Un espeso Real Madrid encalla ante Osasuna y pone en riesgo el liderato de LaLiga

Actualizado

La siesta en Pamplona puede costarle el liderato al Real Madrid. Osasuna vio a un rival al trantrán, con la tensión baja, y se le asestó dos golpes precisos que le dejan en la lona y con nuevas dudas. No ha sabido sostenerse el equipo de Arbeloa y cayó en un estadio que le había sido plácido desde 2011. [Narración y estadísticas: 2-1]

Se relajó demasiado el conjunto blanco, como si este partido entre las batallas ante el Benfica estorbara en el calendario. O como si su equipo estuviera tan engrasado que pudiera dosificarse y elegir el momento en que encenderse para llevarse la victoria. Incluso repartir minutos como los que tuvieron entre los titulares, por primera vez desde diciembre, Carvajal y Alaba.

El Real Madrid saltó a El Sadar a tomar el mando y avanzar, pero sin prisas, desde la solidez y el control, sin aceleraciones excesivas que abrieran a Osasuna la posibilidad de dañar a la carrera. El plan duró los 20 minutos que los de Alessio Lisci tuvieron que vivir en su área, cierto es que sin sufrir claras ocasiones. No desequilibraba Vinicius y Mbappé estaba ahogado. Y eso apenas cambió en todo el partido.

Eso permitió que Budimir fuera el primero en hacer que la grada alzara los brazos cuando Aimar Oroz lo lanzó contra Alaba y el croata lo quebró para cruzar de rosca un disparo que buscaba el poste. Los navarros, viendo que el líder optaba por jugar al ralentí, dieron un paso al frente . Lo hizo Rubén García retando y sentando a Carreras en la orilla derecha para servir un centro al segundo palo que a punto estuvo de cazar Aimar. Hasta Rosier pudo olvidarse de Vinicius para, sin que el brasileño se inmutara, incorporarse al ataque, creando así una grieta mayor. Antes de alcanzar la media hora, Osasuna logró abrir ventaja en el marcador.

Lo pudo evitar antes Courtois con un paradón a bocajarro en una pelota centrada por Rubén García que desvió Carreras con el hombro. Los reflejos del meta belga brillaron en Pamplona. Después le ayudó el palo cuando, vencido, no podía ya atajar el testarazo de Budimir en otro centro lateral, esta vez de Javi Galán desde la izquierda. El Madrid solo pudo responder a través de Vini, que se escapó para servir un pase atrás que nadie, salvo Alaba desde la frontal, pudo enganchar. Al austriaco le dejó sin premio Catena al desviar una asistencia filtrada de Carvajal al corazón del área.

Antes de que esos dos chispazos hubieran podido provocar que el equipo de Arbeloa conectara, llegó el error. Balón en largo a Budimir, carrera mal medida de Asensio y dudas en el despeje que exponen a Courtois a salir para frenar al goleador con un pisotón. No lo vio el árbitro, pero sí el VAR. Casi infalible, el croata puso el 1-0 en el marcador en el minuto 38. Con el Real Madrid deshilvanado, Víctor Muñoz desnudó a Carvajal por velocidad, que se recompuso tirando de galones para cerrarle el disparo al descarado extremo. Apenas quedaba tiempo de reacción hasta el descanso, pero al menos escucharon el pitido del árbitro en el área navarra, más por vergüenza que por convencimiento y sin que Mabppé o Vinicius hubieran podido armar la pierna.

La segunda mitad arrancó con un derechazo desde la media luna de Güler que rozó el larguero, pero Osasuna, descarado, quiso dominar, jugar. Puro Alessio Lisci ante un rival sin tensión. Lo quiso activar Arbeloa con Brahim y, sobre todo, con Trent. El primer balón del inglés cruzó El Sadar de banda a banda para acabar en la bota de Vinicius, que recortó a toda la defensa para armar un disparo desde el punto de penalti que se estrelló en Galán.

Pareció que el conjunto blanco renacía, con Brahim filtrando pases que encontraban a Mbappé, aunque en fuera de juego. Pero fue Vinicius quien logró el empate gracias al arrojo de Valverde. Se lanzó el uruguayo al área, zancada a zancada, escorándose hacia el carril izquierdo para poner un pase tenso que Vini solo tuvo que empujar. El duelo se descompuso. Tuvo el segundo Mbappé, que lo salvó otra vez Galán.

La última palabra, sin embargo, fue de Osasuna: un error de Ceballos, que se la entregó a Raúl Moro para que, preciso, dejara a Raúl García que quebrara a Asensio y a Courtois. Una derrota con mucho coste.

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

Actualizado

La historia de la llegada de Alessio Lisci (Roma, 4 de noviembre de 1985) a los banquillos es tremendamente interesante. Por un lado, es cierto que tiene ese componente de futbolista que no acaba de prever para sí mismo un futuro muy brillante sobre el césped y prefiere apostar pronto por irse a la pizarra. Pero, por el otro, la forma en que decidió gestionar esta apuesta si es, como mínimo, bastante atípica.

Tras colgar las botas en el Guidonia, un club romano de la Serie D, en 2007, empezó pronto a trabajar como preparador físico en las filas del Lazio. Por lo que fuera, no parece que allí se sintiera demasiado a gusto. Por eso, aprovechando el programa Leonardo da Vinci de la UE, decidió contactar por carta con múltiples clubs españoles, en busca de hacerse con un hueco en sus canteras. Solo le contestaron dos: el Atlético y el Levante. Y, de ambas propuestas, la que más le convenció fue la del conjunto granota. Así que, ni corto ni perezoso, decidió hacer las maletas y plantarse en Valencia.

En lo personal, ha confesado que tiene redes sociales, recalcando, no obstante, que no le gusta estar pendiente de ellas. Sobre todo, para evitar que le condicionen en sus decisiones. De familia humilde, dedicada sobre todo a la hostelería, es de los que no le duelen prendas a la hora de arremangarse y echar una mano. En este caso, en la cocina. Lo de estar en la barra no parece gustarle demasiado. Además, tiene un hermano informático, que vive en Barcelona.

Por mucho que dirigiera sus pasos hacia el fútbol español para formarse como entrenador, cómo no, está muy pendiente de los equipos de su tierra, a los que estudia con atención. También, por supuesto, de los gigantes de la Premier, una competición que mueve muchísimo dinero año tras año. Pero, con tantas opciones sobre la mesa, sus cartas se dirigieron a España. También, sus pasos, después de aceptar una propuesta del Levante que le pareció más seductora que la del Atlético.

Su llegada al Osasuna

Sus dos primeros años fueron intensos. No solo ejerció como ayudante en el Juvenil e, incluso, en el Atlético Levante, filial directo del equipo granota, sino que también dirigió algunos de los equipos aún más inferiores. No obstante, a nivel monetario, las cosas no eran tan boyantes como le habría gustado. Por eso, tuvo que combinar ese trabajo con labores de representación en el mercado de comida italiana de Valencia.

En 2016, con el despido de MiguelÁngel Villafaina como técnico del Atlético Levante, su etapa en el club pareció llegar a su fin. Con todo, meses después, volvería para hacerse cargo del Juvenil B, desde donde ascendería al A en 2018. Un par de años después, en diciembre de 2020, volvería también al Atlético Levante, pero ya a todas luces como máximo responsable del equipo, como relevo de un Luis Tevenet con quien el equipo estaba teniendo un rumbo muy errático. Su llegada, en este caso, sería providencial: bajo su mando, el conjunto acabó por lograr una trabajada permanencia en Segunda División RFEF.

En noviembre de 2021 llegó otro salto, al relevar a Javier Pereira para reconducir la situación de un primer equipo que parecía condenado al descenso. Su debut en la élite, en la Copa del Rey, frente al modestisimo Huracán Melilla, fue todo un torbellino: 0-8. El Alcoyano con todo, cortaría su progresión en la siguiente ronda. En la Liga, mientras, pese a que el equipo era el farolillo rojo, consiguió tener opciones de salvación hasta el final, pero el Levante se vio finalmente abocado al descenso. La junta le ofreció un trabajo en los despachos, pero prefirió seguir con su carrera en los banquillos. En junio de 2023, tras prácticamente un año alejado de su sueño, el Mirandés anunció su fichaje como técnico.

El primer año evitó por poco el descenso pero, en el segundo, logró disputar el playoff de ascenso. Logro que, a la postre, le permitiría llegar a Osasuna como recambio de Vicente Moreno el verano pasado. Ahora, arde en deseos de medirse al vigente líder de Primera en casa este sábado a las 18.30 horas. «Me han dicho que el ambiente con el Real Madrid siempre es increíble», sentencia.

Arbeloa: "Esperemos que lo que ocurrió con Vinicius sea un antes y un después en el mundo del fútbol"

Arbeloa: “Esperemos que lo que ocurrió con Vinicius sea un antes y un después en el mundo del fútbol”

Actualizado

Álvaro Arbeloa ha dedicado más de la mitad de la rueda de prensa previa al partido de este sábado contra Osasuna (18.30 h, DAZN) a hablar, cómo no, sobre el incidente racista en el que se vio envuelto Vinicius, que acusa al jugador del Benfica Prestianni de llamarle "mono" en varias ocasiones. Con un discurso firme y bien articulado, el técnico del Madrid incidió una y otra vez en dos ideas: que lo ocurrido en Lisboa no puede volver a pasar y que el jugador argentino debe ser sancionado.

"Vinicius ha estado triste, como todos. No podemos permitir este tipo de actos, no sólo en el fútbol, sino en la sociedad. Tenemos una opotunidad única de erradicarlos", comenzó sus explicaciones el entrenador. "Lo importante es luchar contra este tipo de actos. No lo vamos a tolerar, que quede claro. Nos van a tener enfrente".

Arbeloa ha ido cogiendo poso en sus comparecencias ante los periodistas. Y en este caso, cuando la razón le asiste, se encontró especialmente cómodo. "Si Vinicius hubiese decidido no seguir jugando, todos nos hubiésemos ido detrás de él. No tengáis ninguna duda. Se lo he dicho a los jugadores: no vamos a ganar ningún título que me haga sentir más orgulloso de lo que me sentí el martes cuando vi a todos los compañeros arropar a uno que lo estaba pasando mal".

Donde no quiso ser tan explícito fue a la hora de reprochar a Jose Mourinho su justificación de lo que pasó, escudándose en la celebración del fubolista del Real Madrid. Aprovechó para decir, eso sí, y mirando ya a lo deportivo, que ojalá Bellingham se recupere pronto, aunque el equipo haya comenzado a funcionar sin él.

El Real Madrid aporta a la UEFA todas las pruebas sobre presunto insulto racista a Vinicius

El Real Madrid aporta a la UEFA todas las pruebas sobre presunto insulto racista a Vinicius

Actualizado

El Real Madrid confirmó que ha aportado este jueves a la UEFA todas las pruebas disponibles sobre los incidentes ocurridos el pasado día 17 en el partido de la Liga de Campeones Benfica-Real Madrid (0-1) y los presuntos insultos racistas proferidos hacia el brasileño Vinicius Júnior por parte del argentino Gianluca Prestianni.

"Nuestro club ha colaborado de manera activa con la investigación abierta por UEFA tras los inaceptables episodios de racismo vividos durante dicho partido", señaló la entidad en un comunicado.

En el mismo "agradece el respaldo unánime, el apoyo y el cariño que ha recibido" su jugador Vinicius Júnior "desde todos los ámbitos del fútbol mundial".

"El Real Madrid seguirá trabajando, en colaboración con todas las instituciones, para erradicar el racismo, la violencia y el odio en el deporte y en la sociedad", añadió la entidad, que ha recabado imágenes de aficionados que realizaron gestos simulando un mono en la grada del estadio Da Luz en Lisboa.

La UEFA investiga los hechos, ocurridos en el partido de ida del play-off de La Liga de Campeones, y ayer designó un inspector de ética y disciplina para llevar a cabo el procedimiento, tras las acusaciones hechas por jugadores del Real Madrid por posible comportamiento discriminatorio del argentino Gianluca Prestianni.

Los incidentes se iniciaron poco después de que Vinicius marcara y celebrara con un baile, junto al banderín de córner, el único tanto del partido, en el minuto 49, y denunciara posteriormente un insulto racista por parte de Prestianni, que se había tapado la boca con la camiseta para decirle algo.

El árbitro francés François Letexier aplicó el protocolo anti racismo y el partido, en el que hubo lanzamiento de objetos desde la grada al campo, estuvo detenido durante unos ocho minutos tras el amago hecho por Vinicius y otros jugadores blancos como Kylian Mbappé de abandonar el campo, en medio de las crispación de los futbolistas de uno y otro equipo.

La decisión de Letexier siguió la normativa de la UEFA al no haber escuchado ni el ni ningún miembro del equipo arbitral el supuesto insulto. De haberlo hecho el infractor debería haber visto la tarjeta roja, de acuerdo a las reglas del juego de la (IFAB) International Football Board (regla 12).

"Lo que he visto es muy claro, el número 25 ha dicho cinco veces a Vini que eres un mono. Cada uno da su opinión pero nosotros damos la información y todos tenemos que ir en la misma dirección. No se puede aceptar este tipo de actitud. Es maravilloso jugar la Champions pero dar este tipo de imagen es terrible para el fútbol mundial", denunció Mbappé, al lado de Vinicius en el momento del suceso.

Gianluca Prestianni negó después en redes sociales haber dirigido "insultos racistas" a Vinicius y denunció haber recibido amenazas de jugadores del Real Madrid.

"En ningún momento dirigí insultos racistas al jugador Vinicius Junior, quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado. Jamas fui racista con nadie", escribió.

Por su parte Vinicius aseguró que "los racistas son, ante todo, cobardes" y "necesitan ponerse la camiseta en la boca para demostrar lo débiles que son".

"Pero tienen, a su lado, la protección de otros que, teóricamente, tienen la obligación de castigar. Nada de lo que ocurrió hoy es novedad en mi vida ni en la de mi familia. Recibí tarjeta amarilla por celebrar un gol. Aún sin entender el porqué de eso. Por otro lado, apenas un protocolo mal ejecutado y que no sirvió de nada. No me gusta aparecer en situaciones como esta, más aún después de una gran victoria y cuando los titulares deberían ser sobre el Real Madrid, pero es necesario", sentenció.

El Benfica, a su vez, apoyó al extremo argentino Gianluca Prestianni. El club denunció una "campaña de difamación" contra él y aseguró que "afronta con total espíritu de colaboración, transparencia, apertura y sentido de la claridad las medidas anunciadas por la UEFA" sobre la investigación de los hechos.

La UEFA abre una investigación oficial sobre el incidente racista con Vinicius: si hay sanción, sería de “al menos 10 partidos”

Actualizado

A las 12.50 de la mañana de este miércoles, la UEFA ha anunciado la apertura de una investigación por "posible infracción del Reglamento Disciplinario de la UEFA" y ha nombrado "un inspector para investigar las denuncias de comportamiento discriminatorios durante la fase eliminatoria de la UEFA Champions League 2025/2026 entre el Club Benfica y el Real Madrid CF el 17 de febrero de 2026".

Ese inspector tendrá ahora que recabar todas las imágenes y sonidos posibles, así como los informes del equipo arbitral y de los delegados de UEFA que actúan como observadores en el partido. Además, contará con los testimonios de los dos jugadores implicados, Vinicius y Prestianni, así como de todos los que pudieron haber oído el presunto insulto racista, entre ellos Mbappé y Arda Güler, que son los que más cerca estuvieron del brasileño en esos momentos.

Si para este comité el ataque queda probado, algo muy complicado, la sanción sería dura: "Al menos diez partidos o por un periodo de tiempo determinado", recoge el artículo 14 del Código de la UEFA. Antes de conocerse esta noticia, la UEFA ya había anunciado que estaba estudiando el informe oficial del partido. El anuncio se cerraba explicando que se daría más información al respecto a su debido tiempo. Aquí no hay plazos.

"Los informes oficiales de los partidos disputados anoche están siendo revisados en estos momentos. Cuando se denuncian hechos, se inician procedimientos y, en caso de que estos den lugar a la imposición de sanciones disciplinarias, estas se anuncian en la página web disciplinaria de la UEFA", había explicado el máximo organismo del fútbol europero sin hacer más comentarios al hacer al respecto, informa Efe.

Aunque lo principal a investigar son esos supuestos insultos a Vinicius, la UEFA también va a mirar con lupa los lanzamientos de objetos desde la grada, uno de los cuales dio a Vinicius en el hombro derecho. También se revisará la sanción a Mourinho por su expulsión en los minutos finales del encuentro.

Un protocolo de 2009

Desde 2009 y tras su aprobación por el Comité Ejecutivo de la UEFA, los árbitros disponen de unas directrices oficiales para ayudarles a gestionar los incidentes racistas dentro de los estadios, que en un procedimiento de tres pasos les otorgan la facultad de detener inicialmente el juego y, si el comportamiento racista continúa, suspender el partido, informa Efe.

La primera fase del protocolo indica que si el árbitro se da cuenta de un comportamiento racista, o es informado de ello por el cuarto árbitro, detendrá el partido. A continuación, solicitará que se haga un anuncio por megafonía pidiendo a los espectadores que cesen inmediatamente cualquier comportamiento racista.

En el segundo paso si el comportamiento racista continúa tras la reanudación del partido, el árbitro suspenderá el encuentro durante un periodo de tiempo razonable, por ejemplo, de cinco a diez minutos, y pedirá a los equipos que se retiren a los vestuarios. Se realizará un nuevo anuncio por megafonía.

El tercer y último paso indica que como último recurso, si el comportamiento racista continúa tras la segunda reanudación, el árbitro podrá suspender definitivamente el partido.

El delegado de la UEFA responsable del partido ayudará al árbitro, a través del cuarto árbitro, a determinar si el comportamiento racista ha cesado. La decisión de suspender el partido solo se tomará después de haber aplicado todas las demás medidas posibles y de haber evaluado el impacto que la suspensión del mismo tendría en la seguridad de los jugadores y del público.

Vinicius acabó con un gran partido

Vinicius acabó con un gran partido

Actualizado

Es cierto, el Madrid ganó con un absoluto golazo de Vinicius, pero para celebrarlo se fue al banderín, que llevaba la enseña del Benfica, y sus gestos casi pornográficos sobre el palo pequeño. No sé si se enteró de que en el banderín estaba la bandera del equipo lisboeta, pero la armó. Le llamaron de todo, menos blanco. El horror, el gran horror del racismo.

Un partido que, según la dinámica que llevaba el Madrid, podía haber arrasado. Pero estalló el 'show' de Vini, el que convierte los partidos en ira, violencia e insultos. Se cargó el partido.

Y por mucho que el Madrid ganase gracias al brasileño, es un jugador que daña hasta el paroxismo la imagen del club, el sentido caballeresco, y convierte todo en un lodazal. El Madrid no puede jugar con un provocador, un agente de la rabia y la desesperación. Ya no hubo partido hasta el final. El público lisboeta estuvo impresentable, pero alguien encendió la mecha del racismo. Ya sabemos quién es siempre.

Es cierto que el nuevo Madrid, con el estilo de cuatro centrocampistas y la velocidad para arrebatar el balón, parece otro. Y es que Trent logra que el equipo se vea distinto. Él y Tchouaméni hicieron un partido casi perfecto.

El efecto de Arbeloa

Arbeloa ha cambiado el equipo. Luchan, corren y juegan. Incluso estropearon la fiesta de Mourinho, que al final, en pleno ataque de nervios, perdió el sentido de la realidad.

Ni siquiera podrá obtener el aplauso del Bernabéu. Estará en un palco especial para él, como una jaula. O quizá no quería llegar a Madrid como un perdedor, que es la pauta general en estos últimos años.

Caso especial es Mbappé. He visto el peor partido del francés desde que está en el Madrid. Es curioso que, si no le salen los goles desde el principio, se vuelve loco, se convierte en un jugador obtuso y confuso. El centro de Trent era gol seguro con el Mbappé normal, pero no lo logró, y encima le decía a Trent que había centrado demasiado fuerte. Inaudito.

Al final, aunque sea una mínima ventaja, el Madrid casi tiene resuelta la eliminatoria. Descubrió las 'vergüenzas' del equipo de Mourinho: su escasa calidad y sus limitaciones técnicas revelan la realidad del Benfica, que no va a ganar nada esta temporada.

Paso de gigante del Real Madrid en unos pocos días: una goleada al Barcelona, otra derrota ya en Girona, casi en los octavos de final de la Champions y líder de la Liga, en una temporada que parecía un desastre. Flick ha dejado a su equipo sordo, mudo y ciego. Y el Madrid está muy vivo, a pesar del escándalo de Lisboa.

Vinicius liquida al Benfica en medio de otra polémica racista

Actualizado

No sucumbe el Real Madrid en el caos, sólido y bien armado, aunque tampoco saca ventaja. Benfica salió demasiado vivo de un duelo dominado por el equipo de Arbeloa que abrió y cerró Vinicius. Marcó el brasileño un tanto de bandera y, justo después, el racismo se cruzó en su camino para adueñarse de un duelo que queda abierto para el Bernabéu. Y eso que la superioridad blanca fue indudable. [Narración y estadísticas: 0-1]

El Real Madrid jugó hasta el minuto 50 sin apresurarse lo más mínimo. Dejó que el Benfica descorchara el partido con unos minutos locos que encendieron a la grada y que fue apaciguando conforme pasaban los minutos. Aquel equipo que se descosió hace tres semanas ya no existe. Lo advirtió Mourinho y no se equivocó. No tembló ante las diabluras que le propusieron Dedic y Prestianni, con apariciones fugaces de Rafa Silva y los intentos de Aursnes de lanzar transiciones demoledoras. Les fue imposible. Este Madrid se ha transmutado en un equipo solidario, que se sacudió cualquier duda conforme iba madurando y adueñándose de la pelota. Lo único que le faltó fue colmillo. Mbappé fue el primero en probar a Trubin con un disparo que nació de la sociedad perfecta que formaron Carreras y Camavinga en la orilla izquierda. El francés como sombra del lateral, convertido en un puñal. Respondió Benfica con un testarazo de Araújo a centro lateral que atrapó Courtois.

A los 20 minutos, el conjunto blanco estaba ya engrasado para armar un ataque casi perfecto. Trent filtró un pase a Valverde al lateral del área, el uruguayo se la puso a Vinicius para que, a la media vuelta, la golpeara rozando el palo. Enseñaban el colmillo, pero no asestaban el bocado. Lo mismo que le ocurrió al Benfica cuando una diablura de Prestianni dejó a Aursnes un tiro franco desde la frontal que salvó la mano, un día más, milagrosa de Courtois. Para entonces, el partido se estaba vistiendo de madridista y, justo antes del descanso, pudo caer definitivamente a su favor con hasta cuatro ocasiones consecutivas. Desató un vendaval que todos los quilates de la delantera no pudieron aprovechar.

Trent se soltó por el carril derecho para dibujarle un centro raso a Mbappé que el francés, en el punto de penalti, no llegó a empujar por milímetros. Primer aviso. El segundo llegó por el otro costado, con Carreras asociado con Vinicius y el brasileño dando un pase atrás a Kylian, que no engancha portería. En el tercero apareció Trubin para frenar otro disparo del francés tras una conducción espléndida de Camavinga.

En la segunda mitad, el partido acabó en Vinicius, en una secuencia demasiado repetida. El brasileño cruzó un disparo soberbio para batir a Trubin en el minuto 50 y se fue a celebrarlo al banderín del córner. Encendió el estadio, vio una amarilla, pero también a Prestianni. Se tapó la boca el argentino, pero salió Vini como una exhalación a buscar al colegiado Letexier para denunciar que le había llamado «mono». Le creyó el francés, activó el protocolo antirracismo, bloqueó el duelo diez minutos y amagó el brasileño con quedarse en el banquillo. Lo calmaron las palabras de Mourinho y el sosiego que le pidió Arbeloa, aunque tuvo que volver al campo bajo una constante pitada.

El partido se descolocó... y cambió el guion porque, sin perder la solidez, el Real Madrid no supo cómo hundir más al Benfica con el marcador a favor y con un Vini que no se arrugó en ningún momento y a quien su entrenador, lo dejó en el campo sin miedo. Buscaban correr los portugueses y Tchouaméni, que se multiplicó barriendo todo el centro del campo sin permitir que crecieran las águilas a la carrera, como tanto les gusta, empezó a verse solo. Se acercaron los lusos buscando un empate que les diera vida en los instantes finales, en especial con una falta en el 85 que, protestada por Mou, le costó la expulsión. No estará en la banda del Santiago Bernabéu.

Vinicius denuncia insultos racistas de Prestianni y el Benfica - Real Madrid se detiene 10 minutos: "Me ha llamado mono"

Vinicius denuncia insultos racistas de Prestianni y el Benfica – Real Madrid se detiene 10 minutos: “Me ha llamado mono”

Vinicius fue el protagonista en Da Luz. Por el fútbol, con un golazo extraordinario que adelantó el Real Madrid en la ida del playoff de la Champions League, y por lo que no tiene que ver con el balón. El brasileño denunció en pleno césped que Gianluca Prestianni, jugador del Benfica, le había llamado «mono» en una discusión tras la celebración de ese gol. Esa denuncia provocó que el árbitro del encuentro, el francés François Letexier, activara el protocolo antirracismo y el partido se detuviera durante casi diez minutos.

«Me ha llamado mono», le repitió Vinicius a todo el mundo. Primero al árbitro, después a sus compañeros y rivales y más tarde a Álvaro Arbeloa y a Jose Mourinho, que hablaron con él cuando se dirigió al banquillo a esperar la activación del protocolo, negándose a regresar al campo hasta que se realizara.

El brasileño marcó un golazo en el minuto 50 del encuentro y se fue a celebrarlo al córner, donde bailó pegado al banderín. Esa acción no gustó a Prestianni, que se acercó a recriminárselo junto a varios compañeros más, lo que provocó una pequeña tangana entre ambas plantillas que terminó con Vinicius sancionado con tarjeta amarilla.

Pasados unos segundos, todo parecía terminar de forma pacífica. En ese momento, Vinicius y Prestianni seguían hablando, con el argentino tapándose la boca con la camiseta, y fue justó ahí cuando el brasileño se fue corriendo hacia el árbitro a decirle que su rival le había insultado de forma racista. «Me ha llamado mono», le repitió.

Mientras el árbitro cruzaba sus brazos activando el protocolo, Vinicius caminaba hacia el banquillo y se sentaba directamente en él. Sus compañeros, Arbeloa y varios asistentes hablaron con él, e incluso Mourinho se acercó a charlar con el brasileño, pero éste le repitió lo que le había dicho al árbitro: «Me ha llamado mono». Mientras, Mbappé defendía a su compañero ante Otamendi, también argentino y rival del francés en la última final del Mundial. El capitán del Benfica trataba de que Vinicius no le diera tanta importancia a su acción con Prestianni y el galo se lo recriminaba. "Eres un racista", le decía Mbappé a Prestianni.

Diez minutos después, el árbitro dio por terminado el protocolo tras anunciar por megafonía la situación y tras hablar con Prestianni, que no fue amonestado a la espera de una revisión de las imágenes de televisión tras el encuentro. Sobre el minuto 60, diez minutos después, el juego se reanudó con Vinicius recibiendo abucheos del público en cada acción.

"Según los compañeros, le ha dicho algo feo, algo que no se debe decir. Llevamos mucho tiempo peleando y Vini ha peleado por esto. Si sigue pasando, es lamentable. Si te tapas la boca para decir algo es porque no está bien. Es lamentable. Orgulloso de Vini y de los compañeros", explicó Fede Valverde sobre el césped.

Fue la primera vez desde hace un año que el brasileño fue agredido de forma racista en mitad de un partido. Hace doce meses, dos aficionados de la Real Sociedad fueron sancionados con 4.000 euros por hacerle gestos racistas durante la semifinal de Copa entre el cuadro vasco y el Madrid celebrada en el Reale Arena de San Sebastián.

El tramo final fue intenso. Con muchas faltas y muchas tarjetas para ambos equipos, incluida la expulsión de Mourinho por doble amarilla tras protestar una decisión del árbitro. La roja evitará que el técnico portugués se siente por primera vez en el banquillo del Bernabéu desde su salida del club en 2013, algo esperado por el propio entrenador y por la afición madridista. Por contra, Mourinho tendrá que ver la vuelta de este playoff desde el palco de Chamartín.

Los 12 minutos de tiempo extra volvieron a tener poco fútbol y mucha guerra. El duelo se detuvo por el lanzamiento de un mechero y de una botella, que impactó en Vinicius, desde uno de los fondos del estadio durante un córner del Madrid, lo que obligó al colegiado a detener de nuevo el encuentro para activar el protocolo por megafonía.

20 días después del fracaso de Da Luz que le echó del Top8 y le envió a luchar en la eliminatoria del playoff, el Madrid salió con vida de Lisboa con una gran evolución de actitud y fútbol. Disparó más veces a puerta que el Benfica, dominó el juego y no necesitó la capa de héroe de Courtois para evitar un resultado mayor. En siete días, la resolución en la Castellana.

La prueba del sofá gris en Lisboa: el partido que mide el futuro de Arbeloa en el Real Madrid

Actualizado

El sofá gris, el cambio de estructura en el campo, la mayor implicación de todos sus jugadores o la también mayor confianza que dan los resultados para tomar decisiones, por complicadas que parezcan. Álvaro Arbeloa tiene esta noche en Lisboa ante el Benfica de su mentor Mourinho una prueba de madurez. En Liga, el equipo ha respondido con pleno de victorias, más o menos vistosas, pero suficientes para seguir acosando al Barça, esperando el momento de asestar el zarpazo. El descalabro en la Copa del Rey en el estreno no tiene arreglo, pero el varapalo de esquivar esta repesca en Champions, sí.

Nadie espera un Real Madrid como el que dejó en la lona Trubin hace apenas unas semanas. «El partido no va a ser una copia. El entrenador ha tenido la capacidad de adaptar su equipo, salir de una derrota contra Benfica y sumar tres victorias consecutivas. La estructura que vi contra el Valencia y con la Real es distinta, vi una mentalidad táctica distinta», aseguró Mourinho, deshecho en elogios hacia Arbeloa -«entiende lo que es el Real Madrid, que no es fácil»- y hacia el que fue su equipo hace más de una década. «Espero al Real Madrid que es el candidato número uno para ganarla Champion», dijo poniéndose la piel de cordero un rato.

Esa estructura táctica pasa por el centro del campo, donde Tchouaméni, Camavinga y Valverde están consolidándose y fortaleciendo al equipo. Incluso partiendo de reconocer sus propias limitaciones tras pasar por el sofá gris de Arbeloa. «He ido muchas veces», bromeaba Camavinga, que quiere ser el faro que guíe la salida de juego del Real Madrid. «Me gusta jugar de 6, aunque me falta la regularidad y estar más focalizado en el campo, porque a veces tengo errores. Eso es lo que me falta. Pero soy capaz de hacer ese papel de organizador. Sé que los madridistas aún no han visto a un Camavinga completo», confesaba.

El regreso de Trent al lateral libera a Valverde y permite que la sala de máquinas vaya engrasándose y se aporte un equilibrio que da solidez. «Los tres lo están haciendo realmente bien, pero cuando un equipo es sólido es porque todos trabajan», advirtió Arbeloa, que no quiso establecer en qué porcentaje el paso adelante del equipo pasa por esa nueva estructura o por la mentalidad de sus futbolistas, aunque los elogios fueron a la plantilla.

«Desde que he llegado, he visto predisposición de los jugadores. Siempre es más fácil ser entrenador, porque es más fácil decir lo que hay que hacer que entrar en el campo. Lo que está ocurriendo es gracias a su trabajo. Con esa mentalidad, exigencia y trabajo están llegando los resultados», analizó, no sin advertir que Mourinho no se lo pondrá fácil: «Para ganar hay que jugar muy bien al fútbol. 90 minutos de concentración máxima para hacer un partido completo. El alma del Benfica será parecida porque su líder le marca: intensidad y competitividad. Aunque saliera con el equipo de Youth League sería así».

Pese a que el Real Madrid está inmerso en la pelea por la Liga, la Champions es una competición fetiche en la que no puede tropezar. De hecho, es la espina clavada de Mou, que no la logró ganar en aquellos «años violentos», como él los denominó, que vivió en el banquillo del Santiago Bernabéu. Arbeloa lo sabe. «No es una venganza, nuestro objetivo es ganar la Champions», aseguró. Cualquier otra cosa sería un doloroso tropezón que, quizá, complicaría su futuro como entrenador acabada la temporada.

Mou, siempre en el horizonte

En ese horizonte, la figura del carismático portugués emerge, satisfecho con su etapa como madridista. «Yo le di al Real Madrid todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, cosas malas, pero cuando un profesional sale de un club con esa sensación, existe una conexión. Siento respeto y, en general, creo que me quieren. Pero con eso no quiero alimentar historias que no existen», aclaró el luso antes de volver a sembrar dudas. «Lo único que existe es que tengo un año más en Benfica. Firmado en una situación especial, que es que estamos en año electoral y el presidente Rui Costa y yo hemos acordado proteger por si hay una nueva presidencia. Por eso hay una cláusula para salir por las dos partes», desveló. Y volvió a cerrarse la puerta: «A Florentino se le puede decir que no».

De momento, su prioridad es poner a prueba el crecimiento del proyecto de Arbeloa en una eliminatoria que pasa por el infierno da luz, pero que tendrá, esta vez sí, una segunda parte en el Santiago Bernabéu dentro de una semana.

Mourinho y su ‘regreso’ a Madrid: “No quiero alimentar historias. Se le puede decir ‘no’ a Florentino”

Actualizado

Jose Mourinho ni puede ni parece querer desprenderse del nexo que une al Real Madrid. Mantiene relación de amistad con Florentino Pérez y su familia, se siente respetado por todos los aficionados y le desea a Álvaro Arbeloa que sea capaz de ganar la Liga. Ni siquiera oculta que para Benfica será una tarea titánica tratar de evitar que el "candidato número uno para ganar la Champions" se quede en el camino. Eso sí, mientras advierte de que no quiere alimentar "historias" sobre su posible vuelta al banquillo del Bernabéu, dejar claro que tiene una cláusula para salir de Lisboa en junio. Y también que "se le puede decir que 'no' a Florentino", con quien no esconde su "amistad" y que le felicitó por llegar al Benfica, "un club grande". Una forma de dejar la puerta entornada.

"Debo de ser de los pocos entrenadores que han salido del Real Madrid sin ser despedido. Por mi voluntad, con el alma limpia. El presidente y José Ángel me dijeron que ahora venía lo bueno, lo fácil, lo difícil está hecho. Fueron tres años intensos, casi violentos y nos separamos en el momento justo", argumentó un Mourinho, satisfecho con su etapa como madridista. "Yo he dado todo al Real Madrid, todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, cosas malas, pero cuando un profesional sale de un club con esa sensación, existe una conexión. Siento respeto y, en general, creo que me quieren. Pero con eso no quiero alimentar historias que no existen", añadió.

"Lo único que existe es que tengo un año más en Benfica. Firmado en una situación especial, que es estamos en año electoral y el presidente Rui Costa y yo hemos acordado proteger por si hay una nueva presidencia y hay una cláusula para salir", desveló.

Acto seguido, elogió a Arbeloa: "Me gustaría mucho eliminar al Real Madrid, pero me gustaría mucho que Álvaro ganara la Liga y se quedara muchos años. Es un entrenador con capacidad y con mucho madridismo dentro, con personalidad para entender al Real Madrid, que no es fácil".

Sobre el primero de los duelos, el portugués no espera un equipo igual al que venció hace unas semanas. "Ganar al Real Madrid es muy difícil, hacerlo dos, más difícil y en una eliminatoria aún más. La mentalidad del Real Madrid no es ganar al Benfica, es ganar la Champions. Nosotros sabemos por qué ganamos, pero el partido no va a ser una copia. El Real Madrid ha crecido. El entrenador ha tenido la capacidad de adaptar su equipo y salir de una derrota contra Benfica y sumar tres victorias consecutivas. Ante Valencia y Real Sociedad vi una mentalidad y una estructura táctica diferente", analizó, defendiendo, aún así, que "no hace falta un milagro para ganar"."Solo quiero que mi equipo no juegue como quiere el Real Madrid".