Argentina jugará la final de la Copa América tras acabar con Canadá

Argentina jugará la final de la Copa América tras acabar con Canadá

Actualizado Miércoles, 10 julio 2024 - 07:27

Sin mucho brillo, pero con la contundencia del campeón, la selección argentina de Lionel Scaloni alcanzó la final de la Copa América, tras imponerse a Canadá por 2-0, en un partido en el que, al fin, festejó el primer gol de Leo Messi en el torneo.

El grupo que dirige Scaloni y comanda Messi no falla. Desde que rompiese 'la pared' en Brasil 2021, ha enlazado Finalíssima, Mundial y una nueva final en la Copa América. Tiene una confianza ciega en sus posibilidades, por más que por momentos parezca atascado.

"Lo que me deja tranquilo es que siempre encuentra soluciones", dice su técnico y así es. Ante Canadá volvió a ser un rodillo, que desactiva al rival cuando este cree que está a punto de ponerse en ventaja.

Para los canadienses, que nunca soñaron con llegar tan lejos, fue una derrota agridulce, que les permite confiar en un proceso que debe culminar dentro de dos años, en el Mundial que co-organizán.

Porque el equipo de Jesse Marsch es atrevido. Adelanta 20 metros su zaga, junta sus líneas y no le importa llevar la iniciativa, aunque enfrente tenga al campeón del mundo.

Tres semanas después de debutar en una Copa América, Canadá confió más en sus posibilidades y durante 20 minutos se sintió capaz de dar la sorpresa. Pero aún le sobra precipitación y le falta calidad cuando se acerca el área rival. Justo lo contrario que la Albiceleste.

Al equipo de Scaloni le está costando entrar en los partidos. Por momentos se ve dominado e, incluso, camina por el alambre, pero siempre acaba decantando la balanza por su gran calidad.

Ante Canadá, asistió atónito a un par de ocasiones de Jacob Shaffelburg y pareció que solo podía crear peligro cuando entraban en conexión Messi y Di María. El capitán tuvo un par de oportunidades para estrenarse esta Copa América, pero no tuvo suerte. Sus disparos se fueron pegados al poste (m.11 y 44).

Dio lo mismo. El abanico ofensivo del campeón le permite tirar de recursos, mientras espera el acierto del 10. Esté de inicio Lautaro Martínez o, como en esta semifinal, Julián Álvarez.

Esta vez, bastó la habilidad de Rodrigo de Paul para filtrar un pase entre Alistair Johnston y Moise Bombito y que apareciese por allí Julián, con su habilidad para resolver ante la salida de Maxime Crepeau con calidad. 1-0, Canadá de vuelta a la tierra tras 23 minutos de ensoñación.

Los norteamericanos, que acusaron el golpe, pudieron sin embargo empatar en el alargue del primer tiempo, pero Jonathan David, solo ante Emiliano Martínez tras un saque de banda, no halló la forma de superar al 'Dibu', de nuevo decisivo cuando es exigido.

Ahí acabaron sus opciones. Tras el entretiempo Argentina ya no se iba a dejar arrebatar el pase a la final. Y para que la felicidad fuese completa, el capitán marcó a los seis minutos del segundo tiempo, tras desviar un remate de Enzo Fernández, mientras la lenta salida de Derek Cornelius evitaba el fuera de juego.

2-0 y la semifinal resuelta. Con el susto de Alphonso Davis, que abandonó lesionado el torneo, nuevas ocasiones desaprovechadas dentro del área de los canadienses y un carrusel de cambios argentino para comenzar a pensar en la final de Miami, a la que acudirá el ganador del Uruguay-Colombia del miércoles.

Gakpo, el Pichichi que organiza lecturas de la Biblia en la concentración de Países Bajos

Actualizado Miércoles, 10 julio 2024 - 00:22

Si esta noche Cody Gakpo (Eindhoven, 1999) marca un gol a Inglaterra, gritará hacia la grada y levantará el dedo índice de su mano derecha al cielo. En la Eurocopa de Alemania, el delantero de Países Bajos ya le ha dedicado tres goles a Dios. Es el Pichichi del torneo. Más tarde, terminado el partido, será el líder de una sesión de rezo a la que se sumarán la mayoría de sus compañeros, entre ellos el futbolista del Atlético de Madrid Memphis Depay. Es el día a día del vestuario dirigido por Ronald Koeman. La fe como motor hacia unas históricas semifinales contra Inglaterra. «Me llevo la Biblia a todas partes», dice Gakpo.

Estas reuniones religiosas del combinado Oranje surgieron en el Mundial de Qatar, cuando Denzel Dumfries, lateral derecho del Inter, y Depay comenzaron a unirse a las lecturas del propio Gakpo, revelación del torneo. «Empezamos en Qatar. Memphis también es muy religioso, nos enfrentamos a muchas situaciones en el campo y fuera de él y necesitábamos hablar. Quedábamos y debatíamos sobre lo que decía la Biblia. Eso creo que nos unió más como grupo», explicaba Gakpo en una entrevista con ESPN antes del torneo.

En Alemania, Gakpo está repitiendo las actuaciones que le convirtieron en una de las estrellas del último Mundial. A finales de 2022 jugaba en el PSV Eindhoven y había rechazado varias ofertas de la Premier League «por deseo divino», aseguró en su momento.

«señal de Dios para que me quede»

Un día, antes del último partido del mes de agosto de ese año, justo cuando más se hablaba sobre su futuro, decidió que si marcaba un gol se iba al Southampton, si anotaba dos fichaba por el Leeds United y si conseguía un hat-trick, se quedaba. Había logrado dos cuando peleó con un rival y el balón entró en la portería. No sabía si se lo darían. «Le dije a un compañero, si deciden que no es en propia puerta, será una señal de Dios para que me quede. Y así fue», ha explicado.

Se quedó en la liga neerlandesa, explotó con la selección en el Mundial y firmó con el Liverpool en enero de 2023, donde ya es una estrella. Ahora, en Alemania, acumula los mismos tres goles que anotó en Qatar, aunque su selección camina hacia unas semifinales extraordinarias.

Más allá de la fe, la historia de Gakpo se explica desde el deporte. Su padre fue jugador de la selección de fútbol de Togo y su madre, holandesa, jugaba al rugby. Se conocieron en África y se acabaron mudando al país materno, a Eindhoven, donde nacieron Cody y sus tres hermanos. De pequeño, su habitación estaba repleta de fotos de Pelé y Maradona, los ídolos de su padre; y de estrellas del PSV como Phillip Cocu o Ibrahim Afellay. El Philips Stadion fue su segunda casa desde muy pronto.

Van Nistelrooy, clave

Tuvo una adolescente normal hasta que con 14 años conoció a Ruud van Nistelrooy. El ex delantero del PSV, Manchester United y Real Madrid, entre otros, entrenaba en las categorías inferiores del PSV cuando se cruzó con Gakpo y se convirtió en uno de sus mentores. Le entrenó en la categoría sub'17, en sub'19 y en el primer equipo, desde donde dio el salto a Inglaterra, como Ruud.

Gracias a los consejos de Van Nistelrooy, Gakpo pasó de ser uno más en la cantera del PSV a una de las mayores promesas del equipo, donde terminó explotando a partir de los 20 años. Después de cuatro temporadas en Eindhoven, tuvo un inicio extraordinario en la 2022-2023, con nueve goles en 14 partidos antes del Mundial, y sonó para los grandes clubes. El United, club en el que jugó Van Nistelrooy, se interesó por él, pero el delantero terminó aceptando la oferta del Liverpool de Jürgen Klopp y de su compatriota Virgil van Dijk.

En su temporada y media en Anfield acumula 15 goles en 56 partidos, cifras peores que las de la selección nacional pero que espera aumentar a partir del curso que viene, tras la salida de Klopp. «Todavía no he hablado con Slot (el nuevo entrenador), pero la diferencia entre la selección y el Liverpool es que aquí juego como extremo izquierdo. Allí como delantero. Yo prefiero la izquierda, claro», dijo ayer. Hoy, ante Inglaterra, nueva cita.

El susto de Morata: un miembro de seguridad se le cae encima de la rodilla

Actualizado Miércoles, 10 julio 2024 - 00:01

Álvaro Morata fue dueño de un partido oscuro, pero completísimo. Poco antes de que Luis de la Fuente lo sacara del campo, se tiró al suelo para cortar un contragolpe de Koundé que hubiera cogido en inferioridad a España. El capitán, uno de los jugadores que más kilómetros corre en cada partido, se fue al banquillo, derrengado, en el minuto 75.

Para saber más

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El delantero vivió, pues, el último cuarto de hora en el banquillo, sin las espinilleras, y preso de los nervios, como todos. Cuando el árbitro pitó el final, comenzó la celebración y, en mitad de ella, uno de los miembros de seguridad del propio equipo español, que trataba de impedir que un espontáneo que había saltado al campo llegase a los jugadores, se le cayó encima. El hombre, que perseguía al espontáneo, se resbaló y dobló de mala manera la rodilla derecha del capitán de la selección.

Enseguida se llevó la mano a la pierna con evidentes gestos de dolor. Cojeando, David Raya se interesó por su estado, pero no parecía haber consuelo para Morata, cuyo estado de salud es de momento una incógnita. Los médicos le estaban haciendo una primera valoración en el propio vestuario del Allianz mientras sus compañeros se acercaban a preocuparse por él.

"Creemos que no es nada, pero vamos a esperar. Ha sido un golpe y creemos que no va a ser nada, pero mañana veremos", dijo después el seleccionador, Luis de la Fuente.

España superstar

España superstar

Con una soberbia primera parte, un golazo de la nueva estrella del firmamento del fútbol, el increíble Lamine Yamal, bastó para depurar y ridiculizar a la terrible Francia del rácano, perverso e inútil Deschamps. Y eso que Unai Simón se tragó el inesperado gol francés, porque es un mal defensor en los centros laterales y de su área pequeña, amén de ponernos taquicárdicos con sus horribles salidas del balón, que son como cuchilladas en el alma del

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La llamada entre Alcaraz y Morata, un talismán para la selección: “Lo hicimos en el primer partido y les da suerte”

Actualizado Martes, 9 julio 2024 - 23:39

"¿Quién ha marcado? Calla, calla, mejor no me lo digas", reclamaba Carlos Alcaraz este martes. La rueda de prensa después de su victoria en cuartos de final de Wimbledon ante Tommy Paul fue rara, muy rara, quizá la más rara de su carrera. Los medios internacionales le hacían preguntas, L'Equipe, The Athletic, y él miraba a los periodistas españoles que estaban viendo en sus ordenadores las semifinales de la Eurocopa entre España y Francia. Si había calma entre los redactores, el número tres del mundo contestaba tranquilo, pero si se levantaba un murmullo, intentaba adivinar lo ocurrido.

Durante una de sus primeras respuestas marcó Kolo Muani y justo en la última empató Lamine Yamal. Cuando Dani Olmo culminaba la remontada, él ya salía de las instalaciones del Grand Slam londinense. "Tengo que confesar que en el último set de mi partido, cuando ya sentía que estaba dominando, he pensado en acabar más rápido para poder ir a ver el fútbol", reconocía Alcaraz, radiante, pletórico. Todo va bien.

En el All England Club triunfa, camino a su segundo título consecutivo, con Daniil Medvedev como penúltimo obstáculo el próximo viernes en semifinales y en Alemania sus amigos hacen lo propio. Porque Alcaraz tiene una relación cercana con varios componentes de la selección, como Pedri o Ferran Torres, con quienes se le ha visto de fiesta, y es amigo íntimo de ÁlvaroMorata.

La llamada talismán

Estos días, de hecho, ambos están en constante comunicación, hasta el punto que este martes Morata envió a Alcaraz por Whatsapp una foto viendo su partido de cuartos de final ante Tommy Paul antes de saltar a calentar al césped del Allianz Arena. "Esta mañana he llamado a Álvaro para desearle suerte. Lo hice antes del debut de España de la Eurocopa, funcionó y ahora hablamos siempre los días de partido", explicaba Alcaraz, que siempre ha confesado que no es exageradamente futbolero y que se hizo del Real Madrid para incordiar a varios de sus familiares, muy culés.

Más allá del fútbol, Alcaraz, con ciertas prisas, valoró lo conseguido sobre la pista, sus sextas semifinales de un Gran Slam, dos de US Open, dos de Roland Garros y ahora ya dos de Wimbledon. "Tener tantas semifinales creo que pesa a mis rivales. Saben que tienen que hacer grandes cosas para poder ganarme en un Grand Slam", comentaba el español que se medirá al mismo rival que tuvo el año pasado en el penúltimo partido antes de celebrar su primer título en Londres.

Entonces el encuentro fue un visto y no visto, un triunfo en tres sets. Esta vez, Alcaraz vuelve a ser favorito: "La mayor parte de los partidos sí que dependen de mí y eso es bastante bueno. Tanto para bien como para mal dependen de mí. Daniil es como una pared, llega a todas las bolas".

Una maravilla de Yamal obra la remontada ante Francia y conduce a España a la final

Una maravilla de Yamal obra la remontada ante Francia y conduce a España a la final

En una semifinal de Eurocopa, contra el equipo más poderoso del mundo en lo físico, finalista en los dos últimos Mundiales, España salió, vio cómo le metían un gol, se sacudió el polvo de los hombros, silbó, aceleró para marcar dos goles, remontar, y luego decidió que allí, en una semifinal de Eurocopa, con una hora por delante, ya no iba a pasar nada más. Como si fuera su potestad elegir los caminos de los partidos, también los de una semifinal de Eurocopa, como si dispusiera de un mando a distancia para darle al play, y luego al pause, y luego hacia delante, y luego hacia atrás, y luego al stop. España, en una semifinal de Eurocopa, gobernó la noche como le dio la gana, decidió lo que ocurría y lo que no, y agarrada al maravilloso descaro de un niño de 16 años, dueño de un gol estratosférico, le dio la vuelta al tanto francés y echó la persiana. Hasta aquí, dijo. Y hasta ahí. Luis de la Fuente y su muchachada han llevado a España a su quinta final continental, a las puertas de un título impensable hace no mucho, posible, probable, hoy. En una semifinal de Eurocopa, hizo lo que quiso, como quiso y cuando quiso. Esta es España. [Narración y estadísticas (2-1)]

Para saber más

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Una España nacida de la desconfianza, forjada en la ignorancia, cuando no en la mofa, de una parte de la afición, que miraba con displicencia a un grupo de jugadores que permaneció callado, cabizbajo, rumiando, eso sí, algo parecido a una venganza, agarrados todos ahí dentro a la esperanza de darle la vuelta a todo y poner al país a sus pies, un país obligado hoy a reconocer el trabajo y el talento de un grupo humano que, más allá de lo que ocurra en la final, se ha ganado el respeto que hasta ahora no tuvo. Honor para España, finalista de la Eurocopa. Y honor para Lamine Yamal, el niño de 16 años, hijo de inmigrantes, que personifica esta nueva realidad española, tan diferente, tan cambiante, tan rica.

A estas alturas de torneo, los jugadores no entrenan. Ni españoles ni franceses habían hecho nada desde el viernes, cuando obtuvieron el billete a la semifinal. De hecho, se intuía un partido calmo, con los dos midiendo muy bien sus esfuerzos y los del rival. Sin embargo, en este juego de detalles que es el fútbol, y más llegados a este punto del torneo, Francia se puso por delante poco después de que lo hubiera podido hacer España. Fabién envió alto un cabezazo que parecía fácil, pero Kolo Muani sí acertó. No habían pasado ni 10 minutos y Francia estaba por delante casi sin haberse desperezado, y además Jesús Navas con amarilla por frenar una contra con pinta de 2-0.

Como quien se levanta de la siesta

Era la segunda vez que la selección estaba por detrás en el marcador. La otra vez fue contra Georgia. Y claro, Francia no es Georgia. O sí, porque lo que ocurrió desde ese momento es muy difícil de explicar. Cuando encajó, España mantuvo la calma. De hecho, tardó bastante menos en empatar, y no necesitó ni de coraje, ni de empeño, ni de suerte, ni de una jugada maravillosa. Bastó que un crío que acaba de aprobar la ESO cogiera la pelota, levantara la cabeza y pusiese en órbita un disparo maravilloso. Lamine Yamal es un niño, un puñetero niño que juega como un mayor, que levanta la cabeza, que pasa, que centra y que, sí, también regatea, pero que, ante todo, juega al fútbol como los dichosos ángeles.

La parábola de su disparo, inalcanzable en diez vidas de Maignan, catapultó a España, un equipo en trance que, cinco minutos después, se adelantaba porque Dani Olmo hizo un quiebro delicioso a Upamecano cazando el rebote de un centro. Su tiro, que iba a portería, lo desvió Koundé por si acaso, como para asegurarse de que entraba sí o sí. Había remontado España como quien se levanta de la siesta. Aguantó a pie quieto los intentos franceses, que no fueron pocos en la primera parte. El equipo de Deschamps trató de hacer daño a España en dos facetas: los cambios de orientación y las jugadas a balón parado.

Olmo festeja el 2-1 en Múnich.

Olmo festeja el 2-1 en Múnich.AFP

Mbappé, sin máscara, fue menos Mbappé que Dembélé. El ex futbolista del Barça molestó a ratos a Cucurella, y Nico Williams tuvo que ayudar lo suyo ahí. Navas, entretanto, en el duelo que se presumía tan desigual, se mantuvo con bastante más que dignidad hasta su lesión. Al equipo, en algún momento, le costó llegar a la presión porque las piernas están como están, y eso permitía a Francia encontrar alguna vía, sin éxito.

Jugar a que no pase nada

De modo que España, la España donde De la Fuente se limitó a poner a los suplentes de los sancionados y lesionados, ni más ni menos, llegó al descanso por delante y confiada, consciente, más que nunca, de la diferencia física con su rival. Era el momento de no ir al choque. Había que jugar a otra cosa. Había que jugar, por ejemplo, a que no pasara absolutamente nada.

Eso fue lo que hizo España a la vuelta del descanso, buscando trastear con la paciencia, y el físico, del rival, y al rival, claro, cuando le toca proponer, suda tinta. No pasaba nada, ni bueno ni malo, así que Deschamps quitó del campo a Rabiot y a Kanté para meter a Griezmann y a Camavinga. Mbappé ya era delantero centro, porque también se fue Kolo Muani para dar paso a Barcola, que se instaló en la izquierda. Para desgracia de Deschamps, siguió sin pasar nada.

España jugó toda la segunda parte como si fuese el tiempo de descuento. No hizo mucho por atacar, pero como tampoco le hacían daño, fue dejando pasar el tiempo en un ejercicio de madurez algo inquietante. Tanta tranquilidad en una semifinal de una Eurocopa asusta. De la Fuente debió pensar que no fueron tan buenos los cambios contra Alemania, y sí, metió a Merino y Oyarzabal, pero dejó en el campo a Nico y a Lamine por si acaso. Deschamps echó mano de Giroud como quien reclama al Cid, pero allí seguía sin pasar nada. En una semifinal de Eurocopa, hasta España pitó el final del partido.

Europa, a los pies del golazo de Lamine: “No pienso, sólo intento divertirme”

Actualizado Martes, 9 julio 2024 - 23:15

No hay dato que no haya fulminado Lamine Yamal ni espectador que permanezca impasible al talento de este jugador que aún no tiene 17 años. Sea de la nacionalidad que sea. No tiene edad de trabajar en Alemania pero la ha conquistado. Por su botas ha pasado el gol de España aunque haya tenido que esperar a la semifinal para conseguirlo y, con él, otro récord de precocidad que permanecerá durante muchos años. "Intento no pensar, sólo disfrutar. He intentado meterla donde la he metido y ya está", aseguró el jugador, elegido MVP.

Lamine llevaba buscando ese gol todo el torneo, pero no por egolatría, sino porque no concibe otra manera de jugar. Había probado gasta 14 veces a los distintos porteros y había entregado tres a sus compañeros, lo que ya le convertía en le mejor asistente del torneo. Pero le faltaba rematar para poder vacilarle a su bro Nico, que estaba seguro de que llegaría. Y lo hizo justo en el momento en que España más lo necesitó.

Para saber más

Envió el balón al fondo de la red en el minuto 21, cuando Francia ya tenía un tanto a favor. Y no lo hizo de cualquier manera. Pisó área, no vio claro la asistencia para el gol, la que hubiera la cuarta en estos seis partidos, y eligió recortar a Rabiot. El francés fue el espectador de lujo y se tragó sus palabras. «Si quiere jugar una final necesita hacer más», le dijo. La respuesta se la dio en el césped armando un zurdazo desde 25 metros a 102 kilómetros por hora que acabó dentro de la portería de Maignan rozando la escuadra derecha. Hasta Pedri, en la grada por su lesión, no puedo evitar el gesto de asombro ante el golazo de su compañero.

El precedente del Europeo sub-17

No era la primera vez que batía a un portero francés con un cañón al borde del área. En 2023, en el Europeo sub-17 en Hungría ya lo hizo. Este tanto era vital para España y le pone en la historia de la Eurocopa. Yamal no es sólo el jugador más joven en disputar una Eurocopa, sino también el goleador más precoz con 16 años y 362 días, porque los 17 los cumplirá el próximo sábado. "Me pido ganar, ganar y ganar. El objetivo era llegar a mi cumpleaños en Alemania y lo he conseguido", confesó. El jugador del Barça ha pulverizado la marca fijada por el suizo Johan Vonlanthen en la Eurocopa de Portugal de 2004 cuando marcó con 18 años y 141 días. El tercero en este podio de precocidad es el inglés Wayne Rooney.

Antes del descanso llegó también el tanto de Dani Olmo, con la colaboración de Koundé, que volteó el marcador e hizo que Vicente Del Bosque, en el palco, mostrara su confianza. «He visto unos minutos complicados al principio y luego el equipo ha mostrado su identidad», analizó el ex seleccionador, tan asombrado como cualquier aficionado con el rendimiento de Lamine Yamal. «Esta mañana me he encontrado con su padre, encantador. Él es un chico muy joven pero con una gran madurez que demuestra en el campo. Y ha marcado un golazo que me hace ser razonablemente optimista», confesó.

Del Bosque compartió palco con ex jugadores como Fernando Llorente o Karembeu o con el director deportivo del Barça, Deco, que se frota las manos ante la perla que han encontrado en la cantera y que está asombrado a todas Europa. Lo mismo pensaron el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y la ministra de Deportes, Pilar Alegría, que disfrutaron del juego de España en un palco donde también estaban Pedro Rocha, presidiendo el partido junto a Alexander Ceferin y el presidente de la Federación francesa, y un grupo de presidentes territoriales que acompañaron al equipo.

Pitos a Cucurella y lesión de Morata

Cerca, en la grada, estaban los familiares de los jugadores. Sufrió Claudia, la mujer de Cucurella con los pitos que acompañaron al lateral todo el partido. En el Allianz Arena había diez mil españoles, otros tantos franceses y el resto eran alemanes que 'castigaron' al catalán por la mano en semifinales que, para ellos, fue penalti pero no para los colegiados. Fue una penitencia que Cucurella pagó con gusto.

También estaba en la grada Alice Campello, la mujer de Morata, el protagonista de la semana por sus confesiones a El Mundo, junto a sus cuatro hijos. Papá no marcó, pero se fajó sin cesar contra la contundente defensa francesa y acabó con una desgraciada dolencia: un seguridad lo arrolló y puede sufrir daño en la rodilla.

Complicado tuvo el partido Jesús Navas, que también se convirtió en el futbolista más veterano en jugar unas semifinales de la Eurocopa. Otro dato para la historia que dejará la España de Luis de la Fuente. Su duelo con Mbappé le desgastó y el seleccionador optó por escorar a Nacho y dar entrada a Vivian. Sus padres y su novia pasearon por Múnich y, en una confesión a este diario, mostraron su convencimiento de que el central tendría minutos ante Francia. Tanto como que nos encontraríamos en Berlín.

Lamine Yamal, el Mbappé que viene

Lamine Yamal, el Mbappé que viene

En el país de los enfrentamientos, eso no ha cambiado, un grupo de futbolistas vuelve a sacar a la gente a las calles sin señalarse. Ha pasado poco tiempo desde que otros lo consiguieron, porque 12 años no es nada, pero olvidamos pronto lo bueno para revolcarnos en la ciénaga. Esta selección no se parece a aquella. No imprime estilo, no la dirige un líder moral, no es dependiente del duopolio Madrid-Barça, por mucho que en su mascarón de proa rum

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La “decepción” de Mbappé en la caída del muro francés: “Necesito descansar”

Actualizado Martes, 9 julio 2024 - 23:05

Francia había encajado un gol en los 500 minutos que había disputado en esta Eurocopa, ninguno durante las eliminatorias de octavos y cuartos (prórroga incluida) contra Bélgica y Portugal, y España, entre Lamine Yamal y Dani Olmo (y el pie de Jules Koundé) le marcó dos en cinco. Una remonta tan contundente como inesperada para los galos, que se había erigido como la mejor defensa del torneo. Fue su gran hundimiento.

Decía Didier Deschamps en la previa de la semifinal que Kylian Mbappé iba a tener que «adaptarse durante meses a llevar la máscara durante los partidos». Así de claro. El delantero no pudo confirmar la afirmación porque no compareció en rueda de prensa, pero 24 horas después de las palabras de su entrenador se presentó sin ella en el Allianz Arena de Múnich. Durante los tres partidos que ha disputado tras sufrir el percance en su nariz, el delantero del Real Madrid había calentado sin la protección y luego, una vez saludado al equipo rival y al trío arbitral, se la había puesto. Contra España no fue así.

22 días después del golpe recibido ante Austria, y tras temer por su continuidad en el campeonato, Mbappé jugó sin la máscara. «Me impide tener una visión normal», había admitido durante estos días. Y sus estadísticas lo corroboraban. Sólo había anotado un gol, y de penalti, y apenas había participado en el ataque de su equipo, la peor ofensiva de un semifinalista de Eurocopa en todo el siglo XXI.

Quizás por eso la rabia con la que celebró el 0-1 fue mayor. El capitán galo puso un centro perfecto a Kolo Muani para que éste adelantara a Francia. Primer gol de jugada de los galos tras dos en propia puerta y uno de penalti, y primera asistencia de Mbappé.

Caos francés

A partir de ahí, el caos francés, el apagón de Mbappé y la caída del muro galo. Una concatenación de aciertos españoles y errores defensivos que hicieron encajar en cinco minutos más goles que en los 480 anteriores. Sumando los 20 que tardó España en anotar el primer tanto, sería 500 minutos de Francia recibiendo sólo un gol.

En la primera parte contra España, no detuvo ninguno de los dos, porque aunque Koundé se metió en propia puerta el disparo de Olmo, el balón ya había superado a Maignan y encaraba las redes galas. Deschamps estaba desesperado. Llamó a Tchouaméni a la banda aprovechando la pausa por una falta y le estuvo dando indicaciones con mucha intensidad durante unos segundos. Cuando volvió al césped, el centrocampista del Madrid estuvo hablando un minuto con Kanté. No sirvió de mucho porque siguieron sufriendo.

Sin reacción

De hecho, sorprendió a los periodistas franceses el paso atrás de su equipo una vez hechos los cambios. Griezmann se dedicó a bascular detrás de Mbappé en la presión y casi no tocó balón el día que cumplía un récord para su país. Se convirtió, con 36 partidos, en el que más veces ha jugado con Francia en una gran competición por delante de Lloris (35).

La entrada de Barcola fue lo único que levantó a su selección, provocando las mejores ocasiones. Pero Mbappé, y esta Francia, no estaban en su mejor nivel, con la estrella enviando alto un remate bastante cómodo. No ha sido su torneo, justo antes de presentarse ante el Bernabéu.

Francia sufrió su segunda derrota contra España en un gran torneo (Eurocopa o Mundial), después del triunfo ibérico en los cuartos de final de la Eurocopa de 2012. Los galos se llevaron la final de la Liga de Naciones de 2021, el duelo mundialista de 2006 y dos de los primeros enfrentamientos en una Eurocopa (1984 y 2000). En 1996, empate.

España, imperial, se va a Berlín y Francia de vuelta a Clairefontaine. "Necesito vacaciones", admitía Kylian Mbappé en zona mixta. "Es una decepción muy grande, es necesario reaccionar. Tenía la ambición de ser campeón de Europa, pero España merece ir a la final. Ahora necesito descansar, irme de vacaciones y recuperar para volver fresco", explicó.

¿No pasarán? Ya hemos pasao

¿No pasarán? Ya hemos pasao

Incurrió L'Équipe en la temeraria provocación de titular con el "No pasarán" y a España no le quedó más remedio que empecinarse en pasar. Para hacer historia al equipo de Luis de la Fuente solo le faltaba la rabia, la vieja furia española que parece erradicada del fútbol contemporáneo.

Hoy el talento y la táctica se presuponen pero el carácter no se enseña: se demuestra. Aflora en edades tempranas y se aloja en el corazón, no en las piernas. El g

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