Dijo la seleccionadora nacional, Andrea Fuentes, cuando llegó al cargo, en septiembre del año pasado, que este curso sería de transición para la natación artística española, pues el objetivo real son los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028. Sin embargo, la explosión del equipo ha llegado antes y en este Mundial de Singapur las medallas se multiplican.
Lilou Lluis e Iris Tió hicieron sonar ayer de nuevo el himno español tras colgarse la medalla de oro en la final de la rutina libre del dúo femenino con una nota de 282,6087 puntos. La pareja española, que ya cerró en primera posición la ronda preliminar, aventajó en 3,8850 a las italianas Enrica Piccoli y Lucrezia Ruggiero, que lograron la plata con una puntuación de 278,7137. Completó el podio la dupla rusa integrada por Mayya Doroshko y Tatiana Gayay, que logró la medalla bronce con un total de 277,1117 puntos. La sonrisa no se va de la piscina.
Con el triunfo logrado en la final del dúo libre la natación artística española contabiliza un total de siete metales en la ciudad asiática, tras ganar dos oros, dos platas y tres bronces.
Lilou Lluis e Iris Tió, en la final de este juevesNg Han GuanAp
Una cosecha inexplicable sin el concurso de Iris Tió, de 22 años, que suma ya cinco preseas en Singapur, incluidos dos oros, el que logró el pasado martes en la final del solo libre y el conquistado ayer. Sin embargo, la cosecha no ha terminado. Hoy se disputa la última de las finales de natación artística en la que España, si nada raro pasa, sumará la octava medalla.
El equipo selló ayer su clasificación para la final de la rutina de acrobacias con la segunda mejor nota de todos los participantes. Tan sólo se vio superado por China, que, con su impresionante ejercicio ‘El alma de los Guerreros de Terracota’, cerraron la ronda preliminar primera.
La selección española de rugby regresará a un mundial. Tras su victoria de este domingo en Suiza (13-43) y la del anterior contra Países Bajos (53-24), los Leones se han clasificado para Australia 2027 sin necesidad de esperar al choque contra Georgia. Tienen ante sí la ocasión de recortar la brecha con la élite que el profesionalismo abrió. Este hito atraerá inversiones para acelerar el desarrollo y partidos internacionales de calidad; debería traducirse en el aumento de practicantes y de patrocinadores.
En 2027 acabará un desierto de 28 años. "Dejar un legado" era el último propósito que enunciaban protagonistas del anterior ciclo, como Alvar Gimeno o el capitán Fernando López, cuando se consumó en 2022 la segunda descalificación por alineación indebida. De aquellos 45 jugadores apenas queda una decena, la mitad titulares.
La transición hacia la selección que hoy dirige Pablo Bouza la iniciaron su predecesor, Santiago Santos, y el segundo entrenador con ambos, Miguel Velasco. Bouza llegó en enero de 2024. Tenía un año antes de esta fase de clasificación. Según contó a EL MUNDO, se propuso "arreglar sólo lo que no funcionaba".
El técnico argentino ha acelerado el debut de muchos jóvenes. También ha mantenido a un puñado de veteranos, como el apertura Bautista Güemes. Aun lesionado, vivió con sus compañeros los días previos al triunfo contra Países Bajos. "Lo primero, queremos jugar; y aparte de eso, guiar un poco al grupo, ayudar, estar para el equipo", dice sobre su papel.
La era Bouza comenzó en el Campeonato de Europa de 2024. España acabó en una esperanzadora tercera posición, pero sufría en el contacto físico. Un aspecto que no sólo es básico en el rugby actual, sino en el juego de Países Bajos, el principal rival de este febrero. Con ese foco, la Federación organizó una gira en julio por el Pacífico Sur. El plan obligaba a cambiar vacaciones por entrenamientos.
En junio los Leones se concentraron en Valladolid. "Lo sufrimos todos juntos", dice Güemes al evocar el impacto de esas tres semanas en unos cuerpos castigados por la temporada. "Es un equipo que reacciona bastante bien al trabajo físico y nos gusta construir sobre esa premisa porque implica un tipo de carácter más luchador", explica la preparadora física Mar Álvarez. "El resultado se ve también en la forma de afrontar los partidos y de sentirse preparados", recalca. "Nunca he visto jugadores tan reventados, pero después fueron a Samoa y Tonga y se sintieron bien. Si el jugador lo hace y ve el resultado, sabe que sirve", reconoce Bouza.
Hugo González y 'Tití' Futeu se abrazan tras el partidoReal Federación Española de Rugby
Tras unos días de descanso el equipo puso rumbo al fin del mundo. Güemes define la gira como "buenísima, muy positiva"; el viaje, "eterno". Barcelona - Doha - Auckland - Fiyi - Samoa - Fiyi - Tonga - Fiyi - Auckland - Doha - Madrid. Casi 48.000 kilómetros en otras tres semanas para medirse a dos selecciones mundialistas. Los Leones, endurecidos y engrasados, tuvieron opciones en su derrota en Samoa (34-30) y vencieron por primera vez a Tonga (20-29).
"Los tiempos libres fueron muy buenos, ahí nos dimos cuenta de que podíamos llegar al objetivo", recuerda Bautista Güemes. Los jugadores visitaron playas y reservas. "Votábamos donde queríamos ir, lo hacíamos todo juntos", destaca. En el ciclo anterior, compara, "no hacíamos todos lo mismo, había buena relación, eh, pero en este equipo se ve más unión, el equipo es lo primero".
La preparación ha elevado el nivel medio de la plantilla pese a la ausencia de algunos jugadores de clubes de élite de Francia. "Los jóvenes que se van incorporando lo hacen dentro de ese ambiente de trabajo y exigencia", corrobora Mar Álvarez. La España en construcción lucía buenos cimientos. Restaban, en noviembre, tres partidos. De nuevo, rivales de físico poderoso: Uruguay (victoria 33-24), Fiyi (derrota 19-31) y Estados Unidos (derrota 23-26).
16.000 espectadores asistieron en Valladolid al choque contra Fiyi, cuartofinalista en el último mundial. La selección destacó en defensa en la primera mitad y llegó a adelantarse 19-6 antes de ser superada por las carreras visitantes. "Supuso una demostración clara de intenciones, de que este equipo no se va a dejar ganar fácilmente aunque digan que es joven", valora Álvaro García, capitán aquel día a sus 21 años y este domingo en Suiza. Como buena parte de la plantilla, no había nacido en 1999, cuando la selección disputó su único mundial. Él ejemplifica el cambio de perfil de los internacionales que viven en Francia. La selección solía reclutar allí a jugadores galos, hijos o nietos de españoles, con una carrera contrastada. Ahora jóvenes formados aquí comienzan a despuntar en el país vecino. El vínculo es más estrecho porque muchos se conocen de las categorías inferiores. "Disfrutan de jugar con España, el grupo está muy bien y eso se nota en la cancha, son solidarios", dijo Bouza al acabar 2024.
El equipo, este domingo, tras el triunfo que les daba la clasificaciónReal Federación Española de Rugby
"Confianza" fue la palabra que más repitió cuando le entrevistó EL MUNDO a finales de enero. Aunque la clasificación iba a decidirse en partidos que se tomaron como eliminatorias, el staff moduló la presión centrándose en el trabajo realizado. "Si decimos que es fácil estamos muertos", apuntó el segundo entrenador, Miguel Velasco, a la prensa días más tarde. "Me siento tranquilísimo, no tengo ningún miedo", añadió en la siguiente respuesta.
La idea de legado se hizo visible la noche anterior a la victoria contra Países Bajos. Como avanzó Relevo, en una conversación con Víctor Alonso, director de marketing de la Federación, el mánager de la selección comentó que tenía muy presentes a los jugadores de la etapa anterior, que consiguieron plaza para dos mundiales pero quedaron fuera por sanciones a errores en los despachos. "Doy todo por estos chicos ahora mismo pero no se me olvida la gente de antes, que no ha podido estar en un mundial porque se ha hecho mayor", revive el mánager Pablo Pérez.
Su reflexión se plasmó en un mensaje, "Va por vosotros", en la camiseta amarilla que se colgó en el vestuario. Alvar Gimeno la mostró tras el partido. En la grada estaba, satisfecho, el anterior capitán, Fernando López. "Es tener en cuenta que son parte de esto", remata Güemes.
Santiago Santos armó una selección competitiva y muy veterana, era consciente de que tendría que renovarla. Pablo Bouza ha tenido una preparación más exigente para un camino más sencillo. Su mérito radica en confiar en la calidad de los jóvenes, en construir un bloque más homogéneo, un equipo de futuro. "Con la cabeza y las ganas que hay, el tope está donde quieran llegar", afirma Bautista Güemes. El regreso a un mundial recoge el legado desde la generación perdida a la que puede protagonizar la edad del despegue del rugby masculino español.
De veinte años y 'perdedor afortunado', el italiano Luca Nardi (n.123) dio este lunes una campanada histórica al eliminar a Novak Djokovic (n.1) en la tercera ronda del Masters 1.000 de Indian Wells.
La jornada en el desierto californiana estuvo marcada además por las victorias del danés Holger Rune y de Taylor Fritz, en el circuito masculino, y de la bielorrusa Aryna Sabalenka y Coco Gauff en el femenino.
Luca Nardi ganó a Djokovic, cinco veces campeón de este torneo, por 6-4, 3-6 y 6-3 tras acceder al cuadro principal en calidad de 'perdedor afortunado' pese a su derrota en las clasificaciones contra el belga David Goffin.
El italiano se convirtió en el cuarto jugador con ránking más bajo en ganar a un número uno del mundo. El récord pertenece al español Francisco Clavet, que ganó al australiano Lleyton Hewitt en 2003 en Miami.
Djokovic llegaba a esta cita tras una trabajada victoria contra el australiano Aleksandar Vukic, que le permitió alcanzar los 400 triunfos en su carrera en los Masters 1.000.
Nardi se enfrentará en los octavos de final al estadounidense Tommy Paul (n.17), quien triunfó por 6-4 y 6-4 ante el francés Ugo Humbert (n.14).
Por su parte, el ruso Daniil Medvedev (n. 4) se tuvo que esforzar al máximo para vencer en dos horas y 31 minutos al estadounidense Sebastian Korda (n. 29) por 6-4, 5-7 y 6-3. Su siguiente rival será el búlgaro Grigor Dimitrov (n. 13).
También se clasificó a octavos Rune, número siete del mundo, tras ganar por 6-2 y 7-6(5) al italiano Lorenzo Musetti. Le espera ahora un duelo exigente con Tayor Fritz, campeón de este torneo en 2022, que eliminó con autoridad al argentino Sebastián Báez.
Fritz apenas necesitó 68 minutos para ganar a Báez, un rival contra el que había ganado los tres precedentes, todos en superficie rápida. Báez, reciente campeón en Santiago de Chile, había caído contra Fritz el año pasado a estas alturas de este mismo torneo.
Este martes será el momento del español Carlos Alcaraz, número dos del mundo y defensor del título, quien se medirá con el húngaro Fabian Marozsan, 58 del ránking y contra el que perdió en el único precedente entre ambos en Roma 2023.
En el circuito femenino, Coco Gauff ganó por 6-2 y 7-6 (5) a la italiana Lucia Bronzetti y sumó su decimoctava victoria consecutiva en su país.
Lo hizo con más apuros de lo previsto y problemas al saque y con la derecha, pero Gauff prolongó su brillante racha en Estados Unidos, donde ganó los últimos tres torneos que disputó, en Washington, Cincinnati y el Abierto de Estados Unidos.
Gauff, número tres del mundo y que cumplirá 20 años el próximo miércoles, en octavos se enfrentará a la belga Elise Mertens, que doblegó a la japonesa Naomi Osaka, campeona de este torneo en 2018.
También avanzó la ganadora del último Abierto de Australia, Aryna Sabalenka, que se impuso por 6-3 y 7-5 a la británica Emma Raducanu.
Sabalenka necesitó una hora y 36 minutos para ganar a Raducanu, una jugadora que ocupa la posición 250 del ránking mundial, pero que llegó a ser número 10 y ganó el Abierto de Estados Unidos en 2021.
Su rival en los octavos de final será una entre la estadounidense Emma Navarro (n.23).
El antídoto de Anoeta para combatir a Kylian Mbappé en la vuelta de los octavos de la Champions es un musulmán practicante de Mali que abrigó a Eduardo Camavinga en sus inicios en el Rennes. Hamari Traoré (Bamako, 1992) quedó en evidencia por un despiste en el partido de ida contra el PSG y ahora quiere curarse las heridas con un marcaje impecable al fenómeno francés.
Joxe Mari, como le conocen los seguidores de la Real Sociedad, despuntó como juvenil en Mali. Este hijo de un joyero y de una comerciante creció bajo la inspiración de Drogba, Kanouté y Yaya Touré. Sus compañeros en la academia Jean-Marc Guillou le llamaban Ronaldo porque le gustaba hacer bicicletas. A los 20 años fichó por el París FC de tercera división, luego ingresó en el Lierse belga, en 2015 pasó al Stade Reims y en 2017 fichó por el Rennes. Es capitán de la selección de Mali, con la que ha disputado 53 partidos y marcado dos goles. Este verano fue contratado por el club donostiarra tras un exhaustivo seguimiento del director deportivo Roberto Olabe y del técnico Erik Bretos. «Hamari no es un jugador africano al uso. En él podemos ver un nivel de fundamento técnico muy alto, lo que le hace ser muy fiable en la recepción y el pase. Defensivamente domina las acciones de uno contra uno defensivo. Tácticamente es suficientemente ordenado», explica Olabe.
Traoré fue señalado por Imanol Alguacil como culpable de la derrota contra el PSG. El lateral, tras sufrir un golpe en la rodilla, se desentendió del marcaje de Mbappé. «No me lo explico. Que un jugador que ha tenido que salir del campo, cuando el rival tenía un córner a favor, no acabe en el hospital no lo entiendo. Ese jugador se ha ido del partido y el equipo también. Si queremos competir contra estos rivales no podemos hacer estos regalos». Luego, el entrenador matizó que el mensaje no era para Traoré, sino para todo el equipo. «Con Hamari no hay ningún problema. Él sabe que estoy encantado, que es para mí importantísimo», señaló.
Traoré ha sabido ganarse el aprecio del técnico y de sus compañeros con su cercanía y compromiso. «Hamari no viene de la cantera, tiene una cultura y una religión distintas, pero no desentona con el resto, es muy buena gente», ha dicho el portero Álex Remiro.
«Hamari es de origen africano, pero con cultura francesa, algo que en San Sebastián es bastante natural, dada la realidad socio-política-geográfica que tenemos con Francia. Tiene una gran capacidad de socialización, algo que fue clave para su rápida adaptación al club, y una energía especial para conectar de manera afectiva con el entorno, con el trabajo del día a día con sus compañeros, con el staff y con los fans», añade Olabe.
Admirador de Sergio Ramos y Cafú
Traoré, que vive en Donosti con su mujer e hijo, nacido el pasado julio, se define como familiar y seguidor del Corán. «Mi religión habla de no perjudicar a nadie y de respetar a todas las personas. El trabajo y la humildad es fundamental. He conocido jugadores 10 veces más fuertes que yo y que no llegaron a ser profesionales. Tuve la oportunidad de ser profesional, estoy muy agradecido a Dios», señaló en el portal Onze el defensa realista, que admira a Sergio Ramos y a Cafú.
El maliense ha coincido con jugadores de alto nivel, pero siente especial cariño por Camavinga, ex compañero en el Renns. «A Eduardo le conozco hace tiempo, es como mi hermano pequeño. Es muy, muy buen jugador, ha progresado mucho», decía a Marca poco después de firmar contrato con la Real.
El lateral no olvida sus raíces y regresa a su cuna siempre que puede. «Cuando llego a Mali no bebo la misma agua que los demás, porque mi cuerpo ya no está acostumbrado. Así que pido agua mineral. Me quejo del calor y me dicen que mi comportamiento ha cambiado. Allí me llaman El blanco. Me río con ellos cuando me lo dicen, no es peyorativo», recalcaba en Onze un jugador que, si no hubiera sido futbolista, se habría dedicado al periodismo y que tiene un hermano, Adama Noss, que juega de mediocentro en el Hull City inglés.
Ahora está centrado en el partido de esta noche y en el objetivo de superar el 2-0 del partido de ida y meterse en los cuartos de la Champions. Será una pieza fundamental en el marcaje de Mbappé, un delantero al que conoce muy bien, dado que en la Liga francesa se enfrentaron durante ocho temporadas. Olabe confía en las aportaciones de Traoré: «A jugadores como Mbape, de talla mundial, no importa demasiado cuánto lo conoces, si no cómo compites contra ellos, para defenderles y atacarles, ahí Hamari, es muy competitivo y confiamos mucho en él», insiste el director deportivo.
En Anoeta destacan la experiencia del defensa, pero algunos alertan de sus reacciones «imprevisibles». A demás del despiste con Mbappé, en la última Copa de África fue expulsado tras discutir con el árbitro del partido contra Costa de Marfil. Joxe Mari Traoré, un singular txuri urdin.