Veinticinco años odiando a Luis Figo: "Nunca se explicó ante la afición del Barça y fue soberbio. Es el traidor de nuestra historia"

Veinticinco años odiando a Luis Figo: “Nunca se explicó ante la afición del Barça y fue soberbio. Es el traidor de nuestra historia”

P-E-S-E-T-E-R-O. En letras mayúsculas, el calificativo encabezaba un billete de mil pesetas tuneado, con el rostro de Luis Figo. El póster había sido editado por el periódico Sport, entonces el mejor tensiómetro del barcelonismo, ante el regreso del portugués al Camp Nou después de una marcha de telenovela, con llanto, despecho, dinero y mentiras, al Real Madrid de un ecléctico Florentino Pérez. Poco se sabía entonces de aquel candidato con aspecto de registrador de la propiedad que iba a cambiar el fútbol. Muchos socios se llevaron el póster a su asiento y lo levantaron cuando saltó el equipo blanco al césped, en mitad de un napalm acústico con la contribución del speaker azulgrana y su deliberada paradinha al llegar al nombre del delantero mientras recitaba la alienación madridista. Otros hinchas lanzaron copias reducidas del póster y billetes caseros fotocopiados. Fue lo más inocuo que escuchó y cayó sobre Figo en una noche que, 25 años después, no ha concluido, como quedó claro la semana pasada en Montjuïc, una coral del rencor: «¡Ese portugués...!»

Este mes de octubre se cumple un cuarto de siglo del clásico de la ira y la vergüenza, inmortalizadas, dos años después, en otro partido con Figo en la diana, por la cabeza de cochinillo, boca arriba sobre el césped del Camp Nou. El clásico disputado el 28 de octubre de 2000 fue resuelto con victoria por el Barcelona (2-0), con un primer gol de Luis Enrique, conectado a Figo en el voltaje amor-odio. Eran como el chile y la pimienta en la misma olla: el Camp Nou. El euro sustituyó a la peseta al año siguiente, pero el rencor permanece como moneda de cambio en las transacciones emocionales entre el Barcelona y el portugués. Es mutuo. Incluso quienes ya no usaron la peseta, nacieron después de aquel 21 de octubre de 2000 o jamás han probado un buen cochinillo, tienen la convicción entre la gent blaugrana de que Figo fue un pesetero, convertido ya en el icono de la traición que todo relato necesita, desde la Biblia al Barça.

Ni Schuster ni Laudrup

Milla, Schuster, Laudrup... Ha habido más casos de grandes jugadores que cambiaron el Camp Nou por el Bernabéu en la era moderna, sin necesidad de remontarse a Zamora, y ninguno fue ajeno a las controversias. Todos, sin embargo, han vuelto a Barcelona sin ira con el paso del tiempo, incluso reconocidos por los aficionados por su contribución al club azulgrana. «¡Tú, no!», espetó Hristo Stoichkov a Figo en un programa de Univisión, en el que le preguntó si le insultaban en la ciudad. El portugués dijo: «A lo mejor me insultas tú».

«Figo estaba encantado con su vida en Barcelona, él y su familia, y ahora prácticamente no puede volver sin que le escupan. Laudrup explicó en una rueda de prensa por qué se marchaba. No aguantaba más a Cruyff. Schuster había tenido muchos problemas con Núñez. Figo, en cambio, no ha sabido explicar en todo este tiempo cuáles fueron las razones que le llevaron a irse al Madrid, con sinceridad, sin mentiras. Al contrario, se ha comportado siempre de forma soberbia, y el tema se ha enquistado», explica Josep Maria Casanovas, fundador y editor del Sport durante la era dorada del rotativo, y uno de los creadores de opinión que mejor pulsaban la sensibilidad barcelonista.

Figo, en su regreso al Camp Nou, en octubre de 2000.

Figo, en su regreso al Camp Nou, en octubre de 2000.MARCA

"Es alguien de sangre caliente"

«Ha quedado como el traidor de nuestra historia, mientras que a Laudrup y Schuster les piden autógrafos en la ciudad», continúa Casanovas, pionero del marketing y las promociones ligadas a un club de fútbol. Sport recibió críticas de muchos sectores por aquel póster de Figo, que todavía puede comprarse, como un fetiche para muchos barcelonistas. «Éramos un periódico valiente, que creaba mucha opinión, y cuando eres valiente siempre estás expuesto a las críticas. Las asumimos», contesta su antiguo editor, hoy «semiretirado».

Casanovas cree que «si Figo no hubiera venido con la UEFA a Montjuïc [con motivo del partido de Champions Barcelona-PSG], habría tenido algún altercado, y eso es un problema, porque hablamos de alguien de sangre caliente».

El portugués ha dado sobradas pruebas de ello. Se agarró los genitales y se encaró con un aficionado que le llamó «traidor», cuando se disponía a acudir a la cena de gala previa a la final de la Champions femenina, el pasado mayo en Lisboa. Semanas antes, había mantenido un escabroso careo con Toni Freixa, ex directivo azulgrana, en las redes sociales. Ante el duelo en semifinales de la Champions masculina con el Inter, el portugués dijo que era fan del club italiano, en el que jugó tras dejar el Madrid y con el que también regresó al Camp Nou. Freixa reaccionó con un «de cerdo y de señor se ha de venir por naturaleza». Figo no bajó el listón en la réplica: «Saliste de la tumba con la boca llena de mierda. Hueles mal».

Billete lanzado al Camp Nou.

Billete lanzado al Camp Nou.

Disputas con Florentino y Pedro Sánchez

La frontalidad, incluso desafiante, es un rasgo de su personalidad que Figo no sólo ha mostrado en las disputas con el Barça. También en sus irónicas opiniones políticas, muy crítico y vitriólico en general con la izquierda española, pese a ser ciudadano portugués. En concreto, con Pedro Sánchez, sea por la pandemia, la exhumación de los restos de Franco o la Ley de Amnistía, por ejemplo.

Las discrepancias han llegado también con el hombre que lo llevó al Madrid. «Yo me caso con nadie», suele decir, aunque ha reconocido que «por hablar de política tengo más enemigos, aunque no me dan de comer. Dedicado a los negocios, con inversiones hoteleras, y a labores de representatividad en el fútbol, como sucede con la UEFA, Figo, a sus 52 años, tiene más visibilidad que muchos futbolistas de su generación.

¿Una provocación de Ceferin?

La presencia de Figo en la delegación de la UEFA liderada por Aleksander Ceferin no fue muy comprendida por pesos pesados del entorno azulgrana. «Tuvo un punto provocador», señala un ex directivo. El portugués es miembro del Board del organismo, uno de sus embajadores, pero eso no implica que su presencia sea siempre necesaria. A Joan Laporta no le quedó más remedio que reprimir su perfil de hincha para dar la bienvenida a Figo al estadio, mientras Joan Gaspart, el ex presidente que sufrió su marcha y, en su opinión, el «engaño» y la «traición», podía permitirse el desahogo.

Gaspart, como muchos barcelonistas, no ha olvidado los cánticos de Figo, en el balcón de la Generalitat, en 1998: "¡¡Blancos, llorones, felicita a los campeones"!! El cántico le convirtió en un icono en Barcelona. Dos años después, recibía el Balón de Oro en el Bernabéu básicamente por los méritos contraídos en su último año como azulgrana, además de con la selección lusa.

Figo, junto a Aitana Bonmatí, en Montjuïc.

Figo, junto a Aitana Bonmatí, en Montjuïc.Siu WuEFE

Con el caso Negreira pendiente en Nyón y la multa rebajada por las palancas que la UEFA no ve como LaLiga, Laporta necesita engrasar la relación con un Ceferin al que le gusta marcar territorio. Quizás con una salida del Barça de la Superliga.

"Si vendes a tu mujer pagamos bien"

Sentado junto una tensa pero diplomática Aitana Bonmatí, Figo escuchó en Montjuïc el insulto de catálogo inmortalizado con Cristiano. Una minucia si se compara con todo lo dedicado a él y a su esposa, Helen Svedin, hace 25 años. "Si vendes a tu mujer pagamos bien". "¿Harías lo mismo con tu hija?". Fueron algunas de las pancartas que el club retiró preceptivamente, pero después de dejar que se desplegaran lo justo para ser captadas por las televisiones, Figo y el resto de los jugadores del Madrid, cuyo autocar atravesó el estrecho túnel que daba acceso al Camp Nou como un carro de combate en Mogadiscio. Una piedra impactó en los cristales cerca de donde se sentaba Vicente del Bosque, impertérrito.

Cosas difíciles de olvidar, en definitiva, en un partido para el olvido. Decía Josep Pla que "el cultivo de la capacidad del olvido es algo excelente para saber vivir", y pocos sabían tanto de su gente y de lo peligrosa que es la palabra traición. Quizás también conviene que Figo lo incluya entre sus lecturas.

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

Actualizado Domingo, 5 octubre 2025 - 18:40

El Sevilla pasó por encima a un Barça superado en todos los frentes. Alexis Sánchez, tras un penalti muy protestado por los azulgrana, Isaac Romero, con una acción precedida por una robo de balón a Koundé que el francés reclamó como falta, Carmona y Adams sentenciaron a un conjunto azulgrana poco o nada reconocible, resignado a devolver el liderato al Real Madrid. Un domingo de fiesta en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla sólo había ganado uno de sus 12 útimos partidos previos. [Narración y estadísticas (4-1)]

En ataque, con la excepción de Rashford, el Barça se mostró incapaz de batir a un Odisseas Vlachodimos que, incluso, vio cómo Robert Lewandowski desaprovechaba desde los 11 metros la opción de poner el que habría sido el momentáneo 2-2. En defensa, mientras, se las vieron y desearon para frenar las internadas de los sevillistas, muy agresivos a la hora de ir al choque a lo largo y ancho del duelo. El guion, que superó seguramente lo previsto por Matías Almeyda, acabó por deparar un triunfo que los locales añoraban desde hacía 10 años.

El Sevilla se fue al descanso con una ventaja por 2-1 que podría haber sido incluso más ancha, por mucho que los azulgrana pudieran sentirse perjudicados por cómo llegaron esos tantos. El primero lo marcó Alexis Sánchez, de penalti, después de que el colegiado corrigiera su valoración sobre una acción entre Araujo e Isaac Romero que inicialmente había considerado como no punible a instancias del VAR.

Falta de mordiente

El segundo lo anotó el propio Romero, tras una recuperación en la que Koundé reclamó falta y que tanto el trencilla como el videoarbitraje no consideraron como tal a falta de poco más de 20 minutos para el final del primer tiempo. Entre medias, los locales podrían haberse marchado aún con más claridad en el marcador. Ante la falta de mordiente azulgrana en ataque y de intensidad a nivel defensivo, la poca puntería, en unas ocasiones, y las buenas intervenciones de Szczesny, especialmente tras un gran remate de Mendy, se encargaron de evitar que las distancias fueran aún más largas.

Y eso les costaría caro. Rashford, tras una buena asistencia de un Pedri incomodísimo a lo largo de toda la primera parte ante los pegajosos marcajes, se encargó de marcar el 2-1 en la prolongación de los primeros 45 minutos e inauguró así su cuenta anotadora en la Liga tras haberse estrenado ya en la Champions.

Visto lo visto, Flick buscó cambiar el devenir del duelo dando entrada a Balde y Eric por Gerard Martín y Araujo para empezar la segunda parte. Y lo cierto es que los azulgrana empezaron a ganar más duelos con un rival que, pese a todo, siguió insistiendo en sus llegadas al área barcelonista e incluso pidió penalti por una posible mano de Balde no considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.EFE

Tal insistencia descentró el libro de ruta de un Barça que, pasados los apuros iniciales, encontró la forma de darles respuesta. Primero, con un Pedri que puso a prueba la seguridad de Odisseas Vlachodimos. Acto seguido, con un remate de cabeza de Eric tras el córner bien resuelto por el meta greco germano. La mejor opción la tendría Lewandowski, tras un penalti de Januzaj sobre Balde que el polaco, con su estilo desesperante tanto para propios como para extraños, mandó fuera.

Buscó Lewandowski resarcirse poco después con una buena asistencia para Roony Bardghji que el delantero sueco, con todo a favor para anotar su primer tanto oficial como jugador del Barça, culminó con un disparo que murió mansamente en las manos de Vlachodimos. El sueco también trató de redimirse cuando el partido moría, pero su disparo sería bien bloqueado por el arquero local en una acción que, de hecho, sería la antesala de la sentencia sevillista.

Carmona, en una salida a la contra, se encargó de marcar el definitivo 3-1 con un disparo cruzado que, pese al intento de Szczesny por desviarla con la punta de los dedos, acabó besando la red. Y Adams, en la prolongación, remató la faena con el 4-1 desatando el delirio de la grada de un Sánchez-Pizjuán muy poco acostumbrado en los últimos tiempos a hacerse con los tres puntos en casa.

La intrahistoria de la polémica con Lamine Yamal: una inyección, un baile de fechas, una llamada y una 'molestia' inesperada

La intrahistoria de la polémica con Lamine Yamal: una inyección, un baile de fechas, una llamada y una ‘molestia’ inesperada

Primero, lo que se sabe. Lamine Yamal, el segundo mejor jugador del mundo según el Balón de Oro, estuvo con la selección española entre el 1 y el 7 de septiembre. En esa semana, el jueves 4 jugó contra Bulgaria (73 minutos) y el domingo 7 contra Turquía (79). Regresó a Barcelona el lunes 8. El sábado 13, el técnico del Barça, Hansi Flick, sale muy enfadado a rueda de prensa y acusa a Luis de la Fuente de no cuidar a los jugadores, pues dice que Lamine se fue con molestias y que le hicieron jugar igual. Se anuncia la baja del chico por molestias en el pubis. Reaparece el día 28 contra la Real Sociedad y es titular el miércoles contra el PSG. Ayer, De la Fuente le convoca. Tres horas después, el Barça dice que ha recaído de su lesión y que es baja para dos o tres semanas. Ahora, lo que no se sabe. O lo que se sabe a medias.

En septiembre, después del primer partido contra Bulgaria, Lamine le dice a los doctores de la selección que le duele un poco la espalda. Como no parece nada serio, le pinchan en el culo un analgésico para el partido contra Turquía, donde el 19, por cierto, ofrece un recital de velocidad, regates y conducciones. Sin decirle nada más a nadie, regresa a Barcelona el lunes 8. El equipo azulgrana tiene entrenamientos miércoles, jueves, viernes y sábado de esa semana. Lamine se ejercita con normalidad o, al menos, no hay ninguna comunicación, ni oficial ni oficiosa, en todos esos días sobre que Lamine sufra problemas físicos. Ni en el pubis ni en ningún sitio.

Es más, el viernes 12, por la tarde, Adidas presenta las primeras botas personalizadas del chico, y en la nota de prensa se lee que las estrenará «en el partido contra el Valencia del próximo domingo», es decir, el día 14. Antes, el sábado 13, es la explosión de quejas de Flick. El baile de fechas extraña en la Federación. Si volvió el lunes 8 a Barcelona y, teóricamente, pudo entrenar tres días antes de conocerse la lesión... Si además Adidas, 12 horas antes de la rueda de prensa de Flick, mantiene la presentación de sus botas... Una lesión, además, que es en el pubis, y no en la espalda, que era de lo que se tenía noticia en la selección. «Las fechas no cuadran», deslizan en Las Rozas.

Lamine, en Montjuïc.

Lamine, en Montjuïc.Alejandro GarciaEFE

Total, que el chico está tres semanas sin jugar y reaparece el pasado domingo contra la Real, jugando el segundo tiempo. El miércoles, contra el PSG, completa todo el partido. Así que el jueves, los doctores de la selección, Claudio Vázquez y Óscar Celada, hacen la ronda telefónica con sus colegas de los equipos para preguntar verbalmente por todos los que están en la pre-lista. En la ronda de antes de ayer, por ejemplo, en la conversación con el médico del PSG les cuenta que Fabián Ruiz no está para jugar por sus problemas musculares en la pierna izquierda. Con esa información, De la Fuente no le llama. El médico del Barça, Lucas Gómez, transmite a los médicos de España que Lamine está fatigado, pero en ningún caso lesionado, y que si todo iba normal, podría estar en Sevilla mañana. Con esa información, De la Fuente sí le llama.

Y ayer, en cuatro horas, se arma la marimorena. De la Fuente respondiendo a Flick, no queriendo explicar en público los detalles de la concentración de septiembre, y el Barça, cuatro horas después, dejando al personal boquiabierto anunciando que Lamine había recaído de su lesión, que no jugaría en Sevilla y que no podría ir con España. ¿Tiempo de baja? Impreciso. «Entre dos y tres semanas». Dos semanas es justo lo que falta para que se reanude la Liga.

En Las Rozas, donde estaba todo el staff del equipo nacional, los ojos se abrieron como platos. «Ahora tendrán que hablar los doctores», explicaban fuentes cercanas al equipo, aludiendo a que, según los protocolos habituales, no basta con un comunicado para dar por lesionado a un futbolista. La Federación podría optar por hacer venir a Lamine el lunes, pero no parece que vaya a hacerlo. Sería aumentar un lío ya de por sí bastante gordo que podría tener próximos capítulos. Y el Mundial está, como quien dice, a la vuelta de la esquina. Bueno, casi.

Las carencias del Barça descubiertas por Luis Enrique: desconexión defensiva, presión desordenada o cuando el talento no basta

Las carencias del Barça descubiertas por Luis Enrique: desconexión defensiva, presión desordenada o cuando el talento no basta

Actualizado Jueves, 2 octubre 2025 - 18:26

La derrota ante el PSG de Luis Enrique ha sido un golpe duro para el Barça. A pesar de la dificultad que entraña medirse nada más y nada menos que al vigente campeón de la Champions, con la supuesta ventaja de que llegaba al duelo en Montjuïc mermado por las bajas, la derrota, tras encajar el 1-2 en el tiempo añadido, les sentó fatal a los azulgrana.

«Creo que hemos comenzado bien el partido, pero, en la segunda nos han impuesto su juego. Hemos perdido el control, hemos perdido balones muy fáciles y, en estas circunstancias, es normal que un equipo así te acabe marcando goles. La autocrítica que debemos hacer es que no hemos jugado a lo que queríamos y nos han impuesto su ritmo», señaló Gerard Martín en la zona mixta.

«Estamos fastidiados. Creo que en la primera parte hemos estado bien, hemos tenido ocasiones y hemos controlado el juego. Cuando nos han marcado el primer gol, hemos bajado la presión. Ellos salían más fácil y, en la segunda parte, fuimos a remolque y nos costó mucho. Teníamos el empate, que servía de consuelo, pero, al final, nos han metido el segundo», recalcó Eric García. De Jong destacaba que esta derrota, aunque dolorosa, «no es determinante».

«Creo que no hemos jugado a nuestro máximo nivel, y eso también es importante en la Champions. El PSG ha merecido la victoria. Esta vez no podemos decir que hemos estado a su mismo nivel. Creo en mi equipo, pero no hemos mostrado nuestra mejor versión», analizó Hansi Flick en la sala de prensa de Montjuïc.

Para el entrenador alemán, la clave de la derrota, además del cansancio que mostraron en la recta final del partido Pedri o De Jong, quienes apenas han tenido descanso, sobre todo en el caso del canario, estuvo en la falta de capacidad para mantener el orden. «No supimos mantener la estructura en la segunda parte. Tenemos que entrenar, mejorar, y creo que esta derrota puede ayudarnos mucho de cara al futuro. Hay que aguantar los 90 minutos, todo el equipo debe defender y atacar a la vez, estar a un gran nivel con el balón, aprovechar espacios, participar en la posesión... Todo el PSG sabía hacerlo y son cosas que tenemos que aprender», recalcó un Flick que, en la previa, ya le dio un leve toque a un Lamine Yamal, que fue de más a menos por unas desconexiones defensivas que le gustaría que corrigiera. En su opinión, no basta sólo con la calidad. También hay que echarle mucho esfuerzo.

El trabajo de Lamine

«Para pasar al siguiente nivel, uno o dos escalones más, hay que esforzarse, no vale con el talento. No se trata sólo de jugar con el balón, también hay que defender. Es lo que necesitamos, de todos los jugadores, no solo de él», recalcó en la previa un Flick que no se cansa de repetir que Lamine Yamal llegará donde se proponga, pero sólo si le suma a sus condiciones innatas muchísimo trabajo.

Ante la Real Sociedad, saliendo desde el banquillo, fue clave para que un Barça un tanto renqueante sellara la remontada y se impusiera por 2-1 a los donostiarras para encaramarse al liderato en una Liga en la que, frente al Rayo, en la tercera jornada, los azulgrana firmaron un primer tropiezo al marcharse de Vallecas con un 1-1 tras ser capaces de adelantarse en el marcador. Ahí, Joan García, ahora lesionado, se encargó de sostener al equipo.

Ahora, muchos se preguntan qué habría pasado si el portero de Sallent hubiera estado el pasado miércoles bajo los palos, sin que eso signifique desmerecer la actuación de Szczesny. También se pregunta si las cosas hubieran sido diferentes de haber podido contadio con Fermín (muy acertado en el arranque del curso) y con Raphinha. E, incluso, si los cambios de escenario (Montjuic y estadio Johan Cruyff) han podido descentrar en gran parte al equipo. Por lo pronto, el Barça ya ha anunciado que su próximo partido como local en Europa, frente al Olympiacos, también tendrá Montjuïc como sede.

Lamine está totalmente descentrado

Lamine está totalmente descentrado

Un minuto en la vida de Lamine Yamal son muchos minutos. Como los 90 del Bernabéu que decía en italiano Juanito. Cuando apenas tienes 18 años, un minuto es buena parte de tu vida. Ahora también es buena parte de la vida del PSG. Primer minuto, llega la pelota a Lamine, e hizo todo lo necesario para ganar el balón de oro en 2026, incluido que Dembélé no estuviera en el campo.

Está claro que, como dice Flick, Lamine «tiene que centrarse en esforzarse mucho». Y no como Cubarsí. Parte del esfuerzo supone no centrarse en lo que le preguntan a Flick los periodistas. Como que si Lamine es el jugador más determinante del fútbol europeo. O el mejor en «suposisión», que dijo, o supuso, en el descanso Figo. Algo que no podría decir de Valverde, que es el mejor en muchísimas. Los esfuerzos por ver descentrado a Lamine son dignos de elogio, o dignos de alguien que no ve partidos de fútbol: que si a su padre lo apuñalan, que si su madre se va de cena, que si los enanos, que si sus gafas de sol, que si sus cadenitas, que si su novia es mayor, que si se sube a un yate en la costa de Mónaco, y encima se pone a hacer deporte. A veces creo que acaba los partidos y vuelve sin ducharse a su fiesta de cumpleaños. Cualquier día acabarán consiguiendo que llegue tarde a un entreno, o que se pase el primer minuto de partido sin tirar un par de caños.

Tengo que reconocer que, por sus pintas, yo a Lamine lo veo descentradísimo. Y que sin ver las mías sueno a señor de casi 50 años. La vida de Lamine no puede ser más transparente. Demasiado incluso para mi gusto. Un día supimos que empezaba a salir con Nicki Nicole, y al siguiente que tenía una lesión de pubis que le ha tenido un mes de baja, sin que haya trascendido el tiempo de baja de Nicki Nicole, quien para más humillación, vio cómo culpaban a Luis de la Fuente y no a ella.

No es cierto que en Montjuic se viera a los dos mejores equipos del mundo. Quizá a uno. Eso es algo que sólo se puede decir en la final, o al final del partido de ayer, porque has visto un partidazo de dos equipos cargados de bajas, que sólo se estaban jugando los puntos de la liguilla. También porque incluso con Lamine descentrado, y Dembélé en Paris, Vitinha y Pedri consiguieron que los dos mejores jugadores del mundo siguieran en el campo.

El poder del campeón de Europa

El poder del campeón de Europa

El campeón de Europa fue mejor que el Barcelona. En el segundo tiempo, incluso, machacó física y técnicamente al Barça. Lamine Yamal no existió y los azulgrana no tenían fuerza para hacer ningún tipo de jugada de gol. Terminaron pidiendo la hora.

Este es el poder del PSG, a pesar de que jugó sin Dembelé. El Barcelona tenía muy pesadas sus piernas y gradualmente se fue acurrucando en su área, hasta que Hakimi hizo su perversidad habitual y le dio el gol de la victoria a Ramos, que sólo tuvo que fusilar.

Siempre se ha dudado de las fuerzas del Barça en los segundos tiempos. Desde hace tiempo empieza a sufrir en los treinta minutos finales. ¿Por qué? De Jong es rudo, pero le pesan los años y a Pedri le mata su cuerpo. Con esa velocidad y esa presión, el canario cayó agotado.

En los treinta primeros minutos se vio el más espectacular de los partidos.El mejor show europeo. Un ritmo vertiginoso y voraz. Sólo con unos quince metros de espacio para jugar en principio, dada la fiereza de las presiones de ambos.

¿Quien hacía mejor la presión? Fueron turnándose. Primero el Barcelona fue más inteligente con los espacios. Sobre los treinta minutos, el gas barcelonista se había gastado y el PSG tomó el relevo. La estrategia del Barça decayó ante la fuerza vital de Nuno Mendes. Fue un vendaval imparable y hasta le dio un gol al joven Mayulu.

Lamine Yamal es un fenómeno, pero no pudo con Mendes, que se comió al barcelonista. El fenómeno es maravilloso en ataque, pero tiene el defecto que le falta el gol siempre, es más un malabarista que un asesino del área.

Bajan las acciones para esa candidatura eterna de Laporta para ganar la Champions. Desde luego, el Barça es peor equipo que el PSG. Flick no puede contener a grandes equipos con tanta sangre joven en su equipo, que no soportan la crueldad de los líderes de Europa.

Un gol del PSG en el minuto 90 vuelve mortal al Barça en una batalla extenuante

Un gol del PSG en el minuto 90 vuelve mortal al Barça en una batalla extenuante

Actualizado Miércoles, 1 octubre 2025 - 23:16

A tumba abierta, sin mirar atrás y sin miedo. No se esperaba que Barça y PSG propusieran otra cosa que no fuera una batalla hasta la extenuación para, con todo su talento, buscar la forma de golpearse en las áreas hasta sangrar. Empezó el Barça, por momentos lúcido pero otros obtuso, pero fue el PSG quien manejó mejor sus armas para, sin perder fuelle, acabar llevándose la victoria de Montjuïc en el último suspiro. [Narración y estadísticas (1-2)]

No va con Flick ni con Luis Enrique la especulación y en el campo estaban desplegados los jugadores con el fútbol más puro del momento. El primero en mostrarse fue Lamine Yamal, que se atrevió a, con una ruleta, buscar a Vitinha y Barcola y encarar a Nuno Mendes antes de colocar la pelota en el área por donde rondaba Ferran. Solo habían pasado tres minutos de un duelo que, sin tregua, se convirtió en un ataque continuo de área a área manejado por las dos mejores salas de máquinas.

Para saber más

A Pedri lo presionaron hasta agotarle para evitar que sacara la varita, mientras que a Vitinha le aparecían jugones capaces de adivinar sus pases y de robarle la pelota, algo con lo que está muy poco familiarizado el portugués. No tardó en adivinar cómo sacudírselos.

Maquinaria letal

Tras Lamine, las miradas las concentró el central ucraniano Zabarnyi. Primero porque su testarazo a saque de esquina fue la primera ocasión del PSG, pero también porque salvó bajo palos un remate de Ferran tras un pase con el exterior de Lamine entre la defensa y el guardameta Chevalier que olía a puro veneno. La joven estrella del Barça estaba entendiendo que este enfrentamiento merecía espectáculo.

Por eso apareció en la medular, se aprovechó de un error inusual de Vitinha e inició una jugada que pasó por las botas de Pedri y acabó en el costado para que Rashford le entregara un centro raso a Ferran que solo tuvo que empujar. El Barça había golpeado primero, pero imposible recostarse en esa ventaja a los 20 minutos ante una maquinaria que, aunque con serias bajas en ataque, siempre acaba demostrando que es letal. Se les hizo más presente esa reflexión cuando Barcola se plantó en el área y a Szczesny le salvó que se le fue larga en el último toque. Tampoco ajustó la mirilla Dani Olmo en un golpeo que se perdió ajustado al palo de Chevalier. Hasta de córner probaron con remates de Cubarsí, Rashford y Ferran que se estrellaban en los cuerpos de los parisinos haciendo muralla en el área pequeña.

De nuevo tuvieron presente que es imposible contener todo el tiempo a un rival capaz de hacer pagar muy caro un error. Nuno Mendes se cobró el despiste de Koundé para arrancar con la potencia de un avión hasta rozar el pico del área y servirle al jovencísimo Mayulu su primer gol en Champions. El gol generó dudas en el Barça, que sucumbió al empuje del equipo de Luis Enrique, y Barcola volvió a probar un tiro que, ante la presión de Gerard Martí, se le fue alto. Al filo del descanso, volvió a salir del atasco con una cabalgada de Rashford para colocar un centro raso que no empujaron en el primer palo ni Ferran ni Olmo.

Lamine, decepcionado.

Lamine, decepcionado.AFP

Los jugadores cogieron aire en el vestuario y volvieron a la carga. Otra vez probó Barcola, y otra vez le ganó Szczesny. El Barça puso una marcha más y obligó al PSG a salir vivo en una jugada con tres remates de Ferran, Olmo y Lamine que acabaron sacando bajo los palos Zabarnyi y Hakimi. Hasta ahí llegaron los azulgranas.

Para contrarrestar ese fuelle, el poco que le quedaba al Barça, Luis Enrique buscó cargar por donde flaqueaban los culés, mandando a Nuno Mendes a buscar las cosquillas de Koundé con la espalda bien cubierta por Lucas Hernández. No fue el único peón que se movió desde los banquillos. Flick se apuntaló con Casadó, Lewandowski y Balde, a lo que Luis Enrique, algo forzado por las molestias de Fabián, buscó el peso en ataque de Gonçalo Ramos. Un giro más para mantener la intensidad de un partido que dejaba sin resuello.

Fue el PSG quien mejor asimiló esa inyección de energía y, dirigido por Kang In, se volcó en campo azulgrana haciendo sufrir muchísimo al Barça, incapaz de volver a estirarse. El susto se lo llevó cuando el coreano se coló en el área y armó un disparo que se estrelló en la cepa del poste de Szczesny. Lo que no esperaba era la carrera en el 90 de Hakimi a la espalda de Balde para servir el gol de la victoria a Ramos.

Los insultos a Figo en un duelo en el que "mereció la victoria" el PSG: "El Barça es favorito para la Champions junto a algunos más que no pienso decir"

Los insultos a Figo en un duelo en el que “mereció la victoria” el PSG: “El Barça es favorito para la Champions junto a algunos más que no pienso decir”

Actualizado Miércoles, 1 octubre 2025 - 23:12

La afición del Barça ni perdona ni olvida. Luis Figo puede atestiguarlo. De primerísima mano. El ex futbolista portugués, que protagonizó una sonada salida hacia el Real Madrid hace más de 25 años como baza ganadora en las primeras elecciones a la presidencia del club en que logró hacerse con el triunfo, escuchó una serie de exabruptos muy poco amables.

Para no entrar en detalles escabrosos, quizás bastará con señalar que los cánticos, a los que también tuvo que enfrentarse en su momento Cristiano Ronaldo, por ejemplo, hacían referencia tanto a su nacionalidad como a su progenitora. Con muy malos modos.

De nada importó que, horas antes del partido, Joan Laporta asegurara que esperaba que la grada le brindara al ex jugador luso un recibimiento diametralmente diferente. "Figo es miembro del Board de UEFA y para nosotros es absolutamente respetable. Ha sido jugador del Barça, recordamos las tarde y noches de gloria que nos dio, luego él tomó una decisión, pero la vida ha continuado y ha evolucionado. Será recibido con todo el respeto que corresponde", aseveró el presidente barcelonista antes de la protocolaria comida entre directivas.

Antes, el ex presidente Joan Gaspart, que vio precisamente como el ex punta tomaba el puente aéreo en los primeros compases de su etapa en la presidencia barcelonista, había expresado una opinión muy diferente en declaraciones recogidas por el programa Què t'hi jugues. "No saludaré a Figo en el palco", aseguró el que fuera también vicepresidente deportivo en la etapa de Josep Lluís Núñez al frente de la entidad azulgrana.

"Ha sido un partido bueno para ver dónde estamos. Nosotros somos un equipo top en Europa. Esta vez ganaron ellos, pero queda mucho todavía por jugar en la Champions. Aunque duele haber perdido, no es determinante", aseveró en Movistar Frenkie de Jong una vez acabado el partido.

"Creo que ellos estaban mejor en la fase final y la segunda parte en general. Empezamos mejor el partido. Ha sido un poco de tú a tú pero es cierto que en la segunda parte ellos estuvieron mejor que nosotros", abundó el holandés.

"Estamos fastidiados. Creo que la primera parte hemos estado bien, hemos tenido ocasiones y hemos controlado el juego. Cuando nos han metido el primer gol hemos bajado la presión y salían más fácil y, en la segunda parte, hemos ido a remolque y nos ha costado mucho. Teníamos el empate que servía de consuelo, pero al final nos han metido el segundo", reflexionó por su parte un Eric García que fue sustituido al final porque, según confesó, se le subía el gemelo.

"Se ha visto un partido excelente. Cuando ves jugar a dos equipos que no dan patadas, que juegan e intentan jugar y hacerse daño con el balón... Ha sido un encuentro muy completo. Ellos fueron superiores hasta, pero nos hemos recuperado y Nuno ha hecho una jugada increíble. En la segunda parte, mientras, creo que hemos sido superiores", explicó un Luis Enrique que, más tarde, en la sala de prensa, quiso agradecer el gesto del Barça de cederle las camisetas del partido para que sean subastadas en beneficio de la Fundación Xana, creada en memoria de su hija pequeña, fallecida en 2019 a los nueve años, a causa de una enfermedad.

El astuariano, en su intervención en la sala de prensa, señaló que ve al Barça como favorito para ganar la Champions "junto con algunos más que no pienso decir", seguramente en una referencia más o menos velada al Real Madrid. "La primera parte jugamos mucho mejor que en la segunda. Hemos concedido demasiado, porque estábamos cansados, pero lo cierto es que el PSG es un equipazo, tiene jugadores muy jóvenes y muy rápidos y han hecho un partido fantástico. No hemos jugado a nuestro mejor nivel y contra un rival así es necesario. Al final, ellos se han merecido la victoria", sentenció por su parte Hansi Flick al término del duelo.

Watzke, el cerebro que creó el Dortmund: un plan de salvación en un aeropuerto y 335 millones por tres traspasos

Watzke, el cerebro que creó el Dortmund: un plan de salvación en un aeropuerto y 335 millones por tres traspasos

Hace 10 días, Hans-Joachim Watzke decidió mantenerse en segundo plano durante la ceremonia de entrega del Balón de Oro, aunque bien podría haber sacado pecho por seis futbolistas que él mismo había criado en Dortmund. De Ousmane Dembélé, triunfador indiscutible en París, hasta Erling Haaland, Robert Lewandowski, Jude Bellingham, Achraf Hakimi o Serhou Guirassy, cuyos nombres también se escucharon como candidatos al premio de France Football en el Théâtre du Châtelet. El CEO del Borussia también podría haber aprovechado la oportunidad de compartir protagonismo con Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, con quien no sólo le une una estrecha amistad, sino también decisivas responsabilidades en el seno del organismo, donde ejerce como vicepresidente y miembro del Comité Ejecutivo. Sin embargo, desde hace meses, Watzke pretende alejarse progresivamente de los focos. O más bien dirigirlos a su conveniencia.

El próximo 23 de noviembre, Watzke presentará su renuncia a la asamblea general ordinaria del Borussia, el único club alemán que cotiza en Bolsa. De este modo pondrá punto final a dos décadas como director ejecutivo y asumirá como presidente, sustituyendo en el cargo a Reinhold Lunow, con quien ha protagonizado agrias disputas en los últimos tiempos. Según informó el diario Bild, durante el Mundial de clubes, Lunow quiso alojarse en Cincinnati en un hotel diferente al del equipo. De hecho, se negaba a coincidir en cualquier acto público con Watzke, indignado ante la incompetencia de su presidente, que durante una reunión había preguntado por la sede del Mundial de clubes 2026, pasando por alto que ese torneo se disputa cada cuatro años.

Semejante pulso por el poder se dilucida hoy al calor de cifras astronómicas. Durante el ejercicio 2023/24, cuando disputó la final de la Champions ante el Real Madrid, el Borussia generó un beneficio bruto consolidado de 639 millones de euros, un 24% más que el curso anterior. Cifras que refrendan la estrategia de Watzke, empeñado en consolidar Dortmund como el mejor entorno para el desarrollo de las estrellas del futuro. Sólo Dembelé (2017), Haaland (2022) y Bellingham (2023) dejaron 335 millones de euros por sus traspasos al Barcelona, Manchester City y Real Madrid, respectivamente. Las perspectivas para la venta de Guirassy, autor de 38 goles la pasada temporada, se estiman ahora por encima de los 75 millones. "Nuestra actividad principal es reconocer el potencial de los jóvenes. Y si no podemos retenerlos, potenciarlo", admite Watzke.

Acusaciones de nepotismo

Sin embargo, estos florecientes datos contrastan con otra realidad, la más cotidiana, la de un club instalado en el conformismo, que el pasado verano festejó casi como un título su cuarta plaza en la Bundesliga. Los aficionados del Signal Iduna Park ya se ha acostumbrado a que sus futbolistas sólo desplieguen todo su potencial en partidos como el de hoy ante el Ahtletic.

Y parecen haber perdido la esperanza de que asome algún talento de su cantera, al modo de Aleksandar Pavlovic o Jamal Musiala en el Bayern. Célebres por sus multitudinarias concentraciones en Friedensplatz, los hinchas siguen sin entender las concesiones a dos veteranos como Niklas Süle y Emre Can. Ambos, bajas hoy por lesión, apuran su último año de contrato, a razón de 10 millones y ocho millones brutos, respectivamente. También abundan las críticas al nepotismo de Watzke, que colocó a Sebastian Kehl como director deportivo y Lars Ricken como director administrativo. Ambos viejos conocidos durante su etapa con la camiseta amarilla.

"En el lado correcto de la historia"

No obstante, el fútbol ha cambiado mucho desde el 14 de marzo de 2005, el día que Watzke salvó de la quiebra al Dortmund. Un agónico lunes en una sala del aeropuerto de Düsseldorf, cuando logró vender el Westfalenstadion a un fondo de inversión del Commerzbank. Para ese plan de saneamiento, no dudó en pagar una renta a dicho fondo y a recomprar las acciones. Soluciones milagrosas, en la línea de las que ofrece hoy la Superliga, un torneo al que Watzke se opone con furibunda determinación. "Supo mantenerse firme en el lado correcto de la historia cuando el fútbol europeo dijo no a los intentos de privatización de un pequeño grupo de ricos", escribió Ceferin con motivo del 65º cumpleaños de Aki, el apodo con que trata a su viejo camarada.

Desde su tropiezo el 15 de marzo ante el Leipzig, este Dortmund enlaza 13 partidos sin derrota en la Bundesliga. En las cuatro últimas jornadas ni siquiera ha encajado un gol, aunque hace dos semanas desperdició un 2-4 en Turín antes de ceder un empate en el añadido frente a la Juventus. A sus seis bajas, el Athletic suma una más, porque en las últimas horas Ernesto Valverde perdió a Alex Berenguer y Mikel Vesga.

La guardería de Luis Enrique frente al Barça en Montjuïc

La guardería de Luis Enrique frente al Barça en Montjuïc

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 19:50

A Luis Enrique no le duelen prendas a la hora de trabajar con jóvenes futbolistas. No en vano, su estreno como técnico fue en un filial del Barça que Pep Guardiola prácticamente acababa de abandonar para tomar las riendas del primer equipo. Frente al Auxerre, por necesidad, ante la plaga de lesiones que está asolando al PSG, pero también por convencimiento, en un partido en el que el equipo parisino se impuso por 2-0, contó con cinco futbolistas por debajo de los 20 años, dos de ellos, incluso, menores de edad: Warren Zaire-Emery y Senny Mayulu, ambos con 19 años de edad; Quentin Ndjantou, quien tiene actualmente 18, y Mathis Jangeal e Ibrahim Mbay, ambos de 17 años. Casi una guardería en un fútbol de elite donde la edad es ya poco más que un número.

Ndjantou ha sido el último en llegar. Su debut con el primer equipo tuvo lugar precisamente en este duelo con el Auxerre, solo unos días después de que el club decidiera que era mejor que se quedara en lugar de embarcarse con la selección francesa sub'20 para disputar el Mundial de Chile. Las lesiones estaban diezmando a la primea plantilla y había que tener las espaldas bien cubiertas.

Algo que el propio Barça también ha tenido que hacer con Diego Kochen por la lesión de Joan García, si bien el arquero estadounidense, en su caso, sí tuvo que tomar un avión de vuelta, al estar ya en tierras chilenas con su selección. Las credenciales de Ndjantou para que su equipo optara por ni siquiera dejarle viajar incluían un hat trick frente al Atalanta en la Youth League. Su estreno en la elite, en este caso, no pudo rubricarlo con gol, pero sí dejó muy buenas sensaciones.

Paris Football Club

«Fue un orgullo enorme. Estoy muy contento de haber jugado con mi club de formación y también agradezco al entrenador su confianza», aseguró el delantero tras el partido contra el Auxerre. Por mucho que Ndjantou señalara que se encontraba feliz por haberse estrenado en la Ligue 1 con el club en el que se ha forjado como futbolista, lo curioso es que ese camino formativo tuvo una estación que estuvo a la vez muy cerca y muy lejos de su actual equipo: el Paris Football Club.

En esta entidad, fundada en 1969 y escindida del embrión que creó el PSG en 1970, solo dos años después de esa fusión, el joven delantero de ascendencia camerunesa permaneció cinco años, entre 2014 y 2019. Antes, entre 2013 y 2014, había formado parte del RC Arpajonnais y, entre 2019 y 2020, jugó con el US Villejuif.

Ndjantou, durante el partido del sábado ante el Auxerre.

Ndjantou, durante el partido del sábado ante el Auxerre.AP

Ante el Barça, hoy en Montjuïc, es más que posible que a Luis Enrique no le quede otra que seguir apostando por los jóvenes. Para este segundo partido de la fase de liguilla de la Champions, el PSG tiene cuatro bajas de peso: el flamante actual Balón de Oro, Ousmane Dembélé, Marquinhos, Désiré Doué y Khvicha Kvaratskhelia.

En cambio, el técnico asturiano sí podrá contar con otros nombres de peso como lo son los de Fabián Ruiz, Joao Neves y Vitinha. El conjunto que dirige Hansi Flick, por su parte, tiene las ausencias forzosas de Gavi, Joan García, Raphinha y Fermín, pero sí que podrá contar con un Lamine Yamal que revolucionó el choque con la Real Sociedad, y Alejandro Balde.