El piloto de Repsol Honda se produjo una fractura del primer metacarpiano tras una caída en el GP de Portugal y no podrá disputar la segunda carrera del Mundial.
Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V) ha sido operado con éxito para reparar la fractura del primer metacarpiano de su mano derecha y se perderá la segunda prueba del Campeonato del Mundo de MotoGP en Argentina.
El piloto de Cervera sufrió una caída en las primeras vueltas del GP de Portugal este domingo, en la que se llevó por delante a Miguel Oliveira y se vio obligado a abandonar la carrera.
Al regresar a España, a Marc Márquez se le diagnosticó una fractura intraarticular desplazada de la base del primer metacarpiano del pulgar de la mano derecha y fue sometido inmediatamente a una intervención quirúrgica en el Hospital Ruber Internacional de Madrid por el equipo del Dr. Ignacio Roger de Oña.
“La cirugía consistió en una reducción cerrada de la fractura y fijación interna de la misma con dos tornillos y transcurrió sin incidentes”, informó el equipo del piloto.
Así las cosas, tanto Marc Márquez como el equipo Repsol Honda han decidido que el ocho veces campeón del mundo “se pierda la próxima prueba del Campeonato del Mundo para centrarse plenamente en su recuperación y llegar a las próximas citas en las mejores condiciones posibles“.
Muchas veces en el mundo del deportes se viven 'crossovers' de lo más curiosos. Michael Jordan jugando al béisbol, Usain Bolt jugando al fútbol o Gareth Bale disputando torneos de golf son algunos ejemplos. El último lo hemos vivido en el mundo ha sido en el tenis, el ex futbolista uruguayo Diego Forlán ha debutado este miércoles en un torneo profesional junto al argentino Federico Coria, cayendo por 6-1 y 6-2 en su debut en dobles del Abierto de Uruguay ante los bolivianos Boris Arias y Federico Zeballos, informa Efe.
La dupla rioplatense, que acaparó los aplausos y los cánticos del público local que llenó las gradas del Carrasco Lawn Tennis de Montevideo para ver al dos veces ganador de la Bota de Oro, sufrió una dura derrota a manos de una dupla que ganó de forma cómoda.
Los esfuerzos del argentino ubicado en el puesto 101 del ránking ATP en singles y 413 en dobles, que se lució con varios puntos ganadores, y del uruguayo que, zurdo para la raqueta -pese a patear con la derecha en fútbol- fue finalista individual del MT400 de Asunción, no alcanzaron para superar la solidez de Arias y Zeballos.
Al culminar el partido, Forlán le agradeció a Coria por aceptar jugar con él y a quienes acudieron a ver el partido en el que, en menos de una hora, el triunfo se lo quedó la dupla de los bolivianos, ambos en el 109 en dobles.
La edición 23 del Abierto de Uruguay le dará al campeón 100 puntos para el ranquin, mientras que el finalista se llevará 60. Asimismo, repartirá 133.000 dólares en premios.
Algunos de los tenistas que aspiran al título son los argentinos Francisco Comesaña, Federico Coria y Juan Manuel Cerundolo, el brasileño Thiago Monteiro, el boliviano Hugo Dellien y el colombiano Daniel Galán.
El torneo, que comenzó a disputarse en 1998, contó con destacadas participaciones a lo largo de su historia, entre estas las de los argentinos Guillermo Coria, David Nalbandian, Juan Martín Del Potro y Diego Schwartzman; el español Tomás Ventura; y el brasileño Thomaz Bellucci, ganadores en distintos años.
El uruguayo Pablo Cuevas es el único tenista que ha ganado tres veces el título (2009, 2014 y 2017).
El Team New Zealand no dio lugar a más sorpresas. El equipo neozelandés, con la inercia del golpe dado sobre la mesa este mismo viernes para ponerse a sólo un triunfo de hacerse con el título, hizo gala de solidez para imponerse otra vez al Ineos Britannia y hacerse así con su tercera Copa América consecutiva, algo que ningún equipo había conseguido en los 173 años de historia de esta competición. Es el quinto título para los kiwis.
La falta de viento provocó que el inicio de la séptima regata se retrasara una hora y obligó a reducir sus tramos de ocho a seis. Pero, aun con estas premisas sobre la mesa, el que sería a la postre el duelo final por el título no estuvo exento de emociones fuertes. En absoluto.
El Ineos, de hecho, logró salir en cabeza y jugó durante un rato al gato y al ratón con un Team New Zealand que, poco a poco, fue construyendo una sólida ventaja con respecto a su oponente. Tan sólida que le permitió marcar una máxima distancia de 370 metros en unos dos primeros tramos en los que lograron cruzar las dos primeras puertas con 19 y 22 segundos de ventaja, respectivamente. El equipo liderado por sir Ben Ainslie, a pesar de todo, logró sobreponerse en el tercer tramo, recortando distancias hasta tan sólo ocho metros y pasando por la tercera puerta prácticamente al mismo tiempo que su rival, en un intento por apretar las cosas hasta el final que, a la postre, no obtendría los resultados que con tanto anhelo perseguía.
El Emirates Team New Zealand, tras conquistar la Louis Vuitton America's Cup.LLUIS GENEAFP
El Team New Zealand, con una navegación sin errores, aprovechó las mejores prestaciones de su embarcación, el Taihoro, capaz prácticamente de volar a ras de agua en un mar en el que apenas había oleaje, para dar una respuesta tremendamente contundente al Ineos, por mucho que los esfuerzos para evitar darse por vencidos de los británicos fueran también terriblemente titánicos. Así, los neozelandeses fueron capaces de cruzar la cuarta puerta con 12 segundos de ventaja sobre su rival, tras marcar una máxima distancia en el cuarto tramo de 230 metros que los británicos lograrían reducir a 210 metros camino de la quinta puerta. El tiempo, a pesar de todo, seguía jugando a favor de los neozelandeses. No en vano, en el paso por la quinta puerta las diferencias en el crono aumentaron hasta los 15 segundos.
El golpe final de los kiwis, además, sería del todo demoledor. Por mucho que la igualdad del arranque y el espíritu de lucha mostrado por el Ineos Britannia hubiera invitado a esperar un duelo competido hasta el último suspiro, camino de la meta, los kiwis fueron capaces de aumentar la brecha hasta 583 metros. Una distancia que, finalmente, les permitió hacerse con una victoria absolutamente incontestable, con 37 segundos de ventaja sobre un rival que no tuvo problemas a la hora de admitir su superioridad. «Quiero dar una gran enhorabuena al Team New Zealand, el mejor equipo de siempre de la Copa América», sentenciaría sir Ben Ainslie aún desde su puesto de patrón en la embarcación británica. Su intento por llevar al fin la Copa de las 100 Guineas a Casa no tuvo el resultado que esperaba, por mucho que el miércoles lograra cortar la gran racha neozelandesa. Ese sueño tendrá que esperar. Mientras, los neozelandeses siguen en una nube. Ahora mismo, nadie parece capaz de hacerles realmente sombra.