Novak Djokovic, que busca su 25ª Grand Slam y su 11º título en Melbourne, tuvo que salvar cuatro bolas de break en el tercer set para evitar ir por debajo en el marcador, aunque acabó ganando al local Alexei Popyrin (N.43) por 6-3, 4-6, 7-6 (7/4) y 6-3, este miércoles en segunda ronda del Abierto de Australia.
En esa tercera manga, con 5-4 abajo en el marcador y servicio, Djokovic se encontró con 40-0 en contra frente a un Popyrin lanzado y que volvió a tener otra pelota de quiebre poco después.
“He tenido la suerte de superarlo con mi juego. Fue mejor en el segundo y el tercer set. La dinámica se invirtió en el ‘tie-break'”, admitió tras el partido Djokovic.
En ese ‘tie-break’, el serbio de 36 años se puso en ventaja desde el inicio y no la desaprovechó.
Djokovic y Popyrin se saludan tras el partido.AFP
“No he jugado mi mejor tenis, sigo buscando mi mejor estado de forma”, añadió a pie de pista un Djokovic que ha tenido problemas en una muñeca en este inicio de temporada.
Ya en primera ronda, Djokovic ya sufrió para vencer en cuatro horas al joven croata Dino Prizmic y tras el partido admitió sentirse “un poco mal” desde unos días antes.
Djokovic se enfrentará por un puesto en octavos de final contra el argentino Tomás Martín Etcheverry (N.32)
"¿Alguien me puede dar un link bueno para ver el Madrid?". En agosto de 2012, Joselu Mato (Stuttgart, 1990) pedía a través de su cuenta de Twitter un enlace pirata para poder ver un partido del Madrid. El Hoffenheim acababa de pagar 6 millones de euros por él al conjunto blanco tras haber destacado en el Castilla y no tenía forma, legal, de animar a su equipo desde Alemania. Diez años después, en 2022, el delantero, en ese momento en el Espanyol, acudió con su padre a la final de la Champions en París. Dos más tarde, en 2024, el hombre que buscaba partidos en internet y que se cogió un vuelo para asistir como público a la Decimocuarta es el héroe del madridismo ante el Bayern.
"Eso es sentimiento. Eso es ser madridista. El destino me lo tenía preparado", admitió el atacante en zona mixta, donde fue el gran protagonista. "En 2022 fui como un aficionado más, fui a apoyar a Carvajal y al Madrid porque era importante en mi casa también. Así que estuve muy feliz por él y por el club. Ahora estoy yo en la siguiente final, me ha tocado... Feliz por mí y la plantilla", resumía, todavía con la respiración acelerada por una noche de éxtasis.
Joselu tardó 163 segundos en marcar los goles que enviaron al Madrid a Wembley. Dos minutos y 43 segundos. Un rechace de un disparo de Vinicius y una asistencia de Rüdiger. "Valen igual en 163 segundos, ¿no?", bromeó. "Uno se hace futbolista para vivir esto y también para vivir todo lo que viví en mi pasado. El trabajo me ha traído hasta aquí".
Dos zarpazos de un delantero de 34 años cedido por el Espanyol, un equipo que ahora mismo está en Segunda División. Un préstamo que le costó 500.000 euros al conjunto blanco y que fue la única manera, junto al cambio de posición de Bellingham, que encontró la directiva de sustituir a Benzema mientras esperaba a Mbappé.
Joselu dejó en la cuneta al Bayern de Harry Kane, el nueve de la temporada y el hombre que también sonó para ser el recambio de Benzema. Al final el Madrid decidió aguardar a Mbappé, que llegará este verano junto a Endrick, y optó por pagar medio millón de euros al Espanyol para contar una temporada con Joselu. Unos meses después, la final de la Champions no ha podido salir más barata. "Hay gente que dudaría a principio de temporada, pero con el trabajo y la confianza del míster y los compañeros... El trabajo da sus frutos", declaró el futbolista, que a lo largo de su carrera ha pasado por 10 equipos y tres Ligas. Celta, Real Madrid, Deportivo, Alavés y Espanyol en LaLiga, Hoffenheim, Eintracht y Hannover en la Bundesliga y Stoke y Newcastle en la Premier.
Ahora el conjunto blanco debe decidir qué hacer con la opción de compra sobre el futbolista gallego. Puede pagar 1,5 millones para que siga en la plantilla y parece que lo hará, aprovechándose de un perfil que no existe en la plantilla. El hueco con Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Endrick será pequeño, pero ninguno aporta lo que es capaz de dar Joselu. "Joselu es el reflejo de lo que es esta plantilla. Todo compromiso, todo trabajo", le elogiaba Carlo Ancelotti.
El técnico italiano ha confiado de manera constante en el ariete, a veces como titular por la lesión de Vinicius y otras como solución de emergencia en el tramo final de los partidos. Y Joselu ha respondido. Acumula 9 goles y 2 asistencias en Liga, 2 en Copa, uno en la Supercopa de España y 5 en la Champions. 17 goles. "Ancelotti nos dijo antes del partido que hay partidos que se ganan con el corazón. Me abracé con él y lo que nos dijimos queda entre él y yo. Ha confiado en mí y solo tengo palabras de agradecimiento".
Su llegada no fue del todo fácil y ni siquiera él confiaba demasiado en volver al Madrid. "Yo estoy muy feliz en el Espanyol y esa etapa ya pasó. Al final tengo que mirar por mí aquí y luchar por nuestros objetivos", contestó en abril de 2023 preguntado por el interés de los blancos. Se equivocó, porque el descenso de su equipo activó una cláusula que fue 'calderilla' para el Madrid. Unos meses después regresaría a la que había sido su casa y no ha parado de hacer goles: uno cada 112 minutos.
No lo parece, pero están en marcha las elecciones en la Federación Española de Fútbol. Ocurre que los actores implicados en el proceso están, todos, sumidos en una calma tensa a la espera de acontecimientos. Sobre todo de uno, y es conocer si el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo le concede a Pedro Rocha la suspensión cautelar de la sanción que en junio le impuso el TAD (Tribunal Administrativo del Deporte) y, por tanto, se puede presentar a las elecciones. Si eso ocurriera, Rocha, con total seguridad, sería proclamado presidente el próximo 16 de diciembre. Si no, se abriría un tiempo de reuniones para buscar, entre las Federaciones territoriales, otro candidato de consenso que perpetúe su poder (el de las territoriales). Pero, en este galimatías, conviene ir por orden.
En junio, el TAD inhabilitó a Rocha para ejercer cargos en Federaciones deportivas durante dos años. El extremeño presentó un primer recurso solicitando la suspensión cautelar de esa sanción, que fue rechazado el 3 de septiembre. Ahora, ante el mismo Juzgado, realiza esta segunda petición para que la inhabilitación quede en stand by a la espera de la resolución del fondo del recurso. Es una cuestión de días, sostienen fuentes judiciales, y más le vale a Rocha que así sea, pues su candidatura debería presentarla el 2 de diciembre como muy tarde. Si el Juzgado le concede esa cautelar y puede presentarse, lo hará y será el vencedor de las elecciones. Todas las fuentes consultadas coinciden: "Es el hombre de consenso de las territoriales y arrasaría". Más allá de que se encuentre investigado en otro proceso judicial, el de la 'Operación Brody', la realidad sería esa. Pero, ¿y si no puede presentarse?
Si eso ocurre, los presidentes de las Federaciones territoriales, que mantienen movimientos muy discretos, buscarían un Plan B para que sea uno de ellos quien dirigiese la Federación durante los próximos cuatro años. Las territoriales más cercanas a Rocha (La Rioja, Galicia, Navarra, Cataluña y Murcia) tratarían de encontrar un nombre, y dos suenan por encima del resto. José Miguel Monje, el presidente de la federación murciana, y Rafael Louzán, el de la gallega. El problema de Louzán es que está condenado por la Audiencia Provincial de Pontevedra por un caso de corrupción y está esperando la resolución de su recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
Pedro Rocha, cuando acudió a declarar por la 'Operación Brody'.EFE
Otro nombre que suena en los pasillos de Las Rozas -aunque las reuniones entre estos 'barones' se producen casi siempre fuera de la Ciudad del Fútbol- es el de Pablo Lozano, que tiene una cosa a favor y otra en contra. A favor, que está bien visto en el Gobierno por su pasado socialista y, como susurran en Las Rozas, "todo el mundo sabe que no hay injerencias del Gobierno, pero...". En contra, que no es un nombre que respalden la mayoría de sus compañeros. Una tercera vía que podría servir para mantener el poder dentro de la Federación es que todas la territoriales apoyasen al actual secretario general, Álvaro de Miguel, que es quien lleva ahora el día a día de la institución. Un día a día que no está siendo fácil porque, con todos los antecedentes de decisiones, recursos y castigos que hay desde que la FIFA echó a Rubiales, nadie se atreve a tomar decisiones de calado. Sin ir más lejos, LaLiga sigue esperando respuesta a su petición de llevar el partido Atlético-Barcelona a Miami en diciembre. Para que De Miguel fuera el candidato, primero deberían convencerle, pues no parece muy por la labor.
Lo que sí parece obvio es que el futuro presidente de la Federación va a ser quien decidan los presidentes de las territoriales, que estos mismos días mantienen un contacto constante para consensuar quiénes serán los asambleístas elegidos el 25 de noviembre. Esos asambleístas, alrededor de 130, controlados en su mayoría por los poderes territoriales, elegirán al presidente el 16 de diciembre. De ahí que proyectos ya anunciados como el de Juanma Morales, director general del Grupo IFA hasta el 31 de diciembre y presidente de Eurocommerce, tengan pocas opciones.
Ni siquiera cuando, como este, parecen meditados y con algunas ideas difícilmente debatibles. Morales presentará oficialmente su candidatura el próximo día 7, pero ya dijo estar rodeado de gente del fútbol como David Silva y Virginia Torrecilla. Los precedentes de otros 'outsiders', sin embargo, no invitan a pensar que su suerte sea muy distinta a la de Iker Casillas en 2020 o la de Carlos Herrera el año pasado, cuando no fueron capaces, pese a ser campeón del mundo uno y uno de los periodistas más poderosos otro, de conseguir siquiera los avales necesarios para ser candidato.
Bajo la luz ultravioleta que ilumina la pista del Inalpi Arena de Turín resplandecen colores estridentes. Uno es el amarillo de las pelotas gigantes que los niños sostienen en las gradas para que los tenistas se las firmen -con suerte- después de los partidos. Otro es el naranja de la mercadotecnia de Jannik Sinner que se asoma en muchísimos asientos. El número uno del ranking mundial es el ídolo indiscutible en las ATP Finals, convertidas en el clímax de su ascenso, un torneo hecho para aplaudirle.
En cuanto asoma para enfrentarse y vencer a Taylor Fritz por 6-4 y 6-4, Sinner se lleva la mayor de las ovaciones y nadie en el público italiano duda de que habrá celebración el domingo. Imagen de varios patrocinadores del torneo -su anuncio de Lavazza aparece en las pantallas gigantes aunque estén jugando otros-, con todos sus partidos retransmitidos por la televisión pública en el canal Rai2, Sinner disfruta de su status en el país.
El 'boom' del tenis en el país
«Ahora mismo es el deportista más famoso de Italia. En la selección de fútbol no tenemos a una superestrella y sin un Valentino Rossi o un Alberto Tomba no hay nadie a su nivel», analiza Marco Mazzoni, periodista de Live Tennis y autor del libro biográfico 'Jannik Sinner una straordinaria normalità', donde narra su camino, tan reciente, tan súbito. Porque hasta este año Sinner era conocido, pero en absoluto movía masas.
MARCO BERTORELLOAFP
En Italia, un país de escasa tradición tenística, con sólo dos ganadores de Grand Slam antes que él -Nicola Pietrangeli en 1959 y 1960 y Adriano Panatta en 1976-, necesitaba lo extraordinario para convertirse en popular y eso sólo ocurrió el pasado enero. «El Open de Australia, su primer Grand Slam, fue un boom. Desde entonces ha habido un crecimiento constante de su fama», expresa Gaia Piccardi, periodista de Il Corriere della Sera y escritora del libro 'Piovuto dal cielo. Come Jannik Sinner sta cambiando la storia del tennis'.
Otro rasgo del carácter italiano
De repente, Italia descubrió que tenía la historia ante sí. De repente, Italia descubrió una estrella distinta. Porque si los ídolos anteriores, como Rossi y Tomba, habían sido italianísimos, muy expresivos, muy locuaces, Sinner es todo lo contrario. En la pista apenas muestra sus emociones y fuera, menos. El estereotipo invita a pensar que lejos de los Alpes, en Nápoles o Palermo, cuesta que encaje un deportista tan serio, pero no es así.
«No hay diferencias entre el norte y el sur en eso. En el sur se practica mucho el tenis, al aire libre, durante todo el año, y Sinner es un ídolo también allí. No es tan extrovertido como otros campeones y diría que eso gusta. Con él podemos mostrar al mundo la parte menos conocida del carácter italiano, que podemos trabajar con la misma pasión que festejamos», reivindica Piccardi, antes de abordar las aristas de la estatua del actual número uno. Porque Sinner nunca ha sido cuestionado por su sobriedad, pero sí por otras cosas.
«Cuando tenía 13 años y se mudó a Bordighera para entrenar con Riccardo Piatti le costaba hablar italiano y que cuando empezó a ser famoso le preguntaban: ¿Eres alemán o italiano? Él siempre ha dicho que se siente italiano y al final los aficionados lo han entendido así. Ese debate acabó el año pasado cuando ganó la Copa Davis. Ahora la gente lo defiende como si fuera la Azzurra o Ferrari», añade Mazzoni con un último punto de fricción en el perfil del ahora ganador de dos Grand Slam.
El positivo por doping
El pasado agosto se hizo público que Sinner había dado positivo por clostebol en un control antidopaje realizado durante el Masters 1000 de Indian Wells y que la Federación Internacional de Tenis (ITF) no le había sancionado al considerar que había sido un error de su fisioterapeuta. Después de enfrentarse a las críticas de algunos tenistas, Sinner descubrió que en casa había quien no le creía.
«Fue una polémica fuerte, con grandes medios de comunicación muy encima del tema. Al principio hubo dudas sobre él, especialmente de aquellos fans que llevan pocos meses siguiéndole y viendo tenis. Ahora diría que el 99% del público italiano considera que no hizo nada mal y espera que la reclamación de la Agencia Mundial Antidopaje no prospere», finaliza Mazzoni que, como todos los presentes no duda en otorgar a Sinner el papel de favorito en las ATP Finals, un torneo hecho para aplaudirle, el clímax de su ascenso.