Este mismo año había ascendido solo y sin cuerda por la vía Moulin Rouge, en los Dolomitas
Jonas Hainz, en su vídeo de la ascensión por la vía Moulin Rouge
El escalador Jonas Hainz, de 25 años de edad, ha muerto al sufrir una caída cuando intentaba ascender en solitario al Monte Magro, en Tirol del Sur, en el norte de Italia. Su muerte la ha confirmado el grupo de rescate Bergettrung Bruneck EO, del que formaba parte como socorrista.
Según los medios locales, Hainz sufrió una caída de unos 100 metros en la cara sur del macizo. Fueron sus compañeros los que avistaron su cuerpo, que fue recuperado por un helicóptero.
Jonas Hainz captó la atención de los aficionados a la escalada cuando, el pasado mes de septiembre, difundió el vídeo de su ascenso en solitario y sin cuerda por la vía Moulin Rouge, que habían abierto dos décadas antes su padre, Christoph Hainz, y Oswald Celva, en el macizo del Catinaccio, en Dolomitas.
Un logro que le llevó poco más de una hora y que él mismo definió como “un auténtico juego mental a cientos de metros sobre el suelo”.
Tenía razón Simeone. La eliminatotia estaba en manos de Dios, y Dios, como decía su compatriota Borges, no admite sobornos. Ninguno los cometió, entregados Atlético y Madrid a un derbi agonístico, sostenido el primero sobre un gol al alba, a los 29 segundos, sobrepuesto el segundo a la atmósfera del Metropolitano, al balón a los cielos de Velázquez lanzado por Vinicius, incluso a sí mismo. A Dios le tocaba elegir, no castigar, en el te quiero, no te quiero de los penatis, pero el resbalón de Julián Álvarez ante la suerte suprema tiene algo de castigo. El Madrid avanza, pues, a cuartos de la Champions como si caminara sobre las aguas, sin resbalarse, porque Dios viste de blanco. [Narración y estadísticas (1-1, 2-4)]
A Rüdiger correspondió el penalti decisivo, el último, después de que marcaran sus pesos pesados, Mbappé y Belligham los primeros, con un Vinicius fuera, que ya había fallado en el mismo lugar. Tiene Champions para corregirse. Marcos Llorente envió antes de Rüdiger al palo. El fatalismo se repetía para el Atlético y para Simeone, que gritaba a los suyos que levantaran la cabeza. Estaban eliminados pero estaban de pie.
Ese Madrid inyectado había salido al césped del Metropolitano como se sale del servicio del cine cuando la película está a punto de empezar. Siempre queda algún botón por abrochar. Mal asunto. Lo que le esperaba no era una comedia, precisamente. En 29 segundos, estaba en pelotas, lo que tardó el Atlético en desnudarlo, de la bragueta a la camisa. La eliminatoria empezaba de nuevo, igualada, en el minuto uno.
Los excesos y el absurdo
El balón transitó entre los futbolistas del Atlético como si derribara fichas de dominó, fichas blancas: Asencio, Valverde, Courtois. A Gallagher correspondió el remate final, en un cuerpo a cuerpo con el belga. Era como una señal del destino, puesto que el inglés había sido una de las dos novedades escogidas por Simeone en el once. Reinildo, la segunda, para armar una banda izquierda nueva con respecto a la ida en el Bernabéu. Por ese lugar recibió el golpe en la ida, muy temprano. Lo devolvía mucho antes, sin que el Madrid se hubiera abrochado todos los botones.
Simeone ni se inmutó en la banda, lejos su hipercólera. Esto es muy largo, pensó, entre expectante y sorprendido. En su mente anidaba la pregunta de qué hacer frente a un escenario inesperado, al menos tan pronto. Nunca sabremos cuál era su hoja de ruta si el Atlético hubiera tardado más en igualar la eliminatoria. Ahora estaba más claro, porque la situación regresaba a su terreno, a la cueva donde nadie juega a las sombras como el argentino. Le encanta intervenir, decidir sobre lo que acontece en el campo, manejar los tiempos de los partidos. A veces hasta el exceso, y los excesos conducen al absurdo.
El Atlético se replegó, huyó de la presión alta para proteger el tesoro e impedir correr al Madrid. Si lo hace, hay que jugar con la pelota y el crucifijo. Una vez pudo hacerlo, una, y Mbappé puso a Oblak en el paredón. El penalti de Vini se fue al cielo.
Julián Álvarez, en el penalti que fue invalidado por el árbitro.AP
Al Madrid le quedó inicialmente la posesión, pero la posesión sin profundidad es un ejercicio estéril, como el amor sin sexo. En el fútbol español hemos conocido las dos versiones. El ataque posicional no dio frutos a los blancos en un primer tiempo en el que apenas sacaron un disparo de Rodrygo. Nada más. Poco. Poquísimo. Mbappé, desesperado, escapaba del área a los medios para tocar el balón y sentir que estaba en el partido.
El peligro lo generaba el Atlético, porque a su excelente organización defensiva añadía más intensidad en las disputas que se producían en las transiciones, con la excitación justa. Encontrarla era básico para los rojiblancos, en una atmósfera muy cargada, como sucede en los derbis del Metropolitano. No estábamos ante un derbi cualquiera. Igualar la eliminatoria tan pronto se lo permitió. Lo contrario los hubiera desquiciado.
Sin necesidad de desguarnecer sus líneas, con muchas precauciones por parte de Marcos Llorente y Reinildo, habituales en los despliegues, los jugadores de Simeone consiguieron llegar al área de Courtois y provocar que apareciese la mejor versión de Julián Álvarez, voraz para cargar la pierna desde cualquier lugar y disparar, incluso para intentar dos veces seguidas el gol olímpico. Sabe que es una estrella, sabe que quiere ser un número uno y sabe dónde ha de conseguirlo. Era un partido señalado. Julián Álvarez le ha ofrecido a este Atlético, donde vemos la versión otoñal de Griezmann, un vértice de calidad extrema, en el gol y en mucho más.
Cambios de riesgo
El Madrid debía elevar la presión y la movilidad para poder encontrar las ocasiones. Lo hizo tras regresar del descanso, sin que el Atlético cambiara su plan, salvo en los primeros minutos. Eso es muy del Cholo, un arranque a fuego y después el repliegue a la espera de la carroña. El factor sorpresa a veces funciona. Lo hizo en el primer tiempo. Después, no.
Ancelotti se había inclinado por Modric como titular, porque el partido pedía galones, temple, sabiduría. Sin embargo, la celda del Atlético le obligaba a mover los barrotes con energía. Camavinga saltó para ocupar el lugar del croata, pero a la vez se retiraba del campo también Tchouaméni, Valverde pasaba al centro y Lucas Vázquez ocupaba el lateral. Cambios de riesgo. Poco tiempo después, Brahim, en busca de las acciones de uno contra uno para superar piezas hasta entonces infranqueables.
La única vez que el Madrid lo había logrado fue por un error ajeno, de Griezmann, en su área. Pudo entonces correr, aplicar su manual, para conectar con Mbappé, único en los movimientos en ese lugar. Lenglet lo derribó. Con muy poco, Vinicius estaba ante los 11 metros, ante la puerta de Oblak como si fuera la puerta de la gloria. Volvió al purgatorio.
A la prórroga llegaron ambos entre el cansancio, las lesiones, como las de Mendy o De Paul, y el miedo. El Atlético ya no contaba con Giuliano, una dinamo que genera y genera energía, ni De Paul, pero aparecía el factor Correa. Un control de cirujano tras un envío de Oblak, de costa a costa. Insuficiente para tumbar al vigente campeón.
En Pekín se está celebrando esta semana el Tour de Mentougou, una vuelta ciclista que recorre varios distritos montañosos al sur de la capital de China. Participan 105 corredores de 20 equipos procedentes de una decena de países, entre ellos España. La primera etapa arrancó el domingo, con un papel destacado de tres ciclistas del Burgos Burpellet BH, que ocuparon los tres escalones del podio. Aunque el protagonista de la jornada, por algo que sucedió fuera de la carretera, fue un español que quedó en séptima posición.
El lunes, en varias redes sociales chinas hubo una oleada de críticas dirigidas hacia Mario Aparicio, ciclista de 25 años de Aranda de Duero. La polémica nace de un post en las redes del español: junto a una captura con el mapa de la etapa y los kilómetros recorridos, Aparicio publicó el emoji de un cerdo junto a la bandera nacional china.
La publicación de Mario Aparicio.
"Un ciclista de ruta español publicó contenido inapropiado en redes sociales, yuxtaponiendo la bandera nacional china con un emoji de una cabeza de cerdo, lo que desató una gran polémica", explicaba una noticia en la web del diario The Paper, controlado por el gobernante Partido Comunista Chino (PCCh).
De repente, la polémica en redes había saltado el lunes a muchas webs de diarios estatales y locales. "Algunos internautas chinos que viven en España señalaron que el ciclista trató de hacer una asociación ofensiva porque en español se usa a menudo la palabra 'cochina' como término despectivo. Fue un insulto a nuestra nación. Además, los usuarios pudieron verificar que el deportista español, en otras competiciones, ha publicado tras las carreras únicamente la bandera del país donde competía, sin añadir ningún emoticono, por lo que denota una clara intencionalidad grosera", señalaba otro diario chino.
Horas después de la polémica, los medios también se hacían eco de un comunicado emitido por la organización del Tour de Mentougou en el que anunciaban que Aparicio había sido descalificado de la competición. "La publicación en sus redes sociales personales constituye un comentario inapropiado que atenta contra el espíritu deportivo, daña la imagen del evento y tiene un impacto social negativo", señalaban.
El escrito de la organización continuaba afirmando que, tras examinar la publicación del ciclista (que fue borrada tras la polémica), se había determinado que "sus acciones violaron el reglamento del torneo y el código de ética deportiva".
"Exigimos una disculpa pública por sus insultos hacia China", decía un comentario muy compartido en Weibo, equivalente en el país asiático a X. No es la primera vez que, en las redes sociales de China, dominadas por una corriente cada vez más nacionalista, se viraliza una polémica en torno a un comentario en redes sociales de algún deportista o personaje público extranjero.
"Una broma hacia un compañero"
En conversaciones con este periódico, el equipo Burgos Burpellet explica la versión de lo sucedido, defendiendo que todo se ha sacado de contexto. "Mario publicó el emoji del cerdo como una broma hacia el compañero que había ganado la etapa, algo sin malicia y sin relación con el pueblo chino. Solo una desafortunada coincidencia. Sin embargo, la gente lo vio y lo sacó de contexto, malinterpretándolo, ya que la bandera china aparecía junto a él", aseguran.
"Entonces, comenzaron a publicarse una gran cantidad de comentarios en su perfil de Strava y en las redes sociales chinas con insultos hacia el ciclista e incluso muchas amenazas de muerte, una situación muy loca. Después de eso, los organizadores de la carrera y el jurado decidieron descalificar al ciclista. Hemos hablado con ellos para explicarles lo que pasó y aclarar que no había ninguna intención ofensiva hacia China en el mensaje y que solo fue una desafortunada coincidencia. El ciclista ya ha abandonado el país y todo se ha resuelto", sentencian.
Desde el equipo detallan que las etapas de ayer y de hoy transcurrieron sin problemas y que los ciclistas del Burgos Burpellet han ganado la carrera, con Clément Alleno imponiéndose en la clasificación general, logrando un triplete junto a sus compañeros García Pierna y Antonio Angulo.
La sonrisa le sale tan fácil como una asistencia cuando está en el campo. Incluso un punto de fina ironía dulcificada con el acento canario. A Pedri (Tegueste, 2002) el fútbol le ha enseñado su cara feliz, pero también la amarga en forma de lesiones, de dudas y críticas maliciosas. Eso, en ocasiones, le ha hecho cambiar el gesto y ocultar al chico que disfruta jugando en las playas de Tenerife, siempre cerca de un mar que le alimenta.
Dice De la Fuente que son insaciables, ¿es así este vestuario?
Sí, lo hemos hablado estos días. Hemos ganado la Eurocopa, pero eso ya acabó y ahora tenemos que ir a volver a ganar la Nations League.
Desde el Mundial hasta prácticamente la Euro no estuvo con la selección, ¿notó cambios?
El fútbol suele ser el mismo, aunque es verdad que cada entrenador tiene sus normas. En el grupo noté poco cambio. Seguimos yendo todos a una y el resto se queda fuera.
Ahora está Nico o Lamine para alegrar el vestuario.
Con ellos tenemos gracia para rato... [Se ríe]
¿Dan mucho la tabarra?
Hay alguno que sí. Ferri [Ferran Torres] me la da mucho, pero se aguanta.
¿Qué no debe perder esta selección?
Sobre todo esa diversión, porque cuando lo haces fuera del campo, dentro también se nota.
¿El gen canario aporta tranquilidad?
[Se ríe] Sí, ahora somos tres en la selección [Ayoze y Pino] y se nos nota que vamos más tranquilos que el resto.
También aportan un toque diferente, ¿eso corre riesgo de perderse
Quizá un poco. El fútbol canario es de magia, de inventar cosas, de disfrutar dentro del campo... Y es verdad que se está perdiendo porque ahora todo es más robótico y físico.
Morata habló de la falta de respeto con los futbolistas; Raphinha ha confesado que ha llorado mucho, ¿Pedri se ha sentido injustamente tratado?
Muchas veces se han dicho cosas que nos son verdad y te afectan. Pero, al fin y al cabo, cuando eres futbolista profesional sabes que estás en el foco y que van a hablar de ti.
¿Se puede uno olvidar de eso, se trabaja para gestionarlo?
En mi caso, soy una persona tranquila, pero hay gente que lo pasa muy mal y tiene que acudir a profesionales. Hay que reforzarse en la familia y en las cosas que te hacen feliz para olvidar lo que se dice.
Con 19 años todo eran elogios, premios, ¿entendiste cuando se volvieron críticas?
Mi familia ya me advertía que en cualquier momento eso podía pasar. Nadie está preparado para las críticas, pero las llevé bien por los consejos de mi familia. Es verdad que hubo cosas que no me gustaron porque son mentiras. No decían la verdades y esto te duele. Pero hay que saber estar tranquilo.
Hace años decía que le daba vergüenza convertirse en una estrella, ¿esa vergüenza ya la ha perdido?
Cuando a veces me reconocen por la calle me sigue dando un poco de vergüenza y no sé cómo actuar. Día a día te vas acostumbrando y se va pasando.
¿Es eso lo que hace que a veces Pedri parezca algo distante?
No soy distante, pero a veces me da vergüenza porque soy un poco tímido al principio y eso se nota.
¿Es eso lo que hace que a veces Pedri parezca algo distante?
No soy distante, pero a veces me da vergüenza porque soy un poco tímido al principio y eso se nota.
Confesó que no quería ser como los demás futbolistas, no sé si es un consejo que da a todos sus compañeros jóvenes que se incorporan al Barça o a la selección.
Les digo que sean ellos mismos dentro del campo, que no se tiene que fijar en nadie.
Durante años le pedían llegar más al área, y ahora llega Hansi Flick y le retrasa...
Es verdad que con Flick estoy jugando más atrás, pero es una posición que me gusta. Estoy en contacto constante con el balón y, al fin y al cabo, lo que quiere un jugador es tener la pelota y cuanto más, mejor. Todos los entrenadores me piden que llegue, pero Flick también que organice.
¿Cómo le ha explicado ese cambio de posición?
Quiere que me pegue al '6' para sacar la pelota y, cuando la tengamos, que llegue arriba y haga goles y asistencias.
Se está demostrando que es compatible con Dani Olmo...
En la Eurocopa nos reíamos porque escuchábamos que no podíamos jugar juntos, que a ver quién iba a ser titular... Nosotros sabíamos que podíamos y, además, nos llevamos muy bien y nos entendemos en el campo.
¿Cree que fue una polémica algo forzada?
Si intentaban enfrentarnos no lo consiguieron porque nosotros nos hacíamos bromas y nos vacilábamos con eso diciendo 'no, no podemos jugar juntos. Lo siento'. Sabíamos que igual después del verano nos juntábamos y era perfecto.
¿Le pidió que viniera al Barça?
Sí. Le escribí que viniera, que quería jugar con él.
¿En qué ha cambiado el ambiente con Hansi Flick?
Con Xavi eran todo críticas, todo parecía que iba mal y ahora va todo más tranquilo. No le dan tantos palos en la prensa y ha aportado seriedad, aunque también vacila y es cercano con los jugadores.
¿Cómo de cercano?
Mucho. Aunque parezca un robot y sea muy serio, tiene corazón y sabe llevar al grupo. Es capaz da dar un abrazo a quien lo necesite o tener una charla con él.
¿Y el debate del estilo del Barça dónde queda?
Siempre existirá. Seguimos mandando en el juego, tenemos jugadores para ello, aunque con matices, como ir más al espacio.
Hay algunos compañeros que parecen más felices: Lewandowski, Raphinha...
A los de arriba les gusta picar, tener más ocasiones y se sienten mucho más cómodos.
Cuando se lesionó en la Eurocopa, ¿llegó a pensar que alguien le había gafado
Es verdad que en ese momento pensé en por qué me pasaba todo a mí, que vaya mala suerte... Pero luego me quedé con un comentario que me hicieron de que lo mirara por el lado bueno, porque fue una jugada fortuita y cuando estaba fuerte físicamente. Me lo tomé así, sabiendo que en cuanto me recuperara estaría de nuevo al 100%.
En todo ese tiempo fuera de los campos, ¿en qué se refugió Pedri?
En mi familia siempre. Pero he probado muchísimas cosas, pilates, agua fría por la mañana... Conozco mejor mi cuerpo porque empecé muy joven y, quieras o no, eso se nota. Ahora he encontrado algo que me va muy bien...
Dígame el secreto...
Con el trabajo específico de Julio [Tous] en el Barça, de fuerza con gomas, poleas, etc., me siento muy bien. Luego sigo haciendo pilates, aunque mi profesor ahora se ha lesionado y ahora no puedo dar clases, y sigo con la cámara hiperbárica, el agua fría por las mañanas, controlamos el sueño... Son cosas que hemos ido añadiendo a la rutina.
¿Sin qué no podría vivir Pedri?
El fútbol. Lo es todo en mi vida. Es lo que más me divierte.
Creía que me iba a decir el mar...
También [sonríe]. Tener el mar cerca es algo imprescindible para mí, como para todos los canarios. Me da paz. En Tenerife iba mucho con los colegas a la playa a jugar al fútbol y eso me ayudaba a relajarme y desconectar.
¿Todavía puede hacerlo?
Depende de en qué playa [se ríe]. Tengo que elegirla bien. Es verdad que lo hago menos que antes.
¿Cuándo es más feliz?
Con mi familia y ahora mi perrito Nilo. Mi madre lo quería llamar Thor, pero yo busqué otros nombres y me dejó elegir. Mis padres viven conmigo en Barcelona, aunque mi padre va yendo y viniendo a Tenerife para cuidar a mi abuela.
¿Y esa costumbre de tirarle un penalti a su padre cuando gana algo de dónde viene? En Berlín tuvo que lanzarlo con la mano.
Es una rutina que tenemos. Espero ganar muchos títulos para que pueda parar. Mi padre fue portero y siempre me decía que tenía que llegar a Tercera para superarle. Ahora nos vacilamos con eso.