Llega el "efecto demoledor" Mbappé para impulsar LaLiga: "No hay otro jugador en España que pueda hacerle frente"

Llega el “efecto demoledor” Mbappé para impulsar LaLiga: “No hay otro jugador en España que pueda hacerle frente”

Ayer, a las 19:28, el Real Madrid anunciaba de manera oficial el fichaje de Kylian Mbappé. El madridismo abrazaba la llegada del galo y lo mostraba haciendo crecer sus seguidores en más de dos millones en apenas tres horas. Esa es una pequeña muestra del impacto que esta estrella genera a su paso. El club blanco tiene a su duodécimo galáctico y LaLiga recupera un reclamo mundial para su competición. "A día de hoy no hay otro jugador en España que pueda hacerle frente", sentencia Jorge Troncoso, director del Máster en Marketing Deportivo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Uno de los socios de LaLiga, el fondo CVC, reconoce que la captación de grandes jugadores es uno de los motores económicos para las competiciones nacionales. "Las 'estrellas' generan interés en los torneos y ayudan a LaLiga a mantener el interés de los aficionados a través de su rendimiento en el campo y de su presencia en redes sociales", recoge el texto del documento del acuerdo con la competición según Cinco Días.

No cabe duda de que Mbappé es uno de esos sujetos que generan atención en la competición en la que jueguen. "Es una industria de entretenimiento y se trata de una conquista de horas de consumo porque a más audiencia más ingresos y el efecto Mbappé es demoledor", explica Diego Ballesta, Managing Director Spain Partner en You First, una de las mayores agencias deportivas de España.

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, aseguraba por su parte antes de la oficialidad del fichaje: "Por supuesto, la llegada de Kylian Mbappé es una ventaja para nosotros y para seguir creciendo. Pero si los jugadores colaboran y ayudan, no son la única clave para el éxito de un campeonato, como suelen pensar los aficionados o los medios de comunicación. Cristiano Ronaldo, por ejemplo, pasó a la Serie A y el Campeonato no explotó. El Paris Saint-Germain tenía a Messi, Neymar y Mbappé y la Ligue 1 tampoco tuvo un gran éxito durante su etapa. Seguimos y seguiremos progresando".

Lo cierto es que la salida de Mbappé no ha facilitado que los derechos televisivos de la Ligue 1 puedan venderse con facilidad. De hecho, aunque no puede establecerse de manera fehaciente que sea causa- efecto, la competición francesa sigue sin operador para la próxima temporada y hoy se producirá una reunión de urgencia para abordar esa situación.

Aunque gran parte de la dificultad del acuerdo también puede deberse al incremento de un 40% que pretendía la competición para el periodo 2024-2029. "Se habla de que la Ligue 1 no tiene comprador. Claro, ese es el efecto de sacar a una pieza fundamental y que genera esa atracción porque la gente quiere ver a Mbappé y es que las personas se asocian a un club pero se personalizan con un jugador", razona Troncoso.

Salida de Cristiano y Messi

LaLiga ya afrontó un reto similar, como apuntaba Tebas, cuando se marcharon Cristiano Ronaldo y Messi, un dúo que acaparó el mundo del fútbol casi una década. No obstante, la competición sí consiguió vender sus derechos para el periodo entre 2021-22 hasta el 2026-27 por 4.950 millones de euros a Movistar y Dazn. Un 1% más que en el anterior, aunque en esta ocasión la franja de venta se alargó a un lustro para generar "mayor estabilidad a medio plazo".

Precisamente, Telefónica, contaba con 3,59 millones de clientes en 2015, año en que se hicieron por primera vez con los derechos de la competición. Durante el periodo de coincidencia de ambos cracks, la operadora ganó casi 340.000 clientes. En 2019, seis meses después de la marcha de Ronaldo del Real Madrid, la plataforma se encontraba en máximos con más de cuatro millones de abonados. A finales de 2023, los clientes habían caído en casi 600.000 hasta los 3,4. "En los últimos años, con la marcha de Cristiano y Messi, LaLiga ha ido perdiendo generación de ingresos, interés, globalidad y referentes", apunta Ballesta.

Aficionados del Real Madrid con una bufanda de Mbappé.

Aficionados del Real Madrid con una bufanda de Mbappé.OSCAR DEL POZOAFP

Ahora ha vuelto el principal referente del panorama fútbol a LaLiga española, una persona que va a multiplicar la creación de contenidos, que es lo que ayuda a fidelizar a la audiencia. "Mbappé y el Real Madrid son la simbiosis perfecta", apunta Troncoso para recuperar el foco que se había desplazado hacia la Premier League. "Va a dar ese impulso para que la liga se acerque a la competición inglesa", añade.

Un foco de atención de audiencia, pero también dentro del ecosistema del deporte. Diego Ballesta cree que la llegada del francés generará un "efecto llamada" hacia LaLiga. "El efecto Mbappé es tan demoledor que será un efecto dominó", apunta el partner de YouFirst. Audiencias, jugadores, notoriedad, relevancia... son muchos los elementos de crecimiento que generará Mbappé para LaLiga sin olvidar el deportivo.

España ha conquistado 36 títulos internacionales en este siglo, 11 Champions, 12 Europa League y 13 Supercopas frente a los 14, por ejemplo, que ha obtenido la Premier. El Madrid, con siete Copas de Europa en este siglo, cuatro de ellas con Cristiano, es el gran dominador del continente. Por eso llega Mbappé, para ayudar en mantener la hegemonía del Madrid... y de LaLiga.

Maradona, Cruyff, Cristiano y otros cracks que revolucionaron la liga: "Kubala y Di Stéfano fueron un antes y un después en España"

Maradona, Cruyff, Cristiano y otros cracks que revolucionaron la liga: “Kubala y Di Stéfano fueron un antes y un después en España”

Resulta curioso que hace justo 42 años llegara al fútbol español uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. El 4 de junio de 1982 se hizo oficial el fichaje de Diego Armando Maradona al FC Barcelona. El club pagó 1.200 millones (7 millones de euros) para hacerse con los servicios del argentino que ya apuntaba a leyenda.

Cien periodistas presenciaron cómo un emocionado Maradona manifestó: "Me incorporo con mucha alegría y para dar los máximos títulos posibles en el FC Barcelona, el mejor club del mundo". El Pelusa demostró alegría, pero a título individual no pudo rendir al nivel de la estrella en la que luego se convertiría. Las lesiones y sus salidas nocturnas fueron los principales factores que restaron protagonismo al jugador.

Maradona, como este lunes Mbappé, fueron fichajes que revolucionaron el panorama futbolístico en España. Uno está en la historia de este deporte y otro, si mantiene su evolución, probablemente lo estará. Pero son otros muchos los que han llegado a los dos transatlánticos de LaLiga y han generado diversas dinastías e impacto tanto a nivel nacional como europeo.

Maradona, con el Barcelona.

Maradona, con el Barcelona.

Históricamente debemos mencionar dos duplas que han competido de manera casi coetánea en los dos grandes clubes españoles. Hay que remitirse primero a la década de los 50, donde dos jugadores llamaron la atención de Real Madrid y Barcelona y ambos terminaron en el club opuesto al que inicialmente se supuso. Hablamos de Ladislao Kubala y Alfredo Di Stéfano. "Uno y otro representaron un antes y un después en el fútbol español", mencionaba José Ignacio Corcuera, historiador y miembro del Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE).

El húngaro jugó en el Camp Nou tras negociar primero con el club blanco. El segundo lo hizo solo en el Madrid pese a que la Federación Española decretó que el jugador alternara su participación en los dos clubes tras una negociación bilateral de ambos con Millonarios y River Plate.

Kubala consiguió con el Barça cuatro ligas y cinco Copas de España, mientras que el argentino firmó cinco Copas de Europa, una menos que Gento, una Copa Intercontinental, ocho Ligas y una Copa de España y entró en el debate de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Las hazañas europeas de aquel Madrid resuenan ahora que las ha igualado y hasta superado el Madrid en el que aterriza Mbappé.

Di Stéfano, como futbolista del Real Madrid.

Di Stéfano, como futbolista del Real Madrid.

Un equipo que comenzó su década prodigiosa con la llegada de Cristiano Ronaldo. Fueron 96 millones de euros los que trasladaron al portugués de Manchester a Madrid en junio de 2009. No fue la servilleta de Rexach para sellar a Messi, pero el luso generó un impacto similar al del argentino en España y ambos se fueron alternando Balones de Oro y títulos para sus clubes. "El gran problema de Cristiano es que le tocó con Messi, uno de los futbolistas más completos de la historia. Si nace 10 años antes o después hubiera sido Balón de Oro de manera continuada", expresa Corcuera.

Legendaria fue aquella serie de Clásicos entre ambos en los que hubo más que palabras entre jugadores de ambos equipos liderados entonces por Pep Guardiola en el bando culé y José Mourinho en el bando madridista.

Cristiano, tras ganar su quinta Champions.

Cristiano, tras ganar su quinta Champions.Reuters

No se vivía esa tensión entre ambos clubes desde el traspaso histórico de Luis Figo al Real Madrid tras el pago de su cláusula de rescisión de 10.000 millones de pesetas (60 millones de euros). "El caso de Figo supone otro punto de inflexión en la locura de los pagos en el fútbol", apunta el historiador.

Al fichaje de Figo, el más caro en la historia del fútbol y primero de los galácticos de Florentino, le sigue el de Zidane un año después y por un montante aún mayor, 73 millones de euros. "Ambos fueron futbolistas para apuntalar la presidencia", opina José Ignacio Corcuera.

Expectativas

Otro fichaje récord, 60 millones de euros de la época, fue el de Johan Cruyff por el Barcelona en 1973. El holandés llega al conjunto culé para regocijo de su presidente actual quien era gran fan de su etapa en los Países Bajos. "Era un enfermo de Johan. Le había visto jugar con el Ajax en las finales de la Copa de Europa y contra el Madrid y me había 'frikizado'. Era increíble", contó en una entrevista Joan Laporta.

Pero Cruyff no termina de explotar en el Barça porque, a juicio de Corcuera, "llega con menos hambre". No es fácil cumplir las expectativas cuando eres uno de los fichajes que deben cambiar no sólo la historia de tu equipo, también la del propio fútbol. Ese reto mayúsculo es al que se enfrentará Mbappé cuando se una a la disciplina del club más laureado de la historia.

Flick, de verdugo en el doloroso 2-8 de Lisboa a nuevo entrenador del Barça

Flick, de verdugo en el doloroso 2-8 de Lisboa a nuevo entrenador del Barça

Actualizado Miércoles, 29 mayo 2024 - 13:50

En 2020, en aquellos singulares cuartos de final de la Champions que nacieron fruto de la pandemia de Covid 19, Hansi Flick (Heidelberg, Alemania, 1965), fue el estratega que condujo al Bayern a infligirle un aún doloroso 2-8 al Barça que borró, de un plumazo cruel, todas sus esperanzas de volver a alcanzar el máximo cetro europeo.

Ahora, cerca de cuatro años después, llega precisamente al banquillo del club azulgrana como relevo de Xavi Hernández con la vitola de nuevo salvador, después de que el equipo cerrara la temporada en blanco. Su misión: relanzar a un club en el que la exigencia no entiende de números, por muy maltrechas que sigan las arcas de la entidad que preside Joan Laporta, y cuya afición, en su mayoría, exige siempre que los buenos resultados vengan acompañados también de buen juego. Para la que el cómo, al fin y al cabo, importa tanto cómo el qué. Ahí es nada.

Si miramos únicamente el rendimiento deportivo, muchos no dudan en señalar que Flick es el mejor entrenador de la historia del Bayern, por mucho que aterrizara en el banquillo del conjunto bávaro como asistente de Niko Kovac en verano de 2019. Tras la marcha de Kovac, el 3 de noviembre de ese mismo año, fue promovido como técnico interino, pero su rendimiento le llevó a ganarse una ampliación de contrato hasta 2023 que se hizo efectiva en abril de 2020.

Ese año, el club alemán ganó el primer sextete de su historia, tras hacerse primero con la Champions y la liga y la Copa alemanas en la campaña 2019-20 y sumarles acto seguido la Supercopa de Europa, la germana y el Mundial de Clubes.

En abril de 2021, con su equipo lanzado otra vez a por el título liguero, anunció que dejaría la entidad para ponerse a los mandos de la selección alemana una vez disputada la Eurocopa, dado que le había quedado una suerte de espinita clavada, tras haber ejercido como asistente de Joachim Löw entre 2006 y 2014.

En su breve pero intensa etapa como técnico del Bayern conquistó un total de siete trofeos, únicamente perdió siete encuentros y consiguió que el equipo muniqués fuera el primero en la historia en hacerse con la máxima competición europea ganando todos los partidos que disputó. Y, además, estableció todo un récord en el fútbol germano, con una racha victoriosa de 23 partidos seguidos en todas las competiciones entre el 16 de febrero de 2020 y el 18 de septiembre de ese mismo año.

A nivel ofensivo, finalmente, su equipo, que contó con los servicios de un Robert Lewandowski que defiende desde verano de 2022 la elástica azulgrana, fue capaz de firmar una media de unos tres goles a favor por partido, con un porcentaje de victorias del 83%.

Su paso por la Mannschaft, como relevo a todas luces del propio Löw, no obstante, no fue tan exitoso como parecía prometer su currículum, por mucho que lograra mantenerse invicto en sus diez primeros partidos al mando de la selección. La actuación alemana en el Mundial de Qatar le puso en el disparadero y tras encadenar tres derrotas, Flick terminó por ser despedido el 10 de septiembre del año pasado.

Futbolista

Como futbolista, mientras, tras iniciarse en serio con en el SV Sandhausen, el club profesional más pequeño de Alemania, pasó la mayor parte de su carrera precisamente en un Bayern con el que ganó cuatro ligas, una Copa y una Supercopa alemanas. Si bien vivió la decepción de caer ante el Oporto en la final de la Copa de Europa de la campaña 1986-87.

Posteriormente, estuvo tres temporadas en el Colonia y acabó por poner fin a su carrera en el modesto Victoria Bammental, donde, en la recta final de su carrera, llegó a ejercer como entrenador-jugador. En su caso, el banquillo empezó a seducirlo antes incluso de colgar las botas. Ahora, el Barça espera que su mejor perfil como técnico le ayude a recuperar sensaciones que, pese a todo, tampoco son tan lejanas.

Flick se prepara para entrar mientras Xavi ultima su salida del Barça

Flick se prepara para entrar mientras Xavi ultima su salida del Barça

Actualizado Martes, 28 mayo 2024 - 15:50

El Barça vive este martes una jornada de entradas y salidas. Por un lado, Hansi Flick ya está en Barcelona para acelerar su contratación como nuevo técnico azulgrana. Y por el otro, mientras tanto, su predecesor en el cargo, Xavi Hernández, está ya negociando los términos de su marcha de la entidad. El egarense volvió a recalcar el pasado sábado, después de que el presidente, Joan Laporta, le comunicara que no iba a seguir en la entidad más allá del próximo 30 de junio, que su desvinculación no iba a ser precisamente traumática.

Sin mencionarlo, pidiendo que se tirara de hemeroteca, recordó que estaba dispuesto a perdonar su último año de contrato para que esas cantidades se invirtieran en la contratación de su relevo. Y ese, según se señala desde el entorno barcelonista, será su gesto a nivel personal. La liquidación de sus ayudantes, en cambio, sí rondará aproximadamente la cantidad pactada para el próximo curso.

En total, Xavi estaría dispuesto a perdonar al club una cantidad que rondaría los diez millones de euros. Los miembros de su staff, con una situación menos acomodada desde el punto de vista económico, sí percibirían unas cantidades más cercanas a las que el club iba a pagarles por sus servicios la temporada que viene. El golpe a las maltrechas arcas barcelonistas, con todo, será muchísimo menor en comparación a lo que habría supuesto que el egarense se enrocara en lo establecido en su contrato. Según insistió el propio ex capitán en su rueda de prensa del pasado sábado, siempre se ha considerado un hombre de club. Y por tanto, está más que dispuesto a obrar en consecuencia. Incluso, según señaló, mostrándose a regresar al banquillo en el futuro si la entidad cree necesario volver a contar con sus servicios.

Flick, a la espera de ser oficial

Mientras las negociaciones para la desvinculación de Xavi y su staff se llevaban a cabo en la ciudad deportiva del Barça, Flick esperaba pacientemente el momento para que la entidad pudiera hacer oficial su fichaje. El alemán, establecido en un céntrico hotel de la capital catalana, firmará en principio un contrato por dos temporadas y llegará al club junto con dos ayudantes, Toni Tapalovic y Marcus Sorg. El objetivo es poder trabajar en serio en la configuración de la plantilla para la temporada que viene lo antes posible, si bien el actual director deportivo, Deco, ya tendría hechos gran parte de los deberes. La propia entidad, mientras, se encargaría de asignarle también un técnico que pueda hacer de enlace con el resto de la plantilla, a pesar de que varios de los pesos pesados, como Ter Stegen, Gündogan o Lewandowski, lo conocen bien por haber estado bajo su mando o bien en la selección germana o bien en el Bayern de Múnich.

La entidad que preside Joan Laporta, mientras, ya ha hecho oficial la renovación de un joven jugador del filial que tuvo varias opciones en el primer equipo de la mano de Xavi: Héctor Fort. El joven lateral, quien suele moverse por la banda derecha por mucho que el egarense apostara en la mayor parte de partidos en los que lo alineó por resituarlo en la izquierda, ya ha rubricado un nuevo compromiso con el club que se prolongará hasta el 30 de junio de 2026. En total, el defensa disputó a lo largo de la temporada 2023-24 ocho partidos con el primer equipo azulgrana: el de su estreno, ante el Amberes en la Champions, siete más de Liga y dos de Copa.

El Atlético vuelve a su escudo original: "El corazón tiene razones que el marketing no entiende"

El Atlético vuelve a su escudo original: “El corazón tiene razones que el marketing no entiende”

Un 88,68% de los socios que votaron decidieron la vuelta al escudo antiguo. Ese fue el porcentaje abrumador de los 77.690 que participaron en la consulta vinculante celebrada el pasado 30 de junio. Una masiva respuesta, 56% del total del censo, para lograr un cambio que la afición venía reclamando desde hace tiempo.

Una vez finalizada la temporada, y aunque oficialmente el regreso al escudo tradicional será el próximo 1 de julio, el Atlético de Madrid ha decidido adelantar un poco esa fecha y proceder a cambiar la bandera gigante situada a las puertas del Metropolitano.

Un gesto que el club también ha querido destacar en forma de vídeo en sus redes sociales. Una historia que, bajo el mensaje final de "el corazón tiene razones que el marketing no entiende".

Muestra a una monja, aficionada rojiblanca, que reza a diario para que la bandera que cada día atisba desde la ventana de su monasterio vuelva a contener el escudo original del club. Sus plegarias, finalmente, son escuchadas.

La presión de los socios

Todo comenzó el pasado verano cuando, ante la presión que los socios venían ejerciendo desde mucho atrás y ante las peticiones de la Comisión Social, organismo que creó el club para representar el sentimiento de los aficionados, se anunció un referéndum para conocer qué porcentaje de la afición estaba a favor de que se produjera una votación sobre el cambio de escudo.

El resultado de esa primera consulta fue tan contundente que el club se vio obligado a someter a votación, ya de forma vinculante, el cambio de escudo y la posible vuelta a la que había sido su insignia hasta el año 2017. Un regreso a los orígenes sobre el que también se pronunciaron a favor jugadores, cuerpo técnico y leyendas del club a través de sus redes sociales.

El Barça se despide de Xavi con victoria

El Barça se despide de Xavi con victoria

Actualizado Domingo, 26 mayo 2024 - 23:15

El Barça se despidió de Xavi con una victoria en la que mostró gran parte de todo lo malo y lo bueno que ha tenido el equipo esta temporada. Por un lado, logró ponerse dos veces por delante en el marcador, gracias a los goles de Lewandowski y Fermín, pero también dejó demasiado vivo a un Sevilla que igualó en primera instancia el marcador con el solitario tanto de En-Nesyri y a punto estuvo de lograrlo por segunda vez volcándose en el área barcelonista en la recta final del partido. En esta ocasión, por lo menos, la zaga azulgrana mantuvo una cierta solidez y Ter Stegen firmó también varias intervenciones de mérito para asegurar finalmente el triunfo de los suyos.

Barça y Sevilla firmaron una primera parte entretenida, como si unos y otros quisieran dejar un buen sabor de boca en las despedidas de sus respectivos técnicos. Porque, además del último partido de Xavi al frente de los suyos, era también el último de Quique Sánchez Flores en el banquillo sevillista. Los azulgrana golpearon primero, con un remate de Lewandowski casi con los tacos a centro de Cancelo que se coló en la portería de Nyland cuando aún no se habían completado los primeros 15 minutos del duelo. Los locales, lejos de dejarse intimidar, respondieron con contundencia y acabaron encontrando el gol del empate con un pase a la espalda de la zaga barcelonista de Soumaré que En-Nesyri se encargó de enviar al fondo de las mallas.

Poco antes de la igualada de los sevillistas Ter Stegen tuvo que emplearse a fondo para evitar un buen remate de Lukébakio. Y lo mismo haría en su área Nyland para frustrar sendos remates de Pedri y Cancelo. Tanto el canario como el portugués, además, enviarían sendos disparos al marco de la portería local, convenientemente contestados a su vez por un potente remate de cabeza del propio Lukébakio que se estrelló contra el poste derecho de la portería azulgrana. Y, entre toda esta retahíla de ocasiones, también tuvo tiempo En-Nesyri para pedir penalti por una acción de Cubarsí que ni el árbitro ni el VAR consideraron como tal.

Dedicatoria

Tras el descanso, el duelo mantuvo el ritmo trepidante de los primeros 45 minutos, con unos y otros amenazando con romper la igualada. Los que lo lograron, en este caso, fueron de nuevo los azulgrana, con una acción personal tras pase de Gündogan de Fermín que el onubense culminó desde lejos con un duro disparo ante el que nada pudo hacer Nyland con poco más de media hora por delante para que se cumpliera el tiempo reglamentario. El canterano, además, corrió para dedicarle el tanto a un Xavi que ha apostado seriamente por él en esta temporada que ya ha llegado a su fin. Hasta tal punto, que no sería extraño verlo en la lista definitiva de la Roja para la Eurocopa.

Con el 1-2 en el zurrón, el Barça se estiró un poco más en busca de la sentencia definitiva. La mejor ocasión, con todo, la tendría el Sevilla, por medio de un disparo de Pedrosa que obligó a Ter Stegen a lucirse. Una acción que, unida a la falta de contundencia de los azulgrana a la hora de matar el partido, acabó por permitir que el Sevilla volviera a creer en el empate. Una fe recobrada que, pese a su insistencia en la recta final del encuentro, no tuvo recompensa.

La última clase magistral de Kroos en el Bernabéu: 34.022 pases, cinco ovaciones y las lágrimas de Amelie

La última clase magistral de Kroos en el Bernabéu: 34.022 pases, cinco ovaciones y las lágrimas de Amelie

Hubo un momento en que Toni Kroos a punto estuvo de ponerse en la fila de los futbolistas del Betis cuando le realizaban el pasillo en homenaje a su carrera. El alemán, tímido en estos lances, se notaba incómodo ante el gesto grandilocuente de rivales y compañeros, éstos con su número ocho en la espalda.

Era la tercera ovación en apenas 30 minutos. La primera llegó cuando salió a calentar y la segunda cuando el speaker del Bernabéu cantó su nombre por última vez. Un momento, obviamente, mucho más largo de lo que suele ser habitual.

La grada, por su parte, le homenajeaba bajo un tifo en el que ponía: "Gracias, leyenda" y resaltaba los títulos conseguidos por el centrocampista en el equipo blanco. No hay característica más común entre ambos que reflejar las grandes victorias. El ADN ganador.

Vienen a la memoria las palabras tras el retraso de 30 minutos en la final de Champions en París ante el Liverpool por los incidentes en la entrada. "Da igual, les ganaremos media hora más tarde", expresó tan tranquilo como su juego. Frío y preciso como un bisturí.

No hacía falta que el germano afilara sus adidas blancas en este duelo contra el Betis. No había nada en juego, pero el homenaje debía completarse con un nuevo clínic de fútbol del teutón.

Su exhibición en el pase fue la habitual, elevando la precisión de su equipo y moviendo el balón de lado a lado, como si hacer desplazamientos de 30 metros pareciera un ejercicio sencillo y no una suerte alabada solo en esta Champions por técnicos como Pep Guardiola o Thomas Tuchel.

Completó el alemán 110 pases con un 97% de acierto. Pero, si enunciamos el número total, hablamos de 34.022 pases en 464 partidos con el Real Madrid, con un acierto medio de casi un 94%. Unas cifras difíciles de igualar.

Y en el minuto 85, Ancelotti cumplía lo pactado con el alemán, un futbolista con "huevos", como le calificó en la previa, con su familia germano- española esperando en el túnel de vestuarios. Pitaba el árbitro para ordenar el cambio, mientras éste daba el primer abrazo a Modric, su pareja de Champions, antes de fundirse en otro con el resto de sus compañeros, incluso con Kepa, que abandonaba la portería para estar junto al alemán.

Y entonces, tras salir del campo y despedirse del entrenador italiano y agradecerle el gesto, el frío centrocampista rompía a llorar al abrazarse a su hija mayor, Amelie, que tampoco podía contener las lágrimas. Los ojos del estadio se quedaban en la banda y se olvidaban de lo que ocurría en el terreno de juego.

Poco más ocurrió tras la cuarta ovación a Kroos. Sus compañeros le manteaban con el Bernabéu en pie, e Isco, entre los asistentes que no se quisieron perder el adios del 8 madridista. "Es una leyenda, un jugador magnífico, no pierde un balón", concedió el bético Rodri al término del encuentro.

Traca final

Hasta 15 minutos después de finalizar el choque, todo el Bernabéu seguía en sus asientos rompiéndose las manos por el alemán, la quinta ovación. El Madrid ha tenido muchas leyendas, pero quizás ninguna ha terminado su ciclo de blanco de esta manera. "Solo puedo decir gracias al madridismo", se despedía el futbolista en los medios del club.

El alemán admitió que cuando vio a sus hijos, sus lágrimas le "mataron" y ya se derrumbó. Aprovechó el centrocampista para alabar el buen grupo tanto humano como futbolístico con el que ha compartido vestuario y apeló a no olvidarse que su despedida tiene que finalizar levantando la decimoquinta Champions en Wembley.

Objetivo que comparte con Carlo Ancelotti. El italiano alababa la despedida "merecida" que le ha brindado su afición al alemán y le ha calificado como "uno de los más grandes". Pocos jugadores han conseguido ese reconocimiento unánime vistiendo de blanco.

¿Este es el campeón de Europa?

¿Este es el campeón de Europa?

Patética y bochornosa despedida del campeón de Liga ante sus propios aficionados. El ingeniero Pellegrini, como cualquier buen estratega, le dio un repaso táctico al decadente Ancelotti, aunque tuviera nueve bajas. Mereció ganar y no tuvo suerte. Un ridículo de despedida blanca.

Me dio la impresión de que el Madrid jugó como si ya fuera el campeón de Europa y que el pasillo de Kroos en su despedida fuera la del propio Real Madrid, como nuevo campé

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Kroos se despide en un empate ante el Betis y convierte el Bernabéu en un 'te quiero'

Kroos se despide en un empate ante el Betis y convierte el Bernabéu en un ‘te quiero’

Los pasillos han dejado de ser lo que eran en un fútbol que ha perdido la cortesía. Como la política. Hace falta tener una condición inmaculada para convocarlos. Toni Kroos la posee, y es la razón por la que no le hicieron el pasillo únicamente sus compañeros. También sus rivales. Los jugadores del Betis se unieron a los del Madrid, como si lo hiciera todo el fútbol español. Ese pasillo conduce a la gloria, a la eternidad, con parada en el templo de Wembley. Las lágrimas de sus hijos son lágrimas del orgullo. Dios te salve, Kroos. [Narración y estadísticas, 0-0]

El respetable acudió en masa a despedir a una leyenda, como podía leerse en el tifo desplegado en la grada. Muchas son las que lo han hecho en este mismo estadio entre reproches, porque el fútbol español, tan cainita como el país, suele perder las formas cuando dice adiós. Le pasó a Di Stéfano, nada menos. Este adiós es distinto, porque lo ha dicho Kroos. El alemán se ha anticipado a nuestras miserias para dejar un Bernabéu convertido en un te quiero.

Le queda un acto de blanco, un acto supremo. La conquista de la Champions, ante el Borussia Dortmund dentro de una semana, igualaría a Kroos con Gento. También a Modric, aunque en el caso del alemán uno de los trofeos lo levantó como jugador del Bayern. Sería su título número 23 en 10 años pletóricos en el Madrid.

Kroos partió en el once ante el Betis no sólo por la despedida, sino porque Ancelotti decidió alinear al equipo que debería partir en Wembley. Con Courtois, con Nacho junto a Rüdiger y con Camavinga en el lugar del lesionado Tchouaméni. Era la hoja de ruta del italiano y la cumplió.

Nada se jugaba el Madrid, campeón hace semanas, y nada se jugaba el Betis, en el que Pellegrini optó por dar oportunidades a jugadores menos habituales. Johnny es uno de los que está llamado a tener un papel en el futuro de los verdiblancos. Su primer gol lo pudo marcar en el Bernabéu, pero el VAR lo invalidó porque Marc Roca partió en fuera de juego al intentar rematar en primera instancia. Courtois despejó por ello forzado y mal, y Johnny ganó la segunda jugada. En caso de subir al marcador, habría quedado esa pequeña manchita del belga, una vez decidido que sea el portero en la finalísima, en lugar de Lunin. Se resarció con dos paradas soberbias a tiros de Ayoze y Miranda. Ello no le librará de estar bajo la lupa en Wembley. Lo mismo le pasaría a Lunin y a quien ha de tomar la decisión, dadas las circunstancias.

El Madrid se ha tomado con mucha profesionalidad los partidos que siguieron a proclamarse campeón, especialmente por tratarse de una oportunidad para futbolistas que quieren competir internamente, como Brahim, Joselu o Güler. La cercanía de Wembley, sin embargo, ha atemperado el ímpetu, dado el temor a las lesiones, hecho que se acentúa si quienes juegan son los elegidos para el gran día. Era de esperar, pues, un partido abierto y algo hipotenso. Únicamente a Nacho se le fue demasiado un pie en una disputa, lo que le costó una inesperada amarilla. No es la primera vez que le ocurre. El Madrid lo necesita en su mejor versión, dado que Militao está muy lejos de la suya, como quedó de manifiesto frente al Villarreal.

La voluntad bética

El Betis lo quiso aprovechar en el inicio con un Bellerín profundo en el espacio del interior y un Ayoze siempre activado, pero a los verdiblancos les faltó la precisión en el remate. El Madrid lo tiene aunque vaya en tercera, con un Vinicius preciso, Rodrygo y hasta Bellingham, aunque haya llegado al tramo final del curso en reserva. Ante todos respondió Vietes, portero de mano dura, y se fajó Sokratis, un viejo rockero de las defensas.

El Madrid pasó de la búsqueda del gol a la búsqueda de la liturgia, con cambios medidos de Ancelotti en busca de los homenajes. Kepa tuvo sus minutos para despedirse y quién sabe si Nacho, al que el técnico también retiró del campo antes del final. Todos esperaban que el siguiente fuera Kroos, pero Ancelotti esperó. Quiso el técnico que compartiera los últimos minutos con Modric, eje clave de una era en el Madrid. Esa hoja de ruta también fue perfecta, un final medido por todos, el primero por Kroos, derrotado al final por las emociones, por las lágrimas de sus hijos, por este te quiero que se lleva a la eternidad.

El Atlético despide la temporada con media sonrisa

El Atlético despide la temporada con media sonrisa

No fue la misma actitud la del Atlético que en el último partido en el Metropolitano. Tampoco la de Simeone, que decidió dar los minutos a Vermeeren que el belga no ha disfrutado desde su llegada en el mercado invernal y puso a su equipo a morder a una Real Sociedad muy pasiva en su despliegue. Y así despidieron los rojiblancos la temporada, con una victoria y media sonrisa.

Igual escocieron los halagos del técnico al Real Madrid en la previa. "Mejor equipo del mundo", "va a seguir creciendo", "ha rejuvenecido la plantilla", dardos hacia las dianas que el argentino creía que tenía que disparar.

El vestuario las sintió. Tanto, que apenas costó un pase en profundidad de De Paul a la carrera de Llorente para encontrar la espalda no a uno sino a los dos centrales y al lateral derecho donostiarra. La embocó Lino, pero bien pudo ser Griezmann si el balón va algo más corto. Flaco favor le hicieron Elustondo, Pacheco y Traoré a Remiro en su lucha por el Zamora.

El posible doblete del brasileño casi llega cinco minutos más tarde si llega a colocar mejor el cuerpo a una dejada de Correa tras un precioso eslalon en el área donostiarra. Blandísima la defensa de la Real con Le Normand, un deseado refuerzo rojiblanco para la temporada próxima, viendo el espectáculo desde el banquillo.

No es que el central venga a rejuvenecer la plantilla, tiene 27 años, que son uno menos que Hermoso y seis que Savic, ambos jugadores en la rampa de salida del equipo, pero no cabe duda de que su rendimiento ha merecido la atención rojiblanca.

Mostraron los rojiblancos el orgullo del que carecieron en el duelo ante Osasuna. Y fueron suyas las principales ocasiones del primer tiempo, incluyendo un palo tras un intento de gol olímpico de Correa. Estuvo muy activo el argentino, otro cuyo nombre también está en la presunta lista de bajas del año próximo.

La más clara de los locales antes del descanso la protagonizó Brais Méndez, el más activo de los donostiarras en el encuentro. Su picadita en el mano a mano ante Oblak se encontró el sobaco del esloveno, que poco después sacó una buena mano a una falta sacada por Zakharyan con bastante mala uva.

Vermeeren fue el primer cambio del Cholo, en parte por la rigurosa tarjeta amarilla que le sacó Sánchez Martínez, en parte porque no acaba de haber conexión entre el argentino y el belga aunque este, tras su sustitución, tuviera un cariñoso gesto con el jugador. Se había fajado, pero tampoco había destacado en el encuentro.

Dominio sin fruto

Su salida coincidió con el despertar de la Real Sociedad que amenazó hasta en dos ocasiones a Oblak a través de Becker y Kubo. En la primera tapó Giménez y en la segunda respondió bien el esloveno. El Atlético, agazapado como ante el Getafe y Mallorca, esperando su opción de sentenciar.

El partido perdía ritmo, con el toque cansino de la Real, que solo lo aceleraban Kubo o Becker. Alguacil no quería despedir la temporada en el Reale Arena con derrota y sacaba a Oyarzábal para agitar el ataque.

Sin tiempo si quiera para el capitán txuriurdin de romper a sudar, Correa, que ya enfilaba el banquillo, hacía el segundo. El tanto sería anulado por el línea después de que el argentino embocara, decisión que confirmaría el VAR por centímetros.

Pese al dominio local, estaba más cerca el segundo del Atlético que el empate de la Real. De hecho, como si de un deja vú se se tratara, Morata emprendió una carrera en solitario hacia Remiro, similar a la que enfiló en Dortmund. Como en Alemania, el madrileño decidió la picadita, como en Alemania, en balón se marchó rozando el poste.

Quizás fue el último servicio del delantero al club rojiblanco. Un jugador que ha vivido una temporada de dientes de sierra con un terrible valle final. Como el del equipo, aspirante a casi todo en enero y fuera de todo en abril. Al menos, de laliga se despidió con una media sonrisa. Como la de Reinildo, que sentenció el choque en el descuento, su primer gol como rojiblanco. El pase, por cierto, de Morata.