Jordan Díaz responde a Pichardo con la imagen de tres personajes de animación llorando

Jordan Díaz responde a Pichardo con la imagen de tres personajes de animación llorando

Actualizado Jueves, 13 junio 2024 - 09:43

Jordan Díaz, campeón de Europa de triple salto en los campeonatos continentales que se están disputando en Roma, respondió en redes sociales a las acusaciones del portugués Pedro Pichardo sobre su marca de 18,18 metros con una imagen de tres personajes de animación llorando.

La respuesta de Jordan Díaz, también en redes sociales, se produjo apenas una hora después de que este miércoles Pedro Pichardo preguntase en Instagram, con ironía, "¿cómo sabemos que realmente eran 18,18?".

Para saber más

"Nunca he necesitado utilizar sustancias prohibidas para ganar, nunca he cambiado para saltar más lejos, nunca he pegado a nadie, ni he utilizado "influencias" para ganar una competición. Me gustaría que la Federación Europea, World Athletics y los jueces responsables dieran una respuesta y aclaración lo antes posible sobre qué pasó con la regla de salto cuando el atleta de España hizo esa gran marca", declaró Pichardo.

"En una competición de este nivel no es normal hacer una gran marca con la regla electrónica apagada, el atleta salió del arenero celebrando sin darse cuenta de dónde había aterrizado porque la marca ya estaba apagada, pero parece que él ya sabía que me había adelantado incluso antes de la medición y sin que la regla electrónica estuviera encendida", subrayó.

"Los deportistas sabemos que sin ninguna referencia es difícil saber si fue un buen salto o no, ¡¡¡pero él ya lo sabía!!! ¿Por qué se encendió en sus 17,96 metros y no en su salto más largo? Un minuto después de su gran salto se volvió a encender y casualmente yo fui el siguiente en saltar", añadió.

Jordan Díaz, también de origen cubano y que debutaba en una gran competición internacional con España tras conseguir la nacionalidad, ganó con el tercer mejor salto de la historia, 18,18 metros, conseguida en su quinto intento, con la que superó a Pichardo, que dominaba la prueba desde el segundo salto con 18,04.

El ocaso del inoxidable Cristiano Ronaldo, hombre récord de las Eurocopas, y otros líderes de despedida

Actualizado Jueves, 13 junio 2024 - 07:46

«Su hambre es de un jugador de 18 años». Esta frase de Roberto Martínez, seleccionador de Portugal, encierra parte de la explicación de por qué Cristiano Ronaldo sigue siendo una estrella que brillará en la Eurocopa con 39 años y un sinfín de récords a sus espaldas. Mientras emerge una nueva generación liderada por Kylian Mbappé o Jude Bellingham, el portugués, pese a su desaparición de las grandes ligas y el escaparate de la Champions con la marcha a Arabia Saudí, sigue dejando huella en la historia del fútbol. Sin la responsabilidad de ser el único jugador que debe tirar de Portugal, se presenta en el que quizá sea su último gran torneo internacional dispuesto agrandar aún más su enorme leyenda.

Llega a esta Eurocopa, la sexta de su carrera, con 35 goles en el Al-Nassr, un nuevo registro histórico en Arabia Saudí que le da la Bota de Oro del campeonato, y con la amargura de haber enviado al poste el penalti que le privó de ganar también la Copa y firmar un doblete. Es ese gen competitivo que hace llorar al cinco veces Balón de Oro lo que le mantiene vivo en su selección. «Nunca he trabajado con un jugador que muestre tanto sacrificio en su día a día. Tiene el deseo de ser el mejor en cada entrenamiento», dijo el seleccionador luso a los pocos días de convivir con él en las primeras concentraciones.

Ésa es la clave que ha llevado a Cristiano a sumar 207 partidos con la camiseta nacional, algo que nadie nunca había hecho. 196 había logrado el kuwaití Al Mutawa y se quedará lejos. Sólo con la fase de grupos, la cifra aumentará. De momento ya es el único jugador que ha disputado seis fases finales desde que Luiz Felipe Scolari le hizo de debutar en 2003.

Esperan los portugueses que también fulmine su registro anotador, que ya va por 130 goles. Con 14 tantos es el máximo goleador histórico en los campeonatos de Europa, el único que ha logrado un hat trick en tres ediciones consecutivas del torneo (2012, 2016 y 2020). Su último gol en una fase final se lo marcó a Francia con 36 años y 138 días. Cada vez que Cristiano huele el momento decisivo de una gran competición, se va con goles. Lo ha hecho en las diez que ha participado, fueran Mundiales o Eurocopas. Estos registros podrán caer con más facilidad ahora de Roberto Martínez le asentará en el área, aprovechando la inteligencia de sus movimientos, su definición y hasta juego aéreo.

Será uno de los tres estiletes con los que Portugal pretende, después de una clasificación impecable, creer en el torneo y acercarse a la Copa que sólo ha levantado una vez en su historia, en 2016 ante Francia en París. Aquello supuso sacarse la espina que Grecia les clavó en 2004 arrebatándole el título en Lisboa, en un partido donde un jovencísimo Ronaldo no pudo evitarlo.

Modric, Kross y Lewandowski

No es la única estrella que apura los destellos con su selección. En Croacia lo hará Luka Modric. No quiere ponerle fecha a su adiós, pero camino de los 39 años, el capitán sabe que se acerca. Subcampeón del Mundo en Rusia en 2018 y semifinalista en Qatar, donde necesitó una repesca para clasificarse, España le arrebató la posibilidad de alzar la Nations League el pasado mes de junio y ahora quiere jugar sus cartas en esta Euro, otra vez con España de por medio.

Su liderazgo, en el campo y fuera, es indiscutible y el relevo generacional, imposible. Modric tenía en la cabeza esta competición, a la que ha tratado de llegar listo pese a su menor protagonismo en el Real Madrid y buscará salir del equipo nacional con el mayor éxito posible.

Más inesperado ha sido para Toni Kloss ponerse de nuevo la camiseta de Alemania. El centrocampista, en uno de los momentos más dulces de su carrera a 34 años, aceptó la propuesta del seleccionador Julian Nagelsmann para unirse de nuevo a la Mannschaft como broche final a su carrera. Colgará las botas después de este torneo en el sueñan en llegar muy lejos después de varapalo que supuso la eliminación en Qatar en la fase de grupos. «Si no pensara que es posible ganar esta Eurocopa no habría vuelto. Tengo hambre y, aunque terminar mi carrera con una Champions y una Eurocopa podría ser casi cursi, ganar este torneo es lo que pretendo», confesaba el alemán horas antes del partido inaugural frente a Escocia.

Kross no estuvo en Qatar, pero sí Robert Lewandowski liderando a una Polonia que necesitó una repesca para clasificarse y cayó en octavos ante Francia. Nadie le discute el brazalete al delantero del Barça porque, con 35 años, es el futbolista con más internacionalidades (148) y con más goles (82), pero arrancará la competición con molestias musculares.

Nadie puede cuestionar tampoco a Antoine Griezmman en Francia. Pese a que los focos están siempre sobre en Mbappé, el atlético quiere no sólo volver a ser campeón con 33 años sino brillar como lo hizo en Rusia o en Qatar y Deschamps está dispuesto a empujarle para ello.

Tan cerca del adiós nacional como el galo podría estar Kevin De Bruyne. El capitán de los diablos rojos busca un protagonismo para Bélgica que, pese a partir como favorita en varios torneos, no ha conseguido dar el salto definitivo. Ahora lo hace, además, sin Courtois, fuera de lista por disputas con el seleccionador. A sus 32 años, y aunque sólo queden dos para el Mundial de EEUU, México y Canadá, afronta el final de su etapa en el City y se abre a la puerta al exotismo, y el poder de los petrodólares, de Arabia.

Estos jugadores son las banderas de sus selecciones. En algunos casos se prepara su sucesión, en otros el vacío será inmenso.

La presión de Francia e Inglaterra sobre Mbappé y Bellingham, las estrellas que dijeron “no” a París y a la Premier

Actualizado Jueves, 13 junio 2024 - 07:46

Los dos tienen un valor de mercado de 180 millones de euros, el más alto de toda la Eurocopa. Los dos vestirán el número 10 de su selección, el dorsal más icónico del fútbol. Los dos son la viga que soporta la presión de sus países, obligados a ganar un torneo en el que parten como claros favoritos. Los dos, por si fuera poco, jugarán a partir de agosto en el mismo equipo, el Real Madrid, actual campeón de Europa y centro mediático del balón. Kyl

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Los Celtics vencen en Dallas, acarician el anillo y Doncic acaba expulsado

Los Celtics vencen en Dallas, acarician el anillo y Doncic acaba expulsado

Los Boston Celtics estuvieron a punto de desperdiciar una ventaja de 21 puntos en el cuarto período, pero triunfaron este miércoles por 106-99 en el campo de los Dallas Mavericks para tomar ventaja 3-0 en las Finales de la NBA, lo que les deja a un solo triunfo del decimoctavo anillo de su historia.

Los Celtics comenzaron la cuenta atrás para un título que esperan desde 2008 y que rompería el empate con Los Ángeles Lakers para volver a ser la franquicia más ganadora de la NBA. Tendrán su primera 'bola de partido' este viernes, de nuevo en el American Airlines Center.

La baja del letón Kristaps Porzingis no frenó a la todopoderosa máquina de Joe Mazzulla.Jayson Tatum, con 31 puntos, seis rebotes y cinco asistencias, y Jaylen Brown, con 30, lideraron la victoria de los Celtics frente a unos Mavericks en los que el esloveno Luka Doncic metió 27, pero acabó expulsado por cometer seis faltas con 4.12 minutos por jugar en el cuarto período.

Aumentó el nivel Tatum, eclipsado en los dos primeros partidos primero por Porzingis y luego por Jrue Holiday, pero fue Jaylen Brown quien asumió la responsabilidad en un cuarto período de infarto, cuando los Mavs sellaron un 22-2 para revivir tras un 70-91.

Brown, MVP de las finales del Oeste, acabó el partido con 24 de sus 30 puntos en la segunda mitad, a los que sumó ocho rebotes y ocho asistencias.

Holiday no pasó de los nueve y Derrick White firmó 16, con cuatro triples de gran peso. El dominicano Al Horford, con ocho puntos, cinco rebotes, dos asistencias y dos robos, ve acercarse el anhelado anillo.

Los Mavs cayeron con mucho honor, pero el 0-3 los deja prácticamente sentenciados. Así lo dice la historia: cero remontadas en 154 precedentes.

Doncic acabó su partido con 27 puntos, seis rebotes y seis asistencias y Kyrie Irving firmó 35, tres rebotes y dos asistencias para los Mavs.

Vibra el American Airlines Center

Esperó trece años el American Airlines Center para volver a acoger unas Finales de la NBA y la respuesta del público fue contundente. Se jugó en un ambiente vibrante, muy hostil para los Celtics, y los Mavs lo aprovecharon para morder. Desafiaron la lógica los texanos en el cuarto período, pero no pudieron cerrar una gesta para la historia.

Marcaron territorio con un arranque feroz y con Irving decidido a entrar en esta serie. Kyrie firmó una entrada y Doncic conectó un triple para fijar el ritmo del choque. En menos de dos minutos los Mavs se escaparon 9-2 y Mazzulla no dudó en parar el partido con el tiempo muerto.

Irving, que llegaba a este choque tras un 0 de 8 en triples, pisó el acelerador y los Mavs tomaron una tempranera ventaja de 25-12. Pusieron el partido en el carril que deseaban, pero Boston no tembló. Sabe entender los momentos y pese a un arranque con pocas soluciones ofensivas, respondió con un contundente 11-0 que le volvió a poner en el partido.

Sin un coloso como Porzingis limpiando la pintura, Doncic e Irving se movieron con soltura. Entraron en busca de puntos fáciles y no dudaron en lanzar desde el arco. Kyrie selló cuatro de cinco en la primera mitad y llevaba ya veinte puntos al descanso, con Doncic ya sumando 17.

Luka Doncic, durante el último cuarto del tercer partido de la final.

Luka Doncic, durante el último cuarto del tercer partido de la final.Getty Images via AFP

A pesar de eso, los Celtics consiguieron regresar a los vestuarios abajo un solo punto, en el 50-51. Considerado el ritmo anotador de Doncic e Irving, y el hecho de que Tatum (20 puntos) no encontraba apoyo ofensivo en Brown (6) ni Holiday (4), para Mazzulla había razones para sonreír en los vestuarios.

Y en el tercer período los Celtics recogieron los dividendos. Con un Brown monstruoso e incontenible, que lideró con 15 puntos un 35-19 que dejó tocados a los Mavs. Boston tiró con un 65 % de acierto (tiros de campo) y metió cinco triples. Los Mavs tan solo lanzaron dos tiros desde el arco, con el 50 % de acierto.

Mate descomunal de Brown...

Holiday y Tatum sellaron dos triples consecutivos para dar el primer golpe al encuentro y un mate de 'JT' tras un tapón defensivo de White completaba un parcial de 13-2 que dio dobles dígitos de ventaja a los Celtics en el 71-61.

La defensa de los Celtics se cerró y obligó a los Mavs a tomar tiros muy complicados, con pobres resultados. E incluso cuando PJ Washington logró conectar un triple de la esperanza, la respuesta de Boston fue un doble puñetazo. Triple de White con mucha ayuda del tablero y mate estratosférico de Brown que dejó enmudecido al coliseo. Era el 85-70 para entrar en el último período.

Dos triples consecutivos, de Brown y White, en 54 segundos del cuarto período dispararon la ventaja hasta el 91-70. Cuando Jason Kidd paró el partido, el American Airlines Center había perdido la fe. Y los Celtics pensaban tenerlo ganado.

Thriller final

Fue entonces cuando llegó el apagón de Boston. Los Mavs, ya si presión, lograron un 10-0 en 2.43 minutos y volvieron a poner a su público en el encuentro. Los Celtics se atascaron por completo y los texanos reabrieron una contienda que parecía cerrada con un demoledor 20-2 que les dejó a tres puntos, luego de tres libres de Irving.

Sin embargo, en un paseo triunfal de los Celtics convertido en un thriller faltaba una nueva sorpresa. Con 4.12 minutos por jugar, Doncic cometió su sexta falta al derribar a Brown cuando este intentaba entrar en la pintura. Kidd pidió la revisión, sin éxito. Los Mavs se quedaron sin su líder con una 'mini-prórroga' por delante.

Irving redujo el margen a un punto, pero acabó asfixiado por la física defensa de Holiday. Un triple de White subió el 98-92 y dio aire a unos Celtics que llegaron a la línea de meta y que, con susto final, empiezan a ver la gloria.

El lamento de Doncic

Tras el partido, Doncic manifestó su desacuerdo con las decisiones de los árbitros, que lo expulsaron después de cometer seis faltas.

"No pudimos jugar de forma física. No quiero decir nada, pero seis faltas en las Finales NBA, vamos hombre, eres mejor que esto", lamentó el esloveno.

Doncic cometió cuatro faltas en menos de ocho minutos en el cuarto período y acabó expulsado en un momento decisivo, cuando los Mavs rozaban una épica remontada. "Tuvimos una buena oportunidad, estuvimos cerca, pero no pudimos. Me hubiera gustado estar ahí", afirmó.

La Eurocopa del fútbol global frente a los euroescépticos: Bosman, Le Pen y la nueva Alemania

La Eurocopa del fútbol global frente a los euroescépticos: Bosman, Le Pen y la nueva Alemania

Empieza la fiesta en una Europa donde son cada vez más los que quieren que se acabe, y no sólo el 'outsider' español Alvise Pérez, surgido de la sentina de las redes sociales. Crecen los euroescépticos con discursos que desentierran la peor de las pasiones del continente: el nacionalismo. Nada ha costado tanta sangre. Entre esas pasiones ancestrales se encuentra también el fútbol, que levanta estandartes no siempre en la dirección adecuada, pero cuya reconstrucción a lo largo del tiempo es, hoy, lo más parecido al amenazado sueño europeísta, con libre circulación de jugadores desde la 'sentencia Bosman', hace casi 30 años, gracias a sus tribunales. Europa tiene un Real Madrid campeón de la Champions con más acento francés que español sin que ello ofenda a sus aficionados, y selecciones que integran a hijos y nietos de migrantes, como el francés Kylian Mbappé los españoles Lamine Yamal y Nico Williams, dispuestas a conquistar la Eurocopa. El fútbol, tantas veces señalado por las viejas lacras, tiene, pues, una misión, y no es únicamente la de ganar. Es la de mostrar cómo el balón transita mejor si encuentra puentes. Como las ideas. Como Europa.

Cuando Francia levantó su primer Mundial, en 1998, Jean Marie le Pen, fundador del Frente Nacional, se avergonzó del equipo que lideraba Zinedine Zidane por la mayoritaria presencia de jugadores de origen magrebí y subsahariano. Para este ex miembro de la Legión Extranjera no era digno de la 'grandeur'. Por entonces, se trataba también de un emergente 'outsider' de la política francesa, volcada con el proyecto europeo que había liderado Jacques Delors y en pleno desarrollo del Tratado de Ámsterdam, que ampliaba los ámbitos de competencia de la Unión Europea (UE). El perfil multirracial de 'Le Bleu' no ha cambiado, capitaneada la selección por Mbappé, de padre camerunés y madre argelina, fiel a la 'France noir, blanc et beur'. En cambio, el legado de Le Pen, aunque con matices y el nuevo nombre de Agrupación Nacional, ha llevado a su hija Marine a un triunfo histórico en las elecciones europeas del pasado domingo, en la figura de su apadrinado Jordan Bardella. Francia no es la Hungría de Viktor Orban ni la cambiante Polonia. Es el corazón del europeísmo, junto a Alemania, sede de la Eurocopa y donde los radicales y euroescépticos de Alternativa para Alemania (AfD) se han hecho con el segundo puesto.

El hincha Macron, cercado

Emmanuel Macron, un hincha de la selección, como demostró en los palcos mundialistas de Moscú y Doha, acudió a despedir al equipo de Didier Deschamps en Clairefontaine, 'Chez le Bleu'. Al contrario que su padre, Marine también se comportó del mismo modo en sus redes sociales cuando Francia ganó su segundo Mundial, en 2018. Es mejor estar del lado del fútbol, el problema es el mensaje que se incorpora. El de los nacionalistas y euroescépticos es peligroso, especialmente en un torneo de selecciones como el que se inicia, mañana, en Múnich, y con un 'revival' de grupos de hinchas violentos en el corazón del continente. Son los ultras 2.0.

La UEFA está formada por 55 federaciones nacionales, mientras que la UE la componen 27 países. La Europa futbolística es más grande que la política y ello obliga a equilibrios diplomáticos diferentes. No obstante, la coordinación es cada vez mayor, especialmente en lo que respecta a las grandes tensiones o conflictos internacionales, como sucede en la actualidad con las guerras en Ucrania y Gaza. El organismo de Aleksander Ceferin apartó a Rusia de las fases de clasificación, en paralelo a las decisiones de los países occidentales, pero mantiene en su seno a Israel, igual que Eurovisión, del mismo modo que las grandes potencias del continente no han retirado a sus embajadores en Tel Aviv.

Ucrania, causa y privilegio

Ucrania toma parte en el torneo, después de una heroica clasificación y de que sus jugadores hayan sido liberados de las férreas normas de reclutamiento en el país, al considerar que competir es su forma de luchar. Un criterio tan entendible por la propaganda que busca Volodimir Zelenski para la causa ucraniana, como polémico por tratarse de un privilegio. El portero Lunin ha dejado claro que los importantes son los que están en el frente.

Ucrania gozará de simpatías en Alemania, pero su competitividad está lejos de llevarla al grupo de las selecciones con aspiraciones, pese a estar en uno de los grupos más asequibles, junto a Bélgica, Eslovaquia y Rumanía. Su título es su presencia.

Calendario de la Eurocopa Alemania 2024

El sueño de Platini y el Brexit

Italia, campeona en 2021, un año después por la pandemia, vive en una montaña rusa: no se clasificó para el Mundial anterior (Rusia) ni para el siguiente (Qatar). El pedigrí es su aliado, pero no parece en condiciones de repetir la gesta que cumplió en Wembley, ante Inglaterra. En Londres concluyó una Eurocopa extraña por la pandemia y por transitar por varios países. Cuando Michel Platini, ex presidente de la UEFA, la ideó, pretendía ser un homenaje al proyecto europeo. Cuando se celebró, el 'Brexit' había dinamitado uno de sus puentes y Platini había dejado su lugar entre acusaciones de corrupción. La maldición quiso que la final se celebrara en Londres, fuera ya de la UE.

La Inglaterra que entonces perdió es un candidato a todo desde hace unos años, ya que goza de una de sus mejores generaciones, a la que ahora se añade Jude Bellingham, después de su estirón y su Champions en el Madrid. Sin embargo, algo falla a nivel mental en este equipo que dirige un entrenador de perfil bajo, Gareth Southgate. Estuvo cerca en el Mundial de Rusia, cayó ante Italia en la final de Wembley y perdió ante Francia, con un error de Harry Kane en el punto de penalti, en Qatar. Sabe que es su última oportunidad.

Francia es la roca, pero una roca por la corre Mbappé y sobre la que baila Griezmann. El nuevo jugador del Madrid falló un penalti en la tanda que dejó fuera a su selección en la última edición, pero en la final del Mundial, pese a la caída de Francia, dejó claro su capacidad para cambiar el signo de un partido. La Euro es su primer gran torneo lejos del PSG, un estímulo más para este futbolista-depredador. Vinicius hará lo mismo en la Copa América, antes de su encuentro en el Bernabéu para jugar juntos por más Champions y uno contra el otro por el Balón de Oro.

Datos de todas las Eurocopas

La bandera alemana

A ese Bernabéu no volverá Toni Kroos, cuyo regreso a Alemania es parte de su final de cuento. No todos lo escriben tan bien. Ha dado a la 'Mannschaft' el mando que necesitaba, porque jugadores de calidad le sobran. Kroos y el hecho de ser local confieren a Alemania una condición de favorita que no ha vuelto a exhibir desde su título mundial en Brasil, hace 10 años. Kroos estaba allí. Durante su Mundial de 2006, la juventud alemana acabó con complejo de exhibir su bandera, dado el pasado nazi. Ahora el peligro es que los radicales de la nueva Alemania no lo hagan en exceso y con otras intenciones.

También en Brasil estaba Cristiano, el eterno. El folletín que protagonizó en Qatar aventuraba un final de 'primadona' que ha perdido la voz, pero la gestión del español Roberto Martínez en el banquillo lo ha rehabilitado, pese a jugar en el balneario de Arabia. La clasificación de Portugal ha sido excelsa, hecho que la coloca en un segundo escalón en el que también está la España de Luis de la Fuente.

Campeona de la Liga de Naciones, donde derrotó a Italia y Croacia, rivales en su grupo, España llega tras la crisis del caso Rubiales, con un entrenador que fue parte del 'Rubialismo' y un presidente, Pedro Rocha, imputado. El balón dictará, pues, sentencia con respecto a una selección que depende de jugadores clave: Carvajal, Rodri, Pedri, Nico Williams y Lamine Yamal.

Carvajal ha hecho su mejor temporada tras muchos sinsabores con España; el jugador del City es el compás de un equipo pragmático, olvidado el catecismo de la posesión; el canario fue el mejor joven de la pasada Euro y vuelve al mismo sitio tras reventar y entrar en un bucle deportivo y personal; Nico tiene la platea que no le ofrece el Athletic, y Yamal está, a sus 16 años, ante el reto de romper en estrella de la Europa que viene, esperemos que con menos euroescépticos.

Todos los estadios de la Eurocopa 2024
¿Puede ganar España la Eurocopa? Con Lamine Yamal y Nico Williams puede soñarlo

¿Puede ganar España la Eurocopa? Con Lamine Yamal y Nico Williams puede soñarlo

En esta Europa superada por los acontecimientos, aparece el fútbol para intentar poner orden: los extremos buenos son los que desbordan por la banda. Especialmente en España. Una vez jubilado definitivamente, y tarde, el tiqui-taca, que nos dio cinco años de gloria y 10 de sopor, la modernidad ha llegado a la selección y la única duda es si el espíritu conservador de Luis de la Fuente es capaz de entenderlo y deja fluir la alegría. La alegría, po

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Bronce para Thierry Ndikumwenayo en los 10.000 metros en una discreta jornada para la delegación española

Bronce para Thierry Ndikumwenayo en los 10.000 metros en una discreta jornada para la delegación española

Actualizado Jueves, 13 junio 2024 - 00:07

Un día corriente y moliente de la delegación española desembocó en un grato bronce para Thierry Ndikumwenayo en los 10.000 metros. Se lo arrancó "in extremis" al sueco Almgreen en una prueba ganada por el suizo Dominic Lobalu, un refugiado nacido en Sudán del Sur y que, a través de Kenia, llegó a Suiza en 2019, tras uno de esos dramas personales que en África son sangrienta moneda corriente.

Teníamos unos cuantos finalistas, pero sólo el fondista sacó fruto. En unos 1.500 dominados de punta a cabo por Jakob Ingebrigtsen (3:31.95, récord de los Campeonatos), que impuso un tranco rutinario para él e imposible para el resto, Adel Mechaal acabó quinto. Corrió siempre encerrado y no pudo, en última instancia, salir de la prisión. Sus 3:33.58 hubieran sido mejorables en otras circunstancias. Pero queda la duda de si no se desembarazó por las bravas de las cadenas porque ya iba muy cansado. El rictus lo sugería.

Los relevos no nos sonrieron. En los 4x400 masculinos, España fue quinta. En los femeninos, séptima. En los 4x100 femeninos, quinta. La gran marca de la jornada, y una de las mejores del Campeonato, corrió a cargo de Malaika Mihambo en el salto de longitud. La alemana se situó como líder mundial del año con 7,22. Fátima Diame no alzó el vuelo. Terminó octava con 6,69 y cuatro nulos.

España, con dos oros, tres platas y tres bronces, no mejoró el resultado de hace dos años, cuando en Múnich alcanzó cuatro oros, tres platas y tres bronces. Según se mire, no es mal balance, habida cuenta, cualitativamente, de la hazaña deJordan Díaz en el triple salto que lo ha elevado hasta la cima mundial y de tres récords nacionales batidos (cuatro, si contamos los dos de Jordan de una tacada). Pero los números son los números y no nos favorecen.

La proximidad de los Juegos Olímpicos hurtó al Campeonato algunos participantes de relieve. Pero, frente al extenso y ambicioso resto del mundo, este pequeño islote llamado Europa sigue ofreciendo mucho al atletismo. Nombres como Marcell Jacobs (100 metros), Jakob Ingebrigtsen (1.500 y 5.000), Armand Duplantis (salto con pértiga), Gianmarco Tamberi y Yaroslava Mahuchikh (salto de altura), Miltiadis Tentoglou (salto de longitud), Karsten Warholm y Femke Bol (400 metros vallas), Natalia Kaczmarek (400), Keely Hodgkinson (800), los lanzadores de disco y de martillo, etc., se coronaron con actuaciones y marcas perfectamente homologables al oro olímpico. En el triple salto, el duelo entre Jordan Díaz y Pedro Pichardo, dos cubanos de cuna, sí, pero asimilados europeos a todos los efectos, deparó una competición histórica. En ningún gran evento los dos primeros clasificados habían pasado de los 18 metros.

Respecto a Armand Duplantis, el récord del mundo de pértiga revolotea por el estadio cuando él está en escena. Pero esta vez no se concretó. El sueco lo intentó cuando pidió 6,25. Falló por muy poco, sobre todo en el primer intento. Pero, eso sí, con 6,10, sobrepasó por 61ª vez los seis metros. No había nadie más en la pista y era casi medianoche...

Italia, triunfadora en el medallero con 24 recompensas (11 de oro), cerró la jornada con el triunfo clamoroso en los relevos 4x100 masculinos, una especie de apoteosis con el presidente de la República, Sergio Matarella, homenajeando a sus atletas. Italia, esa Italia ferozmente, orgullosamente competitiva, volvió a ofrecer otro ejemplo, en este caso en el atletismo, de calidad y densidad de mimbres. No sólo de fútbol viven por allá.

El MVP Musa, el hola de Hezonja y el 'adiós' del Chacho: "Los años son muy largos..."

El MVP Musa, el hola de Hezonja y el ‘adiós’ del Chacho: “Los años son muy largos…”

La fiesta en el Palacio de los Deportes de Murcia, allá donde el Real Madrid abrió la temporada ganando la Supercopa, estuvo repleta de detalles. La emoción local con su gesta de llegar hasta la final, la contención de Chus Mateo -siempre a un lado del protagonismo cuando en dos temporadas ya ha ganado cinco títulos con el Real Madrid-, el primer MVP de blanco de Dzanan Musa y luego estuvieron las declaraciones de Mario Hezonja y Sergio Rodríguez. Las del primero sonaron a permanencia, las del segundo, a despedida.

Para saber más

Aunque, más que sus declaraciones, fueron sus gestos. O los gestos de su compinche Sergio Llull, el capitán, quien llamó a filas tanto a Rudy Fernández (confirmada su retirada este verano), como a Sergio Rodríguez, que ni ha confirmado ni desmentido su futuro, a la hora de levantar el trofeo. El canario aguarda su momento, pero en los micrófonos de Movistar habló sin decirlo: "Es tiempo para celebrar el título que los años son muy largos...".

Quiso Llull tener junto a él a quienes han gobernado ese vestuario, a los dueños del carácter y la competitividad, a los veteranos hasta los que se rinde Luka Doncic. Leyendas blancas. Nombres propios de una era. Sergio Rodríguez celebró en Murcia su 38º cumpleaños y este jueves se cumplen 20 años de su debut profesional, en aquella final en la que Pepu Hernández le lanzó a los leones del Barça y ante los que ya dejó destellos de torero. "Entonces perdí la final y ahora ganó el título...", pronunció, queriendo decir sin decirlo que cerraba un círculo. En los próximos días, el genial base confirmará si se retira o si cumple una temporada más en otro club, algo que no parece muy probable.

Hezonja y Musa, en Murcia.

Hezonja y Musa, en Murcia.ACB Photo

La buena noticia para el Madrid fueron otras palabras. Las del siempre honesto Mario Hezonja, que ya hace unos días, antes de la Final Four, despejó los rumores que daban por segura su marcha al Panathinaikos (todavía no ha renovado) -"El señor Florentino me amenaza con que tengo que quedarme aquí. Ojalá"-. Y que insistió tras ganar la ACB y recordar la final perdida en Berlín. "Soy perfeccionista y quiero ganarlo todo siempre. Me siento malísimo por perder la Euroliga y por eso me gustaría devolver a mi gente, a mi club ojalá los próximos años muchos títulos más", dijo en Movistar a pie de pista.

"Para eso me han traído. Hemos hablado de que necesitábamos gente así y de verdad que me siento muy cómodo, siento que son mi familia. Me han recibido con los brazos abiertos cuando mucha gente estaba hablando mierda que no era verdad. Me gustaría devolver todo eso con más años aquí y con más títulos para mi equipo", siguió Hezonja en la noche de la reconquista de la ACB, título que el Madrid perdió la temporada pasada ante el Barça días después de ganar la Euroliga en Kaunas.

El Real Madrid reconquista la ACB tras ganar el tercero en Murcia ante un digno UCAM

El Real Madrid reconquista la ACB tras ganar el tercero en Murcia ante un digno UCAM

El Real Madrid conquistó la Liga ante el rival más digno que se podía haber encontrado. Será recordado el UCAM Murcia pese al 3-0, porque se plantó en una final en la que nadie le esperaba y porque se empeñó en honrar su presencia con un amor propio a prueba de dificultades. Tras unos playoffs sin mácula, el equipo de Chus Mateo cierra, con su liga número 37, un curso en el que sólo Berlín le separó de la matrícula de honor. [73-84: Narración y estadísticas]

Para saber más

Alzó Llull, al alimón con sus compinches Rudy Fernández y Sergio Rodríguez el trofeo en el Palacio de los Deportes, el mismo escenario del primero del curso allá por septiembre (la Supercopa). De principio a fin un Madrid lleno de virtudes, en lo individual y lo colectivo. Reconquistado el título que hace un año le arrebató un Barça ahora tan de capa caída.

Musa, defendido por Caupain, en Murcia.

Musa, defendido por Caupain, en Murcia.Marcial GuillénEFE

En la Final Four se le escapó la temporada perfecta a un equipo que cumplió las expectativas y que no falló ante la revelación. Sólo dobló la rodilla el Murcia tras el descanso, donde ya no le llegaron las fuerzas, cuando el Madrid intuyó la meta y el éxito, el colmillo a punto, 34 puntos en un tercer acto arrollador - «nos hemos despitado tres minutos y...» reconocía Sito Alonso-, Musa (nombrado MVP), Hezonja y Campazzo desatado, para ya no mirar atrás. Porque el UCAM no iba a ser comparsa tampoco en el tercero envite, ni con dos sets abajo se iba a rendir y menos ante esa afición que no ha visto ganar un sólo partido en todos los playoffs en el Palacio. Era su fiesta y la intención es que siguiera el viernes. Que nadie les despertara todavía del sueño de una final. Y ni el amanecer con un duro 3-9 les arredró.

Esta vez la cuestión iba de intensidad y de acierto. De morder. Dylan Ennis, que ha aparecido poco en esta serie, clavó tres triples seguidos y eso fue un revulsivo total, combustible para las tribunas. El Madrid perdía más balones de los recomendables y andaba, como en lo que va de final, con la puntería justa. Y eso que Llull anotó su primer triple después de 13 intentos. Pero la respuesta murciana era un distancia de la que no había gozado hasta ahora, un más 10 cuando al fin Diagné acertó desde cinco metros (38-28). Sin noticias ofensivas de Campazzo, Tavares y Yabusele, los de Chus Mateo se quedaron en menos puntos (32) que preocupaciones al descanso.

A la vuelta no pareció haber mejores noticias para el Madrid, enredado en cuestiones que iban más allá del juego, los rifirrafes entre Ennis y Campazzo, una antideportiva a Tavares por un codazo... Volvieron a saltar las alarmas con los puntos en la pintura de Kurucs, con el cuarto triple de Ennis (51-42). Y justo ahí, en esa frontera, despertó la bestia. Como ha sucedido en los dos precedentes, fue la puntería lo que hizo imparable al Madrid. Cuatro triples consecutivos (dos de un Hezonja inspiradísimo) y un parcial de 2-16 que era un resorte hacia la meta.

Ahora sí, Campazzo era el dueño del escenario que un día fue su casa. El Madrid contenía por fin el rebote ofensivo y los murcianos se frustraban con lanzamientos que se salían. Abalde cerró un tercer acto de 34 puntos, más que en toda la primera mitad (56-66) y lo iba a continuar después, pletórico el gallego, cerrando su mejor temporada de blanco y llamando fuerte a las puertas de Scariolo.

El UCAM siguió empujando, encontró un par de triples como agua para un naufrago, pero su corta rotación eran energías que se echaban de menos y a Sito Alonso ya no le daba para más héroes. Menos con sus dos cincos sanos (lesionados están Todorovic y Birgarder) bien temprano expulsados por cinco faltas. Hasta la meta los murcianos, pedaleando hacia un imposible, reverenciando con su batalla al campeón Real Madrid.

El Eibar revive su drama ante el Oviedo

El Eibar revive su drama ante el Oviedo

Actualizado Miércoles, 12 junio 2024 - 23:14

El Oviedo rubricó una nueva sorpresa cruel para el Eibar. El conjunto carbayón, con goles de Alemao y Sebas Moyano, se impuso en Ipurua por 0-2 y condenó a los guipuzcoanos a caer de nuevo en las semifinales del playoff de ascenso a Primera. Los asturianos, que encontraron en su portero, Leo Román, su mejor argumento para garantizarse la supervivencia cuando más apretaba el equipo guipuzcoano, esperan ahora rival para jugarse el regreso a la élite de un cruce entre el Sporting y el Espanyol en el que los periquitos parten con ventaja. Además de jugar en casa, tienen también a favor el triunfo in extremis por 0-1 que lograron en El Molinón gracias a un solitario tanto de Javi Puado.

El empate conseguido en el Tartiere el pasado sábado, unido también a su mejor clasificación en la liga, le permitía al Eibar partir en principio con una más que aparente ventaja frente a un Oviedo al que sólo le valía ganar para seguir acariciando el sueño de volver a Primera. Por eso, tal vez, las mejores ocasiones las tuvo precisamente el conjunto armero, que obligó al meta visitante, Leo Román, a firmar dos buenas intervenciones. La primera, a un duro disparo con la zurda de Stoichkov. La segunda, mucho más comprometida, tras un medido remate de Corpas que, tras rectificar su posición, acabó por mandar a córner cuando gran parte de la grada ya empezaba a cantar el gol.

El Oviedo, lejos de amilanarse, también se acercó en múltiples ocasiones al área de un Luca Zidane que, no obstante, se vio más exigido a la hora de jugar con los pies que al usar las manos. Una faceta en la que el francés, pese a evitar complicarse lo más mínimo la vida, se mostró tremendamente cómodo. Los remates más claros de sus rivales, en la recta final del primer tiempo, en este caso, se perdieron por encima del travesaño. El primero, de Alemao, tas la salida de un córner. El segundo, de Moyano.ç

Imbatible Leo Román

El regreso al terreno de juego tras el descanso deparó inicialmente un duelo algo menos trepidante que el vivido en los primeros 45 minutos. Pero, tras unos minutos de tregua aparente, las cosas volverían a acelerarse. En esta ocasión, con un intercambio de golpes en el que, de nuevo, el conjunto que parecía generar algo más de peligro era un Eibar que volvía a estrellarse contra un inspiradísimo Leo Román. El primero en golpear, a pesar de todo, sería un Oviedo que lograría adelantarse en el marcador cuando el reloj se acercaba al primer cuarto de hora de la segunda parte por medio de un remate poco ortodoxo de Alemao tras gran centro de Abel Bretones que se coló irremisiblemente en la portería de Luca Zidane. La respuesta, casi acto seguido de Mario Soriano, mientras, se marcharía rozando el poste derecho de la portería del equipo asturiano.

Al Eibar, a pesar del mazazo, no le entraron las prisas. Al fin y al cabo, les bastaba con un gol para forzar la prórroga y, a la postre, incluso pasar a la final si las cosas no volvían a moverse. Al Oviedo, mientras, tampoco le temblaron las piernas. Los visitantes se defendieron con orden de las llegadas de los locales y, de hecho, tampoco se olvidó de rondar el área rival para buscar, con menos ganas, eso sí, un segundo gol que podía convertirse en la sentencia tanto del partido como de la eliminatoria. Y, como el que no quiere la cosa, acabó por encontrarlo. Esta vez, desde las botas de Sebas Moyano, quien remató a placer un centro del ex armero Borja Bastón para poner el definitivo 0-2 en el marcador de Ipurua.