El Madrid encuentra su catarsis ante Olympiacos gracias a Vinicius y Mbappé

El Madrid encuentra su catarsis ante Olympiacos gracias a Vinicius y Mbappé

En tierra de catarsis buscó el Madrid el verdadero significado de esta palabra griega: purificación. La encontró a medias, porque la victoria frente al corajudo Olympiacos de Mendilibar cambia la tendencia, pero no cambian las sensaciones, con dos caras distintas, la de la sociedad de la catarsis, Mbappé y Vinicius, y la de la calamidad en defensa, pese a las bajas, con preocupantes desconexiones del equipo que pusieron en riesgo el triunfo. [Narración y estadísticas (3-4)]

Xabi Alonso tiene el mejor y el peor trabajo del mundo. Ya lo sabía, dice, pero ahora lo sabe de otro modo. La condena no la intuyen del mismo modo el reo y su abogado. Líder de la Liga y en el Top 8 de la Champions, reforzada su posición por este triunfo, el técnico no la temía, no por ahora, pero necesitaba cambiar la tendencia en Atenas, después de tres partidos sin ganar, too much en el Madrid.

Esta media catarsis tapa una fuga de agua pero no detiene la lluvia. Deja certezas y dudas que el entrenador no puede obviar. Que el gol es cosa de Mbappé lo tiene claro. Que la determinación es cosa de Vinicius es conveniente que lo asuma, porque habrá más catarsis, y no precisamente a la griega, sino más difíciles. Las dudas nacen de la pérdida de control, con dos remontes de Olympiacos y dos remates en una isla desierta que exigen trabajo, más allá de las ausencias, y ese sí es trabajo de entrenador.

La boya del centro del campo

La determinación de Vinicius fue colosal desde el salto al campo, aunque un salto inicial en el que no tuvo el acompañamiento de los suyos, erráticos, incómodos por la presión alta del rival. Es una seña de identidad de Mendilibar, de pierna dura y duelos a fuego. Le dio resultado en el arranque y en el desenlace, aunque en el ecuador dejó un páramo atrás cuando sus jugadores erraban y no llegaban a tiempo en el repliegue, lo que en ocasiones obligaba a Tzolakis, su portero, a adelantarse al centro del campo. En ese contexto, Vini era como un guepardo en el Serengueti.

Xabi Alonso recuperó a una pieza clave para lo que desea en el Madrid. Se trata de Tchouaméni, la boya de su centro del campo. Las bajas en defensa, a las que unió la de Courtois, podían llevar al Madrid al centro de la defensa, como había ocurrido en el pasado con Ancelotti, pero el técnico tolosarra prefirió mantener a su mediocentro y mover a Carreras hacia el centro y colocar a Mendy como titular. Las maniobras implicaban riesgos, acrecentados por las debilidades defensivas de Trent en la derecha. De momento, sabemos de su buen pie como asistente. Hace falta más para hacerse con la banda derecha del Bernabéu. Mucho más.

En las dudas iniciales que generaban las mutaciones y los antecedentes, supo pescar Olympiacos, simple pero eficaz. Primero con lanzamientos largos de su portero para buscar la presión arriba y tener opciones sin necesidad de elaborar, dado que su calidad es muy inferior a la del Madrid. Al final, con centros que no encontraron oposición en una defensa de blandiblue.

Vinicius pugna por un balón con Retsos.

Vinicius pugna por un balón con Retsos.AFP

El gol local nació de esa presión, pero, en cambio, maduró en una acción combinativa de gran precisión, coronada con el disparo de Chinquinho, seco, sin dar tiempo a los reflejos de Lunin. Ese tanto en un día difícil no destempló al ucraniano, firme frente a otro disparo del mismo jugador en un momento crítico.

A la belleza de la jugada le había acompañado la candidez de los defensores del Madrid, poco intensos, contemplativos. Ese Madrid era el Madrid de los últimos partidos y de los peores presagios. Vinicius, sin embargo, había decidido ser el Vinicius que se espera, no el que se reprocha. Ya lo hizo en el disparate de Elche cuando saltó al terreno de juego desde el banco, pero sin tiempo ni compañía. En Atenas las tenía.

'Hat-trick' exprés

El brasileño corrió, se desmarcó y pasó, todos menos marcar en un día en el que lo marcó todo Mbappé. No le pesó, al contrario. Para empezar, aprovechó una recuperación, con todo Olympiacos volcado, para lanzar en el espacio a Mbappé, como gusta al francés. Al primer disparo, gol. Hasta cuatro veces, tantas como goles marcó el Madrid, respondió con la misma frialdad y eficacia. No hay otro goleador igual en el mano a mano. En siete minutos había marcado tres goles, un hat-trick exprés, el más rápido de su carrera. En el segundo tiempo añadió el cuarto tanto, asistido también por Vini.

La catarsis parecía completa, y eso creyó también Xabi Alonso, que llevó a Tchouaméni a la defensa, retiró a Asencio e introdujo a Bellingham, suplente por unas presuntas molestias. El equipo, que ya había vuelto a las dudas para permitir a Taremi apretar una vez el marcador, se cayó del todo. El Kaabi volvió a marcar de cabeza para hacer peligrar el esfuerzo de la sociedad de la catarsis.

Xabi Alonso: “He hablado esta mañana con Florentino, no es necesario un mensaje de apoyo”

Actualizado Martes, 25 noviembre 2025 - 19:01

48 horas después del empate en Elche, Xabi Alonso cambió la sala de prensa del Martínez Valero por las paredes del estadio Georgios Karaiskakis, en El Pireo, Atenas, cuna de la democracia y obligado punto de inflexión para un Real Madrid necesitado de alegrías. Frente a decenas de periodistas, el técnico de Tolosa admitió la pequeña crisis de su equipo, pero se mostró fuerte, con ganas y sin necesidad de ningún empujón institucional. "No es necesario ningún mensaje de apoyo, he hablado por la mañana con el presidente y hablo a menudo con José Ángel", reconoció.

Las últimas noticias del entorno del conjunto blanco apuntaban a un vestuario un tanto dividido con el entrenador, con futbolistas que se encuentran cómodos y otros que no terminan de encontrar su sitio en el estilo de juego del vasco, pero Alonso descartó cualquier cama hacia el entrenador. "Hay que tener mucho respeto por los jugadores. No voy a hablar de eso. Tienes que convivir con el ruido externo y lo intentamos hablar y manejar. Pero no nos tiene que hacer perder el foco de lo que es importante. Podemos controlar cómo entrenamos, cómo nos relacionamos, cómo superar estos resultados, que sabemos las consecuencias que tienen, pero que no nos saquen del camino que queremos", reflexionó.

Puntualizando en las circunstancias de la plantilla y en los problemas que están sufriendo internamente, Alonso declaró que "estamos evolucionando personal y futbolísticamente". "A veces hay una línea recta y una curva, y hay que saber tomar bien las curvas. Los resultados no son lo que esperábamos y somos autocríticos, tanto el cuerpo técnico como los jugadores, pero mañana tenemos otra oportunidad", explicó.

"Un orgullo y un privilegio"

Alonso reconoció que la gestión de los egos "es tan importante como la idea futbolística y el trabajo táctico y físico". "Es un proceso que tiene diferentes curvas y hay que saber tomarlas. En el Madrid es fundamental. Es un trabajo exigente, con momentos buenos y momentos en los que necesitas esa concentración y mostrar una reacción, y ahora estamos en uno de ellos. Lo estoy disfrutando con todo el pack, es un orgullo y un privilegio", añadió.

En ese punto de la rueda de prensa, una de las más complicadas de los seis meses que lleva en el cargo, Xabi recordó a Carlo Ancelotti y José Mourinho. "Es un trabajo exigente, está claro, pero seguro que no soy el primer entrenador que tiene que convivir con esto. Pienso mucho en cómo lo llevarían Carlo o Mou. No son situaciones nuevas y hay que saber convivir con ellas. No estamos contentos con los últimos partidos, pero también vemos cómo estamos en Liga y en Champions y a dónde queremos ir", argumentó, y volvió a incidir en la importancia de los jugadores. "En todos los equipos los más importantes son ellos. Nosotros tenemos un papel importante en prepararles, pero lo decisivo es la calidad de los jugadores. Les acompañamos y tenemos que estar al lado de ellos. Estar conectados con ellos".

Sobre el vestuario, no quiso responder a si se siente respaldado por los futbolistas, pero incidió en que "sabemos el momento que es y también la situación que tenemos en Liga y Champions". "Me preocupa lo que pasa en Valdebebas y en el campo, lo otro no". "Todo proceso no sucede inmediato, si miramos los partidos hay cosas que no me han gustado, pero mas atrás hay cosas buenas, así que vamos a intentar tirar de ese hilo de intensidad y de idea colectiva. No hemos sido constantes con balón y sin balón y por eso hemos tenido malos partidos", comentó.

Fermín López, la carta ganadora de Flick para el clásico

Fermín López, la carta ganadora de Flick para el clásico

Actualizado Sábado, 25 octubre 2025 - 20:42

Fermín López se ha convertido ahora mismo en la carta ganadora del Barça. Pese a que el verano pasado su continuidad en el club llegó a ponerse en entredicho por el interés del Chelsea y por los problemas de caja de la entidad azulgrana, lo cierto es que el onubense es, en estos momentos, el jugador más efectivo ante la portería contraria de toda la plantilla. Aunque, lidera la tabla de anotadores con cinco goles junto con Marcus Rashford y Ferran Torres, su efectividad es mucho más alta. El inglés ha necesitado 12 partidos para llegar a su número. El ex del Valencia o el Manchester City, 10. A él, en cambio, le ha bastado con siete. Y tres de ellos los consiguió el pasado martes en la Champions.

«Marca, corre, es muy completo. Ha sido sensacional su actuación. Marcó tres goles, el primero de ellos muy importante, porque nos dio confianza. Lo tiene todo: es dinámico y muy veloz», le elogió Hansi Flick tras el 6-1 frente al Olympiacos. El propio Fermín se mostró muy ilusionado con su primer hat trick como profesional. Cómo no, se llevó a casa el balón, firmado por todos sus compañeros.

Y, tras haber estado de baja varias semanas por una lesión muscular sufrida a última hora en el partido contra el Getafe, llega al clásico del domingo con la moral por las nubes. «¿Un hat-trick en el clásico? Sería una sensación increíble. Ojalá pueda darse, pero es un partido muy difícil. Con que gane el equipo ya me conformo. Me da igual si marco o no», reveló en los micrófonos de Movistar.

«Habría elegido al Barça igualmente»

Curiosamente, el eterno rival le siguió los pasos cuando aún era un niño. Todo, al final, quedó en nada. «Es cierto que hubo un interés, pero mi padre me dijo muy pocas cosas acerca de ello. Si me hubiera preguntado mi opinión, yo habría elegido al Barça igualmente, porque era mi gran sueño. Estoy muy contento de haberlo hecho realidad y ojalá pueda estar muchos años aquí», admitió.

Al parecer, durante un tiempo, tuvo al enemigo en casa, ya que en sus primeros pasos con el primer equipo azulgrana, su hermano Juan Antonio era seguidor del Real Madrid. Ahora, en cambio, ya se habría cambiado de bando. La sangre tira más que los colores.

Fermín López celebra el 5-1 ante el Olympiacos.

Fermín López celebra el 5-1 ante el Olympiacos.EFE

Es muy posible que, este domingo, parta en el once inicial que Marcus Sorg, relevo en el banquillo del sancionado Flick, plantará sobre el césped del Bernabéu. Las ausencias de Dani Olmo, lesionado con la selección en el último parón por los compromisos internacionales, y de Raphinha, cuyo previsto retorno a las convocatorias con vistas al clásico se ha visto truncado, obligan a tomar muy en cuenta todas las variables.

Y, aunque la pretemporada de Fermín, fue un poco irregular, hasta tal punto que el propio técnico barcelonista llegó a darle un toque de atención por ello, explotó en el Gamper con un estado de forma que, pese al paréntesis de la lesión, parece haber recobrado en el momento más oportuno. Quizás, puede que tenga que ver con ello también algo que hace en cada partido justo antes de saltar al césped: rezar. «Mi abuela siempre me dice que debo hacerlo y por eso lo hago», ha confesado el talentoso canterano azulgrana.

Mendilibar entra en el Olimpo con el Olympiacos, primer título europeo para un equipo griego en la historia

Mendilibar entra en el Olimpo con el Olympiacos, primer título europeo para un equipo griego en la historia

Se puede decir que el fútbol nació en Grecia. Quizás no el deporte como lo conocemos hoy, pero reconoce la FIFA que el Episkyros, palabra que significa defensor, es una de las primeras formas que representan a este juego como se puede ver en un relieve de entre 375-470 a. C.

Pues desde entonces, o mejor dicho, nunca, el fútbol griego había obtenido algún título europeo en lo que a clubes se refiere. El Panathinaikos jugó y perdió una Copa de Europa en 1971. Y la Eurocopa de 2004 sigue siendo el mayor éxito, no pequeño, de este deporte en el país que inventó la democracia.

Ha tenido que venir un entrenador vasco de 63 años, ya de vuelta de muchas cosas, pero con la ilusión renovada de un niño para introducir a Olympiacos en el Olimpo, aunque suene redundante, y de paso introducirse él, Jose Luis Mendilíbar Etxebarria, quizás no por la puerta más grande, pero tampoco por la de servicio.

Mendilibar aplaude a los suyos.

Mendilibar aplaude a los suyos.ARIS MESSINISAFP

Los doce trabajos de Heracles fueron un reto mayúsculo para el semidios hijo de Zeus y la reina mortal Alcmena. Tampoco era pequeño coger al explosivo equipo griego, con tres entrenadores despedidos esta temporada, y clasificarlo tercero en la Superliga Griega y meterlo en la final de la Conference League. Para, tras una durísima final, ganarla.

No fue un camino fácil, como Heracles, Mendilibar tuvo que vencer al León húngaro (Ferencvaros), después terminar con la hidra israelí (Maccabi Tel Aviv) al que tuvo que remontar un 1-4 con un histórico 1-6, después domó al toro turco (Fenerbahce) y acabó con el villano inglés (Aston Villa) hasta llegar a las puertas del Olimpo.

La última prueba era la más complicada. Equipo italiano de (Vincenzo) Italiano pero, por reiterativo que parezca, con buen pie y con poca actitud defensiva. De los cinco medios, el viejo conocido de la afición española, Arthur Melo, ex del Barcelona, era el menos ofensivo de los centrocampistas. Toda una declaración de intenciones. Las puertas del Olimpo primero había que defenderlas y luego conquistarlas.

Así el primer héroe fue Tzolakis, que no resultó portero, sino un muro para impedir a la Fiorentina entrar en ese Olimpo que estaba reservado para ellos. Las manos que sacó a Bonaventura en la primera parte y a Kouame en la segunda, bien valían un título. Luego hay que destacar a Iborra, ese viejo soldado que se apunta a todas las guerras y que tuvo un cabezazo para adelantar a los suyos en el 80.

El éxito esperaba al final del camino, para un entrenador más habituado a evitar descensos que a pelear por títulos, pero la experiencia de Sevilla le permitió las dos cosas y ambas las consiguió. ¿Por qué no repetir éxito? Porque no es fácil. Porque antes que él sólo cinco lo han conseguido.

Los cinco héroes

El primero Nereo Rocco en 1968 (Recopa) y 1969 (Copa de Europa), luego Bob Paisley con el Liverpool en el 76 (UEFA) y en el 77 (Copa de Europa). Giovanni Trapattoni conseguiría los mismos trofeos que Rocco en el 83 y el 84 con la Juventus. Y luego entramos en este siglo y nos encontramos a otro español, Rafa Benítez, que consiguió la UEFA con el Valencia en el 2004 y la Champions en 2005. Por último debemos referirnos a la UEFA de 2003 y la Champions de 2004 del Oporto de José Mourinho. Precisamente, el último entrenador al que venció Mendilibar y al que arrebató la Europa League con el Sevilla el año pasado.

A ese trofeo accederá el Olympiacos gracias a otro héroe del que ya avisó el entrenador italiano en la previa. El peligro es El Kaabi, lo era. Como lo fue Aquiles en Troya. 33 goles en la temporada, 11 de ellos en Conference, 5 en Europa League y 17 en la Superliga griega. El mirmidón marroquí metió a Olympiacos en el Olimpo en el minuto 116 de partido y dejó a la Fiorentina, de nuevo, con la miel en los labios. Segunda final perdida seguida. 63 años han pasado de su último título europeo. Los hados eran griegos.

Mendilibar, el 'abuelo' de Grecia ante su cita con la historia en su partido 1.000 como técnico

Mendilibar, el ‘abuelo’ de Grecia ante su cita con la historia en su partido 1.000 como técnico

No es muy común llegar a una sala de prensa y recibir una ovación por parte de los periodistas y menos en Grecia. No obstante, el logro lo merecía. Jose Luis Mendilibar sonreía tímido hacia su traductora mientras terminaban los aplausos que celebraban la clasificación del Olympiacos para la final de la Conference League, la primera final europea de su historia.

El técnico vasco había conseguido derrotar a su paisano Unai Emery y su poderoso Aston Villa por 6-2 en el global de la eliminatoria. Era el penúltimo logro del "abuelo" venido de Sevilla, como le conocen cariñosamente allí. "Espero poder ganarla para agrandar aún más la historia de Olympiacos", destacaba el técnico y resaltaba: "Estas cosas me están llegando al final de mi carrera".

Desde su entorno aseguran que si la oportunidad de Sevilla le llega 10 años antes, el técnico llevaría una década "haciendo las cosas que está realizando ahora". Y es que esa oportunidad, la del equipo hispalense, le encuentra porque la temporada pasada en el club tenían miedo al descenso y recurrieron a un especialista en esas lides. "Mantener a un equipo pequeño es igual de complicado que para un grande entrar en Champions", destacan fuentes próximas a Mendilibar.

"Si pierdes no entras en la historia"

El Sevilla no era pequeño, con lo que el terror al bajar de categoría era mayor y, además, se hallaba inmerso en dos competiciones, una de ellas, su torneo fetiche. Así, Mendilibar trajo la calma a Nervión y echó de la Europa League a Manchester United y Juventus para levantar la séptima ante la Roma de Mourinho en Budapest. "Llegar es un mérito, pero si pierdes no entras en la historia", comentan desde su entorno.

Esa victoria le valió la renovación, pero no le salvó de ser destituido tras nueve partidos de liga la temporada siguiente. No era el primer despido ni tampoco el último que sufrirá Mendilibar, pero algo en el entrenador de Eibar, Alavés, Valladolid, Osasuna y Levante había cambiado. "Nunca había tenido una oportunidad salvo la del Athletic, que le llega muy pronto y apenas le entrena nueve partidos", recuerdan fuentes próximas al vasco.

Cuatro meses después, el Olympiacos llama a la puerta de Mendilibar. Un equipo que ya había sondeado a un entrenador que había sido recomendado por otros colegas que antes ocuparon el banquillo griego. Pero los destinos no habían terminado por cruzarse hasta el despido del portugués Carlos Carvalhal, un entrenador que sólo estuvo 65 días en el cargo. El vasco llegaba como el cuarto técnico en la misma temporada y su carta de presentación fueron seis victorias consecutivas.

Mendilibar, en un partido con el Olympiacos.

Mendilibar, en un partido con el Olympiacos.Olympiacos

La primera derrota fue precisamente en Conference y fue muy dura, 1-4 ante el Maccabi de Tel Aviv. Entonces, el técnico vasco decidió apelar a la historia y remontó la eliminatoria de octavos con un 1-6 frente al conjunto israelí. Los aficionados le recibieron de madrugada a ritmo de Porrompompero. Había nacido una amistad entre el técnico y Grecia. "Le ven que es buena gente y los griegos tienen un sexto sentido para detectarlo", explican fuentes próximas al entrenador.

Un hombre sencillo

Así, Mendilibar, que ha entrenado muchos años a cinco minutos de su propia casa, se fue a vivir a Grecia junto a su mujer y a vivir un sueño tardío en el que recoge el fruto de muchos años de trabajo muy complicado. "Tiene 63 años y se lo toma como un regalo que le está dando el fútbol y lo está disfrutando como un niño", cuentan sus allegados.

Aficionados, club y jugadores están rendidos a la sencillez de un técnico que no es de florituras tácticas, pero sí muy efectivo. Esa filosofía le ha llevado a entrenar casi 500 duelos en Primera División y está a un partido de sumar una cifra increíble en su carrera. La final de la Conference League será su partido 1.000 como técnico en todas las categorías. En su mente estará celebrarlo con el primer título europeo para el conjunto griego. La Fiorentina, otro equipo italiano, será el último escollo en este cuento de hadas.