El congoleño, de 56 años, jugó 18 temporadas en la NBA, cinco de ellas en los Atlanta Hawks, y fue reconocido en cuatro ocasiones con el premio al Jugador Defensivo del Año.
Dikembe Mutombo.Julio CortezAP
El congoleño Dikembe Mutombo, uno de los mejores jugadores defensivos de la historia de la NBA, comenzó un tratamiento por un tumor cerebral, según informó este sábado la liga de basquetbol norteamericana.
“Dikembe Mutombo se encuentra actualmente en tratamiento por un tumor cerebral. Está recibiendo los mejores cuidados posibles por parte de un equipo conjunto de especialistas en Atlanta y está con buen ánimo”, dijo la NBA en un comunicado emitido en nombre del ex jugador y su familia. “Dikembe y su familia piden privacidad durante este tiempo para poder centrarse en sus cuidados”, concluyó el texto.
Mutombo, de 56 años, jugó 18 temporadas en la NBA, cinco de ellas en los Atlanta Hawks, y fue reconocido en cuatro ocasiones con el premio al Jugador Defensivo del Año.
El ex pívot, de 2,18m de altura, fue seleccionado ocho veces para el Juego de las Estrellas (All-Star) e ingresó en 2015 al Salón de la Fama del basquet por una carrera en la que promedió 9,8 puntos, 10,3 rebotes y 2,8 tapones por partido.
El Barça que avasallaba en Liga fue un espejismo. No aparece y el campeonato se le atraganta ahora que sus rivales se aceleran. Hace tiempo que perdió su ventaja y la alegría que muestra en las copas y en Europa se esfuma y flaquea cuando debe engancharse a la pelea doméstica. Se enredó en el Coliseum y mira de lejos el liderato que un día atesoró. [Narración y estadísticas (1-1)]
El Getafe es experto en preparar encerronas. Desde 2019 había conseguido que el Barça cayera en la trampa una y otra vez. No sólo no ganaban los culés, sino que en las últimas cuatro temporadas no habían ni siquiera conseguido marcar. La dificultad parecía que iba a durar nueve minutos. Quiso Bordalás ahogarles en la zona de creación, evitando que el balón fluyera a los costados para Lamine Yamal y Raphinha. Pero la efervescencia de su plan la desbravó Pedri encontrando un pasillo imaginario al corazón del área donde apareció Koundé con un desmarque en diagonal. Se lanzó Soria a los pies del francés sin quedarse un balón y, a trompicones, lo mandó el lateral al fondo de la red.
Con la ventaja pareció que el Barça podía desmadejar a un equipo en el que sólo Coba por la orilla izquierda mostraba ímpetu en ataque. Volcados en la contraria estaban los azulgrana, encontrando flancos por donde perforar el muro. Lo pudo hacer Raphinha cabeceando un centro de Koundé, otra vez en el área. Flick se llevaba las manos a la cabeza porque Lamine había retado a Rico para encontrar a Gavi, que vio aparecer al lateral francés y dejó que pusiera la asistencia. Se habían colado por las grietas del Getafe sin aprovecharlo para engordar el marcador. Y eso, en el Coliseum, se paga.
protocolo antirracismo
En una contra, fueron los hombres de Bordalás los que se sacudieron el primer golpe. Una jugada iniciada por Aleñá, que se apoyó en Milla, facilitó el remate de Coba en el segundo palo. El rechace de Iñaki Peña acabó en los pies de Arambarri, quien sólo tuvo que empujar el balón a la red. Koundé rompió el fuera de juego. El equipo menos goleador había descosido al Barça, que tenía que empezar a roer de nuevo el hueso para no ver como espectador la pelea por el título.
Nunca es el Getafe un rival cómodo en su fortín, pero al Barça ya no le quedan vidas. La exhibición en el Clásico de la Supercopa o ante el Betis no suman puntos, ni siquiera parecen haber dado el impulso suficiente. Lo sabe el técnico alemán, que volvió a llevarse las manos a las cabeza cuando, al filo del descanso, Lewandowski tampoco acertó a cabecear entre los tres palos un centro telegrafiado de Balde. La necesidad empujaba a los dos equipos a desatarse en la segunda parte, que arrancó con González Fuertes activando el protocolo antirracismo por la denuncia de gritos desde la grada.
Flick buscó hacer correr más la pelota poniendo a De Jong al mando. Casi lo nubla Arambarri después de que Uche corriera a la espalda de Cubarsí y encontraran con un taconazo a Djené para que se la dejara del cara a uruguayo, que tuvo doble castigo: su remate acabó en las manos de Iñaki Peña y se lesionó.
Los futbolistas del Barça, tras el 1-1 de Arambarri.AP
No tardó en responder el Barça con una escapada de Raphinha que buscó a Lewandowski y el polaco a Lamine, que apareció para pegarle mordida. Ante la necesidad, la estrella comenzó a soltar chispazos que electrizaron a los culés. No fue suficiente para tumbar a un equipo acostumbrado a mascar hormigón y esperar el error del rival. Lo pudo provocar Uche en un contragolpe y Flick respondió mandando al campo a Dani Olmo. La aceleración tenía que ser máxima sin caer en la precipitación.
Nada le salía porque enfrente tenía a un rival curtido en estas batallas, capaz de compactarse y volverse pétreo al tiempo que explota su capacidad de sorpresa, como hizo Djené rematado a las nubes un centro de Uche o Diego Rico cazando una carambola tras un córner que estrelló en el pecho de Iñaki Peña. El Getafe no dejó de buscar su oportunidad sin olvidarse de los deberes encomendados por Bordalás. Y si fallaban, estaba David Soria, que salvó con la manopla un disparo lejano de De Jong.
Reclamó el Barça penalti por un abrazo de Uche a Koundé y Lamine siguió insistiendo en buscar centros a Raphinha, que remató a bote pronto al lateral de la red. No había manera de encontrar la vía de tumbar al Getafe y la losa de haber sumado seis puntos de los últimos 24 es ya demasiado pesada.
Under Armour ha aterrizado con fuerza en el mundo del fútbol, y en concreto en el fútbol español. La marca norteamericana, que nació pegada al fútbol americano, tuvo a cuatro jugadores propios en el último clásico entre el Barcelona y el Real Madrid: Fermín, Ferran, Casadó y Rüdiger. Su director general en Europa, Kevin Ross, charla con EL MUNDO sobre el desafío que supone desbancar a las marcas que históricamente han dominado el balón.
¿Cómo de importante es el 'soccer' para Under Armour?
Para mí ya es 'fútbol', no 'soccer' (risas). Ahora ya lo llamamos 'fútbol' y 'fútbol americano'. El fútbol es fundamental para nosotros, es un deporte global. Es el ADN de muchos países. Nuestra marca fue fundaba pegada a un campo de fútbol americano, su historia nace ahí, y esa transición al fútbol ha sido corta. Creo que lo interesante de nosotros es que somos auténticos, somos una marca muy creíble. Hay pocas marcas de las que puedas decir eso y nosotras somos una de ellas.
¿Cómo de importante es el mercado español para ustedes?
Mira, tengo el lujo de pasar tiempo con tres futbolistas de clase mundial: Fermín López, Ferran Torres y Marc Casadó. Tres buenos jugadores del Barcelona. Tenemos también a Antonio Rüdiger jugando en el Real Madrid... Es una demostración de lo creíbles que somos, como decía antes. Son futbolistas en la cima de su deporte y no van a vestir una marca si no se la creen. Creo que estamos demostrando que podemos entrar en esa zona de futbolistas de clase mundial. Eso es muy importante para nosotros.
¿El plan de expansión de la marca en el fútbol europeo pasa por acumular estrellas?
Creo que lo primero que hacemos cuando observamos a los deportistas es ver si tienen los mismos valores que nosotros, y de verdad, hemos hecho muchas inversiones para ayudar a la gente en el camino de ser una estrella antes de serlo. Para nosotros se trata mucho del viaje. Es fácil salir y patrocinar a una estrella, pero creo que los aficionados y los deportistas están más interesados en una historia común. Buscaremos deportistas jóvenes, eso seguro.
En España conocemos a The Rock, Stephen Curry o Anthony Joshua como grandes estrellas de Under Armour. ¿Es ese el ejemplo para el fútbol, empezar con una estrella joven y llevarla al éxito?
Es el ejemplo perfecto. Empezaron muy pronto con la marca y ahora mira. The Rock tiene cientos de millones de seguidores, Curry ha cambiado el juego de la NBA, cuando comenzamos con Joshua era relativamente desconocido y le acompañamos. Esa es la filosofía de la marca. Ayudar a los atletas a ser grandes y esos tres lo son. Es la fórmula que nos hace diferentes.
¿Por qué patrocinar a Fermín, Marc y Ferrán?
Creo que son auténticos y tienen los mismos valores que nosotros. Hay un poco de suerte en tener a tres del Barcelona, pero nuestro trabajo es dejar que salgan al campo y rindan. Ahora estamos metidos en el tema de la ropa de calle deportiva y creo que esa conexión desde el césped a fuera del campo la conseguimos con ellos, tres chicos atractivos que juegan al fútbol al más alto nivel.
Ustedes tienen a jugadores, ¿pero qué pasa con los equipos? Patrocinaban al Tottenham, pero ahora mismo a ninguno. ¿Hay algún plan para colaborar con algún club?
Estamos evaluando. No faltan llamadas, eso es lo que puedo decir. Creo que somos conocidos por ser una marca innovadora con productos de alto rendimiento y creo que eso es raro en este mundo. Ahora estamos centrados en los jugadores, esa es la estrategia, y en el futuro veremos.
En cuanto a botas de fútbol, Under Armour es junto a Kipsta o Skechers una de las marcas que están dando el salto para competir con Nike, Adidas o Puma. ¿Es el momento?
Creo que estamos demostrando que podemos ser disruptivos. En el clásico hemos tenido a tres jugadores sobre el campo, eso es increíble, y con Marc, lesionado, serían cuatro. Y luego hay que aportar innovación y diseño y creo que estamos en ello. Hay que buscar la disrupción porque los consumidores buscan siempre lo siguiente. La mitad de las marcas con las que crecí ya no existen. Todos los imperios caen y llega alguien nuevo. Si seguimos el mismo modelo que Adidas o Nike, no hay disrupción. Debes ser diferente y todo empieza en el producto. Tenemos grandes tecnologías, diseño y grandes historias con nuestros deportistas.
El problema es que las grandes estrellas son demasiado caras, ¿no? Lamine Yamal, Vinicius...
Creo que siempre tendremos un lugar en la mesa, pero depende de tu estrategia y del futbolista. Mira el caso de Curry en 2013 (dijo "no" a Nike para firmar con Under Armour). Somos buenos seleccionando deportistas por su personalidad, y a veces el deportista quiere ser diferente. Esa es la clave. Fue la clave con Curry. Eso buscamos.