Xabi Alonso y Hansi Flick fueron los protagonistas de la mañana en el King Abdullah de Yeda. La rueda de prensa previa al clásico de la final de la Supercopa de España estuvo marcada por un nombre propio: Kylian Mbappé. El técnico vasco fue claro al valorar el estado físico del francés y la posibilidad de una infiltración de cara al duelo entre el Real Madrid y el Barcelona. “Es una decisión que tenemos que tomar entre los técnicos, el jugador y los médicos. Hay que medir el riesgo, lo que nos jugamos y asumir todas las decisiones. Pero no somos kamikazes, se trata de un riesgo controlado”.
El de Tolosa reconoció que están pendientes del entrenamiento de esta tarde, el primero de Mbappé con el grupo desde el pasado 30 de enero. “Está mucho mejor. Llegaba justo ante el Atlético y decidimos no acelerar. Si llegábamos a la final, había que valorar que pudiera venir, entrenar y tener la información completa para decidir conjuntamente”, explicó, subrayando que la decisión no será unilateral.
El técnico también dejó entrever que el contexto aprieta: el calendario no concede tregua y el margen de recuperación es limitado, más todavía después de tener 24 horas menos de descanso que el Barça. “Con un poco más de tiempo tendríamos más recuperación, pero el sorteo salió así. Tenemos que usar el tiempo lo mejor posible y prepararnos para una final contra un equipo exigente”, señaló. En ese escenario, la evolución de los tocados, especialmente en defensa serán evaluadas hasta última hora.
“Los tres (Rüdiger, Asencio y Rodrygo) están mejor y hoy valoraremos. En la defensa hay jugadores que están haciendo un esfuerzo extra y hemos tenido que convivir con eso. Estoy seguro que muchas veces esas ganas y esa motivación disminuyen las posibles molestias que pueda haber”, aseguró.
Mientras tanto, desde el otro lado del clásico, Hansi Flick rebajó el ruido y el favoritismo alrededor del Barça, buscando una venganza por la derrota en Liga. “A mí no me gusta eso, la venganza. Ha habido un partido solo y después nos hemos concentrado en seguir haciendo partidos buenos. Lo más importante es ganar y que todos los jugadores den lo mejor”, afirmó, y recordó que desde que “sólo hemos perdido un clásico” de los últimos.
El técnico alemán evitó personalizar el plan en Mbappé y defendió la identidad propia: “No es solo sobre Mbappé, que ha demostrado ser el mejor delantero, es sobre el Madrid, pensar cómo vamos a jugar y qué puede pasar. Estamos concentrados en nuestra idea”, y cerró con la confirmación de que “Lamine puede jugar de titular, como todos”.
Después de Mourinho, viene Guardiola. El camino de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid, un camino que estos días cumple dos meses, está lleno de retos continentales. El salmantino se midió primero a su gran referente y ahora lo hará contra el que gran enemigo de la casa blanca. "Siempre tiene una sorpresa preparada. Es un entrenador que por mucho que veas a sus equipos, sabes que tiene algo diferente preparado. Me sorprendería que mañana no hubiese algún cambio en la estructura del City, que no metiera a algún jugador diferente. Siempre le da muchas vueltas a sus planteamientos", reflexionó Arbeloa sobre el entrenador de los 'citizens'.
Uno de los nombres propios del día ha sido Kylian Mbappé, que será baja en el partido del Bernabéu y continúa recuperándose de sus molestias en la rodilla. Primero en París, donde buscó una segunda opinión y estuvo unos días con varios preparadores físicos del Madrid, y ahora en Valdebebas, a donde regresó el domingo y donde sigue haciendo entrenamientos en solitario. "Mbappé está mucho mejor, es algo de ir día a día. Toda esta semana ha sido positiva, ha vuelto con grandes sensaciones y le esperamos pronto", aseguró el técnico.
Arbeloa tuvo que matizar su frase de la rueda de prensa de Balaídos, donde agradeció el esfuerzo de los jugadores "que han querido venir", en un discurso que pareció una indirecta a algunos ausentes, como Camavinga. "Es vuestra interpretación. Ni gramáticamente ni semánticamente significa que alguno no quería. Quería poner en valor el esfuerzo de varios jugadores por estar en Vigo, por salir al campo, por rendir. Eso es todo", insistió, y dejó un recado a Laporta, que ayer en Cope aseguró que el Madrid hizo lo mismo que el Barça con Negreira. "El candidato Laporta... Creo que fue él quien cuadruplicó los pagos a Negreira. No hay mucho más".
Sobre las dudas en la alineación inicial, informó que Camavinga ya ha superado su infección bucal de la semana pasada y está preparado para el partido. Algo que crea el debate entre el francés y Thiago Pitarch, que busca jugar su tercer encuentro seguido como titular. "No es fácil para el que esta aquí sentado confiar en la cantera porque aquí están a los mejores del mundo y para poner a alguien de la cantera tienes que dejar de poner a uno de la primera plantilla, y eso no es fácil. Pero confío mucho en ellos, tienen muchas ganas y talento y la gente se siente identificada con ellos", argumentó.
El primer paso está dado. Kylian Mbappé ha anunciado este viernes su adiós definitivo al PSG. Lo ha hecho con un vídeo publicado en todas sus redes sociales, un relato a viva voz, serio, explicando los motivos que le llevan a abandonar la que ha sido su casa durante las últimas siete temporadas.
"Quería hablar con ustedes. Siempre había dicho que iba a hablar con ustedes cuando fuera el momento adecuado. Quería decirles a todos que este es mi último año en el PSG. No voy a renovar. Terminaré mi aventura dentro de unas semanas. Jugaré mi último partido en el Parque de los Príncipes el domingo", comenzaba el delantero y capitán del PSG.
Sus tiempos son lógicos. El PSG disputará este domingo ante el Toulouse su último partido de la temporada en casa, el último momento para que la afición pueda despedir al que ha sido la gran estrella del club estos años. "Son muchas emociones. Tuve la oportunidad y el inmenso honor de formar parte del club más grande de Francia, uno de los mejores del mundo".
El vídeo, además, llega después de la eliminación del PSG de la Liga de Campeones a manos del Borussia Dortmund, la última gran prueba de fuego de la temporada. Le queda la Copa, pieza menor para un equipo que aspiraba a todo.
Mbappé acaba contrato el 30 de junio y ha decidido no hacer efectiva la cláusula que le permitía renovar por una temporada más, una decisión de la que informó a Nasser Al-Khelaifi el pasado junio de 2023. Recibió numerosas presiones y fue descartado de la gira por Japón que realizó el PSG, pero se mantuvo firme en su decisión.
Una decisión que está clara: firmar por el Real Madrid, el club que le lleva intentando fichar desde 2018, cumpliendo así su palabra, por fin, con Florentino Pérez, al que rechazó hace un par de años y al que ahora regresa, veremos si convertido el Madrid en campeón de Europa.
Wembley
Esa final de Wembley retrasará los acontecimientos, aunque no es algo que preocupe a ninguna de las partes. Después de caer eliminado en Europa, Mbappé quería anunciarlo antes de su último partido en casa. Si hubiera llegado a la final de la Champions, hubiera mantenido su silencio.
Y el Madrid, por su parte, le deja moverse como quiera, sin mencionar el nombre del club en el mensaje de despedida. Mbappé ha dicho que deja el PSG y Francia por "un nuevo desafío", pero no ha anunciado cuál.
El Madrid quiere centrar sus esfuerzos en el Dortmund y no anunciará nada hasta la semana del 3 de junio. Esos días, y antes de que se concentre con Francia para la Eurocopa, el conjunto blanco oficializará su llegada.
"Es duro, y no pensé que sería tan difícil anunciar que dejaba mi país y la Ligue 1. Pero necesito un nuevo desafío después de siete años. Sé que no soy el jugador más demostrativo pero doy las gracias a la afición por todo el cariño que me han brindado durante siete años. El PSG es un club que no te deja indiferente, o lo amas o lo odias. No me arrepiento, es un club que recordaré toda mi vida. No jugaré más aquí pero seguiré viendo todos los partidos. Intenté dar lo mejor de mí, agradezco a la vida todas las emociones que viví. Ahora nos toca levantar el último trofeo. Ici c'est Paris, adiós", finalizó.
"Estoy agotado. Necesito un vino o una cerveza. Y este domingo el puro, seguro", bromeaba Carlo Ancelotti en los pasillos del Estadio de Wembley, una vez superada la celebración sobre el césped, la entrega de la copa, los compromisos con los medios oficiales, la rueda de prensa y la zona mixta. El técnico italiano, a sus 64 años, vivió otro partido después de la final de la Champions League. El Real Madrid, su Real Madrid, levantó la Decimoquinta con cierto sufrimiento pero mucha felicidad, dos palabras que el italiano ha repetido sin cesar durante esta temporada, y cuando el colegiado anunció el final se inició un nuevo partido en el estadio que tuvo de todo: fiesta, muchas fotos, muchas palabras, risas, cánticos e incluso alguna pelea. Veamos.
Las lágrimas de Courtois tras el pitido final fueron el comienzo de la fiesta. Bellingham saltó del banquillo sin control, dando saltos de alegría, y se sumó al corrillo que se había creado alrededor de Carvajal, Rüdiger y Nacho. Mientras, en el banquillo, tranquilo, Toni Kroos iba abrazando a todos los presentes y buscaba con la mirada a su compatriota Hummels, amigo de la selección. Para él fue su saludo más sincero y su primera pausa. Un señor hasta el final.
Kroos, a hombros.ADAM VAUGHANEFE
A unos metros comenzaban los bailes. Vinicius se acercó a celebrarlo con el fondo madridista mientras Tchouaméni y Camavinga bailaban y el resto cantaba ese "Cómo no te voy a querer" y los operarios de la UEFA preparaban el escenario para la entrega del trofeo, momento reservado para Zidane, que entregó la copa a Nacho. El francés y Gareth Bale fueron los ex que acompañaron al equipo. Todo quedó en familia.
Carvajal y Vinicius.ADAM VAUGHANEFE
Manteo, bailes, el capote...
Después de que el capitán elevara la orejona al cielo de Londres, la situación se descontroló. Los jugadores celebraron el triunfo en la zona del césped más cercana al fondo de la afición madridista y en el córner donde se congregaban la mayoría de los familiares de los futbolistas. Y desde un primer momento esa situación fue un problema, porque la seguridad del estadio no quería dejar pasar a los familiares al césped y los jugadores sólo querían celebrar con ellos.
Trabajadores del Madrid intentaron reconducir la situación mientras la fiesta seguía. Manteo a Ancelotti, baile con el italiano, Nacho con el capote torero, Kroos a hombros de Militao rodeado de sus compañeros en una imagen icónica... Y todos levantando la copa, incluido Jeremy de León, jugador del Castilla que ha viajado con el equipo en Champions para cuadrar el número de jugadores en los entrenamientos y al que en el vestuario llaman, con cariño, el "amuleto".
Rüdiger en la grada.Kiko HuescaEFE
A su lado, Rüdiger casi acaba con Modric. "¡Mi rodilla!", le tuvo que gritar el croata, en broma, al alemán cuando éste le cogió a hombros. "¡Seis, seis, seis, seis!", repetía como un loco el central, en referencia a las Champions ganadas por Luka.
Pelea entre la seguridad
En la grada, los miembros del club consiguieron convencer a la seguridad para que los familiares saltaran al campo, pero hubo algunos malentendidos y la situación se tornó en pelea. Trabajadores del departamento de seguridad del Madrid y de seguridad del estadio de Wembley (no de la UEFA) se enzarzaron en una discusión que llegó a las manos, con agarrones y empujones entre ellos. Todo porque no dejaron pasar a algunos familiares, lo que provocó el enfado de los futbolistas y del club. Los trabajadores del estadio argumentaban que esas personas no tenían la acreditación correspondiente y los propios futbolistas tuvieron que subir a los asientos a buscarlos. La situación continuó en el interior con varios operarios de seguridad de Wembley empujando contra las paredes del estadio a los de seguridad del Madrid. Un caos.
Bellingham y su familia.JUSTIN TALLISAFP
La madre de Bellingham, fan de Mourinho
En el césped, el hermano de Vinicius corría a abrazar a Bellingham, que le recibía como un familiar más. El inglés hizo de gancho entre su madre y Jose Mourinho, al que le pidió una foto con ella. "Mi madre es una gran fan de Jose desde hace años y le tuve que pedir que se sacara una foto con ella", explicaba el jugador, que le regaló la medalla de la Champions y la camiseta del partido a su madre. "Si la próxima temporada te enfrentas al Fenerbahce, relájate", le dijo el técnico portugués, que acaba de fichar por el conjunto turco.
Vinicius se acercó a la grada a saludar a su 'jefe', el rapero Jay-Z, propietario de la agencia de representación Roc Nation, que el pasado verano adquirió la empresa que lleva los negocios del brasileño. Fue uno de los VIP que se acercó a los jugadores, junto a otros como Lando Norris, piloto de Fórmula 1, que bajó al césped a sacarse fotos con varios futbolistas. En la portería, Camavinga, incansable, jugaba al fútbol con su hermano pequeño y con los hijos de otros compañeros. Tenía gas para más.
Vinicius.GLYN KIRKAFP
La fiesta se trasladó a la zona mixta y al autobús, donde Vinicius apareció ya con gafas de sol. No se las quitó en toda la noche mientras tarareaba canciones del Madrid. "Llega un momento que los jugadores del Madrid dicen 'ahora', y van y ganan", resumía Florentino Pérez en los pasillos. "Sin armar ruido, creo que hemos hecho una buena temporada", bromeaba el presidente.
Al lado del máximo responsable del club estaba Vinicius, que le pedía "que me renueve otra vez, quiero estar aquí para siempre". Toni Kroos, admitía que es "el final perfecto" para su carrera, Bellingham reconocía que "no es una temporada perfecta, nos faltó la Copa", y Modric recordaba que está "cansado de que hablen de la edad, yo me siento bien". Todo mientras desde el bus se escuchaban los golpes de las manos contra las ventanas. Ya había empezado la música que no se apagará hasta que termine la fiesta en Cibeles, este domingo por la noche.