Los tres meses de sanción de Sinner: prohibido animar a un amigo, su paso por España y el dinero perdido por una exhibición

Los tres meses de sanción de Sinner: prohibido animar a un amigo, su paso por España y el dinero perdido por una exhibición

Durante sus tres meses de sanción, Jannik Sinner hizo dos consultas a su entorno y ambas acabaron con la misma respuesta: no. Cada vez que se le ocurría preguntar un «¿Puedo ir a...?» siempre escuchaba lo mismo de vuelta. En marzo quiso acercarse a la Tirreno Adriático para animar a un amigo, Giulio Ciccone, ciclista del Lidl-Trek, y los suyos le dijeron que se quedara en casa. Y en abril trató de acudir a las Seis Horas de Imola para acompañar a otros dos colegas, Antonio Giovinazzi y Alessandro Pier Guidi, pilotos de resistencia de Ferrari, y también le negaron la visita. Su consuelo fueron unas cuantas salidas en bicicleta con todos ellos por las montañas de Montecarlo, pero siempre lejos de una competición oficial.

Pese a que la Federación Internacional de Tenis (ITF) fue indulgente y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) aceptó un acuerdo ligero, Sinner estaba castigado por dar positivo en una sustancia dopante, con todo lo que ello implica. No sólo no podía participar en ningún torneo de tenis, sino que debía apartarse completamente del deporte. Ni tan siquiera presenciar una prueba como un aficionado más. Existen dudas legales sobre qué hubiera pasado si le hubieran pillado en una carretera al paso del pelotón animando a Ciccone, por ejemplo, pero no tomó ese riesgo.

Durante su inhabilitación, Sinner estuvo la mayor parte del tiempo en su casa, entrenando en el Montecarlo Country Club, que pudo abrirle las puertas porque es tan privado que no está afiliado a ninguna federación. Y durante el Masters 1000 monegasco se marchó a Marbella para seguir trabajando su preparación. Según Marco Panichi, su preparador, en las primeras semanas de parón, el tenista se centró en descansar, acompañado de su familia, y después empezó un plan específico basado en el desarrollo físico para afrontar lo que viene: Roland Garros y Wimbledon.

PIERO CRUCIATTIAFP

Más allá de lo tenístico, Sinner necesita más fondo para encarar duelos como las últimas semifinales en París, cuando cayó ante Carlos Alcaraz. El pasado lunes, en su primer entrenamiento oficial, se le notó tan fino como siempre, pero hay que esperar a que pasen partidos como el de este sábado, su debut en el Masters 1000 de Roma ante Mariano Navone (no antes de las 19.00 horas, Movistar). De momento, en casa, sólo se le ha visto feliz.

De aquel Sinner taciturno del año pasado no queda nada. Con el alivio de haber cerrado su caso por dopaje, el italiano ha repartido fotografías y autógrafos a todos los aficionados, ha entrenado junto a tenistas como Jiri Lehecka o Casper Ruud y ha rechazado el lounge privado dentro del Foro Itálico que la organización suele ofrecer a sus figuras. Ya no debe protegerse de críticas o comentarios.

Su expediente por dopaje ya se ha cerrado y lo ha hecho sin apenas consecuencias. A nivel tenístico, el coste ha sido casi nulo. Después de levantar su segundo Open de Australia, tuvo que renunciar a hasta cuatro Masters 1000 -Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid-, pero no le supuso demasiado inconveniente. De regreso, no sólo mantiene el número uno del ranking, también guarda ventaja sobre el segundo -1.645 puntos sobre Alexander Zverev- y ninguno de sus rivales ha brillado en su ausencia. Además, a nivel económico, tampoco ha tenido grandes pérdidas.

ALESSANDRO DI MEOEFE

Tuvo que renunciar al MGM Rewards Slam de Las Vegas de marzo, donde hubiera ganado alrededor de 1,5 millones de euros, pero ya está. Con un contrato a muy largo plazo con Nike -150 millones por 10 años- sus patrocinadores de siempre (Gucci, Lavazza, Fastweb, Rolex, Pigna, Intesa Sanpaolo y Panini) no se alteraron por la sanción e incluso en el proceso incorporó tres nuevos: De Cecco, La Roche-Posay y Enervit. El año pasado, mientras ganaba 22,4 millones de euros de premios, ingresaba unos 40 millones más sólo por publicidad.

Alcaraz niega las dudas con un espléndido estreno en Roma

Alcaraz niega las dudas con un espléndido estreno en Roma

Queda por ver cómo Jannik Sinner regresa de su sanción por dopaje y ha aparecido una protección en su muslo derecho, pero Carlos Alcaraz sigue siendo el favorito para el próximo Roland Garros. Tres semanas después de su último partido, la final del Trofeo Conde de Godó, el español reapareció este viernes en la segunda ronda del Masters 1000 de Roma y lo hizo con el posado imperial de las estatuas que rodean el Foro Itálico. La raqueta afilada, la mente en su sitio.

Ante Dusan Lajovic fue el Alcaraz que tiranizó a sus rivales en Montecarlo y en Barcelona hasta que el cuerpo le pidió un descanso; el mismo, sin contrapuestas.

Si la lesión que le obligó a renunciar a jugar en Madrid generaba dudas sobre su candidatura en el Grand Slam parisino, ya parece olvidada. Tan rápido como en los días buenos y más concentrado si cabe, cerró su primera victoria en el torneo italiano por un doble 6-3 en una hora y 22 minutos y avanzó a una tercera ronda en la que se enfrentará al vencedor del duelo entre el joven Alex Michelsen y Laslo Djere.

Hubo un golpe que fue resumen del bueno momento de Alcaraz pese a las recientes molestias: la derecha. Al inicio de la gira en tierra batida, en sus primeros encuentros en Montecarlo, el ahora número tres del ranking mundial falló en exceso, precipitado e inexacto. En Barcelona mejoró mucho hasta recordar al campeón de Roland Garros del año pasado, aunque en en la final hubo errores. Este viernes en Roma, con su derecha hizo y deshizo con su mejor golpe.

Consciente de que era sólo su primer partido, Alcaraz quiso alargar los intercambios -realizó muy pocas dejadas- y eso permitió observar su alta velocidad de bola y cambios de altura de todo tipo. El debut perfecto para alejar la incertidumbre.

El éxito de Jamie Foy o por qué los 'skaters' siguen exhibiéndose como en los años 80: "Patinar es un arte y mis vídeos, cuadros"

El éxito de Jamie Foy o por qué los ‘skaters’ siguen exhibiéndose como en los años 80: “Patinar es un arte y mis vídeos, cuadros”

En el centro de Barcelona aparece una multitud de chavales con jeans anchotes, variadísimas gorras y tablas de skate, se meten en el Cinema Maldà y en cinco minutos salen alucinados, sorprendidos, es decir, flasheados. «¡Vaya parte!», exclama uno ciertamente flasheado. El estadounidense Jamie Foy, el mejor skater del mundo en 2024 según la revista Thrasher, se marcha bajo una ovación con una sonrisa tiernísima de esas que cierran los ojos y desde fuera es imposible entender nada. ¿Qué ha pasado? ¿Qué han visto en el cine en tan poco tiempo que tanto les ha gustado? Y... ¿Qué narices es una parte?

El skate guarda un secreto que está entre el deporte y la cultura y que se sostiene desde hace más de 50 años, aunque Youtube e Instagram lo hayan cambiado. El pasado 25 de abril, en el Cinema Maldà de Barcelona, se realizó la premiere mundial del minidocumental Aftermath de Foy, un vídeo de cinco minutos con sus nuevos trucos que marcará la conversación en el mundillo en los próximos meses. El skate ya hace tiempo que tiene competiciones propias tan importantes como los X Games y desde los Juegos de Tokio 2020 es incluso olímpico, pero lo más determinante siguen siendo estos videos. Para mostrar tus habilidades, para conseguir patrocinadores, para hacerte con premios lo más importante es publicar un recopilatorio corto de malabarismos con la tabla, es decir, una parte.

El fenómeno empezó en los años 70, tuvo su época dorada en los años 80, cuando se montaban VHS de 60 minutos en los que cada skater hacía su parte, y aún perdura hoy con mucha solera y ese nombre, una parte. Foy, especialista de grind, el deslizamiento el skate por el borde de superficies como barandillas, el año pasado hizo cuatro partes y de ahí su premio Skater of the Year. Ya lo había recibido en 2017, así que firmó un doblete a la altura de Danny Way, Chris Cole y Tyshawn Jones. Otros como el mítico Tony Hawk no lo lograron porque el galardón se instauró en 1990.

¿Qué tienen los vídeos que resisten ante las competiciones?
Es lo más tradicional en nuestra cultura. Las competiciones están bien, pero los vídeos son una expresión artística. Para mí patinar es un arte y los vídeos son cuadros. Es cuando puedo probar cosas locas, innovar, experimentar y exponerlo para que todo el mundo lo vea. Los vídeos son mi manera de trascender.
¿Y no hay manera de falsearlos en la era de la Inteligencia Artificial?
Seguro que sí, pero no va de eso. Antes, sin la IA, ya había programas de edición, se podían hacer mil cosas. Pero los vídeos deben transmitir esa sensación de estar con los amigos por la calle, planchar un truco y celebrarlo entre todos. Lo importante no siempre es hacer lo más difícil.

El sueño de los Juegos, por cumplir

Foy nació y creció al norte de Miami, en Deerfield Beach, atado a un patinete. Su madre suele contar que cuando sólo tenía un año y empezaba a andar ya se subió al de su hermana mayor para lanzarse calle abajo. A los cuatro años ganó su primer premio: un año de pizza gratis por ser el más joven en una competición. Y a los 20 publicó su primera parte de éxito mundial. En las escaleras de El Toro, un instituto de California, completó un front crook, es decir, bajó deslizando únicamente con la punta delantera de su skate. De ahí vino la fama y los muchos patrocinadores actuales: Red Bull, New Balance, Dickies...

«En la preparación de un video así puedo estar dos años. Hay muchísimos intentos y mucha gente involucrada para grabarlo», expone en conversación con EL MUNDO quien ha ganado varias medallas en los X Games, entre ellas, el oro a mejor truco en 2021, pero quien nunca ha conseguido clasificarse para los Juegos Olímpicos. Para el estreno olímpico del skate en Tokio era considerado uno de los favoritos en la modalidad 'street' y no pasó de la clasificación. El año pasado tampoco consiguió billete para los Juegos de París.

«Es guay que el skate esté en los Juegos para que la gente lo considere un verdadero deporte, pero para mí es difícil. No patino para mí, no es arte, patino para un marcador, para gustarle a otros, bajo unas normas estrictas, y me cuesta», cuenta quien cree que Barcelona «es la mejor ciudad del mundo para patinar» y defiende el skate frente al MACBA, una plaza mítica del mundillo, amenazada en los últimos meses por unas obras.

Acerbi, el caótico verdugo del Barça: "salvado" por el cáncer, acusado de racismo y con tatuajes de una película de dibujos

Acerbi, el caótico verdugo del Barça: “salvado” por el cáncer, acusado de racismo y con tatuajes de una película de dibujos

En el minuto 92, segundos antes del desastre, ningún aficionado del Barcelona hubiera creído que en sus desvelos aparecería el león Álex, la hipopótamo Gloria o el rey lémur Julien y mucho menos el jefe de los pingüinos chiflados, los culpables del todo. A esas alturas de la vuelta de las semifinales de Champions ante el Inter, con 2-3 en el marcador, la afición azulgrana ya no quería marcha, marcha. Pero el defensa italiano Francesco Acerbi apareció en el área pequeña, se anticipó a Ronald Araujo, marcó el gol que llevaba el partido a la prórroga y celebró con sus tatuajes al aire. Unas alas en la espalda, un millón de frases por todos los lados y, entre la amalgama de tinta en su cuerpo, los personajes de Madagascar, la película de animación de DreamWorks que triunfó en 2005. Delirios de juventud.

A Acerbi le apodaban ‘Leone’, en algún momento quiso tatuarse varios leones famosos, de Mufasa a Álex, y un personaje llevó a otro, nadie sabe muy bien por qué. Tampoco se conocen los motivos de las ausencias de la cebra Marty y la jirafa Melman, como tantas otras cosas de Acerbi.

DANIEL DAL ZENNAROEFE

Un futbolista tan peculiar como controvertido, tan ejemplificante como criticable. Que este martes, a sus 37 años, marcara su primer gol en Europa, un gol para la historia, sólo es un episodio de una vida muy vivida.

La muerte de su padre y el cáncer

Formado en el Brescia y el Pavía, Acerbi pasó su juventud al borde del amateurismo en Italia, jugando incluso en la Serie D y no debutó en la Serie A hasta los 23 años. Puro central ‘azzurri’, duro y bueno en el juego aéreo, su carácter y su zurda le llevaron del Chievo al Milan, pero la élite le vino a buscar en el peor momento. Cuatro meses antes de convertirse en ‘rossoneri’ en 2012 había muerto su padre y, con la pérdida, cayó en el alcoholismo.

"No me respetaba, no respetaba mi trabajo, ni a quienes me pagaban. A menudo llegaba al entrenamiento 'achispado', sin haberme recuperado de los efectos del alcohol. Físicamente me encontraba bien porque siempre he sido fuerte. Me valía con dormir un poco para rendir", confesó sobre aquella época en una entrevista con la revista 'L'Ultimo Uomo'. Por suerte lo rescató la medicina, aunque no fue un tratamiento de desintoxicación, si no una quimioterapia.

Después de fracasar en el Milan fue traspasado al Sassuolo y en el reconocimiento médico le detectaron un cáncer testicular. Fue operado y llegó a jugar pocas semanas después, pero una recaída le obligó a parar durante meses y, entonces sí, a replantarse su carrera, sus adicciones, su vida.

"El cáncer fue mi suerte. Doy gracias a Dios por tenerlo. Descubrí que estaba enfermo en julio de 2013, nada más llegar al Sassuolo. Me operaron y seguía comportándome como un no profesional fuera del campo. Por fortuna alguien de ahí arriba me amaba y me envió de nuevo la enfermedad. Sin ella hubiera terminado muy mal. Nadie me hubiera salvado. Sin la enfermedad habría acabado jugando en la Serie 'B' o, tal vez, me habría retirado. Estoy satisfecho de la persona en la que me he convertido a pesar de todas mis deficiencias", afirmaba al mismo medio quien, tras su regreso a los campos de fútbol, ya empezó un ascenso lineal.

Fuera de la selección

Titular en el Sassuolo hasta llegar a debutar como internacional por Italia, en 2018 le fichó la Lazio de Simone Inzaghi, celebró su primer título -la Coppa de aquella temporada- y en 2022 se fue con Inzaghi al Inter. Ya habitual en la Italia que ganó la Eurocopa de 2021, aunque suplente de Bonucci y Chiellini, el año pasado protagonizó una polémica que le apartó temporalmente de las convocatorias.

Luca BrunoAP

El defensa del Nápoles Juan Jesus aseguró que había recibido insultos racistas de él ("me dijo vete negro, solo eres un negro"), aunque semanas después Acerbi no fue sancionado por falta de pruebas. Este martes, en la vuelta de las semifinales ante el Barcelona, después de frenar varios ataques azulgranas, encararse con Iñigo Martínez y con quien se le pusiera delante durante más de 90 minutos, marcó el gol de su vida. Para siempre, entre la afición culé, quedará el recuerdo de su físico ideal.

La historia del ex piloto Iñaki Mujika, una "hostia" con la moto, un regalo de la familia Nieto y el sueño de la Titan Desert: "Al caer supe que se acaba el juego"

La historia del ex piloto Iñaki Mujika, una “hostia” con la moto, un regalo de la familia Nieto y el sueño de la Titan Desert: “Al caer supe que se acaba el juego”

«¿Sabes cuánto vale una handbike de éstas? 22.000 euros. Las hacen en Estados Unidos, tan sólo el envío ya te cuesta 1.000 euros».

Hace cuatro años Iñaki Mujika, un piloto navarro de motocross, sufrió un accidente en el circuito de Tierz, en Huesca. En el entrenamiento previo a una prueba de la Copa de España, apenas llevaba tres vueltas cuando saltó por los aires. «Pensé: '¡Qué hostia me voy a pegar!'. Y cuando me caí supe que se había acabado el juego. Tenía la espalda partida, ya sabía que era algo serio. No me sorprendió, no me pregunté por qué. Todos los que amamos el motociclismo hemos perdido a alguna persona cercana o a dos. Con suerte estaba vivo», recuerda en conversación con EL MUNDO quien se rompió ocho costillas, se perforó un pulmón, se dañó la médula espinal y perdió la movilidad en las piernas.

«No me pudieron fijar la espalda porque, con el problema del pulmón, había riesgo de asfixia. Tampoco me podían intubar porque había probabilidades de que el órgano explotase. Tenía que recuperarme por mis medios», cuenta quien estuvo una semana en la UCI del Hospital Lozano Blesa de Zaragoza, un mes en planta, y luego pasó por el Hospital de Parapléjicos de Toledo y el Instituto Guttmann de Barcelona. Al final, podía valerse por sí sólo con la ayuda de una silla de ruedas, pero no podía volver a su trabajo, mecánico de motos en su taller M86 de Alsasua, y por supuesto no podía volver a su deporte, el motociclismo. Su consuelo fue el ciclismo, como le enseñaron en la Guttmann, aunque siempre en carretera o en casa con un rodillo porque las bicicletas a mano o handbike de montaña son carísimas.

Hasta que hace un par de años recibió una llamada. Alguien quería regalarle una 'handbike' y quería hacerlo a través del arte. ¿Cómo?

Una llamada a medianoche

«Fue de película. A las 12 de la noche, me llama un número privado, lo cojo de casualidad y resulta que era un médico que me había tratado y que había propuesto mi nombre a la Fundación Ángel Nieto. Estaban organizando un acto benéfico, la subasta de cuatro cuadros del pintor Manu Campa, y buscaban un proyecto de un motorista con una lesión medular para ayudarle con ese dinero. La handbike era una opción, pero pensé que no saldría adelante y me olvidé. Un mes después recibí otra llamada desconocida y era Gelete, el hijo de Ángel Nieto, que me dijo que sí, que me iban a ayudar con el tema de la bicicleta», relata Mujika con gratitud hacia la Fundación Ángel Nieto.

Con la ayuda del Instituto Guttmann, el ex motorista empezó a manejar su nueva bicicleta de montaña a mano y su regreso al deporte culmina esta semana: el jueves tomará la salida de la Titan Desert, la prueba ciclista que en seis etapas recorre 550 kilómetros por el desierto de Marruecos. Lo hará junto a otro lesionado medular, Pablo Montoia, dos lesionados cerebrales, José Antonio Bugarin yCristian Casals, y un equipo de cinco profesionales sanitarios del Guttmann.

«Pero no seremos un equipo de pacientes y cuidadores. Para todos es un desafío de verdad y hay lesionados que están muy fuertes», explica Alejandro del Arco, doctor especializado en neurorrehabilitación e impulsor del proyecto que cuenta con la ayuda de KH-7. Aficionado a la bicicleta, ya ha completado la Titan en dos ocasiones, y asegura que teme por las dunas porque las 'handbikes' pesan 50 kilos y no pueden superar según qué cuestas. Cuentan con ayuda eléctrica, algo que obliga a una excepción en el reglamento de la prueba -los lesionados no aparecerán en la clasificación-, pero superar las paredes de arena será igualmente complicadísimo.

«A mí me preocupa más que las baterías se puedan cargar en los campamentos y no sufrir una úlcera porque pasaré muchas horas sentado. Pero si está en mi mano, acabaré seguro por mucho que haya que pelearlo», proclama Mujika que guarda un sueño para el final. Si supera la Titan se lanzará a por lo imposible, recuperar su pasión, aunque sea parcialmente. De desierto en desierto, quisiera volver al Dakar, donde ya trabajó, para ayudar a algún equipo con sus conocimientos de mecánica. «Pero sólo si puedo aportar algo, no ir allí para molestar o estar allí aparcado», reivindica.

Badosa se retira de Madrid justo antes de saltar a la pista

Badosa se retira de Madrid justo antes de saltar a la pista

Fue hace justo dos años, durante el WTA 1000 de Roma, cuando Paula Badosa conoció el dolor que le atormentaría durante meses, que le vuelve a atormentar ahora y que posiblemente le atormentará en el futuro cuando deje el tenis. ¿El diagnóstico? Una fractura por estrés en la vértebra L4. Una tortura que le empujó a la retirada, que remendó con muchísimo tratamiento y que ahora vuelve a pararla. Este viernes se retiró del Mutua Madrid Open justo cuando iba a salir a la pista para enfrentarse en segunda ronda a Veronika Kudermetova.

En su entorno explican que lo intentó todo para estar en la Caja Mágica, que volvió a infiltrarse esta semana y que esperó un milagro hasta el último momento, pero que en el calentamiento comprobó que no podía competir. "Quiero informarles que, lamentablemente, no podré jugar el Mutua Madrid Open. He hecho todo lo posible hasta el último momento porque saben lo emocionada que estoy de jugar en casa, pero está siendo una lesión complicada. Espero estar pronto al cien por cien", señaló Badosa en redes

El año pasado, después de horas y horas de masaje, de varias infiltraciones y de cambiar completamente su dieta para evitar inflamaciones -ya no come gluten ni lácteos-, había visto la luz. En el WTA 1000 de Madrid de 2024, precisamente, tocó fondo con su derrota ante Jessica Bouzas y su salida del Top 100 del ranking mundial, pero a partir de Roland Garros todo cambió. Mientras el dolor estuvo difuminado, llegó a cuartos de final en el US Open, ganó en el WTA 500 de Washington y alcanzó las semifinales en los WTA 1000 de Cincinnati, Pekín y en el Open de Australia de este 2025. Es más, el mes pasado volvió a situarse entre las 10 mejores del mundo. Pero justo entonces volvió el calvario.

En cuartos de final del WTA 500 de México se retiró entre lágrimas, con una mano en la espalda y un temor en mente. Otra vez la misma lesión, otra vez esa maldita lesión. En el WTA 1000 de Indian Wells intentó seguir con el calendario, pero tuvo que retirarse nuevamente y desde entonces no ha vuelto a jugar.

La duda de Roland Garros

Un mes parada, que puede ser más si no está en el WTA 1000 de Roma y, sobre todo, si debe renunciar a Roland Garros. Después de su actuación esta temporada en Melbourne, era considerada como una de las favoritas en París, donde ya disputó unos cuartos de final, pero ahora será suficiente si puede participar.

"Me pasa igual que a Rafa Nadal: ya no recuerdo lo que es jugar sin dolor. Al final, te acostumbras. Mi fisio intenta mitigarlo. Hay días que es más intenso que otros, pero siempre está ahí. Sin embargo, a pesar de todo ello, me apasiona tanto el tenis que, a pesar del dolor, sigo disfrutando en la pista. Sobre todo, cuando tengo delante a alguna rival que me lo está poniendo difícil. La adrenalina hace que me olvide del dolor: solo pienso en ganar", comentaba el pasado miércoles en una entrevista con ‘Yo Dona’. Pese a sus 27 años, la espalda, ese dolor que no cesa, vuelve a expulsarla de las pistas de tenis.

Djokovic se divierte en Madrid mientras huye de la retirada: "Echaba de menos al público español"

Djokovic se divierte en Madrid mientras huye de la retirada: “Echaba de menos al público español”

Aún se divierte Novak Djokovic con una raqueta de tenis. Antes de su debut mañana en el Mutua Madrid Open, se entrena en las pistas exteriores de la Caja Mágica junto al francés Arthur Fils, a quien saca 17 años, y lo vive como un novato. Cuando el joven conecta un buen saque, le felicita; celebra un derecha potente; blasfema después de una dejada horrorosa. Tiene reservada la pista para una hora y media y la utiliza durante una hora y media, ni un minuto menos. «¡Djokovic, Djokovic, Novak, Novak!», le grita un grupo de niños al marcharse, aunque apenas se oye porque al lado juega Tomás Etcheverry ante Hamad Medjedovic -que le hizo un saque por abajo- y los seguidores argentinos no son precisamente silenciosos.

Con 24 Grand Slam en su haber y un oro olímpico, su tesoro más preciado, Djokovic podría estar en cualquier lugar del mundo, haciendo cualquier otra cosa, pero quiere seguir jugando al tenis. ¿Por qué? Porque aún se divierte. «Sigo sintiendo ganas de jugar, la pasión por competir siempre está ahí. Si no tuviera motivación para estar en los torneos, no estaría, habría dejado la raqueta», comentó el pasado lunes después de su llegada a Madrid, aún alejado de los focos.

Todos los ojos sobre él

Hasta que este jueves Carlos Alcaraz anunció su retirada del torneo, Djokovic podía trabajar con tranquilidad. Era leyenda, pero el protagonismo se repartía. Ahora eso ha cambiado. Sin Alcaraz ni Sinner, el Masters 1000 madrileño necesita que el serbio avance rondas para dibujar una fase final atractiva para el público esporádico. Alexander Zverev es el favorito, más después de su victoria reciente en el ATP 500 de Múnich, pero Djokovic es de largo el tenista más famoso. Y el precedente del Masters 1000 de Montecarlo espanta. Allí cayó ante el chileno Alejandro Tabilo en dos sets; si ocurre lo mismo en las gradas y los palcos de la pista central pueden empezar a verse vacíos. Cualquier análisis previo sobre él puede decantarse para un lado o el otro.

A favor del serbio hay que recordar su palmarés, por supuesto, pero también que el año pasado ganó los Juegos Olímpicos de París sobre tierra batida, que en enero ganó a Alcaraz en los cuartos del Open de Australia -luego se retiró en semifinales- o que en marzo fue finalista del Masters 1000 de Miami. En su contra, que este curso ha perdido hasta tres veces en su debut en un torneo -Doha, Indian Wells y Montecarlo- o que en los últimos cinco años sólo ha disputado una edición en Madrid, en 2022.

THOMAS COEXAFP

«Este año no estoy teniendo buenos resultados, pero el nivel que busco puede llegar en Roland Garros», reconoció sin esconder que su mirada siempre está puesta en los Grand Slam. Otro título ATP sería su título número 100, bonito número, pero la gracia sería celebrar su grande número 25 y así demostrar que también puede derrotar a la nueva generación. Dejar una ristra de partidos antológicos ante Sinner o Alcaraz después de hacerlo ante Federer y Nadal. De hecho, el propio Djokovic nombró su debut en Madrid, en 2009, cuando cayó en semifinales ante Nadal en un encuentro precioso que acabó en el tie-break del tercer set.

El regreso de Murray

«España es un país al que quiero mucho. He jugado grandes partidos aquí contra Nadal y Alcaraz. He estado poco en los últimos años, pero echaba de menos al público español: conoce muy bien y respeta mucho el tenis», halagó ya en compañía de Andy Murray después de estar separados en Montecarlo. Como parte del acuerdo entre ambos campeones, el escocés no viaja a todos los torneos, sólo a los preacordados a principios de temporada, y aquel no tocaba. En el Principiado Djokovic estuvo acompañado de su hermano pequeño Marko, ex jugador, con el puesto 571 del ranking ATP como cima, que apenas se atrevió a hablar desde el palco. Esta semana está más arropado.

THOMAS COEXAFP

«Andy también tiene que jugar al golf de vez en cuando», bromeó el ganador de 24 Grand Slam, poco antes de acudir a la gala de los Premios Laureus en Cibeles. Cinco veces Laureus World Sportsman of the Year, esta vez no estaba nominado, pero no quiso perderse el homenaje a Nadal y aprovechó para defender a Alcaraz de las críticas: «No las entiendo. Sé que la expectación aquí es enorme después de Nadal, Moyá, Ferrero... todos han sido números uno del mundo. Pero Carlos tiene 21 años, ha ganado cuatro Grand Slam y muchos torneos. ¿Qué más queréis? Queréis más, pero lo que ha hecho en este periodo es increíble».

Pablo Ibáñez, el corredor que perdió una carrera de 185 km en el sprint final y acabó en el hospital: "Me dolía el contacto con la cama"

Pablo Ibáñez, el corredor que perdió una carrera de 185 km en el sprint final y acabó en el hospital: “Me dolía el contacto con la cama”

La escena da mucha pena. Pablo Ibáñez se acerca dando tumbos a la meta de la Camí de Cavalls, una carrera de 185 kilómetros que da la vuelta a toda Menorca. Ha liderado la prueba durante horas, ha contado con más de 45 minutos de ventaja y apenas le quedan 100 metros para llegar al arco de la Plaça des Pins de Ciutadella. Pero está exhausto. Le cuesta avanzar, incluso mantenerse en pie, y si sigue corriendo es porque ya queda muy poco. Las cámaras de la retransmisión le enfocan y, de repente, alguien aparece atrás. Ahí viene, a toda velocidad, su rival, el francés Antoine Guillon que se acerca, se acerca y se acerca.

«Le está pasando, le está pasando», grita la narradora y, en efecto, Guillon le adelanta y le arrebata la victoria. Ibáñez se para y se rompe. A moco tendido y ya caminando acaba la carrera en segunda posición con un tiempo de 19 horas y 19 minutos. Durante mucho rato seguirá llorando, primero abrazado al propio Guillon, después tendido sobre el asfalto y al final en brazos de su madre, que le esperaba para celebrar. La escena da mucha pena.

Y pese a ello, el próximo viernes 2 de mayo, sólo un año después del drama, Ibáñez volverá a Menorca para rodear nuevamente la isla y tratar, esta vez sí, de proclamarse ganador de la XIII Trail Menorca Camí de Cavalls ConectaBalear.

¿Por qué?
Casi desde el primer momento tuve claro que quería volver para acabar de otra manera. No sé si ganaré, pero tengo que acabar mejor. Al día siguiente de la prueba ya le dije a mi madre que volvería, en el mismo hospital.

Porque sí, Ibáñez acabó en el hospital. En este tipo de pruebas, la deshidratación a veces obliga a una visita a urgencias que se suele resolver con suero, pero esta vez fue distinto. El corredor vasco de 33 años sufrió una rabdomiólisis severa, una dolencia que en el argot médico se suele acompañar de otro apellido más claro: rabdomiólisis dolorosa.

«Durante la carrera se me cerró el estómago y en las últimas seis horas no pude ni comer ni beber. A la meta llegué en un punto de vacío absoluto, desorientado, mareado, y en el hospital me diagnosticaron rabdomiólisis. Según me explicaron, mi cuerpo empezó a comerse mis músculos y esas células musculares acabaron en mi sangre. El dolor al tacto era increíble, me dolía el contacto con la cama. Y mi orina se volvió negra. Me tuvieron que dar morfina», recuerda Ibáñez, que luego estuvo pagando las consecuencias durante semanas.

«Al mes siguiente, estaba en Madrid por un viaje de trabajo, tenía un poco de tiempo libre, intenté volver a salir a correr y me asusté porque no sabía. Me había olvidado. Me acercaba a un bordillo y no levantaba la pierna. Lo consulté con un médico y me confirmó que la enfermedad provoca ciertos problemas neuronales. Me dio mucho miedo. Tardé tiempo en volver a correr con normalidad», narra.

Buena relación con su verdugo

De Bilbao, era un aficionado al ciclismo más hasta que empecé a leer el blog del corredor Anton Krupicka, tantas veces rival de Kilian Jornet, y le picó la curiosidad por el trail. Durante años compaginó ambos deportes, hasta que hace apenas tres años, cuarto en la Canfranc-Canfranc, se centró en correr y saltó a la ultradistancia. La cruel Menorca Camí de Cavalls del año pasado era, de hecho, su estreno en una prueba de 100 millas. Y estuvo muy, muy cerca de ganar.

«Me faltó experiencia, pero también información. Todo el mundo pensaba que tenía mucha ventaja y no me daban información de qué pasaba detrás para no preocuparme. Me relajé y cuando quise volver a arrancar ya estaba muerto. Entrando a Ciutadella, un cámara me dijo: 'Está en la rotonda'. Y yo justo había pasado por allí. Si me hubieran ido diciendo, lo podría haber gestionado de otra manera», cuenta Ibáñez que ha entablado relación con su verdugo.

En los días posteriores a la prueba del año pasado, Guillon le preguntó por su estado de salud por Instagram y desde entonces hablan de vez en cuando. «Es un tío curioso porque sólo sigue a 10 personas. No sigue a Kilian y me sigue a mí», finaliza.

Carlos Alcaraz no jugará el Mutua Madrid Open por lesión

Carlos Alcaraz no jugará el Mutua Madrid Open por lesión

Carlos Alcaraz no jugará el Mutua Madrid Open que empezó este miércoles por culpa de la lesión en el aductor derecho que sufrió en la final del Trofeo Conde de Godó, según ha podido confirmar EL MUNDO. Después de días de incertidumbre, el actual número tres del mundo lo anunciará este jueves a las 12.30 horas en una rueda de prensa que tendrá lugar en las instalaciones del torneo. El pasado lunes, Alcaraz se sometió a unas pruebas diagnósticas que confirmaron un pequeño desgarro que exige tratamiento y descanso.

La renuncia a jugar el Masters 1000 madrileño es un duro golpe para el tenista, que se proclamó campeón del torneo en dos ocasiones (2022 y 2023) y todavía guarda la decepción por su eliminación el año pasado en cuartos de final. El problema físico que arrastra, además, pone en duda su participación en el Masters 1000 de Roma que empieza el día 7 de mayo y obliga a reajustar su preparación previa a Roland Garros, que dará inicio justo en un mes.

"Me hice unas pruebas el lunes y estoy a la espera. Pensaba a principios de semana que iba a estar mejor, pero la verdad es que estamos un poco fastidiados físicamente y mañana decidiremos. La participación está en duda, porque también hay que escuchar el cuerpo. Mañana hablamos con el equipo médico. Madrid es de los sitios más especiales en los que juego y voy a hacer todo lo posible para poder estar", explicó Alcaraz este miércoles en el programa 'El Hormiguero', última de las muchas obligaciones que tenía esta semana en la capital de España.

Desde que llegó de Barcelona a primera hora del lunes, el campeón de Grand Slam asistió a la gala de los Premios Laureus en Cibeles, a la presentación del propio torneo en la Caja Mágica, a un evento de 'El Pozo en Callao, al estreno de su documental en Netflix en la Torre Picasso y finalmente, este miércoles, al programa de televisión. En medio de esa vorágine no se entrenó y estuvo en contacto con su equipo para valorar las sensaciones.

La última vez que Alcaraz tuvo que parar de jugar fue precisamente hace un año, también en la gira de tierra batida, cuando renunció a disputar el Masters 1000 de Montecarlo, el Trofeo Conde de Godó y el Masters 1000 de Roma por unos problemas en el antebrazo derecho. Entonces, hizo un sobreesfuerzo para estar precisamente en Madrid y luego encadenó sus triunfos en Roland Garros y Wimbledon y la medalla de plata de los Juegos Olímpicos de París.

Sebastián Álvarez, el hombre que alcanzó los 550 km/h con un traje con alas: "Cuando me preguntan qué sentí en el vuelo no sé qué decir"

Sebastián Álvarez, el hombre que alcanzó los 550 km/h con un traje con alas: “Cuando me preguntan qué sentí en el vuelo no sé qué decir”

«¿Sabes qué? Cuando me preguntan qué sentí en pleno vuelo no sé qué decir. Estaba superconcentrado. Tenía tantas cosas que hacer a la perfección, estaba preocupado por tantos detalles... Todo tenía que salir bien. Cuando aterricé, ya lo disfruté, sentí una explosión de felicidad. Estaba agotado, pero entonces festejé».

El pasado 22 de marzo, en el centro de paracaidismo de West Tennessee, en Estados Unidos, el chileno Sebastián Álvarez se subió a un avión de hélices, ascendió a 12.670 metros de altitud y decidió saltar sin paracaídas. ¿Quería matarse? Todo lo contrario. Era el culmen de su carrera en el aire, la celebración de toda una vida. Álvarez batió todos los récords de los vuelos con los peligrosísimos trajes de alas: alcanzó una velocidad máxima de 550 km/h, recorrió 53,45 kilómetros -una distancia similar a la que separa Madrid de Guadalajara- y planeó durante poco más de 11 minutos. Cualquier plusmarca anterior no tiene comparación. En lugar de volar desde un lugar elevado, como había hecho tantísimas veces en el Montblanc o en el edificio Burj Khalifa de Dubai, decidió hacerlo desde más allá de las nubes, más alto que cualquier avión comercial.

¿Qué fue lo más difícil?
En el vuelo lo más difícil fue mantenerme rígido para coger más velocidad y planear más tiempo. Digamos que tenía que ser como la ala de un avión, tan duro como el metal. Con tanta velocidad debía hacer la máxima fuerza posible, tensar mi cuerpo al máximo y mantener eso durante 11 minutos supuso un desgaste supergrande. Aunque creo que la mayor dificultad del salto estaba en la logística, en la tecnología, en la preparación.

Por la altitud inicial, Álvarez, de 39 años, al que apodan Ardilla, tenía que enfrentarse a dos obstáculos que parecían insuperables: las bajísimas temperaturas y la falta de oxígeno. «El tema del oxígeno fue el que nos llevó más tiempo», reconoce el especialista en conversación con EL MUNDO desde Múnich, donde estos días participa en varios actos de la marca que le patrocina, Red Bull.

El frío como obstáculo

A tantísima altitud corría el riesgo de perder la conciencia antes de llegar al primer minuto de vuelo, necesitaba una botella de oxígeno, pero el peso le jugaba en contra. Al final lograron adaptar un arnés para llevar una ampolla en el pecho, aunque eso le obligó a adelgazar cuatro kilos. «Luego nos dimos cuenta que a estas temperaturas la válvula de exhalación de la máscara se congelaba así que diseñamos un casco especial para cubrirla», recuerda quien también utilizó como abrigo un sistema de capas calefactadas eléctricamente que le permitió soportar un frío de hasta -70 grados.

¿Y en el aire había diferencia al ir a 200, a 300, a 400 o a 550 kilómetros por hora?
No exactamente. Yo llevaba un audífono con GPS, una cajita chiquitita, que me iba diciendo la velocidad y la distancia recorrida. Por eso sabía que iba acelerando, pero es verdad que físicamente no sentía ningún cambio a partir de cierta velocidad, de los 300 a los 550 km/h.

Cuenta Álvarez que la preparación le llevó dos años por los desafíos que le presentaba el material, pero también por la necesidad de saberse preparado. Durante horas practicó en el túnel del viento que hay en el aeropuerto de Bromma, en Estocolmo, y siguió un programa de fuerza específico centrado en la espalda, el pecho, los hombros y los brazos. «Aunque en realidad creo que la parte más importante del entrenamiento fueron los muchos años que llevo practicando con el traje de alas y los más de 1.050 saltos que ya había completado en mi vida», apunta.

Su salto en Montserrat

«Mi profesión es piloto militar, estuve años en las Fuerzas Aéreas de Chile. En mi formación para volar aviones y helicópteros, me enseñaron a saltar en paracaídas y me encantó. Durante muchos años estuve dedicándome al paracaidismo hasta que probé el wingsuit hace 15 años en el centro Lodi, en California, que entonces era uno de los mejores lugares del mundo. Desde entonces no he parado. La tecnología ha mejorado mucho y cada vez es más seguro».

Antes de su vuelo de todos los récords hace unas semanas, Álvarez ya había completado saltos muy recordados como cuando se mantuvo un paralelo al lado de una avioneta, llegando a tocarla, sobrevolando Montserrat. Según cuenta, el Skydive Empuriabrava, en la Costa Brava, es uno de los mejores lugares para practicar el paracaidismo en Europa. «Me encanta España y me encanta conocer el mundo desde el aire, aunque en los últimos años ya me pesan tantos viajes. Para mí es el lado malo de dedicarme al paracaidismo. Estoy en constante movimiento por el mundo, es sacrificado», finaliza Álvarez.