Khaled y Kevin acaban de salir del estadio, un poco decepcionados por la derrota de Francia, pero entusiasmados por el hecho de haber podido ver en directo y en competición el deporte al que juegan a diario en Aubervilliers, el barrio donde viven en la periferia parisina: “Queríamos ver esta competición, nos habían dicho que hay muy buen ambiente. Nosotros no vamos a nadar a las piscinas ni jugamos al tenis. En nuestro barrio es o el basket de ca
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
«He cumplido mis sueños de niño: llegar a unos Juegos, conseguir una medalla y ahora un diploma olímpico». Ojalá todo el mundo asumiera la decepción como Ray Zapata. El gimnasta español, de 31 años, se mostraba sinceramente satisfecho con el séptimo puesto en la final de suelo celebrada ayer en París. No logró la tan ansiada medalla, la que diera continuidad a la plata conseguida en Tokio, pero sonreía. «Venía de una lesión, pero he creído en mí,
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Desde el pasado jueves, disfrutar de un paseo por el Sena o cruzar de un lado a otro del río por alguno de los puentes, a pie o en coche, es un desafío gigantesco. La semana pasada se activó el perímetro de protección antiterrorista en París de cara a los Juegos Olímpicos que arrancan el viernes y la zona donde se va a celebrar la ceremonia de apertura (en el Sena, por primera vez fuera de un estadio) está blindada, vallada e inaccesible.
Sólo las personas que han solicitado un permiso puede pasar con un código QR. «Está la zona roja, la zona gris... Es un lío, ya no sabes por dónde puedes moverte, y encima la mitad de las paradas de metro están cerradas. Esta semana esto va a ser un caos», protesta Marie, que trabaja en una tienda cerca de la Asamblea Nacional y ha tenido que modificar su itinerario habitual para poder llegar a su destino cada día.
París es estos días una ciudad blindada, hiper vigilada por tierra y aire, con militares y policías en cada esquina. Se han instalado unas 44.000 rejas en la zona del Sena, normalmente llena de turistas pero hoy tan poco transitada que recuerda al confinamiento durante la pandemia: no hay apenas tráfico ni ruido. Un silencio inusual. Han empezado las restricciones en la red de metro, de manera que hay que estar recalculando trayectos.
Los tiempos se dilatan más de lo normal y cruzar de un lado del río al otro, si no es en el suburbano, es complicado. Muchos parisinos se han ido de la ciudad. Los que viven en las zonas acotadas y los comerciantes han tenido que pedir la autorización, a través del citado QR, para moverse.
Varios policías en la orilla del Sena.AP
A cinco días del comienzo de los Juegos Olímpicos en París, hay un fervor contenido por el evento y, sobre todo, mucha inquietud por la seguridad. Los preparativos y las molestias generadas por el protocolo antiterrorista añaden irritación a una población que ha ido perdiendo entusiasmo. El 60% de los franceses se alegra de que París acoja los Juegos, según un sondeo realizado por Odoxa esta semana. En septiembre era casi un 80% de apoyo, pero va cayendo a medida que se acerca la fecha.
En la zona del Sena, los comerciantes se quejan del impacto de las restricciones en sus negocios. Los hoteles pensaban forrarse, pero en los últimos meses habían elevado tanto los precios que han acabado disuadiendo al turista y a última hora han visto que no tienen el lleno como pensaban. «No hay casi turistas, la actividad ha bajado mucho desde que se activaron las restricciones. Esto parece el confinamiento», insiste Laurent, en una tienda de regalos de la zona.
Si esta semana muchos parisinos han aprovechado para irse, otros son conscientes de que es una vez en la vida. «Siempre hay inconvenientes con este tipo de eventos, pero son sólo unos días y la experiencia merece la pena. ¿Cuándo vas a vivir una cosa así en tu ciudad? Solo una vez», explica Khaled, camarero de un bar cerca de la Asamblea Nacional, zona afectada por las restricciones.
Las obras han acabado y ahora empiezan a desmontarse los andamios, se han creado zonas verdes en muchas calles, ahora peatonales, y en los puentes del Sena se han instalado tribunas para ver la ceremonia, que transcurrirá a lo largo de seis kilómetros del río. Todas las calles están llenas de banderines olímpicos y en los parques se han acotado zonas para celebrar. Se ha reclutado a un total de 45.000 voluntarios para estas semanas. Lo que más preocupa es la seguridad: el 68% de los franceses está inquieto por los problemas que pueda haber en los transportes o en las zonas más turísticas, por el peligro de un ataque. Hace tres semanas que se han triplicado las patrullas en el metro. En las fanzone se esperan unas 50.000 personas. El 65% tiene miedo de acudir. Francia está en nivel máximo de alerta terrorista y el día de la ceremonia habrá 45.000 miembros de las fuerzas del orden desplegados. Además, hay unos 18.000 soldados movilizados, 10.000 en la región de París. Nunca la capital ha estado tan protegida. El día de la ceremonia habrá una burbuja aérea.
Gasol, junto al presidente del CIO, Thomas Bach, en la Villa Olímpica.AFP
«Estamos preparados, y lo estamos durante todo el periodo olímpico, gracias a las fuerzas de seguridad», ha dicho el presidente, Emmanuel Macron, que visitó ayer la villa olímpica, construida en Saint Denis, uno de los barrios populares de la periferia parisina. Macron ha destacado que la seguridad «es la prioridad» y para ello se ha desplegado un dispositivo como nunca antes. Han llegado refuerzos extranjeros, entre ellos centenares de policías y guardias civiles españoles.
Sólo el 40% de franceses quiere que la ceremonia de apertura se mantenga. Había un plan B, en Trocadero, mucho más reducida y sin la espectacularidad que supondrá ver desfilar los barcos por el Sena. También un plan C, en el Estadio de Francia, en caso de amenaza extrema. París, además, acoge estos juegos en medio de una tormenta política, tras la decisión de Macron de adelantar las elecciones legislativas, que han dejado un Parlamento dividido en tres bloques y ninguno con mayoría suficiente como para formar Gobierno. El que había está en funciones, precisamente para poder gestionar los juegos.
El París de antes y después será muy distinto. Además del nuevo barrio de Saint Denis, donde hoy está la villa olímpica, la posibilidad de bañarse en el Sena cambiará la ciudad para siempre.
Les costó arrancar, por la tensión de los días previos, pero la ola expansiva se extendió rápidamente. París, Francia, ha hecho historia con unos Juegos inolvidables, divertidos, con sedes de postal, ceremonias inaugurales y de cierre impactantes, un entusiasmo como no acostumbra la ciudad y un nuevo monumento nacional: el pebetero olímpico. Unos juegos, también, tranquilos y seguros, en los que no ha habido problemas.
"Nosotros, que vivimos desde hace más de dos semanas en un país donde teníamos la sensación de que el aire es más ligero, no queremos que la vida retome su cauce", ha dicho este lunes el presidente francés, Emmanuel Macron, que ha recibido a algunos de los profesionales movilizados para el evento deportivo.
Hoy ha tocado hacer balance, aunque la resaca post olímpica durará días. Macron ha dicho que "después de estos Juegos hay nostalgia". "Es lo que hemos vivido durante dos semanas en un país donde hemos visto que algo había cambiado. Esta es el verdadera cara de Francia. Durante años nos dijeron que no era posible, que la ceremonia no era realizable, que la seguridad no se podía garantizar, que el Sena no sería apto al baño, que Francia no podría tener tantas medallas. Gracias porque lo habéis hecho, habéis hecho un trabajo increíble", ha dicho.
Francia ha acabado quinta en el medallero (64 medallas), ya tiene nuevos héroes, como Léon Marchand o incluso Tony Estanguet, el presidente de Paris 2024 y encargado de la organización, coreado ayer como una estrella en Stade de France, durante la ceremonia de clausura. Las sedes olímpicas han estado llenas, con 10 millones de billetes vendidos y más de tres millones de personas en las fan zones. Han sido los primeros juegos paritarios. "Ha sido un éxito extraordinario que ha conquistado el país, de organización y de seguridad", según Macron.
"Nada hubiera sido posible sin el movimiento deportivo en su totalidad", ha añadido el presidente, que ha tenido palabras para los voluntarios, deportitas y fuerzas del orden, propias y extranjeras. A los encargados de organizar los actos de apertura y clausura. "Podemos ser creativos y rigurosos, podemos estar completamente locos y bien organizadores. Quiero agradecer la creatividad de Thomas Jolly y Tony Estanguet" ha dicho, en referencia al director artístico encargado de los actos.
Había dudas sobre todo relativas a la seguridad, pero 35.000 agentes han estado movilizados cada día para que no hubiera problemas. "Han hecho un gran sacrificio tantos días, se han privado de tiempo de estar con sus familias", ha dicho. Había dudas sobre si el agua del Sena permitiría realizar las pruebas de nado en el río. Se pudieron hacer y, a priori, no hay deportistas hospitalizados.
Había dudas sobre la saturación en los transportes, pero no ha habido problemas de organización. 45.000 voluntarios de 200 países han ayudado a hacerlo posible. "Hay cosas que el espectador no ha visto y es el trabajo que ha hecho posible que no haya una amenaza, que se haya podido producir esta unión popular en las calles. Gracias a los servicios de seguridad y de Interior", que han permitido evitar lo peor. Ha habido un millón de investigaciones administrativas han permitido desmantelar 100 tentativas, ha dicho el presidente.
Ha lanzado un mensaje de unidad, la que ha mostrado Francia estos días: uno de los "legados inmateriales" de estos Juegos. Y ha recordado: la aventura continúa, con los Paralímpicos que arrancan a finales de agosto.