La Kings League Américas tuvo este martes por la noche su gala de presentación, en la que el español Gerard Piqué era uno de los invitados. Lo que no esperaba el ex del Barça era convertirse en el protagonista por una cáida que se ha vuelto viral.
Todo ocurrió cuando Piqué, en uno de los descansos de la gala, se dirigía a la grada del plató a firmar una autógrafo a un niño. Cuando iba hacia él, hablando por el móvil, cae por un agujero que separaba el plató de la grada.
Por lo que se aprecia en las imágenes, el empresario no mide bien la distancia para bajar del plató a esa zona de separación y desaparece por el hueco ante la preocupación de varios técnicos cercanos al lugar del accidente.
Pocos segundos después, Piqué se levanta haciendo indicar que no se ha lastimado y que el percance no queda en más que una anécdota.
Incluso alguno de sus grandes amigos como Ibai han compartido el vídeo preguntándole a Piqué por lo sucedido, a lo que el ex defensa ha respondido con un cómico: “Truco de magia”.
Se presentó en Austin a 55 puntos del liderato y pone rumbo a México a sólo 40, con la mirada inyectada en sangre, cada vez más convencido de que puede obrar el milagro. Max Verstappen venció con autoridad en Austin por delante de Lando Norris y Charles Leclerc, reducidos a comparsas, enfrascados en su particular duelo, definido más por sus carencias que por sus virtudes. No hubo modo de acercarse al tetracampeón, que enlaza tres victorias en las cuatro últimas carreras para pánico de Oscar Piastri. El líder del Mundial, quinto en la meta, se limitó a pasar desapercibido y a sacar la calculadora hasta cruzar quinto la meta.
Siempre lo hace parecer sencillo, pero baste recordar la suerte que corrieron los tres anteriores polesitters en el Circuito de las Américas, donde Norris acabó cuarto el año pasado, Leclerc fue descalificado en 2023 y Sainz tuvo que abandonar en 2022. Ajeno a estas contingencias, Verstappen lideró de punta a punta, con vuelta rápida abrochó ayer su séptimo grand chelem, superando ya a Lewis Hamilton y a sólo uno del récord de Jim Clark.
En el momento en que retiraron las mantas del Ferrari, dejando al aire los neumáticos de Leclerc, el panorama se despejó aún más para Mad Max. La única prioridad del holandés era doblar la primera curva en cabeza, un logro en apariencia sencillo, pero que ningún autor de la pole había llevado a término desde 2019. A partir de ese momento, sólo debía apretar a fondo para cimentar su ventaja. A partir de ahí, calcar la estrategia de Norris en boxes.
Abandono de Sainz
Verstappen cumplió con creces su cometido, favorecido además por la elección de Leclerc, ganador el año pasado en esta pista. Con los blandos, el monegasco había prendido de inicio sus fuegos artificiales, superando incluso a Norris, obstaculizando de este modo cualquier intento del británico. De sobra sabía Max que no podían permitirse ciertas licencias en McLaren, con Piastri atascado en la quinta plaza, por delante de George Russell.
Durante el primer tercio de carrera, las únicas noticias de McLaren llegaron a través de las advertencias de los comisarios por los track limits. Hasta que en la vuelta 20 enseñaron una bandera blanca y negra a Norris. Si volvía a rebasar alguna línea blanca con las cuatro ruedas sería penalizado con cinco segundos. Por entonces, Lando parecía desesperado a la estela de Leclerc, a quien sólo pudo superar traccionando en la curva 11. Sin gomas, Leclerc suponía otra presa fácil para Lewis Hamilton. Sin embargo, en lugar de cederle paso, los Ferrari se jugaron el pellejo en una absurda pugna, previa al paso por boxes de Charles.
La inercia positiva, reforzada con su podio del sábado en la sprint race, le duró apenas seis vueltas a Sainz. Las prisas fueron malas consejeras para el madrileño, que obsequió al respetable con una fantástica maniobra ante Oliver Bearman en la curva 12, pero que no anduvo tan fino frente a Andrea Kimi Antonelli. Se empeñó Carlos en meter el morro en el interior de la curva 19 y se topó con el Mercedes. Con tan mal fario que el impacto le forzó a la retirada, mientras el italiano marcaba la vuelta rápida rodando penúltimo, sólo tras Alex Albon, que también había chocado con Gabriel Bortoleto.
Sainz, frente a Antonelli, el domingo en Austin.AFP
Mientras tanto, Alonso controlaba los bostezos en la décima plaza, a mitad de camino entre Nico Hulkenberg y Liam Lawson. No daba para más el AMR-25, el octavo coche de la parrilla, así que ese punto debería incluso considerarse como bueno en Aston Martin.
En la vuelta 32, Norris se pasó de frenada en el pit-stop, bloqueando a su llegada al cajetín. Las operaciones de los mecánicos se alargaron 3,8 segundos, un retraso que le obligaba a ceder otra vez la segunda plaza a Leclerc. Por descontado, Verstappen pidió de inmediato su turno y los mecánicos de Red Bull cumplieron con solvencia (2,6 segundos). A partir de ese momento su única preocupación sería redondear el grand chelem, completado gracias al pit-stop de Russell, que le permitía liderar las 56 vueltas.
Norris, por el contrario, debía remar contra corriente, sin abusar en las trazadas, alejándose lo más posible de los bordillos. "No tengo agarre cuando me acerco", lamentaba, en referencia al mal endémico del MCL-39 con aire sucio. Se percibía su desesperación a través de la radio, pero él aguardó su momento. A cinco giros del final, Lando reconquistó la segunda plaza con una bonita maniobra en la curva 12. Muchos metros por detrás, Piastri jamás inquietó a Hamilton. Más que satisfecho con mantenerse lejos del alcance de Russell, el australiano pensó que ese quinto puesto podría valer también un título.
La derrota ante el Chelsea, con un contundente 3-0, llevó a Hansi Flick a tirar de pragmatismo, por mucho que quisiera rescatar alguna cosa positiva del juego de los suyos en Stamford Bridge. "Va a ser muy difícil estar entre los ocho primeros, pero todo es posible", aseveró el técnico azulgrana en declaraciones a Movistar Liga de Campeones tras un duelo en el que, en su opinión, todo se vio muy condicionado por la expulsión de un Araújo. El uruguayo vio la quinta tarjeta roja en su etapa como azulgrana que fue a la vez la segunda en un choque de máxima exigencia tras la que se llevó ante el PSG en la vuelta de los cuartos de final de la Champions en la temporada 2023-24.
"No sé exactamente cuántos minutos han sido, pero ha sido mucho tiempo con uno menos y el Chelsea es un equipo muy bueno cuando tiene el balón. Tenemos que aceptar esta derrota, pero también he visto motivos para pensar en positivo", arengó el germano, quien lamentó la opción fallada por Ferran Torres en el arranque del encuentro.
"En circunstancias normales, deberíamos haber marcado en esa primera gran ocasión que tuvimos, pero después, con un futbolista menos en el terreno de juego, ante este Chelsea, no es fácil, para nada. Hemos peleado y he visto algunas cosas positivas, pero hemos perdido demasiados balones, balones fáciles, bajo presión y al buscar pases que no parecían demasiado complicados. Tenemos que analizarlo todo, pero también quiero llevarme algunas cosas buenas de este partido", analizó el entrenador azulgrana.
"todo el rato corriendo tras el balón"
En el vestuario, mientras, hubo una buena dosis de autocrítica. "Tenemos que ser mas competitivos en este tipo de partidos, ante rivales que van siempre al duelo y que buscan segundos balones. Si no te haces fuerte y te los ganan, es casi imposible lograr la victoria", explicó Eric García al término del encuentro.
"Estamos fastidiados, porque habíamos logrado crear un par de ocasiones buenas, pero encajamos a balón parado. En la segunda parte queríamos buscar nuestras opciones, pero a partir de que encajamos el segundo ya había poco que hacer", apuntó el defensa azulgrana, quien destacó el gran desgaste al que los sometió el Chelsea. "No hemos sabido ajustarnos bien, siempre encontraban el hombre libre y nos han tenido todo el rato corriendo detrás del balón", sentenció.
Joan García, quien se las arregló para dejar la portería a cero ante el Athletic, tampoco tuvo el día en Londres. "Veníamos con la intención de conseguir los tres puntos, sobre todo tras el empate frente al Brujas, pero ha sido duro. Ya lo era 11 contra 11, y con uno menos hemos intentado luchar, pero ellos tienen calidad, han sabido encontrar los espacios y no ha podido ser", analizó el arquero azulgrana, quien señaló que el vestuario trató de animar a Araújo al descanso. "A nadie le gusta dejar a su equipo con uno menos. El mensaje a la media parte era meterle ganas, pero el gol que han marcado al poco de empezar el segundo tiempo lo ha roto todo", zanjó el guardameta barcelonista.