Arbeloa no reprocha "nada" al vestuario, asume la culpa y Carvajal saca el látigo tras el desastre de Albacete: "Hemos tocado fondo"

Arbeloa no reprocha “nada” al vestuario, asume la culpa y Carvajal saca el látigo tras el desastre de Albacete: “Hemos tocado fondo”

Toledo, Real Unión de Irún, Alcorcón, Alcoyano... Y Albacete. El Real Madrid, que desde el lunes es el Real Madrid de Álvaro Arbeloa y no de Xabi Alonso, fracasó en la Mancha ante el 17º clasificado de Segunda División. Ese fue el debut del nuevo técnico y la continuación de una serie de lamentables actuaciones del vestuario madridista, aunque el entrenador les quitó responsabilidad: "Si alguien es el culpable de esta derrota soy yo. Solo puedo agradecer a los jugadores la bienvenida que me han dado, recuperarles anímicamente y ganar el sábado", declaró, en otro elogio directo a un vestuario al que ha llegado entregado.

Los dos grados de Albacete recibieron a Arbeloa en su estreno como entrenador del Madrid, aterrizando el equipo en avión desde Barajas tras un vuelo de 35 minutos, amenazado por la extensa niebla, por las 16.000 almas del mítico Carlos Belmonte y por el gol de Javi Villar que metió el miedo en el cuerpo de todo el conjunto blanco. La dirección del club había esperado al final de la Supercopa para despedir a Xabi Alonso y le había ofrecido al técnico del filial un calendario ameno para coger el Madrid, pero el Albacete se revolvió.

Y eso que Arbeloa quiso mandar un aviso desde la alineación. Le dio a Jorge Cestero la manija del Madrid. "Es el mejor centrocampista defensivo de España", dijo de él hace unas semanas. El joven de 19 años, el más utilizado en el Castilla, disfrutó de su primera titularidad y fue el mejor del Madrid. No fue difícil, cumplió en el pase corto y en la buena orientación cuando al resto le faltó inspiración y energía.

Mientras, Arbeloa observaba desde la banda. Traje negro, impoluto, zapatillas blancas, relucientes, las manos en los bolsillos durante todo el duelo y ni una indicación a sus futbolistas. El nuevo entrenador les dejó hacer, les miró de pie desde el área técnica y sólo se sentó, casualidad, durante un minuto antes del gol de Villar, el 1-0.

Se fue a hablar con su ayudante y al levantarse se produjo el tanto. A unos metros, Antonio Pintus, de nuevo jefe de la preparación física y gran fichaje del club en este mercado de invierno, perdía la mirada en el horizonte. El italiano había saltado con los once jugadores al calentamiento, con un trote casi militar, y dirigió los ejercicios, algo que no había hecho en toda la temporada con Alonso.

Arbeloa llenó el equipo de suplentes, pero mantuvo a Vinicius y Fede Valverde para liderar el juego junto a Asencio, Huijsen, Güler y Gonzalo, titulares habituales en los últimos partidos. Podría parecer suficiente para vencer con comodidad al 17º clasificado de Segunda División, pero no hay cambio de técnico que active tan rápido a una plantilla. "El que quiera calificar esto como fracaso lo entiendo. El fracaso está del camino al éxito y esto a mí esto me hará mejorar. He sufrido eliminaciones coperas peores que esta", deslizó el técnico.

30 horas después de su presentación, el Madrid de Arbeloa se pareció mucho al Madrid de Alonso o al último Madrid de Ancelotti. Permitió las llegadas de su rival y dependió de jugadas aisladaa para todo. En el tramo final, Arbeloa seguía igual, de pie, manos en los bolsillo, impasible, mientras todo se calentaba a su alrededor. No hubo gritos, gestos al aire ni indicaciones. Nada. Y sí el mismo fútbol espeso de los últimos meses y el mismo drama.

Drama final

Un drama que se hizo grande con el 3-2 definitivo en el 94. Y ahí, en el banquillo, ante el ridículo madridista en los octavos de Copa, las manos al bolsillo de Arbeloa. No está Alonso, pero sí el mismo Madrid. "El que quiera calificar esto como fracaso lo entiendo. El fracaso está del camino al éxito y esto a mí esto me hará mejorar. He sufrido eliminaciones coperas peores que esta", deslizó el técnico, que insistió en elogiar a los futbolistas: "Lo que he visto son jugadores que han querido ganar, no les puedo reprochar nada. Las derrotas no marcan, marcan los títulos", aseguró, finalizando, otra vez, liberando al grupo de la culpa: "Lo que pasa en el campo es responsabilidad del entrenador. Si el equipo juega mal es porque yo no he sabido hacerlo mejor". A unos metros, Carvajal no dudaba: "Hemos tocado fondo estrepitosamente. Los culpables somos los jugadores".

El manicomio del Madrid

El manicomio del Madrid

Otro "Waterloo" en apenas tres días. Un Albacete disciplinado, con toda su ambición y con inteligencia mortificó el debut de Arbeloa. Pero, ¿qué se creen en la Casa Blanca, que con sustituir a Xabi Alonso ya estaba todo arreglado? Es un manicomio.

El grave error es no haberse cargado a Alonso hasta que no tuvieran un entrenador con personalidad, aunque estuviera lejos como Pochettino o Klopp, costase lo que costase. Pero creerse que Arbeloa era la solución es pueril, una falacia y un enorme error.

Me dicen que Arbeloa le hace magníficamente la pelota a Florentino, pero también me chivan que ha tratado de hacerle la cama constantemente a su amigo Xabi. ¿Con quién ha empatado Arbeloa?.

No tiene ninguna experiencia, sólo soberbia y deja jugadores vitales en Madrid o y los reemplaza por algunos del mediocre Castilla. Es un grave error de entrenador de un padrino equivocado.

Además, el Madrid, sin Mbappé y con jugadores del Castilla, no pasa por ser un equipo del montón. Me acuerdo de Talavera. De no haber "operado" Mbappé ya hubiera caído el Madrid en la anterior eliminatoria.

Me van a decir que no le doy ni los cien días Arbeloa. Es no se sostiene, se sabía que no tenía experiencia, ni calidad, ni talento. A mí, por lo menos, nunca me lo ha demostrado y el truco del "espartano" no cuela. El problema es lo que viene a continuación. Salvo milagro, pronostico que Arbeloa no durará ni un par de meses. Es como si un enorme Airbus fuera manejado por un azafato. No entiendo nada. Error tras error.

El Albacete fue un jabato. Planteó el partido Alberto González como un auténtico entrenador. Arbeloa no lo es todavía. Le espero al Madrid, le atacó cuando pudo con inteligencia y lo mató en el último minuto, con un ridículo Carvajal. Desgraciadamente, con la lesión que ha tenido, es imposible que vuelva a ser el mismo. El fútbol es muy cruel.

No quiero hablar mucho del sospechoso Vini, en uno de los partidos más vergonzantes ante un equipo de Segunda División. Y ese Lamine argentino Mantantuoso es un petardo que ni siquiera es capaz de hacer un sólo regate.

¿Qué queda ahora al Madrid? Rezar y creer más que nunca en Mbappé, el autentico mesías del fútbol. Escribí hace meses que la crisis del Madrid es más dañina de lo que creen en la Casa Blanca. La plantilla está mal diseñada. A Pérez no le gustan los entrenadores. Me parece muy bien. Pero por favor, no decida que con Pintus "gorgorito", Arbeloa y todas la patulea del Castilla, el Madrid pueda aspirar siquiera a ser un equipo notable en el mundo. Es la teoría del caos.

Nadie baila en el ridículo del Madrid, eliminado en la Copa en el debut de Arbeloa

Nadie baila en el ridículo del Madrid, eliminado en la Copa en el debut de Arbeloa

Nadie baila en el Madrid. Ni Vinicius ni Álvaro Arbeloa, cuya era empieza con una hecatombe, resuelta incluso con tintes ridículos en una última jugada de despropósitos en su área, pese a la calidad en el golpeo de Jeftét. Las caídas en la Copa frente a modestos como el Albacete habían llegado a ser arrastradas hasta el cadalso por entrenadores como Manuel Pellegrini. Para Arbeloa es un lastre que no estaba en el guion. Parecía escrito para Xabi Alonso, su antecesor, pero lo sufre quien llega a ese banquillo con el mandato de divertirse. En el calvario, que es donde se encuentra este Madrid, no hay diversión posible, sólo vergüenza. Mejor una oración.[Narración y estadísticas, 3-2]

El orden y la cantera no dieron a Arbeloa, como una estatua de cera todo el partido, impertérrito, la primera victoria, lo único que garantizaba seguir adelante en la Copa. Buscaba un estímulo y se encuentra en un solo partido en una crisis mayor a la heredada, porque perder con el Barça en la final de la Supercopa es incomparable a ser eliminado de la Copa por el Albacete, que lucha en la zona cercana al descenso de Segunda.

El Bernabéu espera

Esta eliminación pone en cuarentena incluso las conclusiones que pudieran sacarse de la primera alineación de Arbeloa, pero dos hechos resultaban relevantes: un mediocentro de la cantera, Jorge Cestero, y cada futbolista en su sitio natural, con Valverde de regreso al centro del campo. La única excepción fueron los minutos de Camavinga, en la banda izquierda, donde ya jugó con Ancelotti.

La Liga dirá más cosas, el sábado frente al Levante en el Bernabéu, donde está inesperada caída puede provocar una bronca de la grada, que ya señaló a los futbolistas por encima de Xabi Alonso como culpables de la crisis. El grito del socio escapa al control del propio Florentino Pérez. A nada temen tanto los presidentes como a los plebiscitos de los estadios, y más cuando saben que la responsabilidad mira hacia arriba.

Arbeloa, en la banda del carlos Belmonte.

Arbeloa, en la banda del carlos Belmonte.Jose BretonAP

Cestero por Tchouaméni

De Cestero había llegado a decir Arbeloa que era uno de los mejores de España en su puesto. Tanto que lo escogió en lugar de Tchouaméni. Arriesgado. Para los chicos de la cantera este trago también pesa. El propio Cestero, David Jiménez, Palacios o Manuel Ángel, que salieron en los últimos minutos en busca de un gol desesperado. El de Gonzalo, de la misma estirpe, no fue suficiente para sobrevivir.

El balón parado iguala en la misma medida que el movimiento distancia, porque la calidad en el fútbol es la capacidad de desarrollar la técnica a la máxima velocidad posible. Pero el balón parado también es la forma más rápida de acercarse al gol cuando otros caminos, los caminos de la calidad, no lo consiguen. Eso le ocurre al Madrid. Ambas cosas explican lo que ocurrió en el primer tiempo, con un equipo blanco dominante y ortodoxo, pero sin profundidad y ocasiones, y un Albacete acuartelado a la espera de su oportunidad.

La encontraron los locales en su primer saque de esquina, rematado con autoridad por Javi Villar, toda la que no tuvo la defensa madridista. La acción retrató a Mastantuono, pero no debe ser el argentino a quien pedir cuentas en esas situaciones. Tampoco a Arbeloa, por ahora. La defensa del balón parado necesita trabajo y tiempo, algo que todavía no ha tenido el entrenador, pero tras lo sucedido en el Carlos Belmonte es difícil que se le conceda. Arbeloa empieza en un lugar peor al que dejó su antecesor y amigo Xabi. Mal asunto.

Los madridistas se lamnentan ante la alegría de los manchegos.

Los madridistas se lamnentan ante la alegría de los manchegos.Jose BretonAP

Vinicius, voluntad sin acierto

La réplica del Madrid, en un momento psicológico de un partido más psicológico que futbolístico, dadas las circunstancias, se produjo gracias al remate de Huijsen, repelido de forma acrobática por Lizoain, y el oportunismo de Mastantuono. Fue como un desagravio al defecto de su acción defensiva unos minutos antes. Al descanso, pues, se retiraba el Madrid sin daños, pero sin nada más relevante más allá del orden, con un Vinicius voluntarioso pero ofuscado.

Por el orden empezó Xabi y de orden entiende Arbeloa, cuyas cualidades tácticas le permitieron como jugador cohabitar con los mejores, en el Madrid o en la selección. También entiende Alberto González, que reaccionó con tres cambios rápidos a la salida más alta y con ritmo del Madrid en la segunda mitad.

Ya con Agus Medina sobre el césped, el Albacete fue más ambicioso. Otro de los cambios, Jeftét, encontró el gol tras los malos despejes de Carvajal y Gonzalo, más un Lunin sorprendido. Gonzalo puso el ADN de Sergio Ramos en esta pequeña Lisboa de la Mancha con el empate, pero el Madrid de hoy está muy lejos de la metáfora de Sergio Ramos. [Narración y estadísticas, 3-2]

Los primeros detalles de Arbeloa: el contrato, Pintus y Mihic en el césped, "que Vini baile" y "una plantilla extraordinaria"

Los primeros detalles de Arbeloa: el contrato, Pintus y Mihic en el césped, “que Vini baile” y “una plantilla extraordinaria”

«¡Dani (Ceballos), no te enteras de nada!». Ahí estaba Álvaro Arbeloa, con botas negras y barba perfilada, caminando entre los dos rondos del Real Madrid en el campo 1 de Valdebebas. Unas sonrisas por allá, alguna charla por aquí, y Antonio Pintus y Niko Mihic correteando a su lado. El italiano, como nuevo jefe de la preparación física del primer equipo; el croata, como jefe de los servicios médicos. Ambos han regresado al césped, y a su puesto, por petición expresa de Florentino Pérez, que este lunes decidió dar por finalizada la etapa de Xabi Alonso, con el vaso colmado por la negativa del vasco a permitir la vuelta del transalpino al día a día, e iniciar los tiempos de Arbeloa, Pintus y Mihic.

Sin Mbappé, Rodrygo, Trent, Militao, Mendy ni Rüdiger, el nuevo entrenador del conjunto blanco vivió un primer día de presentaciones, intenciones e indirectas. Llegó a las siete de la mañana a la ciudad deportiva, dos horas antes que sus futbolistas, y perfiló con su cuerpo técnico los primeros días del equipo. Le seguirán sus más fieles ayudantes del Castilla, con Julián Carmona como segundo, Kevin Cardeiro como asistente y Francis Sánchez como analista. El preparador físico del filial, Ricardo da Silva, asciende también al primer equipo para ponerse a las órdenes de Pintus, que incorpora también para las funciones diarias a su hombre de confianza, Sébastien Devillaz. Diego López, exportero del Madrid y entrenador de guardametas en el Castilla, seguirá en el filial porque en el primer equipo continúa Lluis Llopis, técnico de confianza del club y de Courtois.

Dirigió su primera sesión durante algo más de una hora y apareció por la sala de prensa de Valdebebas rozando las dos de la tarde. Veinte minutos de comparecencia, con Emilio Butragueño al lado, para dar alguna pincelada a su estilo y enviar mensajes, directos e indirectos, sobre la nueva etapa.

Arbeloa centró su mensaje en los jugadores y en especial en Vinicius Júnior, en un discurso que habla a la perfección de la intención de Florentino Pérez al elegirle como entrenador. «Los importantes son ellos. Que se puedan expresar, que sean felices y que disfruten, que es de lo que se trata esto», expresó sobre la plantilla. Una contestación que choca de lleno con los problemas que ha tenido Alonso durante los últimos meses, con parte del vestuario en rebeldía ante los métodos de su cuerpo técnico y lo rígido de los ejercicios y de la táctica en los partidos. Los futbolistas se lo recriminaron a Florentino y ahí empezó el fin de Xabi, reprendido por el club tras sustituir y enfadar a Vinicius en el clásico contra el Barcelona.

«Vinicius es uno de los futbolistas más desequilibrantes del mundo y uno de los más queridos por la afición. Todos vimos la final de la Supercopa y ese es el Vini que queremos ver, el Vini que sonríe y el Vini que baile», declaró Arbeloa, en otro mensaje directo.

El nuevo entrenador aterriza en el primer equipo con un contrato que de momento no es público, aunque distintas fuentes en Valdebebas aseguran que es por lo que resta de temporada y una más. «Estaré aquí hasta que el Madrid quiera», aseguró el técnico, que ve mejorado su salario del Castilla y recibirá distintas primas según los objetivos que le ha marcado el presidente.

Ante los medios, a los que recibió saludando por el nombre de pila en la mayoría de preguntas, estuvo irónico en alguna respuesta: «Eso son dos preguntas, ¿no?», «me esperaba la pregunta de Mourinho», «como para no recordarlo (el enfado de Vinicius en el clásico)», fueron algunos de sus juegos con la prensa.

En el micrófono, su charla con Xabi después de que se anunciara el cambio, que le comunicaron unos minutos antes de hacerse oficial, la «amistad» que le une y le «seguirá uniendo» con el vasco, el «privilegio» que supone para él «trabajar con Pintus», la «ilusión, tanta como la mía» que ha visto en el vestuario en su estreno y la «felicidad». «Les he dicho que la mejor etapa de mi vida fue siendo jugador del Madrid, son todos buenos chicos y nadie más que ellos quiere ganar títulos aquí». Y cerró con una indirecta hacia el mercado de invierno: «Tenemos una plantilla extraordinaria».

Jesús Vallejo: "En el Madrid nunca tiré la toalla"

Jesús Vallejo: “En el Madrid nunca tiré la toalla”

Disputó 35 partidos con el Real Madrid desde su llegada en el verano de 2017, pasó ocho años entre cesiones, banquillos y lesiones y ahora, como líder del Albacete, reta a los blancos en los octavos de final de la Copa del Rey. Jesús Vallejo (Zaragoza, 1997) lo ha vivido casi todo y ha ganado más Copas de Europa que la mayoría de jugadores del mundo. «He competido al máximo de mis capacidades en el Madrid», admite.

Le marcó al Celta en el último minuto de la última eliminatoria de Copa. A lo Sergio Ramos.
Entra en el Top 3 de recuerdos de mi carrera, sin duda, sobre todo a nivel emocional, que es lo que voy buscando. Se pudo pasar la eliminatoria y fue una emoción extra.
A nivel emocional, ¿cómo está ahora?
Estoy muy bien. Me siento muy natural. Se han alineado cosas claves para mí, incluso ahora los problemas musculares que tengo los veo como mínimos porque tengo otras cosas que pueden ayudar a los compañeros. He trabajado mucho para encontrarme así, no ha sido un camino fácil.
En ese camino hay muchos títulos y una imagen icónica: andando sobre los jugadores del City, destrozados tras la remontada del Bernabéu.
Yo es que ni me acordaba de ese momento. He visto mil veces la foto, pero para nada es buscada. Me gusta que sea natural y quede así para el recuerdo. La gente por la calle me recuerda mucho ese partido, fue un día muy emocionante. Me dicen que la ponga en mi habitación, pero de momento no, veremos el día de mañana.
Usted se convierte en capitán de un equipo como el Zaragoza a los 18 años. ¿Cómo vivió aquello?
Lo tengo muy reciente y eso que han pasado muchos años. Yo no estaba preparado para el fútbol de élite, venía de jugar en juveniles, hice la pretemporada con el primer equipo y me quedé. Tuve que espabilar en todos los sentidos y fue por instinto. Pero no estaba preparado para entrevistas, para competir ni para soportar la presión. Sin saber cómo, me habitué a ello, pero nadie me había enseñado.
¿Eso se multiplica al llegar al Madrid?
Si te soy sincero, tenía que hacer mucha más gestión emocional en el Zaragoza que en el Madrid, porque la capitanía era una responsabilidad extra. Me ayudó mucho el año en Frankfurt, porque llegué a Madrid más tranquilo. En Madrid la responsabilidad estaba más dividida y en el Zaragoza no.
¿Cómo encaja usted en un vestuario de estrellas?
Los primeros días me rodeaba de los que conocía de la sub21: Carvajal, Llorente... Era más tímido y me costaba porque en el vestuario estaban mis ídolos, pero poco a poco te das cuenta de que es un equipo y que tienes que ser tú mismo.
De la etapa en Madrid, ¿con qué se queda?
Con el día a día en Valdebebas. Yo me lo tomaba muy en serio, intentaba cuidarme mucho y prepararme para jugar. Y me he sentido querido por el vestuario, por los fisios, trabajadores... Eso me lo llevo.
¿Es cierto que copió alguna rutina de Cristiano?
Sí, sí. Sobre todo el primer año, en 2017, yo venía de unas costumbres en Frankfurt y me decía que probara otros entrenamientos para calentar, más cortos e intensos. Me daba muchos consejos sobre preparación física. Él no pasaba de los demás, nos ayudaba mucho a cuidarnos. Es ejemplar.
¿Son cercanas las estrellas en el día a día?
Hay de todo. Hay jugadores más suyos, otros que lo expresan hacia el exterior y otros más líderes. Me he encontrado de todo.
¿Cómo llevaba el no jugar?
Me estaba acordando de los fisios, de Carvajal, de Nacho... Que en todo momento veían que yo seguía trabajando y trabajando, que ellos habían vivido momentos parecidos y me animaban a seguir preparado, que era una carrera de fondo. Por momentos tuve la recompensa, cuando me tocó jugar me encontré bien y eso ya es bastante en el Madrid.
¿Esos momentos compensan todo lo demás? ¿No quería tirar la toalla?
No, tirar la toalla en ningún momento. Eso lo tenía clarísimo. Sí que hubo temporadas que yo valoré mal, como fue el caso del Granada. Me fui con la idea de volver más fuerte, pero al regresar mi rol seguía siendo el mismo, que volvía a la casilla de salida. A partir de ahí decidí quedarme en el primer equipo, intentar hacerme fuerte, sumar minutos y ayudar en lo que pudiese.
En la última etapa con Ancelotti, ¿le dijo que se buscara una salida o que esperara? ¿Hablaba con él?
Ancelotti era muy cercano al club, muy alineado con las decisiones, y yo hablaba más con Davide, Francesco, Simone, Pintus... Eran los que se encargaban más del día a día y me encontraba más cómodo.
Hay momentos complicados.
Sí, por alguna lesión. Me lesionaba a veces por exceso de entrenamiento, por querer estar listo cuando tocase me pasaba de rosca y tenía lesiones.
¿Ha trabajado con psicólogo en el Madrid?
Sí, tanto a nivel grupal como individual, más centrado en la persona, en cuidarme para luego rendir. Creo que es muy importante.
¿Loscos, el pueblo de su madre, actúa como psicólogo natural?
Sin duda, porque hasta hace poco no había ni cobertura. Cuando voy me gusta ir con mi primo, que es agricultor, en el tractor y fijarme en lo que hace, ir al huerto... Es totalmente distinto al día a día del fútbol. Te ayuda mucho.
¿Su familia ha sufrido al no verle jugar?
Lo han llevado bien. Tengo la suerte de que a mis padres nunca les ha gustado mucho el fútbol y no me han metido presión.
¿Hay diferencias entre el tipo de entrenador del Madrid y el que se ha encontrado en otros equipos?
Sí, por supuesto. En el Madrid, Ancelotti y Zidane dejan más hacer al jugador, que el talento salga de forma natural y gestionan los minutos. Aquí en Albacete el entrenador está a más cosas a todos los niveles porque sólo con el talento individual no sirve.
Usted vivió el cambio dela salida de Kroos y la llegada de Mbappé. ¿Notó un cambio en el vestuario de lo que era antes a lo que es ahora?
La verdad que sí. Cuando llegué había una generación con Cristiano, Benzema, Kroos, Modric, Ramos... Que los había visto en la televisión. Ahora cumples años y parece que no hay tantos grandes jugadores, pero sin duda tienen mucha capacidad de mejora, hay mucha juventud y mucho futuro.
¿Se arrepiente de algo?
Es que aprendes con la experiencia. Lo vivía todo con mucha intensidad y esos errores de juventud, de ir precipitado, de querer demostrar... No hacía falta y me he jugado lesiones por eso, por no dosificar. Ahora, desde la experiencia, sé elegir los momentos. Me hubiese gustado tener antes esa experiencia, pero era imposible.
¿Qué reflexión hace de su carrera?
Estoy muy orgulloso de los primeros años en Zaragoza, del paso de Frankfurt y de haber competido al máximo de mis capacidades en el Madrid. Me hubiese gustado manejar mejor ciertos momentos para aprovechar mejor las cesiones. Se me quedó la espina ahí. Pero contento de haber ayudado al Madrid desde mi posición y con los minutos que tuve. Y ahora en Albacete contento, lo fácil hubiera sido otra cosa. Pero era lo mejor para mí a nivel personal y deportivo.
Si marca, ¿lo celebrará?
No, no, que lo celebren otros (risas).
Las notas de la primera vuelta: la caída de Xabi, la decepción de Julián, el zarpazo de Kylian y el vuelo de Joan

Las notas de la primera vuelta: la caída de Xabi, la decepción de Julián, el zarpazo de Kylian y el vuelo de Joan

El paso del ecuador de la Liga se selló con el final agónico de Xabi Alonso en la silla de tortura del estadio Bernabéu. El vasco fue el quinto técnico destituido, los anteriores fueron Julián Calero (Levante), Sergio Francisco (Real Sociedad) y Veljko Paunovic y Luis Carrión (Oviedo), en una primera vuelta de la liga en la que el Barça acaparó laureles: campeón de invierno y dueño de la Supercopa. En el reparto de notas destacó el sobresaliente del Espanyol, el equipo que más ha mejorado respecto a la primera vuelta de 2024-2025. Entonces estaba en posición de descenso, era decimoctavo, con 16 puntos. Ahora es quinto, con 34. Los que más han empeorado fueron el Athletic y el Mallorca, ambos con 12 puntos menos. En la mitad de la película destacaron los zarpazos de Kylian Mbappé y el vuelo de Joan Garcia.

ALONSO

El preparador tolosarra se marchó del Real Madrid tras traicionar el modelo y el sistema de juego para el que fue contratado tras impactar en el Bayer Leverkusen. No supo conectar con el banquillo y en los dos últimos meses sobrevivió con angustia en el borde del precipicio.

MBAPPÉ

La eficacia del francés fue lo más positivo de un Real Madrid errático. El Bernabéu comienza a asumir la kyliandependencia. Es el líder en la lista de realizadores del campeonato, con 18, siete más que Ferran y el mallorquinista Muriqi. En su zurrón figuran cerca de la mitad de los goles del Madrid: 41.

JOAN GARCÍA

Todo lo bueno que exhibía en el Espanyol lo ha mejorado en el Barcelona. El portero más espectacular es indiscutible para Hansi Flick y una de las piezas sobre las que se apoya un líder que presenta el mejor baremo de goles anotados y recibidos: 53/20. Sus soberbias intervenciones han generado un interesante debate sobre su convocatoria con la selección. Un dilema para Luis de la Fuente, que se debate entre lo lógica y la fidelidad al grupo.

JULIÁN ÁLVAREZ

El destinado a ser el estandarte del Atlético reflejó la apatía y ausencia de regularidad del conjunto de Simeone (sólido en casa y débil fuera). El delantero argentino sumó siete tantos, uno más que en el curso anterior, pero entonces marcó en seis encuentros, ahora sólo en cuatro (anotó tres al Rayo). En la temporada en la que debía ser su confirmación como gran estrella internacional, se muestra desdibujado y sin ambición. El bajo estado anímico le condiciona y eso arrastra a todo el grupo. Simeone le ha mimado con 18 titularidades.

MARCELINO

El preparador asturiano se manejó con soltura en la iga -distinto fue en Europa-, con sólo tres partidos perdidos (uno menos que Real Madrid y Barcelona) y se atrevió a pelear en la azotea del campeonato con los tres grandes. Uno de sus secretos fue la solidez defensiva: sólo encajó 17 tantos, cifra compartida con Madrid y Atlético. Moleiro fue el nuevo emblema de La Cerámica.

MANOLO GONZÁLEZ

El técnico gallego, que huye de los focos mediáticos, convence con su método. Con una plantilla confeccionada con mínimos recursos ha convertido al Espanyol en la escuadra revelación. Tras sufrir una barbaridad el pasado curso por mantener la permanencia, ahora se ha instalado en la zona europea. Es quinto, a sólo cuatro puntos del Atlético de Madrid. Con sus planteamientos crecen jugadores como Carlos Romero, el defensa más goleador del torneo (cuatro), segundo anotador del Espanyol, sólo dos menos que Pere Milla.

LUIS CARRIÓN

El preparador catalán personaliza la decepción del Oviedo, recién ascendido, colista permanente. El técnico, que tomó el relevo de Veljko Paunovic, no enderezó el rumbo de la nave asturiana. El 9 de octubre inició su segunda etapa en el club y el 14 de diciembre fue destituido tras dirigir nueve encuentros en los que no consiguió ninguna victoria. Sólo sumó cuatro puntos y cayó en la Copa del Rey ante el Ourense. Su puesto lo ocupó, ante las protestas de los seguidores ovetenses, el uruguayo Guillermo Almada, que tampoco sabe ganar.

CARLOS CORBERÁN

Si el Oviedo es serio candidato al descenso, el Valencia pelea como un condenado para huir de la quema. El entrenador valenciano consiguió la pasada temporada despertar a un equipo decepcionante gracias a la apuesta por los canteranos, pero ahora se ha enredado en una espiral negativa. Sólo ha ganado tres partidos y es tercero por la cola, con sólo tres puntos más que el Levante (con un encuentro menos) y cuatro que el Oviedo.

El primer día de Arbeloa en el Madrid, su charla con Xabi y la "felicidad" de los jugadores: "Si quisiera ser Mourinho fracasaría"

El primer día de Arbeloa en el Madrid, su charla con Xabi y la “felicidad” de los jugadores: “Si quisiera ser Mourinho fracasaría”

Primer día de Álvaro Arbeloa como técnico del Real Madrid, con entrenamiento, presentación y rueda de prensa en Valdebebas. A su lado en el césped, Antonio Pintus, de vuelta a la jefatura de la preparación física, y a su lado en la comparecencia, Emilio Butragueño. Entre la tarde del lunes y la mañana del martes, el conjunto blanco cambió su banquillo. "Ayer me comunican que de mutuo acuerdo separan sus caminos y que querían que yo tomase la responsabilidad. Me lo dijeron minutos antes del comunicado oficial", admitió el salmantino.

En su discurso, Arbeloa resumió su conversación con Xabi, su amigo, después de hacerse oficial la sustitución. "Hablé ayer con él. Todos sabéis la relación y la amistad que me une con él, lo mucho que le quiero y sé que es mutuo y seguirá siendo mutuo", expresó, rechazando contar mucho más sobre la charla: "Lo que hablamos queda entre nosotros. Me ha deseado lo mejor, como si fuese al revés, porque tenemos una relación de amistad que está por encima de muchas cosas. Yo también le deseé lo mejor porque es un grandísimo entrenador y le irá muy bien en el futuro. Estaremos juntos siempre", dijo.

Para saber más

Arbeloa, que cumplirá 43 años este sábado y lleva 20 ligado al Real Madrid, no hizo públicos los detalles de su contrato como técnico, algo que tampoco ha hecho el club, y simplemente insistió en que "estaré en el Madrid hasta que el Madrid quiera, esta es mi casa".

Sobre los problemas de su amigo en el banquillo del Madrid, Arbeloa recordó que "aquí hay jugadores con seis Copas de Europa, que se olvida pronto. "Todos hemos visto los últimos partidos y cómo se han esforzado en la Supercopa. Tenemos una gran plantilla y un grupo dispuesto a todo. Solo se gana a base de esfuerzo, sacrificio y constancia, eso es lo que ha llevado al Madrid a ser el mejor de la historia", resumió, y centró su mensaje en los futbolistas durante varias preguntas, elogiándoles y evitando las críticas.

"Tenemos una plantilla de grandes profesionales, son todos buenos chicos y tienen ganas de hacerlo bien. No hay nadie más interesado en que el Madrid gane títulos que los jugadores. Les he dicho esta mañana 'la mejor etapa de mi vida ha sido siendo jugador del Madrid'. Ellos son autoexigentes y con eso me quedo, ha sido buena primera toma de contacto", reflexionó.

Y volvió a insistir, en un mensaje muy interesante teniendo en cuenta que venimos de unos meses en los que la relación entre Xabi y el vestuario se había agrietado: "Los importantes son los jugadores, que se puedan expresar, que sean felices y disfruten. Me he encontrado con una gran predisposición. Están con la misma ilusión que yo de ganar y disfrutar, que es de lo que se trata esto. Es un privilegio llevar este escudo. Tenemos la ambición e ilusión de luchar por todos los títulos, es lo que nos marca este escudo. Tengo claro lo que quiere el aficionado, lo importante es ganar, ganar y ganar. Es el ADN".

Sobre su cuerpo técnico, confirmó, como se vio en el césped, que contará con Antonio Pintus como jefe de la preparación física, algo a lo que Alonso se habría negado, provocando el enfado del club y su posterior despido. "Es un privilegio tener a Pintus, será el encargado de llevar la parcela física. Conoce a jugadores, ha trabajado con ellos y tiene su método que sabemos lo bien que ha funcionado".

Cuestionado por Jose Mourinho, uno de sus mayores referentes, Arbeloa declaró que "voy a ser Arbeloa, no tengo miedo al fracaso". "Si quisiera ser Mourinho fracasaría estrepitosamente. No he hablado con él, pero fue un privilegio y un honor ser entrenado por él. Tengo una gran relación e influyó mucho en mí".

El único plan del Real Madrid es tirarle fichas a la ruleta

El único plan del Real Madrid es tirarle fichas a la ruleta

Qué más dará Xabi Alonso que Arbeloa. Qué más daba Xabi Alonso que Ancelotti. Si ahora el asunto es el rol de Pintus, ¿quién se lo dio? ¿quién se lo quitó y se lo quiere devolver? ¿Cuál es la estructura profesional que toma las decisiones trascendentales en el Real Madrid? ¿Cuáles son los engranajes de la institución futbolística más relevante de la historia? No es la opacidad el problema, sino la transparencia: este club es exactamente lo que parece y funciona parecido a como nos imaginamos. La sensación es que en la época de la ultraprofesionalización y en el momento decisivo en el que España se queda atrás, el plan deportivo del Real Madrid es no tenerlo muy claro.

Sobre la era gloriosa de Florentino Pérez siempre ha planeado el mismo riesgo: creer que si acompañaban los números y el plan empresarial, en lo demás bastaba la historia, el escudo, la camiseta, el estadio, el impulso, el tópico. No basta. El fútbol no son once contra once y siempre gana Alemania. Italia jugó su último Mundial en 2014. 90 minutos en el Bernabéu no siempre son molto longos.

De fondo late el problema: pese a juntar las mejores plantillas de su historia, nadie sabía muy bien por qué se ganaba cuando se ganaba. Así es imposible entender ahora por qué se pierde. Hace sólo 18 meses desde que se ganó la última Champions League, pero aquella ya fue otoñal y si había un plan para el día después de la gloria es obvio que ha fracasado. Y que la responsabilidad no es del crupier que se ponga en el banquillo para tirar la bola a la ruleta mientras el público espera a ver si sale negro, rojo o verde. El madridismo esperaba muchas cosas de Xabi Alonso y apenas ha encontrado ninguna. Suponemos que el club tampoco, aunque nunca remó a su favor. Nadie se cree que Arbeloa sea una apuesta de futuro, aunque después resulte serlo. El Madrid se va acomodando poco a poco en el azar, tirando fichas al tapete, mientras los paganinis fantasean con centrocampistas y celebran los goles de Gonzalo.

Español y de la casa, la fórmula que no funciona con Florentino

Español y de la casa, la fórmula que no funciona con Florentino

Son 225 días. Es el tiempo que ha permanecido Xabi Alonso en el resbaladizo banquillo del Real Madrid. El tolosorra, que fue contratado para enderezar el rumbo de la nave dejada por Carlo Ancelotti, ha fracasado en su intento por no saber amoldarse a las condiciones y necesidades de la plantilla y por no responder a las exigencias de un staff directivo que en las últimas semanas había perdido la confianza en un preparador que prescindió de sus principios para continuar agónicamente en el cargo.

La derrota en la final de la Supercopa, en la que supuestamente había salido fortalecido, fue su tumba. Se marcha Xabi Alonso tras un ejercicio fallido en el que también queda en evidencia la directiva del club. El vasco continúa la maldición de los entrenadores españoles formados como técnicos y jugadores en el club blanco. Era el caso de Alonso. Una lista en la que figuran, entre otros, Julen Lopetegui, Rafa Benítez, José Antonio Camacho y Mariano García Remón. Con Florentino Pérez más raíces echaron Mourinho (1.097 días), Ancelotti (1.454, en la segunda etapa) o Zidane (879 en la primera etapa). El récord es para Vicente del Bosque (1.314), pero contando los siete meses que estuvo con el mandato de Lorenzo Sanz. Con esa estrategia de corto recorrido con los preparadores de casa, Florentino Pérez se ha convertido en el presidente con más títulos en la historia del club.

Xabi Alonso es el decimosexto entrenador del presidente, uno de los más breves en los dos ciclos como dirigente del empresario, el séptimo en esa nómina. El entrenador que estuvo menos tiempo fue García Remón, que permaneció 101 días en el periodo que fue desde el 20 septiembre de 2004 al 30 de diciembre de ese mismo año. El que fuera uno de los históricos porteros del club blanco tomó el relevo de José Antonio Camacho, que presentó su dimisión porque se sentía incómodo con el equipo de los Zidanes y Pavones que había diseñado Florentino. Curiosamente, el que fuera seleccionador español es el segundo en la clasificación de entrenadores madridistas con el recorrido más corto en la época de Florentino Pérez, con sólo 117 días, los que transcurrieron desde el 25 de mayo de 2004 al 20 de septiembre del mismo año.

Problema de rendimiento

Camacho es un caso singular, al presentar la renuncia en dos ocasiones. La primera fue con Lorenzo Sanz en el verano de 1998, sin empezar la temporada. En una entrevista reciente, el ex futbolista recordaba cómo anunció su baja ante un sorprendido Florentino Pérez: «Mire, presidente, a este equipo yo, particularmente, no le puedo sacar rendimiento, no sé si usted a lo mejor querrá entonces traer a otro entrenador o algo, pero yo a estos jugadores veo que no les puedo sacar rendimiento», le dijo a la cara.

El tercero en ese ránking de paso corto en el banquillo del estadio Bernabéu es otro ex futbolista blanco: Santiago Solari, con 132 días (30 de octubre de 2018-11 marzo de 2019), que tomó el testigo de Lopetegui. Precisamente el que fuera seleccionador nacional es el cuarto en ese escalafón, con 137 días, desde el 14 de junio de 2018 al 29 de octubre del mismo año. Solari continúa en el departamento técnico del club como asesor de la directiva.

A Lopetegui le sigue en esa lista Juan Ramón López Caro, con 207 jornadas. El que fuera técnico de las categorías inferiores no fue directamente despedido por Florentino, dado que llegó al cargo el 5 de diciembre de 2005 y Florentino Pérez dimitió en febrero de 2006. López Caro aguantó hasta el 30 de junio de 2006, cuando fue relevado por Fabio Capello, ya bajo el mandato de Ramón Calderón.

La trayectoria Xabi Alonso tiene semejanzas con la de Rafa Benítez, otro formado en la cantera del club, que estuvo 215 días, sólo 10 menos que el vasco. El madrileño se sentó en el banquillo el 3 de junio de 2018 y se marchó el 4 de enero. El ecuador de la primera vuelta de la liga como límite de la resistencia de la cuerda. Dos técnicos que no supieron ganarse la confianza de la directiva ni la admiración del vestuario. Y es que en el Madrid no basta con ser un buen entrenador.

Una reunión en el avión desde Arabia, el "no" a Pintus y un vestuario "en shock": las horas que terminaron en el 'adiós' de Xabi Alonso

Una reunión en el avión desde Arabia, el “no” a Pintus y un vestuario “en shock”: las horas que terminaron en el ‘adiós’ de Xabi Alonso

Cuando el lunes 8 de diciembre, después de la derrota contra el Celta en el Bernabéu, este periódico informó en exclusiva sobre la reunión que se había producido de madrugada en el estadio entre Florentino Pérez y su cúpula directiva para valorar el futuro de Xabi Alonso, el técnico del Madrid ya estaba sentenciado. Era una muerte anunciada y sólo un milagro le hubiera hecho terminar la temporada. Un mes después de eso y tras caer en la final de la Supercopa, el de Tolosa dejó ayer de ser entrenador del conjunto blanco. Lo hizo «de mutuo acuerdo» con el club y con Arbeloa, su amigo y entrenador del Castilla, como sustituto. Y lo hizo por varias razones.

«Nadie se quiere ir nunca del Madrid», admiten desde Valdebebas, negando su dimisión. Pero la realidad de Alonso es que su presente en Chamartín se ha ido deteriorando hasta que él mismo ha llegado a aceptar el final de su etapa. No ha dimitido, pero ha mostrado signos de impotencia y agotamiento ante una situación en la que no veía solución ante la negativa del club a fichar en invierno.

Se lo admitió así a José Ángel Sánchez, director general del club, en las conversaciones que mantuvieron al regresar ayer de Arabia. La primera charla en el mismo avión, analizando lo sucedido, el plan contra el Barça, la preparación física, las necesidades y posibilidades de la plantilla y las soluciones a todo. Ahí, el directivo, su gran valedor, y el técnico no llegaron a suficientes puntos en común para un futuro juntos.

La siguiente charla, unas horas más tarde, fue la definitiva, ya con Florentino asumiendo la responsabilidad de la decisión. El presidente estuvo tentado de despedirle en la noche de la derrota contra el Celta, pero aguantó esperando una reacción del equipo, más en sensaciones que en resultados. El Madrid lo ganó todo a partir del City y hasta el Barça, pero las formas nunca volvieron a convencer a la zona noble del Bernabéu, con aquel «que mee con la suya» de Guardiola, cercano al de Tolosa, que tan mal sentó en la Castellana.

Alonso recuperó para la causa a un vestuario que había perdido, pero la acumulación de circunstancias durante estos meses han pesado enormemente en su contra y en su ánimo, bajo mínimos en las últimas semanas por el desgaste de los rumores y la tensión constante.

Desde el Mundial de clubes

Como contó este periódico, las grietas empezaron en el Mundial de clubes. Xabi prefería asumir el cargo en julio, con la nueva temporada, y no arrastrando el curso por Estados Unidos. Aterrizó en Miami con sus ideas y chocó con algunas estrellas, como Vinicius, que iba a ser suplente en la semifinal ante el PSG y sólo fue titular por la lesión de Alexander-Arnold.

Esa grieta con el brasileño se hizo cada vez más grande hasta el famoso enfado del clásico. Y si hay un jugador al que Florentino tiene un cariño especial ese es Vinicius. La directiva nunca entendió el trato de Alonso con el brasileño y defendió al futbolista, que no volvió a rotar a partir de la también famosa charla en Atenas entre técnico y equipo.

Esos encontronazos con Vinicius se contagiaron a otras taquillas del vestuario por el tipo de entrenamientos y los métodos de Xabi y su cuerpo técnico, en el que el club no terminó de confiar del todo. Los vídeos, la mecánica del día a día y el análisis científico de todo fueron menguando el ánimo del grupo de los jugadores, a los que según el club se les restaba creatividad.

El vestuario, "en shock"

Pero aún así, el vestuario recuperó el esfuerzo para Arabia, especialmente para el clásico. Compitió hasta el final y aunque perdió, se volvió a la capital con la idea de que Xabi sería su entrenador. Por eso el comunicado oficial del Madrid dejó «en shock» a la plantilla, que se enteró por las redes sociales.

Algunos se habían hecho a la idea de que en caso de una salida de Xabi Alonso, el elegido sería Zidane antes de irse con Francia, pero finalmente es Arbeloa, al que conocen un poco del día a día de Valdebebas y que llegará al campo 1 de la ciudad deportiva de la mano de Antonio Pintus, que hoy mismo bajará al césped. Su nombre ha sido la gota que ha colmado el vaso de la dirección del Madrid. Florentino, que le fichó en 2021 como estrella antes incluso de anunciar a Ancelotti, nunca vio bien que dejara el primer equipo con la llegada de Alonso y siempre le había recomendado recuperarle, ante el «no» constante del vasco a sus ideas.

En las últimas semanas, Xabi había hecho publica la «colaboración» con el italiano, pero seguía sin estar cerca del banquillo mientras la plaga de lesiones y la baja forma de muchos jugadores enfadaba a la zona noble. «Hay tiempo para reactivar a los futbolistas física y mentalmente», aseguran fuentes desde Valdebebas. Veremos.