El Barcelona presenta de forma oficial su segunda equipación para esta temporada, una camiseta de color blanco con detalles azulgranas en las mangas.
El club blaugrana publicó un vídeo en su cuenta oficial en Twitter en el que su presidente, Joan Laporta, abría una caja en la que encontraba esta camiseta blanca, el mismo color que viste su gran rival, el Real Madrid.
El Barcelona explicó en su web que esta segunda equipación rinde homenaje a Johan Cruyff.
“Tomando como referencia la camiseta que el equipo azulgrana lució como segunda equipación durante la década de los 70, el blanco es el protagonista absoluto, mientras mantiene las franjas con los colores azulgrana y las incorpora al ribete de las mangas”, detalló en un comunicado en su web.
Junto a la camiseta blanca, esta equipación tiene pantalones de color azul y medias con las franjas azul y grana.
El Barcelona se encuentra en estos momentos de gira de pretemporada en Estados Unidos.
Tras cancelar el sábado su primer amistoso de este tour ante la Juventus por una gastroenteritis vírica que afectó a gran parte del vestuario, el Barcelona se enfrentará este miércoles al Arsenal en Los Ángeles.
Posteriormente, los de Xavi Hernández jugarán contra el Madrid el sábado 29 de julio en Dallas y cerrarán su gira el martes 1 de agosto frente al Milan en Las Vegas.
No ha tenido el Atlético las salidas más fáciles en el inicio de la máxima competición continental. Si de Liverpool se vino con una derrota honrosa, ahora afronta el partido ante el Arsenal, flamante líder de la Premier, con las ganas de seguir creciendo en la competición. "Necesitamos una victoria fuera de casa y en Champions", ha apuntado el técnico rojiblanco.
Sin desdeñar al rival, del que aprecia las grandes características que le imprime Mikel Arteta, cree que es importante que cada uno se mantenga fiel a su estilo si quiere sacar algo positivo. "No perder la identidad, ser auténtico y respetuoso y el trabajo terminará pagando", ha explicado como método para triunfar.
En el mismo sentido se expresó sobre su rival el martes. "Vamos a enfrentar un equipo muy bueno, con un patrón de juego muy definido", ha comenzado el argentino para luego explicar el historial gunner: "Son 5 o 6 años con una identidad clara con Arteta, no la negocian, van mejorando con jugadores y se ve".
Simeone ha econtrado similitudes en este Arsenal y en su Atlético de 2014, especialmente en los tantos a balón parado, de los que el equipo británico lleva varias temporadas sacando mucho rédito, como se pudo ver ante el Madrid la temporada pasada.
Le recordaban al argentino su anterior duelo con los británicos, apenas una eliminatoria de Europa League en la que terminaron pasando los rojiblancos y luego, incluso, triunfando en la competición en 2018. Pero quien sí se ha enfrentado a ellos varias veces es Julián Álvarez cuando jugaba para el Manchester City.
"El Arsenal en los ultimos años demostró que es un gran equipo. Competí contra ellos cuando estaba en el City, tienen muy buenos jugadores y entrenador y han ido creciendo mucho", ha alabado el delantero. Álvarez cree que la posesión y el juego a balón parado de los británicos son cosas a tener en cuenta, pero explica que el Atlético también tiene "virtudes para hacerles daño".
Es consciente de las dificultades de las transiciones inglesas, pero el Arsenal quizás no sea un equipo al uso. Arteta maneja igual la posesión y el vértigo gracias a unos mediocampistas que, además de buen pie, cuentan con unos extremos rápidos a los que poner en carrera. "Yo he creado más acerca de mis experiencias y mis pensamientos, utilizar otras cosas no funciona. Hay que ser auténtico. Tienes que tener una idea y seguirla", ha apuntado Arteta.
Mitad de camino
El técnico español va camino de su séptimo año al frente del Arsenal y valora mucho los 14, el doble, que Simeone lleva en el banquillo del Atlético. "Mira lo que ha hecho desde que llegó al Atlético. Es increible. La identidad que ha dado al club, al equipo, es porque el entrenador tiene una gran personalidad. Es muy dificil estar 14 años".
En la previa al duelo de Champions que enfrentará al Arsenal y al Atlético de Madrid el martes en el Emirates también habló un jugador que pudo caer en cualquier club. Mikel Merino, pretendido por los rojiblancos, valora mucho el fútbol de los chicos de Simeone. "La gente tacha al Atlético de defensivo y ves como juegan arriba... No se ganan ligas y estás en Champions sin un buen ataque", ha concluído.
Pocas veces un 2-0 adverso puede merecer una interpretación esperanzadora. Arne Slot asumió que el Liverpool tuvo fortuna de salir con vida del Parque de los Príncipes. El PSG le sometió a un asedio poco rentabilizado en el marcador, que, no obstante, mantiene al vigente campeón de Europa como claro favorito para presentarse en las semifinales. "Tendremos que hacer algo muy especial. De otra manera, no habrá opción. Si jugamos como en París, estamos fuera", asumió este lunesr en conferencia de prensa Virgil van Dijk.
Goleado por el Manchester City en los cuartos de final de la Copa inglesa, tempranamente eliminado de la Copa de la Liga por el Crystal Palace y descabalgado de la lucha por la Premier, a 18 puntos del Arsenal, el Liverpool tiene esta noche la última oportunidad de hacer algo grande en un curso decepcionante.
Slot, que tras conquistar la Premier en primera temporada al frente del equipo ha visto cómo éste se le caía, esgrimió sus argumentos para levantar el marcador ante los de Luis Enrique, que ha tomado velocidad de crucero en el tramo crucial de la temporada. "En los 49 partidos que hemos jugado conmigo en el banquillo, 36 veces fuimos capaces de marcar dos o más goles. Cierto, no hemos jugador esos 49 partidos contra el PSG, pero los oponentes que tuvimos en la Liga de Campeones y en la Premier fueron muy fuertes".
Titubeante
Lo cierto es que Anfield, tradicionalmente bendecido por la mística, ha perdido este curso buena parte de su aura invulnerable. Son ya diez las derrotas sufridas por los reds en su propio estadio en la Premier League, donde el pasado sábado vencieron por 2-0 al modesto Fulham, con goles de Ngumoah y Salah. En Europa también asoma algún borrón, como el 1-4 sufrido ante el PSV Eindhoven en la fase regular.
En Salah se encarna la crisis del equipo al que ha liderado durante las últimas nueve temporadas. Suplente en el partido de ida, enfrentado con su entrenador a finales del pasado año, el delantero egipcio, de 33 años, afronta sus últimos meses en el club. Pero hay también problemas de otra naturaleza. La inversión de 450 millones de euros en fichajes no ha dado resultados.
Alexander Isak, por quien el Liverpool pagó 150 millones al Newcastle, sólo ha disputado 16 partidos, tras la grave lesión sufrida en diciembre. Volvió a una convocatoria para la ida en París. El francés Hugo Ekitike, contratado del PSG por 95 millones, ha sido la más rentable de las seis contrataciones y es el arma más solvente en ataque, con 17 goles, tres de ellos en el torneo continental.
Luis Enrique, cuyo equipo precisó los penaltis para eliminar al Liverpool en octavos de la pasada edición de la Liga de Campeones, se muestra en su papel y no quiere confianza alguna. "Necesitamos saber cómo manejar los momentos difíciles", dijo.
Los misiles de la muerte pudieron hasta con el cíclope blanco. Courtois hace milagros, pero no hay panes y peces para quien no los merece. La caída del Madrid fue algo más que una muerte a balón parado. Fue una ejecución en el paredón de todos sus males, con disparos de Declan Rice que tenían todo lo que, hoy, no tiene este Madrid deambulante: la contundencia y la precisión. Rice, en realidad, sólo apretó el gatillo.
La cruel derrota, consumada por Mikel Merino, un delantero de paso, compromete al equipo blanco, que necesita invocar a todos los espíritus de la remontada, no sólo a Juanito, y compromete a Ancelotti. Con el entrenador atascado, Vinicius perdido y Bellingham desesperado, la esperanza es la épica y quien todavía no sabe nada de esa épica. Mbappé llegó para ganar Champions. Primero debe ganar al destino. [Narración y estadísticas (3-0)]
La forma de caer ante el Arsenal es proporcional a dos cosas: la tendencia del Madrid en los últimos partidos y la proporción del rival. Leganés, Real Sociedad y Valencia, con distintos resultados, ya mostraron los problemas de un equipo frágil en defensa, desenfocado en el centro del campo y no siempre enfocado en ataque.
No es el equipo de Mikel Arteta lo mejor de la Premier, pero es un equipo que crece y crece si le dejas jugar. Si los goles no llegaron antes de que Declan Rice activara el cañón, fue gracias a Courtois, brutal en sus intervenciones ante el propio Rice y Martinelli, en el primer tiempo, o de nuevo Martinelli y Merino en el segundo. El Arsenal hizo lo suficiente para golear de cualquier manera.
parábola inverosímil
La pegada de Rice está fuera de catálogo. Ambos goles llegaron de falta, lejanas, y ambos con una potencia y colocación que redujeron a Courtois a su condición humana. Ni un reproche al portero, todo el mérito para el jugador inglés, que recordará este día toda su vida, sea cual sea el desenlace de la eliminatoria. Primero salvó la barrera con una parábola inverosímil; después, colocó en la escuadra.
Ancelotti sabía bien de la febrícula de su equipo y por eso les mandó abrigarse. El Madrid no tiene la temperatura corporal adecuada y el entrenador sacó la mantita al salir al Emirates para cubrir bien todo el centro del campo. En el Bernabéu habrá que quitársela y jugar a pecho descubierto. No quedan días para 'pechos fríos'
La manta era el 4-4-2, en el que Bellingham se situaba en la izquierda y Rodrygo, en la derecha, con claras instrucciones defensivas. Vinicius y Mbappé, pues, compartían el ataque. Las razones de Ancelotti no se debían únicamente a la peligrosidad del Arsenal por las bandas, con Saka y Martinelli, sino a las componendas que tiene que hacer en la defensa desde el principio de temporada. Valverde volvió al lateral derecho y en el izquierdo apareció Alaba, con una venda en un muslo, todavía bajo mínimos. El austriaco conoce el puesto, ya que jugó en esa posición en sus inicios en el Bayern, pero hace ya largo tiempo. Saka lo sometió a un tormento, pero también puede decirse lo mismo de Martinelli ante el uruguayo. El compromiso en las ayudas de Bellingham y Rodrygo no bastaba.
Bellingham, desesperado tras una ocasión perdida.EFE
El cambio de sistema, del 4-3-3 habitual al 4-4-2, cargaba el mensaje: precaución. El Arsenal de Arteta es un equipo de alto ritmo de juego y llegada por las bandas, pero también de compenetración en las jugadas a balón parado, diseñadas por uno de los ayudantes del técnico donostiarra. Cuando lanza un córner, acumula jugadores casi en la línea del portero, como niños que esperan, ansiosos, que se rompa la piñata. El overbooking hizo que Saliba rechazara un centro-chut que había superado a Courtois. Con esa producción ofensiva no tener en el área a Havertz o Gabriel Jesus es un hándicap. Arteta ha pedido a Merino que se convierta en camaleón. Se ha puesto el traje del nueve con goles, también frente al Madrid, el tercero, después de porfiar mucho frente a Courtois.
El Madrid respondió al acoso inicial con posesiones largas, aunque estériles, para bajar las revoluciones al partido. Cuando pudo, corrió, gracias a los robos o pérdidas que abrían un páramo por delante. Ni Vinicius ni Mbappé, sin embargo, encontraron la precisión para batir al español Raya, sin trabajo, pero con sensación de dominar el área en todas sus salidas.
Más desalentador resultó su nula reacción tras los goles del Arsenal, cuando ya no había que abrigarse más, sino destaparse. La excitación del equipo inglés y la mejor gestión de Arteta pudieron generar un resultado todavía más cruel, mientras Camavinga se autoexpulsaba y las soluciones del banco, como Brahim, no aportaban nada, porque el problema no era de nombres, sino de rumbo. Ahora sólo está a tiempo de la épica.