Un Madrid superior le tocó las palmas a un equipo canario obtuso, provinciano con tanto toque estéril. Y ganó con suficiencia pese a su primer período al estilo pancelotti, como le llaman algunos.
Hay algún blanco que queda de negro. Ni Joselu ni Ceb
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El Madrid sigue vivo en la guerra de la Liga tras la batalla de Getafe, donde el pie de Arda Güler, timón y goleador, le valió para mantenerse a cuatro puntos del Barça. Tambaleó, eso sí, en un final de infarto donde jugó con uno menos por la lesión de Camavinga. La noche del sur de Madrid la hizo suya Güler. El turco aprovechó las rotaciones de Ancelotti, que sentó a Camavinga, Modric, Ceballos y Bellingham, y se convirtió en el líder del conjunto blanco. Acompañó a Tchouaméni y Valverde en el centro del campo, abandonó la mediapunta, bajó a la base izquierda de la jugada y ordenó y creó para los suyos en una parada clave en la lucha por la Liga. [Narración y estadísticas (0-1)]
El Madrid creció a partir de su pie izquierdo. Calmado, a pesar de la intensidad inicial del Getafe, pausó y aceleró el juego cuando debía, rompiendo líneas en conducción o tocando con los centrales a la espera de la presión rival. Su posición puede abrir una solución para Ancelotti a medio plazo. El Madrid busca desesperadamente un cerebro que complete el puzle de sus próximos años, alguien que sustituya las virtudes de Kroos. Y el turco, mediapunta como el alemán en sus inicios, tiene detalles para crecer en ese puesto.
Y además, Güler puso la guinda a su partido con el 0-1, que asentó las ideas del Madrid en Getafe y puso su mente camino de la final de la Copa del Rey de este sábado ante el Barcelona. Los de Ancelotti fueron superiores al cuadro de Bordalás, que apostó por un bloque sólido en defensa pero sin profundidad en ataque. No le ganó la batalla del centro del campo al Madrid, entregó el balón y estuvo vendido cuando los blancos consiguieron abrir su defensa.
Caminando por el alambre
Valverde y Fran García lo probaron en el primer cuarto de hora, justo antes del gol del turco. Vinicius arrancó en una contra tras un córner de los locales y provocó el tanto. Brahim no aprovechó el pase atrás del brasileño y el rechace terminó en Güler, que batió a Soria con la derecha desde la frontal del área. Sin reacción, el Getafe repitió un plan: balones largos para que Borja Mayoral se peleara con Asencio y alguno de los centrocampistas pudiera lograr una segunda jugada. Tuvo intentos, pero no puso en aprietos a Courtois.
En el otro área, el Madrid se adueñó del balón y buscó romper al espacio con Vinicius y Endrick, que entró en el lugar de Rodrygo y tuvo un mano a mano clarísimo en el minuto 30. Alaba le encontró en largo, el joven delantero tiró una pared con Vini y cuando estaba delante del portero, no logró superarle. Hubiera sido la sentencia de un partido que seguía en el alambre, a un gol de ponerle en bandeja la Liga al Barça.
Pero el paso por vestuarios descolocó al Madrid. Alaba, con molestias en la pierna izquierda, se quedó en la caseta y Camavinga entró en el césped, obligando a Tchouaméni a pasar al centro de la defensa. Y lo que carburaba a pleno rendimiento se gripó. Güler dejó el mando y los blancos comenzaron a perder duelos individuales alentando al Getafe. Lo vio Bordalás, que apretó la salida blanca y lo apostó todo al ataque, dando entrada al gigante Álvaro, canterano madridista, a Coba y a Peter, látigos en la banda. Por ahí nació el peligro local.
Una de las paradas de Courtois ante el Getafe.AP
El Madrid, con la Liga en juego, sufrió. Por el ímpetu rival y por sus propios errores, inadmisibles en un equipo que está peleando por el título. En el 56, Endrick tuvo otro mano a mano clarísimo ante Soria, pero con tiempo para pensarlo todo, intentó una vaselina que apenas se levantó del suelo. En la banda, Ancelotti se desesperó y llamó a Bellingham, que estaba calentando.
El enfado del italiano fue a más cuando Vinicius erró otra ocasión clarísima que hubiera sentenciado el duelo y les hubiera dado libertad para pensar en La Cartuja. El brasileño arrancó hacia portería en una contra, amagó ante varios defensas y en lugar de ceder a Bellingham, se jugó el disparo, forzado ante Soria, que sacó a córner.
Arambarri, en el otro área, perdonó la vida liguera del Madrid al definir desviado ante Courtois y el duelo entró en el drama con la lesión de Camavinga, que dejó a los blancos con diez en los últimos minutos. Ahí apareció el héroe Courtois, salvando a su equipo ante un disparo potente de Álvaro. Vivió el Madrid.
Entre agosto, septiembre y octubre, Brahim Díaz disputó un partido como titular. Uno de catorce posibles. No contaba para Carlo Ancelotti, es la realidad. Pero poco a poco, el futbolista que explotó en el Milán y llegó en verano para sustituir a Marco Asensio en el rol de revulsivo ha terminado siendo importante. Tan importante como cualquiera. «Se ha ganado un papel importante», le elogió el técnico después de su exhibición en Granada, donde anotó dos goles y asistió en uno.
Uno de esos tantos lo adivinó Vinicius en el vestuario. Ese zigzag de Brahim entre varios defensas del Granada para marcar el 0-3. «Vini me dijo en el vestuario que metería un gol así. Y luego el segundo la verdad que fue una jugada de todos. Todos teníamos ganas de demostrar, de que queremos llegar a los máximos puntos en Liga», explicó tras el duelo.
Esa ambición de los reservas del Madrid ha sido clave para la cifra de puntos que ahora mismo hay en su tabla clasificatoria: 90 puntos, 15 más que el Girona y 17 más que el Barça, que juega mañana ante la Real. «Todos somos importantes. Ya no somos amigos, somos familia. Son mis hermanos. Es increíble el grupo. Lo hacemos todo muy fácil. Cualquier jugador está al nivel de exigencia del Madrid. Hoy quería decirle a Luka, que ha salido ovacionado y me ha dado la asistencia, que es un maestro», resumió Brahim.
El andaluz suma 12 goles y 7 asistencias, por los 17 y 3 de Joselu, dos futbolistas clave en el fondo de armario. «Joselu y Brahim, en cuanto a goles, han sido fundamentales para tener este nivel en este momento», comentó el técnico, que hoy liderará las celebraciones del Madrid en el Ayuntamiento de la capital, en la Comunidad y en Cibeles. «Un puro y las gafas, igual que en 2022», bromeó Carletto. Un día que será especial para Brahim, que no pudo celebrar la Liga de 2020 por la pandemia. «Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. Lo he visto mucho desde la televisión: Cibeles, el bus... Gané aquí una Liga, pero con el Covid no se pudo celebrar... Así que muchas ganas», admitió Brahim.
Güler y Fran García, goleadores, fueron los otros elogiados por Ancelotti. «Arda es muy joven, pero está mostrando un talento fantástico. Tiene mucha efectividad y atesora velocidad. No sé cuál es su techo, es difícil decirlo a día de hoy, pero posee un talento natural y lo está haciendo muy bien», dijo sobre el turco. «Fran ha llegado este año y lo ha hecho verdaderamente bien», añadió.
El otro nombre del partido fue el de Kylian Mbappé, que el viernes anunció su adiós definitivo al PSG y ahora se espera que en las próximas semanas el Madrid haga oficial su fichaje. Mientras tanto, permanece el silencio, también el de Ancelotti, que no se quiso mojar: «No es algo que tenga en cuenta. Tenemos muchas cosas por delante de aquí al 1 de junio. Es en eso en lo que estamos centrados», dijo, y tampoco quiso comentar las palabras de Macron, que pidió a los blancos que permitan al delantero disputar los Juegos Olímpicos: «Pfff... No puedo comentar lo que dice el presidente de Francia, no tengo derecho a hacerlo».