La tenista española Paula Badosa, que ganó este domingo su primer torneo desde enero de 2022, calificó su triunfo en el WTA 500 de Washington como “uno de los más grandes” de su trayectoria.
“Creo que quizá es el momento más especial (de mi carrera), particularmente por todo lo que pasé (…). Tuve que seguir creyendo en mí misma”, dijo la tenista española en una rueda de prensa.
“Por supuesto, Indian Wells siempre estará ahí pero esta es una situación diferente. Aquí luche mucho contra mí misma y contra mis pensamientos. Creo que esta es una de las victorias más grandes de mi carrera”, añadió.
Badosa (n.62), que participó en Washington con una ‘wild card’, se impuso en la final a la checa Marie Bouzkova (n.29) por 6-1, 4-6 y 6-4 en dos horas y 24 minutos. El partido fue suspendido en dos ocasiones por mal tiempo.
Es el primer título para la catalana desde Sídney en 2022 y supone su cuarto trofeo en una vitrina que también incluye Belgrado (2021) e Indian Wells (2021). Además, lleva un cuatro de cuatro en finales de la WTA.
Tras sufrir un calvario de lesiones y malos resultados que la alejaron de la élite, Badosa recuperó la sonrisa en Washington y ascenderá al puesto 40 de la WTA, por lo que será la española con un ránking más alto en la actualidad.
“Significa mucho (este triunfo). Fue un día muy duro para mí porque de verdad quería ganar este título pasara lo que pasara. Fue muy emocional y finalmente lo conseguí”, afirmó.
“Lo que he aprendido es que soy más fuerte de lo que pensaba. Si creo y voy a por ello, llegan buenas cosas como un título. A veces he dudado de mí misma. Creo que no debería hacer eso. Necesito seguir creyendo y ojalá no sea el último”, desarrolló.
Badosa, que en el pasado Wimbledon mostró una clara mejoría llegando hasta los octavos de final, indicó que ahora se encuentra en un muy buen momento.
“No podía parar de llorar”
“Quiero probarme un poco más pero creo que estoy en el camino. Lo más importante es que estoy motivada y mi cuerpo está respondiendo. Sí, podemos decir que estoy de vuelta“, admitió con una sonrisa.
Por último, Badosa, que a lo largo de su carrera ha hablado de manera muy honesta sobre salud mental y la presión que sufren los deportistas, explicó cómo se sintió tras perder el segundo set y ver además cómo el partido era suspendido por la lluvia nada más empezar la tercera manga. “Salí de la pista llorando mucho. No podía parar de llorar. Mi equipo no sabía qué hacer porque lloraba sin parar”, describió.
“Intenté tranquilizarme. Eso me ayudó a liberar mis emociones porque estaba muy nerviosa. A veces quiero ganar tanto que no me puedo controlar. Es un poco lo que pasó en el tercer set. Entonces, tras llorar durante no sé cuánto tiempo, me relajé, me calmé, cambié. Me dije: ‘Paula, es solo un set, simplemente da todo lo que puedas (…)’. Funcionó muy bien, aproveché mis oportunidades y estoy muy orgullosa de cómo lidié con eso”, detalló.
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Madrid
Actualizado Domingo,
5
noviembre
2023
-
21:18Los blancos vencen en Granada y un Joventut plagado de bajas rompe la...
Cuatro años después de su irrupción en el golf mundial, el LIV Golf afronta su capítulo más oscuro. Lo que nació como una revolución financiada por el Fondo de Inversión Público (PIF) de Arabia Saudí, con la promesa de cambiar para siempre el panorama del golf profesional, se acerca ahora a un final que pocos en el circuito se atreven a pronunciar en voz alta, pero que casi nadie descarta ya en privado.
Las malas noticias han ido goteando hasta casi rebosar el vaso. El circuito saudí ha dejado de serlo en la práctica tras la retirada de Al-Ruymayyan, cabeza visible de la familia real saudí. De los 14 torneos iniciales apenas quedan la mitad. Del estelar plantel de jugadores se echan en falta nombres como PatrickReed o Brooks Koepka. El propio formato ha cambiado: ya no son tres rondas de 54 hoyos, sino cuatro de 72. Y el horizonte financiero está acotado: el PIF ha garantizado fondos solo para los siete torneos que quedan hasta agosto de 2026, en los que se seguirán repartiendo 25 millones de dólares semanales.
Una lenta agonía que nadie quiso ver
En los corrillos del Turkish Airlines Open, celebrado el pasado fin de semana en el National Golf de Antalya, no se hablaba de otra cosa. Los jugadores del DP World Tour observaban con una mezcla de resignación y alivio el declive de la liga rival. No son muchos los que quieren entrar en el tema, y los que lo hacen miden sus palabras con cuidado.
Ángel Ayora, número 103 del mundo y considerado la próxima gran promesa del golf español —llegó a rechazar hasta dos ofertas del LIV— resume bien el sentimiento general: "Había mucho dinero ahí y no sé si había tanto retorno. Viendo cómo está el mundo, no me sorprende que hayan decidido retirar el dinero que invierten."
La hoja de ruta de Ayora es clara: llegar al PGA Tour, y le da igual lo que haya a su alrededor. Como él, muchos otros jugadores señalan que su principal aliciente es poder competir contra los mejores del mundo cada semana, algo que el LIV, en su formato de liga cerrada, nunca llegó a ofrecer con plenitud.
Rahm, el jugador franquicia ante la encrucijada
Si hay un nombre que condensa toda la complejidad del momento, ese es el de Jon Rahm. El mejor golfista español de la historia se convirtió en el gran fichaje del LIV y en el símbolo de su ambición. Ahora, con la liga en cuidados intensivos, el de Barrika habla con una honestidad poco habitual en el mundo del golf profesional.
Cuando se le pregunta por la posibilidad de rescindir su contrato si el LIV dejara de ser el circuito que conocemos, Rahm no esquiva la pregunta, aunque tampoco ofrece certezas: "Yo tampoco soy abogado. No tengo ni idea. Tengo muy pocos talentos en la vida, y leer un contrato o un documento legal no son dos de ellos. Todavía me quedan varios años de contrato y estoy bastante seguro de que hicieron un buen trabajo al redactarlo. No veo muchas salidas y, ahora mismo, no estoy pensando en ello, ya que aún nos queda una temporada por jugar y majors por los que competir."
Sobre la posibilidad de que la liga reduzca sus espectaculares bolsas de premios para sobrevivir, Rahm apunta a que la decisión no puede ser individual: "No se trata solo de mí, es un esfuerzo de equipo. Creo que todos -capitanes, dueños de equipos y jugadores- necesitamos una gran mayoría para que esto funcione. Si el plan de negocio cambia, tendremos que hacer algunas concesiones."
La paz con el Circuito Europeo y la Ryder Cup en el horizonte
En medio de la incertidumbre, Rahm sí cerró esta semana una cuenta pendiente: alcanzó un acuerdo con el DP World Tour que le permitirá volver a ser elegible para la Ryder Cup de 2027, en Adare Manor. Según fuentes cercanas a las negociaciones, el español se habría comprometido a disputar seis torneos del Circuito Europeo de aquí a final de año.
"Nunca me preocupó eso. Había ciertas cosas en las que creía y quería que estuvieran de acuerdo conmigo, y sabía que era cuestión de tiempo", afirmó Rahm, sin querer entrar en los detalles del acuerdo. Y añadió sobre la Ryder Cup: "Aún está muy, muy lejos, pero me alegra pensar que, con suerte, no tendré que preocuparme por nada. Quiero apoyar el DP World Tour."
El único obstáculo que podría afectar a sus compromisos de otoño es el nacimiento de su cuarto hijo. "Ese es el único inconveniente que me impediría estar en el Open de España. Aparte de eso, creo que pueden contar con mi participación", aseguró.
¿Qué pasaría si el LIV desapareciera?
La pregunta que todos evitan, pero que flota en el ambiente de cada torneo, es qué ocurriría con los jugadores en el momento en que el LIV cerrara sus puertas. La respuesta depende mucho del perfil de cada uno.
Las grandes estrellas -Jon Rahm, Bryson DeChambeau- no tendrían dificultades para reintegrarse en el PGA Tour o el DP World Tour. El circuito americano, que en principio sanciona con un año sin competir a quienes se marcharon al LIV, no tardó en conceder una rápida amnistía a Brooks Koepka a cambio de una sanción económica simbólica. Cabe esperar un tratamiento similar para los grandes nombres.
Para los veteranos que quemaron sus naves -Sergio García, Ian Poulter, Lee Westwood, Phil Mickelson-, la situación es más delicada. Sacrificaron relaciones, patrocinadores y posiciones en el ranking para apostar por un proyecto que no ha llegado a cuajar. Algunos ya no tienen edad ni ranking para competir en los grandes circuitos a un nivel relevante.
ANDREW REDINGTONGetty Images via AFP
Entre los jugadores del DP World Tour, las opiniones sobre un posible regreso de los jugadores del LIV están divididas. "No me parecería justo que volvieran sin que haya pasado nada", confiesa un jugador en Antalya que prefiere no revelar su nombre. Aunque reconoce que competirían todos en igualdad de condiciones, y que los puntos del ranking que reparte el LIV le parecen "un tanto injustos" para los jugadores del Circuito Europeo.
Otros tienen una visión más generosa. Rocco Repetto, uno de los españoles con más proyección en el DP World Tour, lo resume con deportividad: "Siento que hay que jugar donde están los mejores. Si vuelven, encantado; son casi todos leyendas y me motiva jugar con ellos."
La burbuja que lo cambió todo, y que ahora pincha
Más allá del destino del LIV, el circuito saudí ha dejado una huella indeleble en la economía del golf. El PGA Tour tuvo que reaccionar subiendo sus bolsas de premios y creando los llamados torneos 'signature', que distribuyen 20 millones de dólares semanales. Para retener a sus grandes estrellas, el circuito americano también tuvo que improvisar bonos de popularidad -el Player Impact Program- que repartió 250 millones entre los jugadores más mediáticos durante cuatro años.
Los números del LIV son, en cualquier caso, difíciles de asimilar. Según datos conocidos, las pérdidas acumuladas desde su creación ascienden a 5.300 millones de dólares. El PGA Tour, por su parte, anunció la semana pasada el despido del 4% de su plantilla de aproximadamente 1.300 empleados. La resaca de la guerra del dinero en el golf la están pagando también quienes nunca jugaron en ninguna de las dos ligas.
Valderrama, última parada española de una liga en retirada
Desde el Real Club de Golf Valderrama, única cita española del LIV Golf en 2025 -prevista para el cuatro al siete de junio-, el mensaje es de tranquilidad. Los compromisos de pago pendientes se han ido cumpliendo con puntualidad, y el torneo se celebrará según lo previsto.
Pero el decorado no puede ocultar la realidad: el LIV Golf afronta su recta final. Lo que queda por dilucidar es si ese final será una disolución ordenada, una fusión con algún otro circuito, o simplemente un apagado silencioso tras el último torneo de agosto. Mientras tanto, los jugadores siguen compitiendo, los managers negocian en los márgenes y el golf, como siempre, sigue adelante.
Otra semitragedia en el Bernabéu, con el enésimo batacazo en campo propio, lo que convierte la Liga en un título prácticamente perdido de antemano.
Esta vez, el impresentable Alberola fue el elegido para el partido contra el Girona, porque el Comité de necios del arbitraje nacional seleccionó perfectamente a uno de los que más odian al Madrid. Y este árbitro es perfecto para ese papel.
El penalti que le birló a Mbappé pasará a los anales del Frankenstein arbitral. ¿Creen que al Barcelona le habrían dejado sin pitar un penalti así? En esta Liga española, con Tebas y compañía, al Madrid no le dan ni el pan ni la sal.
En la primera parte, por el lado izquierdo —donde Vinícius siempre fue más un estorbo que una ayuda—, Mbappé hizo una jugada de fábula. Se fue de dos rivales y Alberola señaló falta del francés alegando un supuesto braceo. Mbappé tenía una clara ocasión de gol. ¿Se imaginan si le hacen eso a Lamine Yamal en el Camp Nou?
Es aborrecible cómo los árbitros actúan frente al Madrid. Pero también la política madridista se lo ha ganado a pulso con esa estúpida televisión del club, dedicada a atacar a los árbitros y a dejarlos en ridículo repitiendo las jugadas una y mil veces. El odio al Madrid es ya visceral.
El Madrid de Arbeloa es un desastre, tan desastre como el propio entrenador. Es uno de los peores errores del club en muchos años: decidir que Arbeloa fuera el técnico. Le miro la cara —que me perdone— y me recuerda a un "enterrador" del fútbol, con ese semblante caótico.
Es un agravio para el equipo y para la inteligencia, y todo solo porque es un fan de Florentino, al que ha hecho mucho la pelota, incluso poniendo la zancadilla al que era su amigo, Xabi Alonso, al que prácticamente apuñaló por la espalda.
Juntar a Vinícius —un grotesco ejemplar de futbolista— con Brahim y el impotente Bellingham solo perjudicó al equipo. Encima le robaron espacio al mejor jugador del mundo. Miren si es grande Mbappé que, aun jugando fuera de su banda, por la derecha, en la segunda parte volvió locos a los pobres defensores gerundenses.
Sé de buena fuente que el Manchester United prepara una oferta descomunal para fichar a Mbappé. Desconozco la opinión del francés. Aguarda hasta el partido de Múnich. ¿Y después? Yo, en su lugar, me iría del Madrid como alma que lleva el diablo.
Sigue siendo el único que aporta algo en el Madrid y, encima, lo critican, cuando ha llegado a la peor plantilla del club quizá en dos décadas. Los expertos futbolísticos dicen que lo que hay que hacer es correr. Lo que hay que hacer es jugar al fútbol, y el Madrid es una auténtica vergüenza durante gran parte de la temporada.
Y de Pinto "Gorgorito" ni hablo, porque en la segunda parte el Madrid no podía ni con las botas. Casi todos los jugadores estaban muertos. Quizá los esté preparando para Múnich. Pensar en un éxito ante el Bayern es casi como creer en el "Contubernio de Múnich", aquel episodio ridiculizado incluso por el franquismo.
Sinceramente, el Madrid es hoy un muerto viviente. Ya dije que la crisis es más profunda de lo que pensaba la Casa Blanca. Además, no dan ni una: ni al fichar ni al elegir entrenadores. Es un desastre general.