La resignación del Madrid en Arabia: “La gente pensaba que íbamos a perder 5-0”

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Kylian Mbappé sólo quería irse de allí. Justo cuando Ronald Araújo levantó la Supercopa al cielo de Yeda, la estrella del Real Madrid inició el camino de su equipo a los vestuarios del King Abdullah. Se le notaba enrabietado por la derrota y por su situación, limitado físicamente para un torneo que aunque es "el menos importante de la temporada", como admitió Xabi Alonso, otorga cierta gloria a mitad de curso y sirve de punto de inflexión al año que empieza. El Madrid se va con eso, con un empuje a la situación del entrenador y con el ejemplo de que el esfuerzo es innegociable para ganar partidos.

Así lo reconoció Thibaut Courtois en la zona mixta, convencido en el belga de que "si todo el mundo sigue creyendo en esto, podemos sacar cosas positivas de hoy". Curiosa elección de frase la del belga, uno de los futbolistas que se ha mantenido del lado del técnico vasco durante la crisis de sensaciones y resultados de los últimos meses: "Si todo el mundo sigue creyendo en esto".

La solidaridad de los jugadores del Madrid sin balón hizo bueno el plan de Alonso. Un plan de mínimos, consciente de sus defectos, ausencias y virtudes. No tenía mucho más, sin Carvajal, Trent, Militao, Rüdiger ni Mendy, con Huijsen, Valverde, Rodrygo y Mbappé al límite físico y con el resto exprimiéndose hasta lo que han podido.

Aún así, Courtois no quiso centrar la derrota en las lesiones. "Las lesiones nunca son una excusa. Es la realidad y no la podemos cambiar, en una temporada pasan cosas", admitió el portero, insistiendo en que la situación es muy diferente ahora a la de principios de diciembre. "Lo hemos dado todo hoy y la derrota duele, pero no es una dinámica negativa. Hay que verlo a pesar de la derrota. El Barça ganó 5-0 el miércoles y la gente pensaba que íbamos a perder 5-0 nosotros también. No es la realidad", advirtió el belga.

En la organización madridista vuelven de nuevo a las sensaciones. Las caras en el camino hacia el autobús eran las lógicas de una derrota en un clásico, serias, cabizbajas y sin apenas palabras. Sólo Courtois habló ante los medios: "Nos da rabia haber perdido, pero otras veces es la manera de perder, contra el Celta por ejemplo esperamos hasta la roja para presionar y eso sí me da rabia. Creo que después de ese partido hubo una gran reacción en diciembre y hoy ha estado bien el equipo", declaró.

Hansi Flick "orgulloso" por el triunfo del Barça sobre un Real Madrid con "gran actitud"E.M

El Madrid abandonará este lunes Arabia Saudí tras una semana que podrá ser de inflexión, pero también de heridas y lesiones. Valverde y Huijsen pidieron el cambio por problemas físicos y Vinicius y Camavinga no podían más cuando se retiraron; Rüdiger, lesionado en la rodilla, ni siquiera calentó, y Mbappé disputó sus minutos muy limitado.

Los blancos viajarán el miércoles a Albacete para los octavos de final de la Copa del Rey y es de esperar que Alonso tire de canteranos para completar una convocatoria de trincheras. "La condición física y las lesiones nos están penalizando para tener una estabilidad y poder repartir las cargas en la plantilla", admitió el técnico en rueda de prensa, donde aseguró su continuidad con una frase sobre el futuro a corto plazo del equipo.

"No estamos contentos con el resultado, pero podemos sacar cosas positivas. Queda mucha temporada y desde que lleguemos a Madrid nos olvidaremos de la Supercopa, pensaremos en las otras competiciones y en recuperar a gente, que es lo crucial", incidió Alonso.

Raphinha hace supercampeón al Barça en un clásico de oxígeno y piernas ante un Madrid peleón

Raphinha hace supercampeón al Barça en un clásico de oxígeno y piernas ante un Madrid peleón

El Barça, dominante con balón, contundente en el área de Courtois y afortunado en el gol decisivo, reinó en la calurosa batalla de Yeda ante un Madrid peleón, con más entrega y corazón que fútbol, y se llevó una nueva Supercopa de España en suelo saudí. El caos de la primera parte, con dos goles para cada equipo, dejó paso al frenético final después del tanto de Raphinha, con los blancos perdonando el empate ante 10 futbolistas tras la expulsión de De Jong. [Narración y estadísticas (3-2)]

Xabi Alonso se jugó su destino en el Madrid con una carta inesperada. El técnico vasco asumió las condiciones de su equipo, lastrado físicamente por las lesiones en defensa y la duda de Mbappé, y condicionó su once al Barcelona de una manera tan descarada como por momentos efectiva. Contuvo la constante posesión culé (80% en la primera parte) con un muro de tres centrales, con Tchouaméni entre Asencio y Huijsen, dos carrileros en Valverde y Carreras, un doble pivote clavado delante (Camavinga y Bellingham) y Gonzalo suelto entre líneas para tapar todo lo que pudiera. Sólo Vinicius respiró para los contraataques.

La carta del de Tolosa fue conservadora, pero surtió efecto el tiempo que duró la solidaridad defensiva de los suyos, lo que Bellingham aguantó detrás de Pedri y Gonzalo a la sombra de De Jong. Mientras eso duró, el clásico saudí tuvo más miedo en la portería de Joan García que en la de Courtois a pesar del dominio azulgrana del balón.

Pérdida letal

Vinicius, en su mejor partido de la temporada, lo fue todo en el ataque del Madrid. Su arranque fue el de los blancos, que perdonaron varias ocasiones antes de la media hora en las botas del brasileño y de Gonzalo, flojos en el remate ante el guardameta catalán.

Pero a partir de la media hora, el Madrid tembló y el Barça lo aprovechó. Una pérdida de Rodrygo en salida pilló a sus compañeros lejos de su marca y Fermín encontró a Raphinha, que había perdonado tras una pérdida de Valverde un minuto antes, al espacio, amagó el brasileño y definió cruzado ante Courtois para el 1-0.

El Madrid se tambaleó durante unos minutos y el belga tuvo que aparecer ante Fermín y Lamine para evitar el segundo mientras su equipo se mareaba. Con el físico al límite, no buscaba, esperaba demasiado, y el Barça, con el viento a favor, terminaba encontrando un espacio.

Vinicius conduce el balón ante Koundé y Pedri.

Vinicius conduce el balón ante Koundé y Pedri.AFP

Hasta que una contra madridista descubrió a Vinicius en la izquierda y el brasileño volvió a mayo de 2024. Encaró a Koundé hasta el área, le tiró un caño extraordinario cuando venía la ayuda de un compañero, evitó la llegada de Cubarsí y empató el duelo ante Joan. Era el minuto 47 de un final de primer tiempo que entró en caos.

En la jugada siguiente, Lewandowski aprovechó las dudas de Tchouaméni y Huijsen en el marcaje, recibió de Pedri, siempre atento, dentro del área y picó la pelota ante la salida de Courtois. Era un posible golpe anímico al que el Madrid respondió de inmediato en un córner, ya en el 50. Huijsen cabeceó al palo y Gonzalo aprovechó el rechace para mandar el clásico a vestuarios con empate.

El descanso construyó las ideas del Barça, consciente de su superioridad física en Arabia ante un Madrid limitado que creyó en el título todo lo que confió Vinicius. El brasileño dio sus últimos suspiros en el inicio del segundo tiempo, fabricando las opciones blancas y perdonando el tercero ante Joan García. Tampoco estuvo fino Rodrygo, definiendo flojo ante el portero tras otra buena jugada de Vini.

Dos ocasiones clarísimas

Con los minutos, el Madrid desfalleció. Valverde, lesionado, pidió el cambio, Courtois salvó una mano clara ante Lamine y la suerte se alió con el Barça cuando Asencio desvió un disparo de Raphinha mientras el belga ya se vencía hacia un lado. Era el minuto 72 la orilla parecía lejos para el Madrid de Alonso, que recurrió a Mbappé e incluso a Alaba, único central disponible para sustituir a un Huijsen que tampoco pudo seguir.

Mastantuono y Ceballos fueron soluciones de emergencia ante el evidente cansancio de Vinicius y Camavinga, y el Madrid murió como pudo. Compitió, que era lo que la zona noble pedía en estas condiciones al equipo, pero le faltaron piernas y fútbol para aprovechar la superioridad numérica tras la expulsión de De Jong por una entrada con los tacos a Mbappé. Aun así, Carreras y Asencio tuvieron dos ocasiones clarísimas dentro del área para provocar los penaltis decisivos, pero remataron flojo, casi sin fuerza, a las manos de Joan García.

El Barça volvió a conquistar Yeda y la entrega del Madrid en cuanto a las sensaciones y lo apretado del marcador otorgan a Alonso su continuidad en el banquillo del Bernabéu.

Las adolescencias cruzadas de Vinicius y Lamine, entre la presión mediática y el peso de Cristiano y Messi: títulos, millones, insultos, dudas físicas…

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Lamine Yamal cumplió en julio 18 años, los mismos que tenía Vinicius Júnior cuando aterrizó en Valdebebas para jugar en el Real Madrid. El conjunto blanco pagó 45 millones por él a los 16, la edad a la que Lamine se hizo gigante en la Eurocopa. Son dos adolescencias cruzadas, marcadas por el foco mediático de los dos clubes más grandes del mundo, por la presión de las críticas y de los grandes escenarios. Se llevan siete años de diferencia, pero en sus caminos hay similitudes evidentes y también diferencias. Todo eso choca hoy de nuevo en el King Abdullah de Yeda, en otro clásico para definir la Supercopa.

Vinicius y Lamine representan dos caras de la misma moneda: el talento precoz sometido al escrutinio mediático, la construcción de su fútbol a la vez que la necesaria coraza ante el ruido exterior, las grandes marcas, el dinero, el entorno familiar... La presión casi hunde al primero durante unos primeros años de irregularidad en la capital, pero Vinicius lo solventó con una explosión mundial de la mano de Ancelotti y con dos goles en dos finales de Champions.

Para saber más

Yamal, por su parte, dinamitó todos los registros, se consolidó en el primer escalón del planeta con apenas 16 años, se transformó en epicentro de las esperanzas del Barça posterior a Messi y se echó a sus hombros a la selección. Golpeó con fuerza el primer muro de la presión, pero una vez tocado el cielo de la Liga y la Eurocopa, en los últimos meses de 2025 ha experimentado las luces constantes del foco mediático. La polémica le ha acompañado por su cumpleaños, por su pareja sentimental, por su padre, por la pubalgia que inició una guerra entre su club y la selección... Meses en los que ha sentido el análisis sobre cada paso que daba, condicionando, como le pasó a Vinicius, su personalidad.

Las dos estrellas no rechazan la confrontación. El brasileño no se ha callado ante los insultos racistas que ha ido recibiendo en diferentes campos de España, como el Metropolitano, el Camp Nou o Son Moix, e incluso ha protagonizado un documental sobre el tema. Tampoco lo ha hecho Lamine, que los sufrió en el Bernabéu. Han sido la diana de la rabia y la mala educación de algunos aficionados, pero no se han alejado del foco, incluso les gusta. Yamal forma parte del día a día de la Kings League, aparece en sus tertulias y pica a los madridistas de la liga. Vinicius no sale en un programa así, pero también utiliza las redes sociales para responder a quien considera, como sucedió tras el pique con Simeone.

"Un entorno ajustado"

«Los adultos normalmente ya tenemos formada nuestra personalidad y sabemos aceptar mejor las situaciones. Si soy un jugador joven que de repente me ponen ahí con toda la exigencia, necesito ayuda para hacerle frente», explica el psicólogo deportivo David Peris. «La prensa, las expectativas, los aduladores del alrededor. Hay que mantener un entorno lo más ajustado posible, los amigos de toda la vida, la familia, una red que le ayude a funcionar», añade.

En los últimos meses, ambas estrellas han llegado a un punto límite a nivel físico y mental. Un punto que parece de inflexión. Desde que perdiera el Balón de Oro ante Rodrigo Hernández, Vinicius ha ido cuesta abajo, todavía no ha cerrado su renovación con el Madrid, ha vivido una relación tensa con Xabi Alonso y hay cada vez más rumores sobre una posible salida. Cinco goles y ocho asistencias en 26 partidos, pero cero goles y tres pases de gol en los últimos 16, es su balance de esta temporada, cifras discretas para un futbolista que llevaba tres años siendo de los mejores del mundo y que ahora debe definir su rol en el futuro del club tras la llegada de Mbappé. Tras los abucheos contra el Sevilla, el brasileño se quitó la foto de perfil con la camiseta del Madrid en sus redes sociales y acrecentó todavía más la polémica. A mitad de su carrera, con 25 años y después de siete temporadas en la elite, podría buscar un cambio.

Lamine, de momento, asienta su lugar en el nuevo Barça. Perdió el Balón de Oro ante Dembélé, ha heredado el '10' de Messi y renovó hasta 2031, un movimiento similar al que hizo el Madrid cuando explotó Vinicius. En 2023, con 23 años, los blancos le dieron el '7' de Cristiano Ronaldo y le renovaron hasta 2027 con una cláusula de 1.000 millones. Acumula nueve goles y 11 asistencias en 22 encuentros y lidia con una pubalgia persistente desde hace meses que, entre otros partidos, le limitó en el último clásico de Liga. El club y el jugador optaron por una gestión conservadora que no requiriera pasar por el quirófano, y Flick le dosifica como puede. Después de ser titular en 16 partidos seguidos con el Barça y de perderse los dos últimos parones internacionales con la selección, el de Rocafonda fue suplente en semifinales, aunque parece que volverá al once en la final.

Florentino se ausenta de la cita con la RFEF y Laporta en Arabia en mitad de una nueva guerra Madrid-Barça: “Las relaciones están rotas”

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El hotel Marriott de Yeda acogió ayer la recepción oficial de la Supercopa de España, moderada por Rafael Louzán, presidente de la Federación, y con Joan Laporta y Emilio Butragueño como principales representantes de Barcelona y Real Madrid. Como el año pasado, faltó Florentino Pérez, presidente del conjunto blanco, que aterrizó en la ciudad saudí en la tarde del sábado y no acudió al cóctel. La misma elección de 2025 en mitad de uno de los peores momentos de los últimos años en la relación entre las directivas de blancos y azulgranas.

«No sé si ha venido o no a Arabia, pero a este acto no ha venido. Es libre de hacer lo que quiera y el Barça tiene un máximo respeto por nuestro rival y sus representantes», aseguró Laporta, que reconoció que las relaciones con el Madrid «están rotas».

«Hay diversos temas que nos han distanciado. Si ya éramos rivales acérrimos y eternos, pues ahora hay una situación que hace que las relaciones estén rotas», señaló el presidente del Barcelona, que apeló al «respeto» entre ambas directivas. «Hay un respeto que mantener». Y no cerró la puerta a una reconciliación: «Todo es reconducible, pero depende de la voluntad de las partes».

cruce de declaraciones

En los últimos meses, Florentino y Laporta han abandonado la cordialidad que les dio el proyecto de la Superliga y han entrado en un cruce de declaraciones públicas con el caso Negreira en el horizonte. Pérez atacó a los culés en la última Asamblea del club y Laporta le respondió aludiendo a que «la barcelonitis ya es aguda. Está instalada en el corazón del madridismo. Se tiene que decir. En este sentido, nosotros venimos aquí a jugar al fútbol y a dar una buena imagen», dijo en el enfrentamiento de Copa ante el Guadalajara.

«¿Cómo es posible que el presidente de los árbitros [Fran Soto] nos pida que lo olvidemos? ¿Cómo vamos a olvidar el mayor escándalo de la historia del fútbol?», recordó Florentino en la comida de Navidad del Madrid. «La mayor preocupación del Madrid es la situación del arbitraje en España. Daña la reputación de nuestra la Liga. Es obligatorio que se haga justicia con lo ocurrido con Negreira durante dos décadas. Y las instituciones han dejado solo al Madrid en esta lucha», insistió ese día, en una clara referencia a la Federación y a la Liga.

Carvajal: “Tenemos un aprecio mutuo Simeone y yo, defendemos nuestro club a muerte. A Vini le gusta que le piquen”

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Dani Carvajal fue el protagonista de la previa de la final de la Supercopa de España, un encuentro en el que el capitán del Real Madrid espera disputar sus primeros minutos después de su lesión de rodilla, justo a seis meses del final de su contrato con el conjunto blanco. "El club sigue en la línea de lo que pienso yo. Tengo que jugar y ver el nivel que puedo mostrar. El aprecio es mutuo, si los astros se alinean y los dos queremos lo mismo, no habrá ningún tipo de problema", manifestó sobre las negociaciones para su renovación. Además, habló de Simeone, Lamine, Vinicius o Xabi Alonso antes de un entrenamiento del Madrid al que se unió Kylian Mbappé y en el que sólo faltó Rüdiger, duda para la final.

"Tenemos un aprecio mutuo, tanto el entrenador del Atlético como yo, defendemos nuestro club a muerte", dijo sobre el momento en el que el Cholo, en el descanso del derbi, se acercó a él para recriminarle algo en relación a Vinicius. "Me dio su impresión y yo la mía, lo importante es que estamos en la final", añadió. Y dijo que "Vini es suficientemente maduro y profesional para no entrar en provocaciones", pero recordó que "sé que también le gusta que le piquen porque él también pica, es parte de su juego y le motiva".

Otra polémica fue su pique con Lamine Yamal al final del último clásico de Liga. El lateral se cruzó con el delantero del Barça y le recordó las palabras que había dicho en los días previos, picando al conjunto blanco. "Lamine es un chico joven y no estuvo totalmente acertado en los días previos al clásico, pero sin más. Cada uno intenta defender lo suyo a nivel de clubes, no le deseo lo mejor mañana, pero se quedó ahí", explicó.

El capitán pasó revista a los últimos meses del equipo, centrados en los malos resultados y en las dudas del club con Xabi Alonso, e insistió en que están "a muerte" con el entrenador. "El último tramo del año el equipo no ha estado a su mejor nivel, también estamos condicionados por muchas bajas y menos rotaciones, pero el parón nos ha venido bien. A Xabi le veo tranquilo, siempre hay runrún cuando estás en el Madrid, pero estamos a muerte con él", aseguró, y defendió a Vinicius y Valverde, algunos de los jugadores que han estado en el centro de la diana por su supuesta relación con el técnico.

"Si te soy sincero, si cambio a un jugador y no se enfada me enfado yo", declaró sobre el enfado de Vinicius por su cambio en el clásico de Liga. "Vini es un jugador importantísimo para nosotros y creo que mañana hará un grandísimo partido, estamos convencidos". Y sobre Fede, admitió que "puede dar su opinión, que no le gusta jugar de lateral, pero luego se deja el alma y yo me quedo con eso. Y el míster también", dijo.

Xabi Alonso valora infiltrar a Mbappé: “Hay que medir el riesgo y lo que nos jugamos, pero no somos kamikazes”

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Xabi Alonso y Hansi Flick fueron los protagonistas de la mañana en el King Abdullah de Yeda. La rueda de prensa previa al clásico de la final de la Supercopa de España estuvo marcada por un nombre propio: Kylian Mbappé. El técnico vasco fue claro al valorar el estado físico del francés y la posibilidad de una infiltración de cara al duelo entre el Real Madrid y el Barcelona. "Es una decisión que tenemos que tomar entre los técnicos, el jugador y los médicos. Hay que medir el riesgo, lo que nos jugamos y asumir todas las decisiones. Pero no somos kamikazes, se trata de un riesgo controlado".

El de Tolosa reconoció que están pendientes del entrenamiento de esta tarde, el primero de Mbappé con el grupo desde el pasado 30 de enero. "Está mucho mejor. Llegaba justo ante el Atlético y decidimos no acelerar. Si llegábamos a la final, había que valorar que pudiera venir, entrenar y tener la información completa para decidir conjuntamente", explicó, subrayando que la decisión no será unilateral.

El técnico también dejó entrever que el contexto aprieta: el calendario no concede tregua y el margen de recuperación es limitado, más todavía después de tener 24 horas menos de descanso que el Barça. "Con un poco más de tiempo tendríamos más recuperación, pero el sorteo salió así. Tenemos que usar el tiempo lo mejor posible y prepararnos para una final contra un equipo exigente", señaló. En ese escenario, la evolución de los tocados, especialmente en defensa serán evaluadas hasta última hora.

"Los tres (Rüdiger, Asencio y Rodrygo) están mejor y hoy valoraremos. En la defensa hay jugadores que están haciendo un esfuerzo extra y hemos tenido que convivir con eso. Estoy seguro que muchas veces esas ganas y esa motivación disminuyen las posibles molestias que pueda haber", aseguró.

Mientras tanto, desde el otro lado del clásico, Hansi Flick rebajó el ruido y el favoritismo alrededor del Barça, buscando una venganza por la derrota en Liga. "A mí no me gusta eso, la venganza. Ha habido un partido solo y después nos hemos concentrado en seguir haciendo partidos buenos. Lo más importante es ganar y que todos los jugadores den lo mejor", afirmó, y recordó que desde que "sólo hemos perdido un clásico" de los últimos.

El técnico alemán evitó personalizar el plan en Mbappé y defendió la identidad propia: "No es solo sobre Mbappé, que ha demostrado ser el mejor delantero, es sobre el Madrid, pensar cómo vamos a jugar y qué puede pasar. Estamos concentrados en nuestra idea", y cerró con la confirmación de que "Lamine puede jugar de titular, como todos".

David Villa: “Ni Messi ni Cristiano tenían el foco de Lamine a su edad. Hay que ayudarle y disfrutarle”

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Fue campeón de Europa, del mundo, de la Champions, de la Liga... De todo. David Villa (Langreo, 1981) se sienta con EL MUNDO en Yeda, a donde acude como embajador de LaLiga para ser parte de una Supercopa que salvará a su excompañero Xabi Alonso o encumbrará a Pedri y Lamine Yamal, futbolistas estrella del Barça y de la selección que El Guaje espera gobiernen el próximo Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Usted ganó la Eurocopa en 2008 y después el Mundial en 2010. Una situación a la que ahora se vuelve a enfrentar la selección. ¿Ve similitudes?
Más que la comparación, veo posibilidades de que puedan ser campeones y repetir aquello. No porque lo diga yo, sino porque lo han demostrado ellos cada vez que entran al campo. Han demostrado al mundo que pueden ganar a cualquiera.
¿Algún consejo?
Es difícil aconsejarles, pero por decirles algo diría que la dificultad de un Mundial es que muchas veces no tienes que ser el mejor equipo durante un momento concreto, sino que tienes que ser constante durante el torneo porque un día malo te envía a casa, que es lo que nos pasó a nosotros en 2006. Sobre el papel parece que no habrá problemas en pasar el grupo, pero hay que estar atentos en las eliminatorias.
En cuanto a los jugadores, son todos elite, pero hay uno que parece un escalón por encima de los demás: Lamine Yamal. ¿Cree que se pone mucha presión sobre un único futbolista?
Fuera puede ser, dentro no creo. Conociendo a Luis de la Fuente y cómo trabaja su cuerpo técnico, son conscientes de la importancia del grupo. Nosotros creo que no teníamos ese tipo de jugador, los teníamos muy buenos, pero no ese tipo. Obviamente es bueno para la selección y son todos conscientes de cómo se tiene que plantear todo para ganar ese Mundial.
¿Cómo le ve a nivel personal?
Es difícil analizarlo todo porque para eso hay que ponerse en su pellejo. Es muy joven y con una repercusión mediática que no sé si ha existido alguna vez. No recuerdo que Messi y Cristiano tuvieran ese foco con su edad. Y ya no te digo Xavi, Villa o Iniesta. Futbolísticamente es un fuera de serie y creo que tenemos que ayudarle y disfrutarle. Él demuestra cada día las posibilidades que tiene como futbolista y su techo lo marcará él. Da la sensación de que no tiene.
De la Fuente ha ido variando delanteros en sus convocatorias. ¿Ve en Gonzalo García un perfil necesario?
Creo que hay el mismo debate en todas las posiciones y que es bueno que haya alternativas y jugadores diferentes. Gonzalo está haciendo grandes partidos con el Madrid, marcando y llamando la atención. Seguro que Luis le tendrá en cuenta, pero es que hay muchos que han entrado en la selección y pueden hacer las cosas bien, como Oyarzabal, Ferran, Morata y Samu.
Usted coincidió con Xabi Alonso, ¿observa cosas de su época de futbolista en la manera de entrenar y el estilo del Madrid?
Es difícil analizarlo. Como compañero era un espectáculo, tanto en lo futbolístico como en lo personal. De esos jugadores que ya veías que acabaría de entrenador porque era una extensión del banquillo en el campo. Como entrenador veo los éxitos que está teniendo. No es fácil llegar a entrenar al Madrid con una corta trayectoria y le deseo suerte, que tenga una carrera tan exitosa como la que tuvo como futbolista.
Alonso, Cesc, Xavi, Torres, Arbeloa... ¿A usted no le ha picado el gusanillo de entrenar?
Hay que hacer balance y tener un equilibrio, a mi no me gusta entrenar. Hay grandísimos entrenadores de nuestra generación, pero a mí no me gusta.
¿Qué había de especial en esa generación para que hayan salido tantos entrenadores?
Era especial. Entrenar es realmente una vocación. Tienes que tenerla. E igual que yo tuve vocación por jugar al fútbol, no la tengo como entrenador. Ellos sí. De hecho la mayoría no se han tomado ni un año, han acabado de jugar y se han puesto a entrenar por las ganas que tenían. Incluso se han retirado para ponerse a entrenar porque les gustaba más. Yo eso nunca lo he tenido.
Usted es más del negocio, ¿no? Tiene sus academias, su agencia de representación...
Ahí estoy más contento, más involucrado y más preparado. Llevo viviendo el fútbol desde niño, he tenido la suerte de ser profesional y al final no puedes irte de este mundillo. Estoy contento por ayudar desde otra parte, especialmente con las academias que me hace muy feliz estar cerca de ellos y ayudarles.
Su hijo juega en la cantera del Atlético.
Es un orgullo y una alegría. Pase lo que pase, y como dicen los niños de su edad ahora, poder ser futbolista es 'random'. Es tan difícil que nunca sabes. Pero estoy contento porque le veo disfrutar y con ganas. Me gusta mucho que lo haga, porque el fútbol te inculca unos valores muy grandes más allá de ser futbolista.
¿Cómo actúa en la grada habiendo sido una estrella?
Intento ser un padre que le acompañe, intentando estar en todo lo que puedo. De hecho ahora que soy embajador de LaLiga, saben perfectamente que me tienen que poner los eventos entre semana. Por ejemplo, vuelo ya esta misma noche a Madrid para poder ver su partido el sábado. Me gusta estar con él, apoyarle y escucharle, porque más allá de estar dándole consejos todo el día me gusta que él me pregunte, y cuando tengas dudas, intentar ayudarle. No porque yo haya nacido aprendido, sino porque he pasado por las etapas que él está pasando. Pero lo vivimos los dos como algo que hoy nos hace felices, no con una obsesión de tener un futuro como futbolista porque tiene 12 años.

Una bronca a Simeone y una defensa a Vinicius para reconectar a Xabi Alonso y al vestuario del Madrid: “Es un maleducado”

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Salió de su área técnica y avanzó hasta la de Simeone para recriminarle su actitud con Vinicius: «¡Tú a lo tuyo, Cholo!», le gritó. «¡Tú a lo tuyo!», repitió. Fue la primera vez desde que es entrenador del Real Madrid en la que Xabi Alonso rompió el molde. Unos minutos más tarde, ya en sala de prensa, acusó al técnico argentino de no ser ejemplo «de buen deportista». «No todo vale», añadió. Una crítica que dentro del club vieron como «necesaria» tras las palabras de Simeone hacia Vinicius. «Es un maleducado», se repetía ayer desde el club. Esas palabras reflejaron el cambio del de Tolosa en el último mes, mucho más cercano al brasileño y al vestuario, más pasional y menos científico en su manera de llevar a la plantilla, camino ahora de su primera final en el Madrid.

Y es que Xabi Alonso ha sustituido su manual de instrucciones por un manual de resistencia. En el Mundial de clubes, el vestuario del Madrid hablaba de un técnico «muy exigente», «intenso» y que metía «mucha caña táctica». En Estados Unidos, el equipo se plantó en las semifinales del torneo a base de finos cambios tácticos, de una presión alta sobre la salida de balón rival y de una construcción del ataque a través de la posesión.

Esa forma de actuar, especialmente la del día a día en Valdebebas, no terminó de cuajar en el grupo a la vuelta del verano, agrietado el vestuario con el paso de los meses, y ha desembocado en la solución final del último mes. El técnico vasco se ha adaptado y reencontrado con el vestuario a partir de la famosa charla en Atenas antes del duelo ante el Olympiacos. Ha bajado la exigencia táctica y las horas de vídeo, ha modificado el estilo para no morder tanto y sí esperar más atrás y la plantilla ha respondido elevando la actitud y la intensidad en la mayoría de los partidos.

Cambios futbolísticos

La constante serie de ultimátums a los que se ha enfrentado a Alonso desde la derrota contra el Celta, con la final de mañana como último y definitivo punto de inflexión, le ha obligado a confiar más que nunca en los métodos de su plantilla, en alienarse con ellos. Ante el Atlético, el vasco tenía claro el plan: balones largos a Gonzalo y Bellingham para tratar de ganar segundas jugadas, intensidad en los duelos individuales, poca salida de balón en corto y aprovechar las ocasiones. El resto, defender lo mejor posible y contener al rival. Sufrió el equipo y distó mucho de lo visto en el Mundial de clubes, pero funcionó, como le funcionó a Ancelotti.

La angustia de las últimas semanas ha terminado por reconectar al entrenador con el vestuario. Y ahí reside también su relación con Vinicius, cuya cronología han ido leyendo estos meses. El ímpetu de Alonso ante Simeone para defender a su futbolista en el césped y en la sala de prensa es el último ejemplo de esa cercanía. El brasileño, que sigue lejos de su mejor nivel, está algo más implicado en defensa, a lo que Xabi ha respondido con los aplausos públicos en mitad de los abucheos del Bernabéu y con elogios ante los medios. «Le volverán a aplaudir, estoy seguro», dijo tras el duelo ante el Betis. El vestuario también ha cambiado el todo. «Estamos a muerte con el entrenador», dijo Bellingham en la previa de la semifinal. «El entrenador estuvo con una energía positiva para cambiar las cosas cuando no estaban bien, lo importante es que ahora tenemos claro lo que quiere el técnico y el cuerpo técnico y tenemos que defenderlo», reflexionó Valverde en zona mixta.

La gestión con Mbappé

En esa reconexión con el vestuario también está la gestión del último mes de Mbappé, piedra angular del proyecto. El francés no jugó contra el City en Champions por unas molestias en la rodilla y después forzó contra Alavés, Talavera y Sevilla para intentar batir el récord de Cristiano. Todo bajo el permiso de Alonso, que el martes le dejó en Valdebebas y no le llamó para Arabia porque el delantero no podía jugar. Ahora, sólo tres días después, Mbappé llegó ayer en vuelo privado a Yeda para sumarse a la final al estar «recuperado» para el clásico.

Concesiones o no, el Madrid de Xabi, todavía en duda, suma cinco victorias seguidas.

Vuelo ‘exprés’ de Mbappé a Arabia y parte de guerra en un Madrid al límite para el clásico contra el Barça: Rüdiger, casi descartado; Asencio y Rodrygo, tocados

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El Real Madrid jugará la final de la Supercopa de España, que era el primer objetivo de esta semana crucial del proyecto de Xabi Alonso en el conjunto blanco, pero lo hará mermado por las molestias y lesiones que se acumulan en la plantilla que dirige el técnico vasco. El conjunto blanco recuperará a Kylian Mbappé, que viajará este viernes a Yeda para unirse al resto de la expedición y entrenará con el grupo hoy y el sábado en la previa de la final, pero las condiciones de su presencia de momento se desconocen. Además, Rüdiger está casi descartado tras forzar su rodilla para la semifinal, Rodrygo y Asencio están tocados, Carvajal ni siquiera calentó con sus compañeros, Huijsen sigue entre algodones, a Alaba le falta ritmo y Trent está descartado.

"Rüdiger estaba con limitaciones con la rodilla y Raúl (Asencio) estaba sufriendo y necesitábamos refresco en la línea defensiva", explicó sobre sus cambios en la segunda parte. Lejos de modificar su ataque, Alonso apostó por retirar a Asencio y Rüdiger, sus centrales, para dar entrada a Fran García y Ferland Mendy, dos laterales zurdos. El vasco terminó el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy como defensas y Fran como extremo izquierdo. Un equipo cogido con pinzas, con Ceballos y Bellingham formando el doble pivote y Güler, Mastantuono y Gonzalo en la punta.

"Creo que Fran y Ferland han entrado bien. Cuando Jude se ha puesto en el doble pivote hemos juntado pases y nos hemos estabilizado. Para el domingo iremos viendo si recuperamos", añadió, después del sufrimiento del derbi ante el Atlético de Madrid. "Ha sido un partito disputado, el gol tempranero de Fede te da ventaja y te hace cambiar un poquito y al final sufrimos", reflexionó el de Tolosa, que tiene a Militao en Madrid de baja de larga duración.

Mbappé llegará a Yeda en el mediodía del viernes y participará en el entrenamiento del día, previsto a las seis de la tarde a puerta cerrada. El francés ha estado trabajando en Valdebebas el martes, el miércoles y el jueves y "está mucho mejor", aseguró su técnico. "Ha entrenado y las sensaciones son buenas. Las posibilidades son las mismas que todos", insistió.

Sin Endrick, cedido en el Olympique de Lyon, y después de los 90 minutos de Gonzalo ante el Atlético, donde el canterano acabó exhausto tras el esfuerzo, los pocos minutos que pueda disputar Mbappé son oro para el Madrid de Alonso, más intenso que en el Metropolitano en los duelos individuales con sus rivales. "Estoy contento, el objetivo era pasar a la final contra un buen rival, en la previa hablábamos de que no olvidábamos el partido de Liga y las cosas que necesitábamos, los duelos... Estoy contento", repitió.

En la zona mixta, las caras lo decían todo. Asencio aseguraba que "todo bien", dando a entender que podría ser de la partida en la final, mientras que Rüdiger abandonaba el King Abdullah con una leve cojera que no adivinaba nada bueno de cara al fin de semana. El alemán, que el año pasado se exprimió hasta el límite ante la plaga de lesiones, parece que no podrá ayudar a sus compañeros el domingo.

"El esfuerzo que ha hecho el equipo ha sido muy grande. El campo no estaba bien y no era fácil jugar", criticó Courtois en los pasillos del estadio, en la misma línea que Carreras, que recordó el calor que hace en el país: "Hacía mucho. Los dos equipos estábamos muy cansados. Tenemos que adaptarnos cuanto antes que el domingo es una final, no hay queja". Valverde, por su parte, admitió que "vivimos para esto". "Después de tantos partidos y del calor de aquí hay veces que el cuerpo se resiente, pero vivimos para esto".

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

Xabi Alonso le ha cogido el gusto a respirar cuando la cuerda más le aprieta. Su Madrid agota el oxígeno lastrado por las lesiones, por la falta de confianza de algunos de sus futbolistas y por los defectos de una plantilla que echa de menos piezas vertebrales. Ante el Atlético, en un derbi lleno de angustia por la trascendencia del resultado y las sensaciones, el conjunto blanco triunfó con goles de Valverde y Rodrygo y le regaló a Arabia Saudí su cuarto clásico seguido en la final de la Supercopa de España.

Habían pasado 75 segundos, apenas un suspiro largo, cuando Fede Valverde se reconectó a la temporada del Madrid con un misil tierra-aire que sorprendió a Oblak y a su barrera, algo mal colocada, y se coló por la escuadra derecha del esloveno. El partido "diferente" al del Metropolitano que había advertido Xabi Alonso en la previa se estrenó con ventaja para un conjunto blanco necesitado en pleno juicio a su entrenador en el desierto.

Para el examen final a su proyecto, Alonso confió en los mismos once que golearon al Betis en el último partido en el Santiago Bernabéu. Sentó a Güler, dio entrada a Camavinga y repitió con Gonzalo en la punta del ataque en lugar del lesionado Mbappé. Atrás, Rüdiger forzó su maltrecha rodilla para hacer pareja con Asencio en el centro de la zaga y Valverde regresó al lateral derecho. Era el once de gala de Xabi.

Sin salida limpia

Enfrente, el Cholo construyó una defensa para tratar de detener el caudal ofensivo del Madrid y un centro del campo para intentar dominarlo, como había sucedido en el duelo del Metropolitano, con Baena y Julián cerca de Koke y Gallagher.

Al minuto, golazo de Valverde, rabia del charrúa dándose golpes en la cabeza y aire para el Madrid, cuyo planteamiento agradeció el tanto del uruguayo. Los blancos, conscientes de que están lejos de ofrecer una salida de balón limpia ante equipos grandes con la plantilla actual, confiaron en un estilo tan simple como efectivo. Balones largos, ganar segundas jugadas y situarse con pocos toques en campo rival.

«Tenemos una idea clara de lo que queremos», admitía Alonso antes del duelo. Y por lo visto en el césped era era así. Courtois buscó una y otra vez a Gonzalo, Bellingham o Valverde en largo y el Madrid creció, cuando pudo, a partir de ahí.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.EFE

El resto de la posesión fue del Atlético, más proactivo con balón, más incisivo en las bandas, con más córners y más ocasiones claras, amenazando a Courtois y dando trabajo al belga en casi cada acción.

Giuliano incidió junto a Llorente en la banda de Carreras aprovechando el poco esfuerzo ofensivo de Vinicius y Julián conectó con Baena entre líneas, detrás de Tchouaméni y Camavinga, para hacer dudar a la defensa del Madrid.

Más allá del gol, Rodrygo perdonó la única opción de los blancos en la primera parte al definir flojo una contra en la que había recortado bien a su defensor. Sin contar eso, el interés estuvo en el área de Courtois. En el 20, Sorloth envió alto un centro de Llorente, Baena probó al belga en el 30, el delantero noruego hizo volar al portero en el 32 y erró un cabezazo claro en el 34 cuando no se esperaba el fallo en el despeje de Asencio.

Respuesta en tres minutos

El Atlético acumuló ocasiones y fallo, para desesperación del Cholo, que hablaba sin parar con Vinicius mientras el brasileño le contestaba y sonreía. "Te va a echar Florentino", le llegó a decir el argentino.

El descanso aterrizó con la ventaja madridista pero con la sensación de que el Madrid pendía de un hilo. Y en esas, cuando parece que no le queda más, el equipo blanco te pellizca. En el 54, Valverde vio el desmarque de Rodrygo entre líneas, el brasileño le ganó el cuerpeo a un débil Le Normand, se internó en el área y definió cruzado ante Oblak. Alonso que se veía aprobando el examen.

Pero a los tres minutos respondieron los rojiblancos a través del errático Sorloth. Vinicius no siguió la marca de Giuliano, el argentino se acomodó para el centro y el noruego cabeceó a gol, fácil, por detrás de Asencio.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.AFP

El Cholo, que había quitado a Gallagher para poner a Llorente en el centro del campo, exprimió su fondo de armario y apostó por Griezmann y Cardoso, mientras Alonso terminó experimentando en su defensa dando entrada a Fran García y Mendy, dos laterales zurdos, por Rüdiger y Asencio, sus dos centrales titulares.

Los blancos terminaron el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy en su defensa, con Fran García de extremo izquierdo y compitieron un duelo que se convirtió en más táctico que técnico. Una pequeña batalla futbolística, de corazón, en la que no brilló demasiado el talento. Los blancos parecían exhaustos físicamente y el Atlético pudo empatar el duelo en varias ocasiones claras en el tramo final, pero no estuvo acertado.

Simeone siguió con su pique con Vinicius, recordándole al brasileño los silbidos de la grada, y Llorente pudo poner las tablas con dos disparos que rozaron el palo de Courtois. 21 disparos sumó el Atlético por los nueve del Madrid, con Tchouaméni salvando un gran centro de Llorente y con Julián enviando lejos de las redes un remate dentro del área.

Vivió Alonso en su primera bola de partido en Arabia, ganó el Madrid y sonrió Arabia, que tendrá un nuevo clásico en Yeda.