Jódar aprende a sufrir en un Grand Slam y se mete en tercera ronda de Roland Garros

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Hay un momento en los Grand Slam en que las piernas dejan de ser piernas y se convierten en deuda, y las manos tiemblan cuando no deberían, y la cabeza empieza a rumiar de más, una duda en cada golpe. "¿Qué pasa, tío? ¿Qué pasa?", gritaba al aire Rafa Jódar al descubrirlo. Una cosa es el tenis y otra es el tenis a cinco sets, con tantos ojos encima y los rivales que ya te conocen esperándote. A sus 19 años le falta recorrido en los grandes escenarios, pero le sobra talento para seguir sumando victorias pase lo que pase.

Este miércoles, en segunda ronda de Roland Garros, el joven superó al australiano James Duckworth por 6-1, 6-7 (5), 6-4 y 7-5 en más de tres horas de esfuerzo e incomodidad. A su manera, tan contenido como siempre, celebró y se marchó de la pista 7 para recuperarse lo antes posible de cara a tercera ronda, donde se medirá al estadounidense Alex Michelsen.

No necesitó lágrimas para doblegar a Duckworth, pero sí sudor y sangre, y habrá que ver cómo se rehace. En el Open de Australia de este año ya se llevó un partido largo, a cinco sets, ante Rei Sakamoto, y se presentó exhausto al siguiente. Esta vez debería ser diferente. Ya no le viene de nuevo y de todas las lecciones aprende.

JULIEN DE ROSAAFP

Duckworth, por ejemplo, le enseñó varias para el futuro. Rival modesto -ocupa el puesto 82 del ranking ATP y solo había ganado dos de sus ocho participaciones en París-, mostró a Jódar que a partir de ahora quien se le ponga delante sabrá exactamente qué hacer. En lugar de entregarse a un intercambio directo y rendirse a la velocidad de bola del español, el australiano le ofreció una menú de golpes incómodos -altísimos, muy liftados, cambiando ritmos- y le descolocó. Tras un primer set de dominio, Jódar empezó a acumular error tras error y ahí llegaron sus dudas. ¿Por qué?, se preguntaba mirando a la raqueta.

El inoportuno resbalón

Porque ya es una figura y los Grand Slam son así. En el segundo set, además, sufrió un resbalón en el peor momento: justo durante el tie-break, y ahí se le vino todo encima de golpe. El calor que estos días sofoca París, la sequedad de las pistas que impide que las zapatillas agarren, e incluso el ruido de las gradas. Este miércoles Roland Garros había invitado a todos los niños de los colegios de alrededor -como hace cada año- y estos animaban cuando menos convenía: antes de un saque, durante los intercambios, en todo momento.

Con todo eso encima, y con ciertas molestias en la pierna izquierda -que le obligaron a llamar dos veces al fisioterapeuta-, Jódar se lanzó al desenlace del encuentro y lo hizo con valentía. En lugar de amedrentarse por las circunstancias, peleó más que nunca, batalló con el alma. Su derecha no le ofrecía confianza -acabó con 46 errores no forzados y 38 golpes ganadores- y le costaba horrores conseguir un break -solo logró 6 de 21 oportunidades-, pero era superior y tenía que confirmarlo. Lo hizo y, con mucho que aprender para el mañana, ya está en tercera ronda de Roland Garros.

Jódar se presenta en Roland Garros con una exhibición: solo cinco juegos perdidos en su debut

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Contaba Andy Roddick en su podcast que todo el glamour del tenis se pierde entre bambalinas cada día de Grand Slam a las 11 de la mañana, cuando los partidos están a punto de empezar y la mayoría de los jugadores se pelean por ocupar los lavabos de los vestuarios. Los nervios van al estómago y en un torneo 'grande' solo se libran los elegidos. Para muchos una pista de Roland Garros es tan claustrofóbica y peligrosa como un octágono de MMA. Para unos pocos es el patio de la escuela. Rafa Jódar debutó este lunes en París y confirmó su madera de campeón, su envergadura como tenista, su carácter.

Ganó al estadounidense Aleksandar Kovacevic como tantas veces había ganado unas semanas atrás en Barcelona, Madrid o Roma, dominando con su juego agresivo, por solo 6-1, 6-0 y 6-4 en una hora y 34 minutos de juego, pero lo mejor fue su puesta en escena. A sus 19 años, en su primera vez en el lugar, no le tembló ni una ceja. Todo lo contrario, fue aún más firme, más serio, más expeditivo.

"¿Es aquí Jodár?", preguntaba un aficionado francés a la prensa española con la duda en la cara. Sí, sí, era ahí. La organización situó a Jódar en la pista 12, una pequeña pista a los pies de la Suzanne Lenglen, una pista con apenas cuatro filas de gradas, y el error quedó claro desde el principio. El público galo, deseoso de ver al nuevo talento, abarrotó el lugar desde media hora antes del inicio del encuentro, y el calor que estos días azota París acabó convirtiendo el lugar en un horno. "Ici s'il vous plaît!", gritaban los presentes a los encargados de regar la tierra batida entre set y set para que desviaran un poco la manguera y les dieran un remojón. Más de una vez accedieron. Era la única manera de aguantar.

La posición de su padre

El lugar y la temperatura podrían haber afectado a Jódar, que solo había disputado dos partidos a cinco sets, los dos en el pasado Open de Australia, pero tampoco fueron un problema. Ante un Kovacevic inmóvil, quizá impresionado por el escenario, quizá aquejado por el cansancio acumulado en el reciente ATP 500 de Hamburgo -fue semifinalista-, Jódar hizo lo que quiso. Derechazos aquí y allá, acometidas con su resto, finura con el revés, saques a toda velocidad.

Cuesta todavía leer la cara del español, que tampoco es especialmente expresivo, pero desde el primer momento parecía que estaba disfrutando de lo lindo. A mediados del primer set, Kovacevic le ganó un juego -se puso 3-1- y a partir de ahí ya no le dio descanso hasta una hora más tarde, en el tercer set, cuando ya lo tenía todo finiquitado. No necesitó ni tan siquiera hablar con su padre, que ni se sentó en el palco de los entrenadores, a pleno sol, y se colocó unos asientos más atrás en busca de algo de sombra.

Rafa Jódar, la explosión del nuevo talento del tenis español: “Mi vida no ha cambiado nada”

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Hace un año, Rafa Jódar era un estudiante más de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, con su beca de tenista; mochila y raqueta, clases y entrenamientos, nadie más allá de su entorno sabía de qué era capaz. Hoy, después de sólo cinco meses en el circuito profesional, llega a Roland Garros, el segundo Grand Slam de su vida, como una de las amenazas para JannikSinner, favoritismo al título. Las apuestas sitúan al español como sexto favorito, algo que ni le va ni le viene. Ni le alegra ni le atemoriza. Como hacía antes, él va a lo suyo. Con la única compañía de su padre Rafael, entrenador, preparador físico, mentor y compañero de viaje, su intención sigue siendo disfrutar del juego sin más y los resultados ya irán viniendo.

«Mantendré el mismo equipo», confirma a EL MUNDO en las entrañas de la pista Philippe Chatrier antes de su debut (13.00 horas, Eurosport) en el torneo ante el estadounidense Aleksandar Kovasevic, que viene de ser semifinalista en el ATP 500 de Hamburgo derrotando a rivales como Félix Auger-Aliassime. No será fácil, pero Jódar está preparado. Hace un año, era un estudiante universitario más y ahora, siendo el mismo, sin necesidad de cambiar nada, ya es una estrella mundial.

¿Siente que su vida ya ha cambiado?
Para mí no ha cambiado para nada. A lo mejor la gente de alrededor piensa que sí, pero yo sigo siendo la misma persona. Sé que a mucha gente en España le gusta el tenis, que el listón está alto con todos los jugadores buenos que hemos tenido y que esperan muchas cosas. Pero yo estoy contento de cómo está yendo, nada más.
¿Disfruta o padece esa expectativa que hay alrededor?
La disfruto porque disfruto del proceso y es una parte. Ahora tengo la oportunidad de jugar en grandes escenarios, con mucha gente animando y es bonito. No disfruto especialmente de que la gente me dé la enhorabuena, pero lo agradezco. Quizá lo que más me llena de todo son los ánimos de la gente que ha estado conmigo desde que era pequeño.
En el Mutua entre ese público que le daba la enhorabuena estaba Jude Bellingham, ídolo suyo.
Sí, me gusta mucho el fútbol y fue especial ver a Jude. Pero de verdad me quedo con las personas que han estado en todos los momentos de mi infancia, cuando crecía, cuando simplemente disfrutaba de este deporte. Me quedo el apoyo con quienes han estado en los buenos momentos y en los menos buenos.
¿Se ha adaptado a la vida como profesional? Viajes, público, medios...
Llevo sólo cinco meses, así que tampoco puedo decir mucho. De momento me está gustando mucho, especialmente viajar, conocer nuevos sitios, porque para mí todo es nuevo. Y también convivir con jugadores profesionales que llevan muchos años en el circuito. Eso es una alegría.

El resto de tenistas ya le deben ver como rival. ¿Cómo es la relación?
La gente en el circuito es muy maja. Nos vemos prácticamente todas las semanas, entrenamos juntos antes de los torneos y nos llevamos bien. Cuando empieza el torneo cada uno va más por libre, pero la relación es muy buena entre todos.
En el pasado Open de Australia, su primer Grand Slam, atendió a EL MUNDO y admitió que los estudios son «muy importantes». ¿Tiene tiempo para seguir estudiando?
Fuera de la pista siempre me gusta hacer algo que no tenga que ver con la raqueta. Si estás pensando todo el día en el tenis, te puedes quemar rápidamente. Hablo con mis amigos, con mi familia, leo y aprendo un poco de todo. Y tengo intención de dar alguna clase online para retomar los estudios y no dejarlos del todo aparcados.

Las opciones de Jódar

Jódar aparece en París como el 29 del mundo, el tercer español en la lista, y sobre todo como un tenista capaz de dominar en tierra batida. Pese a su juego agresivo, al ataque, de intercambios cortos, en el Conde de Godó, el Mutua Madrid Open y el Masters 1000 de Roma alcanzó los partidos decisivos con victorias de mérito como la que protagonizó ante Alex de Miñaur y una prometedora derrota ante Sinner.

Con ese resto y ese revés nadie se le quiere poner delante, aunque queda la duda sobre su físico. En los pocos partidos largos que ha disputado se le ha visto sufrir -como le ocurrió ante Luciano Darderi- y en los grandes, a cinco sets, la resistencia es importante.

Parece otro jugador respecto al Rafa Jódar que cayó en segunda ronda en Australia, ya no hablar del Rafa Jódar de 2025. ¿Qué ha cambiado más?
Sigo siendo el mismo jugador, pero con un nivel un poquito mejor. La mejora viene dada por todos los partidos que he jugado en todas las superficies. Si estás compitiendo contra jugadores de mucho nivel y quieres estar a la altura, no digo ganarles, sino competirles, tienes que subir tu nivel. Y eso es lo que de verdad te lleva a la mejora.
En ese sentido, ¿Qué aprendió de la derrota ante Sinner?
Fue una experiencia muy positiva y con mucho aprendizaje. Jugar contra el número uno del mundo te hace ver exactamente dónde está el nivel y qué cosas tienes que mejorar para llegar algún día hasta ahí. Pero todavía me queda mucho. Si quiero mantenerte en lo más alto tengo que tener una regularidad muy grande, hacerlo muy bien no solo durante un año, sino durante muchos años.
¿Con qué partido se queda de los disputados estos últimos meses?
Con alguno de los partidos que jugué en la pista central del Mutua. No me puedo quedar con uno solo, pero alguno de esos seguro.

EFE

Las apuestas le sitúan sexto favorito en Roland Garros. ¿Qué le parece?
Yo no miro eso. Todo puede pasar en un Grand Slam, sobre todo cuando es a cinco sets, que el partido se alarga y hay más cambios de guión. No me pondría como favorito. Intentaré hacerlo lo mejor posible y nada más. Habrá muchos Roland Garros si me lo permite el ranking.
¿Le preocupa que se alarguen los partidos a cinco sets?
Me veo preparado. Iré set a set, punto a punto, dando mi mejor nivel sin ninguna expectativa. Si doy mi mejor nivel tendré más posibilidades de ganar sea en partidos cortos o en partidos largos. No hay secretos.
Creció viendo a RafaNadal ganar aquí una y otra vez. ¿Es Roland Garros su Grand Slam favorito?
Siempre ha sido especial, sobre todo por ser el único en tierra batida y por todo lo que han hecho allí los jugadores españoles, especialmente Rafa. Eso está claro. Cuando yo era pequeño y le veía ganar era emocionante. Es un Grand Slam que a los jugadores españoles siempre nos gusta mucho. Para mí será muy especial debutar aquí.
Recordando a Nadal, una duda: ¿Tiene ya alguna superstición antes o durante de los partidos?
De momento estoy libre de todo eso. Soy nuevo en el circuito y todavía no me ha dado tiempo a desarrollar ninguna manía. Pero seguro que con los años saldrá alguna. Qué remedio. Si en el futuro lo necesito, habrá que implementar alguna rutina, seguro.
La suerte sonríe a Jódar en el sorteo de Roland Garros: lejos de Sinner y en el mejor lado posible

La suerte sonríe a Jódar en el sorteo de Roland Garros: lejos de Sinner y en el mejor lado posible

Un Grand Slam nunca ofrece un camino despejado, y menos a un debutante, pero Rafa Jódar puede estar satisfecho tras el sorteo de Roland Garros celebrado este jueves. En el segundo torneo grande de su vida, alcanzar la segunda semana no solo es posible, sino que soñar con ir más allá tampoco parece descabellado. Lejos del favoritísimo Jannik Sinner, al que solo encontraría en una hipotética final, el cuadro de Jódar refleja la suerte de los elegidos.

El debut ante el estadounidense Aleksandar Kovacevic, que está brillando en el actual ATP 500 de Hamburgo, podría entrañar alguna dificultad, pero los rivales que aparecen a continuación no asustan. En caso de victoria, en segunda ronda podría medirse al canadiense Gabriel Diallo, un especialista en el saque que apenas suma una victoria en toda esta gira de tierra batida, y después, en tercera ronda, llegará el momento de dar su mejor versión. Como cabeza de serie número 27, Jódar debía enfrentarse en ese punto a uno de los ocho mejores del mundo, y el azar lo situó ante Taylor Fritz, jugador que arrastra una lesión de rodilla y lleva dos meses sin competir.

En otras circunstancias y sobre otra superficie, Fritz -finalista del US Open 2024- sería un rival temible, pero no ahora. En octavos de final, Jódar podría toparse con Jiri Leheka o con su compatriota Alejandro Davidovich. Y ya en la fase decisiva, el sueño del título pasaría por vencer a Alexander Zverev o Arthur Fils en cuartos, a Novak Djokovic, Casper Ruud o João Fonseca en semifinales, y a Sinner -o quien lo elimine- en la final.

El resto de los españoles corrieron peor suerte, especialmente los coetáneos del propio Jódar. Martín Landaluce, que arrancará ante un rival procedente de la fase clasificatoria, se mediría a Sinner en tercera ronda, y Dani Mérida deberá comenzar ante Ben Shelton. Jaume Munar debutará frente a Hubert Hurkacz; Roberto Bautista, ante Brandon Nakashima; Davidovich, ante Dumhur, y Pablo Carreño se enfrentará desde el inicio a Leheka.

Jódar cae en la trampa de humo de Darderi y se despide del Masters 1000 de Roma

Jódar cae en la trampa de humo de Darderi y se despide del Masters 1000 de Roma

Era medianoche en Roma cuando el humo empezó a invadir el Campo Centrale del Foro Itálico. No se veía nada, nada de nada. La final de la Coppa Italia de fútbol entre el Inter de Milán y la Lazio acababa de disputarse en el Estadio Olímpico anexo y la entrega del trofeo terminó con fuegos artificiales. De repente, la pista de tenis del Masters 1000 quedó sumergida en una nube de pólvora y hubo que detener el juego. Tan poco se veía que el Ojo de Halcón enloqueció, la parada se alargó hasta los 20 minutos y los cuartos de final entre Rafa Jódar y Luciano Darderi se adentraron en el incierto acontecer de la madrugada. Todavía no había acabado el primer set. Era una trampa para el español.

En esas circunstancias, un novato, un chaval de 19 años sin experiencia tenía todas las de perder, y eso hizo por 7-6(5), 5-7 y 6-0 en tres horas y ocho minutos. Aunque igualmente dejó un mensaje.

A Jódar todavía le falta desarrollo físico. A su edad y con su altura, no es el más rápido y los movimientos laterales le desgastan. En las semifinales del Trofeo Conde de Godó ante Arthur Fils, por ejemplo, cayó por agotamiento. Pero después de lo ocurrido este jueves ante Darderi en Roma, nadie puede dudar de que luchará pase lo que pase, hasta que no pueda mover un dedo. Aún le faltan kilómetros, volvió a quedar demostrado, pero también le sobran agallas. Cuando esté más preparado, le espera la gloria.

Más allá de los consuelos de otro torneo excelente, de victorias con significado como la conseguida ante Learner Tien, de un nuevo ránking -ya es el número 29 del mundo- o de la cercanía de Roland Garros, a Jódar le queda el alivio de haber demostrado su dureza mental. Saltó a un ring con 10.000 almas en su contra, enfrente se colocó uno de los tenistas más aguerridos del circuito y todo sucedió bajo una humareda a las dos de la madrugada. Aun así, aguantó, y aguantó, y aguantó.

La esperanza de Jódar

Darderi le planteó una defensa durísima: una bola, y otra bola, y otra bola. A Jódar solo le faltó fondo físico para tumbarla. ¿Al mediodía bajo el sol lo habría conseguido? Es posible; podría haberle desbordado. En todo caso, el trasnochado partido dependió completamente de él, de sus aciertos y de sus errores, y eso le dejó exhausto. En el tercer set los calambres le impidieron jugar y tuvo que claudicar sin remedio. Pero antes había peleado hasta su límite e incluso se había acercado a una victoria que, por las circunstancias, no le pertenecía.

En el primer set, tras los fuegos artificiales y el parón, se elevó en el tie-break con un 5-2 a favor, aunque sus nervios permitieron la remontada de Darderi con cinco puntos consecutivos. Y en el segundo set, cuando el italiano ya lo tenía todo de cara -con ventaja de 3-0 y bola para un segundo break-, Jódar fue capaz de resucitar e incluso de levantar dos bolas de partido.

TIZIANA FABIAFP

En toda la gira de tierra batida hubo partidos muy alegres para el español, de dominio absoluto y bolas vertiginosas, pero seguramente aprenderá más de lo ocurrido ante Darderi, un tenista prototípico. Pese a los cambios en todas las superficies, en arcilla todavía es posible resistir a base de devolverlo todo, y el italiano lo hizo como nunca. La estadística dirá que Jódar acabó con muchísimos errores no forzados -58-, pero realmente fue Darderi el responsable.

Al principio el español se empecinó en intentar romperle a base de golpes, de derechazos, pero poco a poco fue entendiendo que tenía que mostrar otros recursos y así se recompuso. Si en el segundo set recuperó la esperanza fue gracias a dar un paso atrás y tirar bolas cortadas y dejadas, un registro que todavía no se le había visto. El nuevo prodigio del tenis español cayó en la trampa que le planteó Darderi en el Masters 1000 de Roma y aún está por hacer, pero queda claro que tiene coraje para lo que venga.

Rafa Jódar repite cuartos de final en Roma y continúa su ascenso

Rafa Jódar repite cuartos de final en Roma y continúa su ascenso

Rafa Jódar ya se ha acostumbrado a la rutina del éxito. Cada día, una victoria, como si no fuera un debutante en el circuito ATP. Como ya hizo en el Mutua Madrid Open, en el Masters 1000 de Roma este martes también alcanzó los cuartos de final al vencer a un coetáneo, Learner Tien, por 6-1 y 6-4 en una hora y 15 minutos. Desde Novak Djokovic en 2007 ningún otro adolescente había sido capaz de encadenar dos torneos 'grandes' entre los ocho mejores. Esa es la dimensión de lo que está logrando. Ya es el 29 del mundo -acaba de superar a otro prodigio, Joao Fonseca-, será cabeza de serie en Roland Garros y lo más increíble es la sensación de que todavía está empezando.

Porque al contrario de lo que ocurrió en Barcelona o Madrid, estos días a Jódar no se le ve más fresco. Hay cansancio en sus piernas, de eso no hay duda. Pero su tenis es tan abrumador, le pega tan fuerte a la bola, su dominio es tan exagerado que incluso así pudo superar a un adversario como Tien.

EFE

Este martes, en el penúltimo juego, el estadounidense -normalmente un tipo muy calmado- acabó enviando la raqueta a tomar vientos. Desesperado, incapaz. Desde el arranque, Jódar le asfixió con su resto y al final su cabeza no pudo más. Cada turno de servicio había sido una tortura de la que Tien no sabía cómo escaparse. Además, el ganador de las últimas Next Gen ATP Finals, pese a ser zurdo, sufría en los intercambios contra el revés del español, que presionaba, y presionaba, y presionaba. Jódar apenas necesitaba buscar el golpe ganador. No le hacía falta. De hecho las estadísticas señalan que finalizó con más errores no forzados -19- que winners -10-, un recuento injusto.

El bajón en el segundo set

"Estoy muy contento de cómo he jugado y de cómo he gestionado los problemas que me han surgido en este partido. En el tenis hay muchos altibajos porque el rival también juega y pese a ello he podido conseguir la victoria", analizaba el español con el arranque del segundo set en mente. Como le pasó en tercera ronda ante Luciano Darderi, en cuanto cambió de periodo pasó de la excelencia al desacierto y tuvo que rehacerse, pero lo hizo con sobriedad. Del 1-3 en contra al 6-4 final en un abrir y cerrar de ojos.

En los cuartos de final, Jódar podría encontrarse con el número tres del mundo, Alexander Zverev, en lo que sería el primer duelo entre ambos. Sobre el papel, el español tendría que padecer, pero visto lo visto cualquier cosa es posible.

Jódar supera la presión y a Borges en un debut desagradable en el Masters 1000 de Roma

Jódar supera la presión y a Borges en un debut desagradable en el Masters 1000 de Roma

Rafa Jódar, 19 años, caminando por Madrid y teniendo que parar cada diez metros porque alguien le pide una foto. Un anuncio con su cara ocupa una fachada entera de Gran Vía. Los medios de medio mundo quieren cinco minutos con él. En Instagram le siguen 160.000 personas que hace unos meses no sabían que existía.

Bienvenido a la otra cara del tenis.

Porque el juego de Jódar -el que le ha catapultado desde el anonimato al puesto 34 del ranking ATP en cuestión de meses- es solo la mitad de la historia. La otra mitad es aprender a vivir con todo lo que viene después: las entradas agotadas cuando juega él, los rivales que ya le han visto suficiente como para plantear un antídoto, la presión del entorno.

Ese aprendizaje llegó antes de lo previsto. Este viernes, en su debut en el Masters 1000 de Roma, Jódar se encontró con un partido desagradable y sin concesiones ante Nuno Borges y, pese a ello, lo ganó por 7-6(4) y 6-4 en una hora y 57 minutos. Las excusas hubieran sido legítimas: el cansancio acumulado en una gira de tierra batida exigente, el cambio de condiciones entre la Caja Mágica y el Foro Itálico, el viento racheado que rompía los ritmos, la arcilla romana irregular con sus botes traicioneros. Cualquiera de esas razones habría valido para justificar una derrota. Jódar no necesitó ninguna.

Hubo momentos de duda -algún gesto de frustración, incluso una discusión con su padre y entrenador, algo inédito hasta ahora en su carrera profesional-, pero los encajó y siguió. Esa es la señal. La ola es grande, pero tiene las herramientas para surfearla.

Un día sin brillo

Ante Borges, de hecho, venció en un mal día: la virtud de los grandes. No estuvo especialmente acertado en el saque -un 57% de primeros-, la derecha le traicionó demasiado hasta llegar a sumar más errores no forzados que golpes ganadores e incluso le costó aprovechar sus bolas de break. Pero igualmente sacó el triunfo adelante gracias a su cabeza. Mientras Borges, tenista 10 años mayor que él, caía en el desespero en el tie-break del primer set, Jódar sacaba entonces su mejor tenis para ponerse por delante.

El segundo set fue más placentero, pese a los obstáculos, pero el primer set estuvo lleno de dificultades. En Barcelona o Madrid, Jódar hubiera empezado con 4-0 a favor porque tuvo bolas para ello, pero esta vez se enredó, cedió un break y se vio obligado a remontar. También fue mérito de Borges, que supo aguantar los intercambios de revés del español y le contestó hasta el final.

"He jugado muchos partidos en los últimos torneos y tengo que aprender a recuperarme y estar más descansado. Ha sido un partido muy, muy duro. Nuno ha jugado a gran nivel y yo no he empezado tan bien, pero he sabido remontar y decidir en el tie-break", resumió Jódar.

Sinner se planta en la final y está a una victoria de convertirse en el primer hombre que gana cinco Masters 1000 consecutivos

Sinner se planta en la final y está a una victoria de convertirse en el primer hombre que gana cinco Masters 1000 consecutivos

Nadie puede detener a Jannik Sinner, que sumó ante Arthur Fils en las semifinales de Madrid su 27ª victoria en un Masters 1000 y buscará este domingo convertirse en el primer jugador capaz de ganar cinco títulos consecutivos de este rango. No alcanzó con la mejoría del francés, avasallado en el primer parcial, para comprometer el porvenir del número 1 del mundo, que respondió a las dificultades agregadas para imponerse por 6-2 y 6-4, en una hora y 26 minutos.

El paralelo de revés con el que consumó la rotura en el noveno juego del segundo set después de un intenso peloteo fue la expresión manifiesta de la distancia entre uno y otro a lo largo del partido.

Campeón el pasado año en Paris-Bercy y esta temporada en Indian Wells, Miami y Montecarlo, Sinner se encuentra a una victoria de conseguir algo insólito, un registro que, se concrete o no, demuestra la temperatura que ha tomado su raqueta y el dominio que ejerce en la competición.

Superado Rafael Jódar en un exigente partido de cuartos de final, Sinner se enfrentaba al hombre que detuvo al español en las semifinales del Conde de Godó para llevarse después del torneo. Fils, vigésimoprimer favorito, llegaba como un tiro, con nueve victorias consecutivas sobre arcilla, dispuesto a poner fin a la espectacular racha del italiano.

Quedaba por ver hasta dónde llegaría el tenis de Sinner, que se confesó fatigado tras el encuentro ante Jódar y tiene en las dos próximas semanas en Roma la penúltima cita antes de Roland Garros, donde, ausente por lesión Carlos Alcaraz, aparecerá como principal favorito.

Una tormenta incontenible

Las dudas sobre su plena implicación en el partido quedaron pronto resueltas. Tras un primer juego de siete minutos en el que el francés mantuvo a duras penas su servicio, Sinner desató una tormenta incontenible, arrinconando a su rival. Dominaba con su servicio y lo hacía también con el resto, castigando cualquier titubeo de su oponente con formidables devoluciones de revés.

Fils no encontraba su saque y pagó un alto precio por ello. Sinner ganaba en todas las circunstancias posibles: los largos intercambios, que alguno hubo, y los cortos, cuando encontraba el camino directo con la pulcritud y potencia de sus impactos. No daba con soluciones el francés, que se vio pronto un set por debajo.

Más afinado en el segundo, también por el receso que se tomó su oponente, nunca se le vio con verdaderas opciones de voltear el marcador. No creó una sola pelota de break e incluso con su mejoría fue siempre con el agua al cuello. Salvó dos amenazas sobre su saque en el quinto juego, pero no fue capaz de neutralizar la que enseñaría a Sinner el definitivo camino del triunfo. Será su primera final en Madrid, el único Masters 1000 donde no había litigado por el título.

Algo se mueve en el circuito: Alexander Blockx, otro agitador a escena

Algo se mueve en el circuito: Alexander Blockx, otro agitador a escena

Algo se mueve en el circuito. Lo recordaba Jannik Sinner tras vencer a Rafael Jódar en cuartos de final: ahora mismo hay jugadores jóvenes muy capacitados que en cualquier momento pueden sorprender. Citaba entre ellos a Alexander Blockx, un belga de 21 años que hasta el pasado torneo de Montecarlo no sabía lo que era ganar un partido sobre arcilla y este jueves, en el encuentro que abrió la jornada, despachó en dos sets a Casper Ruud, defensor del título, y se plantó en Madrid en las primeras semifinales de su carrera.

Ex número 1 del mundo júnior, Blockx es uno de los aventajados de esa generación que parece ajena a la duda. En la misma onda que Jódar, de 19, con quien coincidió en la última edición del Masters para jóvenes, el pasado diciembre, en Jeddah, donde el jugador de Amberes cedió en la final ante el estadounidense Learner Tiem, Blockx es un tenista resolutivo al que no le tiembla la mano.

Así volvió a demostrarlo ante Ruud a lo largo del duelo y en su desenlace, cuando, después de ver esfumarse dos bolas de partido al resto, cerró con naturalidad el encuentro con su servicio y sumó al noruego a su ilustre lista de damnificados en este torneo, en la que figuran Felix Auger-Aliassime, quinto cabeza de serie, y Francisco Cerúndolo, vigésimo, un argentino que se maneja bien en arcilla.

Blockx, que se impuso a Ruud por un doble 6-4 en una hora y 36 minutos, mide 1,91 y destaca por su poderoso servicio y la pegada que distingue a esta camada a la que también pertenece, entre otros, Joao Fonseca, superado por Jódar en tercera ronda, y Martín Landaluce, cuartofinalista en el Masters 1000 de Miami y recién ingresado entres los cien primeros del ránking.

Proyección en el ránking

"He jugado sólido y con algunos golpes increíbles. Me sentí muy cómodo con el saque", comentó Blockx una vez culminada la victoria más importante de su carrera, que le proyecta de momento hasta el puesto 35º del ránking. Hijo de Oleg y Natalia, ambos ex deportistas profesionales de origen ucraniano, alcanzó los octavos de Montecarlo tras disputar la fase previa. "Es muy firme desde el fondo, se apoya bien en su saque y puede hacer muchas cosas: atacar, irse a la red, defender, moverse bien. También tiene buena lectura del juego.No sólo me sorprendió su saque, sino su consistencia desde el fondo", dijo de él Ruud, tres veces finalista del Grand Slam, también subcampeón de las ATP Finals, y, a los 27 años, en un precipitado declinar. El próximo lunes caerá hasta el puesto 25º cuando buscaba regresar a unas semifinales, algo que hizo por última vez hace un año en Madrid.

Aún lejos de discutir con los mejores en los grandes escenarios, la aparición de agitadores de estas características resulta estimulante. Sinner, en su reflexivo discurso tras ver cómo Jódar no le bajaba la mirada en los cuartos del miércoles, dejaba la puerta abierta a lo que pueda suceder en un par de temporadas, también con la incorporación de otros nombres aún por determinar.

"Vamos a intentar competir con ellos, aunque todavía están un paso por delante, pero por eso jugamos, para darnos esa oportunidad", explicaba Blockx en relación a Sinner y Carlos Alcaraz, feliz en un torneo que, por sus singulares características de altitud, también propicia resultados inesperados. "Aquí las condiciones son un poco más rápidas que en la tierra habitual".

Rafael Jódar: valiente, agresivo y altamente cualificado

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Pese a que venía a Madrid con la bien ganada impronta de su paso por las semifinales del Conde de Godó y ya con un título ATP en el bolsillo, era difícil de imaginar que Rafael Jódar completase un torneo como el que ha hecho, metiéndose en sus primeros cuartos de final de una Masters 100.

No nos quedemos solo en el partido de ayer ante todo un número 1 del mundo como Jannik Sinner, a quien, por cierto, exigió lo suyo, sino que valoremos globalmentge su paso por la Caja Mágica, con victorias tan brillantes como las logradas ante Alex de Miñaur y Joao Fonseca e incluso en partidos trampa como el que solventó ante el checo Kopriva. Estamos ante un buen competidor, de alta capacidad técnica, eficaz tanto de derecha, donde golpea con mucha rosca, como de revés, que saca y resta bien, es rápido y va siempre a por los puntos.

Con todos esos ingredientes, ha dado un salto sideral en estas últimas semanas y tendrá que acostumbrarse a tener muchos ojos encima de él. ¿Qué buen aficionado al tenis no va a estar pendiente de la evolución de Rafa Jódar?

Ahora le toca procesar, digerir, pensar y analizar, acostumbrarse a soportar los focos, a mantener la adecuada distancia con respecto a ellos. Estoy segura de que este chico tímido, con los pies en el suelo, rodeado de su familia y de un buen equipo, va a sa ber metabolizar la nueva situación. Así se desprende de su discurso sinceramente humilde, de las ganas de aprender y de su actitud en la cancha.

De momento ha demostrado que sabe manejar las expectativas y estar a la altura ante un todo un número 1 del mundo y poseedor de cuatro títulos del Grand Slam, a quien llegó a comprometer en distintos momentos del partido, aunque no pudiera rentabilizar sus oportunidades.

De estas derrotas también se sacan muchas conclusiones. Se ganó el desafío de encontrarse con Sinner al otro lado de la red, de probar la velocidad de su pelota y de ver cómo responde ante las dificultades. Los grandes jugadores te muestran el camino. De momento el italiano está a otro nivel, pero estoy segura de que la nueva estrella del tenis español podrá estrechar las distancias en un futuro no demasiado lejano.