El "perdón" de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: "Da un poco de vergüenza"

El “perdón” de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: “Da un poco de vergüenza”

"Da un poco de vergüenza...". En la zona mixta volvió a aparecer Kylian Mbappé. Como en Atenas, en el último viaje del Real Madrid en la Liga de Campeones, y como en la previa del duelo ante el Mónaco. El francés fue de nuevo el portavoz del vestuario madridista en otra noche negra para el equipo, fuera ahora del Top8 de laChampions y obligado a jugar el playoff en las dos últimas semanas de febrero ante el Bodo/Glimt noruego o el propio Benfica tras la calamitosa derrota de Da Luz, 4-2, incluido un último gol anotado por el portero lisboeta, el ucraniano Trubin.

"Hemos jugado fatal, eso es una verdad. Pero el cuarto gol para nosotros ya no cambiaba nada... Da un poco de vergüenza, sí, por encajar otro gol, pero de manera matemática no cambiaba nada. Ya éramos novenos así. Pero es algo que tenemos que cambiar, tener más continuidad en nuestro juego porque la semana pasada jugamos tres partidos de buen nivel y hoy no hemos estado con esa actitud. Tenemos que trabajar", reflexionó el delantero francés, reflexionó el delantero francés, autor de dos goles en Da Luz, insuficientes para vencer o empatar.

El Madrid sabrá en el sorteo del viernes si se enfrenta al Benfica o al Bodo/Glimt y conocerá también su posible rival en octavos: el Sporting de Portugal o el Manchester City. Todo después de la segunda derrota dura de la etapa Arbeloa tras la eliminación en la Copa del Rey contra el Albacete.

"No tengo una explicación clara. Es la verdad. No es lo mismo que en Villarreal y ese es el problema, no tenemos continuidad en nuestro juego y lo tenemos que solucionar. No podemos estar un día sí y un día no, eso no es un equipo campeón. Merecemos estar en la posición que estamos, el Benfica ha merecido ganar. Ahora tenemos dos partidos más en el playoff y ya está", insistió Mbappé.

El domingo a las dos de la tarde, el Madrid volverá al Bernabeú para jugar ante el Rayo, en lo que será un nuevo juicio del estadio a su equipo tras la importante pitada del día del Levante. Arbeloa había aliviado la crisis con varias victorias y con elogios a su plantilla, pero tras la derrota en Da Luz aseguró que "no me arrepiento de esos mensajes". "Si esa es tu conclusión, no es así", contestó a un periodista.

"Asumo la responsabilidad"

Arbeloa reconoció que "hemos estado lejos de la exigencia del partido, de lo que nos jugábamos. Nos queda mucho por hacer y tenemos que mirar para adelante, al partido del Rayo". El técnico volvió a asumir la "responsabilidad" de la derrota y liberó de la culpa a los futbolistas. "Cuando las cosas no salen la responsabilidad es siempre y absolutamente mía", contestó, y en la pregunta siguiente se lo volvió a recordar a otro periodista: "Lo acabo de decir, no sé si me has escuchado, me siento totalmente responsable cuando las cosas no salen bien. Nos han faltado muchas cosas, también argumentos futbolísticos".

El salmantino, eso sí, puntualizó la situación clasificatoria del Madrid: "No es que nos hayan eliminado, ni mucho menos. Tenemos dos partidos y el objetivo de pasar a la siguiente ronda".

Unos minutos más tarde, Jose Mourinho entró emocionado en la sala de prensa. Saludó a los periodistas portugueses, pidió "respeto" para sus futbolistas tras la victoria y pidió perdón a Arbeloa y al Madrid por su celebración después del pitido final.

Mourinho: "Me olvidé de todo"

Tras el gol de Trubin, el entrenador portugués invadió el área técnica del Madrid dando saltos de alegría y señalando al público mientras Arbeloa miraba hacia el suelo. Cuando el árbitro pitó el final, Mourinho seguía ahí, así que Arbeloa se acercó a saludarle y estuvieron hablando unos segundos.

"Le he pedido disculpas a Álvaro por cómo he celebrado, pero Álvaro es un hombre de fútbol y ha entendido que en ese momento olvidas que es el Madrid el que está enfrente, que está Álvaro, que está Chendo... Olvidas todo", admitió el técnico del Benfica.

El de Setúbal, curiosamente, se medirá en el playoff al Madrid y al Inter, sus dos equipos del alma, y podría volver por primera vez al Bernabéu. "Hemos tenido suerte", vaciló. "No he estado en el Bernabéu nunca más desde mi salida. El fin de semana que iba a ir, que estaba organizado todo con mi amigo Óscar Ribot, me llamó el Benfica".

La fiebre de Giuliano, los pitos del público y la esperanza del Atlético: "Fíjate en el PSG el año pasado"

La fiebre de Giuliano, los pitos del público y la esperanza del Atlético: “Fíjate en el PSG el año pasado”

Tuvo que llegar en el momento más inoportuno del año. La primera derrota en el Metropolitano de este curso terminó con el sueño del Atlético de colarse en el top 8. Era muy complicado, casi imposible, pero lo que no entraba en la cabeza es sucumbir ante un Bodo Glimt que, también hay que decirlo, venía de ganar 3-1 al Manchester City en su casa. "El camino que estamos recorriendo es bueno y necesitamos mantenerlo y estar firmes", expresó Diego Simeone tras el encuentro.

El camino este curso les lleva a una eliminatoria que no jugaron el año pasado, aunque luego fueron eliminados por el Real Madrid en octavos. "No tengo nada para reprochar a mi equipo", insistió el técnico sobre el esfuerzo de los suyos y apuntó que terminó más decepcionado en Galatasaray donde se tuvieron más ocasiones.

Pero lo cierto es que ante el Bodo Glimt se disparó 27 veces para hacer un gol. Lo hizo el de siempre en este 2026, Alexander Sorloth, que ha hecho ya cinco, más de la mitad de los de su equipo este año. Luego las ocasiones fueron de todos los colores, pero el balón no quiso entrar y Julián sigue sin ver puerta desde hace nueve partidos. "Seguimos trabajando y buscando distintas maneras de hacer gol", manifestó el técnico.

En los mismos términos se expresó Koke: "Lo hemos intentado de todas las maneras pero la pelota no ha querido entrar". El capitán dice que el equipo jugó bien y generó mucho, pero recordó la famosa contundencia a la que siempre alude el Cholo que les podría haber servido para evitar la repesca. "Queríamos quitarnos esta fase pero no estamos eliminados y queda muchísimo", expresó un futbolista que recordó la hazaña que protagonizó el campeón de la última Champions. "Fíjate en el PSG el año pasado", añadió.

Críticas al equipo

No pasaron desapercibidos ni para el capitán ni para el técnico los silbidos del Metropolitano. La primera vez fue por el cambio de Barrios por Le Normand, cuando el equipo ya perdía y quedaban 15 minutos. La segunda, al finalizar el encuentro. "Es normal, la gente ha venido a ver a su equipo ganar", ha justificado Koke mientras que para el Cholo ha dicho que "sólo queda trabajar y dejar al hincha que se exprese".

Pero respecto al cambio, pocas opciones tenía el técnico al mirar a su banquillo. Almada era el único jugador de ataque del que pudo disponer el Cholo ya que Giuliano, aunque estaba en el banquillo, no pudo ser de la partida aquejado de una fiebre. Se le ha preguntado al entrenador si tras las salidas de cuatro jugadores en este mercado de invierno la plantilla se ha quedado corta. Tras un arqueo de cejas y una pausa que ha dicho más que mil palabras, ha recordado: "Estamos trabajando de cara a lo que podamos traer y hablar poco y esperar a que pase algo... o no", ha concluido,

¿Cuáles pueden ser los rivales de Real Madrid y Atlético en la repesca de la Champions?

¿Cuáles pueden ser los rivales de Real Madrid y Atlético en la repesca de la Champions?

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Se acabaron las especulaciones y, con el Barcelona ya en octavos de final y el Villarreal y el Athletic ya eliminados, queda la incógnita de con quién se verán Real Madrid y Atlético en la eliminatoria de dieciseisavos de final a la que se han obligado tras sus derrotas en esta última jornada de la fase de grupos.

Primero, el Real Madrid. Ha sido noveno, el primero de los que han de jugar esta repesca. Junto al Inter de Milán, que ha sido décimo, deberá enfrentarse o bien al Bodø/Glimt, el equipo noruego que ha amargado al Atlético en el Metropolitano, o bien al... ¡Benfica! Sí, las carambolas han propiciado que pueda ser el equipo de Mourinho el rival del Madrid para estar en octavos.

Por cierto que, después de eso, en octavos de final espera o el Sporting de Portugal o el Manchester City de Pep Guardiola, repitiendo, aunque no en la misma ronda, la eliminatoria del año pasado.

El Atlético, por su parte, ha quedado en decimocuarta posición. Junto a la Juventus, el equipo que le precede, se va a enfrentar o bien al Brujas o al Galatasaray, a quien no fue capaz de ganar la semana pasada.

El panorama se oscurece en octavos, porque de salir indemne de la repesca, el equipo de Simeone deberá viajar a Inglaterra. Bien a Londres para medirse al Tottenham bien a Liverpool.

La suerte de ambos se conocerá este viernes a mediodía, y su única ventaja es que los dos podrán jugar la vuelta en casa.

Mourinho se rio del Madrid

Mourinho se rio del Madrid

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Ni en en el circo del bombero torero puede ocurrir la cantidad de charlotadas que el Madrid hizo en Lisboa. Hasta le metió un gol el portero lisboeta. El Benfica de Mourinho bailó al neófito y mediocre Arbeloa. Le hizo un traje táctico, de intencionalidad y de jugar al fútbol con muchas inteligencias practicadas.

Así que el Madrid no está una temporada más entre los ocho primeros. Es lo más decadente y una mala publicidad del mejor equipo del mundo. Caer como un conjunto menor, con unas posiciones tácticas irrisorias.

No puede ser que sólo corriendo se ganen los partidos. Arbeloa sólo es un aprendiz y como en Albacete, en los partidos decisivos , volvió meter la pata. Y el equipo indudablemente recordaba al de Xabi Alonso.

Lo mismo de siempre, Courtois, con sus milagros y los goles de Mbappé. El resto, pura basura. Mourinho supo atacar por el lado izquierdo , porque ni Vini, ni el inoperante Belligham y el mediocre Carreras sabía que eran un esperpento defensivo.

Pero para no cometer el mismo error de Xabi Alonso, tanto al inocuo Vini y al perdido inglés de Belligham no los quitó, cuando los cambios se pedían a gritos. Carreras, sí. Por eso, cuando mandó Arbeloa salir del campo a Arda Güler , que fue de los pocos decentes... pues eso, bramaba en turco. Y con razón.

Prestianni fue un "fénómeno" por ese innombrable lado izquierdo. Hasta Schipderup parecía un increíble astro del balón y marcó dos goles, además, con esa defensa de risa madridista. Valverde nunca será lateral , Huijsen no da la talla y Carreras es un capricho pésimo de la Casa Blanca, como el de Mastatuono, que es un especie de petardo en zurdo.

Son una vergüenza para el Real Madrid , los fichajes de esta temporada . Ni siquiera le dejaron fichar a Xabi a un centrocampista, cuando se necesitan dos. El mediocre y cobista del ser supremo Arbeloa , puso al lado del francés Tchouameni, dos medias puntas.

Y con solo los goles de Mbappé no dan, porque ni hay esqueleto de equipo ni carne de fútbol para sobrellevar esta temporada, que una vez más será un fracaso. La Casa Blanca queda retratada por in competencia , demasiado varada hacía un estadio , que sólo parece un condón metálico .

Error, tras error, hasta la hacer el ridículo en pleno "estadio de la luz" que alumbró exactamente la orfandad del actual Madrid. Sin plantilla, sin entrenador y una Casa Blanca en un mar de dudas en la cúpula. Mal futuro.

Mou se rio del Madrid. Pero, ¿para qué?. Ni siquiera el éxito le valió meterse entre los veinticuatro primeros. Pero, amigo, los del Benfica y su afición lo disfrutaron como locos. ¡Le habían ganado al Madrid!

El zorro de Mou con este triunfo se aseguraba la continuidad, cuando ha hecho una medio temporada catastrófica, sólo camuflada por el ridículo triunfo ante el desdichado Real Madrid.

Triste adiós del Villarreal, vapuleado en Leverkusen

Triste adiós del Villarreal, vapuleado en Leverkusen

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Se acabó la pesadilla que ha sido esta Champions para el Villarreal lo hizo de la peor forma posible. Más que por la derrota ante el Bayer Leverkusen (3-0), por la imagen que transmitió sobre el campo el equipo de Marcelino, derrotado e impotente ante un rival al que la victoria deja como cabeza de serie para el playoff. Los amarillos, en cambio, se despiden como el segundo peor equipo de esta Champions gracias a su mejor diferencia de goles con el Kairat Almaty.

Quedó claro desde el inicio que se jugaba más el conjunto alemán, que salió con dos o tres marchas más, intenso y presionante ante un Villarreal apocado y con numerosos problemas para sacar el balón desde atrás. Marcelino reservó titulares con la vista puesta en la liga, lo único que le queda ya, y su equipo hizo aguas en un centro del campo que se vio totalmente sometido por el empuje del Bayer.

La profundidad de Grimaldo por banda izquierda, bien secundado por el argelino Maza, abrió pronto las primeras grietas en la defensa castellonense. Encima, el equipo de Kasper Hjulmand se encontró con el regalo de Arnau Tenas, que se confió tras recibir de Veiga y cuando trató de despejar ya tenía encima a Tillman para bloquear su disparo y hacer que el balón fuera a la red.

a merced de su rival

Ni con el gol en contra espabiló el Villarreal, totalmente a merced de su rival e incapaz de acercarse a la portería de Blaswich. Solo un cabezazo de Renato Veiga que se marchó fuera hizo estirarse al meta germano en el primer tiempo, en el que el Bayer pudo haber dejado el partido totalmente resuelto.

Badé tuvo una doble oportunidad que frustraron entre Veiga y Tenas, al que sonrió la suerte en un disparo de Maza tras otra pérdida del Villarreal en el centro del campo. El balón golpeó primero en el poste y rebotó después en la espalda del portero para acabar en el larguero.

El jugador estadounidense de 21 años despuntó el año pasado con el Orlando City en la MLS y se sumará a la llegada de Alfon, cedido por el Sevilla

Los movimientos y combinaciones del Bayer en ataque parecían sacados directamente de una partida del FIFA, tal era la precisión y la velocidad con la que transitaba el balón. En una de esas jugadas rozó Tillman el segundo, en un tiro que desvió Veiga lo justo para que el balón se marchara cerca del poste. A la siguiente no perdonó el internacional estadounidense, empalmando en la frontal una dejada de cabeza de Schick tras otro centro de Grimaldo.

cambios en el descanso

No sorprendió que Marcelino hiciera un par de cambios en el descanso visto lo visto, sacando a Mikautadze y haciendo debutar en Champions a Hugo López, como había hecho también Alassane, que pasó al centro tras haber iniciado el partido en banda, donde no se le vio especialmente cómodo. Mostró una ligera mejoría el Villarreal, que al menos se acercaba ahora con más asiduidad al área rival, con Pepe como protagonista. El francomarfileño se llevó una amarilla tras caer en el área en una acción que fue revisada y en la que se apreciaba contacto, pero no lo suficiente, al entender del VAR, para señalar penalti.

El amago de rebelión amarillo lo abortó el Bayer anotando el tercero, en una jugada entre sus carrileros españoles. Centró Lucas Vázquez y Grimaldo empalmó de volea a la red en el segundo palo. Ahí acabó el partido, en el que no le quedó al Villarreal ni el consuelo de marcar un gol. Lo más cerca que estuvo fue en una internada de Pepe hasta línea de fondo pero su tiro, sin apenas ángulo, lo sacó Blaswich. Entre tanta decepción quedó al menos el debut con el primer equipo de Daniel Budesca.

El Athletic, eliminado en San Mamés por un ambicioso Sporting de Portugal

El Athletic, eliminado en San Mamés por un ambicioso Sporting de Portugal

El Athletic vivió toda la noche en el alambre antes de acabar desplomado en San Mamés, donde el Sporting de Portugal conquistó su plaza para el top 8. De nada sirvieron los goles de Gorka Guruzeta y Oihan Sancet ante el despliegue del ambicioso cuadro lisboeta. El disparo de Alisson Santos en el tercer minuto del añadido certificó la eliminación de Los Leones, obligados durante muchos minutos a un esfuerzo extra debido al sorprendente triunfo del Bodo Glimt en el Metropolitano. [Narración y estadísticas (2-3)]

Dos veces se adelantó el Athletic en el marcador, merced a esa presión alta que tanto se añoraba esta temporada por Bilbao. Sin embargo, los titubeos en el área de Unai Simón volvieron a pesar en el cuadro rojiblanco, que desde el 2-2 de Trincao en el minuto 62 necesitaba los tres puntos para alcanzar su objetivo.

Sostenerse en ese precario equilibrio resultó imposible ante el grupo dirigido por Rui Borges, que ya hizo temblar a San Mamés con un penalti sobre Geny Catamo pitado por el árbitro e invalidado por el VAR. El empuje visitante acabó dando fruto en el minuto 90+3 gracias a Alisson Santos, un brasileño de 22 años pretendido por el Nápoles, autor de disparo con la diestra que condenó al Real Madrid a disputar el play in.

Liverpool y City, sin angustias

Quienes no vieron en ningún momento comprometida su situación fueron el Liverpool y el Manchester City. En Anfield, Alexis Mac Allister y Florian Wirtz ilustraron muy pronto la superioridad red sobre el Qarabag (5-0). Un buen modo de conmemorar el 80º partido de Mohamed Salah en la Champions, con los que igualaba el registro de Jamie Carragher. El egipcio aún pudo festejar su aniversario con un bonito libre directo (5-0). En el Etihad, los goles de Erling Haaland y Rayan Cherki colmaron de felicidad a Pep Guardiola (2-0). El técnico español puso en liza ante frente al Galatasaray al once más joven de los citizens en un duelo de Champions (25 años y 140 días).

El panorama para los otros tres representantes de la Premier se antojaba delicado. Especialmente para el Chelsea, a priori un punto de referencia para el Barcelona, que se avanzó con un penalti de Enzo Fernández en el Diego Armando Maradona. El equipo de Liam Rosenior, autor de una alineación con algunas caras nuevas, se vio superado antes del descanso por los goles de Antonio Vergara y Rasmus Hojlund.

Aún más difícil lo tenía el Newcastle ante el PSG, vigente campeón. Ousmane Dembélé erró un madrugador penalti en en el Parque de los Príncipes, aunque su fallo fue rápidamente enmendado por un gran disparo desde la frontal de Vitinha. Justo antes del descanso niveló Joe Willock para las urracas, capaces de sujetarse durante toda la noche en puestos de privilegio (1-1). En esas posiciones de top 8 aguantaba también el Tottenham en Frankfurt, gracias al 0-1 de Randal Kolo Muani, ex futbolista del Eintracht. Tres de los tantos del francés en este torneo fueron con el equipo alemán y los otros tres con los spurs.

Joao Pedro anota el 2-3, el miércoles en Nápoles.

Joao Pedro anota el 2-3, el miércoles en Nápoles.AFP

Según avanzó la jornada, estos tres partidos fueron cobrando una especial relevancia para decidir la suerte del Real Madrid. El empate de Joao Pedro devolvía la esperanza al Chelsea, que a falta de siete minutos confirmó su formidable talento con un mano a mano ante Alex Meret (2-3). Un fiasco para Antonio Conte, técnico del club partenopeo, otra vez eliminado del torneo a las primeras de cambio. De igual modo, el Tottenham pudo respirar con el 0-2 de Dominic Solanke.

A esas alturas de la velada, otro club de la aristocracia europea quiso sumarse a la puja por el top 8. El Inter se adelantó en Dortmund con un libre directo de Federico Dimarco y sentenció en el añadido su triunfo gracias a Andy Diouf. Esfuerzo baldío para el finalista en las dos de las tres últimas ediciones, fuera de los puestos de privilegio por el 2-3 del Sporting en San Mamés.

Lamine, Raphinha y Lewandowski acaban con el suspense del Copenhague para llevar al Barça directo a octavos de la Champions

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No hay nada como el suspense. Todo sabe mejor cuando llega con épica, cuando los héroes emergen para sacudirse un destino fatal. Eso es lo que ha hecho el Barça en toda la fase de grupos de la Champions. Agarrarse a su talento para, contra todo y contra todos, acabar donde se esperaba: entre los ocho mejores equipos de Europa. No se lo puso fácil el Copenhague. Le hizo penar una clasificación que Lamine Yamal, Lewandowski y Raphinha, junto al siempre resolutivo Rashford, liquidaron en 45 minutos. Por si alguien tenía dudas, este Barça no se arruga ante la dificultad y, aunque haya sido arrastrando los pies en algunos momentos, acaba cumpliendo. [Narración y estadísticas: 4-1]

Y eso que el último partido se complicó en apenas cuatro minutos. Todo el plan de Flick tenía en la cabeza saltó por los aires. Necesitaba una goleada ante los daneses para asegurarse una plaza entre los ocho primeros y esquivar una ronda envenenada, pero tuvo que sudarlo. El primer acercamiento lo hizo Lamine Yamal, tímido, como para hacer entrar en calor el partido, pero fue Dadason quien lo incendió. Otro adolescente de 17 años que, sin miedo, no tembló al plantarse ante Joan Garcia y ganarle el mano a mano. Le había dejado solo ante el portero su compañero Elyounoussi, listo al cortar una mala salida de Koundé buscando a Eric Garcia para poner la pelota a la espalda de Cubarsí. En dos pases, los azulgranas estaban contra las cuerdas sin romper a sudar.

El técnico del Copenhague, como si no se creyera su proeza, cambió a defensa de cinco para proteger el tesoro, que logró aguantar hasta el descanso. Y fue más por demérito del Barça que por su buen hacer. Lewandowski, en el minuto 10, empezó a convertir al guardameta Kotarski en héroe. Se aprovechó el polaco de un error de Suzuki y falló en un mano a mano cuando la grada alzaba ya los brazos celebrando el empate. Congelados se quedaron casi en la misma jugada, cuando Eric probó con un misil que tocó en un defensa, pero salvó el portero con una agilidad increíble. Después fue a Raphinha, a quienes le arrebataron el empate cuando afilaba el golpeo a un pase al espacio en ventaja que le ofreció desde la orilla derecha Lewandowski.

Por un momento pareció que solo iba a ser cuestión de tiempo que el Copenhague flaqueara, quizá por eso el Barça se lo tomó con calma, con demasiada calma, como si hubiera perdido la capacidad de acelerar el partido. Ya no necesitaba golear, necesitaba remontar. No fue hasta pasada la media hora de juego cuando empezó de nuevo a carburar con dos regates de Lamine y un rechazo de la defensa danesa que encontró Eric en la media luna para armar un disparo que hizo temblar el travesaño. Activado, faltaba finura en un área bien poblada por los daneses.

Necesita el Barça revolucionarse para hacer aflorar la magia que rompiera el orden de su rival. Tras el descanso, Flick echó mano de Marc Bernal para que marcara el ritmo y, enseguida, llegó el empate. En apenas 20 minutos, el tridente de ataque afloró al rescate con el colmillo afilado. Dani Olmo, algo más liberado, lanzó a Lamine por el carril derecho, al borde mismo del fuera de juego, lo que le dio ventaja para dejar atrás a Marcos López y asistir a Lewandowski en el punto de penalti. A bocajarro, el polaco igualó el marcador.

Quisieron estirarse los daneses, con un tiro de Larsson que no pudo ajustar entre los tres palos y un remate, desde un fuera de juego, que le sirvió a Joan Garcia para lucirse. Había que remontar y lo tenía muy presente Lamine, que no dudó en fusilar cada vez que tenía oportunidad. En la primera, el balón, rozado por un defensa, hizo una parábola para colarse por la escuadra de Kotarski. Con este tanto, el Barça ya estaba en el top 8. Se afianzó más cuando el colegiado Bastien, y el VAR, no dudaron en pitar un extraño penalti de Suzuki sobre Lewandowski. El polaco se había acomodado con el pecho un centro de Lamine y pareció rematar al aire, un error imperdonable, pero el árbitro francés vio penalti y nadie le rectificó. Ayuda o no, Raphinha lo convirtió en el tercero para la cuenta azulgrana.

Buscó Flick frescura por si al Copenhague le daba por crecer, algo que se convirtió en aún más imposible cuando Rashford, recién salido al campo por Dani Olmo, marcó el cuarto con una magistral falta directa lanzada rasa al primer palo, esquivando la barrera y sorprendiendo al guardameta. Aún le quedó al Camp Nou un susto: el gol en el 89 de Gabriel Pereira, un cabezazo a un centro lateral que midió mal y se comió Joan Garcia. Hasta en eso tuvo fortuna, porque el VAR avisó al colegiado francés, acudió a la banda a revisarlo y no dudó en anularlo. Quizá no había sido con el guion esperado, pero el Barça goleó y cumplió su objetivo de estar entre los ocho mejores.

El portero Trubin culmina el desastre del Madrid en Da Luz, fuera del Top8 de la Champions tras caer ante Mourinho

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Allí donde gritó en 2014, en el escenario de la mayor alegría del Real Madrid en su era moderna, al conjunto de Arbeloa le pasó por encima la lluvia incesante de Lisboa y las ganas de un Benfica que con los tres puntos y los cuatro goles, especialmente el cuarto del portero Trubin, coronó su remontada hacia el playoff. Los goles portugueses condenaron al Madrid en Da Luz, dejándole noveno, fuera de los ochos mejores, obligado a jugar el playoff ante el Bodo Glimt noruego o el propio Benfica. Un desastre de última hora.

Quiso Arbeloa mantener el bloque que había dejado buenas sensaciones en La Cerámica, continuando Mastantuono en la derecha y Güler en el centro del campo, pero Lisboa fue mucho más duro que Villarreal. La tormenta Kristin entró con fuerza por una de las esquinas de Da Luz e incidió en un duelo marcado por el coraje lisboeta y la pasividad merengue. Mourinho advertía en la previa que «esto es matar o morir» y el Benfica, fuera de los 24 mejores antes del inicio de la octava jornada, no se dejó ni un poco de aire en sus pulmones.

Los lusos mordieron la apática salida de balón del Madrid, con los pies en el agua de Da Luz pero la cabeza pensando en el calor del vestuario. Los blancos dominaron la posesión pero de forma estéril, recordando por momentos algunos de los peores instantes de la recta final de Xabi Alonso. No apareció esa supuesta resurrección mental, y eso que a la media hora Mbappé puso por delante a los suyos en el primer tiro a puerta del equipo en todo el encuentro.

Antes, todo sucedió en el área de Courtois, de vuelta a Da Luz tras caer con el Atlético hace 12 años. El belga, como es costumbre en los últimos años, evitó lo que parecía casi inevitable hasta que no tuvo manos y piernas suficientes para detener toda la avalancha lisboeta.

El bajito argentino Prestianni fue un incordio para Carreras, errático en la marca de la banda que un día fue su casa. Por ese lado llegaron las mejores ocasiones del Benfica, siempre con Pavlidis activo en la frontal del área para repartir juego y buscar la portería rival.

En el minuto 14, Davide Massa pitó penalti de Bellingham sobre Prestianni, pero se arrepintió al ver la repetición en la pantalla del VAR. Un aviso que no despertó al Madrid, volando de nuevo Courtois ante la rosca de Prestianni en el 19. El Benfica ganaba duelos y aceleraba en transiciones ante un Madrid permeable.

El gol de Mbappé, libre de marca para cabecear un buen centro de Asencio, relajó todavía más al Madrid y enrabietó a los portugueses, muertos en Europa con ese resultado. En el 35, Asencio se resbaló dos veces en una contra dejando libre a Pavlidis, que puso un centro medido para el cabezazo de Schjelderup por debajo de las piernas de Courtois.

Empate merecido y asedio continuado. Barreiro perdonó el segundo, de cabeza al lateral de la red, Valverde salvó bajo palos el disparo de Schjelderup y en el 48, rozando el descanso, Tchouaméni agarró a Otamendi en un córner y Massa pitó un nuevo penalti, esta vez confirmado tras la revisión. Pavlidis marcó desde los once metros y el intermedio encontró al Madrid en problemas.

La segunda parte no despertó a los blancos, inexplicablemente ausentes en Da Luz en mitad de la guerra de 18 partidos de la última jornada de la Champions. En el 54, Schjelderup, que llevaba un gol este curso, anotó el segundo de su noche tras una contra mal defendida para poner al Madrid al borde de los ocho primeros.

Arbeloa apostó por Rodrygo y Camavinga y el equipo reaccionó para poner el 3-2 con Mbappé, pero no quemó las naves ni apretó. Asencio y Rodrygo terminaron expulsados y el Benfica, al que le faltaba un gol para consumar su heroicidad, encontró premio en la cabeza milagrosa del portero Trubin, ídolo local en el minuto 98. El Madrid se obliga a jugar el playoff ante Bodo o Benfica.

El Atlético se queda helado en el Metropolitano y tendrá que jugar la repesca

El Atlético se queda helado en el Metropolitano y tendrá que jugar la repesca

A veces el fútbol es injusto. A veces buscas un objetivo y el trabajo no paga. A veces es mejor andar antes que correr. El Atlético debía golear al Bodo para soñar con el top'8. Y lo cierto es que lo intentó todo para conseguirlo pero, como en esas películas de Destino Final de que cuando la muerte te persigue ya puedes intentar lo que quieras que no la evitas, los rojiblancos lo hicieron todo bien y les salió todo mal. [Narración y estadísticas, 1-2]

Hay veces que en el Metropolitano te puedes echar una siesta y te levantas como en un deja vu. Hay otras, como en esta noche de locura de Champions, en que si parpadeas se te escapa un terremoto. Hasta cuatro ocasiones de gol en los primeros diez minutos y uno anulado al Atlético por un fuera de juego muy ajustado de Baena. Para echarse las manos a la cabeza porque las oportunidades habían sido claras. Especialmente un cabezazo de Sorloth que, tras ver el tanto que le hizo al Alavés desde el punto de penalti, parece mentira que no embocara ese centro de Julián que le dejó solo al segundo palo.

Sin embargo, el noruego ya no es ese gigante apesadumbrado que se iba empequeñeciendo a medida que tenía oportunidades y no las embocaba. De hecho, tras un buen centro de Hancko, unos minutos después, anotó un martillazo con la oposición de varios defensas noruegos. El Atlético sofocaba así la rebelión amarilla que, en los primeros cinco minutos, amenazó con mucho peligro a Oblak.

El gol insufló energías a los rojiblancos que entendieron que la línea peligrosa del Bodo era la delantera. Una vez la superaban, el camino a la portería se allanaba considerablemente. Reanimado Sorloth, faltaba que apareciera Julián, ausente desde hace ocho encuentros. Y lo hizo con una picardía muy propia de su clase. El árbitro corrigió a su juez de línea y señaló un córner tras un disparo rechazado de Baena. Sacó rápido el argentino aprovechando el desconcierto y anotó un gol olímpico que Mariani, quizás con cargo de conciencia, anuló sin saber muy bien por qué.

La primera parte del trabajo estaba hecha. Convenía no estropearla echándose atrás. Y no lo hizo el Atlético que siguió acosando la última línea amarilla consciente de que el daño se hacía presionando arriba. Sin embargo, pese a las buenas intenciones rojiblancas, los noruegos se encontraron con un gol en el único descuido defensivo de los de Simeone. Lo hizo Sjøvold, que apareció en el área como Pedro por su casa con Pubill fuera de posición. Quizás el único error del catalán desde que se ha hecho con el puesto de central. Nico intentó responder un minuto después a la salida de un córner pero Haikin se lució bajo palos.

El Atlético se puedo ir a la caseta ganando, pero la situación de Julián empieza a no tener explicación. Un centro de Llorente le dejó sólo ante un Haikin descolocado, pero el argentino no pudo dirigir su cabezazo a la red. Al filo de los 45, Barrios estrelló un balón en el larguero tras una dejada magnífica del argentino. El Cholo debería estar rumiando la palabra contundencia en su área técnica.

Empuje sin éxito

El Atlético no se amilanó pese al empate y siguió empujando sobre la meta de Haikin. Los noruegos amenazaban a la contra y en una encontraron oro. El balón fue botando como un conejo por el área de Oblak y, tras tres disparos, Hogh encontró la red. Para echarse a llorar. El Cholo no se lo creía porque las ocasiones eran rojiblancas, como dos cabezazos de Sorloth que no encontraron la red. Luego reivindicará echarse atrás cuando se adelanta en el marcador, cosa que ha hecho en la mayoría de los duelos de este curso.

Las ocasiones se fueron sucediendo siendo cada vez más claras. Almada vio como un disparo suyo lo tapaba un defensa in extremis, pero la cosa estaba para el drama. Los noruegos fueron unos invitados incómodos en un fortín que no veía una derrota en los últimos 13 partidos. Tocará sufrir un calendario más apretado en lo que queda de curso y con una plantilla, hoy, cuatro jugadores más corta que hace un mes. Y pensar que el año pasado se fue quinto...

Mourinho-Arbeloa, 13 años de fidelidad, cambios de móvil y “mucha influencia”: “Le cambió la vida”

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El 1 de junio de 2013, durante el último entrenamiento de José Mourinho y su cuerpo técnico al mando del Real Madrid, Álvaro Arbeloa quiso recordar el momento con una foto con el entrenador portugués y sus asistentes. Se los llevó al banquillo del campo 3 de la ciudad deportiva y demostró con una imagen la fuerte influencia que habían tenido sobre él en esas últimas tres temporadas. «Nos vemos pronto, amigos», escribió en sus redes sociales. «La amistad no se negocia, son mis amigos porque se lo han ganado», explicó. Casi 13 años después de aquella imagen, Arbeloa y Mourinho se reencontrarán por primera vez en el césped en un Benfica - Real Madrid que puede condenar a los portugueses y enviar a los blancos a los octavos de final de la Champions. Un reencuentro en persona tras años de contacto en la distancia, de charlas por teléfono a pesar de los cambios de número del portugués, y de influencia, mucha influencia. «Le cambió la vida, es su gran referente», admiten a este periódico los que mejor conocen a Arbeloa.

«No habrá nadie como José. Es un espejo. Ha tenido mucha influencia en mí. Sentó las bases de lo que sucedió después en el Madrid con Ancelotti y Zidane. Y sé que el club se lo ha valorado estos años. Fue, es y será uno di noi», dijo el salmantino en la sala de prensa del Estadio Da Luz, donde el Madrid consiguió la ansiada décima Copa de Europa en 2014. Unas horas antes, cruzando el puente 25 de abril hacia la otra orilla del río Tajo, Mourinho se emocionaba al recordar a «mi niño» Arbeloa. «Es mi Arbeloa, antes y después del partido. Es mi niño, uno de los mejores hombres que tuve en el Madrid, uno de mis favoritos», dijo el de Setúbal en la sala de prensa de la ciudad deportiva de Seixal, a apenas media hora en coche del pueblo natal del entrenador portugués.

Ahí entrenó el Benfica 24 horas antes del encuentro ante los blancos y ahí se emocionó el portugués al recordar a Arbeloa y Xabi Alonso, cuestionado en cinco ocasiones por los medios españoles. «Son mis chicos. Me emocioné cuando jugué contra Xabi, cuando estaba en Leverkusen, y me emociona pensar en jugar contra Álvaro», dijo, serio y preocupado por la situación de su equipo, al borde de la eliminación continental. «En cómo terminó lo de Xabi no entro, no me interesa. En el fútbol es muy difícil que algo me sorprenda», declaró, sin entrar tampoco en el caso Negreira: «No me interesa».

"Una manera de hacer las cosas"

Esa relación entre Mourinho, Arbeloa y Alonso creció durante las tres temporadas del técnico en el Bernabéu, durísimas a nivel deportivo y emocional, con una grieta importante en aquel vestuario pero con los mimbres de un Madrid que terminaría ganando cuatro de las siguientes cinco Champions que disputó entre 2014 y 2018. «Ser mourinhista es una manera de ser y de hacer las cosas, de ir siempre de frente, defender tus ideas a muerte, ser honesto e íntegro, y no tener miedo a ser como eres», reflexionó Arbeloa un par de años más tarde sobre una palabra que terminó dividiendo al madridismo, a su afición y a algunos de sus jugadores, y que enfrentó más que nunca a varios futbolistas y al entrenador con parte de la prensa.

Mientras la polémica crecía en los clásicos y en la selección española, Arbeloa se convirtió en uno de los grandes defensores de Mourinho, tanto en público como en privado. «Hay un sector de la prensa que está cogiendo un camino equivocado. El club debe apoyar a Mourinho a muerte y ojalá que así sea», dijo en 2011, entre el Mundial y la Eurocopa y en mitad de la guerra de clásicos contra el cuadro de Guardiola, con la final de la Copa en Mestalla como uno de los puntos de inflexión.

"Puedo llamarle a las tres de la mañana"

La selección terminaría ganando el torneo, el siguiente año sería el último de Mourinho y Arbeloa ganaría la Copa de Europa con el Madrid, pero aquellos meses crearon una relación que dura hasta hoy. «Es la persona más valiente que he conocido en el mundo del fútbol», admitió años después el futbolista. Las carreras de ambos les separaron, pero la tecnología les mantuvo «cerca», cuentan en sus entornos, a pesar de la distancia.

Mourinho se fue unos años a Inglaterra y después a Italia, Turquía y ahora Portugal, cambiando «mucho» de número de móvil, pero manteniendo el contacto con «sus chicos», Arbeloa entre ellos: «He intentado molestarle poco porque sé quién es, que ha cambiado de teléfono varias veces, pero hemos mantenido el contacto. Sé que puedo llamarle a las tres de la mañana».