De Paquito Fernández Ochoa a Oriol Cardona: 54 años de diferencia entre dos pioneros

De Paquito Fernández Ochoa a Oriol Cardona: 54 años de diferencia entre dos pioneros

Le hubiera encantado abrazar a Oriol Cardona. La foto no tendría precio. Paquito Fernández Ochoa cumpliría el próximo miércoles 76 años. Han tenido que transcurrir 54 para que otro español sea campeón olímpico en unos Juegos de Invierno. Mucho tiempo, demasiado, y, además, contar con la cooperación de una modalidad nueva en el programa. Si no, imposible. Oriol Cardona ya es otro de nuestros insignes pioneros. Y lo es por partida doble: por terminar primero en una disciplina novedosa entre nosotros y porque esta disciplina es, como él, debutante en unos Juegos. Oriol también se ha convertido en un pionero internacional.

Ha partido de cero. O de un mundo desconocido para el gran público. Con toda probabilidad, para el público, a secas. Antes de Paquito, la gente no era ajena, o no completamente, a la presencia del esquí en el panorama deportivo nacional. Los interesados sabían de su existencia. También los indiferentes, porque no eran del todo ignorantes ante el hecho de que el esquí ocupaba un espacio en las informaciones periodísticas.

Paquito tuvo en España algunos precursores que abrieron un camino que nuestro campeón en 1972 completó para superarlos y hacer historia. Antes de Paquito y con Paquito, que se estrenó olímpicamente en Grenoble68 antes de ganar en Sapporo72, todos estos nombres representaron a España en los Juegos de Invierno, desde los celebrados en Saint Moritz en 1948: José y Luis Arias, Thomas Moravitz, José Vila, Juan Armiñán, Juan Poll, Ramón Blanco, Francisco Viladomat, Luis Moliné, Jaime Talens, Manuel García Morán, Luis Sánchez, Luis Viu, Juan Garriga, Javier Masana, Jorge Rodríguez, Francisco Prat, Aurelio García, Luciano del Cacho, Antonio Campaña y Carlos Adsera.

Oriol Cardona, durante la final de este jueves.

Oriol Cardona, durante la final de este jueves.AFP

Oriol no ha tenido a nadie en quién mirarse en tales alturas, aunque en Cataluña existe una cierta tradición en este deporte. A diferencia de Paquito, era favorito desde su condición de campeón del mundo. Paquito fue una sorpresa. La sorpresa, en el caso de Oriol, habría sido que no hubiese ganado. Si existen milagros en el deporte español, éste es uno de ellos. Y no porque Oriol sea fruto de una inopinada y favorable concatenación de circunstancias gozosamente imprevistas, sino por todo lo contrario: porque no ha necesitado de «ayudas divinas», de factores inexplicables o ilógicos para alcanzar la cima. Su oro no es el producto de la alquimia, el de la manipulación de elementos dispares. Es el de la naturaleza. No hay química falsificadora en los quilates. Hay física pura, sin procesos mixtificadores de probetas y alambiques.

Su medalla, de máximo valor, debe ser unida, junto a la también suprema de Paquito, a la plateada de Queralt Castellet en halfpipe, en Pekín2022. Y a las broncíneas de Blanca Fernández Ochoa, en la misma prueba que su hermano, en eslalon, en Albertville1992, Javier Fernández en patinaje artístico y Regino Hernández en snowboard, ambas en Pyeongchang2018. Y ahora, Ana Alonso en, también, esquí de montaña.

Después de Paquito, el esquí alpino español no se quedó huérfano de nombres en, aparte de los Juegos, la Copa del Mundo. Todos femeninos. Blanca ganó cuatro pruebas (tres eslalons y un gigante). María José Rienda, seis gigantes. Y Carolina Ruiz, un descenso. Fueron buenos tiempos.

No sabemos qué ocurrirá entre nosotros a partir de ahora con el esquí de montaña y, por afinidad, con otras modalidades invernales. Es de desear que toda esta popularidad promocional nacida del oro produzca un interés entre los jóvenes que desemboque en un aumento de practicantes. Ojalá este oro sea sólido y no se derrita, como la nieve, al llegar el verano.

Los detalles que dieron las medallas, de las escaleras de Cardona a las pieles de Alonso: "No me lo podía creer"

Los detalles que dieron las medallas, de las escaleras de Cardona a las pieles de Alonso: “No me lo podía creer”

Cuenta Joan Cardona que en casa tienen una tradición cada vez que su hijo pequeño Oriol logra una medalla. En la cena, reunidos todos, debe sacar el metal de donde lo tenga escondido, mostrarlo y recibir un aplauso de los suyos. No es vanidad ni chulería. Es todo lo contrario. Si fuera por Cardona guardaría todos sus oros y pasaría a otra cosa: no los mostraría ni a los suyos. Por eso deben recordarle que hay que celebrar los logros y recibir halagos cuando los merece.

«Con estas cosas es un poco frío», reconocía este jueves su padre, presente en la estación de esquí de Stelvio, y lo mismo aseguran sus amigos, entre ellos Kilian Jornet: «Es muy tímido, muy introspectivo. Se queda mucho para él». Después de ganar el oro en la carrera al sprint de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, ese carácter quedó a la vista. A falta de tres curvas para llegar a la meta, echó un vistazo atrás, confirmó que ni el ruso Nikita Filippov -plata- ni el francés Thibault Anselmet -bronce- le atrapaban y levantó los brazos. Fue lo máximo que se concedió. El festejo se quedó ahí. Como mucho hubo besos para sus padres y para su pareja, la actriz Amaia Aberasturi, pero ya está.

Preguntado por EL MUNDO, aseguró que ni tan siquiera se permitiría un postre por el oro, ni un tiramisú, ni un helado, porque todavía no ha acabado el trabajo. Este sábado, en el relevo mixto (13.30 horas), él y Ana Alonso, también medallista, deben regresar al podio. «Queremos estar centrados hasta el relevo. No celebraremos nada, no haremos nada fuera de lo normal», decía Cardona, que dejó una imagen icónica para la historia del deporte español. En plena subida, con las pulsaciones ya disparadas, se puso a saltar las escaleras de dos en dos mientras sus rivales se resbalaban y caían escalones abajo a su estela. Ahí se decidió su victoria.

John LocherAP

Las condiciones para la final no eran las mejores en los Alpes italianos, donde todas las competiciones se realizaron bajo una intensa nevada, pero «era lo que había». «Yo prefiero sol, como todos los españoles, pero en peores plazas hemos toreado», aseguraba el campeón olímpico, que pasa sus vacaciones en la playa y reconocía su orgullo pese a su calma: «Cuando he girado la última curva y he visto toda la grada ha sido un momento de felicidad enorme, nunca había sido tan feliz. Es un oro para España, que ya era hora, pero también para mi familia, mis amigos y mi equipo».

"Fui totalmente dependiente"

A su lado durante toda la ceremonia posterior a las finales, Ana Alonso trataba de igualar su tranquilidad, con el relevo mixto como objetivo compartido, pero en su caso se intuía la emoción a flor de piel por el bronce obtenido. Cinco meses atrás estaba tirada en una carretera de Granada después de haber sido embestida por un todoterreno y este juevesestaba en la gloria, en la mismísima gloria.

«Vengo de meses muy duros. Además de la rotura en la rodilla tenía lesiones en el hombro y en el tobillo, así que durante varias semanas fui totalmente dependiente. Me tenían que ayudar para cocinar, hasta para ducharme. En noviembre pensaba que era una locura, que tenía que dejarlo, pero no quería que llegaran los Juegos y pensar que no lo había intentado todo», contaba Alonso, que como Cardona aún no había reflexionado sobre cómo el éxito les cambiará la vida: «Lo que tenga que venir, vendrá. Lo recibiremos con los brazos abiertos».

GUILLAUME HORCAJUELOEFE

De 31 años los dos, tanto a Cardona como a Alonso la inclusión del esquí de montaña en los Juegos Olímpicos les pilló algo tarde, pero la aprovecharon al máximo. Horas después del logro de su vida ya hablaban de seguir incluso más allá del relevo mixto: de llegar a los Juegos Olímpicos de los Alpes 2030, de no parar ya nunca más.

Si en la final de Cardona las escaleras fueron decisivas, el momento de Alonso fue la última transición. Llegó cuarta arriba del todo de la subida, allí donde se cambian las fijaciones y se quitan las pieles de foca para empezar la bajada, pero salía tercera. Por detrás de la suiza Marianne Fatton y la francesa Emily Harrop, en la última transición la francesa Margot Ravinel se hizo un lío y le entregó el tercer puesto. «No me podía creer que fuera tercera, he tenido que mirar varias veces atrás», reconocía Alonso al acabar un día de gloria para el deporte español.

El enfado de Alcaraz en su camino hacia las semifinales del torneo de Doha: "Las reglas ATP son una mierda"

El enfado de Alcaraz en su camino hacia las semifinales del torneo de Doha: “Las reglas ATP son una mierda”

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El tenista español Carlos Alcaraz ha cedido por primera vez un set en el torneo y tuvo que completar una remontada para superar en tres sets al ruso Karen Khachanov (6-7(3), 6-4 y 6-3) y situarse, por primera vez, en las semifinales del torneo de Doha.

"Déjame ganar una vez", ha pedido en la red el ruso, campeón en 2024 al español con el que perdió por sexta vez en otros tantos cara a cara. Sin embargo, por segunda vez, tal y como sucedió en el Masters 1000 de Roma del pasado año, en el último partido entre ambos, Khachanov logró hacerse con un set. Pero sólo el australiano Alex de Miñaur y el griego Stefanos Tsitsipas tienen un parcial en contra tan rotundo (6-0) como ahora el moscovita.

El número uno del mundo logró su décima victoria seguida en lo que va de 2026. Aún no ha perdido partido alguno en lo que va de curso el campeón del Abierto de Australia que, después de dos horas y 28 minutos, ganó de nuevo al subcampeón olímpico en Tokio 2021.

Ahora aguarda Alcaraz, que ha mejorado en la presente edición su mejor registro en Doha, fijado en los cuartos de final en los que se estancó el pasado año, superado por el checo Jiri Lehecka, a otro ruso, Andrey Rublev, ganador vigente y también en el 2020 que en su partido superó al griego Stefanos Tsitsipas por 6-3 y 7-6 (2).

La final número 46 en el circuito en lo que va de carrera de Alcaraz necesitó de un ejercicio de paciencia y contundencia ante un rival que mostró más resistencia que los anteriores. Exigió más a Alcaraz que evitó que su rival ganara por primera vez en su carrera a un número uno del mundo. Pero el murciano no pierde un partido en pista dura al aire libre desde el belga David Goffin en el Masters 1000 de Miami del año pasado.

Se dejó un set Carlos Alcaraz aunque pudo ganar todas las mangas. En el primero, el que perdió, tuvo punto de set pero Khachanov, aún fresco, sin el cansancio que mostró al final, lo salvó.

El ganador de siete Grand Slams superó cada contratiempo con el que se encontró en el parcial inicial. En el séptimo, por ejemplo, pudo hacer rotura el ruso pero el español sacó su mejor tenis.

Amonestación y malestar de Alcaraz

Carlos Alcaraz se dejó el primer set del torneo, pero firmó una de las acciones más brillantes cuando llegó a una dejada casi imposible y después culminó el punto con una volea de espaldas. Salvó un break pero para su sorpresa, la juez de silla, la croata Marija Cicak le amonestó por falta de tiempo.

"Las reglas ATP son una mierda", le dijo Alcaraz a la balcánica que le explicó: "Paré el tiempo cuando fuiste a por la toalla y luego le volví a dar. No puedo hacer otra cosa".

Alcaraz no disimuló su malestar. El partido siguió, cada uno mantuvo su juego y con 6-5, al resto, el español tuvo punto de set. No lo aprovechó y la resolución fue al desempate, donde Khachanov mostró su superioridad.

Le tocó remar al murciano que mantuvo su nivel mientras poco a poco Khachanov empezó a flojear. Rompió Alcaraz en el quinto juego del segundo, 3-2, 4-2. Amarró la manga por 6-4 y el choque se fue al tercero.

El ruso carecía ya de la frescura de entonces y Alcaraz, por derribo, se hizo con el juego. Lo ganó al resto, después de casi dos horas y media y por 6-3.

Una semifinal más para el murciano, en puertas de una nueva final. Diez victorias seguidas y con Rublev en el horizonte. Séptimo duelo entre ambos, con dos triunfos para el ruso y cuatro, entre ellos los tres más recientes, para el español.

Ni Ricky ni la maldición, el Valencia de Jean Montero ni se inmuta y ya está en semifinales

Ni Ricky ni la maldición, el Valencia de Jean Montero ni se inmuta y ya está en semifinales

Contra maldiciones (desde 2002 ningún anfitrión triunfa...), nada mejor que el descaro, el talento callejero, el flow dominicano. Jean Montero desafía la presión imaginando que aún juega en su barrio de Santo Domingo, las calles donde el baloncesto es también una vía de escape. Ante su liderazgo y ante un Valencia Basket decidido a reinar en esta Copa que se inaugura en el Roig Arena, que vuelve a la ciudad del Turia 23 años después, sucumbió el Asisa Joventut (95-84).

Ni el influjo de Ricky -qué lujazo- que meditaba un rato antes del comienzo del duelo, como si visualizara con ojos cerrados aquel pasado, aquel niño de 17 años que alzó el trofeo de verdinegro en Vitoria 2008. O el que antes de dar el gran salto a la NBA lo conquistó dos veces más de azulgrana. Feliz Ricky, feliz el baloncesto.

Hace 10 días, la Penya derrotó al Valencia en el Olimpic. Al ese equipo redondo de Pedro Martínez que ya no sorprende si no que asusta en la mismísima Euroliga. Que parte de favorito en la Copa, mirando a los ojos sin complejos a Madrid y Barça. Entonces fue un 10-2 de salida, que recordaba Dani Miret clave para el desarrollo del duelo después. Algo parecido esta vez, cuando al 5-0 inicial respondió el Joventut con un aluvión, un parcial de 2-13 con ese alero que tira tan raro como efectivo, Cameron Hunt, inabordable.

Pero no cundió el pánico. El Valencia derrota por erosión. Por seguir a lo suyo, juego rápido, triples, carreras y rebote ofensivo. Entre primer y segundo cuarto, un parcial de 10-0 que trastabilló a los catalanes. Empezaban a no encontrar respuesta, porque el intercambio de golpes con este Valencia es condena. Otro arreón justo antes del descanso dejó heridos a los de Miret. Montero era ya un demonio que se empezaba a gustar (46-34, con 15 puntos del dominicano).

El Joventut se llegó a ver 17 abajo a la vuelta de vestuarios y, sin embargo, contra todo pronóstico, resucitó. Mostró coraje y relució su experiencia. La de tipos como Tomic, Hanga o el propio Rubio. Montero se enredó en batallitas con Vives y perdió algo de ritmo. Quedaban nueve minutos y los de Miret, que últimamente andaban con el acierto del revés, estaban a tres puntos a base de triples (69-66).

Ricky Rubio, durante el partido ante el Valencia.

Ricky Rubio, durante el partido ante el Valencia.Kai ForsterlingEFE

Pero al Valencia, a este Valencia, al pimpampum no le gana casi nadie. En el momento de la verdad, los triples como lluvia fina en el Roig Arena, dos de Pradilla (solidísimo, como siempre), Badio... Y otra vez la ventaja y un Joventut que moría lentamente. Fue el propio Papi Badio el que puso el remate, ya sin aliento el Joventut, digno, pero corto en el Roig Arena.

Oriol Cardona y Ana Alonso prometen más gloria: "Hasta el sábado no pensamos celebrar nada"

Oriol Cardona y Ana Alonso prometen más gloria: “Hasta el sábado no pensamos celebrar nada”

Recién salidos de los vestuarios, preparados para marcharse al hotel, Oriol Cardona y Ana Alonso atendieron a los medios de comunicación españoles como lo que ya son: campeón olímpico y medallista olímpica. En la estación de esquí de Stelvio, sede del esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, la celebración fue tranquila, más emotiva que exaltada. Por un lado, su carácter: reservados ambos, incluso tímidos. Por el otro, su objetivo: el sábado afrontan la carrera de relevos y son los máximos favoritos para el oro.

"Los franceses querrán la revancha, pero el chute de hoy nos dará alas en el relevo", reconocía Cardona, que ya tiene el palmarés completo: Juegos Olímpicos, Mundial, Europeo y Copa del Mundo. En los últimos años había estado tan concentrado en esta cita, tan entregado a ella, que no había querido pensar en lo que vendría después. "No había pensado en qué pasaría más allá de la carrera, en lo que significa, en lo que representa. Es un orgullo llevar un oro a casa después de tanto tiempo", señalaba, en referencia al último campeón olímpico español en invierno, Paquito Fernández Ochoa, en Sapporo 1972.

La euforia, en cualquier caso, tendrá que esperar. "Hasta el sábado debemos estar concentrados, no celebraremos nada, no haremos nada fuera de lo normal", añadía Cardona, que descartó cualquier tipo de festejo, ni siquiera un pequeño capricho después de la cena. La misma disciplina que mostró durante la final, donde no se concedió ni un respiro hasta la última curva. Fue entonces cuando echó la vista atrás, comprobó que ni el ruso Nikita Filippov ni el francés Thibault Anselment podían alcanzarle y se dejó llevar por la emoción.

Antes de ese momento cumbre, dejó la imagen de los Juegos: él subiendo las escaleras de dos en dos mientras todos sus rivales resbalaban por detrás. Puro dominio. "Ahí es donde me he sentido más fuerte. En los rombos me quedé un poco encerrado, pero sabía que en las escaleras podría apretar y lo he dado todo", analizaba el campeón.

Para saber más

Las lágrimas de Alonso

Cardona llevaba años entregado en cuerpo y alma a este sueño. Ya lo tenía. Ya lo era. "De alguna manera me he quitado un peso de encima", admitió, consciente de la presión histórica que había cargado sobre sus hombros: nunca antes un español había llegado como favorito a unos Juegos de invierno, con todos los focos apuntándole. Cumplió más que de sobra.

Su templanza tenía réplica en Alonso, aunque en la esquiadora se leía una emoción más visible. Su bronce no era solo un bronce: era el final de cinco meses de sufrimiento desde que una furgoneta la atropelló cerca de Granada. Más allá de unas lágrimas en la meta, no exteriorizó demasiado lo que sentía por dentro, pero se podía intuir.

"He pasado momentos bastante duros. Además de la rodilla, tenía lesiones en el hombro y el tobillo y era totalmente dependiente: no podía cocinar, no podía ni ducharme. Sin toda la gente que me ha ayudado no hubiera salido adelante. En noviembre pensaba todos los días en dejarlo", confesaba tras un logro que, en cualquier caso, solo debe ser el primero. El sábado, tanto Cardona como Alonso quieren más.

¿Quién es Oriol Cardona, el nuevo campeón olímpico? Pianista aficionado, el carnet de camión, pinitos como modelo y la influencia de su padre Joan

¿Quién es Oriol Cardona, el nuevo campeón olímpico? Pianista aficionado, el carnet de camión, pinitos como modelo y la influencia de su padre Joan

"Sólo sé tocar tres canciones", contaba Oriol Cardona a EL MUNDO meses antes de proclamarse campeón de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, cuando también reconocía que no sabe leer una partitura y que aprendió viendo tutoriales de Youtube. El piano, qué tranquilidad. En su habitación, dentro del humilde apartamento de Font-Romeu en el que vive, el esquiador de montaña colocó un teclado para olvidarse de la presión. "Me ayuda mucho a calmarme, a estar concentrado en otra cosa que no sea esquí", explicaba entonces con su propio método de relajación.

Desde que en 2021 el Comité Olímpico Internacional (COI) introdujo el esquí de montaña como modalidad olímpica, Cardona sabía que estaba ante su gran oportunidad. Antes, según cuentan sus allegados, nunca se lo había llegado a creer del todo. Hijo de uno de los pioneros del esquí de montaña en los Pirineos catalanes, Joan Cardona, y hermano pequeño de todo un subcampeón del mundo por equipos, Nil Cardona, en su juventud había sufrido por la obligación de igualar los resultados de sus mayores. En las carreras de montaña, el deporte al que más se dedicó en sus inicios, ganó carreras importantes en Catalunya como la Olla De Nuria y llegó a ser quinto en Zegama, pero siempre estaba a un paso del profesionalismo.

Cardona, durante los Juegos Olímpicos.

Cardona, durante los Juegos Olímpicos.FABRICE COFFRINIAFP

Corredor en verano, esquiador en invierno, estudió la licenciatura en Ciencias de la actividad física y el deporte en la Université Perpignan y un máster de entrenamiento en altitud, pero lo tuvo que compaginar con algunos empleos para ganarse la vida. Por ejemplo, trabajó como ayudante de los bomberos forestales, se sacó el carnet para conducir camiones e incluso hizo pinitos como modelo. Pero en cuanto el COI elevó el estatus del esquí de montaña, Cardona se centró al completo en conseguir el oro.

Su vida de ermitaño

Nacido en Bañolas en 1994, Cardona empezó en el atletismo en el club local junto a la mediofondista olímpica Esther Guerrero, pero pronto se fue a la montaña para seguir los pasos de su padre. Con Jornet como ídolo y amigo, pues había sido compañero de equipo de su hermano Nil, primero lo intentó en el trail running y luego ya se centró en el esquí de montaña.

Para eso, hace cinco años se fue a vivir a Font Romeu, a los Pirineos franceses, junto a otros esquiadores como Ot Ferrer, también finalista olímpico este jueves. Allí hay nieve para aburrir y prácticamente salen por la puerta con los esquís ya puestos. Tienen el gimnasio, la pista y el resto de las instalaciones del CAR de Font Romeu, donde también comen y cenan. Solo les falta un poco de entretenimiento. "Somos ermitaños total", confesaba Ferrer a EL MUNDO. Ahora esa vida ya tiene una recompensa. Cardona ya puede creérselo. Quizá ahora le sobre confianza para ser pianista profesional.

Ana Alonso, bronce en los Juegos Olímpicos de invierno cinco meses después de romperse la rodilla

Ana Alonso, bronce en los Juegos Olímpicos de invierno cinco meses después de romperse la rodilla

Cinco meses atrás, Ana Alonso estaba malherida en el asfalto de una carretera cerca de Granada, en las faldas de las montañas de Sierra Nevada que la vieron crecer y ahora ya es medallista olímpica. Este jueves la española se colgó el bronce en la prueba sprint del esquí de montaña de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina en una historia de superación como pocas se han visto en el deporte español. La sexta medalla de la historia de España sobre nieve y hielo, pero qué medalla.

"Sólo daba las gracias por estar viva", explicaba sobre su grave accidente el 24 de septiembre en el cruce de Granada a Quéntar, cuando el conductor de un todoterreno se cegó por el sol y la embistió mientras entrenaba en bicicleta. Su rodilla izquierda quedó hecha añicos -rotura del ligamento cruzado anterior y del ligamento lateral interno-, pero eso no le hizo renunciar a los Juegos. Tenía dos caminos: operarse y perderse a la cita. O seguir un tratamiento conservador, arriesgarse e intentar estar. Escogió el segundo camino.

A los pocos días ya hacía ejercicios de fuerza con un armatoste en la rodilla para mantenerse en pie y poco después empezó a correr en la cinta antigravitatoria. Este año reapareció en la Copa del Mundo con una rodillera como protección. Y a los Juegos Olímpicos llegaba descartada. Con unas cicatrices tan recientes era imposible que consiguiera medalla. O no. Lo hizo.

De 31 años, veterana para su disciplina, en la final de este jueves demostró que la gloria ya no se le iba a escapar. Lo difícil para ella había sido llegar a la línea de salida, después sólo le quedaba disfrutar. Con inteligencia se colocó detrás de las dos grandes favoritas, la suiza Marianne Fatton y la francesa Emily Harrop, y dejó que le marcaran el ritmo. Intentar superarlas le hubiera valido el podio; seguirlas era lo que había que hacer. Después de los rombos, en las transiciones y las escaleras, estaba junto a las otras aspirantes, la alemana Tatjana Paller y la italiana Giulia Murada, y su tranquilidad le entregó el tercer puesto.

"Me miraban como si estuviera loca"

«La verdad es que no tengo palabras; estoy muy emocionada», comentó Alonso, en meta, a los micrófonos de Televisión Española. «Muchas gracias a toda la gente que estuvo conmigo todos estos meses porque fue muy duro. Siempre mantuve que quería venir a los Juegos y luchar por el oro en el relevo mixto y la medalla al esprint, y me miraban como si estuviera loca pero aquí está», enfatizó la esquiadora de montaña.

De Granada, Ana Alonso empezó a esquiar por su padre, Gerardo Alonso, 'Yeti', guardia del refugio Félix Méndez de Sierra Nevada, aunque tristemente él nunca la vio competir en la montaña. Alonso todavía se dedicaba al esquí de fondo en 2010 cuando un desprendimiento de rocas acabó con la vida de su progenitor. "No me llegó a ver competir en esquí de montaña, no pudo enseñarme y eso que él había dado muchas clases. Es una pena, la verdad. Fue después de su accidente cuando empecé. Me consuela que sus amigos fueron quienes me enseñaron así que, de alguna manera, sí pude cerrar el círculo", contaba en conversación con EL MUNDO hace un año, cuando ya se intuían sus opciones olímpicas.

Oriol Cardona se cuelga el oro olímpico en Milán-Cortina y rompe 54 años de sequía de España

Oriol Cardona se cuelga el oro olímpico en Milán-Cortina y rompe 54 años de sequía de España

En boca de los mayores sonaba a leyenda, un bonito cuento imposible: un español, campeón olímpico en invierno. Lo fue Paquito Fernández Ochoa en esquí alpino hace 54 años, pero pocos recuerdan ya su descenso. Los jóvenes -llamemos jóvenes a cuarentones- no tenían ni una gesta sobre la nieve que celebrar como propia. Pues bien, ya la tienen. Oriol Cardona se colgó este jueves el oro en la prueba sprint de esquí de montaña de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina y actualizó la historia.

España puede -vaya si puede- ganar también bajo el frío, sólo necesita invertir, trabajar, creérselo. Cardona es ya un referente y si le ayudan quienes deben ayudarle puede ser un ídolo, el motor del cambio. Él ha hecho su parte.

En la final de este jueves, se trastabilló en la salida y dos de sus rivales, los suizos Arno Lietha y JonKistler, salieron a romper la carrera, pero mantuvo la calma. Detrás de ellos alcanzó los rombos, esperó su momento y éste llegó en la escaleras. De escalón en escalón se colocó en cabeza, se abalanzó hacia el oro. Por detrás, el francés Thibaut Anselmet, su máximo rival, se peleaba con el ruso Nikita Filippov y se abría hueco. Era campeón, ya era campeón. En la bajada no necesitó arriesgar mientras Filippov se hacía con la plata, Anselmet con el bronce y Ot Ferrer, el otro español en liza, terminaba quinto. Cardona, exultante en meta, gritaba.

"Ha habido mucho trabajo detrás, ya me lo he quitado de encima. Ha ido perfectísimo, me encontraba súper bien en la subida, y al llegar a meta, ¡uf!, vaya sensanción", comenta al terminar en Televisión Española.Ya tenía en las manos todo por lo que había soñado en los últimos años.

Una gran apuesta por el éxito

El esquí de montaña es una modalidad nueva en los Juegos Olímpicos con mucha historia detrás. En los Alpes hay competiciones como el trofeo Mezzalama que pronto cumplirá su centenario, aunque el formato es muy distinto. Travesías de entre 40 y 45 kilómetros que incluyen fuertes ascensos hasta los 4.000 metros de altitud y exigen mucha resistencia. La distancia olímpica es otra cosa. Cardona se hizo de oro en apenas 705 metros con apenas 65 metros de desnivel positivo.

Por el medio, rombos, escaleras, transiciones, y un esfuerzo explosivo, de sólo dos minutos y medio. Un invento del Comité Olímpico Internacional que trajo mucha polémica, pero que no quedó más remedio que aceptar. El ya campeón venía de las carreras de auténtica montaña, tuvo que cambiarlo todo y adaptarse. Lo hizo.

Cardona, durante los Juegos Olímpicos.

Cardona, durante los Juegos Olímpicos.GUILLAUME HORCAJUELOEFE

Hce cinco años se fue a vivir a Font Romeu, a los Pirineos franceses y creó un equipo de lujo, un Dream Team, a su alrededor. Con la ayuda de la Federación española y la catalana y de unos cuantos patrocinadores, como Dynafit, se sumergió en una vida de ermitaño en las montañas -dormir, esquiar, comer y volver a dormir- con los consejos de hasta tres entrenadores. Contrató a Andrés Arroyo, al que conocía del trail running, para que le hiciera la planificación, a Víctor López para que estudiara sus datos y a un tal Kilian Jornet, mito entre los mitos en la montaña, para que ejerciera de coach.

El sábado, a por otro oro

Antes ya era bueno, de hecho en 2021 ya había sido subcampeón del mundo de velocidad, pero la apuesta por Milán-Cortina lo hizo imbatible. Dominó el pasado Europeo, el pasado Mundial, la pasada Copa del Mundo y, al final, este jueves.los Juegos Olímpicos.

A sus 31 años, veterano para su disciplina, aún tiene margen para llegar a los Juegos Olímpicos de los Alpes Franceses 2030, pero antes tiene otra cita. El sábado, en el relevo mixto, se juntará con la también medallista Ana Alonso para intentar regresar al podio. Los dos completarán una prueba sprint al completo y sus opciones son muchas. El único país que logró dos oros

El Real Madrid aporta a la UEFA todas las pruebas sobre presunto insulto racista a Vinicius

El Real Madrid aporta a la UEFA todas las pruebas sobre presunto insulto racista a Vinicius

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El Real Madrid confirmó que ha aportado este jueves a la UEFA todas las pruebas disponibles sobre los incidentes ocurridos el pasado día 17 en el partido de la Liga de Campeones Benfica-Real Madrid (0-1) y los presuntos insultos racistas proferidos hacia el brasileño Vinicius Júnior por parte del argentino Gianluca Prestianni.

"Nuestro club ha colaborado de manera activa con la investigación abierta por UEFA tras los inaceptables episodios de racismo vividos durante dicho partido", señaló la entidad en un comunicado.

En el mismo "agradece el respaldo unánime, el apoyo y el cariño que ha recibido" su jugador Vinicius Júnior "desde todos los ámbitos del fútbol mundial".

"El Real Madrid seguirá trabajando, en colaboración con todas las instituciones, para erradicar el racismo, la violencia y el odio en el deporte y en la sociedad", añadió la entidad, que ha recabado imágenes de aficionados que realizaron gestos simulando un mono en la grada del estadio Da Luz en Lisboa.

La UEFA investiga los hechos, ocurridos en el partido de ida del play-off de La Liga de Campeones, y ayer designó un inspector de ética y disciplina para llevar a cabo el procedimiento, tras las acusaciones hechas por jugadores del Real Madrid por posible comportamiento discriminatorio del argentino Gianluca Prestianni.

Los incidentes se iniciaron poco después de que Vinicius marcara y celebrara con un baile, junto al banderín de córner, el único tanto del partido, en el minuto 49, y denunciara posteriormente un insulto racista por parte de Prestianni, que se había tapado la boca con la camiseta para decirle algo.

El árbitro francés François Letexier aplicó el protocolo anti racismo y el partido, en el que hubo lanzamiento de objetos desde la grada al campo, estuvo detenido durante unos ocho minutos tras el amago hecho por Vinicius y otros jugadores blancos como Kylian Mbappé de abandonar el campo, en medio de las crispación de los futbolistas de uno y otro equipo.

La decisión de Letexier siguió la normativa de la UEFA al no haber escuchado ni el ni ningún miembro del equipo arbitral el supuesto insulto. De haberlo hecho el infractor debería haber visto la tarjeta roja, de acuerdo a las reglas del juego de la (IFAB) International Football Board (regla 12).

"Lo que he visto es muy claro, el número 25 ha dicho cinco veces a Vini que eres un mono. Cada uno da su opinión pero nosotros damos la información y todos tenemos que ir en la misma dirección. No se puede aceptar este tipo de actitud. Es maravilloso jugar la Champions pero dar este tipo de imagen es terrible para el fútbol mundial", denunció Mbappé, al lado de Vinicius en el momento del suceso.

Gianluca Prestianni negó después en redes sociales haber dirigido "insultos racistas" a Vinicius y denunció haber recibido amenazas de jugadores del Real Madrid.

"En ningún momento dirigí insultos racistas al jugador Vinicius Junior, quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado. Jamas fui racista con nadie", escribió.

Por su parte Vinicius aseguró que "los racistas son, ante todo, cobardes" y "necesitan ponerse la camiseta en la boca para demostrar lo débiles que son".

"Pero tienen, a su lado, la protección de otros que, teóricamente, tienen la obligación de castigar. Nada de lo que ocurrió hoy es novedad en mi vida ni en la de mi familia. Recibí tarjeta amarilla por celebrar un gol. Aún sin entender el porqué de eso. Por otro lado, apenas un protocolo mal ejecutado y que no sirvió de nada. No me gusta aparecer en situaciones como esta, más aún después de una gran victoria y cuando los titulares deberían ser sobre el Real Madrid, pero es necesario", sentenció.

El Benfica, a su vez, apoyó al extremo argentino Gianluca Prestianni. El club denunció una "campaña de difamación" contra él y aseguró que "afronta con total espíritu de colaboración, transparencia, apertura y sentido de la claridad las medidas anunciadas por la UEFA" sobre la investigación de los hechos.

Un estadio de pesadilla, un Julián de vuelta y deberes para el Metropolitano: "Nuestra gente va a morir por nosotros"

Un estadio de pesadilla, un Julián de vuelta y deberes para el Metropolitano: “Nuestra gente va a morir por nosotros”

Luis Aragonés fue el primero que perdió en el Jan Breydel Stadium como inquilino del banquillo del Atlético en 1978. Fue un 2-0 en los cuartos de final de la Champions, entorno habitual de encuentro entre belgas y rojiblancos. En el 92, el Sabio de Hortaleza volvió a caer 2-1, pero esta vez fue en la Recopa. Simeone no ha podido cambiar la tradición del Atlético aunque de sus tres encuentros en territorio belga sólo ha logrado una derrota y dos empates, como el de ayer. "A todos los equipos que han pasado por acá, salvo el Arsenal, les han competido muy bien, siempre ha logrado estar con ventaja", concedió el Cholo .

Son sólo pilares de cemento. Muros grises de brutalismo belga con más mito que historia. Apenas tiene 50 años este recinto que nació como Olympia y terminó con el nombre del héroe local de la Batalla de las Espuelas de Oro. Jan Breydel expulsó a los franceses en el siglo XIV y sigue negando la victoria a los rojiblancos en el XXI. "Ellos juegan bien, es un equipo dinámico, el que más intensidad tiene en la Champions", explicó el argentino.

Y eso que las cosas comenzaron de cine con un Julián Álvarez con un aire nuevo. Ese que da el retorno de la confianza. Ese que tenía en su gesto cuando cogió el balón tras esperar dos minutos como el VAR señalaba penalti por manos de Seys. Zambombazo arriba y gol. Dos tantos en sus dos últimos duelos como titular. Pero pese a su ventaja, y a conseguir dos veces más estar por delante, el Atlético naufragó. "Hoy nos faltó contundencia defensiva", apuntó el técnico.

Y es que los rojiblancos han concedido ya 18 goles en la máxima competición continental, los mismos que en la liga 2014/2015. No han conseguido mantener la portería a cero en ningún partido y lo cierto es que el equipo no gana como visitante en una eliminatoria de Champions desde 2022.

Todo queda para un Metropolitano que siempre fue un fortín hasta que el Bodo lo conquistó para frustrar las escasas opciones rojiblancas para el top-8. "Sabemos lo que es el Metropolitano. El Atlético es el gran favorito, pero nosotros podemos jugar al fútbol", admitió Ivan Leko, técnico del Brujas.

No obstante, el serbio confirmó que su equipo jugó ante un conjunto rojiblanco que "tiene más fortalezas que debilidades" y mantuvo el favoritismo del Atlético para clasificarse para los octavos de una Champions en los que se encontrarían con el Tottenham o el Liverpool, según el sorteo del 27 de febrero.

La fuerza del Metropolitano

Los jugadores del Atlético sí confían en la fuerza de jugar como local. Molina y Pubill quisieron resaltar la importancia del Metropolitano para la vuelta. "Será clave. Nuestra gente va a morir por nosotros", admitió el central catalán mientras que el argentino habla de "espectáculo" en Madrid.

Lo cierto es que el catalán sigue mostrando un nivel impresionante pese a haber encajado hoy tres goles en contra. No ha perdido un duelo y a Simeone le alegra el desempeño de un jugador que le costó casi cuatro meses de mili el tener continuidad. "Necesitamos jugadores que tomen decisiones. Me pone contento y bienvenido su momento", concedió a su pupilo.