El congoleño, de 56 años, jugó 18 temporadas en la NBA, cinco de ellas en los Atlanta Hawks, y fue reconocido en cuatro ocasiones con el premio al Jugador Defensivo del Año.
Dikembe Mutombo.Julio CortezAP
El congoleño Dikembe Mutombo, uno de los mejores jugadores defensivos de la historia de la NBA, comenzó un tratamiento por un tumor cerebral, según informó este sábado la liga de basquetbol norteamericana.
“Dikembe Mutombo se encuentra actualmente en tratamiento por un tumor cerebral. Está recibiendo los mejores cuidados posibles por parte de un equipo conjunto de especialistas en Atlanta y está con buen ánimo”, dijo la NBA en un comunicado emitido en nombre del ex jugador y su familia. “Dikembe y su familia piden privacidad durante este tiempo para poder centrarse en sus cuidados”, concluyó el texto.
Mutombo, de 56 años, jugó 18 temporadas en la NBA, cinco de ellas en los Atlanta Hawks, y fue reconocido en cuatro ocasiones con el premio al Jugador Defensivo del Año.
El ex pívot, de 2,18m de altura, fue seleccionado ocho veces para el Juego de las Estrellas (All-Star) e ingresó en 2015 al Salón de la Fama del basquet por una carrera en la que promedió 9,8 puntos, 10,3 rebotes y 2,8 tapones por partido.
Xabi Alonso le ha cogido el gusto a respirar cuando la cuerda más le aprieta. Su Madrid agota el oxígeno lastrado por las lesiones, por la falta de confianza de algunos de sus futbolistas y por los defectos de una plantilla que echa de menos piezas vertebrales. Ante el Atlético, en un derbi lleno de angustia por la trascendencia del resultado y las sensaciones, el conjunto blanco triunfó con goles de Valverde y Rodrygo y le regaló a Arabia Saudí su cuarto clásico seguido en la final de la Supercopa de España.
Habían pasado 75 segundos, apenas un suspiro largo, cuando Fede Valverde se reconectó a la temporada del Madrid con un misil tierra-aire que sorprendió a Oblak y a su barrera, algo mal colocada, y se coló por la escuadra derecha del esloveno. El partido "diferente" al del Metropolitano que había advertido Xabi Alonso en la previa se estrenó con ventaja para un conjunto blanco necesitado en pleno juicio a su entrenador en el desierto.
Para el examen final a su proyecto, Alonso confió en los mismos once que golearon al Betis en el último partido en el Santiago Bernabéu. Sentó a Güler, dio entrada a Camavinga y repitió con Gonzalo en la punta del ataque en lugar del lesionado Mbappé. Atrás, Rüdiger forzó su maltrecha rodilla para hacer pareja con Asencio en el centro de la zaga y Valverde regresó al lateral derecho. Era el once de gala de Xabi.
Sin salida limpia
Enfrente, el Cholo construyó una defensa para tratar de detener el caudal ofensivo del Madrid y un centro del campo para intentar dominarlo, como había sucedido en el duelo del Metropolitano, con Baena y Julián cerca de Koke y Gallagher.
Al minuto, golazo de Valverde, rabia del charrúa dándose golpes en la cabeza y aire para el Madrid, cuyo planteamiento agradeció el tanto del uruguayo. Los blancos, conscientes de que están lejos de ofrecer una salida de balón limpia ante equipos grandes con la plantilla actual, confiaron en un estilo tan simple como efectivo. Balones largos, ganar segundas jugadas y situarse con pocos toques en campo rival.
«Tenemos una idea clara de lo que queremos», admitía Alonso antes del duelo. Y por lo visto en el césped era era así. Courtois buscó una y otra vez a Gonzalo, Bellingham o Valverde en largo y el Madrid creció, cuando pudo, a partir de ahí.
Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.EFE
El resto de la posesión fue del Atlético, más proactivo con balón, más incisivo en las bandas, con más córners y más ocasiones claras, amenazando a Courtois y dando trabajo al belga en casi cada acción.
Giuliano incidió junto a Llorente en la banda de Carreras aprovechando el poco esfuerzo ofensivo de Vinicius y Julián conectó con Baena entre líneas, detrás de Tchouaméni y Camavinga, para hacer dudar a la defensa del Madrid.
Más allá del gol, Rodrygo perdonó la única opción de los blancos en la primera parte al definir flojo una contra en la que había recortado bien a su defensor. Sin contar eso, el interés estuvo en el área de Courtois. En el 20, Sorloth envió alto un centro de Llorente, Baena probó al belga en el 30, el delantero noruego hizo volar al portero en el 32 y erró un cabezazo claro en el 34 cuando no se esperaba el fallo en el despeje de Asencio.
Respuesta en tres minutos
El Atlético acumuló ocasiones y fallo, para desesperación del Cholo, que hablaba sin parar con Vinicius mientras el brasileño le contestaba y sonreía. "Te va a echar Florentino", le llegó a decir el argentino.
El descanso aterrizó con la ventaja madridista pero con la sensación de que el Madrid pendía de un hilo. Y en esas, cuando parece que no le queda más, el equipo blanco te pellizca. En el 54, Valverde vio el desmarque de Rodrygo entre líneas, el brasileño le ganó el cuerpeo a un débil Le Normand, se internó en el área y definió cruzado ante Oblak. Alonso que se veía aprobando el examen.
Pero a los tres minutos respondieron los rojiblancos a través del errático Sorloth. Vinicius no siguió la marca de Giuliano, el argentino se acomodó para el centro y el noruego cabeceó a gol, fácil, por detrás de Asencio.
Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.AFP
El Cholo, que había quitado a Gallagher para poner a Llorente en el centro del campo, exprimió su fondo de armario y apostó por Griezmann y Cardoso, mientras Alonso terminó experimentando en su defensa dando entrada a Fran García y Mendy, dos laterales zurdos, por Rüdiger y Asencio, sus dos centrales titulares.
Los blancos terminaron el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy en su defensa, con Fran García de extremo izquierdo y compitieron un duelo que se convirtió en más táctico que técnico. Una pequeña batalla futbolística, de corazón, en la que no brilló demasiado el talento. Los blancos parecían exhaustos físicamente y el Atlético pudo empatar el duelo en varias ocasiones claras en el tramo final, pero no estuvo acertado.
Simeone siguió con su pique con Vinicius, recordándole al brasileño los silbidos de la grada, y Llorente pudo poner las tablas con dos disparos que rozaron el palo de Courtois. 21 disparos sumó el Atlético por los nueve del Madrid, con Tchouaméni salvando un gran centro de Llorente y con Julián enviando lejos de las redes un remate dentro del área.
Vivió Alonso en su primera bola de partido en Arabia, ganó el Madrid y sonrió Arabia, que tendrá un nuevo clásico en Yeda.
Entre los grandes nombres del deporte español en 2025 (Carlos Alcaraz, Marc Márquez, Lamine Yamal, Aitana Bonmatí, Iris Tió, Álex Palou, Albert Torres, Ilia Topuria...) se han incrustado tres mujeres. Tres Marías. Tres nombres sencillos, familiares, de toda la vida, aceptados incluso con naturalidad por los no creyentes. Nada que ver con los crecientes de Noah, Gael, Mía, Alba, Alma, Luna, Ámbar y demás actuales lirismos espiritualistas en el Registro Civil. Otra moda.
La primera María es María Pérez. Doble oro en marcha en el Mundial de Tokio, después del mismo doblete en el de Budapest2023. Nimbada, además, en los Juegos de París por un oro por equipos y una plata individual. Por añadidura, campeona europea en Berlín2018. Elegida por World Athletics la mejor atleta de 2025 en pruebas fuera del estadio. Un máximo reconocimiento oficial. A los 29 años se halla en la cumbre de su carrera y en la ruta olímpica de Los Angeles' 2028.
Las otras dos Marías son más jóvenes y, aunque en absoluto anónimas, menos conocidas: María Forero y María Daza. La primera, campeona de Europa sub-23 de 5.000 metros y de campo a través, es una atleta de enorme proyección en una disciplina, las carreras de fondo, de dominio africano. Un territorio en el que sólo se inmiscuye hoy Nadia Battocletti. Obtuvo ambos títulos continentales con la absoluta superioridad de los elegidos. Todavía con 22 años (cumple 23 en marzo) debutará en la categoría absoluta en el Mundial de Cross que se celebrará el 6 de enero en Tallahassee, la capital de Florida.
María Daza tiene 18 años. Doble oro y doble plata en los Europeos júnior, finalista en los 200 libre en el Europeo absoluto en piscina corta, nadó hace unos días los 100 en 52.17. Récord de España, por descontado. Pero, sobre todo, récord de Europa júnior. Un salto cualitativo. Las tres Marías han formado este año una trinidad nominal de estrellas consagradas o en ciernes.
"Habemus" nueva ministra de Deportes. Bueno, de Educación, Formación Profesional y... Deportes. El Deporte siempre es el tercer o cuarto apellido del Ministerio en cuestión. Al Deporte lo ponen donde caiga, como un elemento residual, para hacer bulto, en el Ministerio de turno. Cabría perfectamente, sin que extrañara su ubicación, en el de Industria, Turismo y... Deportes. En el de Juventud, Infancia y... Deportes. En el de Transición Ecológica, Reto Demográfico y... Deportes. En el de Ciencia, Innovación, Universidades y... Deporte.
Ocupe quien ocupe la Moncloa, el Deporte nunca ha tenido rango ministerial diferenciado. Tampoco, arrinconado, ocupa lugar en el debate político ni en los programas de los partidos. Unos y otros depositan la acción gubernamental en manos del Consejo Superior, un organismo sobreentendido que no cambia de nombre ni de sede. Pero hace tiempo que la importancia del Deporte en España requiere un nombre propio, no un apellido sin mayorazgo.
La anterior ministra del ramo, Pilar Alegría, ha dejado el cargo para perderla en Aragón en febrero. La actual tiene un apellido algo chusco, Tolón, como un tañido de campana o de cencerro. Pero un nombre bonito: Milagros. No se los pedimos. Ya los hacen a diario nuestros deportistas.