Mbappé fue el soberbio jugador de siempre, el mago del área, el de los milagros ofensivos y con una facilidad para ser absolutamente increíble. Pudo meter cuatro cinco, seis… los que le hubiera dado la gana ante una Unión Deportiva ridícula, asombrosamente mediocre.
Mbappé fue como un ángel libre porque no estaba Vinicius, que le molesta. Curiosamente, también Rodrygo se transforma de una manera especial, como si le liberaran de una opresión ofe
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
La tarde empezó con lágrimas en Los Cármenes. El Granada conoció su descenso a Segunda División un par de horas antes de enfrentarse al Real Madrid porque la victoria del Mallorca ante Las Palmas le condenó a volver al infierno. Poco valor tenía ya su duelo contra los blancos, sin salvación ni Liga en juego. Sobre el césped, el orgullo de la afición andaluza y la ambición de la unidad B del Madrid, que brilló mientras los locales competían contra su dolor. Fran García y Güler sentenciaron el choque en la primera parte y Brahim culminó con dos goles una actuación extraordinaria. Otra más.
Ancelotti realizó diez cambios con respecto al equipo que ganó al Bayern en Champions y sólo repitió Rüdiger. A su lado, Courtois, Lucas, Militao, Fran, Camavinga, Modric, Ceballos, Güler, Brahim y Joselu. Premio y oportunidad para todos en el inicio del sprint final hacia Wembley. La mayoría, salvo Rüdiger, Camavinga y veremos si Courtois, saben que no habrá sitio para ellos en el once de la final continental.
El Granada, a pesar de la tristeza, tuvo el honor de homenajear al campeón con un pasillo que fue aplaudido en la grada antes de iniciar los cánticos de crítica contra la directiva del club. Con sólo 21 puntos, los nazaríes han pagado una horrible primera parte de la temporada.
El partido tardó en coger ritmo. La tristeza local y la relajación visitante dejaron unos primeros minutos de siesta hasta que el Madrid empezó a hilar posesiones a través de los pies de Modric, Brahim y Güler. El turco tuvo la primera buena opción del duelo al robarle un balón a Piatkowski y arrancar hacia portería, pero decidió mal y su pase no encontró a Joselu.
El lastre futbolístico del Granada es evidente y se notó cuando el Madrid aceleró marchas y Brahim se hizo dueño del partido. Los andaluces realizaron una primera media hora decente, más por orgullo que por talento, y se hundieron cuando Fran García puso el 0-1 en el 37. Lucas encontró a Brahim en el pico derecho del área grande, el malagueño se internó en el área, esperó al desmarque de sus compañeros y cedió atrás para que Fran llegara en carrera y definiera de primeras.
Güler, de nuevo gol
Por si fuera poco, justo antes del descanso, el Madrid sentenció un duelo que ya se había iniciado con demasiadas diferencias. Brahim volvió a arrancar, cedió a la carrera de Fran García, el lateral vio atras a Güler y el turco marcó su tercer gol de la temporada con un disparo cruzado raso. Dos buenas combinaciones, dos goles. El curso desastroso del Granada se explica desde una defensa demasiado débil, mentalmente hundida desde el inicio.
Tras el intermedio, el partido se mantuvo en las botas de Brahim. En el 49, el andaluz se inventó un zigzag extraordinario para superar a varios defensas, adentrarse en zona de peligro, volver a recortar a Gumbau y anotar con la derecha ante la estirada de Batalla. Y no se quedó ahí el ex del Milán.
La goleada madridista no tuvo respuesta por parte del Granada, incapaz de crear peligro o de contener el caudal ofensivo de los blancos, siempre liderado por Brahim. Si ya era una tarde mentalmente dolorosa para los andaluces, enfrentarse al campeón no ayudó.
En el 59, Brahim concluyó una eterna posesión del Madrid para anotar el 0-4. Sin acelerar demasiado el ritmo y combinando con pases cortos, entre Güler y Modric se plantaron en el área andaluza. El croata vio a Brahim y éste, a la media vuelta, anotó ante Batalla su segundo tanto de la tarde. Dos goles y una asistencia que le hacen acumular 12 y 7 en la temporada. Un fichaje soberbio.
El Granada despertó un poco tras el cuarto gol y tuvo varias oportunidades para marcar el gol del honor, pero no acertó, para desesperación de su afición. Mientras, Ancelotti movió su banquillo pensando en el futuro y en dar algo de ritmo a sus titulares. Kroos entró por Modric, que se fue ovacionado de Los Cármenes, y Nacho por Rüdiger. Cambios hombre por hombre tras el esfuerzo contra el Bayern.
Se quedaron sin saltar al césped Carvajal, Mendy, Bellingham, Vinicius, Rodrygo y Valverde, columna vertebral para el técnico italiano. Una desconexión necesaria después de la Champions. El martes, ante el Alavés en el Bernabéu, podrán reconectarse. Joselu pudo marcar su gol pero falló, no como ante el Bayern, y el duelo murió entre las lágrimas del Granada.
El adiós a la estrella del Real Madrid, Luka Modric, creó una conmoción entre todos los que le consideran como lo que ya es: una leyenda. El croata recibió un aluvión de mensajes, no solo de sus aficionados de sus todavía compañeros de equipo, sino de otros jugadores como Ivan Perisic o Ivan Rakitic.
Desde los menos expresivos en sus mensajes como Iker Casillas o Thibaut Courtois que compartió un storie donde escribió "leyenda amigo mío", hasta verdaderas cartas de amor como la de Jude Bellingham.
El inglés dejó un emotivo mensaje al croata: "La única cosa que pesa más que mi tristeza ahora mismo es la gratitud que siento por haber tenido el honor de ser tu compañero. Eres un recuerdo constante de todo lo que es bonito sobre el fútbol. Desde el fondo de mi corazón, gracias por cada pase, cada regate, cada caño y cada disparo pero lo que es más importante para mi cada conversación, cada abrazo, cada cena y cada pieza de sabiduría que me has dado. Te quiero muchísimo y te voy a extrañar. Madridistas rompamos el techo del Bernabéu con los tributos el sábado para nuestro capitán".
Además de este cariño de Bellingham, otros muchos compañeros quisieron dejar su mensaje de apoyo al croata en su despedida del club. Tchouaméni comentó "¡Qué viaje Luka! ¡Gracias por todo! Has sido una inspiración para todos nosotros y solo quiero estar agradecido por la oportunidad de jugar junto a uno de los mejores de la historia", Arda Guler se refirió a él como "una leyenda viviente" y Rodrygo como "papá", así como Brahim le agradeció por todo su apoyo y señaló que es se va del Madrid "pero aquí queda tu legado".
Vinicius Jr., que también destinó una de sus publicaciones a Luka, valoró su fútbol de "arte" y su trato como "un regalo". Además, señaló que aprendió "observando tus pases con el exterior (a lo Luka Modric)", para terminar con un "Gracias por todo, maestro. Te quiero mucho".
ANTIGUOS COMPAÑEROS
Los mensajes de agradecimiento también llegaron de ex madridistas, como el recibido por el mismo Cristiano Ronaldo. "Gracias por todo, Luka! Ha sido un honor compartir tantos momentos contigo en el club. ¡Mucho éxito en lo que venga!", le comentó el delantero. Otro de los comentarios vino de Isco Alarcón, que dijo: "Que te quiera todo el mundo es lo más difícil y tú lo has conseguido con tu fútbol y con tu forma de ser! Eres grande amigo!"
Sergio Ramos,Nacho y Kroos también se han sumado, dejando emotivas frases al croata. El primero de éstos, junto a un cúmulo de imágenes de los dos amigos, anotó: "Los focos del Bernabéu no se volverán a encender para verte sonreír sobre el verde, pero los libros de historia del Real Madrid siempre te tendrán junto a los más grandes. Brother, los madridistas solo tenemos una palabra para dedicarte: GRACIAS. El Churu que te quiere mucho, Lukita mío".
Toni Kroos, con el que desde siempre ha mantenido una muy buena relación, no eligió subir una publicación, sino que optó por repostear un conjunto de fotografías que otro usuario había subido en la que aparecían ellos dos y Casemiro, y en el texto se podía leer: "fin de una era legendaria. Modric, Kroos y Casemiro le costaron al Real Madrid 66 millones. Sí, cuota de 66 millones para uno de los mejores centrocampistas de la historia".
Los misiles de la muerte pudieron hasta con el cíclope blanco. Courtois hace milagros, pero no hay panes y peces para quien no los merece. La caída del Madrid fue algo más que una muerte a balón parado. Fue una ejecución en el paredón de todos sus males, con disparos de Declan Rice que tenían todo lo que, hoy, no tiene este Madrid deambulante: la contundencia y la precisión. Rice, en realidad, sólo apretó el gatillo.
La cruel derrota, consumada por Mikel Merino, un delantero de paso, compromete al equipo blanco, que necesita invocar a todos los espíritus de la remontada, no sólo a Juanito, y compromete a Ancelotti. Con el entrenador atascado, Vinicius perdido y Bellingham desesperado, la esperanza es la épica y quien todavía no sabe nada de esa épica. Mbappé llegó para ganar Champions. Primero debe ganar al destino. [Narración y estadísticas (3-0)]
La forma de caer ante el Arsenal es proporcional a dos cosas: la tendencia del Madrid en los últimos partidos y la proporción del rival. Leganés, Real Sociedad y Valencia, con distintos resultados, ya mostraron los problemas de un equipo frágil en defensa, desenfocado en el centro del campo y no siempre enfocado en ataque.
No es el equipo de Mikel Arteta lo mejor de la Premier, pero es un equipo que crece y crece si le dejas jugar. Si los goles no llegaron antes de que Declan Rice activara el cañón, fue gracias a Courtois, brutal en sus intervenciones ante el propio Rice y Martinelli, en el primer tiempo, o de nuevo Martinelli y Merino en el segundo. El Arsenal hizo lo suficiente para golear de cualquier manera.
parábola inverosímil
La pegada de Rice está fuera de catálogo. Ambos goles llegaron de falta, lejanas, y ambos con una potencia y colocación que redujeron a Courtois a su condición humana. Ni un reproche al portero, todo el mérito para el jugador inglés, que recordará este día toda su vida, sea cual sea el desenlace de la eliminatoria. Primero salvó la barrera con una parábola inverosímil; después, colocó en la escuadra.
Ancelotti sabía bien de la febrícula de su equipo y por eso les mandó abrigarse. El Madrid no tiene la temperatura corporal adecuada y el entrenador sacó la mantita al salir al Emirates para cubrir bien todo el centro del campo. En el Bernabéu habrá que quitársela y jugar a pecho descubierto. No quedan días para 'pechos fríos'
La manta era el 4-4-2, en el que Bellingham se situaba en la izquierda y Rodrygo, en la derecha, con claras instrucciones defensivas. Vinicius y Mbappé, pues, compartían el ataque. Las razones de Ancelotti no se debían únicamente a la peligrosidad del Arsenal por las bandas, con Saka y Martinelli, sino a las componendas que tiene que hacer en la defensa desde el principio de temporada. Valverde volvió al lateral derecho y en el izquierdo apareció Alaba, con una venda en un muslo, todavía bajo mínimos. El austriaco conoce el puesto, ya que jugó en esa posición en sus inicios en el Bayern, pero hace ya largo tiempo. Saka lo sometió a un tormento, pero también puede decirse lo mismo de Martinelli ante el uruguayo. El compromiso en las ayudas de Bellingham y Rodrygo no bastaba.
Bellingham, desesperado tras una ocasión perdida.EFE
El cambio de sistema, del 4-3-3 habitual al 4-4-2, cargaba el mensaje: precaución. El Arsenal de Arteta es un equipo de alto ritmo de juego y llegada por las bandas, pero también de compenetración en las jugadas a balón parado, diseñadas por uno de los ayudantes del técnico donostiarra. Cuando lanza un córner, acumula jugadores casi en la línea del portero, como niños que esperan, ansiosos, que se rompa la piñata. El overbooking hizo que Saliba rechazara un centro-chut que había superado a Courtois. Con esa producción ofensiva no tener en el área a Havertz o Gabriel Jesus es un hándicap. Arteta ha pedido a Merino que se convierta en camaleón. Se ha puesto el traje del nueve con goles, también frente al Madrid, el tercero, después de porfiar mucho frente a Courtois.
El Madrid respondió al acoso inicial con posesiones largas, aunque estériles, para bajar las revoluciones al partido. Cuando pudo, corrió, gracias a los robos o pérdidas que abrían un páramo por delante. Ni Vinicius ni Mbappé, sin embargo, encontraron la precisión para batir al español Raya, sin trabajo, pero con sensación de dominar el área en todas sus salidas.
Más desalentador resultó su nula reacción tras los goles del Arsenal, cuando ya no había que abrigarse más, sino destaparse. La excitación del equipo inglés y la mejor gestión de Arteta pudieron generar un resultado todavía más cruel, mientras Camavinga se autoexpulsaba y las soluciones del banco, como Brahim, no aportaban nada, porque el problema no era de nombres, sino de rumbo. Ahora sólo está a tiempo de la épica.