El futbolista español Pablo Marí ha recibido el alta hospitalaria tras el tratamiento recibido después de ser apuñalado en un supermercado en Milán.
“Pablo Marí ha recibido el alta del hospital esta mañana, ha vuelto a casa y comienza ahora un periodo de reposo absoluto”, ha explicado el club actual de Marí, el AC Monza, en un comunicado oficial.
El club “agradece sinceramente la labor del profesor Osvaldo Chiara y de todos los profesionales del Centro de Traumatología del Hospital Niguarda de Milán”. “¡Pablo, te esperamos!”, concluye el texto.
Marí ha sido sometido a una operación de reconstrucción de los músculos de la espalda afectados por el apuñalamiento. El español se encontraba junto a su mujer y su hijo de cuatro años cuando fue apuñalado en un supermercado de Assago el pasado jueves. Otras cuatro personas fueron apuñaladas por un hombre con problemas mentales y una de ellas -trabajador del Carrefour donde ocurrieron los hechos- falleció.
Quo vadis, Domine? «¿Adónde va, señor?», preguntó Pedro a Jesús mientras intentaba huir de Roma para ponerse a salvo de la persecución de los cristianos ordenada por el emperador Nerón. «Voy a ser crucificado en Roma por segunda vez, porque mis discípulos me abandonan», respondió Jesús. Avergonzado, Pedro le siguió para afrontar el martirio. La expresión Quo Vadis fue utilizada por Henryk Sienkiewicz para escribir la gran novela sobre la decadencia de Roma durante el autodestructivo periodo de Nerón, más tarde llevada al cine por Meryn LeRoy y convertida en uno de los grandes éxitos de taquilla de la historia de Hollywood. Muchos quisieron ver en la obra del escritor polaco, publicada a finales del siglo XIX, una metáfora de las calamidades y falta de rumbo de su propio país: ¿Adónde vas, Roma? ¿Adónde vas, Polonia? La expresión podría servir para preguntarse, hoy, adónde va el Real Madrid.
Florentino Pérez no es Nerón, tampoco Augusto, el fundador del imperio. Es Trajano, con el que Roma alcanzó su máximo esplendor territorial y se realizaron algunas de sus grandes obras públicas. Florentino, que ya lleva al mando del Madrid más tiempo de lo que lo hizo el emperador nacido en la Bética, no pretende quemar el Madrid, como Nerón. Una crisis deportiva, como la que el equipo atraviesa en la actualidad, es un hecho coyuntural, cíclico. Sin embargo, la forma de afrontarla, como el resto de las guerras en las que están inmersos club y presidente, hoy una unidad de destino, tienen tintes autodestructivos. Como si Trajano, al final de su tiempo, hubiera tenido la tentación de ser Nerón.
Miedo al estadio
El Coliseo se edificó después de la era de Nerón, precisamente en los terrenos de los que se había apropiado tras el incendio de Roma que, según algunos historiadores, el propio emperador habría provocado. Florentino ha hecho lo contrario: reedificar el coliseo blanco. Dirigente de amplio consenso entre los socios, como demuestran sus mayorías electorales, afronta a partir de ahora un escenario desconocido, después de escuchar los gritos de «¡Florentino, dimisión!» Nada teme tanto un presidente, desde Núñez a Jesús Gil o Florentino, como la voz de la grada, una voz insobornable, diga lo que diga Arbeloa, acerca de presuntas campañas, como si el último pretoriano del emperador.
Florentino Pérez, en el palco en el partido contra el Levante.JAvier LizónEFE
El maniqueísmo que mostró el entrenador después de la pitada y la balsámica victoria ante el Levante, al decir que sabía de dónde venían los pitos, es, en realidad, una marca de la casa, un rasgo del Madrid de los últimos años, donde cualquier discrepancia se entiende como un ataque. Arbeloa se comportó como uno más en el núcleo duro, una tendencia nociva porque aplasta la masa crítica en el fiel entorno del líder, algo que apenas ejerce uno de sus primeros ejecutivos. Un mal asunto en cualquier sociedad o corporación.
Xabi Alonso también perdió la oportunidad de mostrar su personalidad y acabó devorado y superado por la dimensión del Madrid. El aficionado que esperaba al hombre duro que se enfrentó a Hacienda acabó por encontrarse únicamente con el que anunciaba trajes de El Corte Inglés. Nunca meó con la suya, como dijo Guardiola, que siempre muerde un chile antes de hablar del Madrid. Le pone.
Xabi Alonso abraza a Mbappé tras un cambio.Manu FernandezAP
La preparación física es el mantra que siempre aparece cuando se buscan razones a una crisis, en el Madrid como en el Barça u otros equipos. Junto con el nombramiento de Arbeloa, el regreso de Antonio Pintus, al que algunos en Valdebebas ven como un mago y otros, obsoleto, va a significar mayor control por parte del club de lo que sucede en el día a día del equipo, una aspiración de todo presidente. Arbeloa es, además, uno de los representados por la agencia 'Best of You', bien relacionada con la cúpula del Madrid.
Declaración amor a Vinicius
En el pasado, algunos jugadores llegaron a creer que sólo si fichaban por dicha agencia serían titulares. Estaban equivocados, pero sólo el hecho de que lo pensaran plantea un peligro para el hábitat del equipo. Como también lo es que los futbolistas, con el instinto de los supervivientes, observen al entrenador como alguien que no obra de forma independiente. No hay peor mal para el principio de autoridad en un vestuario. Arbeloa bien lo sabe. Por ahora no se ha separado de la línea oficial, con una declaración de amor a Vinicius, el bien a proteger.
Arbeloa aplaude a sus jugadores desde la banda.Javier LizónEFE
La enmienda de cualquier aspecto respecto del Madrid es interpretada intramuros como una enmienda a la totalidad no sólo cuando se ejerce desde la Liga, la Federación o la UEFA, sino también desde los propios socios. La clasificación que acuñó Mourinho entre madridistas y pseudomadridistas está más vigente que entonces, con una diferencia: Arbeloa no es 'Special One', como el propio técnico del Madrid reconoció.
En varias de las disputas que mantiene el club con los organismos le asiste la razón, pero la guerra contra todo y contra todos le lleva a un aislamiento peligroso en el largo plazo, incluso si se tiene el músculo del Madrid. Acercarse a la FIFA de Infantino como forma de equilibrar su posición en el tablero dado su enfrentamiento con la UEFA tiene sentido, pero sin olvidar que el marco regulatorio en el que residen la mayor parte de sus intereses, sean en la Champions o en la agonizante Superliga, pertenece al organismo de Ceferin.
Malas estrategias contra Tebas y Laporta
El poder suele cometer los pecados de la suficiencia y la impunidad, y pocos se han sentido tan poderosos como Florentino. El caso de los problemas con los conciertos del Bernabéu por incumplir las normas de insonorización es un ejemplo. Difícilmente ocurriría algo así en ACS. La impunidad y la suficiencia menoscaban el sentido de la estrategia. Le faltó al dirigente en el lanzamiento de la Superliga y le falta en la guerra contra Javier Tebas, incluso para testar y recabar el descontento de otros clubes que se reúnen en silencio, cansados de una norma de control económico que consideran «enquistada en el tiempo y utilizada como medida de coacción».
Florentino hizo en la última Asamblea un ejercicio de 'laportismo' con un discurso populista que no se corresponde con el prohombre de la economía. En ese terreno siempre será mejor Laporta, que no sonríe únicamente por las carreras de Lamine Yamal o Raphinha, sino porque en este escenario de hiperactuaciones y rotura de relaciones con el Madrid se siente en su salsa, es el mejor. Con el 'caso Negreira' en el varadero judicial, la guerra frontal da más réditos a Laporta, pendiente de elecciones, que a Florentino. A no ser que Florentino no sea ya el de antes, no sea Trajano.
"Joya de la cantera serbia", "llamado a ser referencia de la selección", "gran capacidad goleadora"... estos fueron alguno de los halagos que se escribieron cuando Ivan Saponjic (Nova Varos, 1997) fichó por el Atlético de Madrid en 2019 tras brillar con la selección serbia en el Mundial sub-20 de Nueva Zelanda, en 2015. Dos años después, el espigado delantero serbio salía del club colchonero tras disputar apenas 111 minutos oficiales en cinco partidos y una cesión infructuosa en el Cádiz donde, por lo menos, consiguió marcó un tanto ante Osasuna, aunque fue de penalti y ni siquiera sirvió para llevarse el encuentro. Su destino, curiosamente, fue el Slovan de Bratislava, que este miércoles visita el estadio Metropolitano. El Slovan, junto al Young Boys, es el equipo más flojo de esta Champions. Ambos llevan cero puntos, pero los suizos están por debajo porque llevan un gol a favor menos y uno más en contra. Aunque los eslovacos se llevaron nueve goles en las dos primeras jornadas, luego han ido mejorando pese a contar sus partidos por derrotas.
Ivan Saponjic no sólo no ha tenido minutos en Europa, tampoco en la liga eslovaca. De hecho, el jugador no figura ni en la foto oficial del primer equipo al que volvió esta temporada tras una cesión al Ümraniyespor, que milita en la segunda categoría del fútbol turco. El serbio se pasó más de media temporada lesionado y, en 15 partidos, apenas pudo aportar un gol y una asistencia.
Parece que el problema de Saponjic es principalmente futbolístico, o así lo ha reflejado el entrenador del conjunto eslovaco, Vladimír Weiss. "No significa nada que estuviera en el Atlético Madrid. Estuvo en el Atlético Madrid, no jugó en el Atlético Madrid. Estuvo en el Benfica de Lisboa, pero no jugó en el Benfica de Lisboa", recordó el entrenador sobre el pasado del supuestamente prometedor futbolista serbio.
Saponjic, tras firmar con el Slovan.IG
Y eso que fue uno de los primeros que bendijo su aterrizaje en Eslovaquia. "Ha llegado un jugador en el que confío. Saponjic era uno de los delanteros jóvenes más prometedores de Europa. Tiene un gran potencial", apuntó sobre su llegada en 2022 después de que el Atlético rescindiera unilateralmente su contrato.
Además, el jugador fichó confiado en triunfar, explicando en su presentación que quería "mostrar lo que aprendió de las estrellas del Atlético y aprovecharlo para el Slovan". Pero esa ilusión le duró apenas dos medias temporadas, la de su llegada en el mercado invernal de la 2021/22 y medio año de la siguiente. En total, el serbio consiguió ocho goles en 43 partidos que le hicieron perder no sólo el protagonismo en el once, sino su propia permanencia en el club que lo sacó cedido.
Burbuja explotada
Lo cierto es que el delantero nunca ha sido lo que se dice un killer. Quizás en su primera cesión a Turquía desde Eslovaquia, al Bandrmaspor, sí mostró su capacidad goleadora con ocho tantos en 12 partidos, pero en el resto de equipos nunca ha alcanzado dobles dígitos en una temporada. El máximo, siete tantos con el S. V. Zulte Waregem, equipo en el que militó también cedido después de su fichaje por el Benfica.
Y es que su historial de cesiones, tras lo que se antoja un rendimiento insuficiente en sus clubes, es extenso para sus 27 años. Del Benfica B al equipo belga, del Atlético al Cádiz y del Slovan a los dos clubes turcos citados. Y eso que hablamos de un jugador que tuvo ofertas de la Premier, el Milan o el Anderlecht antes de recalar en el Metropolitano.
Igual también es un problema de actitud. De hecho, en el Slovan fue castigado tras hacer una peineta a los aficionados al ser aplaudido sarcásticamente por fallar una clara ocasión en noviembre de 2022.
A día de hoy, no hay noticias del jugador ni siquiera en sus redes sociales. Su última publicación en Instagram data de hace más de un año. La joya de la cantera serbia se ha terminado por convertir en otro juguete roto del fútbol, que pasó de un valor de tres millones de euros, cuando fichó por el Atlético en 2019, a los 200.000 en los que le valora actualmente Transfermarkt.
Diego Pablo Simeone respiró después de sufrir durante los 90 minutos. "Cuando nos metieron el tercero, pensé: 'esto es el Atlético'", manifestó con una sonrisa. El técnico rojiblanco puso la vista en un hipotético enfrentamiento continental, que podría producirse en cuartos de final. "Ojalá nos veamos de nuevo en la Champions y podamos seguir compitiendo. Sabíamos que iba a ser un partido difícil, porque ellos saben jugar muy bien al fútbol".
"Tenemos que hacer posible lo imposible", había arengado Hansi Flick en la previa. Y el ambiente que mostró el Spotify Camp Nou en los prolegómenos, desde luego, estuvo a la altura de las circunstancias: estreno de la grada de animación, pirotecnia, himno cantado a capella por un público entregado y despliegue de un tifo que mostraba jugadores azulgrana con aspecto de dibujos animados y el lema "Juguem com som" ("Jugamos como somos"). Había muchas ganas de vivir una noche mágica... Pero, al final, la lógica se impuso a la ilusión. Por mucho que los azulgrana saltaran al césped con el cuchillo entre los dientes, no lograron convertir los cuatro goles que, por lo menos, les habrían permitido llevar el partido a la prórroga y alargar un poco más un sueño que acabó por quedarse en el tintero.
Los de Flick lo buscaron con ahínco, espoleados por unos seguidores que les empujaron hasta el límite, pero les faltó un gol más. Solo uno."Salgo orgulloso del equipo. Han hecho lo que les había pedido y esto nos debe servir para los próximos partidos", comentó el técnico alemán. "Estoy muy feliz de que nada le haya sucedido", respondió sobre el estado de Pedri, admitiendo que había asumido un riesgo manteniéndole tanto tiempo sobre el terreno de juego.
"No hay que buscar excusas"
"Lo dimos todo desde el principio. Nos vamos decepcionados, porque queríamos estar en la final. Lo merecíamos por el partido que hemos hecho en el Spotify Camp Nou. No obstante, hay que respetar lo que ha hecho el Atlético. Son un gran equipo y lo han hecho muy bien, defendiendo lo suyo", señaló Raphinha en declaraciones a las televisiones al término del duelo. "Lo hemos dado todo, remontar un 4-0 no es nada fácil. Podríamos haberlo hecho mejor en la ida, pero no hay que buscar excusas. Con el apoyo de nuestra afición fue mucho más fácil y solo nos faltó un gol para empatar la eliminatoria. Me voy bastante orgulloso, con más cosas positivas que negativas. Si lo hacemos siempre como lo hemos hecho esta vez, tendremos un final de temporada espectacular", recalcó el brasileño.
"No se le puede reprochar nada al equipo, lo dimos todo, pero el partido de allí fue lo que nos complicó. Dimos la cara, ganamos el partido, pero nos faltó un poquito", señaló Araujo. "El míster dijo que estaba orgulloso del equipo. Creo que dimos la cara, hicimos un gran partido y nos faltó solo un poco. Nos condicionó la ida. Estas ganas y este espíritu es lo que hay que seguir mostrando. Ante todo, quiero agradecerle a nuestra gente su apoyo, porque es muy importante. Jugando de esta manera, podemos lograr los dos títulos que nos quedan", sentenció el uruguayo.
Recordar la remontada más reciente no fue talismán, por mucho que guardará muchos paralelismos con la que debían buscar frente al Atlético. En la Champions 2016-17, tras caer en París por 4-0 en la ida de los octavos de final, el equipo dirigido entonces por Luis Enrique debía lograr lo nunca visto. Y lo consiguió. En un encuentro cargado de épica, los azulgrana acabaron viéndose obligados a ganar por 6-1 al conjunto francés, después de llegar a mandar por 3-0 en el marcador y que Cavani pusiera el 3-1. Entre el minuto 88 y el 95, los culés lograron tres tantos más que permitieron darle la vuelta a la eliminatoria, el último de ellos obra de Sergi Roberto al límite del final del duelo.