El líder del Mundial otorga la duodécima victoria consecutiva para su equipo, que supera el registro de McLaren en 1988. Sainz, octavo y Alonso, noveno, sin opciones de podio.
Bandera a cuadros para Verstappen en Hungaroring.AP
Cumplido el ecuador del Mundial, con un par de estrambóticos cambios de reglamento incluidos, el abuso de poder de Red Bull se mantiene tan vigente como el primer día. Si la gente se aburre no es inconveniente para Max Verstappen, que ganó en Hungaroring con 33 segundos de ventaja sobre Lando Norris, escoltado en el podio por su compañero Sergio Pérez, noveno en la parrilla. Hechos irrefutables contra los que no pudo luchar Lewis Hamilton, autor de la pole, pero cuarto en la meta tras una carrera nefasta. Tampoco Carlos Sainz y Fernando Alonso cuentan con recursos para inmiscuirse entre los mejores. Tal y como rueda el campeonato, la única duda es si Red Bull dejará algunas migajas para el resto.
Sainz, octavo en la meta, bastante tuvo con sobrevivir a los errores de Ferrari. Alonso, noveno, ni siquiera pudo obsequiarnos con algún coletazo de genio. Relegado a esa zona media donde tanto había penado en Alpine, el asturiano se vio arrastrado por lo anodino. Sin ritmo en su Aston Martin, claramente por detrás de McLaren y Mercedes, el domingo fue un mero trámite para llevar algún punto al garaje. Dos para él y uno de Lance Stroll. Este bagaje, que a comienzos de curso podría interpretarse como aceptable, se antoja ahora escaso.
Desde otra dimensión, más allá del espacio-tiempo, hay que evaluar a Red Bull, que en Hungaroring batió otro récord de leyenda: 12 victorias consecutivas, una más que McLaren en 1988. La novena en 11 carreras de Verstappen. Y el sexto podio para Pérez, capaz de resistir los postreros embates de Hamilton pese a la debilidad de sus neumáticos. Se puede glosar de mil maneras esta tiranía, pero ninguna hará verdadera justicia a lo conseguido por Christian Horner y Adrian Newey.
Drama de Alpine
Hace no tanto, Mercedes se encontraba en una situación similar, pero ahora cualquier soplido sacude su estructura. Como esta salida en Hungría, cuando Hamilton se centró en la defensa frente a Verstappen, olvidando lo que sucedía un poco más allá con los McLaren. Allí dejó su privilegiada pole para despeñarse hasta la cuarta plaza. El drama de Alpine, con un incidente entre Pierre Gasly y Esteban Ocon, desencadenó el doble abandono francés, un drama homologable al GP de Australia.
Mal fario para los herederos de Renault, dado que la mayor cuota de responsabilidad hubo de atribuirse a Guanyu Zhou, clavado en los tacos de salida y a demasiadas revoluciones ante Daniel Ricciardo, que terminó por llevarse por delante a los hombres de Otmar Szafnauer. Los comisarios actuaron de inmediato contra el piloto chino, aunque su sanción de cinco segundos, la mínima contemplada por el reglamento, debe calificarse como insuficiente.
En contraste con tanta calamidad, la puesta en marcha de Sainz con los neumáticos blandos fue magnífica. De la undécima a la sexta plaza, a la estela de Charles Leclerc, intocable para el estado mayor de Maranello. A la valentía de Carlos habría que sumar el temple de Alonso, que bastante hizo con sujetar a Sergio Pérez antes de que el Red Bull, asistido por su DRS, le arrebatase la séptima plaza a final de recta.
“¿Habéis apagado el motor?”
Cuando Sainz observó al mexicano por los espejos ya dijo a sus ingenieros que entraría de inmediato para renovar su calzado. En realidad, le tendrían que haber metido en boxes mucho antes para montar los duros nuevos. Aun con el error estratégico, el madrileño, de nuevo undécimo por delante de Stroll, al menos no se vio expuesto a la metedura de pata de los mecánicos rojos con Leclerc. Se atascó la rueda trasera izquierda y la parada del monegasco iba a demorarse 9,4 segundos.
Aunque para disgusto, el de Hamilton, que intentaba el undercut ante Norris cuando de pronto se vio nueve segundos por detrás. El clásico It’s hammer time, grito de guerra de su ingeniero, coincidió con una debacle para el heptacampeón, incapaz de meter en temperatura sus gomas duras. Su cáustica pregunta debió de escocer en el garaje de Mercedes: “¿Habéis apagado el motor?” Por no quedarse callado, Pete Bonnington respondió que perdían demasiado tiempo en la recta y en las curvas 10 y 14.
Leclerc, por delante de Sainz, el domingo en Hungaroring.AFP
Con los McLaren sin recursos ante un Verstappen inabordable, hubo que bucear en la letra pequeña para no aburrirse demasiado. En la vuelta 47, Pérez envió a Piastri sin contemplaciones hacia la hierba. La FIA, como viene siendo habitual en las últimas carreras, dejó sin castigo a Checo, pero mostró una bandera blanca y negra al australiano por superar la línea blanca en la curva 4. Mientras, Leclerc añadía otra muesca a su aciago domingo al superar los límites de velocidad en el pitlane, sancionado con cinco segundos. Como así no encajaban los planes, Cedric Vasseur ordenó un undercut para que el monegasco recuperase la posición ante Sainz.
A 18 giros para el final, Verstappen cumplió el último trámite en boxes para reincorporarse al asfalto con 12 segundos sobre Norris. Con el compuesto amarillo, sin tráfico ni otras menudencias, el bicampeón mundial paró el reloj en 1:20.504, casi tres segundos mejor que los registros de McLaren. Una vuelta rápida para derretir a la lógica. Con 46ºC sobre el asfalto y con los nuevos compuestos de Pirelli, que nadie ose tampoco desafiar al próximo campeón del mundo.
La noche del 16 de marzo de 1988, la única que pisó el césped del Bernabéu, Hansi Flick terminó con magulladuras por toda la coraza. Hubo más patadas que fútbol y el Real Madrid se clasificó para las semifinales de la Copa de Europa (2-0). El central del Bayern, tras perseguir durante los 90 minutos a Emilio Butragueño, fue víctima de una alevosa acción de Milan Jankovic que el árbitro quiso solventar sin tarjeta. Sin embargo, lo que verdaderamente tuvo que escocerle fue su fatídico protagonismo en el 1-0, obra del yugoslavo. Corría el minuto 26 cuando Flick derribó a El Buitre en la frontal. Una gran oportunidad para el libre directo de Hugo Sánchez, que Ricardo Gallego optó por ceder hacia Jankovic. Flick, el único defensa en percatarse, tuvo que salir apresuradamente de la barrera, pero el balón rozó lo justo su muslo para hacer imposible la estirada de Jean-Marie Pfaff. Desde aquella eliminación, Flick sólo pudo disputar un partido completo con el Bayern en el máximo torneo continental. En 1993, tras un rosario de problemas en sus rodillas, Flick dejó el fútbol. Tenía 28 años y no había llegado a debutar con la selección alemana.
«A menudo necesitaba la lesión de un compañero para entrar en el once. Incluso rindiendo bien, podía perder el puesto cuando el titular volvía a estar disponible. Era una situación difícil de manejar para alguien tan ambicioso como él», explica a EL MUNDO Günter Klein, autor de Hansi Flick: Die Biografie (Riva Verlag, 2021). La feroz competencia en aquel Bayern, liderado por Lothar Matthäus, Andreas Brehme o Klaus Augenthaler, obligaba a Flick a alternarse como central, interior derecho o pivote. Un cómodín para Jupp Heynckes, que acababa de aterrizar en Múnich tras ocho temporadas al frentedel Borussia Mönchengladbach.
A los 41 años, el sustituto de Udo Lattek debía gestionar los egos del vestuario, la retirada de Uli Hoeness y las urgencias de un club apremiado por su historia. Tras la derrota en la final de la Copa de Europa ante el Oporto, donde Flick también salió en la célebre fotografía del taconazo de Rabah Madjer, el Bayern sabía de la trascendental importancia de ese cruce ante el Real Madrid. Así que cuando Alexis Ponnet señaló el final, cumplidos los seis minutos de añadido, su compatriota Pfaff quiso enseñarle los tacos de Hugo Sánchez marcados en su costado. Por esa herida supuraba la decepción de Heynckes, que se sabía muy superior a Steaua, Benfica y PSV, los otros semifinalistas. El bofetón anímico fue tan duro que el Bayern se dejó puntos en seis de las últimas 11 jornadas de la Bundesliga, que terminaría en poder del Werder Bremen. Flick, de 23 años, sólo disputó cuatro de esos partidos como titular.
El influjo de Rutemöller
«A veces se quejaba del entrenador, pero años después hubo de admitir que las decisiones de Heynckes siempre fueron correctas», abunda Klein. Desde entonces, entre ambos surgió un vínculo que sobrevive hasta hoy. «En noviembre de 2019, cuando se hizo cargo del Bayern, Hansi recibió un fuerte apoyo de Jupp. Por aquellos días, todos hablaban de Flick como una solución interina, pero Heynckes defendió públicamente que contaba con el potencial para dirigir a este gran club», reitera el periodista del diario Münchner Merkur.
El otro personaje clave para el desarrollo de Flick como estratega fue Erich Rutemöller. «Durante los tres años que le dirigió en el Colonia (1990-1993) ya estaba seguro de que Hansi llegaría a los banquillos. Fue el primero en darse cuenta de que sobre el césped tenía la mentalidad de un entrenador. Y que era muy bueno conectando personas», razona Klein. Una década después, Rutemöller trabajó para la Federación Alemana (DFB), dirigiendo la academia de entrenadores cuando Flick obtuvo su licencia profesional de Fußballlehrer.
Sin esa empatía con sus jugadores no se puede entender el éxito de Flick, campeón de la Copa del Mundo de 2014 con Alemania como ayudante de Joachim Löw y timonel del Bayern durante la temporada 2019-2020, la mejor de su historia, con seis títulos. El seleccionador germano, ferviente admirador del fútbol de toque con el que la España de Vicente del Bosque alcanzó la gloria en 2010, confiaba en su primer ayudante para las acciones a balón parado, decisivas en el título de la Mannschaft en Brasil. Durante su etapa juntos (2006-2014), Flick y Löw viajaron varias veces al Camp Nou y el Bernabéu para asistir en directo a los clásicos de Liga y Champions.
Regalos por cumpleaños
El ascenso de Flick en la Federación, desde el puesto de director deportivo, supuso un trampolín para su meteórica carrera. Del banquillo del Hoffenheim pasó a asistente de Niko Kovac en el Bayern. El volcánico carácter del croata, en guerra abierta con Hasan Salihamidzic, terminaría desencadenando su destitución. Corría la undécima jornada de la Bundesliga cuando Flick promocionó como interino en el Allianz Arena, dejando claro, desde el primer minuto, que su modo de tratar al vestuario en nada se iba a parecer al de Kovac. De esa empatía saben mucho ahora en la Ciudad Condal.
«Conoce las fechas de cumpleaños de todos sus jugadores y su staff técnico. Les compra regalos. También felicita a algunos amigos que siguen al frente de equipos juveniles. Incluso les llama horas antes de una jornada de Champions», revela Klein, recordando cómo durante su etapa en la Federación mantenía hilo directo con los 18 entrenadores de la Bundesliga, sin importarle su aportación efectiva al combinado nacional. «La mayoría de aficionados no considera a Hansi como un gran comunicador, dado que no se siente cómodo cuando ha de comparecer ante la prensa. Sin embargo, creo que uno de sus puntos fuertes sigue siendo la facilidad con la que se vincula y comunica con el vestuario», razona.
Flick, el miércoles, durante el Barça-Bayern de Champions.EFE
Desde luego, los logros de Flick en el Barça han de interpretarse desde esta cercanía, de carácter humanista, con la que ha potenciado el rendimiento de Jules Koundé, Raphinha o Robert Lewandowski. Hoy, en la Ciudad Deportiva Joan Gamper se entrena a un ritmo muy diferente respecto a la época de Xavi Hernández. No se trata sólo del trabajo de Julio Tous, Pepe Conde, Rafa Maldonado y Germán Fernández, nuevos responsables de la preparación física, sino de la firme creencia de Flick en esta parcela.
Fuentes cercanas al vestuario azulgrana subrayan las diferencias respecto al curso pasado, cuando Lewandowski apenas podía resistir el avance de los minutos sin caer exhausto. Hoy, el polaco vuelve a parecerse a aquel ariete que dominaba cada rincón el área durante la fase final de la Champions 2020. El trabajo físico de Flick previo a aquella fase final de Lisboa, según recuerdan a este diario desde Alemania, resultó crucial para la sexta Orejona del Bayern. Y eso que por entonces, el gigante bávaro no exhibía un esquema tan extremo como el de este Barcelona, que mañana se presentará en el clásico con una defensa casi 50 metros por delante de Iñaki Peña. El objetivo de Flick pasa por mantener ese plan de riesgo ante Vinicius y Kylian Mbappé, posiblemente los dos mejores delanteros del planeta a campo abierto.
Un despido y un hogar
Un buen resultado en Chamartín fortalecería la candidatura del Barça y la figura de su técnico, quien hace poco más de un año vivía su peor momento como profesional. El humillante 4-1 encajado ante Japón precipitó su destitución como seleccionador alemán. Entre marzo y junio de 2023, la tetracampeona mundial sólo había solventado con victoria uno de sus cinco amistosos. Así que Hans-Joachim Watzke, presidente de la DFB, tuvo que decidir el primer despido en la historia de la Mannschaft. Por dura que se presentase la coyuntura, Flick mantuvo la calma bajo el calor de sus más cercanos.
Porque la familia siempre ejerció una gravitación decisiva para Flick, un tipo orgulloso de sus raíces provincianas. Nacido en Heidelberg, una ciudad de 160.000 habitantes a las afueras de Mannheim, su infancia transcurrió en la vecina Mückenloch. «Hans, su padre, había jugado de portero en el BSC Mückenloch. Y aquel minúsculo club fue el primero de Hansi, que siempre llevó a mucha honra ese diminutivo», rememora Klein.
Hoy, el preparador azulgrana mantiene su casa en Bammental, adonde regresa cada vez que dispone de algún día libre. De hecho, Silke, su esposa desde hace más de tres décadas, ni siquiera se ha mudado a Barcelona y se mantiene en el domicilio familiar. Un curioso modo de afrontar el contrato del Barça, extendido hasta 2026. Entonces, Flick habrá cumplido ya 61 años, seis más que el creador del mejor Barça de siempre. Desde Alemania, las fuentes consultadas por este diario, ven muy claras las diferencias. «No es un genio como Pep Guardiola, sino un técnico pragmático, capaz de ampliar las virtudes de sus jugadores y ocultar los defectos».
La coronación de Rodri como Balón de Oro 2024 representó la cúspide de un triunfo de alcance planetario para el fútbol español. En la gala celebrada ayer en París también fueron premiados Lamine Yamal (mejor futbolista sub-21), Aitana Bonmatí (Balón de Oro femenino), el Real Madrid (mejor club masculino) y el Barça (mejor club femenino). Asimismo, Dani Carvajal (cuarto) y Lamine (octavo) entraron en el top-10 del Balón de Oro, al igual que Salma Paralluelo (tercera), Mariona Caldentey (octava) y Alexia Putellas (décima). Sin olvidar a Pep Guardiola, Luis de la Fuente, Xabi Alonso y Jonathan Giráldez, que optaban al premio de mejor entrenador o Unai Simón, finalista en el Trofeo Yashin. Una extraordinaria representación que evidencia el estado de nuestro fútbol, en el mejor momento de su historia. Estas son cinco razones de un éxito mundial.
Títulos de selecciones
Quizá ningún argumento con tanto peso para valorar a una potencia como el balance de sus selecciones. En categoría masculina, España es la vigente campeona de cuatro torneos: la Eurocopa (2024), los Juegos Olímpicos (2024), la UEFA Nations League (2023) y el Europeo sub19 (2024). Hay que añadir un título más en categoría femenina, donde ostenta el Mundial (2023), la Nations League (2024), el Mundial sub17 (2022), la Eurocopa sub19 (2024) y la Eurocopa sub17 (2024). Este bagaje, que concilia los éxitos de los mayores y los jóvenes, multiplica el optimismo para el Mundial de EEUU (2026) y el Mundial de Brasil (2027).
Una idea desde abajo
El fútbol base español y la aplicación de una idea común llevan años sirviendo como ejemplo en todos rincones del planeta. Desde finales del pasado siglo, las instituciones públicas y la Federación (RFEF) iniciaron un triple cambio: de estructuras (con canchas de fútbol-siete de hierba artificial y pabellones cubiertos de fútbol sala), de entrenadores (con licencia desde la base) y de paradigma (con el balón como protagonista). Y hoy, sencillamente, se recogen los frutos a todos los niveles. Que el actual momento de gloria coincida con el peor de la Federación explica, mejor que nada, la fuerza y la resiliencia de nuestro fútbol.
El poder de LaLiga
El nivel de los equipos de LaLiga se demuestra a través de su nivel en los torneos continentales, donde lucen una racha demoledora. Porque desde los tropiezos de Valencia y Alavés en la Champions y la Copa de la UEFA de 2001 ante Bayern y Liverpool se han enlazado 19 finales sin derrota ante adversarios europeos. Desde el 2-1 del Real Madrid al Leverkusen en Hampden Park (2002) al más reciente 3-1 de los blancos frente al Dortmund en Wembley. Entre medias, los triunfos de la selección absoluta en tres Eurocopas (2008, 2012, 2024) y una Copa del Mundo (2010).
El valor de ellas
Por primera vez desde 2018, año de la creación del Balón de Oro femenino, un país ha acaparado las dos máximas distinciones individuales. Rodri y Aitana se repartieron la gloria en París. Sin embargo, el factor diferencial en nuestro país a lo largo de la última década lo han marcado ellas. No sólo a través de los logros colectivos de la selección o del Barça, con tres Champions desde 2021, sino con su masiva representación en el Balón de Oro. Alexia Putellas ganadora en 2021 y 2022, ha cedido ya su trono a Aitana, mejor futbolista en 2023 y 2024. Asimismo, las menciones de honor para Salma Paralluelo (tercera en 2023) y Jennifer Hermoso (segunda en 2021 y Premio Sócrates 2024 en reconocimiento a su compromiso para la construcción de una sociedad más justa e inclusiva).
Dos buques insignia
La supremacía de Real Madrid y Barça, los dos grandes transatlánticos españoles, se escenificó ayer en el Théâtre du Châtelet. Pese a la decisión de no viajar, en protesta por la derrota de Vinicius ante Rodri, el equipo blanco fue proclamado como el mejor del año, con Carlo Ancelotti como mejor entrenador, con Jude Bellingham tercero en el Balón de Oro y con Kylian Mbappé, sexto y Premio Gerd Müller al máximo anotador del curso (52 goles). El Barça, mejor club femenino, pudo añadir a Dani Olmo, decimotercero, Pau Cubarsí, quinto en el Trofeo Kopa, más Giráldez, Lucy Bronze y Ewa Pajor en categoría femenina. Si Florentino Pérez ha consolidado al Madrid como el de mayores ingresos en Europa, según los últimos datos de Deloitte, Joan Laporta aún lucha por reflotar a un club en situación crítica, pero que hoy ya parece preparado para asaltar todos los títulos en juego.
No era un simple trozo de tela, sino la causa que aún muchos defienden, uno de los emblemas de todo Aragón. Durante semanas, la bandera del Real Zaragoza flameó hecha jirones en la Ciudad Deportiva. Hasta que el pasado viernes, al fin, optaron por adecentarla. Dos días después, el equipo sumó en Granada su sexta derrota consecutiva, la novena en 13 jornadas, que le consolidaba como colista en Segunda. Jamás, en 93 años de historia, el club había vivido una situación tan crítica. Sin identidad, sin rumbo, sin puentes entre la afición y los propietarios, hoy parece abocado al descenso a Primera RFEF. De nada sirven ahora sus seis títulos de Copa del Rey, ni su millonario desembolso en el Ibercaja Romareda, el flamante estadio que acogerá el Mundial 2030. A nueve puntos de la salvación, el Real Zaragoza agoniza, víctima de una trágica concatenación de errores.
La total ausencia de explicaciones resulta tan flagrante que los gritos de Rubén Sellés se escucharon con nitidez el pasado lunes. "Estamos aquí otra vez en un puto velatorio. Vamos a darnos una oportunidad a todos porque ya está bien de victimismo", espetó el entrenador a sus futbolistas, sabedor de los micrófonos que le apuntaban. Esa calculada puesta en escena previa al entrenamiento compendia el momento actual del Real Zaragoza. Tras 13 temporadas de condena en Segunda, parece llegado el momento de que se ejecute la pena de muerte. No sólo se trata del ridículo, la improvisación y el sinsentido. También de una directiva ausente, de una entidad fantasma, que más que un equipo de fútbol parece una sociedad pantalla.
Desde julio de 2022, Jorge Mas, dueño del Inter Miami, ejerce como presidente del Real Zaragoza. El multimillonario de origen cubano es la cabeza visible del grupo inversor Real Z LLC, que agrupa a otras sociedades como Global Tavira, cuyo máximo accionista es Pablo Jiménez de Parga, secretario del consejo de administración del Atlético de Madrid. En el consejo de administración presidido por Mas también se sientan Mariano Aguilar y Emilio Cruz, hombres de la confianza de Miguel Ángel Gil Marín, CEO del club rojiblanco. Entre el resto de inversores destacan Joseph Oughourlian, presidente del grupo PRISA; Pilar Gil, vicepresidenta de PRISA; y el constructor Juan Forcén, el único consejero nacido en Zaragoza.
"Hay plantilla, pero no equipo"
Durante la etapa de Mas se han disputado 139 partidos y el presidente sólo asistió a nueve en directo. Desde el palco vio desfilar a nueve entrenadores distintos. A su llegada, la deuda neta se cifraba en 67 millones de euros. Desde entonces ha bajado un 28% en dos años, para situarse en 48,8. Y el capital social, tras cuatro ampliaciones, se ha multiplicado por siete, desde los 6,36 millones de euros, a los 44,98 actuales. Su límite salarial se eleva hoy a 11,3 millones, el décimo más alto de la categoria.
Esas cifras macro chocan con el demoledor balance futbolístico: 161 puntos de 417 posibles (38,6%); tres directores deportivos distintos, (Txema Indias, Juan Carlos Cordero y Miguel Torrecilla), dos directores generales (Raúl Sanllehí y Fernando López) y más de medio centenar de fichajes. El marfileño Paul Akouokou, una de sus últimas incorporaciones, fue expulsado durante la humillación ante la Cultural Leonesa (0-5) por romper en pedazos el monitor del VAR. El turco Sinan Bakis, defenestrado desde la primavera de 2024, disputó el pasado domingo sus primeros 20 minutos en Los Cármenes tras 12 jornadas inédito.
"El año pasado nos salvamos porque el Deportivo vino aquí de vacaciones. Sólo así pudimos ganarles. También tuvimos suerte con los resultados del Eldense", admiten fuentes cercanas al club. "Tenemos una plantilla similar a la de nuestros rivales, pero no un equipo que salga a competir como lo hacen los demás", añaden. Con este panorama, la salvación se antoja una cuestión de fe. "Estoy rezando para que el descenso sea barato, no como le sucedió al Deportivo, que bajó en 2020 con 51 puntos", concluye otro miembro del entorno blanquillo.
Vista exterior del Ibercaja Estadio.REAL ZARAGOZA
¿Cuál es, pues, la raíz del problema? ¿Y por qué nadie es capaz de dar con la tecla? Estas dos preguntas sobrevuelan hoy por el parking de la Expo 2008 donde se ha levantado, en apenas 26 semanas, el primer estadio modular y desmontable del fútbol profesional español. El Ibercaja Estadio, al que los socios han bautizado como el IberChapa. La sede del equipo hasta el final de la temporada 2026-27, cuando se inaugure el Ibercaja Romareda. La joya de la corona para el Gobierno de Aragón, presidido por Jorge Azcón (PP), y para el Ayuntamiento de la ciudad, con la alcaldesa Natalia Chueca (PP) al frente.
Según la última ampliación de capital de la sociedad mixta que regula la construcción y explotación del estadio, el coste asciende ya a 169 millones de euros, que se sufragarán en su mayor parte con fondos públicos. Por el momento, el club únicamente ha abonado los seis millones que le correspondían como primera aportación a la sociedad limitada que formó con el Ejecutivo autonómico y el Consistorio.
La salida del fútbol profesional pondría en serio riesgo la viabilidad económica del Real Zaragoza, que ya estuvo al borde de la desaparición en el verano de 2014 tras la ruinosa gestión de Agapito Iglesias. Así, como consecuencia de ello, los pagos que la entidad debe efectuar para afrontar la construcción de la Nueva Romareda se verían gravemente comprometidos.
"Con tanta presión social y mediática, para resolver el día a día hay que saber moverse en este mundillo pantanoso"
El club es el inversor de menor peso en el proyecto, ya que sólo aporta 40 millones. Dicha cantidad debe ser abonada en plazos anuales, de los cuales ya ha incumplido con la responsabilidad de sufragar los 6,8 millones correspondientes al primero. Para evitar el colapso de la sociedad en sus inicios, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento decidieron no sancionar a la entidad, como estaba recogido en el acuerdo inicial, y reorganizar el cronograma de pagos para que en 2025 la cantidad a aportar fuese de 10 millones. Sin embargo, a falta de menos de dos meses para que finalice el año, aún no ha ingresado ese dinero.
"Esto da para una película", subraya un ex empleado del Zaragoza, en conversación con este diario. Tras 14 años en las oficinas del club, asiste estupefacto a la actual deriva. "Ahora se habla mucho de la influencia de Forcén, pero yo jamás lo vi por aquí. Sólo los días de la Junta de Accionistas. Siempre me pareció un personaje que maquinaba por los pasillos. Sin embargo es el único que conoce hoy la idiosincrasia del Zaragoza", prosigue. Por eso, a su juicio, no resulta casual que el técnico que rozó el ascenso fuese Víctor Fernández; que el mejor director deportivo fuese Lalo Arantegui, ex futbolista del filial; y que el capitán más firme ante las adversidades fuese Alberto Zapater.
"Con tanta presión social y mediática, para resolver el día a día hay que saber moverse en este mundillo pantanoso. Porque los maños somos raros, en el sentido de que criticamos siempre mucho lo nuestro, pero no permitimos que se critique desde fuera. Y esta manera de ser influye en todo", desarrolla.
Aficionados zaragocistas en Castellón, el pasado 31 de agosto.REAL ZARAGOZA
Zapater, leyenda viva del zaragocismo, ha sido el último en traspasar una de las puertas giratorias facilitadas por Alliance Global Partners, la estructura multipropiedad que hoy acoge al Zaragoza, en compañía de Atlético de Madrid, Inter Miami, Atlético San Luis (México), Lens (Francia), Millonarios (Colombia) y Ottawa (Canadá). El ex capitán disputó el pasado domingo el último partido de su carrera con el Ottawa, proclamándose campeón del campeonato canadiense. Otro que se benefició de los trasvases fue Sanllehí, ex del Barça (2008-2017) y del Arsenal (2018-2020), quien tras apenas dos años como director general y con contrato en vigor, cesó en el cargo para convertirse en presidente de operaciones del Inter Miami. Unos días más tarde fue relevado por López, también bajo el paraguas de Gil Marín, que había ejercido esa misma labor en el Ottawa.
En lo que respecta a la transición con el pasado, además de Forcén, destaca la figura de Fernando de Yarza-López Madrazo, consejero durante la etapa de la Fundación 2032, bajo los auspicios de César Alierta. Hoy, al presidente del grupo Henneo, empresa editora de El Heraldo, se le sigue considerando como un poder en la sombra. De hecho, las grandes decisiones en el Real Zaragoza parecen regirse bajo el sigilo y la opacidad.
"No entendemos los méritos de Aguilar para seguir como consejero delegado. Nadie ha escuchado su voz, no viene nunca por la ciudad. Ejerce como mano derecha de la propiedad, pero este hombre está arruinándolo todo", apuntan a EL MUNDO desde la Federación de Peñas del Real Zaragoza. "Aunque digan que no, se toman muchas decisiones desde Madrid. Además, el presidente vive en Miami. Así que da la sensación de que no hay nadie al mando y de que se gobierna el club como un grupo de WhatsApp", completan. "Existe una gran separación entre propiedad y gestores. De modo que lo único que reclamamos a los propietarios es que apuesten de verdad por unos gestores competentes", reclama esta agrupación, que el pasado 2 de noviembre ya convocó un acto de protesta previa al partido frente al Deportivo (0-2).
Cómo afrontar los pagos
Con 23.000 socios a medio camino entre la angustia y la resignación, resulta pertinente preguntarse por la mera supervivencia. "No creo que las instituciones dejen caer al club. Tampoco los actuales dueños, que han invertido mucho dinero", desliza una de las mencionadas fuentes.
Asimismo, desde el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza evitan hablar de un temor a que el club no sea capaz de afrontar sus pagos en el futuro y que la Nueva Romareda deba ser financiada casi exclusivamente con dinero público, a excepción de los 10 millones pagados por Ibercaja para dar nombre al recinto durante una década.
"Al club, mientras tanto, se le zarandea sin descanso"
Tanto Chueca como Azcón han reafirmado en numerosas ocasiones su "confianza" en la entidad y su dirigencia, y ambos esperan que sean capaces de revertir el nefasto momento deportivo. "No nos merecemos tener un equipo que es incapaz de tener una victoria. Lo que más me preocupa es la situación del club; el resto son cuestiones que habrá que gestionar", expresó la regidora local hace unas semanas.
El estadio es uno de los proyectos de más importancia en el desarrollo de las legislaturas de ambos dirigentes populares, por lo que su construcción, tal y como aseguró el propio Azcón, "es imparable". Gracias a él, la capital de Aragón será sede del Mundial 2030 y contará con una infraestructura de última generación para albergar todo tipo de conciertos y eventos. A la espera de la Copa del Mundo, las calamidades siguen azotando bajo un huracán de intereses cruzados: "Al club, mientras tanto, se le zarandea sin descanso".