¿Por qué este año la final de Wimbledon se retrasa dos horas y no se puede ver en abierto?

Actualizado Sábado, 12 julio 2025 - 12:40

La mayoría de aficionados recordarán que en aquellos duelos históricos en Wimbledon entre Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic estaban de sobremesa en España, incluso a algunos los pillaría todavía comiendo. Eso no volverá a pasar. A partir de este año el Grand Slam de las tradiciones cambia una de ellas, una relevante. En lugar de empezar a las 15.00 horas en España -14.00 horas en Reino Unido, la final entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner de este domingo empezará a las 17.00 horas y así seguirá siendo en las próximas ediciones. ¿Por qué? Los motivos pueden ser dos y el espectador es libre de escoger uno de ellos.

La explicación oficial es que así la final de dobles femeninos se podrá disputar antes, a una hora concreta -las 14.00 horas-, y tendrá más relevancia. Hasta ahora, ese encuentro cerraba el torneo con las gradas prácticamente vacías después de que los aficionados las abandonasen al acabar la final individual masculina. "Nuestro objetivo es mejorar la experiencia de todos los tenistas. Las jugadoras de dobles podrán saber de forma más precisa su horario y los aficionados podrán disfrutar del día en Wimbledon antes de que empiecen los partidos, además de que el campeón serán coronados enfrente de la audiencia más grande posible", comentaba hace unos días Sally Bolton, presidenta ejecutiva del All England Club (AELTC), y en su última frase se intuye la segunda razón: "La audiencia más grande posible".

Desde hace años la ESPN, la cadena que emite en exclusiva el Grand Slam en Estados Unidos, reclama que los horarios se ajusten a los usos americanos y después de firmar la ampliación de la compra de los derechos hasta 2035 parece que lo ha conseguido. Este domingo, la final entre Alcaraz y Sinner arrancará a las 11.00 horas en Nueva York y las 08.00 horas en Los Ángeles y con ello atraerá seguro a muchos más seguidores yankees.

La Ley de Interés General

El problema del cambio es que crea un peligro. Si la final se alargase como se alargó la final de Roland Garros rozaría el toque de queda de Wimbledon, que establece que no puede haber actividad más tarde de las 23.00 horas para no molestar a los vecinos. Es posible que la ceremonia de entrega de premios deba acortarse con ese fin, pero es todavía más posible que si hay quinto set tenga que jugar bajo techo. En esta edición la pista central se ha cerrado varios días sobre las 21.00 horas para utilizar la iluminación artificial y eso suele implicar un parón de más de 10 minutos.

En todo caso, en España los únicos espectadores que podrán ver la final son los abonados a Movistar+, el canal que tiene los derechos. Por extraño que parezca, la Ley de Interés General aprobada en 2015 establece que es obligatorio emitir en abierto "La participación española en la Copa Davis de tenis" y "la participación de tenistas españoles en las semifinales y la final de Roland Garros", pero no nombra ningún otro Grand Slam, ni una palabra de Wimbledon. El canal ha anunciado que emitirá la final a través de Movistar Plus+ (dial 7), Deportes por M+ (dial 63) y Wimbledon UHD por M+ (dial 444) y que lo hará con la narración José Antonio Mielgo y los comentarios de Alex Corretja y Feliciano López.

Luis Enrique: “No soy una estrella. Acertaba más cuando perdía y me criticabais a muerte”

Actualizado Sábado, 12 julio 2025 - 02:47

Luis Enrique está a un paso de ganar el Mundial de clubes con el PSG, guinda extraordinaria a una temporada sensacional, en la que el conjunto parisino ha levantado la Ligue 1, la Copa de Francia y la Champions League, venciendo con contundencia al Inter de Milán en la final (5-0). Tras el 4-0 ante el Real Madrid en semifinales, el entrenador asturiano admite que "no soy una estrella" y que "acertaba más cuando perdía y me criticabais a muerte".

"Acertaba más cuando perdía y me criticabais a muerte. Ahora como ganamos creéis que lo hago todo bien y no, sigo cometiendo muchos errores, me equivoco infinidad de veces... Pero como lo que se ve es el resultado, parece que lo hago todo bien. No. Lo hacía mucho mejor cuando perdíamos", respondió contundente el entrenador, orgulloso de una temporada "extraordinaria".

Para saber más

El técnico español ha conseguido olvidar a las antiguas estrellas del PSG, desde Ibrahimovic a Mbappé pasando por Neymar o Messi. "Hay que ser un equipo con once estrellas, no con una. Ese es el fútbol y el objetivo que tenemos. No queremos sólo una, queremos once, trece, quince... Que la verdadera estrella sea el equipo. Eso lo representa nuestro club. Volveremos a perder, seguro. Queremos estrellas, pero al servicio del equipo", aseguró, sin dar nombres pero deslizando de nuevo la importancia del bloque.

Aún así, el protagonismo del grupo francés se lo lleva el propio Luis Enrique, estrella, para muchos, del PSG. "Yo de estrella tengo cero... Me gusta el trabajo que hago. Disfruto de mi carrera especialmente en los momentos delicados. Cuando no van bien las cosas, me siento mejor. Es bonito cuando todo funciona porque lo mejor de ganar es hacer feliz a las personas que nos siguen. Pero he estado mucho mejor cuando se me ha criticado que cuando se me ha elogiado", volvió a insistir.

Cuestionado sobre la calidad de su equipo y si es la mejor temporada de su vida, el asturiano recordó al Manchester City de Pep Guardiola. "Los elogios vienen si ganamos. El mejor equipo de la última década ha sido el Manchester City de Pep Guardiola, pierden diez partidos y ya los matan. Sigue siendo el mejor entrenador y sigue siendo un equipo increíble, pero esta es la alta competición, lo entendemos.

Sobre el Balón de Oro, volvió a repetir que "no soy mucho de premios individuales", pero destacó la temporada de Ousmane Dembélé. "El equipo está por encima de las individualidades. Sin ninguna duda Ousmane ha sido el mejor de la temporada por goles, asistencias, pero sobre todo porque el trabajo, que ha sido lo que ha hecho que el PSG conquiste todos los títulos en los que ha participado hasta ahora. Esa debe ser la condición para que un jugador sea premiado de manera individual. Ahí sí lo tengo claro".

La única inquietud de la semana (casi) perfecta de Pogacar: "Espero que no se haya roto nada"

La única inquietud de la semana (casi) perfecta de Pogacar: “Espero que no se haya roto nada”

El Tour abandona el Norte, poco a poco hacia el macizo central, en nada ya en los Pirineos, donde la batalla se enciende el jueves en Hautacam. Lo hace pidiendo tregua, al fin un par de días de (supuesta) calma, de escapadas largas y equipos de sprinters afilando el cuchillo. Porque las siete etapas iniciales, en las que no se ha subido ningún puerto superior de tercera categoría, han resultado tan extraordinarias como exhaustas.

Para saber más

Menos el pasado sábado en Lille, victoria al sprint de Jasper Philipsen, y en la siesta que se permitieron hacia Dunkerque (Tim Merlier), la nómina de ganadores ha sido de quilates: dos victorias de Pogacar, una de Van der Poel, otra de Ben Healy y la contrarreloj de Evenepoel en Caen. El amarillo se lo han repartido entre el propio Van der Poel y Pogacar, que sólo dos días desapareció de los 10 primeros puestos de la etapa. Es tal el despliegue que se presenta este sábado en la salida de Saint-Méen-le-Grand como líder de la general y de la regularidad... y a un solo punto de su compañero Tim Wellens en la montaña. El décimo en la general está ya a casi cuatro minutos, por ejemplo. Primoz Roglic se ha dejado 3:06, Enric Mas (que ayer se vio involucrado en la dura caída final) 4:35, Carlos Rodríguez 4:51, Ben O'Connor 8:10...

Casi todo son buenas noticias para Pogi, casi todo parece encaminado hacia su cuarto Tour (sin cumplir los 27 años), el segundo consecutivo. Pero, llegando al Muro de Bretaña, aproximándose a la segunda de las ascensiones a la icónica colina, el esloveno tuvo la peor noticia de lo que va de Tour. En una velocísima transición, Joao Almeida -quien, como el propio Mas y otros, marchaba innecesariamente atrás del pelotón-, su gran escudero, el hombre llamado a escoltarle en las etapas de montaña, en esas «maratones de los Alpes» donde Vingegaard «puede marcar la diferencia» (como avisa su compañero Jorgenson), el luso se vio involucrado en una espeluznante montonera. Pudo retomar la marcha y en meta se dejó más de 10 minutos. «No todo ha sido perfecto: Joao se está sometiendo a rayos X tras su caída. Por supuesto, es bonito ir de amarillo y ganar la etapa, pero como Tim [Wellens] me acaba de decir, era un lujo tener a Joao tan cerca en la general. También era una buena oportunidad para él, porque está en una gran forma física. Espero que no se haya roto nada y pueda continuar», se lamentaba Tadej tras el triunfo 101 de su carrera: en el arreón definitivo alcanzó una velocidad de 55 kilómetros por hora... con el viento en contra.

Después, las pruebas supusieron un alivio. El UAE Emirates descartó fracturas, pero el estado de Almeida, que sería sin duda uno de los grandes favoritos al podio de competir para otro equipo, era preocupante. En las imágenes de la llegada se le vio repleto de rasguños, sangre en las manos y cojeando. Tiene un fuerte golpe en las costillas (fractura costal izquierda sin complicaciones), aunque lo que más preocupaba era la mano.

Pogacar y Vingegaard, en el sprint del Muro de Bretaña.

Pogacar y Vingegaard, en el sprint del Muro de Bretaña.Tour de Francia

Si no hay nada raro, Pogacar llegará al lunes con 1:17 de ventaja sobre Vingegaard. Ese día, reservado habitualmente al descanso, coincide con la fiesta nacional francesa (16 de julio), así que el Tour ha preparado su propia fiesta. Una etapa nunca vista: entre Ennezat y Monte Dore, poco más de 160 kilómetros y hasta ocho puertos, casi todos de segunda categoría, para un desnivel acumulado de 4.400 metros. Como una jornada pirenaica o alpina. «Será duro, de mucho sufrimiento, con altas temperaturas y muchas subidas durante todo el día. Puede haber algunos movimientos... pero ya veremos», advertía Pogacar, con la mosca detrás de la oreja por la actitud que está teniendo estos días el equipo Visma Lease a Bike de Vingegaard y su «carrera extraña».

Parece una buena renta, pero el pasado confirma que se encuentra en las distancias normales que los dos han mantenido en los comienzos del Tour. Porque sólo la contrarreloj (1:05 a favor de Pogacar), marcó diferencias: el resto es gracias a las bonificaciones. En 2022, el esloveno llegó a le etapa 11 con 39 segundos a su favor, dilapidados en la recordada jornada del Granon. Un año después, en la quinta etapa gozaba de 11 segundos, pero Vingegaard le golpeó con 1:04 en Laruns. Y el año pasado, cuando Jonas acudía tras su fatal caída en la Itzulia, al Galibier, cuarta etapa, acudieron igualados y allí Pogi le distanció en 50 segundos.

Carreras en los pasillos de Wimbledon, el no anuncio de Novak Djokovic y la sorpresa de Carlos Alcaraz: “¡Guau! Nunca había visto esto tan lleno”

Actualizado Sábado, 12 julio 2025 - 00:26

Un anuncio de la organización provocó carreras de los periodistas en Wimbledon de la sala de prensa en la planta baja del edificio principal hasta la sala de conferencias cuatro plantas más arriba. «Djokovic, on his way», « Djokovic está de camino». Carlos Alcaraz tenía que comparecer ante los medios de comunicación justo al acabar la semifinal ante Jannik Sinner y Novak Djokovic, pero el serbio pidió adelantarse, no quiso ni pasar por el vestuario después de su derrota por 6-3, 6-3 y 6-4. La intuición decía que tanta prisa escondía algo extraño: ¿Anunciará que se retira?

Los sprints escaleras arriba con los ordenadores encendidos en una mano fueron cómicos, pero cuando todos los periodistas estaban colocados los altavoces rectificaron. «First, Alcaraz», «Primero, Alcaraz». Sin saber nada sobre el alboroto, el español apareció en el Media Theatre y su reacción fue genuina: «¡Guau!». «Nunca había visto esto tan lleno. Gracias, supongo», bromó y empezó a responder preguntas sobre su victoria ante Taylor Fritz por 6-4, 5-7, 6-3 y 7-6(6) y su pase a la final de este domingo (17.00 horas, Movistar+). Fueron pocas porque el ganador de 24 Grand Slam estaba esperando en el pasillo para anunciar... que continúa.

ADAM VAUGHANEFE

«No quiero acabar mi carrera en Wimbledon hoy. Espero volver aquí como mínimo una vez más», proclamó Djokovic, aunque al mismo tiempo aseguró que en las próximas semanas «revisará todo» a su alrededor para tener la opción de ganar otro grande. «El físico me está matando. Quiero jugar, pero el cuerpo no me responde. Quizá tengo mucho desgaste acumulado, quizá no puedo competir con el tanque de gasolina medio vacío. Por un lado siento que es duro estar sufriendo tantas lesiones en los partidos decisivos de los Grand Slam, pero por el otro debo pensar que he estado sano muchos años. Probablemente deba tomarlo simplemente como una adversidad y seguir adelante», valoró después de un partido en el que casi se resintió de la lesión de cadera sufrida en cuartos de final ante Flavio Cobolli.

«¡Novak, Novak, Novak!», le animaba el público londinense, con quien mantiene una relación tensa pese a sus siete títulos, pero no había manera. Sinner le aplaudía al finalizar el encuentro en reconocimiento de su esfuerzo y probablemente de su carrera. Por cortesía no hubo celebración del italiano, aunque en el tercer set Djokovic le sorprendió con un break temprano y tuvo que remontar un 0-3 adverso.

La delicadeza con Sinner

«Me esperaba otra cosa, me ha sorprendido más de su partido», admitió Alcaraz en su papel de espectador y añadió: «Ganar a Novak es muy difícil y hacerlo en tres sets es más difícil todavía. La actuación de Jannik ha tenido mérito porque no ha bajado el nivel. Es increíble lo que puede hacer una pista de tenis». En su comparecencia, antes de marcharse con los muchos familiares y amigos llegados este viernes desde Murcia, se congratuló por volverse a medir a Sinner en la final de un Grand Slam, restó importancia a lo ocurrido en Roland Garros y estiró sus valoraciones sobre el triunfo ante Fritz. Quizá pensaba que al hablar de lo ocurrido en París podía multiplicar la motivación del italiano. Lo más probable es que no quisiese hurgar en su herida.

GLYN KIRKAFP

«No he vuelto a ver la final de Roland Garros, sólo algunos puntos, algunos clips, pero no todo el partido. Creo que es el mejor partido que he jugado. A veces pienso en lo que pasó, en cómo pasó, en cómo Jannik me empujó a mi límite. Estoy seguro que aquí volverá a hacerlo. Es duro estar cinco horas y media sobre la pista, pero lo haré si es necesario», aseguró después de una semifinal más complicada de lo que pareció.

Alcaraz construyó una fortaleza con su servicio y desde ahí atacó en los momentos precisos. La paciencia es su nueva virtud, lo ha demostrado en los últimos días. Fritz concedía lo mínimo, pero ese mínimo era suficiente. La mayoría de sets avanzaron con el mismo guión. Juegos y más juegos sin intercambios, continuos saques y, de repente, una genialidad propia o un despiste ajeno llevaban al español al éxito. El mejor ejemplo fue la muerte súbita que cerró el duelo: dominó y fue dominado -del 1-4 al 6-4-, pero con sus mejores trucos, levantó dos bolas de set y se lanzó a por el triunfo. Al acabar le salió un grito, un grito poderoso, un grito para lo que viene el domingo.

Gareth Bale: “He amado el fútbol desde niño, pero ha estado bien salirme un poco. No lo echo de menos”

Actualizado Sábado, 12 julio 2025 - 00:26

Gareth Bale, ganador de cinco Ligas de Campeones con el Real Madrid, autor de un gol en la final de Lisboa y otro de chilena en la de Kiev, se alejó del fútbol tras su retirada en 2022, con 33 años, y ha vuelto ahora como comentarista del Mundial de clubes en DAZN. Un tiempo sin balón que, admite en una charla con EL MUNDO en Nueva York, "ha estado genial". El galés, en su primera entrevista en años con un medio español, se sienta a hablar de fútbol, de táctica, del calendario, del PSG, de Xabi Alonso y de su Madrid, del que sigue siendo fan.

¿Qué le está pareciendo el Mundial de clubes?
Creo que está siendo un gran torneo. Al principio la gente no estaba del todo segura sobre ello, pero ahora que estamos en las últimas fases se puede ver mucho más entusiasmo. Lo vimos en la semifinal entre el PSG y el Real Madrid, que fue un gran partido, y tenemos ahora una final muy interesante entre el PSG y el Chelsea.
Está usted comentando el torneo en DAZN. ¿Le gusta? ¿Se imaginaba esto cuando jugaba?
Lo estoy disfrutando. Creo que no soy un comentarista como tal, simplemente doy mi opinión. Y lo disfruto. Está bien volver un poco al fútbol después de varios años alejado y es una buena forma de hacerlo. Disfruto viendo los partidos y dando mis opiniones.
¿Echa de menos el fútbol?
Mmmm... No (risas). No lo echo de menos.
¿Todavía disfruta viéndolo?
Sí, sí. Disfruto viendo los grandes partidos. Por ejemplo, el partido entre el PSG y el Madrid o la final de la última Champions. Cosas así. He amado el fútbol desde que era un niño y eso es algo que nunca se ha ido, pero ha estado bien salirme un poco para verlo como un aficionado.
Como exfutbolista que da su opinión en la televisión, ¿intenta tener cuidado al hablar de los jugadores por cómo esas palabras puedan afectarles?
No. Siempre intento pensar en lo que a mí me gustaría que dijeran de mí si estuviera en el césped. Y además es que siempre hay razones por las que tú puedes cometer un error o por las que no estás jugando bien que la gente no conoce. Mucha gente hace comentarios en el momento pero no ven más allá, lo que puede estar pasando en casa, lo que el entrenador te pide que hagas o la táctica diferente que está utilizando el equipo y que nadie sabe. Siempre intento dar el beneficio de la duda y dar una razón por la que creo que no lo están haciendo bien. Intento no ser muy negativo porque mucha gente sí lo intenta sólo para tener un 'clickbait' y avanzar en su carrera profesional. Sólo intento dar una opinión honesta y proteger un poco a los jugadores.
¿Qué le pareció el 4-0 del PSG al Real Madrid?
Es un resultado amplio, pero creo que si el Madrid no hubiera cometido esos errores en el inicio el partido hubiera sido diferente. Sin esos errores que quizás en 99 de 100 partidos no cometen, hubiera sido diferente. Y una vez que estás 2-0 contra un gran equipo se hace complicado, tienes que cambiar el ritmo del partido y arriesgar más para remontar, lo que al final te lleva a perder. Ya era un partido difícil para el Madrid con 0-0, pero con 2-0 abajo lo fue todavía más. De todas formas, cuando estás en una eliminatoria creo que da igual perder 4-0 o 1-0, te vas a casa igual. Creo que hicieron lo lógico al intentar atacar más pero no funcionó.
El PSG parece el mejor equipo de Europa ahora mismo.
Creo que todo el mundo está disfrutando viendo al PSG. Tienen una manera muy interesante de jugar al fútbol con la presión tan alta, la intensidad y los jóvenes. No son superestrellas, son un equipo. Y son de lejos el mejor equipo de Europa ahora mismo. Si ganan el Mundial, serán el mejor equipo del mundo.
En este Mundial se está hablando mucho de la presión alta. ¿Cree que el fútbol ha cambiado? Que depende menos de las estrellas y más del entrenador y el equipo.
Sí. Creo que ahora depende más de lo que hagan los entrenadores que de las estrellas. Es más un juego de ajedrez. El deporte ha evolucionado, sin duda. Los entrenadores siempre han cambiado el juego. Creo que mi época fue Pep Guardiola el primero en cambiarlo realmente y ahora Luis Enrique quizás le ha dado un giro más a lo que él hacía. Ahora es un deporte diferente a lo que era y es todavía más un deporte de equipo.
Parece que ha empezado una era de dominio del PSG. ¿Ve al Madrid capaz de recuperarse?
Sí. Creo que lo que está haciendo el PSG está genial, están en un gran momento, pero nunca puedes dar por perdido al Madrid. Siempre van a ser peligrosos y siempre están a un paso de volver a ser un gran equipo. Creo que ahora, con Xabi Alonso al mando y dándole algo de tiempo, viendo lo que hizo en el Bayer Leverkusen, estoy seguro de que puede convertir al Madrid de nuevo en un equipo ganador. Por supuesto, yo soy aficionado del Madrid, así que espero que puedan ganar más la próxima temporada. Seguro que Xabi hará todo lo posible para que eso pase.
¿Veía a Xabi como entrenador cuando jugaron juntos?
Siempre lo pensé. Era un apasionado del fútbol y creo que en esta época necesitas ser un obseso del fútbol para ser entrenador, para vivir y respirar este deporte. Y él está en esa categoría. Puedes ver el gran trabajo que hizo en Leverkusen, ganó la liga contra el equipo que la había dominado tantos años. Fue un logro extraordinario con menos presupuesto. Ahí se vio lo gran entrenador que es. Estoy seguro que con el tiempo también lo demostrará en el Madrid.
¿Cree que el Madrid necesita ser un equipo y menos individualidades?
Sí, y estoy seguro que lo hará. Xabi sólo lleva en el equipo cuatro semanas y necesita tiempo. Después de ver lo que hizo en Leverkusen, seguro que intentará que las estrellas trabajen para el equipo a la vez que muestran su calidad individual.
Luka Modric ha jugado su último partido con el Madrid. Usted jugó con él en el Tottenham y en el Bernabéu. ¿Cuánto se ayudaron mutuamente?
Disfruté muchísimo jugando a su lado. Creo que es el futbolista con el que más partidos he disputado. Ha tenido una carrera increíble, pero todas las cosas buenas se acaban terminando y la edad te acaba pasando factura al final. Fue increíble jugar con él, nos elogiábamos mucho dentro del campo y creo que por eso jugábamos tan bien juntos.
Le pregunto por el calendario. ¿Hay demasiados partidos?
Sí. Hay demasiado fútbol. Desde el punto de vista de los jugadores, es un poco preocupante que no vayan a poder descansar. Veremos el impacto que tendrá en los jugadores, si habrá más lesiones o qué. Quizás tenga que pasar algo y mejorar el calendario, pero en este momento se gana tanto dinero con el fútbol que están creando más torneos y más partidos. Esperemos que las cosas se calmen un poco con el tiempo, que haya un calendario un poco mejor y que los jugadores tengan un poco más de tiempo para recuperarse y descansar. Ahora mismo es demasiado.

España roe el hueso de Italia y se cruzará con Suiza buscando la semifinal de la Eurocopa

Actualizado Viernes, 11 julio 2025 - 23:16

No hay muro que a España se le resista. Ni el que le plantó Italia en Berna, que obligó a la selección a bregar 90 minutos, ni el de lograr un pleno de victorias en fase de grupos de una Eurocopa, algo que nunca había conseguido. Tampoco se resistió a golear porque lo lleva en el ADN. Ahora espera en cuartos de final la anfitriona Suiza.

Había tenido partidos plácidos España en los que ni los sustos la habían desviado de su plan, pero las italianas fueron un enemigo complicado. Se empecinaron en cerrar todos los huecos porque Aitana, de vuelta al once tras la meningitis, avisó pronto de que, con pasillos al área, podría ser letal. Apareció en el minuto 2 para colarse hasta la línea de fondo y no lo volvió a hacer hasta el 26 con un disparo desde la frontal que, para esquivar el bosque azurri, intentó ajustar a la escuadra.

Había revolucionado Montse Tomé el equipo con seis cambios para demostrar su letanía de que tiene 23 jugadoras con hambre y, de paso, protegerse de sanciones en cuartos. No renunció a su pasillo de seguridad con Paredes, Patri Guijarro y Alexia, que fue el mayor faro de España, y tampoco a Mariona. Sin embargo, costó entrar en el duelo que las italianas necesitaban convertir en intenso. Debían puntuar para estar en cuartos y trataron de intimidar corriendo contras cada vez que España dudaba con la pelota.

En una de ellas, Linari estrelló su remate en el larguero. Ni tiempo tuvo la selección de sacudirse el pasmo porque de un saque de banda se vio con el marcador en contra. Descargó Piamonte en Caruso y su disparo lo despejó María Méndez, tocó en Mariona y quedó a los pies de Oliveira. Italia había dibujado el escenario que más le gusta y Alexia pedía calma a sus compañeras. Habían pasado solo diez minutos. Con control, España aceleró el partido y volvió a volcarse en el área italiana. Piso área Athenea desde la orilla derecha, le tiró una pared a Alexia que se la devolvió de tacón para que igualara el marcador. Ese era el camino y tan claro se veía que el seleccionador se arremangó en un gesto que sus jugadoras entendieron.

Italia apretó los dientes porque el punto le colocaba en la fase eliminatoria y buscó que España solo pudiera intentarlo desde lejos. Probó Patri, con todos los caminos cerrados, desde la medialuna, como Aitana. No aparecía la chispa pese a las rupturas de Salma a la espalda de las centrales. No lograban hacer daño por los costados a un equipo que era puro orden Su único recurso era ganar duelos y correr. En uno de ellos, al filo del descanso, Cantore logró poner un centro que Irene Paredes, en un escorzo, despejó con la mano. El VAR avisó a la colegiada rumana Demetriscu pero salvó a Nanclares de enfrentarse a un penalti porque la jugada partió de fuera de juego.

Las italianas, mirando de reojo el Portugal-Bélgica, volvieron de los vestuarios con una intensidad que rebajó de plumazo Patri Guijarro. Athenea, ahora sí, arrancó, se cruzó toda la frontal y su disparo, sin ángulo, lo despejó Lenzini a los pies de la mediocentro mallorquina para batir a la guardameta Giuliani.

Mientras Andrea Soncin buscaba la pólvora de Girelli, Tomé mandó al campo a Vicky para que, si las italianas deshacían su muro, ella se aprovechara. Y lo hizo, convirtiéndose en una aliada de Alexia. Pero antes Nanclares tuvo que volar y sacar una mano que atajó un cañonazo de Cantore. Otra carrera sin premio cuando a su equipo ya no le quedaba aire. Eso dio alas a España.

Con más espacio asomaron Mariona y Alexia se desmelenó encadenando ocasiones. La más clara se la regaló Vicky para un disparo cómodo que cruzó en exceso. Como si quisiera redimirla, Aitana golpeó de rosca buscando el poste y obligando a Giuliani, con molestias desde la primera parte, a evitar el tercero. Ese lo tuvo María Méndez en un cabezazo a saque de esquina. Se lamentó más aún de no haberlo conseguido cuando Paredes sacó bajo palos un remate desesperado de Serturini. La guinda la tenía reservada Esther, a pase, cómo no, de Alexia.

El viento provoca un plante de jugadores y obliga a suspender la primera jornada en Valderrama

El viento provoca un plante de jugadores y obliga a suspender la primera jornada en Valderrama

Actualizado Viernes, 11 julio 2025 - 21:38

El viento fue el principal protagonista de la primera jornada del LIV Golf Andalucía que se está disputando en el Real Club de Golf de Valderrama, hasta tal punto que el juego tuvo que ser suspendido. La ronda se reanudará a las ocho de la mañana de este sábado. Está previsto que la segunda jornada comience a partir de las 10.

Las fuertes rachas convirtieron el ya de por sí complicado recorrido gaditano en todo un infierno y fueron varios los jugadores que se plantaron ante la organización alegando la imposibilidad de competir en el popular campo, con azotes de viento que llegaron a superar los 53 kilómetros por hora. Con unos greenes rapidísimos cerca de 13 pies en el stimpmeter, incluso la organización tomó una decisión muy pocas veces vista en un campo de golf, al tener que regar el green del hoyo 11 a mitad de vuelta, ante las quejas de algunos jugadores. Brooks Koepka fue el más vehemente. Esta circunstancia se ha dado muy pocas veces y cuestiona de manera discutible el balance de los jugadores que hasta ese momento habían disputado ese green en condiciones más complicadas.

Cinco supervivientes

Hasta la suspensión, cinco jugadores eran los únicos supervivientes con rondas bajo el par: Talor Gooch, Lee Westwood, Cameron Smith, Joaquin Niemann y Branden Grace. Todos terminaron provisionalmente compartiendo el primer puesto con -1.

Por detrás de ellos se han colocado al par del campo el estadounidense Bryson DeChambeau y el español Jon Rahm, que busca su primera victoria del año en el LIV y en el campo de Valderrama, donde habitualmente no ha tenido demasiadas buenas actuaciones. Mientras, ya por encima del par del campo terminaron Sergio García, decimoctavo con +2, Josele Ballester, trigésimoprimero con +3, David Puig, trigésimo noveno con +4 y Luis Masaveu, que esta semana juega con los RangeGoats, 55º con cinco sobre el par del campo.

En la clasificación por equipos y tras esta jornada suspendida por el viento, los Smash de Brooks Koepka son líderes con +5, empatados con los Crushers de Bryson DeChambeau y los Legion XIII de Jon Rahm.

Sinner niega más gloria a un maltrecho Djokovic y se reencontrará con Alcaraz en la final de Wimbledon

Actualizado Viernes, 11 julio 2025 - 19:54

A Novak Djokovic le persigue la sombra del ocaso. Como les ocurrió a Roger Federer y Rafa Nadal en sus últimos torneos, todavía es capaz de derrotar a muchos rivales, no en vano ha llegado a las semifinales de los tres Grand Slam de este año, pero su propio cuerpo no le deja ir más allá. Si en el Open de Australia sufrió un desgarro muscular en la pierna izquierda que no le permitió discutir con Alexander Zverev; este viernes en Wimbledon una lesión en la cadera le mermó ante Jannik Sinner.

Desde el primer juego, el serbio se movió de manera extraña por la pista central y la competición se resintió. Con su saque todavía aguantaba, pero Sinner dominaba a su gusto cada intercambio desde el fondo de la pista. Al final el marcador reflejó 6-3, 6-3 y 6-4 después de una hora y 53 minutos de juego. "¡Novak, Novak, Novak!", le animaba el público londinense, con quien mantiene una relación tensa pese a sus siete títulos, pero no había manera. ¿Fue su último partido sobre la hierba del All England Club? Sólo el tiempo lo sabe.

TOLGA AKMENEFE

Sinner le aplaudía al finalizar el encuentro en reconocimiento a su carrera. No hubo una gran celebración del italiano, aunque en el tercer set Djokovic le sorprendió con un break temprano y tuvo que remontar un 0-3 adverso. Quizá hubiera sido descortés. En todo caso por fin disputará su primera final de Wimbledon, su quinta en un Grand Slam.

En su contra, que el rival será nuevamente Carlos Alcarazy entre ambos existe un abismo anímico desde la remontada en la final de Roland Garros. A su favor, el escaso desgaste sufrido en el camino. En todo el torneo, el italiano nunca ha jugado más de tres sets. Ante Luca Nardi en primera ronda, Aleksandar Vukic en segunda, Pedro Martínez en tercera y Ben Shelton en cuartos de final, Sinner venció por la vía rápida y en octavos de final, ante Grigor Dimitrov, también se benefició de su retirada. Los dos sets que perdió contra el búlgaro, que lo tenía contra las cuerdas, pueden notarse en su confianza, pero más duro será superar el recuerdo de lo ocurrido en París.

Alcaraz, tan superior a Fritz, tan superior a todos

Actualizado Viernes, 11 julio 2025 - 19:10

Todo un lujo ver a Carlos Alcaraz en directo en la Central del All England Club. He podido constatar el poder cautivador del jugador español, su capacidad para conectar con el público gracias a un tenis diferente y ganador que le dota de un especial atractivo. Aquí, en Londres, fui testigo privilegiada del enorme valor de su victoria frente a Taylor Fritz, no sólo por alcanzar su tercera final consecutiva de Wimbledon sino por la plasmación de sus cualidades ante un gran sacador, al que es complicado leer el servicio y que ofrece poco ritmo.

Pero hasta en esa faceta, en la única que podría suponérsele por debajo de su rival, fue mejor Alcaraz, certero, hábil e inteligente con los saques al cuerpo de un gigante entre cuyas virtudes no destaca la movilidad. Se nota cómo trabaja este golpe medular sobre la hierba, cómo también se afana en hacerse fuerte con el segundo servicio.

Fortaleza, sí. La que demostró también en un desempate donde levantó dos pelotas que le hubieran conducido al quinto parcial. El desenlace en cuatro sets responde más a la realidad de un partido donde, como en cuantos le precedieron en este torneo, me atrevería a decir como en cuantos ha disputado a lo largo de los últimos meses, desde la victoria en Roma, se mostró muy superior.

La hierba explicita tus fortalezas y tus debilidades. No puedes engañar a la superficie. Cada vez que el punto alcanzaba un cierto grado de sofisticación caía del lado de Alcaraz, porque atesora más recursos, porque tiene más soluciones. Más que Fritz y más que el resto de los jugadores del circuito. El estadounidense sólo se sentía cómodo con un juego simple, directo, sin entrar en complicaciones.

Con tan sólo 22 años, el hombre que buscará este domingo su sexto título del Grand Slam se mueve con las certezas de todo un veterano, de un auténtico especialista. Serio, solvente, autónomo, sin necesidad de volver demasiado la vista hacia su rincón, sabe enfrentar el peso de las situaciones, la dimensión de un torneo como éste, en el que has de estar muy atento porque todo puede decidirse en un par de detalles imprevistos. Sabe también exhibir una valentía congénita, a la que jamás renuncia.

Alcaraz explota su paciencia para derrotar a Fritz y jugará su tercera final de Wimbledon

Actualizado Viernes, 11 julio 2025 - 17:33

En la tensión del tie-break definitivo, Carlos Alcaraz se arrebata con un "¡Vamos!" y enfrente suyo, justo encima del marcador grande de la pista central de Wimbledon, se levantan sincronizadas hasta cuatro filas de espectadores. Está en primera línea su equipo, como deben, en la segunda aplaude su tío abuelo José Manuel, como siempre, pero ya han llegado de El Palmar sus tíos, sus primos y sus muchísimos amigos de toda la vida. Ya es una tradición. En semifinales de un Grand Slam aterrizan una veintena de allegados a Alcaraz para vivir, para disfrutar, para celebrar. Como ocurre en París, venir a Londres antes no tendría sentido porque la grandeza está asegurada; una derrota no es una opción, la única incertidumbre está en la final.

Será Jannik Sinner o será Novak Djokovic, lo discutirán de inmediato, pero Alcaraz estará frente a uno de ellos, se sabe desde hace meses, cuando familiares y amigos ya pudieron reservar vuelos y hoteles. En los últimos tres años, el español ha instalado en Wimbledon la rutina de su éxito, el torneo es aquello que ocurre mientras encadena victorias. Ya van 20 seguidas, la última este viernes en semifinales ante Taylor Fritz por 6-4, 5-7, 6-3 y 7-6(6) en dos horas y 48 minutos de juego.

Fritz juega como sabe

En la previa, dejó dicho Fritz que jugando como sabe "nadie puede hacer demasiado". Y tenía razón. Sólo olvidaba a Alcaraz. Fritz jugó como sabe, con su saque como arma más poderosa -19 ‘aces, ahí es nada- y ese revés cruzado tan vertiginoso, incluso encontró la manera de acelerar su derecha. Pero esta vez no fue suficiente. Poco se podrá reprochar después de un partido en el que hizo 44 ‘winners’ y apenas cometió 24 errores no forzados.

Kirsty WigglesworthAP

Como ya había ocurrido en octavos de final ante Andrey Rublev y en cuartos de final ante Cameron Norrie, Alcaraz construyó una fortaleza con su servicio -88% de juegos ganados con su primero- y desde ahí atacó en los momentos precisos. Fritz concedía lo mínimo, pero ese mínimo era suficiente. En hierba, incluso los mejores requieren de mucha paciencia y por eso a mayoría de sets avanzaron con el mismo guion. Juegos y juegos sin intercambios, saques puros sin cortar y, de repente, una genialidad propia o un despiste ajeno llevaban al español al éxito. El mejor ejemplo fue la muerte súbita que cerró el duelo. Dominó y fue dominado -del 1-4 al 6-4-, pero con sus mejores golpes, rozando las líneas, inventando en la red, levantó dos bolas de set y se lanzó a por el triunfo.

El único momento de duda

Igualmente le quedaba el quinto set, donde raramente falla. De hecho, el éxito de Alcaraz sólo estuvo en duda un rato. Hasta el segundo set, corría hacia la victoria en línea recta, pero en ese momento algo ajeno ocurrió. En las gradas inferiores de la pista central, las únicas expuestas al sol, los aficionados empezaron a caer mareados. Ahora reclamaba ayuda un espectador, que regresó a los 10 minutos. Ahora avisaban del vahído de una aficionada de edad avanzada que fue evacuada en camilla y ya no volvió. El partido fue detenido en dos ocasiones y los protagonistas cambiaron su gesto.

Alcaraz, concentradísimo en todo momento, se relajó un poco y Fritz perdió el miedo de los minutos iniciales. Por culpa de un par de deslices -incluida una doble falta- el español entregó sus únicas dos únicas bolas de break de todo el partido y acabó perdiendo su ventaja. El numeroso grupo de familiares y amigos suyos que acababa de llegar a Londres se estremeció un momento. Pero el susto duró poco.