Paula Badosa sonríe de nuevo: "Podemos decir que estoy de vuelta"

Paula Badosa sonríe de nuevo: “Podemos decir que estoy de vuelta”

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 09:44

La tenista española Paula Badosa, que ganó este domingo su primer torneo desde enero de 2022, calificó su triunfo en el WTA 500 de Washington como "uno de los más grandes" de su trayectoria.

"Creo que quizá es el momento más especial (de mi carrera), particularmente por todo lo que pasé (...). Tuve que seguir creyendo en mí misma", dijo la tenista española en una rueda de prensa.

"Por supuesto, Indian Wells siempre estará ahí pero esta es una situación diferente. Aquí luche mucho contra mí misma y contra mis pensamientos. Creo que esta es una de las victorias más grandes de mi carrera", añadió.

Badosa (n.62), que participó en Washington con una 'wild card', se impuso en la final a la checa Marie Bouzkova (n.29) por 6-1, 4-6 y 6-4 en dos horas y 24 minutos. El partido fue suspendido en dos ocasiones por mal tiempo.

Es el primer título para la catalana desde Sídney en 2022 y supone su cuarto trofeo en una vitrina que también incluye Belgrado (2021) e Indian Wells (2021). Además, lleva un cuatro de cuatro en finales de la WTA.

Tras sufrir un calvario de lesiones y malos resultados que la alejaron de la élite, Badosa recuperó la sonrisa en Washington y ascenderá al puesto 40 de la WTA, por lo que será la española con un ránking más alto en la actualidad.

"Significa mucho (este triunfo). Fue un día muy duro para mí porque de verdad quería ganar este título pasara lo que pasara. Fue muy emocional y finalmente lo conseguí", afirmó.

"Lo que he aprendido es que soy más fuerte de lo que pensaba. Si creo y voy a por ello, llegan buenas cosas como un título. A veces he dudado de mí misma. Creo que no debería hacer eso. Necesito seguir creyendo y ojalá no sea el último", desarrolló.

Badosa, que en el pasado Wimbledon mostró una clara mejoría llegando hasta los octavos de final, indicó que ahora se encuentra en un muy buen momento.

"No podía parar de llorar"

"Quiero probarme un poco más pero creo que estoy en el camino. Lo más importante es que estoy motivada y mi cuerpo está respondiendo. Sí, podemos decir que estoy de vuelta", admitió con una sonrisa.

Por último, Badosa, que a lo largo de su carrera ha hablado de manera muy honesta sobre salud mental y la presión que sufren los deportistas, explicó cómo se sintió tras perder el segundo set y ver además cómo el partido era suspendido por la lluvia nada más empezar la tercera manga. "Salí de la pista llorando mucho. No podía parar de llorar. Mi equipo no sabía qué hacer porque lloraba sin parar", describió.

"Intenté tranquilizarme. Eso me ayudó a liberar mis emociones porque estaba muy nerviosa. A veces quiero ganar tanto que no me puedo controlar. Es un poco lo que pasó en el tercer set. Entonces, tras llorar durante no sé cuánto tiempo, me relajé, me calmé, cambié. Me dije: 'Paula, es solo un set, simplemente da todo lo que puedas (...)'. Funcionó muy bien, aproveché mis oportunidades y estoy muy orgullosa de cómo lidié con eso", detalló.

Una triatleta belga asegura haberse infectado con la bacteria e.coli tras competir en el río Sena

Una triatleta belga asegura haberse infectado con la bacteria e.coli tras competir en el río Sena

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 08:52

Los interrogantes sobre la salubridad del Sena se reavivaron este domingo tras conocerse que la triatleta belga Claire Michel, que disputó el triatlón femenino el 31 de julio, está "enferma" y que su equipo no ha podido participar en la prueba mixta de este lunes.

"Claire Michel, miembro del relevo, lamentablemente está enferma y debe retirarse de la competición", indicaron el Comité Olímpico Belga (COIB) y la federación de triatlón del país en un comunicado, en el que precisan que la decisión se tomó tras consultar a los deportistas y a su entorno.

Para saber más

"El COIB y el Triatlón Belga esperan que se aprendan lecciones para las próximas competiciones de triatlón en los Juegos Olímpicos. Pensamos en la garantía de los días de entrenamiento, los días de competición y el formato de las competiciones, que deben aclararse con antelación y garantizar que no haya incertidumbre para los deportistas, el entorno y los aficionados", añadieron.

Michel fue trigésima octava en la prueba femenina y tras ella, según informan medios belgas, cayó enferma, según su versión tras ser infectada con la bacteria e.coli tras nadar en el río Sena, cuyas condiciones han sido un constante quebradero de cabeza y provocaron incluso el aplazamiento de la prueba masculina por un día y la suspensión de entrenamientos, como ocurrió este mismo domingo.

La triatleta iba a competir en el relevo junto a Marten van Riel, Jolien Verveylen y Jelle Geens.

En el equipo suizo también ha tenido que ser reemplazado Adrien Brifford, que no ha podido participar por una infección gastrointestinal, si bien el responsable médico de la delegación suiza, Hasnpeter Betschart, indicó que no se podía relacionar esta circunstancia con la calidad del agua del Sena. Ha sido sustituido por Simon Westermann.

Análisis este domingo

Hasta el domingo por la noche no se supo que la prueba de relevos mixta se celebraría este lunes como estaba previsto, después de que los últimos resultados de los análisis mostraran que la calidad del agua en el Sena "mejoró en las últimas horas" en la zona, y que, según las pruebas prospectivas, "se situará en los límites aceptables por el World Triathlon".

El agua del Sena lleva meses teniendo en vilo a los organizadores de París-2024. La prueba masculina se aplazó 24 horas hasta su celebración, así como varios entrenamientos, ya que la calidad del agua del Sena desaconsejaba el baño.

Los niveles de bacterias encontradas en "ciertos lugares" del recorrido eran "todavía superiores a los límites aceptables", según había explicado entonces el Comité de Organización y World Triathlon sobre el atraso del triatlón masculino inicialmente previsto para el 30.

"No somos marionetas"

"Si la prioridad era la salud de los atletas, esta carrera se habría trasladado desde hace tiempo a otro lugar. No somos más que marionetas", se había indignado tras el atraso otro triatleta belga, Marten van Riel, cuarto en los Juegos de Tokio de 2021.

El triatlón masculino se realizó, sin embargo, al día siguiente, tras la prueba femenina, con los análisis mostrando niveles particularmente bajos de E.Coli, la más problemática de las dos bacterias fecales medidas para autorizar o no la realización de las competiciones en aguas abiertas, según explicó al día siguiente el Comité de Organización (COJO).

La natación en aguas abiertas está prevista para el 8 y el 9 de agosto.

El saneamiento del río se convirtió en uno de los temas centrales de la preparación hacia los Juegos. Las autoridades invirtieron más de 1.400 millones de euros (1.520 millones de dólares al cambio actual) en la creación de una serie de infraestructuras para reducir la contaminación en el Sena y su afluente Marne, y permitir así el baño.

Días antes de la inauguración de los Juegos, la alcaldesa socialista de París, Anne Hidalgo, y el presidente de Comité organizador, Tony Estanguet, se bañaron en las aguas del Sena para demostrar que era seguro.

El 31 de julio, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, celebró la disputa de las pruebas, con un mensaje en la red social X ilustrado con imágenes de triatletas lanzándose al río, y el texto: "Con una inversión masiva del Estado, con París y Val-de-Marne, conseguimos en cuatro años lo imposible desde hace 100 años: se puede nadar en el Sena", una "fabulosa herencia" para los habitantes "y la biodiversidad".

"Jueces cansados" y la eterna polémica en el bronce del Profeta Reyes Pla: "A ver lo que suelta ahora por la boca..."

“Jueces cansados” y la eterna polémica en el bronce del Profeta Reyes Pla: “A ver lo que suelta ahora por la boca…”

Con el ojo izquierdo a la virulé y sudoroso, Enmanuel Reyes Pla celebraba en las entrañas del Paris Nort Arena como si hubiera vencido. Un grupo de aficionados españoles le vitoreaba y le abrazaba. Y él no perdía la sonrisa, aunque sólo hacía un momento, su compatriota "de sangre", el también cubano nacionalizado azerbayano Loren Berto Alfonso, hubiera resultado ganador del combate de semifinales (-92 kilos) por decisión dividida.

Para saber más

Para saber más

No muy lejos, con su calma y sabiduría habitual, Rafael Lozano rumiaba la derrota. Trataba de razonar lo imposible, la subjetividad arbitral en un deporte tan marcado por ella. "Mira, yo creo que tienen que estar cansados los jueces. Quiero pensar eso, porque no es normal. Los golpes más claros los ha conectado Enmanuel. Pero no te puedes quejar, porque encima te sancionan", explicaba el Balita un problema estructural. A los Juegos muchos jueces no quieren acudir. Por ejemplo, no hay ninguno español. Todos están con la IBA (Asociación Internacional), que fue rechazada por el CIO por sus influencias rusas. Los Juegos los regula ahora World Boxing, una asociación nacida hace un año a tal propósito.

"Muchas veces Alfonso gana casi sin querer. No le gusta fajarse, pero hace mucho daño con el resto de derecha. Buscaba desesperarle y le desesperó", escudriñaba Lozano el boxeo técnico de un rival que sacó de quicio al Profeta, con su guardia baja, su esquiva y su movimiento de piernas. "Y bueno, a ver lo que suelta ahora por la boca...", avisaba el seleccionador mientras Reyes Pla se acercaba.

El encuentro con los medios del púgil fue un tanto surrealista.

"Estoy contento. Agradecido con Dios. No me voy con la medalla que quería, pero es un bronce. Un granito de arena para el boxeo español. Ahora a recoger la medalla en Roland Garros".

Pregunta.- "Enmanuel, ¿te ha costado leer el combate?"

Respuesta.- "No, para nada. Los árbitros vieron un combate completamente distinto. Yo hice más por la victoria, conecté más golpes efectivos".

P.- "¿Te ha desesperado?"

R.- "Sabía que ese era su boxeo. Le había ganado en Italia hace poco, pero los árbitros lo vieron diferente. No es algo que dependa de mí".

P.- "¿Sabor agridulce?"

R.- "Me sentí ganador en todo el combate. Es el arbitraje".

P.- "¿Fueron más claros tus golpes?"

R.- "El último asalto conecté más golpes efectivos. Ahora parece que lo que se busca es el boxeo de levantar la mano y chillar sin dar golpes. Es lo que hay"

P.- "¿Te costó leer el primer asalto?"

R.- "Salí a buscarlo, pero los árbitros no lo vieron. Le vieron a él, que bailaba y levantaba la mano sin dar un golpe. Fueron golpes fantasmas. Y ya vas a remolque".

P.- "¿Algún pero Enmanuel?"

R.- "No, no. El árbitro estaba ciego".

La realidad es que había resultado un extraño e igualado duelo en el Parque de Exposiciones de Villepinte. El Profeta buscaba ser el primer campeón olímpico en boxeo español, igualar al menos la plata de Lozano en Atlanta 96. Con su verborrea habitual, no había dejado de proclamarlo en los días previos -"va a recibir palos, voy a arrancar cabezas..."-, mientras avanzaba rondas, primero ante el chino Han, después ante el belga Schelstraete.

Reyes Pla y Alfonso, en acción.

Reyes Pla y Alfonso, en acción.MIGUEL GUTIÉRREZEFE

Pero no hubo forma con la desafiante guardia baja de Alfonso, que se impuso en el primer round y ya marcó el resto del combate. A Reyes Pla le costó sentirse cómodo con la técnica rival y, ya a la desperada, no pudo hacer nada en el asalto definitivo. Cuando sonó el "In blue" y el árbitro levantó la mano del azerbayano, el Profeta sonrió irónicamente.

También había sido un combate curioso, dos cubanos representando banderas dispares, ambos huidos de la isla hace años. "Yo eso no lo pienso. Arriba del ring no hay amistad. Abajo nos llevamos bien. Somos cubanos de sangre, pero defiendo la bandera española, la del país que me dio la oportunidad". Enmanuel y Loren no habían coincidido en el equipo nacional -"él era de provincias"-.

También irónicamente, Alfonso se deshizo de otro compatriota en primera ronda, el mismo que derrotó (también con quejas y polémica) a Reyes Pla en Tokio. Entonces en el cuadrilátero hubo algo más que boxeo. "Patria y vida no, patria o muerte. ¡Venceremos!", gritó Julio César la Cruz ante los medios, un canto al castrismo en oposición a las reivindicaciones de quien tuvo que huir de la isla.

Así es el 3×3, el baloncesto callejero donde España busca hoy una medalla

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 23:45

Khaled y Kevin acaban de salir del estadio, un poco decepcionados por la derrota de Francia, pero entusiasmados por el hecho de haber podido ver en directo y en competición el deporte al que juegan a diario en Aubervilliers, el barrio donde viven en la periferia parisina: "Queríamos ver esta competición, nos habían dicho que hay muy buen ambiente. Nosotros no vamos a nadar a las piscinas ni jugamos al tenis. En nuestro barrio es o el basket de ca

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Las palabras de Djokovic a Alcaraz en la red, una promesa para el futuro y la presión extra: “No jugaba para mí, jugaba para España”

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 23:44

En la red, Novak Djokovic, pletórico, se acerca a Carlos Alcaraz y le dice: «Estoy seguro de que algún día tú también ganarás un oro olímpico». Se abrazan. Y mientras el serbio se va a celebrar con su familia a las gradas de la Philippe Chatrier, Alcaraz se sienta en su banco y llora. En los Juegos Olímpicos de París acaba de perder la primera final 'grande' de su vida, pero lo que le apena no es la derrota en sí, son aquellos que le rodean. Como

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La guerra de los mundos

La guerra de los mundos

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 23:38

La misma historia en la final masculina de los 100 metros que en la femenina. En el tablero de ocho piezas, Estados Unidos presentaba tres (Noah Lyles, Fred Kerley y Kenneth Bednarek). El resto del mundo, cinco. Dos Jamaica (Kishane Thompson, Oblique Seville) y una Sudáfrica (Akani Simbine), Botswana (Letsile Tebogo) e Italia (Lamont Marcell Jacobs). Un mapa geográfico y étnico.

En la tradicional e incruenta guerra de los mundos de la velocidad, e

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El hundimiento olímpico de Rahm entre el viento y el colapso mental: "No sé cómo explicarlo"

El hundimiento olímpico de Rahm entre el viento y el colapso mental: “No sé cómo explicarlo”

De un cuerpo de gigante apenas sale la voz. Jon Rahm, abatido, parece buscar respuestas con su mirada, respuestas que no encuentra tampoco en sí mismo: "Ni yo sé cómo explicar lo que ha pasado". Lo que acababa de pasar era un hundimiento olímpico. Rahm dominó el último recorrido del torneo de los Juegos con una autoridad inesperada. Había estado irregular los días anteriores con el putt, pero, en cambio, el domingo parecía que todo le salía en el green. Lo mismo en las salidas del tee. Ese juego sin fisuras le hizo alcanzar el ecuador del recorrido con cuatro golpes de ventaja. Después, el colapso, los errores, los bogeys, el hundimiento.

El diploma que corresponde a un quinto puesto no colma a un gran campeón. Rahm lo es. Sólo quienes lo son arrastran riadas de gente, como las 80.000 personas que se acercaron al Golf National, cerca de Versalles, adonde llegaron con intenciones muy distintas a quienes tomaron su palacio hace más de dos siglos. Eran más de las que caben en el estadio de Saint Denis. Buena parte de los espectadores llegaban a animar a Rahm en un torneo olímpico con los mejores golfistas del circuito. El polémico fichaje del español por el LIV saudí no ha mermado en absoluto su carisma.

"Me va costar reponerme"

"No ha sido una buena semana para mí, pero ha sido una gran semana de golf para la gente. Me va a costar reponerme de esto. Es duro, sobre todo después de tenerlo en la mano", explicaba un Rahm huidizo, con ganas de irse, volar de vuelta a Estados Unidos y reunirse con su familia. Una nueva paternidad le espera.

Rahm sentía las miradas encima sin querer mirar a nadie. Un difícil ejercicio de concentración que ya era apreciable cuando el español apareció en el putting green, la última zona de calentamiento. Fueron minutos, al contrario que sus rivales.

Un último contacto con la hierba bajo un sol oblicuo, menos húmedo que los anteriores. Refugiado del ruido en sus auriculares, no embocó ninguna. No importaba, ahí no. Salió disparado, entre gritos de "¡Rahm!, ¡España! o ¡Europe!". A ninguno respondió, a ninguno escuchó. Estaba en modo concentración, en modo recorrido, perfecto hasta la mitad del campo. En el hoyo 11 llegó el primer problema; en el 14, el crack del que no pudo reponerse.

Maldito hoyo 14

"En mi opinión, el mayor problema no ha estado en el hoyo 11 o en el 12. Lo más importante ha sido el tercer golpe del 14", explicó Rahm. Fue el hoyo maldito, un par cinco en el que realizó un doble bogey. En ese mismo hoyo había hecho un eagle el primer día y un birdie en el tercero. En cambio, había salvado en el par el hoyo ocho, donde había tenido los mayores problemas los días anteriores. "A partir de ahí no ha sido fácil mentalmente, porque ves que pierdes lo que tenías en la mano", admitió.

La concentración ha sido un elemento clave en el crecimiento de Rahm, desde los tiempos en los que la Federación lo sancionaba por explotar en el green, golpear los palos y las bolsas. Incluso fue obligado a trabajar con golfistas discapacitados, una especie de servicio social que siempre ha reconocido como clave en su vida. Eso cambió a Rahm y París empezó por ver al Rahm maduro, seguro, con un juego compacto, sin fisuras. Los errores descubrieron a otro que empezaba a mover y hacer girar los palos tras los errores.

En los 10 primeros hoyos tan sólo se fue fuera de calle en dos ocasiones, algo que solventó sin superar nunca el par. Birdie a birdie, con cuatro en cinco hoyos consecutivos, firmaba un -5 en los primeros nueve. En los siguientes nueve, un +4. Partió con -14 y acabó en -15. Había dicho que era necesario estar seis golpes por debajo del par para el oro. Acertó en el diagnóstico, no en el campo. Sólo araño uno.

Récord de Scheffler

"Conozco este campo, aquí ganamos la Ryder y he jugado otras veces, pero es un campo complejo debido al viento, no lo notaba en el swing», añadió el español, aunque ello no explica la diferencia entre una parte y otra del recorrido. Los hoyos de mayor dificultad llegan al final, aunque para entonces Rahm ya había perdido la buena tendencia, al contrario que el vencedor, Scottie Scheffler, de menos a más para firmar el récord del campo, con nueve golpes bajo par y un total de -19, cuatro golpes menos que el español. El estadounidense, primero del ránking mundial, recibió este año de manos de Rahm la chaqueta verde de Augusta.

El británico Tommy Fleetwood (-18) fue segundo y Hideki Matsuyama (-17), tercero. Dos golpes separaron a Rahm, pues, del podio. Con un birdie en el 18 habría forzado el desempate por el bronce con el golfista japonés. Hizo un bogey. Estaba mentalmente fuera.

A sus 28 años, volver al mismo lugar no será un problema en Los Ángeles 2028, después de su ausencia en Tokio por un positivo en Covid. "Ahora no me habléis del futuro, por favor. Cuatro años es mucho tiempo y primero tengo que entender qué ha pasado", finalizó. Tenía prisa por irse.

Noah Lyles, un rey por cinco milésimas: recupera el trono de la velocidad para EEUU en la final más igualada de la historia

Noah Lyles, un rey por cinco milésimas: recupera el trono de la velocidad para EEUU en la final más igualada de la historia

La recta de meta como medida de los límites humanos. Se apagan las luces en el Stade France, rugen las tribunas, se hace el silencio después. Un ritual que se alarga, minutos que se hacen eternos para los atletas antes de los 10 segundos más importantes de sus vidas. Se busca al hombre más rápido del mundo, al que ponga su nombre junto al de Usain Bolt, Carl Lewis o Jesse Owens. Nada menos. Y esta vez no hay favoritos claros, está todo tan abierto que la expectación es maravillosa. Como los segundos que siguen a los 100 metros de París 2024, cuando nadie sabe quién demonios ha podido ganar, de tan parejos que han llegado a la meta. Al fin. Es Noah Lyles con 9,79 segundos, la mejor marca de su vida en el momento más oportuno.

9,794 para ser más exactos. Se impuso el estadounidense, como una centella en París, una brutal remontada tras volver a salir mal de los tacos, para recuperar el trono perdido, 20 años sin un campeón del hectómetro made in USA (desde Justin Gatlin en Atenas 2004). Y lo hizo con idéntico tiempo que Kishane Thompson, sólo cinco milésimas más veloz (9,789). Una final de foto finish. Lyles, el que tanto lo perseguía, el que opositaba a estrella mediática y ahora también deportiva. El histrión, el bicampeón del mundo en Budapest, es ya campeón olímpico en una carrera para el recuerdo. Con su compatriota, Fred Kerley tercero (9,81), y el cuarto más rápido de la historia olímpica, el sudafricano Akani Simbine (9,82).

Es la eterna búsqueda del heredero de Usain Bolt -como si fuera posible-, tan grande es su leyenda que nunca deja de estar presente. Pero las comparaciones, las similitudes y, por supuesto, las diferencias se agolpan en los conversaciones de Saint Denis, que luce precioso en estos lila y azul tan elegantes que van haciéndose más intensos a medida que anochece en París.

Pero, ¿quién ganará el 100? ¿Quién será el nuevo rey?, se preguntan los 80.000 ansiosos espectadores, ante el gran momento de los Juegos.

Y se presentan ocho candidatos -que, por primera vez en la historia olímpica, van a bajar todos de 10 segundos en la final-, cada uno con su historia, todo tan igualado (los dos jamaicanos y los dos estadounidenses ya se han quedado entre 9,80 y 9,84 en las semifinales), tan abierto, que el único nombre propio que se repite en las quinielas es, con tantos asteriscos, el de Noah Lyles.

DIMITAR DILKOFFAFP

El americano de Florida, el chico que se hizo profesional sin pasar por la Universidad de lo convencido que estaba de sí mismo, se ha pasado el invierno trabajando la técnica, la salida con Lance Brauman, su entrenador, y mejorando sus marcas en el 60. Es el rey del 200, pero quiere también el oro en el 100, como en el mundial de Budapest de 2023. Ese por el que fracasó en Tokio, cuando acababa de dejar los antidepresivos después de una pandemia que le pasó factura mental. «Me costó encontrar el equilibrio entre estar entusiasmado y mantener la calma durante todo el año», reconoció. Nada sencillo para él. En la infancia padeció un grave problema respiratorio , noches en el hospital y el deporte como practica no recomendada.

Lyles celebra su victoria.

Lyles celebra su victoria.Martin MeissnerAP

Quiere ser Bolt, como todos. E intenta imitar su show, pero no es lo mismo. Si Bolt encandilaba, él molesta a sus rivales con su juego psicológico, con sus guiños con las cartas de manga y sus bolos con Snoop Dogg. En la semifinal dedicó miradas retadoras a Oblique Sevilla, que le había superado. En la final, partió como un potro desbocado en la presentación, saltó, gesticuló, corrió hasta casi la mitad de la pista, pidió más al público, se golpeó el pecho. Todo mereció la pena, hasta el abrazo y las lágrimas con su madre, Keisha Caine Bishop, de después.

El abanico de opositores también incluía a otros dos tipos que se manejan por debajo de 9,80. Y que no fueron campeones olímpicos por un suspiro. Heredero de Bolt pretende ser Kishane Thompson (plata), el velocista con la tarea de recuperar el trono para Jamaica, que se quedó sin representantes en la final de Tokio. Las lesiones han sido su hándicap, pero le pule Stephen Francis, el mismo que manejó a Asafa Powell o Shelly-Ann Frazer Pryce. Y acudía a París con el 9,77, la mejor marca de todos este 2024, hace un mes en los trials de Kingston. Y en semifinales planta un 9,80 como aviso a navegantes. Junto a él, Seville y sus 9,81 de la primera serie como argumento, aunque luego no respondiera en la final. Dos chicos de 23 años.

También está Marcell Jacobs, el sorprendente italiano de Tokio, que apenas le da para entrar por tiempos en la final y ahí sí, da la cara, favorito del público, con una salida majestuoso, quinto finalmente, incluso lesionado después.

España se clasifica para cuartos con un gol en el último segundo de Aleix Gómez y le sonríe la suerte

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 22:51

En estos Juegos Olímpicos de París, España sólo tenía un día de obligaciones, un día de ganar o fracasar, un día que marcaría su participación: era este. Y en ese día jugó mejor que nunca. Y en ese día sufrió como nunca. Desde su buen debut ante Eslovenia, venía la selección que dirige Jordi Ribera asomándose al abismo, perdiendo ante Suecia y Alemania en dos partidos en los que pudo sentenciar su pase a cuartos de final. Pero en el encuentro clave, en el cierre de la fase de grupos, ante Croacia, dominó, aguantó y ganó.

Un gol de Aleix Gómez en el último segundo dio la victoria por 32-31, España se clasificó para los cuartos de final del próximo miércoles y, además, lo hizo con cierta suerte. Por el resto de resultados, su primer rival será Egipto, posiblemente la selección con menos nombre de las que quedan, aunque venga de ganar a Noruega y empatar con Francia. Con Juan Carlos Pastor al frente, el equipo africano es muy guerrero, muy luchador, muy equipo, pero la otra opción era enfrentarse a la Dinamarca imbatida o quizá imbatible. Las medallas son posibles.

Como en los encuentros anteriores, el éxito de España pasaba por correr y esta vez sí corrió. Hasta el último segundo tuvo que hacerlo, desde los primeros minutos lo hizo. Con el impulso de los velocísimos Kauldi Odriozola, Daniel Fernández y Aleix Gómez, la selección disfrutó de varios contraataques para contrarrestar la férrea defensa croata.

Para todo lo demás estaba Alex Dujshebaev. Desde que Ribera es seleccionador, todo el grupo se ha acostumbrado a un reparto de minutos igualadísimo en el cual es imposible saber quién es titular y quien suplente, quien es más importante y quien menos, pero en los momentos decisivos siempre aparece Dujshebaev. Líder del ataque desde el central, más pasador que goleador, hizo jugar a los suyos y sirvió balones a los pivotes, Abel Serdio y Javi Rodríguez.

La contra final

A partir de la primera ventaja (8-4, min. 10), España controló el marcador, aunque Croacia apretaba y aflojaba, apretaba y aflojaba. En un partido en el que ambas selecciones se lo jugaban todo, seguir en los Juegos o marcharse para casa, no hubo ninguna tregua. La selección balcánica forzó el empate (8-8, min. 14), luego se dejó ir (12-8, min. 20 o 20-15 al descanso), volvió a acercarse (20-18, min. 37) y luego perdió terreno.

Y así todo el partido. Mientras España exponía toda su variedad en el juego, Croacia planteaba el encuentro a partir de dos máximas: su portero y sus mejores lanzadores. El cancerbero, Dominik Kuzmanovic, encadenaba rachas de acierto y sus laterales, Ivan Martinovic e Zvonimir Srna, le acompañaban. Así en los últimos minutos, lograron igualar el marcador (29-28. min. 55), disparar los nervios y hacer temblar a España. Pese a que dos goles de Ian Tarrafeta y una superioridad por un pelotazo a Gonzalo Pérez de Vargas llevaban a la victoria, varias malas decisiones en ataque llevaron a la igualada a falta de seis segundos (31-31). Un empate era temible, significaba cruzarse con Dinamarca en cuartos, pero un saque rápido y otra carrera de Gómez salvó a la selección. Al final, triunfo y una clasificación con cierta suerte.

Un Alcaraz con el depósito en la reserva

Un Alcaraz con el depósito en la reserva

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 21:22

A lo largo de toda la competición, Carlos Alcaraz ha ido justo de energía, condicionante que ha neutralizado gracias a su calidad y al plus que siempre ofrece disputar unos Juegos Olímpicos. Después de ganar dos títulos consecutivos del Grand Slam, sólo la circunstancia excepcional de un torneo que se disputa cada cuatro años y su gran afán competitivo le han permitido navegar hasta la orilla. Ha sabido manejarlo todo y no anduvo demasiado lejos

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