Verstappen y los dos puntos que frustraron su gesta: "Ha sido la mejor temporada de mi vida"

Verstappen y los dos puntos que frustraron su gesta: “Ha sido la mejor temporada de mi vida”

No le bastó con ganar seis de las 10 últimas carreras, cuando no se bajó ni una sola vez del podio. Tampoco fue suficiente con igualar el registro de 2016 de Lewis Hamilton, el último piloto que se había quedado sin el título pese a sumar más victorias que el campeón. Max Verstappen no pudo culminar la remontada que le hubiese valido el quinto título consecutivo, así que ese récord seguirá en poder de Michael Schumacher. Sin embargo, el Mundial 2025 será recordado como el más completo de un piloto al que ya muchos consideran el mejor de la historia.

Durante la rueda de prensa oficial de la FIA, un periodista abordó sin ambages esta cuestión con Verstappen: ¿Ha sido la mejor temporada de tu vida? "Sí, creo que sí. A veces he odiado este coche, pero también me ha encantado. Y siempre he intentado sacarle el máximo partido, incluso en los fines de semana difíciles", contestó el tetracampeón. Después de las 24 carreras, sólo cabe atribuirle un borrón durante el GP de España, donde causó una choque contra George Russell por la que le sancionaron con 10 segundos, y un trompo en la resalida del GP de Gran Bretaña.

"Estoy aquí sentado ahora mismo con una mejor sensación que la del año pasado por estas fechas. Por supuesto que es una pena no haber conquistado el título, pero al mismo tiempo, durante mucho tiempo ni siquiera pensé en ello. Nunca me sentí capaz hasta hace unas semanas", añadió el líder de Red Bull, elegido mejor piloto del domingo en Yas Marina. Su cuarto galardón consecutivo en el voto popular, una racha nunca vista.

Doble intervención de Antonelli

Sólo dos puntos le separaron del título, la menor diferencia desde 2008. Los dos puntos que Andrea Kimi Antonelli perdió, tras un error flagrante en la última vuelta del GP de Qatar, frente a Lando Norris. Por si fuera poco, durante el GP de Austria, el rookie de Mercedes ya le había condenado a su único abandono del curso, tras provocar una colisión en la subida a la curva 3 del Red Bull Ring.

Pese a esos dos lunares, Verstappen cierra su antológico Mundial 2025 como el piloto con más victorias (ocho), poles (ocho) y vueltas en cabeza (454). A estas cifras hay que añadir cinco segundos puestos, dos terceros, 20 top-5 , 23 carreras en los puntos, 23 presencias en la Q3 y 12 salidas desde la primera línea de la parrilla. Tras un mal arranque, sin opción alguna ante McLaren, Red Bull despidió a Christian Horner, su team principal durante las dos últimas décadas. Así que Max debió salir al paso de los rumores y confirmar su continuidad en 2026. Laurent Mekies, el nuevo jefe, consiguió una mejor comprensión del coche, igualando sus prestaciones frente al MCL-39. Todo gracias a unas novedades en el suelo del monoplaza, introducidas desde el GP de Italia.

"Fue un cambio importante, pero surgió gracias a la colaboración con Laurent. Es un ingeniero excelente. Ambos aplicaron una nueva forma de analizar los detalles, de decir que los datos del simulador ya no importan, sino que lo que importa es lo que marca el cronómetro", explicó Helmut Marko, asesor de Red Bull, sobre la transformación del monoplaza. Un RB-21 que sólo él pudo llevar al límite. Durante la qualy de Monza, Verstappen marcó la vuelta más rápida en la historia de la F1 (1:18.792) a una velocidad media de 264,68 km/h. Al día siguiente ganó con 19 segundos de ventaja frente a Norris. Ese asombroso septiembre iba a completarlo con un triunfo en el legendario Nordschleife al volante de un Porsche GT4, un grand chelem en el GP de Azerbaiyán y otro debut con un Ferrari GT3 en el Infierno Verde.

El RB-21 de Verstappen, en cabeza, durante el GP de Abu Dhabi.

El RB-21 de Verstappen, en cabeza, durante el GP de Abu Dhabi.AFP

El 8 de noviembre, una eliminación en la Q1 del GP de Sao Paulo, por falta de ritmo, extremó aún más la dificultad del desafío. Por supuesto, Red Bull no podía contar con la ayuda de Yuki Tsunoda, desquiciado, fuera de la dinámica, en la línea de Liam Lawson, que apenas aguantó dos grandes premios. Para entender la importancia de Verstappen en su equipo, baste señalar que se ha apuntado 66 de las 71 últimas victorias, 48 de las 51 últimas poles y 105 de los 136 últimos podios. Sólo ha perdido dos de las últimas 48 sesiones clasificatorias. Ni siquiera Schumacher tuvo un influjo tan arrollador en Ferrari.

"Felicidades a Lando, se lo merece. Pero Max está claramente por encima del resto", zanjó Alain Prost durante su participación televisiva en Yas Marina. Desde 2022, con la normativa del efecto suelo, Verstappen se ha confirmado como el absoluto jerarca de la F1, dejando en evidencia a rivales como Charles Leclerc, Hamilton o Russell. Ni siquiera el monegasco tampoco pudo echarle una mano en la pugna decisiva ante Norris. "Charles se esforzó al máximo para subir al podio. Fue impresionante verlo. Pero, claro, optaron por una doble parada, lo que lo complicó todo aún más", analizó tras la carrera.

El futuro de Lambiase

Tras perder su corona, el próximo año Verstappen deberá renunciar al dorsal 1, aunque según él mismo adelantó, no regresará al 33. Lo más probable es que regrese al 3, su favorito durante sus primeros años. Un guiño nostálgico, muy en la línea del cierre del curso en Abu Dhabi. Tras bajar del podio, Verstappen posó para la foto de familia a la puerta del garaje de Red Bull. En ese instante no perdió la oportunidad de posar con su mujer, Kelly, madre de la pequeña Lily, y Penelope, su hijastra.

En ese momento, muchos querían capturar otro momento con Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista. Sin embargo, no hubo rastro del italiano, que tras la carrera había roto a llorar en el muro delante de las cámaras. Durante los últimos meses, Lambiase ha sufrido problemas personales que le impidieron acudir a algunas carreras. ''Ha sido un año emotivo. No quiero entrar en detalles, pero ha sido duro", reveló Verstappen, que le mantiene como su hombre de estricta confianza desde mediados de 2016. Al parecer, Red Bull definirá durante este invierno el futuro de Lambiase y su continuidad en el Mundial 2026. "Estoy deseando ponerme al día con él. No sólo es mi ingeniero, sino que lo veo como un amigo", concluyó el holandés.

Del "Fran, no me jodas" de Xabi Alonso a un Madrid "desquiciado": "Contra el City nos jugamos tres puntos"

Del “Fran, no me jodas” de Xabi Alonso a un Madrid “desquiciado”: “Contra el City nos jugamos tres puntos”

"Fran, ¡no me jodas!". La televisión cazó a Xabi Alonso en el momento decisivo del partido ante el Celta, quizás en un momento decisivo también para su carrera como entrenador del Real Madrid. La expulsión del lateral izquierdo del conjunto blanco tras recibir dos amarillas en dos minutos por sendas entradas terminó de hundir la noche de su equipo, que ya en ese momento iba 0-1 en el marcador y apenas había dado signos de vida. El Madrid de Alonso acumula un triunfo (en Bilbao) en las últimas cinco jornadas de Liga. Una crisis colosal que el técnico desliza en "un partido malo en casa se puede tener" y una situación que asegura poder "revertir".

"Por supuesto", respondió a la pregunta sobre si se veía con fuerzas para continuar. "Todos unidos sabemos que podemos revertir la situación. Un partido malo en casa se puede tener. La autocrítica y la exigencia sabemos cuál es en este club, y las derrotas duelen, pero todos juntos el miércoles tenemos la mejor oportunidad para revertir esto", reflexionó en la sala de prensa.

La noche del domingo fue caótica para los blancos y para Xabi. Después de una hora de partido desastrosa, el equipo entró en bucle contra el árbitro, terminó con dos futbolistas menos sobre el césped y con un tercero, Endrick, también expulsado por protestar.

"Nos han desquiciado las decisiones del árbitro. La expulsión de Fran, luego ralentizaban el juego y no les advertía, estaba muy permisivo... No me ha gustado la actuación y luego la tarjeta a Álvaro la ha sacado con muchas ganas. Nos ha descontrolado y nos ha sacado en esas fases del partido", aseguró el técnico, muy crítico con el colegiado Alejandro Quintero.

El Madrid, que salió con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona tras el clásico del 26 de octubre, está ahora a cuatro del conjunto culé, líder en solitario de la Liga. Nueve puntos en apenas 40 días. Sonrojante para un proyecto madridista que había iniciado el año con 13 victorias en los primeros 14 partidos del curso.

"Todos estamos enfadados, evidentemente, porque no era el resultado que queríamos. Desde el inicio esa lesión de Militao nos ha hecho daño, nos ha costado recomponernos anímicamente. Hemos ido ajustando y no ha salido el partido que queríamos. Tenemos que intentar pasar página, son solo tres puntos, queda mucha Liga y tenemos el partido del City para reaccionar", aseguró.

Lo de Militao, "muy preocupante"

La lesión de Militao, "muy preocupante" según el club, es un problema muscular en el isquio que podría dejarle varios meses lejos de los terrenos de juego. El brasileño se une a una enfermería en la que ya están Carvajal, Huijsen y Alaba. "Es una muy mala noticia, estamos sufriendo bastante con las lesiones y nos ha costado reaccionar", explicó Alonso.

La reacción, tímida, llegó tras la expulsión de Fran García. Ahí los futbolistas comenzaron a presionar durante unos minutos y Mbappé pudo empatar con una vaselina que se fue alta, pero el Celta sentenció en el descuento, ya con Carreras expulsado. "La reacción ha sido cuando nos hemos quedado con uno menos, ahí el equipo ha apretado, ha corrido... Estamos enfadados y entendemos que la gente también. Es responsabilidad de todos".

"¿Se juega el puesto el miércoles ante el City?", le preguntaron los medios a Alonso. "Nos jugamos tres puntos", contestó, contundente.

La polémica

Más allá del resultado, el partido terminó con polémica por las tres expulsiones al Madrid, dos a futbolistas de campo y la tercera a Endrick. En cuanto a Carreras, el colegiado, según el acta, le expulsó por decirle "eres malísimo".

Una vez terminado el encuentro, Carvajal, en ropa de calle, se ha acercado al colegiado y le ha dicho "el nivel que dais y luego llorando en las ruedas de prensa":

Caos y desastre del Madrid

Caos y desastre del Madrid

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Caos y desastre del Madrid. Y pierde un partido en casa cuando no había ocurrido nunca. La sensación es que XabiAlonso no puede ser el entrenador del Madrid: todo le viene muy grande y es caprichoso hasta para hacerlo mal.

El final fue como una mediocre comedia bufa. El Madrid y el árbitro hicieron también un ridículo descomunal. Ya se sabía que le gustaba sacar tarjetas, anular goles, hacerse notar... de todo. Llegaba para hacerse famoso en el arrebato del castigo.

Es como un pobre diablo de la lista de Negreira, antimadridista, sin carisma, y como nadie le conoce, decidió armarla en el Bernabéu. Y ahora todo el mundo sabe quién es: el pequeño andaluz sin criterio que quiso ser el actor del partido. Más que Alonso.

Eso no exime a un Madrid que es como un dibujo difuminado por la personalidad de Alonso. Sacó una defensa horrible. ¿Por qué no jugó Rüdiger de inicio? Ya no tiene lo que hay que tener para poner a Valverde de lateral derecho, y eso sólo provocó que jugara de extremo-estorbo.

El Madrid ya se había convertido en el Mr. Hyde, el malo del Doctor Jekyll Ancelotti. Es decir: pases largos a la punta, evitar el toqueteo del balón y ser radicalmente superiores. La escuela Ancelotti y la táctica del contragolpe.

El equilibrio táctico del Madrid

Desde el primer minuto, el Celta se convirtió en el amo del fútbol y del partido. Manejó mucho mejor el balón y con más rapidez. Era el mejor Celta en muchos meses, pero es que jugaba contra este Madrid. Ya veremos cómo resiste las próximas jornadas. Fíjense en el Girona.

Es cierto que el Celta, que se queja de que no marca goles, logró un churro: el del sueco-valenciano Williot. Hasta para un crack es muy difícil meter un gol así. Pero en el Bernabéu lo ve todo el mundo, e incluso cuando el Madrid ya jugaba con nueve, metió también el segundo.

En ningún momento el equilibrio táctico o la estructura del Madrid pudieron con los vigueses. Con Bellingham y Arda Güler —que cada día juega peor—, el equipo de Alonso no puede crear jugadas ni ocasiones de gol. A Vini y Mbappé los encerraron entre una maraña, un enjambre céltico. Xabi nunca tuvo soluciones ni personalidad. Es difícil que recupere la credibilidad ante sus jugadores. Le han convertido en un pelele. Y frente al Manchester puede ser su último partido en el Madrid. Lo escribí: no llegaba ni a Navidad.

El numerito de Quintero González provocó el delirio final, la perversión del sentido. Pero ese pobre hombre quiso hacerse famoso y lo consiguió.

La política ACS del club gira peligrosamente hacia convertir el Santiago Bernabéu en un circo de novedades, como el partido de la NFL. Horroroso, una mierda, porque tras el partido de la puñetera NFL, otra vez el terreno de juego está espantoso, lleno de barro y de baches. Y obligó al equipo a jugar muchos partidos fuera de casa. Creo que provocó la lesión de Militao. El Madrid sale a lesión por partido.

Este fue el partido más horroroso del Madrid en toda la temporada de Xabi Alonso. Lo peor es que no acierta, se equivoca siempre y tiene miedo a sus estrellas. Y eso supone el fin. Porque nadie en la Casa Blanca tuvo respeto por él desde el principio.

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Madrid volvió a entrar en crisis el domingo por la noche en el Bernabéu. Sin fútbol ni ideas, con escasa actitud, con errores y desesperado con el árbitro en el tramo final del duelo, cayó contra un gran Celta en Chamartín. Los blancos terminaron con dos expulsados, Fran García y Carreras, uno por dos faltas y otro por protestar, y abrió de nuevo su herida. Swedberg ejecutó dos brillantes contras del cuadro vigués y sentenció el triunfo de los de Giraldez.

Las lesiones traían de cabeza a Xabi Alonso. Entre la de Carvajal, la de Huijsen y la de Trent, el técnico vasco se encontró con una zaga bajo mínimos y en alerta máxima. Decidió dar descanso a Rüdiger y volver a confiar en Carreras, que hizo de central junto a Militao, pero tuvo que utilizar al alemán por la lesión, aparentemente grave, del brasileño a la media hora.

La noche del domingo encontró al Madrid en extrema calma, demasiado lento con balón, ante un Celta con las ideas muy claras. Los de Giráldez se encerraron atrás con un muro de cinco defensas y un doble pivote y buscaron lo que busca casi toda la Liga cuando juega contra el cuadro de Alonso: regalarle el balón, esperar el error y la falta de claridad, robar y correr. A veces los blancos evitan el plan del rival con menos fallos con la pelota y una presión tras pérdida intensa, pero cuando no lo hacen dejan a Courtois sólo ante el peligro.

Bryan Zaragoza tuvo varias contras en los primeros minutos del duelo al aprovechar varias transiciones rápidas de su equipo y superando a Asencio en los uno contra uno, pero le faltó aliento para elegir mejor la última opción. El Madrid perdía demasiado pronto la pelota y no tenía movilidad en campo rival, algo que notó Alonso, que aprovechó un parón en el minuto 17 para hablar con Bellingham, Güler y Vinicius.

Antes, sólo Arda, con una internada por la derecha del área, y Militao, de cabeza tras un centro, habían hecho trabajar a Radu.

La lesión de Militao

Llegó entonces la lesión de Militao tras una carrera de tú a tú con Durán en un balón largo tras otra buena transición de los vigueses. El brasileño evitó el remate final del delantero gallego, pero se rompió, sufriendo una grave lesión muscular en la pierna izquierda que no le dejaba apoyar. Salvo milagro, estará mucho tiempo de baja.

Un percance que obligó a Alonso a tirar de Rüdiger y que deja al Madrid sin su mejor central a campo abierto, eso que tantas veces necesita cuando no hace bien la presión.

Con el paso de los minutos, el Madrid fue encerrando en su campo al Celta, más por cansancio rival y por la inercia del partido que por fútbol. Bellingham comenzó a aparecer entre las rocosas líneas rivales y la calidad individual de los blancos permitió algunas ocasiones. Güler lo intentó desde lejos, tuvo después la más clara de la primera parte al definir desviado una dejada de Mbappé y Vinicius perdonó ante Radu con una volea tras un envío largo de Tchouaméni. Poca producción para lo que necesitaba el partido.

En el área rival, el Celta mantenía la misma idea: robar y plantarse en tres toques en zona de peligro. Así lo hizo en el 40, pero Courtois salvó el flojo disparo de Durán en el mano a mano.

Goles y rojas en el segundo tiempo

Tras el descanso, el guión se mantuvo, creciendo el drama madridista. Los blancos, sin ideas, sin movilidad y sin fútbol, fueron regalando metros a un Celta que creció en los pies de Borja Iglesias, amo y señor de las contras de su equipo. En el 53 y tras una buena gestión del delantero, los de Vigo se encontraron con el balón en tres cuartos, Bryan recibió en la izquierda, puso un buen centro raso para Williot y el sueco, de espuela, definió con arte hacia Courtois.

Alonso movió su árbol, dando entrada a Rodrygo por Asencio, pero se encontró con el error de Fran García diez minutos después. El zurdo vio la roja por dos entradas a destiempo en apenas dos minutos, lo que desesperó a Xabi: «b», le dijo el vasco a su futbolista, tal y como se vio en televisión.

Con el gol el contra y un hombre menos, el Bernabéu entró en caos. Contra sí mismo y contra Alejandro Quintero, el colegiado. La grada se echó encima del árbitro en cada parón y en cada decisión, y los jugadores se contagiaron de la desesperación generalizada.

Mbappé pudo empatar en el 73, pero su vaselina se fue alta. Gonzalo tuvo un cabezazo claro, pero salió desviado. Y a partir de ahí el Madrid cortocircuitó. Todavía con 0-1, Carreras vio la roja por protestar y los blancos se quedaron con nueve. Máxima desesperación y el segundo de Swedberg para confirmar la primera derrota del curso en casa y la tercera en general. Es una victoria en cinco partidos de Liga. Crisis total.

Alberto Contador disecciona el pelotón: Pogacar y sus "riesgos", los "zapatazos" de Van der Poel, el cambio de equipo de Evenepoel y Ayuso y los dos jóvenes que marcarán el futuro

Alberto Contador disecciona el pelotón: Pogacar y sus “riesgos”, los “zapatazos” de Van der Poel, el cambio de equipo de Evenepoel y Ayuso y los dos jóvenes que marcarán el futuro

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El 2025 ciclista dejó la confirmación de un dominio como no se recordaba, la tiranía sin respuesta de un ciclista al que ya sólo juzga la historia. Pertrechado por un equipo de récord -UAE pulverizó la marca de victorias (97) del Columbia-HTC de 2009-, a Tadej Pogacar sólo le humanizó Mathieu Van der Poel en esas clásicas en las que el esloveno se empeña en encontrar sus límites. Alberto Contador recibe a EL MUNDO en Tenerife, donde acaba de presentar la Aurum Magma, el novedoso modelo de su marca de bicicletas, inspirada en el entorno natural de la isla. El madrileño imagina un 2026 de desafíos en esta época dorada de ciclismo moderno. Repasa los nombres propios que marcarán el año, con las novedades de los cambios de equipo de dos de las principales figuras: el salto del Remco Evenepoel al Red Bull-Bora y el fichaje de Juan Ayuso por el Lidl-Trek.

Para saber más

Tadej Pogacar

"Tengo ganas de conocer su calendario para 2026. Pero creo que intentará de nuevo la París-Roubaix, ya con la experiencia del año pasado, y la Milán-San Remo, a tope. Son las que faltan en su palmarés y eso le motiva. Que el ganador del Tour decida competir en el infierno de la París-Roubaix, asumir tantos riesgos, jugarse el físico... Realmente engrandece al ciclismo. Lo que no sé es si va a ser posible subir más rápido el Poggio y la Cipressa. Es prácticamente imposible, fue un espectáculo lo que vimos en esas clásicas. El Tour de Francia, como siempre, será su objetivo principal. Me gustaría que pudiera correr también la Vuelta a España, aunque tiene años por delante para volver".

"Pogacar está redefiniendo su deporte y no sé si hemos visto su máximo. Es complicado. Tiene 27 años y cada temporada tienes que dar una pequeña vuelta de tuerca más en tu rendimiento, para seguir ganando. En la mayoría de las carreras de 2025 ha sido muy superior. Pero no me atrevería a decir que hemos visto todavía al mejor Tadej".

Jonas Vingegaard

"Creo que el danés le puede volver a competir en el Tour a Pogacar. De hecho, si alguien puede, ese es Vingegaard. Hemos visto que los dos últimos años Tadej ha sido superior. Pero Jonas sabe lo que es ganar el Tour, dos veces. Es muy meticuloso, frío y tiene un gran equipo a su alrededor. Estoy seguro de que están analizando en todo lo que han fallado y en todo lo que pueden mejorar. No es ni mucho menos un corredor al que puedas descartar todavía".

Alberto Contador, durante el acto de presentación de la Aurum Magma, en Tenerife.

Alberto Contador, durante el acto de presentación de la Aurum Magma, en Tenerife.

Remco Evenepoel

En cuanto a estructura y a bloque, Evenepoel ha mejorado mucho con el cambio de equipo, con su fichaje por el Red Bull Bora-Hansgrohe. Soudal, donde estaba, venía con la herencia de ser un equipo de clásicas. Y para las grandes vueltas prácticamente no tenía a nadie. Y encima con la mala suerte de este año de la caída de Mikel Landa en el Giro: perdió a su gregario de lujo. Ahora va a tener unos compañeros muy potentes. Ya hemos visto, un ciclista que hizo podio en el Tour como Florian Lipowitz, además de Primox Roglic y alguno más. Es un salto importante para Remco. Ahora va a depender de cómo él pueda seguir mejorando.

Van der Poel

No sé qué decir de Van der Poel. El otro día vi un entrenamiento a pie de él (completó 10 kilómetros corriendo a 3:22 de media)... y es que está para competir en atletismo. Es un portento. Tenemos que disfrutarle. Son impresionantes los zapatazos que da y siempre hay varios momentos en el año en los que nos deleita. Es un corredor único.

Juan Ayuso

Juan tiene talento, es indudable. Y se va a un equipo muy bien organizado y estructurado. Con grandísimos profesionales detrás. Mi último año estuve allí (en 2017, cuando el Lidl-Trek se llamaba Trek-Segafredo), los conozco bien, porque la gran mayoría continúan en el proyecto. Lo podríamos poner sin problema como el segundo o tercer equipo a nivel mundial en cuanto a resultados. Quizá en grandes vueltas sí que estaban un poco más desvinculados últimamente. Pero con la llegada de Ayuso eso va a cambiar, le van a dar buen apoyo, con un gran bloque. Si sigue evolucionando, puede ser un gran año para él.

El futuro

La proyección y el estatus tanto de Isaac del Toro como del Paul Seixas, si pueden llegar a ser el relevo de Pogacar, lo dirá el tiempo. Son corredores tan jóvenes (22 años el mexicano, 19 el francés) que no sabemos su margen de mejora ni cómo van a evolucionar. Si van a ser escaladores puros del Tour de Francia o se van a quedar más en un perfil de Vuelta a España o Giro de Italia. Porque realmente, la montaña del Tour, sus etapones, son los que marcan la diferencia.

Entrenar de noche, a la pata coja o estar tres días en silencio: la revolución española que rompió el dominio coreano del tiro con arco

Entrenar de noche, a la pata coja o estar tres días en silencio: la revolución española que rompió el dominio coreano del tiro con arco

Chung Jae-Hun, Im Dong-Hyun, Lee Chang-Hwan, Kim Woo-Jin, Lee Seung-Yun... Así sigue el palmarés hasta que aparece Andrés Temiño. En el pasado Mundial de tiro con arco, un español asaltó la historia para proclamarse campeón individual y campeón en el doble mixto junto a Elia Canales. Fue un deporte dominado durante décadas por Corea del Sur, con clases desde la escuela, millones de practicantes y hasta una liga profesional. Pero ya no lo es.

Ahora manda un país, España, que sólo cuenta con 20.000 federados y 500 clubes, gracias a una cualidad olvidada, menospreciada, repudiada en Asia: la creatividad. Si allí el entrenamiento se basa en la repetición —en lanzar miles y miles de flechas cada día—, aquí se centra en la variabilidad. ¿Hacer voto de silencio en un convento de Lleida para mejorar la concentración? Claro. ¿Entrenar en la oscuridad de la noche en Ibiza? Por supuesto.¿Y hacerlo a la pata coja o de mil maneras distintas? ¿Por qué no?

«No nos aburrimos», admite Temiño en conversación con EL MUNDO en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, donde sigue preparándose con la mente en un único objetivo: el oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Han roto con el método coreano.
Supongo que sí, aunque no es cosa mía. Hace unos años que el cuerpo técnico de la selección empezó a introducir ejercicios diferentes y nuestro método ya no se basa en la repetición exagerada como antes. Antes les copiábamos, y ahora ya no. Creo que los coreanos alucinarían si vieran cómo entrenamos. Hay un momento en el que, tirando normal, ya no hay mucho margen de mejora: puedes estarte horas y horas y progresar es muy difícil. Por eso es mejor si lo complicas. Tiramos a la pata coja, tiramos con los ojos cerrados, mal colocados, desde muy lejos, a dianas muy pequeñas... Tenemos un entrenador, Carlos Morillo, que es psicólogo y nos propone cosas así.
Como tirar flechas de noche.
Eso empezó como un experimento y funcionó. Estábamos en una concentración en Ibiza y los técnicos nos propusieron tirar de noche para ver qué sentíamos. Apagaron todas las luces del campo de tiro, dejaron sólo un foco en la diana, y nos dimos cuenta de que las sensaciones se multiplicaban. Como no te ves, la propiocepción aumenta un montón: notas mucho más lo que estás haciendo.
Después de ganar un Mundial parece una genialidad, pero podía haber sido un desastre.
Al principio era un poco raro. Todos habíamos tirado a la pata coja o con los ojos cerrados por hacer la broma, y cuando te dicen que lo hagas en un entrenamiento de la selección te sorprende. Pero luego te das cuenta de que si te ponen en dificultades, mejoras cuando vuelves a tirar normal. Esa capacidad de adaptación te da un plus.
Todo está en la cabeza.
Totalmente. De ahí viene la meditación. El tiro con arco tiene mucha relación con la meditación, con el autocontrol, con la respiración. Fue muy útil ir al monasterio [de Les Avellanes, en mitad de la sierra del Montsec, cerca de Lleida] antes de los Juegos Olímpicos de París y estar tres días en silencio. Al principio costaba no hablar entre nosotros, especialmente en las comidas, pero aprendimos a estar en el momento presente, a recuperar el foco...

SERGIO GONZÁLEZ

En estos tiempos, el tiro con arco es un deporte contracultural.
Todos los deportes te exigen concentración: en uno de contacto, o estás presente o te meten un castañazo. Pero en el tiro con arco es básico. Si estás nervioso, es imposible. Aquí gana el más tranquilo. Tienes que estar lo más zen posible, apartar los juicios, olvidar las expectativas.
Hablando de eso, no estuvo en los Juegos Olímpicos de París. Pese a sus 20 años [ahora 21], era candidato a medalla y se quedó en la clasificación.
Pasó lo que pasó, y aprendí mucho sobre mí mismo. El año pasado, antes de los Juegos, hubo un momento crítico en el que empecé a pensar en las expectativas, en lo que podría ganar, en el futuro... y acumulé mucha tensión. Me pudo la presión. Para mí, lo mejor del último Mundial no fueron los dos oros, sino ver que podía gestionar la presión, que no volvía a caer en el mismo error.

Transporte y Logística

¿El Mundial le ha cambiado la vida?
Qué va. Me bajé del podio y todo se había terminado. He dado algunas entrevistas, pero mi vida es exactamente la misma.
Del tiro con arco no se puede vivir.
Ojalá, pero aquí en España es imposible. La única forma de vivir del tiro con arco es ser entrenador en un club o conseguir una medalla en los Juegos Olímpicos o en los Mundiales, pero eso puede ofuscarte. Si dependes de una competición para subsistir, es muy difícil que lo hagas bien. Yo tiro porque me gusta, no por dinero. Si lo hiciera por dinero, estaría jodido.
Su padre precisamente era entrenador en su ciudad, Zaragoza.
Sí, pero por hobby. Se dedicaba al mantenimiento. Practicaba aeromodelismo, pero cuando yo nací ya no tenía tanto tiempo y empezó con el tiro con arco. Le gustó, y cuando crecí fue mi entrenador hasta que me fui al CAR. Ahora lo ha dejado. En realidad, ni yo sé si me dedicaré a entrenar. Estoy estudiando online un grado superior en Transporte y Logística porque tiene muchas salidas.
¿Cómo se celebran dos oros en un Mundial?
En casa, con la familia. Me dieron tres semanas de descanso y estuve con los míos, haciendo vida normal. No tenía que entrenar si no quería, pero fui un par de días a practicar. Hasta los próximos Juegos Olímpicos queda mucho, y quiero estar en el momento presente, no volver a perderme en el camino.
Ganó el que más puntos sumó

Ganó el que más puntos sumó

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No había cruzado la línea de meta y a Lando Norris ya se le caían las lágrimas. El sueño que había perseguido desde que tenía 6 años estaba a apenas unos metros de distancia. Toda la presión, todos los nervios, todas las dudas, todas las faltas de confianza, toda la amenaza a la que le había sometido Max Verstappen y los errores de McLaren —y los suyos propios— estaban a punto de terminar.

Después de una carrera de control en la que Max volvió a ganar y él terminó tercero, Norris se convirtió en el trigésimo quinto campeón del mundo de la historia y en el undécimo británico en unirse a este prestigioso club. Ha tenido la ventaja de disfrutar de un monoplaza dominante durante todo el año, pero también ha sido capaz de mostrar su mejor versión en algunos momentos de la temporada.

La parte final ha rozado casi la perfección. De no ser por los errores de McLaren en Las Vegas y Qatar, el título se habría decidido sin asumir tanto sufrimiento. Sin embargo, Lando ha tenido también su cara oscura: momentos malos, errores costosos, dudas, falta de confianza... La velocidad del coche lo ha compensado en ocasiones, pero todo junto le ha regalado una oportunidad a Verstappen que ha estado cerca de aprovechar.

Lando ha sumado dos puntos más y por eso es campeón, pero Max ha pilotado mejor. El primero se lleva el título que pasará a los libros de historia; el segundo, el orgullo de saber que cuenta con la admiración general por lo que ha sido capaz de hacer. Lando ha hecho lo que se esperaba de un piloto bueno con el mejor coche. Max ha hecho lo que nadie pensaba que podía hacerse, lo que le convierte en un piloto especial.

Por tercera vez en los últimos dieciocho años, tres pilotos llegaron con opciones de ser campeones a la última carrera. Por primera vez, Fernando Alonso no estaba en la batalla. En 2007 y en 2010 ganaron quienes llegaron a esa última cita en la tercera posición del campeonato.

El año de Alonso

En 2007 Kimi Räikkönen ganó al aprovecharse de los errores de McLaren y de la guerra civil existente entre sus dos pilotos. En 2010 Sebastian Vettel fue campeón por un error indecente de Ferrari en la estrategia. Fernando había hecho lo mismo que Verstappen este año: luchar con un coche menos competitivo contra un Red Bull que volaba. Ese día ganó el coche más rápido y el equipo más inteligente, pero no el mejor piloto.

Dos años después volvió a tener un duelo con Vettel en circunstancias parecidas, pero entonces también ganó el coche más rápido. Desde ese año, 2012, Fernando nunca más ha estado en la batalla. Muchas travesías por el desierto, muchas frustraciones, pero una recalcitrante y testaruda osadía por mantener siempre la misma ambición y hambre.

2025 ha sido un año mediocre de Aston Martin, pero brillante de Fernando. Sin título, sin victorias, sin podios, pero haciendo algo aún más difícil: ser capaz de lograr cosas imposibles. Trece clasificaciones para Q3 (dos de Lance Stroll), diez carreras en los puntos (cinco de su compañero), 24-0 en duelos de clasificación con Stroll y una racha de 37-0 si sumamos el año anterior.

Aston Martin ha terminado séptimo en el Campeonato de Constructores, pero si en lugar de Alonso hubiera habido en el equipo dos Stroll, habría terminado en la posición que realmente le correspondía: la novena. A Fernando se le acaba el tiempo, pero no la velocidad. Ojalá que los Reyes Magos le traigan un buen coche para 2026. No necesita el coche más rápido, solo lo mínimo necesario para poder volver a recobrar la ilusión.

Fernando y Max son pilotos de la misma especie: prestidigitadores capaces de hacer una magia que los demás no pueden.

Se acabó la temporada 2025; la de 2026 comenzará en Australia dentro de 91 días. Será otra historia completamente diferente.

Sexteto de medallas

Sexteto de medallas

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España cerró el Campeonato de Europa de natación en piscina corta, que se ha clausurado este domingo en Lublin (Polonia), con una plata y dos bronces. Plata y bronce en los 400 estilos femeninos, a cargo de, respectivamente, Alba Vázquez y Emma Carrasco. Bronce doblemente jubiloso por inesperado en los relevos 4x50 estilos (Iván Martínez, Carles Coll, Hugo González y un apabullante Sergio de Celís en el crol). Las medallas se unen a los tres oros de jornadas anteriores para completar un formidable Campeonato.

Lublin, ciudad universitaria hermanada por esa razón con Alcalá de Henares, y en la que hay 50.000 refugiados ucranianos, está a 94 kilómetros de la frontera con Ucrania y a poco más de 50 de la de Bielorrusia. No competieron bielorrusos y rusos. World Aquatics, la Federación Internacional de Natación, hubiera permitido su participación, aunque sin los símbolos patrios. Polonia, sin embargo, no ha autorizado esa solución intermedia. Está tan escarmentada de los rusos y sensibilizada ante la amenaza de Putin, que es el país de la OTAN que, en 2025, más porcentaje de su PIB ha gastado en Defensa: el 4,48%, unos 44.300 millones de euros. Y creciendo.

Según una orden del Ministerio del Interior polaco, en vigor desde 2022, "los ciudadanos de la Federación Rusa no podrán entrar en el territorio de la República de Polonia a través de su frontera exterior, con fines económicos, deportivos, turísticos o culturales". No cabe mayor claridad. Y asunto concluido. "Varsovia locuta, causa finita".

En una especie de Erasmus acuático, viajó España al Campeonato con 25 representantes (14 hombres y 11 mujeres), algunos de ellos laureados en el Europeo Júnior del pasado julio en Samorin (Eslovaquia), el mejor de la historia de la competición para nuestros colores. En general, acudieron a Lublin estudiantes aventajados fuera de la piscina, una muchachada de la que enorgullecerse con una media de edad de 21 años. Aunque la natación se identifique con la precocidad, a menudo extrema, el equipo era objetivamente joven y, por lo tanto, prometedor.

Una cosecha satisfactoria

Salió, aparte de más de una veintena de finalistas y 18 récords nacionales, con esas seis medallas. Que, en contraposición a los demás deportes, los récords de todas las categorías sean moneda corriente en la natación es un misterio que hace tiempo renunciamos a desentrañar. Que en nuestro botín de medallas predominen las de oro adquiere una importancia suplementaria. Un oro, según reflejan los medalleros, vale más que la suma conjunta de las platas y los bronces. En todo deporte, una única victoria supera en jerarquía a la acumulación de puestos honrosos. Preguntemos, por ejemplo, a cualquier ciclista qué prefiere: ¿ganar un solo Tour o, pongamos, ser 10 veces segundo?

Los tres oros suponen una cosecha que no se conseguía desde los tiempos en que existía una tal Mireia Belmonte, acompañada por Duane da Rocha, Melani Costa, Erika Villaécija, Merche Peris, Aschwin Wildeboer, Rafa Muñoz... Una época para recordar y añorar. Pero todos nuestros medallistas de hoy nos han devuelto una cierta conciencia tripartita de potencia europea proyectada al mundo.

Piscina corta. Satisfacción larga.

El vínculo de Norris con Alonso y Sainz: de aquel café servido en Austin al "se puede ser campeón siendo buena persona"

El vínculo de Norris con Alonso y Sainz: de aquel café servido en Austin al “se puede ser campeón siendo buena persona”

La felicitación de Fernando Alonso, en forma de abrazo nada más bajarse del coche, supuso el cierre de un círculo para Lando Norris, el primer campeón del mundo de McLaren en 17 años. Un logro que nunca pudo alcanzar el asturiano en la escudería de Woking, donde sí tuteló los primeros pasos de Norris. En concreto desde un ya lejano 19 de octubre de 2018, cuando el británico debutaba al volante del MCL-33 durante la primera jornada de entrenamientos libres del GP de Estados Unidos. Aquel viernes en Austin pasaría a la posterioridad por una curiosa imagen: la del discípulo sirviendo un café a Alonso dentro del garaje papaya.

Tras quel empujón inicial de Alonso llegaría, un año después, Carlos Sainz, compañero de Norris en McLaren en 2019 y 2020.. "Me alegro por Lando como piloto, porque es más rápido de lo que la gente cree, pero me alegro especialmente por él como persona, porque es un tipo que ha sufrido mucha presión en las redes sociales y en la prensa", contaba ayer el madrileño en Yas Marina. "Fue muy sincero hablando sobre sus dificultades y ha demostrado que se puede ser campeón siendo una buena persona", añadió el piloto de Williams, un poco harto de la etiqueta de blando que tantas veces endilgaron a su gran amigo.

Esta temporada, desde luego, ha supuesto un brutal desafío para Norris, capaz de llevar el delirio a 168.000 aficionados ingleses en Silverstone y de conquistar un formidable triunfo en el GP de Mónaco, pero también de lidiar con momentos muy difíciles. El más crítico llegaría el pasado 31 de agosto, cuando los fotógrafos capturaron su imagen sobre un terraplén de Zandvoort, con el casco aún en la cabeza, afligido tras su único abandono del año, desencadenado por una fuga de aceite. Ese cero le dejaba a 34 puntos del líder, su compañero Oscar Piastri.

1.457 días después

A partir de entonces, Norris reunió lo mejor de su talento para poner fin a 1.457 días de reinado de Max Verstappen. El holandés no cedía la corona desde el 12 de diciembre de 2021, cuando se la había arrebatado, también en Yas Marina, a Lewis Hamilton. Desde hace más de una década, Norris ha tenido que lidiar con la presión de quienes le veían como el sucesor de una leyenda. Curiosamente, su Mundial 2025 ha guardado numerosos paralelismos con el 2008 en que Hamilton obtuvo su primer título.

Ambos ganaron, en un 16 de marzo, la cita inaugural, el GP de Australia. También se impusieron, en un 25 de mayo, el GP de Mónaco, al igual que el GP de Gran Bretaña, disputado en ambos casos, un 6 de julio. Por extraño que parezca, también sumaron sendos abandonos en el GP de Canadá y debieron aguardar al último gran premio para ser campeones.

"Ha sido una temporada difícil. Oscar y Max han realizado un trabajo increíble durante todo el año", admitió Norris, tras tomar otro relevo de Hamilton, hasta ayer el último piloto de McLaren en paladear la gloria. De este modo amplía la nómina de los elegidos en Woking, que se completa con Emerson Fittipaldi, James Hunt, Niki Lauda, Alain Prost, Ayrton Senna y Mika Hakkinen.

Todo estos logros, no obstante, palidecen ante la emoción que afloraba ayer en Norris tras cada lágrima vertida junto a Cisca y Adam, sus padres. "Estoy muy orgulloso, no por ser campeón, sino por todo lo que han sacrificado quienes me rodean para hacer esto posible. Hacerlos felices y recompensar sus sacrificios y su trabajo duro es lo que me llena de orgullo", relató. Ha sido un largo camino. Nada menos que 152 carreras en la F1. Sólo Nico Robserg (206), Nigel Mansell (176) y Jenson Button (169) necesitaron más antes de tocar el cielo.

Hugo Duro rescata un punto agónico ante el Sevilla que no saca al Valencia de la agonía

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Es difícil imaginar que hubo un tiempo en que Valencia y Sevilla fueron equipos fieros capaces de amenazar a la oligarquía de la Liga. Nada queda de aquello después de haberlos hecho jirones la mala gestión en el césped y los despachos. En Mestalla solo se les vio intentar sobrevivir, con mejores intenciones que acierto. Ambos más preocupados en abrir hueco con la cola de la clasificación que en alzar la mirada hacia las plazas europeas a las que un día fueron candidatos imprescindibles. El Sevilla fue capaz de generar peligro, pero el gol que durante muchos minutos le puso los tres puntos en el bolsillo, lo marcó Tárrega en propia puerta. El Valencia, incapaz de crear fútbol, tiró de corazón y de Hugo Duro para rescatar un empate en el tiempo añadido. Demasiado pobre para lo que un día fueron. [Narración y estadísticas: 1-1]

Llegó Almeida a Mestalla con muchas bajas, lo que no le impidió enseñar colmillo en el primer tiempo. En el minuto 3, con un centro larguísimo de Mendy desde el carril izquierdo al punto de penalti, donde Peque, en disputa con Copete, cabeceó ajustando al palo para que Agirrezabala luciera su primera mano salvadora. La respuesta la dio Danjuma, con una carrera en la banda izquierda para pisar área e ir buscando hueco de disparo.

Daba la impresión de que el Valencia dominaba y trataba de mover la pelota buscando cómo deshacer el musculoso centro del campo sevillista, arropado por cinco defensas. Sin embargo, no hubo ventaja ni capacidad de atosigar por la precipitación que conducía a imprecisiones. Corberán buscaba calma pero nadie era capaz de lograrla. De hecho, cuando el Valencia trataba de estirarse, aunque fuera a base de carreras estériles, faltas o saques de esquina, el Sevilla se relamía.

Volcado en Vlachodimos, el Sevilla recuperó un balón larguísimo a Akor Adams, que cuerpeó con Tárrega, último hombre, y encaró al guardameta valencianista con la fortuna de que en el mano a mano su disparo se fue por encima del larguero. Ya eran dos las ocasiones en que el Valencia había salvado el empate a cero, aunque también reclamó un penalti de Carmona a Hugo Duro por un codazo en el área que Guillermo Cuadra no vio y el VAR, tampoco.

La grada, que se acordó de Lubo Penev y su grave enfermedad, al inicio del partido, se impacientaba al ver a su equipo incapaz de salir de la tela de araña que tejió Almeida. Y cuando lo lograba, era con la pólvora mojada. Pasada la media hora, un robo del impreciso Javi Guerra, esta vez acertado, dio alas a Danjuma en el carril derecho del Sevilla para pisar área y reclamar penalti cuando cayó, de maduro, sin haber encontrado pase. El esfuerzo hace que se apague su brillo. Aún así, el neerlandés no dejó de bailar una y otra vez con Carmona, y del último al filo del descanso, sacó un pase tenso a corazón del área que Hugo Duro remató al aire. Sin lucimiento, el Sevilla estaba sujetando a un equipo que era incapaz de hacerle daño pese a que la soga de la clasificación la tiene alrededor del cuello.

Al inicio de la segunda parte, el nudo se apretó. El Sevilla ni siquiera necesitó intimidar porque fue el Valencia mismo quien, al trantán, incapaz, espeso, le dio alas. Primero, cediendo un disparo, lejano, a Agoumé. Después, haciéndoles hasta su gol. Oso, con el carril izquierdo para él y sin la presión de Thierry, puso un balón tenso buscando a Akor, pero llegó antes a rematar a bocajarro Tárrega. Un palo que castigaba a un Valencia sin plan.

No tenía más remedio Corberán que mover el banquillo. Recurrió a Ugrinic en la sala de máquinas -lo que provocó la pitada a Guerra-, la aceleración de Ramazani y la imprevisibilidad de Jesús Vázquez para hacer desdobles con Diego López, que consiguió asistir a Lucas Beltrán para un remate tan fácil que Mestalla se llevó las manos a la cabeza cuando el argentino lo falló.

Nada funcionaba. El Valencia no consiguió domar de nuevo el partido y se entregó a los arreones tirando de corazón. La revolución como único argumento. Cuando el duelo se moría, fue Ugrinic quien sacó el coraje para rescatar una pelota en el costado izquierdo del área y entregársela a Hugo Duro para que, entre los centrales, rescatara un empate.

Se volcó el Valencia, pero ya era tarde y Guillermo Cuadra pitó el final cuando acababa de ganar un córner, lo que provocó un aluvión de tarjetas. Se tuvo que conformar con un punto que sirve, pero no salva.