Enrique Collar, leyenda del Atlético de Madrid, falleció el lunes a los 91 años, según confirmó el club rojiblanco. El delantero fue capitán durante una década (1960-1969) en el equipo colchonero, con el que conquistó un título de Liga (1966), tres Copas del Generalísimo (1960, 1961, 1965) y una Recopa de Europa (1962).
Nacido en la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache, Collar se inició desde muy temprana edad en la cantera del Atlético. Desde su debut liguero en septiembre de 1953, hasta su último partido en marzo de 1969, Collar disputó 468 partidos con la elástica rojiblanca, en los que anotó 105 goles.
Zurdo habilidoso, siempre destacó por su velocidad y su facilidad para el regate. Desde el frente izquierdo formó un formidable binomio atacante junto a Joaquín Peiró, que la prensa de la época bautizó como El Ala Infernal.
Dos Copas en el Bernabéu
En 1960 Collar lideró el primer título copero del Atlético, conquistado en Chamartín ante el Real Madrid (3-1). El equipo de José Villalonga se impuso con goles de Miguel Jones, Peiró y el propio Collar, que dieron la vuelta al 1-0 anotado por Ferenc Puskas. Un año más tarde, en el mismo escenario, los rojiblancos repitieron triunfo ante su máximo rival, gracias a un doblete de Peiró (3-2).
Otro fecha inolvidable para la afición colchonera fue el 5 de septiembre de 1962, cuando su equipo alzó la Recopa en el Neckarstadion de Stuttgart. Aquel partido de desempate ante la Fiorentina (3-0) quedó decantado por los tantos de Jones, Mendonça y Peiró. Tres años antes, Collar también había destacado en la Copa de Europa, formando una temible delantera en compañía de Miguel, Vavá, Mendonça y Peiró. Aquel grupo dirigido por Ferdinand Daucik sólo cayó en semifinales ante el Real Madrid, camino de su cuarto título consecutivo.
El 28 de mayo de 1972, Collar fue despedido con honores por parte de su afición durante un partido de homenaje frente al Bayern Múnich, liderado por Franz Beckenbauer, Gerd Müller y Sepp Maier. Aquella noche, el gran capitán recibió la insignia de oro y brillantes de manos del presidente Vicente Calderón.
Collar, junto a Beckenbauer, el 28 de mayo de 1972.ATLÉTICO DE MADRID
A lo largo de casi dos décadas, sólo disputó dos temporadas lejos del Atlético: en 1955, cuando jugó cedido en el Real Murcia, con quien logró el ascenso; y en 1969, su último año como profesional, cuando apenas disputó 15 jornadas de Liga y dos de Copa de Ferias en las filas del Valencia.
Sin suerte con España
Su prolongado periplo en el Metropolitano y el Manzanares le convirtió en el séptimo futbolista con más partidos con el Atlético, sólo por detrás de Koke Resurrección, Adelardo Rodríguez, Jan Oblak, Tomás Reñones, Antoine Griezmann y Ángel Correa. Según el comunicado emitido a última hora del lunes, el club presidido por Enrique Cerezo admite perder "a uno de sus símbolos, un jugador emblemático, referente de su época y un futbolista inigualable en su momento".
Su trayectoria en la selección se extendió entre 1955 y 1963, cuando disputó 16 partidos y anotó cinco goles. Sin embargo, no pudo participar en la fase final de la Eurocopa en la que España se proclamó campeona y su paso por el Mundial de 1958 y 1962 se redujo a un solo partido frente a Brasil, el 6 de junio de 1962, en Viña del Mar (Chile), resuelto con 1-2 para la canarinha.
Entre las cualidades del ser humano está la del saber olvidar, la de bloquear los malos momentos para poder continuar. No es el caso de Sito Alonso (Madrid, 1975). En 2018 fue despedido del Barça tras seis meses en el cargo. "No lo pasé muy bien allí", recuerda ahora con ese traspié como lección. Lo hace desde Murcia, donde encontró un destino tan improbable como exitoso. El UCAM, subcampeón en 2023, en el mejor arranque de su historia, desafiando hasta el liderato de la Liga Endesa (si este martes derrota al Real Madrid, 21.00 h., DAZN) y asombrando con su baloncesto frenético y pasional. Desde "una humildad grande y una ambición tremenda", el equipo revelación.
Cinco victorias seguidas, 10 en 12 jornadas; si gana al Real Madrid el UCAM será líder de la ACB, a estas alturas.
No pensamos mucho en ser líderes, pero puede ocurrir. En nuestra historia, no estamos acostumbrados a estar entre los primeros. Ni a ser favoritos contra ningún rival. Estamos contentos, porque hemos intentado en estos últimos años tener un nivel competitivo muy alto y la verdad es que lo estamos consiguiendo. A veces ganamos más, a veces ganamos menos, pero se cuenta con nosotros como equipo. Y eso es muy importante.
El mejor arranque de la historia del UCAM después de que en pretemporada os quedarais sin billete para la Champions League y sin uno de vuestros mejores jugadores, Kaiser Gates, por una grave lesión.
El palo más grande fue tener que jugar esa fase previa habiendo quedado novenos el año anterior: no se había dado esta situación. La decisión que Gran Canaria y Joventut toman de jugar la Champions nos afectó de una manera directa. Chalon en ese momento estaba un escalón por encima y no pudimos batirle. La lesión de Kaiser ocurre el primer día que estamos en Bulgaria, el primer entrenamiento allí. Nos sobreponemos. Pero ese viaje y uno anterior en Francia, esos 10 días juntos hicieron que el equipo mejorará de una manera sustancial, no sólo en el juego, sino en el conocimiento de cada uno y en la amistad que hay entre ellos. Todo eso hace que el inicio sea así de bueno, pero no por los resultados, sino por el cómo. Obviamente, ganar es lo más importante, pero hacerlo de una manera brillante, jugando como equipo, defendiendo, comprometidos en cada acción, eso creo que es la diferencia.
¿Cuál es el secreto? ¿Cómo se consigue que cada jugador le compre esa idea de esfuerzo innegociable?
Hace dos años, cuando quedamos subcampeones de Liga, también pasó. Somos un club que no entramos dentro de muchas quinielas a nivel presupuestario, pero sí que tenemos algo que nos hace especiales, lo que llamamos una humildad controlada: una humildad grande con una ambición tremenda. A los jugadores les explicamos que aquí igual van a ganar menos dinero, pero que la exigencia va a ser brutal. Saben a lo que vienen. Hace dos años, casi ninguno de los jugadores que estaba había conseguido algo importante. Este año pasa lo mismo. Vino un jugador que ha estado 20 meses fuera de la competición (Cacok, por lesión). Otro que ha quedado último en la liga italiana, aunque ha sido uno de los máximos anotadores (Forrest). Otro que habían cortado del Maccabi, que había tenido que buscarse un sitio en Grecia para poder seguir jugando (DeJulius). Jugadores que tienen cosas que demostrar. Y que se juntan con la filosofía del club que lideran los tres capitanes, Dylan Ennis, Saint Ross y Radebaugh.
Sito Alonso, junto a Ennis y Raieste.ACB Photo
En ese ejemplo también encaja Sander Raieste, uno de los jugadores revelación de la temporada.
Cumple todo esto también. Él quería demostrar que fuera del Baskonia podía jugar a un alto nivel, con una responsabilidad más alta. Tenía ese reto, él mismo. Tuvo varias ofertas. Yo le explico exactamente lo que iba a pasar, que es la frase que te he dicho antes de la exigencia iba a ser máxima, igual que la confianza. Si él daba todo en cuanto a esfuerzo, sacrificio, entrega, defensa, rebotes, todo lo que él puede dominar.... Estamos encantados con él, encantados, nos ayuda muchísimo a ser más competitivos.
"Cuidado con nosotros" es una frase que usa recurrentemente.
Lo siento así. Me gusta ser incómodo en ataque y en defensa para el rival, aunque sé que eso es dificilísimo y que depende 100% del compromiso que tengan los jugadores, porque al final los protagonistas son ellos. Si quieres conseguir cosas más ambiciosas, tienes que arriesgar. Y arriesgamos, a nivel de fichajes. Cuando Cacok vino era enano, no podía jugar, llevaba 20 meses lesionado... hay que arriesgar. O tener dos bases americanos en el mismo equipo, en un proyecto nuevo. Son pequeñas locuras. A veces nos pueden salir mal y otras nos salen bien, pero que las aceptamos todos.
¿En Murcia está demostrando todo lo que no pudo como entrenador en el Barça?
En el Barça no lo pasé muy bien, porque no fui capaz de hacer entender al grupo el compromiso que yo necesito para hacer un baloncesto de muchísimo esfuerzo. Como no fui capaz, pues la cosa se acabó. Y fue una experiencia más que me ha servido muchísimo para mejorar. Estoy súper agradecido al Barcelona por esa oportunidad, nada más. Hay etapas, momentos y lo importante es poder sacar rédito de todo. De Guipúzcoa, de Bilbao, de Baskonia, que hicimos un año fantástico... Y del Joventut, que ya ni me acordaba, que era muy joven. Fui entrenador Euroliga y después del subcampeonato aquí tuve ofertas para volver. Y no sucedió porque el proyecto que yo veo en Murcia me ofrece todas las cosas que en este momento necesito: un proyecto donde verdaderamente se crea en la persona.
La otra persona clave y menos conocida del proyecto es Alejandro Gómez, director deportivo. ¿Cómo es trabajar con él?
Cuando me fichó la gente decía que nos íbamos a matar, por nuestro carácter. Grandes adivinos, porque ahora no solo es mi jefe, es uno de mis mejores amigos. Cuando tú entiendes que una persona es amiga tuya, es porque has visto en él algo diferente al resto. Alejandro tiene algo que no tiene mucha gente en este negocio: fidelidad, lealtad. Nunca te va a fallar. Te va a decir las cosas a la cara, es muy exigente, pero es una persona que es capaz de asumir el error de los demás e intentar mejorarlo. Está totalmente loco porque tiene una ambición desmesurada. Y una manera de controlar las finanzas, controlar el mercado... No siente la presión para tomar decisiones y en este deporte hay muy pocas personas así.
Sito Alonso.ACB Photo
Fue un entrenador precoz. ¿Cómo recuerda su infancia y la influencia de su padre, Alfonso Alonso, también técnico?
Mi padre utilizó el baloncesto como herramienta para las cosas que pretendía crear en mí, la disciplina, la ambición. Por eso él me metió tan pronto a tener responsabilidades, para que aprendiera que la vida no es un juego, que tiene unas reglas y hay que cumplirlas. La primera es la educación y después el respeto, la puntualidad, el trabajo, la dedicación... Yo eso verdaderamente lo viví en casa de una manera muy estricta, fuera de lo normal y estoy eternamente agradecido. Él me ha dicho siempre las cosas muy claras, hay unas reglas en casa, hay que cumplirlas. Y si quieres conseguir algo, hay que trabajar. Y ahora sigue exigiéndome lo mismo desde la distancia, aunque sabe que ya tengo 50 años, que no es lo mismo, pero él nunca me dice una cosa que quiera oír. Me dice la que él necesita decirme, si me gusta bien y si no... Por ejemplo, cuando yo estaba en el Barcelona me dijo: "No vas a durar mucho, porque no veo que esté reflejado lo que tú quieres en el equipo". Es un tío que no se anda con tonterías.
Siempre ha tenido fama de polémico, de un poco gruñón. ¿Cómo siente que se percibe a Sito Alonso desde fuera?
No es que no me importe, siempre te importa, pero no pierdo mucho el tiempo porque creo que no es necesario para la formación de un entrenador. Entiendo que los otros clubes, sus aficionados, no me deben tener mucho cariño, porque defiendo lo mío y creo que si estuviera con ellos, pues me querrían más. No es que sea un hombre muy polémico, simplemente no soy muy bienqueda, no es una de mis virtudes. No digo lo que la gente quiere oír, digo lo que pienso.
De no ser entrenador, le hubiera gustado ser psicólogo.
Sí. Obviamente, estoy muy lejos de todo lo que saben ellos y de todo lo que tienen que estudiar para conocer verdaderamente el funcionamiento de la cabeza de un individuo. Pero una de las cosas que he aprendido es que es importante saber con quién estás trabajando y cuanto más capaz eres de identificarlo, más le llegas. No puedes tratar a todo el mundo igual, todo el mundo no es del mismo país, ni tiene la misma educación, ni las mismas experiencias baloncestísticas. Lo primero de todo es el conocimiento personal y baloncestístico de cada uno de tus jugadores. Y luego, que ellos te vean con la misma motivación y ganas de trabajar que les pides. Si eso no es así, hay un problema.
¿Cómo es Sito fuera de los banquillos?
La gente que me conoce fuera se sorprende mucho. Porque entiendo que traslado una imagen arisca o demasiado seria. Pero a mí lo que me gusta de la vida es ser feliz, y para ser feliz hay que divertirse, hay que bromear. Y elegir, es fundamental. Lo que quieres hacer en cada momento, siempre que se pueda, claro.
¿Cómo le gustaría que se recordara a este UCAM?
Un poco como se tituló hace dos años con el subcampeonato, esos pequeños locos de Murcia, que lucharon contra todos y consiguieron hacerse respetar con mucho sacrificio. Me gustaría que se recordara que se hicieron cosas que a la gente de la región y de la ciudad le hicieron sentirse orgullosa. Somos bastante buenos ante la adversidad, eso creo que es en lo que más destacamos.
Llega pronto una Copa en la que podríais acudir cabezas de serie, estáis en la lucha por la FIBA Europe Cup... ¿Qué le pide a la temporada?
Nuestro club ha ido tres veces a la Copa, una como organizador. Las otras dos, en los últimos cuatro años. Buscamos que no sea una cosa esporádica. En cuanto a Europa, somos peculiares. Nos hemos tomado la Europe Cup como una competición en la que vamos a dar nuestro máximo nivel, pero sin condicionar ni un segundo la Liga Endesa. Descansan dos o tres jugadores. Si seguimos avanzando y la competición nos da una posibilidad de luchar por algo bonito, pues lo haremos, veremos las decisiones que tomamos, pero no correremos ningún riesgo con ningún jugador.
Con el arranque del año nuevo, se abrirá el mercado de invierno. Un periodo en el que, a partir del 2 de enero, en el caso de España, y hasta el 2 de febrero, en lo concerniente a todas las grandes ligas europeas, varios jugadores pueden cambiar de aires. Algunos, en busca de minutos, tras no haber contado con demasiada presencia en lo que llevamos de temporada. Otros, como refuerzos de lujo, con el objetivo de revertir situaciones complicadas de algunos equipos. Dos factores que, de hecho, no tienen por qué ser excluyentes. Lo que está muy claro es que esta ventana, pese a las gélidas temperaturas, puede ser especialmente caliente. Sobre todo, teniendo en cuenta varios ilustres nombres que hay ahora mismo sobre la mesa.
Una de esas operaciones está ya cerrada: la de Javi Galán. En verano de 2023, fue el fichaje más caro de aquel curso para un Atlético de Madrid en el que no ha acabado de encontrar su sitio. La temporada pasada llegó a disputar 40 partidos como rojiblanco y, a estas alturas de la campaña, sumaba dos, con lo que su traspaso a Osasuna, con el que ha firmado contrato hasta el 30 de junio de 2026 a cambio de 500.000 euros parece la mejor solución para el futbolista, pero quizás no tanto para un conjunto rojiblanco que llegó a pagarle 12 millones de euros al Celta para hacerse con sus servicios hace algo más de dos años.
Otro nombre que está ahora mismo sobre la mesa es el de Marc-André ter Stegen. El capitán del Barça ya ha recibido el alta médica tras operarse de la espalda el pasado verano e incluso jugó con el equipo azulgrana la eliminatoria de Copa frente al Guadalajara. Su situación, no obstante, sigue siendo la misma que al principio del curso: Joan García es el número uno para Hansi Flick. Si quiere ser titular con Alemania en el próximo Mundial, necesita acumular minutos.
En busca de minutos
Y el Girona parece ser el mejor situado para hacerse con su incorporación, en principio en forma de cesión. Paulo Gazzanigga ha dejado luces y sombras y Dominik Livakovic anunció hace ya tiempo su intención de marcharse del club en este mercado de invierno. Precisamente, con la intención de encontrar los minutos que no ha tenido en el conjunto gerundense para aspirar también a formar parte de la selección de Croacia en la próxima cita mundialista.
Y si hablamos de nombres ilustres de la Liga, es imposible no hablar de Sergio Ramos. El ex capitán del Real Madrid, de 39 años, ya ha dado por finalizada su etapa en el Rayados mexicano y arde en deseos de volver a estar sobre el césped en el nuevo año. Ante todo, quiere evitar pasarse otros seis meses sin equipo, tal y como le ocurrió al terminar su último paso por las filas del Sevilla. Y, de hecho, se ha estado especulando con la posibilidad de que el Milan o el Manchester United, dos equipos que están necesitados de apuntalar su línea defensiva, puedan lanzarse a por su fichaje en cuanto se abra un mercado que puede incluir movimientos otrora impensables.
Ter-Stegen, el pasado 8 de diciembre, durante un entrenamiento.AFP
Como, por ejemplo, el de Mohamed Salah. Quien durante mucho tiempo fue santo y seña del Liverpool y que ahora disputa la Copa de África con Egipto, no acaba de estar contento con el papel que está teniendo esta temporada en el conjunto red y la posibilidad de que haga las maletas en enero, por mucho que su contrato no termina hasta el 30 de junio de 2027, es muy real. A sus 33 años, aún tiene mucho que decir en el fútbol europeo, pero también es cierto que en Arabia Saudí tampoco le harían ascos a su llegada a alguno de sus equipos.
Finalmente, otro nombre que ha saltado a la palestra en los últimos tiempos es el de Antonio Rüdiger. Por mucho que el defensa alemán parezca ahora mismo más que dispuesto a ampliar un contrato con el Real Madrid que acaba el próximo 30 de junio, el hecho de que esa renovación no se haya hecho aún efectiva abre las puertas a que otros traten de tentarlo para que acabe cambiando de aires. Entre ellos, un PSG que estaría más que encantado de tirar de talonario para reforzar sus filas y devolver así en parte el golpe asestado con el fichaje de Kylian Mbappé.
«Absolutamente. Veremos más partidos de la NFL en España. Estamos muy contentos aquí». Unos instantes antes de comenzar el histórico primer partido de la NFL en España, celebrado el pasado 16 de noviembre en el Santiago Bernabéu, Roger Goodell, comisionado de la competición, prometió más encuentros en suelo español. Así de exitosa fue la visita de la NFL a Chamartín. Tanto que ahora se han abierto varias batallas alrededor del evento. El Bernabéu, el Metropolitano y el Camp Nou quieren celebrar el segundo partido. Y los Chicago Bears y los Kansas City Chiefs quieren ser una de las franquicias elegidas.
Noviembre puso a Madrid y a España en el mapa global de la NFL, integrando a la ciudad y al país en las International Series de la liga, de la que también forman parte Reino Unido (42 partidos en Londres), México (cuatro en el Azteca de Ciudad de México), Alemania (cinco entre Múnich, Frankfurt y Berlín), Brasil (dos en Sao Paulo) e Irlanda (uno en Dublín). «España es un mercado realmente importante para el crecimiento de la NFL», dijo esa semana Peter O'Reilly, vicepresidente ejecutivo, en una reunión con medios a la que asistió este periódico.
Más de 70.000 espectadores llenaron el Bernabéu en un evento concebido como una experiencia americana, tanto en el césped como en las gradas. El recinto del Real Madrid era clave para el aterrizaje de la liga en España a todos los niveles y los dos millones de euros que se gastó en transformar Chamartín a su imagen y semejanza lo demuestran.
«Un factor enorme»
La NFL ha tratado de relacionarse con las mayores organizaciones de cada país que ha visitado, y la marca Real Madrid era «un socio tremendo» para ellos. «Es una marca icónica global», admitió O'Reilly sobre el club blanco. «Jugar en el Bernabéu es un factor enorme», añadió.
De esa reflexión surgen ahora los pensamientos sobre el segundo partido. La NFL cree que en España tiene un crecimiento potencial que puede alcanzar los 11 millones de consumidores directos e indirectos, pero es consciente que el nivel de conocimiento del juego no es el mismo en nuestro país que en otros como Alemania o México, donde la liga ya lleva años instalada y donde hay muchos más aficionados expertos y que siguen el día a día.
Esto hila directamente con la conexión entre la NFL y el fútbol español, y en concreto con el Madrid, el Barcelona y el Atlético. La NFL es consciente de que debe impulsar la afición por el fútbol americano a través del fútbol. Por eso era tan importante jugar el primer partido en el Bernabéu y por eso durante los últimos meses, y durante los próximos años, han crecido las colaboraciones comerciales entre los clubes españoles y las franquicias. Y por eso la NFL valora positivamente celebrar partidos en el Metropolitano y en el Camp Nou, una situación normal en otros países para conseguir un impacto mayor.
El espéctaculo previo al partido, el pasado 16 de noviembre.EFE
En Reino Unido no ha salido de Londres, pero varia entre Wembley y el estadio del Tottenham, y en Alemania ya ha tenido partidos en Frankfurt, Múnich y Berlín, intercalando ahora hasta 2029 un partido al año entre estas dos últimas ciudades, un «buen ejemplo», dicen fuentes de la NFL a este periódico, para ciudades como Madrid y Barcelona. Y Brasil ha celebrado dos en Sao Paulo y el año que viene irá a Río de Janeiro. Y siempre en años consecutivos, lo que invita a pensar que España no descansará de NFL en 2026.
«lo antes posible»
Además, la celebración del próximo Mundial de fútbol en Estados Unidos creará diferentes sinergias entre las distintas franquicias y competiciones deportivas estadounidenses y los clubes y torneos europeos, y tanto la NFL como los tres grandes clubes de fútbol de España quieren aprovechar la oportunidad. El Atlético está cada vez más unido a los Miami Dolphins y los Kansas City Chiefs de Patrick Mahomes y Travis Kelce, cuyo estadio (Arrowhead) será una de las sedes del Mundial, buscan cómo adentrarse todavía más en el mercado español.
Chiefs, Dolphins y Chicago Bears son las tres franquicias con derechos comerciales en España, seleccionadas tras el acuerdo de 2018 por el que las franquicias de la NFL se dividían distintos mercados de todo el planeta para impulsar el deporte. Sabiendo eso, y a la espera del anuncio oficial del calendario de la temporada que viene y de las ciudades que acogerán los encuentros internacionales, según fuentes consultadas por este periódico los Bears son los grandes candidatos a disputar el segundo partido de la NFL en España.
Los Chiefs, por su parte, esperan su momento, pero la mejor franquicia de los últimos años quiere jugar en España «lo antes posible».
El boxeador británico Anthony Joshua, ex campeón del mundo de pesos pesados, resultó herido este lunes en un accidente de tráfico en Nigeria en el que murieron dos personas, afirmaron medios del país africano.
Imágenes en internet mostraban a Joshua, un ciudadano británico de origen nigeriano, sin camiseta, rodeado de lo que parecían ser restos de cristales de una ventanilla rota.
Las circunstancias alrededor del accidente "están siendo investigadas", declaró la policía del estado de Ogun, al norte de la capital económica del país, Lagos, que en estas fechas se llena de turistas y de expatriados que regresan.
Joshua "iba sentado en la parte trasera del vehículo, solo sufrió heridas leves y está recibiendo atención médica", detalló la policía en su comunicado.
El promotor del boxeador, Eddie Hearn, declaró a Daily Mail Sport que el boxeador estaba de vacaciones con la familia.
"Estamos intentando ponernos en contacto con Anthony y mientras tanto no queremos especular sobre cómo se encuentra, pero afortunadamente parece estar bien por lo que he visto en las imágenes", afirmó.
La policía informó que el accidente, en el que fallecieron dos personas que iban en el coche de Joshua, ocurrió sobre las 10h00 GMT en la ciudad de Makun, en la autopista entre Lagos e Ibadan.
Las Fuerzas de Seguridad Vial de Nigeria informaron en un comunicado que el Lexus en el que viajaba Joshua "parecía sospechoso de ir superando el límite de velocidad, perdió el control durante un adelantamiento y se estrelló contra un camión que estaba aparcado fuera de la carretera".
Un testigo del accidente afirmó a la revista Punch News que Joshua viajaba en un convoy de dos vehículos y estaba sentado detrás del conductor.
"El pasajero que iba junto al conductor y la persona que iba al lado de Joshua murieron en el acto", declaró Adeniyi Orojo a Punch News.
La policía dio la misma versión, indicando que los dos fallecidos eran "pasajeros en el vehículo" que "perdieron la vida en el lugar de los hechos".
Este mes, el boxeador británico noqueó al YouTuber reconvertido a boxeador Jake Paul, en un evento respaldado por Netflix y celebrado en Miami.
En 2026 Joshua, excampeón olímpico, tiene previsto enfrentarse a su compatriota y también excampeón mundial Tyson Fury.
Ya ha pasado prácticamente un mes desde que Ronald Araujo decidió apartarse de los focos. Aparentemente, las ríticas recibidas tras el 3-0 encajado frente al Chelsea en la Champions el pasado 25 de noviembre, en un partido en el que el central uruguayo fue expulsado por doble tarjeta amarilla antes del descanso, fueron el factor que le llevó a alejarse voluntariamente de la competición para preservar su salud mental.
No era la primera vez en que el defensa uruguayo se veía señalado en el centro de la diana. Los recuerdos de su expulsión ante el PSG, en la vuelta de los cuartos de final de la máxima competición europea en la temporada 2023-24, cuando los jugadores azulgrana vencían por 1-0 en un duelo al que llegaban con un 2-3 conseguido en París y que acabó 1-4, con remontada y pase a semifinales de los franceses, quizás, fueron los primeros contactos con una situación delicada.
Inicialmente, en el entorno del Barcelona se aseguró que el defensa tenía problemas estomacales para justificar su ausencia, pero Hansi Flick, finalmente, desvelaría una realidad que, muy posiblemente, muchos otros deportistas han sufrido sin que se estuviera al tanto de ello. Su regreso en plenitud de condiciones a la disciplina del equipo, ahora mismo, sigue siendo una incógnita.
Este 29 de diciembre, los azulgrana vuelven al trabajo, con un entrenamiento abierto al público en el estadio Johan Cruyff, bajo la incógnita de si Araujo se reincorporará o no con el resto del grupo. Hasta el momento, el central ha estado ejercitándose en solitario, tanto en el césped como en el gimnasio. Todo después de que a principios de este mes de diciembre, el jugador realizara un "viaje espiritual" a Israel. Una experiencia introspectiva que tomó por sorpresa a muchos. Aunque Araujo siempre ha procurado dejar su esfera más personal lejos del terreno público, sí son notorias sus firmes creencias cristianas.
En estas fiestas, el central ha vuelto a aparecer públicamente. En este caso, a través de un vídeo de la Federación Uruguaya de Fútbol destinado a felicitar la Navidad y desear un próspero 2026. En él, junto a varios integrantes de la selección celeste, el defensa desvela algunos aspectos personales de su infancia relacionados con estas fechas tan especiales. Como, por ejemplo, el primer balón de reglamento que recibió como regalo. «Me dormí toda la noche abrazado a esa pelota», rememoró el futbolista.
Desde el club, mientras tanto, prefieren no andarse con prisas. A pesar de que Koundé dio un susto en el partido frente al Villarreal y de que Andreas Christensen estará varios meses de baja por una lesión de rodilla, se respetarán al máximo los plazos con los que el jugador se sienta más cómodo. El objetivo es que esté completamente al 100% de sus posibilidades cuando vuelva a ponerse bajo las órdenes de Flick, ahora que empieza la fase más seria de la temporada.
La de Araujo no es la única incógnita que podría despejarse este lunes. Dani Olmo, quien sufrió una luxación en el hombro izquierdo tras marcar el segundo gol azulgrana frente al Atlético el 2 de diciembre, podría empezar a trabajar ya con el resto del grupo.
Estaba en un hotel de puro lujo en una isla paradisiaca de Turcas y Caicos, tenía una playa privada frente a su habitación y un barco a su disposición para navegar hasta Miami, pero lo que recordará Carlos Alcaraz de sus semanas de vacaciones recién finalizadas serán las partidas de mus o de League of Legends junto a su hermano Álvaro y sus amigos de siempre, el Joserra, el Pedro, el Fran, el Álex.
2025 fue el mejor año de la carrera de Alcaraz: remontó la final de todas las finales en Roland Garros ante Jannik Sinner, volvió a derrotar a su máximo rival en el US Open y acabó la temporada como número uno. Pero sobre todo 2025 fue el año en el que encontró el equilibrio.
Hay muchos motivos técnicos y muchos motivos tácticos y muchos motivos técnico-tácticos, pero si el español domina el tenis de la manera en la que lo hace, hasta sumar seis Grand Slam con apenas 22 años, es porque ha entendido una cosa: las victorias no dan la felicidad, la felicidad puede llevar a las victorias.
Otras temporadas acabó cayendo en la desesperación, el llamado burn-out: en 2025 ya no. Alcaraz ha comprendido que lo primero es su bienestar. Para vencer necesita alegría y su alegría se basa en la compañía, en sentirse querido, en estar con los suyos el máximo tiempo posible. Más que trofeos, le llenan las comidas con su familia, los ratillos con los amigos.
Bajo esa máxima también se puede entender el divorcio con su entrenador, Juan Carlos Ferrero: por encima de todo, su espacio. Bajo esa máxima incluso se puede entender su ventaja respecto al resto de tenistas.
El antiejemplo, Zverev
Este 2025, cuando el español o Sinner no estaban en pista, se observaban cuadros de ansiedad, montones de hombres padeciendo el privilegio de vivir holgadamente de un juego. Hay un debate encendido sobre qué posición ocuparían Alcaraz o Sinner si hubieran nacido 15 o 20 años antes, pero no hay duda sobre qué pasaría con el resto de jugadores del Top 10 actual. Nada bueno.
El caso paradigmático es Alexander Zverev. De otros, como Alex de Miñaur o Lorenzo Musetti, se puede decir que su tenis no les alcanzó para discutir a los dos mejores del mundo. Pero con el alemán es distinto: tiene el juego, siempre lo ha tenido, pero le falta precisamente eso, la alegría.
Zverev vive en una constante lucha contra sí mismo que le lleva a sabotarse cuando menos debe. Cuatro veces se enfrentó al italiano durante la temporada y cuatro veces se empequeñeció hasta desaparecer. Su estabilidad parece depender de ganar, incluso de ganar mucho, de celebrar por fin su primer Grand Slam, y así será difícil que lo consiga.
En un deporte individual, más en uno tan cruel como el tenis, esa inquietud es letal. Y al mismo tiempo quizá sea inevitable. Quienes llegan a lo más alto de la ATP lo hacen cargados de un entorno armado de halagos y exigencias -normalmente personificado en el padre- y es imposible hollar la cima con tanto peso.
Muchos de su generación ya han caído por lo mismo: Daniil Medvedev, Stefanos Tsitsipas, Andrei Rublev. Y muchos otros lo harán. La revelación del final de temporada fue Felix Auger-Aliassime, aunque en sus ojos se sigue leyendo la tristeza.
Sinner aprende a disfrutar
También les pesa la diferencia con Alcaraz, siempre disfrutón, y con un Sinner que este 2025 ha emprendido su mismo camino. La rivalidad con el español sería un nido de frustración para muchos, ya no digamos perder como perdió en París, pero el número dos del mundo analizó lo ocurrido y extrajo la mejor conclusión posible: su rival le derrotó porque al final se lo gozó más. El balance, Sinner también ha hallado el balance.
En el último de seis duelos Alcaraz-Sinner del curso recién terminado, la final de las ATP Finals, pasó algo extraordinario. Durante el segundo set, Sinner engañó con una dejada de revés a Alcaraz y este, que no llegó a devolverla, sonrió. Sonrió de verdad. Sonrió con todos los dientes.
Si hubiera sido un partidillo en el club, sin trofeos ni cámaras, lo hubiera parado y le hubiera dicho a su amigo: «Lo ves, ahí me has pillado». Son muy distintos, pero Sinner devolvió el detalle a Alcaraz con una miradita cómplice. Dentro de todo, los dos estaban echando un buen rato.
Poco después, en Turín, las cámaras ya estaban apagadas, pero al acabar la ceremonia de trofeos, Sinner saltó a la pista con su equipo, unos familiares, su nueva pareja y su perrete. Ahí se podía ver que el tipo es mucho más alegre de lo que parece.
Le lanzó un «Sit!» al animal, el animal le hizo caso y entonces Sinner soltó una carcajada. ¡Una carcajada! Como Alcaraz, parece que también se siente en paz, que duerme bien, que tararea al pasear por la calle. Este 2025 fue el año de la felicidad en el tenis; la felicidad de Alcaraz y Sinner que no se sustenta en victorias.
Pasta con tomate y ensalada lleva Andrea Fuentes en la bandeja y come a toda prisa; se va también volando, siempre a la carrera, la seleccionadora de sincronizada. Las nadadoras de su equipo, en cambio, se esparcen en su conversación en una de las mesas que dan a la ventana y son las más ruidosas hasta que aparece el grupo de halterófilos, que repite de carne, y de pescado, y de todo aquello que rebose proteína.
Al mediodía, el comedor del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat es un muestrario del deporte español. Se puede hacer un juego divertido: mirar quién entra y descifrar su disciplina.
«Cuando llegué, la gente me preguntaba: '¿Trial? ¿Eso qué es?' Pero yo les decía: "¿Gimnasia de trampolín? ¿Eso qué es?" En realidad, eso es lo más chulo. Normalmente los equipos van juntos y los que venimos de deportes individuales, minoritarios, hacemos piña. El tiro, la escalada, la esgrima...», cuenta Berta Abellán, vigente campeona del mundo de trial, que lleva aquí 10 años como externa.
GORKA LOINAZ
En España hay cuatro Centros de Alto Rendimiento y nueve Centros de Especialización de Tecnificación Deportiva, pero solo en dos se puede vivir y estudiar: Madrid y Sant Cugat.
Ambos se crearon al calor de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, ambos tienen más o menos las mismas plazas -algo menos de 300-, en ambos se cursa ESO, Bachillerato y algunos grados medios y superiores, y ambos ofrecen servicios parecidos: preparación física, medicina, fisioterapia, nutrición, fisiología, psicología, biomecánica...
Conseguir una beca interna, con cama en habitación doble y comida, es un sueño para cualquier deportista de entre 16 y 20 años, por las instalaciones, la ayuda de profesionales y la facilidad para compaginar estudios y entrenamientos.
"Sólo veo dos cosas malas"
«Lo tienes todo a mano y el instituto del CAR tiene una dinámica diferente. En mi escuela pensaban que me inventaba competiciones para no ir a clase. Aquí los profesores te apoyan», explica Abellán, que añade: «Solo veo dos cosas malas: la presión por renovar la beca y el peligro de que te satures. Viviendo aquí puedes cansarte de tanto deporte, no airear la cabeza».
Esa explicación descifra por qué han cambiado los dos grandes CAR de España desde su creación. En sus inicios solían acoger deportistas ya formados que, en sus lugares de nacimiento, no tenían medios para entrenar: era normal ver a residentes que superasen los 25 años. Ahora, en cambio, los menores de edad son mayoría; el CAR es un lugar de paso y, en cuanto maduran, se van a vivir fuera.
De hecho, solo media docena de residentes en Sant Cugat -varias nadadoras de sincronizada y el atleta Josué Canales-, estuvieron en los Juegos Olímpicos de París 2024, aunque en el lugar se prepararon los conjuntos de waterpolo, rítmica o hockey hierba, además de escaladores, atletas, taekwondistas, gimnastas...
La supervisión de profesionales
«El CAR es cada vez más para etapas formativas. Fuera de aquí hay mejores instalaciones que antes, es más fácil el acceso a los profesionales... Pero esto sigue siendo un privilegio», proclama Susana Regüela, jefa de la Unidad de acompañamiento a los deportistas, que fue residente en el CAR como lanzadora en los años 90.
Regüela asume la presión que puede generar el lugar: «En el departamento de psicología hay varios temas recurrentes: está el peso que genera ser becado en el CAR, la presión por no perder la beca y está la soledad. Hay mucho jaleo, pero también ausencia». «Recuerdo una deportista canaria que me decía: 'Llevo tres meses aquí y nadie me ha abrazado'».
«Cada vez tenemos una mirada más holística sobre el deportista; antes todo era entrenar. Todo ha cambiado. Los jóvenes ahora necesitan cosas como Wi-Fi o aire acondicionado. Nosotros traíamos ventiladores de casa y hacíamos inventos con hielo», recuerda Regüela y comenta: «Además, las familias quieren estar presentes, ser parte del CAR. Yo pasé aquí una década y mis padres solo vinieron una vez, para traerme».
Regüela, en el CARGORKA LOINAZ
La ex atleta forma parte del equipo que supervisa la residencia y sus habitaciones separadas por plantas: hay una para las chicas menores, una para los chicos mayores y una última mixta para los mayores de edad.
El centro tiene protocolo contra el bullying o el acoso sexual y un reglamento de convivencia, con sus faltas leves, graves y muy graves, que pueden llevar a la expulsión. «No hay muchos casos muy graves, dos o tres al año como mucho», señala Regüela, que rehúsa dar ejemplos. El personal del centro está formado para identificar situaciones problemáticas, como el deportista que siempre come solo, o aquel que deja mucha comida en el plato, aunque siempre «con discreción».
El uso del móvil es libre -«no sirve restringir, solo educar sobre su uso»- y hay máquinas de preservativos en los lavabos. «Hay relaciones, claro, a diario; sería ingenuo pensar lo contrario. De aquí han salido matrimonios, recuerdo una boda de dos deportistas de tenis de mesa», reconoce la ex atleta.
La historia de la 313
Un residente, el atleta Josué Canales, le secunda: «Siempre hay salseo. Mucha gente joven, atractiva... siempre pasa algo. Pero se descansa bien. Yo estoy en la planta de mayores y somos serios. Los más jóvenes tienen más jaleo». Hace unos meses, Netflix estrenó una serie, Olympo, ambientada en un ficticio CAR Pirineos, donde todo eran amoríos, envidias y calenturas. La realidad no es para tanto. «Tampoco hay grandes movidas como en la serie», rectifica Canales, que tiene una prebenda en el CAR.
Aunque las habitaciones rotan cada año, la suya era la 313; es la 313 y será la 313 hasta que se vaya. Es lo que tiene batir el récord de España indoor de los 800 metros y celebrarlo haciendo un 313 con los dedos.
Venía de un entorno complicado en Girona y aquí se encontró «un cambio brutal». «Para mí fue un sueño. Cuando llegué pensé: 'Ahora ya no tengo excusas, me toca luchar'».
A sus 24 años, Canales sigue la estrategia de todos los veteranos: ahorrar y estudiar a distancia y prepararse para salir del Centro de Alto Rendimiento con todo preparado. «Es lo que hacemos todos», admite justo al salir de la pista de atletismo.
De camino a la residencia se encuentra con la pared de escalada de velocidad, última incorporación al centro junto al segundo gimnasio. Mientras se prepara la renovación del gimnasio principal, una mole de 400 metros cuadrados, se ha creado un box de crossfit con lo último de lo último.
De dónde sale el dinero
«Intentamos tenerlo todo actualizado, aunque evidentemente es un centro público y todo tiene sus tiempos», acepta Natalia Rovira, preparadora física del CAR y ex gimnasta.
El CAR de Sant Cugat cuenta este año con siete millones procedentes de la Generalitat, tres millones y medio del Consejo Superior de Deportes y otros tres de la facturación propia obtenida de alquilar las instalaciones a otros organismos. El CAR de Madrid, en cambio, vive principalmente del CSD, del que recibe casi 10 millones.
Rovira, en el CAR.GORKA LOINAZ
«En un CAR no tienes que preocuparte de nada, puedes centrarte en lanzar tu carrera deportiva. La sociedad y el deporte evolucionan, pero esto sigue siendo un lujo», finaliza Rovira.
Ya es tarde y el comedor del CAR se llena de nuevo. Andrea Fuentes sigue a la carrera, los halterófilos continúan repitiendo proteína y Josué Canales entrena de nuevo.. Afuera, en Girona o en Canarias o en cualquier pueblo de España, hay cientos de adolescentes soñando con llegar aquí. Dentro, entre el salseo y la presión por renovar la beca, los que ya lo lograron saben que esto es un privilegio. Un privilegio agotador, pero privilegio al fin.
El australiano Nick Kyrgios ganó el partido de exhibición de tenis ante la número 1 mundial bielorrusa Aryna Sabalenka, en lo que se presentó como una nueva "Batalla de los Sexos", este domingo en Dubái.
Kyrgios, subcampeón de Wimbledon en 2022 pero caído actualmente a sus 30 años al 671º puesto del ranking ATP, derrotó 6-3 y 6-3 a Sabalenka (27 años).
El excéntrico jugador australiano se impuso además con la sensación de no estar golpeando la bola tan fuerte como de costumbre, en un partido que tenía más de show que de pulso deportivo real y que contaba con unas reglas modificadas para tratar de brindar un duelo más equilibrado.
La pista tenía dimensiones reducidas y el australiano jugaba en una parte un 9% más grande que el de la bielorrusa. Ambos tenían además una única bola con su servicio en vez de las dos habituales.
Este partido hacía pensar inevitablemente en otra mítica "Batalla de los Sexos" del tenis, la que en 1973 enfrentó al excampeón estadounidense Bobby Riggs, que tenía entonces 55 años, con las dos mejores tenistas femeninas de la época, Margaret Court y Billie Jean King.
Para ambas, aquellos partidos servían de reivindicación en un momento en el que se estaba organizando el circuito profesional de mujeres. Riggs ganó claramente a Court pero perdió ante Billie Jean King, lo que adquirió un enorme valor simbólico en aquel momento histórico.
La situación es ahora muy diferente, con un tenis femenino sólidamente asentado desde hace décadas y que ha logrado equiparar los premios económicos en los principales torneos.
Por ello el partido se leía más en clave de espectáculo y 17.000 espectadores acudieron a presenciarlo en Dubái. Entre los asistentes estaban los exfutbolistas brasileños Ronaldo o Kaká.
Deportivamente, el interés del partido fue limitado. El australiano dominó claramente e incluso se permitió algunos momentos de diversión como un saque de cuchara, un arma que él mismo ya utilizó en otros partidos más serios en el pasado.
El pasado 19 de diembre, la BBC eligió a Rory McIlroy como la personalidad deportiva de 2025, el año en que al fin pudo completar su Grand Slam, enfundándose la chaqueta verde en el Masters de Augusta. Tras el norirlandés, la segunda más votada fue Ellie Kildunne, que lideró a Inglaterra en el Mundial femenino de rugby. Sólo en el tercer lugar del galardón -uno de los más precisos termómetros de la popularidad en el deporte británico- aparecía Lando Norris, coronado campeón del mundo de F1 el pasado 7 de diciembre en Yas Marina. Ni la feliz resolución del Mundial, uno de los más igulados de la historia, ni su hito con McLaren, que no lograba un título de pilotos desde 2008, bastaron a Norris para conquistar el corazón de sus compatriotas. Y bajo esa pequeña frustración late un asunto de mucho mayor calado.
Desde el mismo día de su coronación, algunas figuras de la F1 no parecen tomarse en serio al campeón. El mejor ejemplo se vivió durante la gala de la FIA, celebrada el 12 de diciembre en Tashkent (Uzbekistán), cuando el presidente Mohammed Ben Sulayem felicitó a Norris con unos modales muy alejados de la solemnidad del acto. Ante un auditorio estupefacto, el dirigente emiratí revolvió el peinado de Norris durante varios segundos. No se trataba de un incidente aislado, ya que nada más acabar el GP de Abu Dhabi, Ben Sulayem ya había obsequiado al líder de McLaren con idéntico recibimiento.
Cuesta imaginar al gran capo de la FIA tomándose tantas confianzas con Max Verstappen, el piloto que este curso, al volante de un coche notoriamente inferior, ha llevado al límite a McLaren. Aun sin ceñirse su quinta corona, el holandés ha concitado el reconocimiento unánime del paddock. Hasta el punto de hacer rendirse a otro ídolo británico como Damon Hill. «Los títulos son importantes, pero no lo cuentan todo. A veces, el mejor piloto no se proclama campeón», concluyó el verdugo de Michael Schumacher en 1996.
Feroz autocrítica
El arrollador carisma de Verstappen, capaz de luchar hasta el último aliento pese a contar con 104 puntos menos a falta de nueve carreras, ha empequeñecido el logro de Norris, célebre por sus feroces autocríticas. «A veces no he tenido mucha confianza en mí mismo. Sin duda ha habido momentos, incluso este año, en los que Oscar [Piastri] lo hacía mejor que yo, lo que me hacía pensar: "Bueno, quizá sean un poco mejores. Quizá puedan ser más consistentes, sacarle más provecho al coche". Simplemente, a veces pensé que no iba a ser posible», explicó durante una reciente entrevista con la BBC.
No obstante, existen razones de peso para considerar a Norris un legítimo campeón. En primer lugar porque fue el único piloto de la parrilla con un balance positivo frente a Verstappen (12-12 en carrera y 13-11 en sesiones clasificatorias). En ese apretadísimo cara a cara, Lando sumó siete victorias y siete poles, una menos que Max en ambas categorías, pero hizo 18 podios (tres más) y cinco vueltas rápidas (dos más). Hasta ahora, Verstappen era el único piloto de la historia con esa cifa de top-3 en un solo año (2021, 2023).
Otro de los argumentos para defender la jerarquía de Lando fue su soberbia reacción en el tramo decisivo del Mundial, cuando recuperó 34 puntos frente a Piastri. A sus apabullantes victorias en México y Sao Paulo supo añadir las necesarias dosis de aplomo en Austin y Abu Dhabi, mientras su compañero no encontraba el rumbo y se hundía en la desesperación. El 13-11 frente a Piastri los sábados prolonga la extraordinaria racha de Norris, invicto durante sus siete temporadas en el Gran Circo. Desde 2019 ante Carlos Sainz (11-10) hasta sus rotundos 15-7 y 20-2 frente a Daniel Ricciardo (2022, 2023).
Esta regularidad ha terminado por resultar crucial en la ajustadísima disputa con Verstappen, la más estrecha, en términos absolutos, de la historia. Incluso por delante del Mundial de 1984. Entonces, Niki Lauda obtuvo el título por sólo medio punto de ventaja sobre Alain Prost, su compañero en McLaren. Cabe recordar que aquel año se disputaron 16 carreras, en lugar de 24, y que la puntuación máxima potencial era de 99 puntos, frente a los 648 actuales. Por tanto, el margen con el que se ha impuesto Norris (0,31%) ha sido incluso inferior al de Lauda (0,51%).
Con estos datos sobre la mesa, Norris podrá lucir en 2026 el 1 en el morro de su McLaren, mientras Verstappen apostará por el 3, su favorito, al que tuvo que renunciar durante siete años por culpa de Ricciardo, que lo tenía reservado. Ese dorsal 1 supondrá todo un desafío para Lando, como bien podrían atestiguar Mario Andretti (1979), Jody Scheckter (1980), Nelson Piquet (1982) o los ya mencionados Lauda (1985) y Hill (1997), algunos de los pilotos que más sufrieron al año siguiente de tocar la gloria.