La celebración de Sinner: el abrazo de Singlinde, la apuesta con su entrenador y un “¿Debo llamarla alteza?” con Kate Middleton

Actualizado Lunes, 14 julio 2025 - 16:40

Jannik Sinner celebró su primer Wimbledon con un abrazo de su madre Siglinde. ¿Qué más se necesita? Lejos del éxtasis y muy lejos del ánimo de revancha, en cuanto derrotó a Carlos Alcaraz, el italiano se entregó a la liturgia del Grand Slam londinense sin permitirse ni un exceso: habló un buen rato con las autoridades, exhibió el trofeo al público en el balcón del club y bailó en la tradicional cena con la campeona, Iga Swiatek. Nada más, nada menos.

Tan educado es, tan comedido, que lo primero que hizo al bajar de las gradas para festejar con los suyos, fue preguntar por el protocolo. "¿Debo llamarla su alteza real?", cuestionó en la misma pista a Denise Parnell, responsable de los árbitros del torneos, antes de saludar a Kate Middleton, princesa y seguidora del tenis.

El tabloide Mirror publicaba ayer un detallado análisis de sus expresiones corporales durante la final y concluía que había mostrado "signos de genuino deleite y un poco de asombro". Qué cosas. El caso es que a Sinner le bastó con el amor de su familia, por primera vez al completo en una final de Grand Slam. Al contrario que en Roland Garros, su padre Hanspeter se había podido pedir el día libre en el Refugio Fondovalle que regenta en los Alpes y su hermano Marco no tenía un Gran Premio de Fórmula 1 al que asistir. "Sólo está aquí porque este fin de semana no hay carreras", bromeó Sinner.

Horas más tarde, en sala de prensa, el ya ganador de cuatro grandes volvió a exhibir su mesura. La remontada de Alcaraz en París dolió, lo contrario sería ilógico, pero la revancha no conllevó una explosión de sentimientos. "Para mi es muy emocionante, aunque nunca lloro. Sólo mi gente y yo sabemos lo que he pasado dentro y fuera de la pista, ha sido difícil. Desde aquella final intenté esforzarme mucho más en los entrenamientos, aunque a veces me costaba mentalmente. Creo que eso me ayudó mucho: dejar de pensar y simplemente entrenar", confesó Sinner quizá en su momento más expresivo, cuando más dejó ver qué siente realmente. El resto de sus respuestas fueron correctas, prudentes, mesuradas, si acaso volvió a entreabrir la puerta de su mente al nombrar a sus entrenadores.

La apuesta con su entrenador

Porque para Sinner su equipo es alegría y, al mismo tiempo, su máxima preocupación. El año pasado un despiste conjunto de su preparador físico y su fisioterapeuta de siempre, Umberto Ferrara y Giacomo Naldi, le costó un positivo por dopaje y una inhabilitación por tres meses y este año también ha tenido lío. Después de la final de Roland Garros, los profesionales que contrató para sustituir a Ferrara y Naldi, Marco Panichi y Ulises Badio, hablaron más de la cuenta con la prensa, revelaron sus lágrimas en los vestuarios de la Philippe Chatrier, y Sinner también los despidió. En Wimbledon de hecho sólo tuvo la compañía de sus dos entrenadores, Darren Cahill y Simone Vagnozzi.

Hace meses su padre Hanspeter contó una anécdota suya de la infancia. En Sesto, donde creció, Sinner jugaba al fútbol 7 y en un partido metió un golazo: partió desde su propio campo, regateó a dos rivales, encaró al portero y la clavó en la portería. Todos le felicitaron, por supuesto, pero de regreso a casa su padre le abroncó por no haber jugado con sus compañeros.

Montañero, esquiador, escalador, Hanspeter valoraba más el compañerismo que el éxito. Por eso para Sinner es esencial encontrar a alguien de su plena confianza y por eso le cuesta aceptar que uno de sus dos entrenadores, Darren Cahill, se quiera retirar al final de temporada. A sus 59 años, ex tenista y ex técnico de Lleyton Hewitt o André Agassi, ha pedido ya la jubilación. Pero Sinner todavía le necesita.

"Antes de la final le he dicho que si ganaba podía decidir él si me retiro o no así que ahora mi futuro está en sus manos", reveló Cahill más elocuente que su pupilo. Con cuidado para no explicar interioridades, el técnico dejó muchos piropos para Sinner -"Después de la final de París nos demostró su fortaleza mental, yo no hubiese podido hacer lo que hizo"- y descubrió hasta que punto la rivalidad con Alcaraz es importante para él: "Diría que Jannik es la persona que ha visto más partidos de Carlos. Le fascina su tenis y la evolución que está trayendo al juego. Nos aprieta mucho para asegurarse que él crece al mismo ritmo que Carlos. La rivalidad es real, muy real, está ahí y espero que así siga en los próximos 10 o 12 años".

La preocupación por Esther y el momento feliz de Jana: “Hace tres años salía del quirófano de operarme el cruzado”

Actualizado Lunes, 14 julio 2025 - 13:23

España empieza a preparar el duelo de cuartos de final ante Suiza con una mueca de preocupación y una sonrisa. En alerta ha puesto Esther González, máxima goleadora de la competición que no participó en el entrenamiento de este lunes, y el optimismo Jana Fernández, que vive su primera Eurocopa con entusiasmo después de haber olvidado una lesión de cruzado con 20 años que puso en riesgo su carrera.

Esther ha saltado al césped del Juan Antonio Samaranch para los estiramientos previos a la sesión, pero no ha participado. Se ha dirigido a Montse Tomé para señalarle que tenía una molestias musculares en la zona del aductor de la ingle derecha. La expectativa es que remita en los próximos días. "Sólo sabemos que es una molestia", desveló Jana.

Hay tiempo para recuperarla, para las jugadoras casi demasiado. "No es como una mini pretemporada porque nuestras piernas están cansadas. El trabajo es progresivo, pero estamos deseando que lleguen los cuartos", aseguró la jugadora, que debuta en una gran competición. "Estoy muy contenta, en el momento muy feliz de mi vida. Hace tres años salía del quirófano de operarme del cruzado y, lo hablaba con Alexia, es un sueño estar aquí. Lo guardo todo en la retina porque son cosas que quizá no se vuelvan a repetir", aseguró.

"Cuando vi la convocatoria, llamé a mis padres y empecé a llorar. Si no se ha vivido no se puede entender, porque conlleva mucho en lo emocional. Hace tres años era impensable estar aquí y l valoro mucho", confesó Jana, que está convencida del potencial de la selección. "Soy súper creyente en lo que puede hacer este equipo, en la confianza que tenemos. Si demostramos lo buenas que somos, pocos rivales serán superiores. Aunque a veces no se puede hacer el mejor fútbol", advirtió.

Jana, junto a Vicky López, en el entrenamiento de este lunes.

Jana, junto a Vicky López, en el entrenamiento de este lunes.ANA ESCOBAREFE

A la vista, Suiza y los 12 goles en los dos enfrentamientos que tuvieron en la fase de grupos de Nations League de hace dos años. "Es un partido nuevo. El pasado no existe. Se clasificaron para cuartos con un gol en los últimos minutos, pero tienen jugadoras de mucha calidad. Sabemos de su potencia y lo duras que van a ser en ciertos aspectos. Vamos a intentar llevar el partido a lo que nos gusta a nosotras: tocar y crear ocasiones", sentenció.

La atleta Sara Alonso sufre un percance en un entrenamiento en la montaña y dice adiós a la temporada: "Llámame, por favor, me ha atacado una vaca"

La atleta Sara Alonso sufre un percance en un entrenamiento en la montaña y dice adiós a la temporada: “Llámame, por favor, me ha atacado una vaca”

Actualizado Lunes, 14 julio 2025 - 09:31

La campeona de España de carreras de montaña en 2022 Sara Alonso ha sufrido este fin de semana un grave percance mientras entrenaba en el campo. La atleta ha sido atacada por una vaca, que le ha provocado una fractura en una costilla, según ha informado la vasca en sus redes sociales.

Alonso se encuetra hospitalizada a la espera de realizarse más pruebas pero el ataque del animal ha arruinado lo que le quedaba de temporada. "Agur a FontoRomeu, Sierre Zinal y sobre todo al objetivo más grande del año UTMB Mont Blanc. Espero que la recuperación sea rápida y al menos pueda seguir con la idea de correr el mundial y la final de la Golden Trail Series", ha expresado en un mensaje en Instagram.

La corredora de montaña ha publicado incluso el audio que envió a un conocido tras el percance. "Llámame, por favor, me ha atacado una vaca", se la escucha decir en el mensaje.

También ha relatado lo que para ella ha sido "una de las situaciones de más terror" por las que ha tenido que pasar. "En un momento pensaba que seguiría corneándome hasta que me matara", ha confesado.

"Aunque parezca una puta broma es la mayor pesadilla que podría tener hoy. Estoy destrozada totalmente, tengo traumatismos por mi cuerpo y lo peor de todo me ha fracturado la sexta costilla por completo", ha explicado.

Luis Enrique asegura que quería "separar a los jugadores" en la tangana del Chelsea - PSG: "Soy tonto. Me empuja, le toco y se tira..."

Luis Enrique asegura que quería “separar a los jugadores” en la tangana del Chelsea – PSG: “Soy tonto. Me empuja, le toco y se tira…”

La final del Mundial de clubes tuvo de todo: goles, una sorpresa en el ganador final, una pelea en los últimos minutos del duelo con Luis Enrique como protagonistas e incluso a Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, de pie en el podio, impasible al lado de Reece James justo cuando el capitán del Chelsea se disponía a levantar la copa del mundo.

"No sabía que iba a estar con nosotros al levantar el trofeo y me sentí un poco confundido", admitió en rueda de prensa Cole Palmer, MVP de la final tras anotar dos goles y dar el pase del tercero, obra de Joao Pedro. La cara del mediapunta del Chelsea en el altar del centro del campo, con el mandatario norteamericano delante, era un poema. "¿Qué está haciendo? ¿Por qué?", le repetía a Reece James sobre la presencia de Trump, que le tapaba en la imagen. El presidente se retiró del primer plano una vez que James levantó el trofeo y los 'blues' pudieron acercarse todavía más al primer plano.

Trump y Palmer fueron la nota cómica de un último tramo de final con bastante polémica. La expulsión de Joao Neves por tirar del pelo a Cucurella y la desesperación del PSG por no conseguir acercarse en el marcador derivó en unos minutos finales de guerra: patadas, agarrones, golpes... Y tras el pitido del árbitro, una tangana que obligó a los dos entrenadores, Luis Enrique y Enzo Maresca, a saltar al campo a tratar de detener a sus futbolistas, muy enfadados unos con otros.

Donnarumma, Nuno Mendes, Joao Pedro y Colwill fueron los más encendidos de ambos equipos, y el delantero brasileño del Chelsea terminó enfrentándose con Luis Enrique. El técnico español se acercó a él y a Donnarumma, que estaban discutiendo, y tras varios agarrones terminó propinándole un manotazo al joven atacante de 23 años, que acabó en el suelo.

Después de unos segundos y tras la intervención de Maresca, que empujó a sus futbolistas hacia uno de los fondos del campo, la tangana finalizó. Ambos equipos esperaron durante 25 minutos en el césped a que Trump bajara desde el palco y el pulso se enfrió, con Luis Enrique dando su versión de los hechos a sus ayudantes. "Soy tonto, está así parado, me empuja, le toco y se tira", les explicó, según captaron las cámaras de DAZN.

Más tarde, en rueda de prensa, el asturiano, sin pedir disculpas, reflexionaba todavía más por la acción. "Voy a hablar en castellano para expresarme mejor", le pidió al periodista francés. "Al final del partido hay una situación totalmente evitable por parte de todos. Mi objetivo y mi intención, como siempre, es intentar separar a los jugadores para que no haya más problemas. Es una situación evitable, hay mucha tensión, mucha presión, y a partir de ahí hay una serie de empujones por parte de mucha gente que debemos intentar evitar entre todos. No debería volver a ocurrir. Mi intención, como siempre, es evitar que cualquier situación vaya a mayores", explicó ante los medios.

Ante la insistencia de los medios, el español recalcó que "he visto a Maresca recibir empujones y nuestra intención es separar jugadores". "Yo ya sé qué momentos de tensión hay ahí y es una situación que deberíamos evitar. Creo que no es lo mejor. No debo añadir nada más", concluyó sobre el tema, aunque sí quiso dejar claro que "aquí no hay perdedores".

"Un subcampeón, que es diferente. Perdedor es el que se rinde, el que no se levanta. Aquí, en el deporte de alto nivel no hay perdedores", aseguró, y centró sus comentarios en "los que me conocen". "Se sabe en los momentos delicados quién está a tu lado y quién no. Yo desde pequeñito, puedo caer mejor o peor, pero tengo la suerte de caer muy bien a todas las personas que me conocen. No sé si estoy siendo demasiado egocéntrico, pero lo digo, no pasa nada", declaró.

Al-Khelaifi: "El entrenador más caballeroso"

A unos metros, Maresca y Joao Pedro trataban de no centrar el foco en la acción de Luis Enrique y sí en la victoria de su equipo. "Cuando el árbitro pitó fui a saludar a Luis, vi que se montó algo pero no sé lo que pasó", explicó el entrenador italiano. "El final es lo normal en un gran partido, dos equipos que quieren ganar y pasan estas cosas", dijo el delantero brasileño.

Quien sí tuvo palabras para Luis Enrique fue Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG, que quiso salir a defender a su técnico y apareció en zona mixta antes que cualquier de sus futbolistas. El catarí elogió "la caballerosidad" del asturiano en una temporada "excepcional" para el equipo, que ha levantado liga, copa y Champions. "Creo que tenemos al entrenador más disciplinado y caballeroso del mundo. Nunca hará nada en contra de nadie. Y luego conocemos a los jugadores, lo ataca antes, él intentó separar a los jugadores y él le empuja. Creo que hay que tener respeto por el entrenador", comentó sobre el lance entre Joao Pedro y Luis Enrique.

Posible sanción

La acción podría tener consecuencias para Luis Enrique dependiendo de la decisión de FIFA. Las tarjetas amarillas y rojas quedan en nada cuando el torneo llega a su fin, pero la organización de Infantino puede imponer castigos por tiempo en el caso de las agresiones. La FIFA estudiará las imágenes y determinará si castiga o no al asturiano, que volverá a dirigir al equipo el próximo 13 de agosto en la Supercopa de Europa contra el Tottenham.

En su momento, Jose Mourinho fue sancionado con dos partidos por meter el dedo en el ojo a Tito Vilanova durante un clásico disputado en el Camp Nou. Y José María Giménez, central del Atlético, fue sancionado por FIFA con tres partidos tras los incidentes entre los jugadores de la selección de Uruguay y los aficionados colombianos tras la disputa de un encuentro entre ambos combinados nacionales.

Sinner, rigor, aplicación y método: "Si ve que te hace daño con una jugada, la repite sin descanso"

Sinner, rigor, aplicación y método: “Si ve que te hace daño con una jugada, la repite sin descanso”

Un adjetivo se impone sobre cualquier otro a la hora de dibujar el estilo de Jannik Sinner, quien, tras ganar en dos ocasiones el Abierto de Australia, imponerse el último otoño en el Abierto de Estados Unidos y perder de modo algo traumático la final del pasado Roland Garros, se redimió ayer en Wimbledon ante Carlos Alcaraz, el mismo adversario de hace poco más de un mes, para conquistar su cuarto título del Grand Slam.

Ese adjetivo es «robótico».

"Alcaraz inventa, varía, diversifica. Sinner es más predecible, pero también cuenta con un nivel altísimo, como ha demostrado después de estar tres meses sin jugar. Exhibe estabilidad, concentración, seguridad y regularidad", dice en conversación telefónica con este periódico Juan Bautista Avendaño, ex jugador, doble campeón de la Copa Davis como integrante del equipo de capitanes de España y ahora director técnico de la Federación Madrileña de Tenis, en cuya descripción del indiscutible potencial del campeón de San Cándido también aparece la analogía con un "robot".

"Al igual que Carlos, también marca una línea muy superior con respecto a todos los demás", apunta Emilio Sánchez Vicario, ex número 7 del mundo y campeón de la Copa Davis 2008 como capitán de España. Su escáner señala condicionantes geográficos. "Viene de los Alpes italianos, es casi medio alemán. Es súper metódico. Si ve que te hace daño sacando abierto en el lado de la ventaja lo va a repetir las veces que haga falta, y así puede jugar los dos o tres primeros tiros a una velocidad superior. Ha ampliado su repertorios gracias a la influencia de Carlitos; ahora cierra más jugadas en la red".

Lejos de la escuela italiana

Nacido en San Cándido, un pequeño pueblo situado en Los Dolomitas, en la frontera entre Italia y Austria, Sinner se sale del estereotipo del tenista italiano, al que se le presupone genio e improvisación. Nada que ver, por ejemplo, con Fabio Fognini, que a sus 38 años, llevó a los cinco sets a Alcaraz en primera ronda de este Wimbledon.

"No suele perder con quien no toca", comenta Tati Rascón, hoy presidente de la Federación Madrileña de Tenis y en su etapa de jugador caracterizado por su juego de saque y volea. "Es riguroso y ordenado. Mantiene un nivel alto de intensidad a lo largo de todo el año. Alcaraz tiene más altibajos, pero también transmite y divierte más".

Rigor, aplicación y método mediante, Sinner se ha convertido en el primer italiano que gana Wimbledon y ha puesto fin a una sangría de cinco derrotas consecutivas ante Alcaraz, con quien litiga por todo en una ya consolidada rivalidad.

"Perder una final del Grand Slam como la de Roland Garros, con tres puntos de partido, aunque fueran al resto y no dependiera plenamente de él, duele mucho. Las rivalidades se alimentan del equilibrio, como sucedió, yendo bastante atrás, entre Borg y McEnroe. La batalla entre ellos se va a dilatar en el tiempo", dice Sánchez Vicario.

Otra velocidad

"Ahora mismo el tenis está en manos de estos dos jugadores. Me sorprendió que Djokovic planteara tanta oposición en las semifinales de Roland Garros. Alcaraz y Sinner juegan a otra velocidad y pertenecen a otra generación", comenta Avendaño.

Son ya 13 partidos entre ambos, con cinco triunfos del italiano, que venía de perder dos veces en Roland Garros, además de en Roma, Pekín e Indian Wells. Había que retroceder a las semifinales de 2023 en la capital china para encontrar su última victoria frente a Alcaraz.

"Tras los tres match points perdidos en París, demostró fortaleza y actitud, recuperó un saque en el quinto set y peleó hasta el final. Ya entonces, dejó claro que tiene bastantes vidas", concluye Sánchez Vicario.

Las herramientas ‘invisibles’ para el éxito de España: un asistente de viajes, un ‘maitre’ en las comidas y las mismas máquinas de recuperación que Topuria

Actualizado Domingo, 13 julio 2025 - 23:43

Hay dos frases que repiten como una letanía todas las jugadoras de la selección española. Una es «ahora podemos pensar 100% en fútbol» y la otra «no hemos tenido que pedir nada. Tenemos todo lo necesario». Y es que todo ha cambiado a su alrededor en esta Eurocopa de Suiza. El rendimiento de España, fulgurante en este arranque de competición, viene precedido de un éxito invisible consecuencia del Se acabó que comenzaron a pronunciar justo después de la Eurocopa de Inglaterra en 2022, pero cuyo grito resonó en todo el mundo después del beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso.

La RFEF estaba en el foco y las jugadoras, ya con la estrella de campeonas del mundo en el pecho, rompieron un largo tiempo de silencio y lo explicaron todo. «El fútbol femenino no ha estado en la lista de prioridades de la RFEF desde hace años», resumió Alexia Putellas el 21 de septiembre en una sala de prensa de Gotemburgo antes de enfrentarse a Suecia y tras aquella tensa concentración en Oliva. «Preparando la clasificación de la Euro, el día antes de un partido teníamos que coger un avión a las tres de la mañana. Un desgaste que no es normal en deportistas de élite. Las rivales iban en avión y nosotras nos chupábamos seis horas de autobús», explicaba.

Apenas dos días antes, la RFEF las había sacado de Las Rozas para enviarlas a un hotel con campos de entrenamiento sin luz artificial. Un recuerdo vago que España ha superado hoy.

a cinco minutos en coche del hotel

Su campo base está en Lausana, a orillas del lago Leman, y su hotel, el Royal Savoy, es uno de los más reconocidos del país, lujo cinco estrellas, donde se alojó la Reina Victoria Eugenia en el exilio. Las jugadoras disponen de un moderno edificio anexo para ellas, con vistas a los Alpes y al lago, y un gimnasio abierto 24 horas. Tienen, además, su propio cocinero -dicen que la especialidad es la pasta carbonara, cuando la nutricionista lo permite-, y, por primera vez, un maitre, un jefe de sala, sólo para jugadoras y técnicos. «Consigue todo lo que ellas, y el cocinero, puedan necesitar», cuentan.

A eso se une que no hay madrugones para coger vuelos regulares. España se mueve en chárter y cuenta, también por primera vez, con un asistente de viajes que prepara todos los desplazamientos. En esta Euro han sido cómodos, y de Lausana a Berna y Thun, a una hora por carretera, la expedición se ha desplazado en su autobús tematizado, han pernoctado en la ciudad la previa del partido y han regresado para recuperar en el Juan Antonio Samaranch, un coqueto campo con todas las comodidades, otro gimnasio y sala de prensa, a cinco minutos en coche del hotel. Montse Tomé ha realizado caminando el recorrido de vuelta algunos días, porque España se siente cómoda en la ciudad.

No ocurrió lo mismo en el Mundial, cuando debieron cambiar el lugar de concentración en Palmerston North (Nueva Zelanda), con un hotel e instalaciones mejorables, y mudarse a Wellington en mitad de la primera fase de la competición.

tratamientos hiperbáricos

Pero no todo son condiciones externas. Las internas son a las que dan mucho valor. Las jugadoras cuentan ahora con dos médicos, cuya labor resultó vital en la recuperación de la meningitis de Aitana Bonmatí o la amigdalitis de Cata Coll, y seis fisios que atienden a la recuperación, que se ha complementado con un acuerdo con la alicantina CTN.FI para instalar en el hotel máquinas con tecnología de vanguardia en «tratamientos hiperbáricos, crioterapia de cuerpo entero y fotobiomodulación» que optimizan el rendimiento y la recuperación. Las tuvo la selección de Luis de la Fuente en Alemania y las usa habitualmente Ilia Topuria.

Se ha reforzado el equipo de seguridad, de comunicación y el cuerpo técnico de Montse Tomé, con Nacho Fernández como segundo, Irene del Río como auxiliar, Carlos Sánchez para la portería y Víctor Cervera como preparador físico. A ellos se suman tres analistas y el psicólogo, Emilio González. Pendiente de todo, y como cabeza de expedición, Reyes Bellver, la directora de Fútbol Femenino. A Rafael Louzán se le espera sólo en los partidos.

173 kilómetros a 50 por hora, la intrahistoria de la última locura de Van der Poel para cumplir el sueño de un compañero: "Pensé que estaba bromeando"

173 kilómetros a 50 por hora, la intrahistoria de la última locura de Van der Poel para cumplir el sueño de un compañero: “Pensé que estaba bromeando”

En la salida de Chinon, etapa de esas mal llamadas de transición, domingo para sprinters en la víspera de la primera gran jornada montañosa del Tour, a Mathieu Van der Poel se le encendió la bombilla. Pensó que su compañero Jonas Rickaert, belga, 31 años, toda la vida en el Alpecin, uno de esos esforzados de la ruta que siempre trabaja para los demás (apenas en su palmarés una clásica menor flamenca, Dwars door het Hageland), se merecía una alegría. En pareja, desde la salida, iban a protagonizar una preciosa (casi) gesta. Pero había que tener ganas y valentía para desafiar al pelotón en un trazado llano de 173 kilómetros.

Para saber más

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Allá que se fueron, desde el banderazo. «Habíamos hablado con Jonas, queríamos ir a por todas. Su sueño era subir al podio del Tour de Francia, y me alegró haberle ayudado a ganar el premio a la combatividad. Estoy muy contento. Estuvimos cerca, lo dimos todo», se explayaba, exhausto, maillot abierto, el nieto de Poulidor, que se quedó a un suspiro de la victoria en Chateauroux, la que hubiera sido la segunda de la presente edición, en la que ya vistió de amarillo.

Cabalgaron al alimón hasta seis de meta, cuando Rickaert («creo que me iré a casa mañana, estoy muy cansado», bromeaba después), dijo basta. La hazaña de Van der Poel, en un día sin más, murió a 800 metros, cuando los sprinters ya enfilaban la Avenida Cavendish (aquí se estrenó en la Grande Boucle y repitió dos veces más) para el triunfo final de Tim Merlier por delante de Jonathan Milan.

Mathieu se marcó tres horas y media de puro esfuerzo, 173 kilómetros a una velocidad de 49,9 por hora. El pelotón, en persecución de los insensatos, voló esquivando abanicos a una media de 50,013, la segunda más alta de la historia, sólo por detrás de la de 1999 entre Laval y Blois, ganada por Mario Cipollini (50,355). Todo esa locura por un compañero, que pensaba que lo de su líder era una bravuconada. «Siempre he soñado con subir al podio del Tour y estar presente en la ceremonia. Pensé que Mathieu bromeaba, pero iba en serio. Así que seguimos», admitía el otro hombre del día, elegido más combativo, cómo no.

«Fue un día muy difícil, las carreteras no estaban hechas para dos hombres solos al frente, sobre todo con el viento que obligó a los equipos de la clasificación general a correr», explicaba Van der Poel, que se congratulaba de haber dado «un gran espectáculo» y aclaraba que su objetivo no era «el maillot verde»: «Sufrimos, pero también disfrutamos».

Son las ocurrencias de un ciclista único, que vive su profesión como una aventura. Al gran animador de este principio de Tour no le hacía demasiada falta semejante osadía. Había ayudado a su compañero Jasper Philipsen a ganar en Lille en la primera etapa, se había impuesto en el Boulogne sur Mer por delante de Tadej Pogacar, con el que también peleó en Rouen. Y había vuelto a vestir de líder, como en 2021.

La escapada de Van der Poel y el segundo triunfo de Merlier fueron las noticias del día, pero no menos lo fue el abandono de Joao Almeida, rendido a sus magulladuras y al dolor de su costilla fracturada en la etapa del viernes llegando al Muro de Bretaña. Todo un problema para Pogacar, quien elogió a su gregario portugués. «Había sido increíble cómo Joao había lidiado con las consecuencias de su caída durante los dos últimos días. Si yo he sufrido durante toda la etapa, no me puedo imaginar lo que habrá sufrido él. Siento un gran respeto por él y me entristece mucho que tenga que abandonar», pronunció el líder del Tour, quien pierde a su gran escudero en la alta montaña y también a un elemento clave para la táctica del UAE Team Emirates. «Tenerlo metido en la lucha de la general era un lujo para nosotros. Ahora nos toca replantear nuestra estrategia para que su ausencia nos afecte lo menos posible. Estaba en plena forma y tengo muchas ganas de que se recupere y vuelva a competir. Y, por supuesto, ahora quiero ganar este Tour de Francia también por Joao», concluyó.

La sonrisa de Alcaraz después de la derrota en la final de Wimbledon: del “!Qué malo eres, tío!” a lo que aprendió en los Juegos Olímpicos

Actualizado Domingo, 13 julio 2025 - 23:41

La derrota llegó con una sonrisa de Carlos Alcaraz. Sonreía mientras Jannik Sinner levantaba el trofeo de Wimbledon, sonreía al encontrarse con su equipo en el vestuario, sonreía al aparecer ante los medios de comunicación. Su primer tropiezo en una final de Grand Slam no fue un drama. Ni mucho menos. Hasta ahora sólo había sufrido una decepción, una decepción de verdad, en la final de los pasados Juegos Olímpicos de París ante Novak Djokovic y de aquella aprendió a encajar.

"El año pasado acabé los Juegos Olímpicos muy mal emocionalmente, me costó mucho aceptarlo. Pero después entendí cómo gestionar estas situaciones. De esta final me quedo con los buenos momentos, me quedo con el hecho de haberla jugado, me quedo con el torneo que he hecho. Sonrío porque estoy agradecido, no estoy mal", comentó el número dos del mundo antes de encarar el regreso a su casa en Murcia para descansar del tenis "dos o tres días".

El positivismo de Alcaraz, que le ayudará en los próximos días, las próximas semanas y los próximos meses, llegó después de una catarsis. Durante el partido, especialmente a finales del tercer set, cayó en una exagerada autocrítica y se sumergió en un pántano peligroso. "Qué malo eres, tío...", se fustigó en una ocasión para acabar gritándole a su equipo: "¡Es mejor que yo!".

Joanna ChanAP

"Después del primer set Jannik ha subido su nivel desde el fondo de la pista y ha habido un momento en el que no sabía qué hacer, sentía que él estaba jugando mejor que yo. En el cuarto set ya he visto que era muy difícil, me he relajado y he empezado a sonreír. Curiosamente en ese momento es cuando he vuelto a tener bolas de ‘break’, cuando he sido más yo, cuando he disfrutado más", relataba Alcaraz que desveló que hará una cosa que nunca había hecho en una derrota anterior. Al acabar el partido, al español le brotaban las ideas y por eso tenía ganas de agarrar una libreta para ponerse a escribir.

La libreta de Alcaraz

"No lo he hecho nunca, pero esta vez sí lo haré. Tengo las cosas muy claras de lo que tenía que haber hecho mejor. Las apuntaré para entrenarlas. Es así cómo se forja un campeón", proclamó y luego detalló esas "cosas muy claras": "La clave ha sido el resto del segundo saque. Jannik me ha apretado mucho con sus restos y por eso me ha costado el servicio. Yo en cambio no lo he hecho. En servicio el segundo saque es realmente importante y siento que le he dado muchos puntos gratis ahí. Tendría que haber hecho más, tendría que haber atacado más".

"Saco muchas cosas para mejorar, pero lo bueno del tenis es que lo podré hacer pronto. No queda mucho para el siguiente Grand Slam, para los siguientes torneos", comentó quien tiene por delante este mismo mes el Masters 1000 de Toronto y ya en agosto el Masters 1000 de Cincinnati y el arranque del US Open. La temporada pasada renunció a su viaje a Canadá, pero esta vez todavía no lo ha decidido: "Voy a escuchar el cuerpo, lo que me pide. Ahora mismo no siento ninguna molestia física, pero jugar estos partidos siempre cansa. Veremos cómo sucede".

Palmer y el Chelsea hacen humano al PSG en una final del Mundial que termina con manotazo de Luis Enrique a Joao Pedro

Palmer y el Chelsea hacen humano al PSG en una final del Mundial que termina con manotazo de Luis Enrique a Joao Pedro

Todos los artículos que el periodismo mundial tenía preparados sobre la superioridad del PSG en esta temporada futbolística terminaron en la basura al descanso de la final del Mundial de clubes por culpa de la zurda de Cole Palmer. El inglés hizo suyo el MetLife Stadium de Nueva Jersey y se sacudió el frío dos veces en un celebración ya icónica para los adolescentes que aman el balón. Dos veces amagó sobre la defensa del PSG y dos veces ejecutó a los de Luis Enrique. En la tercera, prefirió asistir con finura a Joao Pedro para sentenciar al campeón de Europa antes del intermedio. El final tuvo de todo, incluida una tangana en la que el técnico asturiano propinó un manotazo a Joao Pedro. [Narración y estadísticas (3-0)]

El PSG aterrizaba en el domingo neoyorquino con el protagonismo merecido tras el imponente 4-0 al Real Madrid. Un resultado que ahora, superada ya la final, habla todavía peor del nivel actual del conjunto blanco, camino de una necesaria reconstrucción futbolística y emocional. Sobre el césped, Luis Enrique repitió el once de la semifinal imaginando un escenario similar, pero Enzo Maresca, exjugador del Sevilla y ahora técnico blue, le tendió una trampa física que no pudo superar.

El italiano, que este año ganó la Conference League contra el Betis y terminó cuarto en la Premier, metió a Reece James, lateral derecho, en el centro del campo para asentar el músculo de su equipo, rodeado del ecuatoriano Moisés Caicedo, imperial, y Enzo Fernández. Atrás, un muro físico con Gusto, Chalobah, Colwill y Cucurella. Arriba, Cole Palmer, liberado en defensa y en ataque, conectando con Neto y Joao Pedro, implacables e incansables en la presión.

El Chelsea demostró que el PSG, un equipo estelar este año, es humano, y mostró al Madrid el camino a seguir en el futuro a corto plazo si quiere competir de nuevo en el fútbol continental. Agobió a Beraldo en salida, ahogó a Vitinha y Neves, motores técnicos de los franceses, robó rápido el balón e hizo correr a los galos. No quiso amasar la posesión, sino ser vertical, ya sea en largo o en corto, para evitar la presión alta del PSG. Su seña de identidad. Así ganó.

Palmer estuvo a punto de abrir el marcador en el minuto siete y Doué tuvo el gol parisino en dos ocasiones en los primeros quince minutos. El duelo era físico, más de duelos individuales que de táctica, y los puñetazos volaban sin miedo al golpe.

En el 21, Nuno Mendes falló en un choque con Malo Gusto en un balón largo a su espalda, el lateral 'blue' se plantó en el área, cedió a Palmer tras intentar el disparo y el inglés, libre de marca ante la pasividad del mediocampo del PSG, definió con finura al lado derecho de Donnarumma. Éxtasis en el MetLife Stadium, teñido de azul en las gradas y con Donald Trump en el palco, sentado a la derecha de Gianni Infantino.

No se quedó ahí Palmer. En el 29, Enzo le encontró a la espalda de la zona izquierda del PSG, sin Nuno Mendes, perdido en el ataque. Vitinha llegó al corte, pero Palmer amagó el pase, se internó en el área, volvió a amagar y desde el mismo lugar del 1-0 anotó ante Donnarumma. Su zurda sentenció el Mundial.

Demasiados errores en un PSG casi irreconocible, con Dembélé desaparecido, con Vitinha, Fabián y Neves incapaces de hacerse con el control y con Hakimi y Mendes sin ser lo superiores que habían sido en el torneo.

A partir del segundo tanto, el Chelsea dio un lógico paso atrás y apuntó todavía más a su plan inicial: bloque fuerte en defensa y contraataques rápidos al recuperar. En el 42, encontraron oro de nuevo. Palmer rompió líneas, los mediocentros no llegaron a su marca y el inglés filtró en la frontal para Joao Pedro, que definió con una vaselina sensacional.

Los vestuarios aceleraron al PSG, necesitado de un gol tempranero para meterse en el partido. Lo intentó, siempre con Vitinha como timón, pero se encontró con Robert Sánchez. El español voló en varias ocasiones ante Kvaratskhelia, Dembélé y Vitinha para evitar el primer tanto francés y Luis Enrique comenzó a agitar su ataque. Entró Barcola por el georgiano y los galos apretaron todavía más la meta londinense, pero Sánchez se hizo gigante ante su ataque.

La desesperación del PSG se hizo latente en el tramo final, más emocional que futbolístico. El partido comenzó a tener de todo menos juego. Pérdidas de tiempo, conatos de peleas, alguna agresión... Joao Neves terminó expulsado por tirar del pelo a Cucurella y tras el pitido final ambas plantillas se enzarzaron en una bronca con Donnarumma, Nuno Mendes, Joao Pedro y Colwill como protagonistas y que terminó con el brasileño en el suelo tras un manotazo de Luis Enrique.

Todo ante la atenta mirada de Trump, que entregó el primer Mundial de clubes al Chelsea. Muchos millones a su bolsillo y un título para ser rey del fútbol mundial durante los próximos cuatro años.

Un Alcaraz alejado de su esencia

Un Alcaraz alejado de su esencia

Actualizado Domingo, 13 julio 2025 - 22:40

La cesión del servicio en el primer juego del segundo set, tras haber revertido una situación desfavorable en el primero, tuvo una gran importancia en el desenlace de la final. Fue a partir de ahí cuando Carlos Alcaraz empezó a perder su esencia y a mostrarse vacío, desorientado. Ya no volvimos a ver a ese jugador fresco y con un punto de inconsciencia que suele acabar encontrando soluciones creativas. Perdió la magia, entró en una realidad paralela, que no se correspondía con un marcador parejo y con lo que estaba sucediendo, y dio alas a un rival que hasta mediado el segundo parcial cometió errores significativos.

El español resultaba poco reconocible en relación con el jugador caracterizado por su alegría y convicción. Carecía de sus reacciones habituales, de la genialidad y la rabia a las que nos tiene acostumbrados, de las que había hecho gala en la inolvidable final de Roland Garros. Hacía mejor a su oponente de lo que realmente estaba siendo. Era más lo que masticaba en su interior que aquello que realmente acontecía hasta que Sinner tomó auténtico vuelo y se fue decidido a por la copa.

Perder contra un jugador de la inmensa categoría del transalpino no es ningún drama, pero Carlos pareció irlo aceptando durante el partido. Dio la impresión de que le quedaba algo dentro. Cierto que, al igual que en la primera ronda ante Fabio Fognini, el servicio, un golpe muy mejorado, que globalmente le ha dado mucho a lo largo del torneo, no acudió en su auxilio. Pero diría que fue también como consecuencia de su falta de fluidez, de frescura.

Un jugador como él, con tantísimos recursos, normalmente maneja muchas soluciones ante cualquier inconveniente técnico. Su propio carácter y su calidad mueven todo lo demás. Incluso las dejadas, a diferencia de otras ocasiones, fueron de emergencia. Mejor jugador que Sinner, el español necesita manejar los tiempos adecuados para derrotarle. Fiel a sí mismo, con los pies en el suelo y un juego repetitivo, algo que hace la perfección, Jannik se salió con la suya.