Cuando Carvajal se cree Cristiano

Cuando Carvajal se cree Cristiano

Portugal aún no ha debutado oficialmente en la Eurocopa. Sin embargo, ya hay un vídeo de Cristiano Ronaldo circulando por redes en el que se alaba su mentalidad de superdotado del fútbol en el partido amistoso que enfrentó a la selección lusa contra Irlanda. Otros critican su excesiva arrogancia: nada nuevo para él. Tampoco lo es conseguir lo que dice en el vídeo, superar la barrera cuando tira una falta. "Golpeas, pasas la barrera, igual que sie

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El fin definitivo del 'tiqui-taca' 16 años después y la racha de Carvajal: "Soy un 'killer' absoluto"

El fin definitivo del ‘tiqui-taca’ 16 años después y la racha de Carvajal: “Soy un ‘killer’ absoluto”

Una de las grandes noticias que dejó la tarde en Berlín fue la ruptura de una racha de 16 años. Una racha de 136 partidos. La ruptura, en fin, de un tema casi tabú en España desde que la gran España encontró un camino para ganar entre 2008 y 2012. Pareció durante muchos años una herejía pensar en otro modo de jugar, insinuar que no había que tener la pelota para ganar partidos... Pues bien, esta España no necesita el balón para ganar partidos y eso, que ya se intuía, se confirmó contra Croacia.

España dispuso del balón un 46% del tiempo, por el 54% de los croatas. Y España ganó 3-0. Hacía esos 16 años que algo así no ocurría. La última vez que el rival tuvo más tiempo el balón que España fue la final de la Eurocopa de 2008, aquel 29 de junio donde Torres inició una era ¿irrepetible? Desde entonces, la selección ha jugado 136 partidos y siempre ha ganado eso tan poco útil que es la posesión, escrito así de forma aséptica. Por el camino, sesiones tan inverosímiles como los octavos de final contra Marruecos, resuelto, en contra, en los penaltis.

"No tenía ni idea de lo de la posesión. A ver, aquí al final lo que cuenta es ganar los partidos, no la posesión, y nosotros estamos muy felices porque hemos ganado", resolvía ayer Fabián, uno de los jugadores que representan ese fútbol no tan ortodoxo que ha tenido atrapada a la selección desde 2014, año del cataclismo en el Mundial de Brasil, hasta la llegada de Luis de la Fuente, un tipo práctico.

Carvajal, de Wembley a Berlín

Hay pocos jugadores en el vestuario de la selección que entiendan tan bien eso de "lo que importa es ganar". Dani Carvajal, quizás, es el que ha vivido esa expresión más de cerca. No es fácil ganar seis Copas de Europa de la misma forma. En unas sufrió, en otras disfrutó, a veces dominó y en algunas sobrevivió como pudo, pero ganó. Eso es lo importante. Y quizás por eso, el de Leganés es un capitán sin brazalete en la concentración de España.

No acumula tantas internacionales como otros compañeros, pero tiene el peso de los títulos y la experiencia, algo que necesita De la Fuente, que le permitió hablar en el corrillo previo al partido. "He sido uno de los que ha hablado. Soy un jugador que siempre intenta alzar la voz y motivar a los más jóvenes", explicó el defensa en los pasillos del Estadio Olímpico.

Fue una tarde especial para Carvajal, una más en un mes de junio que no va a olvidar. Después de marcar el primer gol de la final de la Champions de Wembley, el canterano del Real Madrid disputó en Berlín su primer partido en una Eurocopa. Las lesiones no le habían dejado estar en las convocatorias hasta ahora.

Carvajal, en la acción del 3-0 ante Livakovic.

Carvajal, en la acción del 3-0 ante Livakovic.AFP

Y claro, alguien que puso la primera piedra de Valdebebas y terminó con seis 'orejonas' no le hace ascos al destino. En su estreno continental, Carvajal repitió gol. Su primero con España 44 partidos después, insistiendo en eso del destino. Movimiento al primer palo y remate ante el portero.

"Es un gol de killer, ¡de killer absoluto!", bromeaba en zona mixta. "De momento soy Pichichi de la Eurocopa, porque nadie ha metido dos goles", añadió entre risas.

El cuerpo técnico de Luis de la Fuente ha copiado la idea del de Carlo Ancelotti. Carvajal no es el más alto, pero sí es inteligente a la hora de buscar el espacio en el área: "En el balón parado hay que estar listo, hay que tener determinación y hoy pues me he anticipado al primer palo y sólo la he tenido que empujar. Estoy muy contento de que confíen en mí para el balón parado", explicó.

A España le sonríe hasta la suerte y barre a Croacia en el debut de la Eurocopa

A España le sonríe hasta la suerte y barre a Croacia en el debut de la Eurocopa

En el fútbol, en la vida, en todo, hay un momento en el que alguien, o algo, llámese azar, llámese fortuna, llámese incluso Dios, si alguno quiere, llámese como se quiera llamar, hay un momento, decíamos, en que ese alguien, o ese algo, debe ayudar, dar un empujoncito, cerrar una puerta y abrir otra, a quien haya sido designado. Este sábado alguien, o algo, designó a España ganadora del partido ante Croacia. Ese alguien, o algo, fue sutil. Escondido tras el buen hacer de la selección, ordenó que los matices fueran siempre para ella, ordenó que tras el gol de Morata, justo después, Kovacic disparase mal, ordenó que tras el gol de Fabián, Brozovic no acertara con la portería, ordenó, por último, que Budimir no llegase por un milímetro al 2-1 mientras Carvajal sí lo hacía en el descuento. España ha venido a la Eurocopa y al descanso del primer partido iba ganando 3-0 a un buen equipo. España ha venido a la Eurocopa y sale del debut con la mejor de sus sonrisas. [Narración y estadísticas (3-0)]

Para saber más

Ese mismo fútbol, esa misma vida, enseña también que no conviene deslumbrarse por una tarde como la de este miércoles en Berlín, y que apenas hace falta retroceder al Mundial de Qatar, rememorar el 7-0 a Costa Rica (un equipo infinitamente peor que Croacia) y saber cómo terminó aquello. Pero esto es fútbol, caramba, y esto es la vida, y si con un debut como el de España no está permitido ilusionarse, apaguen y váyanse. El equipo de Luis de la Fuente es eso, un equipo, un equipo menos dogmático, más versátil, un equipo que toca, pero que también corre, un equipo que presiona, pero que también mete el culo junto al portero, un equipo que juega en corto, pero también le da un patadón a la pelota si es lo que hace falta. Porque sí, en el fútbol, vale dar patadones. Vaya que sí. Es más, este 3-0 viene acompañado de la primera vez que España pierde el porcentaje de posesión contra su rival desde la Eurocopa de 2008, casi nada. (46% contra 54%).

Afronta pues España de lo más tranquila lo que queda de grupo, reforzada como pocas veces antes en el inicio de un gran campeonato, lo mismo que su capitán, Morata, dueño de un gol reconfortante en lo futbolístico y en lo personal a la espera de ver en qué queda su lesión. España hizo debutar al tipo más joven en comparecer en una Eurocopa, Lamine Yamal, y presentó la mejor versión de un centrocampista moderno, un box to box como dicen los ingleses, forma resumida de interpretar a un tipo, Fabián, que une al talento una capacidad física superior. Funcionó bien la pareja Nacho-Le Normand, dejando a un lado, de momento, el asunto Laporte, y aunque apenas se vio, el peligro latente de las bandas hace que los equipos contrarios no estén tan cómodos ni replegados (por los regates de Lamine) ni presionando (por la velocidad de Nico Williams). Cucurella, por cierto, adelantó a Grimaldo, pero no deja de ser una anécdota.

Tras toda la mañana lloviendo, salió el sol en Berlín para embellecer el maravilloso Estadio Olímpico, donde Hitler pretendió una cosa y Jesse Owens dictó otra. Salió España con la pelota en el pie y no la soltó hasta el minuto 13, primera posesión de los croatas cerrada en nada y que sirvió, sin embargo, para darle la vuelta al calcetín. Despertaron los balcánicos, a los que quizá le falten piernas, pero a los que les sobra fútbol. Se hicieron con el balón y se animaron a presionar a España, que lo notó.

Carvajal y Lamine celebran el gol del primero.

Carvajal y Lamine celebran el gol del primero.AFP

Era el momento de sufrir y la selección lo hizo, corriendo detrás de la pelota y metiendo a los once durante un rato en campo propio, igual que ocurriría en la segunda parte, ya con el duelo muy devaluado. Pero, volviendo al inicio, alguien, o algo, decidió que, cuando peor lo pasaba España, marcase gol. Fue justo a la media hora, en un balón largo de Croacia que despejó Cucurella al tun-tun'. La pelota le cayó a Fabián como le podía haber caído al vecino del quinto, pero le cayó a Fabián, que casi sin mirar filtró un pase para Morata con la defensa de Croacia abierta en canal (tenía también a Nico). El capitán, como menos le gusta, con metros para correr y por lo tanto para pensar, definió estupendamente con el interior de la izquierda, a un ladito, suave.

A la jugada siguiente, Kovacic condujo hasta la frontal y su tiro fue flojo, y a la jugada siguiente, Fabián apareció también por el balcón del área, recortó y marcó un golazo. Pero es que, perdón por la insistencia, a la jugada siguiente, un tiro de Brozovic encontró la mano milagrosa de Unai Simón. En el minuto 32, el marcador podría haber sido un empate a dos, pero era un 2-0. Así es esto. Por si no había quedado claro, resulta incomprensible cómo no fue gol un remate de Gvuardiol que esperaba Budimir, igual que incomprensible que Carvajal encontrase el hueco entre los maromos croatas.

Poco tras el descanso

El segundo tiempo hubiese contado a título de inventario de no haber sido por la lesión de Morata, que dejó en el aire la única mancha para el vencedor, un poco apurado en el inicio por el brioso inicio del rival, pero tranquilo la última media hora, ya con Modric y Kovacic sentados en el banquillo, pues debió pensar Dalic que si alguien, o algo, no quería que Croacia se acercase ayer en el marcador, era mejor dejar a los veteranos descansando para Albania. Faltaba, claro, la última aparición de ese alguien, o ese algo, esta vez de una forma mucho más obscena, más obvia, dejando sin castigo una confianza de Unai Simón que terminó en penalti y que no fue gol ni en el lanzamiento (lo paró el propio Unai) ni en el rechace, atrapado por Perisic, que se había adelantado antes del lanzamiento de su compañero.

Era obvio, pues, que alguien, o algo, quería que España, al margen de sus virtudes, que las tiene y las enseñó, iniciase esta Eurocopa con una goleada a un buen equipo, resolviendo así el siempre peliagudo trámite de debutar en una gran cita.

España, un gol más, un complejo menos

España, un gol más, un complejo menos

Caído el imperio de la posesión, que fue la Roma del fútbol, a España le han pasado muchas cosas. Unas son las propias de la decadencia, de la pérdida de poder e influencia. Otras llegaron por obra y gracia de un puñado de cretinos que confundieron servir al fútbol español con servirse a sí mismos. La especie, lamentablemente, abunda. La reconstrucción sobre la ruina deportiva y moral es compleja, y más para Luis de la Fuente, que lleva un año es

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Carvajal: “Soy una persona real; no busco jardines, pero digo lo que pienso”

Actualizado Jueves, 13 junio 2024 - 22:44

En chanclas y calcetines, como si fuera un adolescente, Dani Carvajal (Leganés, 32 años) tiene una sonrisa de oreja a oreja. En una de las carpas de los campos del SV Aasen, cuya hierba no remite al fútbol regional, el dueño de seis Copas de Europa, seis, se sienta con EL MUNDO y charla sobre el Madrid, la selección y, también, sobre Dani Carvajal. Una parte, esta última que, seguramente, sea la más interesante.

Tiene una cara de felicidad...
Sí sí

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Salchichas, cervezas y un alcalde que gana con el 98% de los votos: así fue el primer entrenamiento de España en Alemania

Actualizado Martes, 11 junio 2024 - 00:14

No lo intenten. Si no han estudiado, al menos, un par de años de alemán, pronunciar el nombre del pueblecito donde ha elegido estar España durante esta Eurocopa es casi imposible. Se escribe Donaueschingen, y se pronuncia... pues como se pronuncie en alemán. Ayer, en los alrededores de los campos de fútbol del SV Aasen, un equipo de fútbol de regional que tiene una hierba que ya quisieran muchos equipos de Primera División en España, los lugareños lo pronunciaban realmente bien, al punto de no entenderles. Se les entendía mucho mejor, eso sí, el nombre del equipo al que habían ido a ver los 500 aficionados con entrada para el primer entrenamiento: «¡Espannnnnna! ¡Espannnnnna!». Porque sí, España abrió su entrenamiento ayer a la ciudadanía de este pequeño enclave en mitad de la Selva Negra.

Esos 500 que tenían entrada eran todos amigos, o conocidos, de Erik Pauly. ¿Y quién es Erik Pauly? Pues Erik Pauly es el alcalde de Donaueschingen, que lo es desde hace ya siete años y que, en las últimas elecciones, celebradas en 2021, ganó por un ajustado margen: sacó el 98% de los votos del pueblo, de unos 21.000 habitantes, aunque ese día apenas votó el 25% de la gente. «Es un personaje», decía una persona de la delegación española que estuvo ayer toda la tarde coordinando con él cómo sería el acceso de la gente.

El personaje andaba por allí, aunque confundido entre el personal, mientras un puñado de hinchas españoles, algunos de ellos niños, rodeaban las vallas del complejo para que les dejaran pasar. «¡No ticket, sorry!», decía un señor enorme en la puerta de acceso, y es que las entradas que no manejaba el alcalde las manejaba (pocas) la UEFA. «¡Dejadnos entrar!», gritaban desde fuera, hasta que el personal de la Federación consiguió, no sin dificultad, que pudieran pasar a ver el entrenamiento de la selección española porque, a todo esto, la noticia ayer en este pequeño, y precioso, enclave, era que una de las selecciones grandes echaba a andar cinco días antes de que debute, el sábado contra Croacia (18.00 horas) en Berlín.

Comer y cenar

El asentamiento que la Federación Española ha elegido para transitar en este torneo garantiza tranquilidad. Hay serias dificultades para comer después de las 14.00 horas y para cenar después de las 21.30. Eso no es ni bueno ni malo. Eso, simplemente, es. Entre el hotel, un lujosísimo resort de nombre Der Öschberghof, y el campo de entrenamiento, hay apenas un kilómetro y medio, y algunos empleados de la Federación se decidieron a hacer el trayecto en bicicleta. A los jugadores se les ofreció hacer lo mismo, pero prefirieron unas mini furgonetas blancas sin pedales.

En las vallas, un montón de pancartas que hacen referencia al espíritu que Luis de la Fuente quiere que presida la concentración, y que se resume en una palabra: familia. Está por todas partes, acompañada de otras referencias como superación, sacrificio, unión, equipo... El grupo sabe que no tiene las individualidades de otras selecciones como Francia, Inglaterra, Portugal... y por eso el énfasis se pone en el colectivo, en estar todos juntos, como cuando todos, menos los porteros, corrieron a mover una de las porterías para echar el partidillo. Por cierto, en ese momento Morata, viendo que había gente fuera de la valla que quería entrar, se puso a dar voces: «¡It's open, it's open!».

El entrenamiento en sí no fue gran cosa. Unos estiramientos, unos rondos, un ejercicio de posesión y un partidillo a medio campo para que el balón empiece a rodar. Al terminar, un puñado de jugadores se quedaron a firmar a los amigos del alcalde que gana las elecciones con muchos apuros. Entre ellos Mikel Merino, Dani Carvajal, al que se ve muy feliz por aquí, y Pedri. Conseguida la firma, los amigos del alcalde se fueron a comer salchichas y beber cerveza en una carpa que ellos mismos habían puesto para amenizar la espera primero y el post entrenamiento después.

El destino de Carvajal hacia la sexta de Gento y el cambio táctico de Ancelotti: "Salimos vivos... Y aquí está"

El destino de Carvajal hacia la sexta de Gento y el cambio táctico de Ancelotti: “Salimos vivos… Y aquí está”

El destino es extraordinario. Daniel Carvajal Ramos puso la primera piedra de la ciudad deportiva de Valdebebas el 12 de mayo de 2004. Hace 20 años. Tenía 13 y jugaba en el alevín de la cantera blanca. Y Daniel Carvajal Ramos anotó el gol que entregó al Real Madrid la Decimoquinta Liga de Campeones y a él, a Nacho, a Modric y a Kroos (una con el Bayern), su sexta Copa de Europa, igualando la leyenda de Paco Gento. Nadie tiene más. Seis ganó Gento en una década prodigiosa entre los 50 y los 60. Seis han ganado estos futbolistas en otros diez años que ya son historia del fútbol.

«¡Reyes de Europa, somos los Reyes de Europa!», cantó la afición del Madrid cuando Vinicius, camino del Balón de Oro, puso el 0-2, su segundo tanto en las dos finales de Champions que ha disputado. Pero vayamos al principio.

«Mucho miedo y mucha preocupación», admitía Carlo Ancelotti en la previa. «Cuando lo tienes tan cerca, el miedo a perder aparece», insistió. Quizás fue ese miedo, algo extraño en un Madrid que ha ganado tanto, o quizás, más probable, fue una salida errónea al partido. Una mala ejecución de la idea del cuerpo técnico y una actitud lejos de lo necesario para hacer daño a su rival, pero el conjunto blanco no existió en la primera parte de Wembley.

«¡Calma! ¡Calma!», se desesperaba Carletto en la banda, con Carvajal como destinatario de la mayoría de sus proclamas al tenerle pegado a la línea de banda. «¡Calma, por favor!», le pedía al defensa y también a Rüdiger y a Toni Kroos.

El Madrid estuvo totalmente desconectado durante el primer tiempo. Acumuló una posesión superior al 60% y encadenó pases simples durante largos segundos, pero no estuvo acertado cuando quiso enfocar la portería del Dortmund y vio cómo su rival se hacía grande a la contra, en un pim, pam, pum que sólo se quedó sin gol por las manos de Courtois y el palo de Fullkrug. El Madrid sufrió un Madrid. Casi, porque sobrevivió de nuevo al borde del precipicio. Cinco remates, dos de ellos a puerta, para dejar sin aliento a la grada blanca, que llenó la mitad de Wembley mientras en la otra los fans alemanes dejaban sus gargantas en las nubes.

El cambio táctico de Ancelotti

Tras el descanso, al Madrid le costó ajustar sus piezas. Desde la banda, Carlo y Davide Ancelotti seguían desesperados intentando colocar a sus futbolistas. Los blancos, que empezaron el duelo en un claro 4-4-2, cambiaron en el minuto 54 al clásico 4-3-3, con Rodrygo y Vinicius en las bandas y Bellingham de nueve. Sirvió, vaya si sirvió, aunque hubo momentos de discusiones y dudas.

Vinicius no terminaba de entender a quién tenía que cubrir en defensa y Bellingham no se situaba en punta, algo que desquició a Ancelotti. El italiano, enfadado, con las manos en la cabeza y con su hijo al lado intentando también dar instrucciones en la distancia, terminó llamando a ambos a la banda para aclarar las cosas. Solucionado.

El cambio táctico definió la final. El cuadro madridista elevó su nivel, acorraló al Dortmund y navegó hacia una nueva Copa de Europa. Vinicius, en banda, provocó el córner que terminó en el 0-1 de Carvajal y Bellingham, en punta, asistió al brasileño en el segundo tanto.

El adiós de Kroos

Sólo quedaba disfrutar. Y Ancelotti, sabio de las emociones, ejecutó la sustitución que todo el mundo pedía. Introdujo a Modric y retiró del campo a Kroos, que se despidió para siempre del Madrid. Saltos de alegría, puño en alto, beso al escudo y la sonrisa de quien se va en lo más alto del fútbol mundial, Eurocopa mediante. Todos sus compañeros fueron a saludarle en su camino hacia la banda y Ancelotti le regaló un abrazo eterno de admiración. No le quería soltar, como todos. «Es un momento un poco triste, pero él quería terminar así», dijo el italiano.

«Es una felicidad inmensa. El partido era muy complicado. Salimos vivos de la primera parte sabiendo que tendríamos nuestro momento... y aquí está», explicó Carvajal. «Es la más especial porque me toca como capitán», admitió Nacho, que insistió en el ADN del club: «Es saber mantenerse en momentos complicados. Y aquí estamos, una noche mas y una Copa de Europa más».

Todavía en el césped, Ancelotti reconocía que «ha sido más difícil de lo que esperábamos». «Hemos sufrido mucho en la primera parte, en la segunda hemos estado mejor, hemos tenido menos pérdidas», añadió, explicando sus conversaciones con Vinicius: «Le he empujado porque creo que la primera parte hemos sido un poco vagos y ellos han jugado a lo que querían. Salían al contraataque y han tenido mucho peligro».

El niño que puso la primera piedra, la estrella de Sao Gonçalo que superó todas las presiones del mundo y el alemán que fue leyenda en Madrid tienen otra Copa de Europa.

¿Por qué gana el Madrid? La pregunta sin respuesta

¿Por qué gana el Madrid? La pregunta sin respuesta

La humanidad lleva siglos intentando explicar con palabras, y sin éxito, fenómenos que sólo se pueden entender cuando los vives. El amor, el dolor, la belleza, el Real Madrid... ¿Quién puede atrapar lo irracional en unas frases? El Madrid ganó de nuevo. Fue inferior muchísimos minutos, se vio arrollado en la primera parte y le salvaron Courtois, el palo y el tembleque de Adeyemi. Pero ganó. Por supuesto, que ganó. ¿Por qué? Y yo qué sé. Nadie lo

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Jadon Sancho, un extremo sin mesura contra el Real Madrid: "En Dortmund parece diferente"

Jadon Sancho, un extremo sin mesura contra el Real Madrid: “En Dortmund parece diferente”

El lenguaje corporal no engaña y menos en alguien que viene de donde viene. A los 24 años, Jadon Sancho ha rejuvenecido tras los últimos seis meses en Dortmund. De hecho, cada día se parece más al insolente muchacho que desafiaba a los mayores en los campos de hierba de Kennington Park. En ese barrio, entre las casas bajas por donde pululaba un mocoso llamado Charles Chaplin, la vida no resulta precisamente sencilla. Abundan inmigrantes de todas las razas y mares, aunque falten dotaciones del Ayuntamiento. La brecha entre ricos y pobres se agudiza año a año, pero bajo las paredes de ladrillo desgastadas por la intemperie también florece el talento. Según un estudio del diario The Guardian, en esa franja de poco más de 15 kilómetros al sur del Támesis han crecido el 10% de los futbolistas que juegan en la Premier League. Uno de ellos, el del más díscolo ingenio, disputará el sábado la final de la Champions ante el Real Madrid.

Sancho juega en Dortmund desde enero cedido por el Manchester United. Su contrato expira en 2026 y el préstamo, negociado por Matt Hargreaves, incluye 3,5 millones de euros, dado que el Borussia se viene haciendo cargo de parte de su nómina. Sin embargo, el monto total podría incluir medio millón más en caso de que los alemanes alcen en Wembley la segunda Orejona de su historia. Para ello necesitarán que Sancho repita el nivel ofrecido durante la semifinal ante el PSG. Jugando a banda cambiada, desde el perfil izquierdo, hizo trizas la cintura del desventurado Nuno Mendes. Imparable en el cara a cara con esos regates aprendidos en la calle, Jadon fue de nuevo esa estrella por el que el United había pagado, hace sólo tres años, 82 millones al Dortmund.

"Se trata simplemente de confianza. En un ambiente adecuado, el que le ha ofrecido su entrenador, ha recuperado su encanto. Parece un jugador diferente", explican a EL MUNDO fuentes cercanas al futbolista. A las órdenes de Edin Terzic, Sancho ha asumido una ética de trabajo. No sólo cuando encara, sino cuando ha de presionar al lateral. "Le ha sentado muy bien pertenecer a un equipo que, a diferencia del United del primer tramo de la temporada, cuenta con un estilo y un plan de juego muy definidos. Ahora sabe que su salida tenía una justificación", abundan.

Un pez grande en un estanque pequeño

Durante el citado partido ante el PSG completó 13 regates, la mayor cifra en una semifinal de Champions desde los 16 de Leo Messi ante el Manchester United en 2008. "Superó a Kylian Mbappé, el mejor del mundo. Le vimos más en forma y más cómodo", completan desde su círculo más cercano. El mejor modo de interpretar esta metamorfosis cabe en una expresión muy británica: Sancho, de amarillo, se siente un pez grande en un estanque pequeño.

Desde su 4-3-3 o 4-2-3-1 Terzic ha otorgado mucha libertad a sus extremos. No sólo para cambiar de perfil, sino para sorprender por el interior. Puede que Sancho haya perdido parte de la explosividad con la que pudo saciar el apetito de Erling Haaland, auque ahora cuenta con mejor visión periférica y más recursos globales. De su duelo frente a Dani Carvajal, una bestia competitiva, dependerán las opciones del Borussia, dado que Karim Adeyemi no debería resultar un adversario demasiado temible para Ferland Mendy.

El Borussia, además, ha aprendido a ofrecerle cierta manga ancha, algo crucial para un chico que desde la adolescencia venía mostrando preocupantes niveles de indisciplina. En 2018, nada más aterrizar por vez primera en el Westafalenstadion, su impuntualidad en los entrenamientos tuvo que ser castigada por Peter Stöger. Dos años más tarde, poco antes de un partido de Champions ante el Barça, se quedaría dormido durante una charla técnica. Y la Federación Inglesa tuvo que multarle con 130.000 euros por llegar con un día de retraso a la convocatoria de Gareth Southgate. Y aún cabrían un puñado de episodios más, incluidas sus estrepitosas apariciones ante los micrófonos.

Rechazar 30.000 libras semanales

Los padres de Jadon, procedentes de Trinidad y Tobago, velaron día y noche para que el niño esquivara las tentaciones de la calle. El primer paso se dio en el Adventure Playground, un proyecto comunitario en Kennington que había acogido, décadas atrás, a otro renacuajo llamado Rio Ferdinand. A los 13 años pudo hacerse un hueco en la academia del Watford, aunque empezase a asomar ese inmenso ego que aún hoy le define. Algunos analistas británicos consideran a Sancho el jugador más sobrevalorado de la última década. Y uno de los más petulantes y autocomplacientes.

Durante el verano de 2017, en plena pretemporada estadounidense, dio portazo al Manchester City de Pep Guardiola. Aún no había cumplido la mayoría de edad y ya rechazaba 30.000 libras semanales, una cifra capaz de eclipsar la de muchos compañeros. Pronto, su fama de glotón e intemperante hizo fortuna en las portadas de los tabloides. Especialmente durante el pasado otoño, cuando Erik ten Hag quiso enviarlo a Países Bajos para que recibiese ayuda psicológica.

Hoy, en Old Trafford aguardan a resolver la continuidad del técnico, impulsado por su flamante éxito en la FA Cup, para desatascar la situación con Sancho. Gran parte de la afición aún recela de un extremo que apenas sumó 12 goles y seis asistencias en 82 partidos. No obstante, bajo la espada de damocles del fair play financiero, el United tampoco puede regalar un activo de semejante calibre.

Rüdiger: "No le tengo miedo a nadie, sólo a Dios"

Rüdiger: “No le tengo miedo a nadie, sólo a Dios”

Antonio Rüdiger (Berlín, 1993) impresiona. Camina entre los periodistas de Valdebebas como Moisés entre las aguas, abriéndose paso con sólo respirar, sin necesidad de tocar a nadie. Sus casi dos metros (191 centímetros), su barba de varios días y esa fachada de tipo duro le otorgan a la imagen un aura de gladiador entrando en el coliseo romano. Eso es lo que es. «I'm a warrior (Soy un guerrero)», contesta a este periódico en inglés, porque el castellano lo entiende pero todavía no lo domina, aunque lo intenta: «¿Cómo estás, amigo?», pregunta en nuestro idioma. El guerrero «Rüdi» se sienta con EL MUNDO durante unos minutos antes de su primera final de la Liga de Campeones como futbolista del Real Madrid. Y no sólo eso. Como futbolista del conjunto blanco, como héroe de la grada después del penalti anotado en Manchester y como líder del vestuario tras una temporada extraordinaria.

¿Qué sentimientos tiene ahora mismo?
Unos increíbles. Mira, estos son los momentos que había soñado, el estar en una final con el Real Madrid. Teniendo en cuenta su historia, la han ganado tantas veces pero aún así es especial... Es mi primera final de Champions con el Real y me siento bien, sólo intento disfrutar del momento.
¿Qué le han dicho en estos dos años para hacerle entender ese ADN Real Madrid? No puede ser suerte.
No, no, no... Si alguien gana 14 veces no puedes hablar de suerte. Lo que la gente te dice en la calle, vayas donde vayas, es «a por la 15, a por la 15». Te lo dice un niño pequeño de cuatro años y una mujer anciana... Eso es el ADN. El ADN es ganar. Me gusta y es por lo que firmé. Siento mucha responsabilidad porque este club va sólo sobre ganar y para mí la vida va sólo sobre ganar, así que es perfecto, un buen encaje.
Y el vestuario, ¿qué le dice?
El vestuario está tranquilo y centrado, porque no puedes estar sobreexcitado... Y estos jugadores conocen este tipo de partidos. Los han jugado muchas veces y tienen calma, una calma que transmiten al equipo. La vida se trata de equilibrio, tienes que encontrar el punto medio entre la excitación y la calma. Y eso es lo que el vestuario tiene.
El día del Manchester City- Real Madrid marcó el penalti decisivo y corrió durante 100 metros hacia los aficionados. ¿Fue el mejor día de su etapa en Madrid?
(Piensa) El mejor día en el Madrid fue el día que firmé, absolutamente. Ese fue el número uno porque es algo que nunca olvidaré. Pero claro, esa noche fue mágica, en ese momento del penalti estaba todo en mí, podía tocar el cielo o el infierno porque en el fútbol a veces no existe ese punto medio. Y mira... Fue un momento de mucho orgullo, las emociones recorrían todo mi cuerpo y mente... Dejé todo salir. Un gran día.
Estuvo en el Borussia Dortmund entre los 17 y 19 años, ¿qué recuerda y qué aprendió allí? ¿Eso hace más especial para usted esta final?
Fue la primera vez que estuve lejos de mi familia, lejos de Berlín... Aprendí mucho, aprendí a madurar, a creer en mí mismo... Pero no llegué a debutar como profesional en Dortmund y esto es una final de Liga de Campeones. No es más que eso, que ya es mucho.
Toni Kroos se retira, a Luka Modric le queda poco... Usted tiene 31 años. ¿Cree que es el líder de esta nueva generación madridista?
Bueno... Las cosas siempre tienen un final y por desgracia para Toni es ahora. Le echaremos mucho de menos porque es un jugador único e irremplazable. Modric todavía es joven (risas), está fresco y jugando muy bien. Y bueno, tienes veteranos como Lucas Vázquez, Nacho, Carvajal... Pero sí, me veo a mí mismo como líder del equipo. Tal vez no soy un líder de grandes palabras, pero sí un líder en la acción.
¿Qué memoria se lleva de Kroos?
Le conocía de la selección, pero no habíamos sido tan cercanos. Y voy a ser honesto aquí, tenía una percepción diferente sobre él, pero cuando llegué aquí conocí al Toni Kroos real. Un gran tipo que ama a su familia, y como yo también soy padre me hace respetarle mucho. Le miro y veo a un gran modelo a seguir porque la forma en la que ama y trata a su familia no lo he visto en ningún otro futbolista. Del futbolista no tengo necesidad de hablar porque en Alemania es el mejor que hemos tenido, sin duda, y es una leyenda del Real Madrid, pero como persona es simplemente fantástico.
¿A usted el Madrid le ha cambiado en algo?
Creo que no he cambiado mucho. Siempre es cuestión de si te sientes importante o no. En mi primer año el club venía de ganar la Liga y la Champions y obviamente los dos jugadores que estaban delante tenían una ventaja, lo entiendo. No jugué muchos partidos importantes y honestamente no me sentía importante, pero este año, también por las lesiones que han cambiado las cosas, ha sido importante para mí no sólo para mostrarle a la gente que puedo estar aquí sino también para mí mismo. Para verme aquí, victorioso. Y por eso esta final es importante para mí, para ponerle el sello a este año.
Su madre le llamaba 'Warrior' (Guerrero). ¿Lo sigue siendo?
Es mi ADN: ser un guerrero. Siempre lo he sido y siempre lo seré.
Wembley, Dortmund, el Madrid, una final de Champions League... ¿Tiene miedo de algo?
Miedo sólo a Dios. Al final del día somos seres humanos, no tienes por qué temer a ningún ser humano. Soy musulmán y tengo una creencia muy fuerte, por eso sólo le temo a Dios, porque es el creador de todo. No tienes que temer a nadie más.
Ancelotti comentó en sala de prensa su rutina previa a los partidos: salmón, brócoli, pasta y una siesta. ¿Usted tiene alguna?
Igual lo dijo porque está perdiendo peso (risas). Él lleva mucho tiempo en este negocio, sabe mucho. Yo siempre como espagueti boloñesa antes de los partidos, hablo con mi madre, que es es lo más importante, y rezo cinco veces al día.
Tchouaméni toca el piano, Camavinga canta, Rodrygo toca la guitarra... ¿Cuál es su talento secreto?
Yo soy un buen payaso para mis hijos. Siempre intento hacerles feliz en casa, esa es mi gran virtud.