentido. Ahora ya hay que reconocer que ha ganado y ha llevado el fútbol hacia donde él quería, que es un capitalismo atroz y una Superliga que, seguramente, llegará antes o después. Ha ganado, pero el primer Florentino podía ser criticado y yo lo hice bastante. Al poco de acceder a la presidencia, Gemma Herrero fue a hacerle una entrevista en el Eurobuilding y yo la acompañé para escribir la típica columna de ambiente. Titulé: "Aburridamente eficaz". Le sentó fatal y ya la cosa no mejoró. La gente no se acuerda, pero en su primera etapa llegaron a zarandearle los hinchas en la puerta del Bernabéu. La gente estaba caliente con él.
¿Cómo fue logrando ese control sobre la prensa del que siempre se habla?
Fue aprendiendo. En las primeras elecciones a las que se presenta y pierde ponía las ruedas de prensa a las nueve de la mañana. Eso con periodistas deportivos no puede ser y cayó fatal, pero se fue reuniendo con nosotros en petit comité para estudiarnos. Era muy listo y ahí hizo el casting para que, por ejemplo, Joaquín Maroto fuera el jefe de prensa. A mí me invitó junto a Mabel Galaz a tomar un café en su despacho de ACS. Empezó a abrir las cortinas con un mando a distancia para impresionarnos y nos dio información del vestuario que solo le podía haber contado un jugador. No era presidente todavía, ya tenía controlado el Madrid y ya lo intentaba con la prensa. Llevaba muy mal cualquier crítica y lo sigue llevando.
En todo caso, tú has sido muy crítico y sigues siendo redactor jefe de ‘Marca’. ¿Tiene menos poder del que se cree?
Bueno, eso depende de la suerte que tengas con tus jefes. Cuando Ramón Calderón era presidente escribí una columna muy crítica contra él y me quiso conocer. Fuimos a comer y me dijo que Florentino había pedido mi cabeza y la de Segurola. No tengo pruebas de eso, pero me lo creo viendo cómo se ha manejado luego. Lo que pasa es que a mí me han defendido. Recuerdo cuando aún pertenecíamos a Recoletos que coincidí en el ascensor con Jaime Castellanos, el presidente de la compañía, y me dijo: "¿Qué has dicho de Florentino? Que ya me ha llamado y me vuelve loco". Balbuceé alguna respuesta y cuando fui a salir me dijo: "Roberto, escribe lo que te salga de los cojones". No todo el mundo tiene la misma suerte, claro.
¿Y con Mourinho qué pasó?
Que hay pocos periodistas que puedan decir que han ganado a Mou y yo le gané un juicio. Mourinho me ha parecido, me parece y me parecerá un personaje nefasto para el madridismo y un pésimo deportista más allá de que te guste futbolísticamente o no su propuesta, que a mí no me gusta mucho aunque le reconozco su mérito. El tío ha resucitado equipos y llegó en un momento que el Madrid estaba acomplejado con el Barça y le levantó con un punto de rebeldía, para mí, mal llevada. No me gusta nada y nunca tiene la culpa de nada.
Te puso una querella.
Me demandó porque el Madrid palmó en Sevilla y en la rueda de prensa, como siempre, empezó a poner excusas y señalar a otros. Una de las frases que escribí en mi artículo de la última, que tiene unas 600 palabras, fue que "Mourinho es el típico personaje que causa un accidente y se da a la fuga". Entiendo que es una frase dura, aunque tú puedes causar un accidente y que no haya víctimas, pero alguien le calentó la cabeza y me demandó. Me pedía 15.000 euros y dijo que se los iba a dar al Canillas, que era el equipo de su hijo. Me pareció muy bien que ejerciera su derecho a defenderse si lo consideraba así, pero en el juicio, que duró 20 minutos, tuve la sensación de estar haciendo perder el tiempo a un juez por una discusión de barra de bar. Gané y ahí se quedó la cosa, pero fue absurdo.
De todo aquello te ha quedado fama de antimadridista.
Sí y, como te he contado, no es cierto, pero tampoco me importa. Ahora estoy perdiendo un poco de filo, seguramente porque te haces mayor, pero me gustaba ser crítico y exigirle al Madrid. Creo que el Madrid recibe un nivel de crítica periodística muy alto que, por ejemplo, el Atleti no tiene. A mí me gustaba ser crítico con el Madrid y sacarle punta. Tuve también algún conflicto con Fernando Alonso, que era intocable en aquella época. Aunque el problema más serio fue con el Sevilla. Anunció un partido imitando el acento portugués de Mourinho y yo escribí un artículo imitando el acento andaluz. Aquello fue tremendo, ni guasa ni nada, me llamaban a casa por la noche con amenazas. Siempre he buscado un poco los límites, me gustaba.
¿Dices que has perdido ese filo?
Creo que sí. Me leo ahora y no lo veo tanto. Dicen que un columnista es un reportero cansado, pues yo soy ya un columnista cansado. No busco las vueltas tanto como antes. Además ahora hay mucha más competencia y más variedad de opinión. Antes lo que salía en el ‘Marca’ tenía mucha repercusión, yo iba siempre un poco a la contra y seguramente ese fuera el éxito de mi sección porque ya te digo que escribir, lo que se dice escribir bien técnicamente, creo que soy normalito.
Afirmaba José Luis Sánchez, de ‘El Chiringuito', que los periodistas madridistas están en minoría en España. ¿Es cierto?
No. Habría que hacer una encuesta y contarlo bien, pero el periodismo deportivo refleja cómo es la sociedad y España es mitad madridista, o un poco más, y mitad antimadridista. Y en la prensa es la misma proporción. El Madrid tiene su guardia de corps, como la tienen otros equipos, pero más numerosa. Lo que sí creo es que el Madrid tiene más exigencia crítica que el resto.
Hablabas antes de la repercusión que tiene el periodista deportivo. ¿Eso alimenta demasiado el ego?
Sí, hay mucho ego en la profesión. En un medio importante sale nuestra carita, nuestro nombre y si estás medio acertado, te jalean un poco. Hubo un momento que veía que mi página de los lunes generaba expectación y te reconozco que durante un tiempo me subí al púlpito a dar doctrina. Está clarísimo que tenemos mucho ego pero, de nuevo, quiero distinguir al periodista del opinólogo. Las redacciones están llenas de tipos brillantísimos que no opinan y esa gente no tiene ego. Somos los opinólogos los que nos creemos más de lo que somos, aunque luego la vida y la situación te van poniendo en tu sitio.
¿Notas cierto desprestigio de la profesión?
Sí y lo veo injusto. Creo que los periodistas somos necesarios y también somos los primeros a los que se dispara. Vuelvo al paleolítico, pero hace muchos años viví una huelga de periodistas en Italia y el país estaba paralizado. Creo que somos indispensables, el problema es que tenemos que trabajar mejor. Se ha polarizado tanto todo, en el deporte como en la política, que nos hemos puesto al servicio de un bando en lugar de tomar distancia, pero vuelvo a reclamar el oficio de periodista como algo importante para la sociedad. Tenemos que estar a la altura.
Ferrero y el gesto de Alcaraz cuando la victoria era imposible: "Me hizo así con la raqueta, sé que confiaba de verdad"

Ferrero y el gesto de Alcaraz cuando la victoria era imposible: “Me hizo así con la raqueta, sé que confiaba de verdad”

Carlos Alcaraz todavía era menor de edad cuando empezó a inventar remontadas imposibles por las pistas de tenis del mundo. «Ha nacido para jugar en estas situaciones. Es una de las cosas en las que me asombra desde niño. Cuando era júnior o cuando jugaba en los torneos Challengers ya lo hacía. Siempre iba a por ello, siempre creía que podía ganar», recuerda su entrenador, Juan Carlos Ferrero, y en la memoria, por ejemplo, aquella tarde de 2020 en el Challenger de la Academia Sánchez-Casal de Barcelona, en la que le levantó una final perdida al bosnio Damir Dzumhur, curiosamente su rival este año en tercera ronda de Roland Garros.

Anteayer, ante Jannik Sinner, en una de las mejores finales de la historia, su remontada fue antológica -«la mejor que le he visto», aceptaba Ferrero-, pero ambos protagonistas ya habían vivido algo parecido. El trauma del italiano nació hace ya un tiempo. Fue en cuartos del US Open 2022, cuando también tuvo una bola de partido y también la desaprovechó para acabar derrotado.

En la rueda de prensa posterior al partido, Sinner apareció -que ya es mucho- con un hilito de voz para empezar a curarse de lo ocurrido. Su mantra era «it is what it is», es decir, «es lo que hay»; la vida continúa. «Mi padre no ha podido venir a verme porque trabajaba [es el guardia del Rifugio Fondovalle en los Alpes italianos]. De hecho no sé si habrá podido ver el partido por la tele. Soy una persona normal, que acierta y que falla, e intentaré sacar lo positivo que se pueda de lo que ha pasado», comentaba el número uno del ranking mundial que, pese a ello, seguirá siéndolo.

«Jannik tiene que estar orgulloso»

Su ventaja en la lista se alarga más allá de los 2.000 puntos y hasta el US Open es imposible que Alcaraz lo amenace. Antes el español tendría que volver a ganar Wimbledon, al desafío que unirá a ambos de nuevo en apenas tres semanas, a partir del 30 de junio.

«Estoy decepcionado por las tres pelotas de partido del cuarto set, pero no he regalado ninguna. Es duro hablar sobre ello, no me apetece, pero hay que darle a Carlos el mérito que merece», finalizó el italiano, que pese a lo ocurrido estuvo unos minutos en el vestuario hablando con el equipo de Alcaraz.

«Jannik es un gran chico. Nos hemos saludado, le he animado. La situación es dolorosa, pero tiene que estar orgulloso y no pensar en los números. Carlos le ha ganado en los cinco últimos partidos y eso puede ser una motivación o una carga depende de cómo te lo tomes», analizaba Ferrero, que descubría un detalle que nadie vio durante la final. En los momentos más peliagudos, su pupilo, Alcaraz, seguía haciéndole gestos que indicaban que todavía creía, que aún era posible.

Alcaraz, con todo su equipo, tras el segundo título en París.

Alcaraz, con todo su equipo, tras el segundo título en París.AFP

«Me hacía así con la raqueta [levanta el puño], como diciendo sigo intentándolo, no está perdido. Lo conozco mucho y sé que confiaba de verdad, aunque evidentemente era muy difícil. Después de salvar esas tres bolas de partido, ahí sí, se ha convencido al 100% de ir a por el partido y se ha conectado muy bien con el público», repasaba el técnico.

En relación a esta conexión con los espectadores, Ferrero nunca vivió una comunión así en su época como jugador entre el público francés y un español. Antes de Rafa Nadal, desde Santana y Orantes a su propia generación, tuvieron que sufrir cierta inquina o, como mínimo, indiferencia. Los parisinos tenían otros ídolos, más cuando alguno de los suyos, si acaso Yannick Noah, aspiraba al título. Pero ahora todo es distinto. En la dicotomía entre Sinner y Alcaraz, la Philippe Chatrier no tuvo dudas al escoger a su favorito: «¡Carlos, Carlos, Carlos!».

«Lo iba a hacer de todas formas»

«¿Y ahora qué? ¿Le dejarás por fin irse de fiesta?», le preguntaban a Ferrero después de la discusión generada por el documental de Netflix sobre Alcaraz. «Sí, claro, lo iba a hacer de todas formas», asumía. «Conozco bien a Carlos desde hace muchos años e intento hacer que su experiencia alrededor del tenis sea agradable, que esté fresco mentalmente», comentaba Ferrero, que también necesita cierto aire después de la intensidad del torneo.

Este próximo viernes, después de la escapada anual de Alcaraz a Ibiza con sus amigos más cercanos, la mayoría de su equipo se instalará en una casa en Londres cerca del All England Club para encarar Queen's y Wimbledon, pero Ferrero no estará desde el inicio. Antes del Grand Slam, Samuel López será quien acompañará al número dos del mundo y luego ya llegará la hora de estar todos juntos en la lucha por el que sería su tercer Wimbledon consecutivo, su sexto Grand Slam.

Todo a su tiempo, aunque está claro que lo que queda es una gran certeza: si tiene que remontar, Alcaraz remontará. Lo hacía de niño, lo hizo anteayer ante Sinner en una final de Roland Garros completamente inolvidable y lo hará todas las veces que haga falta.

Mateo Joseph, el nieto de la heladera de Santander y sobrino de Heskey que dejó Inglaterra por España: "Siempre me he sentido español"

Mateo Joseph, el nieto de la heladera de Santander y sobrino de Heskey que dejó Inglaterra por España: “Siempre me he sentido español”

A día de hoy, Mateo Joseph (Santander, 2003) ha jugado los mismos partidos con Inglaterra que con España, algo que cambiará cuando termine este Europeo sub-21 en el que la selección de Santi Denia se enfrentará a Rumanía, Italia y a la anfitriona, Eslovaquia, en fase de grupos. "Al estar en el Leeds, me dieron la oportunidad de jugar el Mundial sub-20 con ellos", cuenta a EL MUNDO su elección inicial por el país de su padre y de su tío, el ex futbolista Emile Heskey.

Pero cuando le llamaron desde la Federación Española Joseph no lo dudó. "Desde pequeño lo sentía así, yo soñaba, como todos los niños, con el Mundial, la Eurocopa, y lo soñaba con España", explica su decisión que, dice, se tomaron bien en su familia británica. Actualmente son 10 partidos con los Three Lions y 10 con España, pero deben de ajustarse más sus habilidades al juego español puesto que en esos partidos ha anotado seis tantos con la selección nacional y sólo tres con la británica. "Aquí estoy muy cómodo, muy contento, cada vez que sale la lista estoy muy feliz de venir y eso es lo mejor que le puede pasar a un jugador", valora.

España es una pequeña vía de escape para un prometedor futbolista que no está teniendo todo el protagonismo que querría en su club. "Hubo un cambio, el otro delantero se puso a 'enchufar' y ya sabes que eso al final va por rachas. Yo también soy partidario de que tiene que seguir jugando", admite el futbolista cántabro. Tiene contrato hasta 2028, pero en la última temporada apenas ha iniciado 11 veces de los 45 encuentros que ha jugado y sólo ha podido marcar tres goles en todo el año.

"De todo a nada"

Esa situación no ha sido fácil para un joven de apenas 21 años y ha admitido que, durante la temporada, ha tenido momentos de bajón. "Empecé jugando bastante y luego pasé de todo a nada. Fue un palo, y eso que venía del año pasado que también fue muy duro", revela. Con la ayuda de su familia y de su coach consiguió recuperar la autoestima y salir de ese pequeño agujero que tampoco los futbolistas son capaces de evitar. "Es importante invertir en uno mismo para sacar lo mejor y yo trato de apoyarme en todas las herramientas que nos faciliten", reflexiona.

El futbolista, en un momento de la entrevista.

El futbolista, en un momento de la entrevista.Elena Iribas

Sin embargo, y afortunadamente, Mateo nunca ha tenido que vivir otra lacra, el racismo, que Vinicius ha traído a las portadas de los periódicos salvo algún gesto durante su etapa en Barcelona al que no quiere dar importancia. "Fuera de las típicas tonterías de colegio cuando eres pequeño, la gente es bastante respetuosa allí. Contento por formar parte de ese pueblo con esos valores", defiende Joseph a Escobedo de Camargo, el pueblo donde se crió junto a sus tres hermanos, muy próximo a Santander.

En esa población, de apenas 1.500 habitantes, Mateo comenzó su idilio con el fútbol que le llevó al Racing de Santander y al Espanyol, cantera en la que, en juveniles, se dio cuenta por primera vez que podía ejercer el fútbol como profesión. Por si acaso el camino se torcía y no quería continuar con las academias de inglés que tiene su padre en Cantabria o la heladería de sus abuelos en Santander, Mateo Joseph terminó el Bachillerato y comenzó un grado en Empresas, que piensa continuar cuando su carrera se lo permita.

De hecho, él reniega de las urgencias que vive la juventud de hoy en la que jóvenes de 17 años como Lamine Yamal y antes Pau Cubarsí, ya estan codeándose con la élite del fútbol, algo muy difícil en un mundo ultracompetitivo. "Se ve a jugadores como esos y se pretende llegar rápido. Pero también hay que tener en cuenta que cada uno tiene su camino y que hay gente que también ha llegado a lo más alto más tarde. Hay que hacer las cosas que tocan y no tratar de forzarlas", apunta el jugador, que confía en que si das el 100% todo terminará llegando.

Joseph posa en la grada de Las Rozas.

Joseph posa en la grada de Las Rozas.Elena Iribas

Una de las cosas que le toca a Mateo, por generación, podría ser estar pendiente de las redes sociales, pero el delantero español es más de series y de charlar o jugar con los amigos y, cuando se puede, como buen cántabro, pegarse una buena comilona. "Soy muy competitivo, o sea que cualquier juego que se me ocurra, quiero ganar", explica este joven absolutamente enamorado del deporte que tiene como profesión. "Sábados y domingos mi madre sabe que en la tele se ve fútbol", sonríe.

Otras finales inolvidables del Grand Slam: desde la época de Borg y McEnroe hasta Wimbledon 2008 y las batallas del 'Big Three'

Otras finales inolvidables del Grand Slam: desde la época de Borg y McEnroe hasta Wimbledon 2008 y las batallas del ‘Big Three’

La Central del All England Club se había desprovisto de su halo místico. Era una atmósfera propia de un partido importante de los pross. Los gritos de «Let's go, Roger, let's gol!» adquirieron decibelios atronadores. Casi nadie podía permanecer indiferente. Tampoco algunos de los periodistas que resistimos en pista conmovidos hasta la última pelota. Roger Federer dispuso de dos puntos para ganar el partido al servicio, cuando dominaba por 8-7 y 40-15 en el quinto set. Las disputó bajo el mismo patrón que le había permitido derrotar a Andy Murray en la final de 2012. Pero Novak Djokovic sofocó sus aproximaciones a la red, la segunda de ellas con un passing shot cruzado de derecha.

Sucedió el 14 de julio de 2019. Djokovic se impuso en cinco sets después de cuatro horas y 57 minutos y frustró la última posibilidad del suizo de ganar un título del Grand Slam.

Federer jamás se recuperó de aquel golpe. Iba camino de los 38 años, había superado a Rafael Nadal en semifinales y aún reunía argumentos para opositar por el que hubiera sido su vigesimoprimer grande. A partir de ahí, su figura declinó sin remedio, marchitada por el tiempo y por el recuerdo del desenlace más triste de su vida tenística. La final más larga del torneo y sin duda una de las más hermosas marcaría el inicio de la cuenta atrás para su retiro, que se produjo tres veranos después.

WIMBLEDON 1980

Esta rememoración de otras grandes finales de los majors en la era profesional no se ciñe a la cronología y parte, evidentemente, de apreciaciones personales. Ateniéndonos a la calidad y perfección del juego exhibido, al derribo de límites que podían considerarse inabordables, a la progresión constante hasta una inimaginable culminación y al juicio de consumados especialistas, la que suscribieron este domingo Carlos Alcaraz y Jannik Sinner en Roland Garros es la mejor de cuantas ha habido.

Borg, tras ganar Wimbledon en 1980.

Borg, tras ganar Wimbledon en 1980.ROBERT DEARAP

Hace 45 años, en la prehistoria, Bjorn Borg superó a John McEnroe en cinco sets pese a perder el desempate del cuarto, que se fue hasta el 18-16. Cualquiera de las cuatro finales del Grand Slam en las que contrastaron estilos, temperamentos y hasta formas de interpretar la vida merecería ser glosada. Esta también reunió todos los atractivos que entonces sólo concitaban ellos dos. Un año después, en el mismo escenario, vencería en cuatro parciales el zurdo de Douglaston, cuyo triunfo en la final del US Open de esa misma temporada derivaría en el acelerado adiós de Borg, quien tomó la puerta de salida en 1982, con tan sólo 26 años.

AUSTRALIA 2012

Las mejores expresiones tenísticas suelen nacer de una rivalidad, un contraste y un contexto. Sucede entre Alcaraz y Sinner, sucedió entre Borg y McEnroe y en la larga secuencia cruzada de enfrentamientos entre el Big Three: Djokovic, Nadal y Federer. La final de Melbourne 2012 señaló el ecuador en los 60 duelos que alumbraron el serbio y el español. Venció Nole por 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5) y 7-5. Cinco horas y 53 minutos: no ha habido final más larga de un grande en la era profesional. El semblante extenuado de ambos en la entrega de premios, las dificultades para sostenerse en pie, eran la imagen elocuente del carácter salvaje de la confrontación, en la que el español contó con 4-2 y servicio en el último parcial. Fue su séptima final consecutiva perdida frente a Djokovic, tendencia que revertiría esa misma temporada al abrigo de la tierra batida.

WIMBLEDON 2008

Inevitable traer aquí el partido reconocido entonces por la prestigiosa revista Sports Illustrated como el mejor de la historia del tenis. Nadal, que había perdido dos finales consecutivas ante Federer sobre su hierba sagrada londinense, tuvo en la mano el éxito por el camino más corto, pero se vio llevado hasta un desenlace a cinco sets cargado de misterio. El encuentro fue interrumpido en dos ocasiones debido a la lluvia. Pedro J. Ramírez, presente en el partido y entonces director de este periódico, tituló su tradicional carta semanal «Nadal contra Voltaire». «Siete horas y cuarto después de la señalada para comenzar, Aquiles había derrotado a Héctor por un margen más estrecho que una capa de mantequilla. El uno había ganado 209 puntos, el otro 204», escribió.

US OPEN 2009

Juan Martín del Potro tan sólo tenía 20 años. Acudía cada noche a cenar acompañado por su equipo, con Franco Davin, entrenador, y Martiniano Orazi, fisioterapeuta, a la cabeza, en un restaurante español situado en Lexington Avenue, Manhattan, Tercera Avenida. Aún estaba lejos de ser una celebridad. Departían como el resto de los comensales, sin demandar un reservado. El poderoso fajador argentino se plantó en la final ante Federer sin demasiadas opciones aparentes. El suizo llevaba un lustro inmaculado en Flushing Meadows. Delpo ganó por 3-6, 7-6 (5), 4-6, 7-6 (4) y 6-2.

Djokovic, tras ganar Wimbledon en 2019.

Djokovic, tras ganar Wimbledon en 2019.TIM IRELANDAP

ROLAND GARROS 1984

Los dos primeros sets de John McEnroe en la final ante Ivan Lendl fueron pura artesanía. La derrota más dura en la carrera del estadounidense está recogida en Buscando la perfección, película documental escrita y dirigida por Julian Faraut. Lendl, entonces aún ciudadano checoslovaco, venció por 3-6, 2-6, 6-4, 7-5 y 7-5, para desconsuelo de quienes contemplábamos el tenis sin patria ni bandera, sólo condicionados por la fascinación que provocaban genios como McEnroe.