Los pitos a Vinicius y el "sueño" de Gonzalo: "Repetiré botas el jueves, si marco otros tres las guardaré"

Los pitos a Vinicius y el “sueño” de Gonzalo: “Repetiré botas el jueves, si marco otros tres las guardaré”

Gonzalo García y Vinicius Júnior fueron ayer las dos caras de la moneda del Santiago Bernabéu. Así es el fútbol y Chamartín, que no entiende de pasados y sí de realidades. El estadio se entregó al hat-trick perfecto del canterano, estudiante, cuando puede (cada vez menos) de Administración, Dirección de Empresas y Big Data. Sus tres goles abrieron el año con alegría en La Castellana y fueron el contrapunto a los silbidos de la grada al brasileño, dos veces goleador en finales de Copa de Europa y estrella del equipo.

«No había pedido esto a los Reyes. Es una bonita manera de empezar el año. Un sueño, y estoy emocionado porque soy madridista desde pequeño. Pediré a los compañeros que me firmen la camiseta y el balón y las botas las repetiré el jueves. Si marco otro hat-trick las guardaré. Todo esto es muy especial», bromeó Gonzalo en la zona mixta del Bernabéu. A unos metros, Xabi Alonso elogió su partido, sus goles y su trabajo: «Me alegro por el trabajo que hace a diario, cuando le toca y cuando no. Siempre con una actitud impresionante. Es un gran ejemplo de lo que es un canterano del Madrid».

Ese detalle, el de ser canterano, abre el libro de historia del club y coloca los cinco goles marcados por jugadores de la cantera en un sólo partido (tres de Gonzalo, uno de Asencio y otro de Fran García) en el abanico del pasado: la última vez que sucedió algo así en el Madrid fue el 25 de noviembre de 1989, cuando el conjunto blanco venció al Zaragoza por 7-2 con goles de Míchel, Sanchís, Butragueño y dos de Martín Vázquez.

Del virus de Mbappé a 2026

«Trabajo para aprovechar las oportunidades y cada cosa es especial. El Mundial lo fue, pero empezar 2026 así, con mi primer gol en el Bernabéu y el primero en Liga, es bastante especial», aseguró Gonzalo, que no se había estrenado en Liga y no marcaba con el Madrid desde el Mundial de clubes, donde terminó como máximo goleador.

El virus de Mbappé en Estados Unidos le ofreció a Gonzalo la oportunidad de su vida y no lo desaprovechó, y aunque el francés no se ha cansado de marcar goles, convirtiéndose en Bota de Oro, igualando el récord anotador de Cristiano Ronaldo en año natural y liderando al Madrid tanto en Liga como en Champions, Gonzalo ha revolucionado Chamartín en la primera oportunidad seria que ha tenido. Fue titular en la ausencia del francés ante el Manchester City, pero no consiguió brillar.

Sin embargo, ante el Betis hizo suya la tarde de la capital con la derecha, la izquierda y la cabeza. Tres goles perfectos: «Tengo delante a los mejores jugadores del mundo. Obviamente Mbappé es el mejor del mundo. Nos da mucho. Yo sólo trato de hacerlo lo mejor posible», insistió.

El remate de Gonzalo para el 2-0 ante el Betis.

El remate de Gonzalo para el 2-0 ante el Betis.AP

En el otro lado de la moneda, Vinicius, de más a menos en el partido y silbado por la grada cuando Alonso decidió sustituirle. El brasileño masculló algo hacia el suelo, pero se fue al banquillo con la cabeza baja, asumiendo la actitud del público y saludando a Alonso, que le defendió en sala de prensa.

«Vini ha aportado mucho, ha entrado muy bien, ha conseguido la tarjeta del rival, ha sido muy desequilibrante, es insistente, aporta... El partido que ha hecho me ha gustado. Ahora vamos a la Supercopa y Vini va a ser muy importante», dijo, e insistió en que «le volverán a aplaudir, no tengo dudas». «Ha sido, es y será fundamental en el Madrid», volvió a incidir, recalcando el apoyo del técnico al futbolista tras la turbia relación del principio.

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

A veces el fútbol es impaciente y pide imposibles. A veces el deporte reclama que un técnico que lleva 14 días y que no había debutado en la liga venza a uno que acumula 14 años y ocho títulos. Pero este juego es tan bonito e impredecible que todo pudo ocurrir en San Sebastián. Finalmente, el empate fue justo. Algo también raro. No siempre ocurre lo que uno merece, pero hubo alternativas tanto para el gigante que quiere seguir el ritmo a los transatlánticos como para un equipo que pudo mostrar señales de resurrección. [Narración y estadísticas, 1-1]

Lo cierto es que los donostiarras evocaron a aquella Real asfixiante de los primeros años con Imanol Alguacil. Kubo volvió a ser un puñal por la izquierda y Oyarzabal mantuvo el nivel de esta temporada, que está siendo estratosférico. Faltaban muchos nombres, pero estaba aquella energía alentada por un Reale Arena que vio mejores entradas otros años. Los rojiblancos, en cambio, no entraron al duelo como le gusta al Cholo pese a que en los inicios Julián perdonó una volea sólo en el área tras un córner. Una que no suele perdonar el argentino.

Tuvo otra poco después que también falló tras una cesión de Baena, y los atléticos se preguntaban si el hijo que acaba de recibir Julián y su pareja, Emilia Ferrero, vendría con algún que otro gol debajo del brazo. Empezó con un 0 de 2, pero con uno que entrara, valdría para que el delantero intentara recuperar el estatus y la confianza que alcanzó el año pasado. Pese a esos fallos, los rojiblancos inclinaron poco a poco el campo hacia la portería de Remiro.

Brais y Turrientes son buenos centrocampistas, pero no llegan al nivel de los Zubimendi y Merino que pusieron rumbo al líder de la Premier con un año de diferencia. Y eso, la Real era imposible que no lo terminara notando tarde o temprano. Si además tienes enfrente a Koke y Barrios, ambos en un gran estado de forma, parecía difícil que los donostiarras consiguieran imponerse en el tempo del encuentro.

Terminara como terminaran los 90 minutos, Matarazzo ha conseguido reactivar a las huestes realistas, decaídas y al borde del descenso en un tren de cola preocupante especialmente para clubes que ya se han olvidado de esas latitudes. Será la disciplina alemana y el espíritu estadounidense del técnico con raíces italianas. Rarezas.

Como la que le hizo Sorloth a Gómez antes del descanso, como si de Lamine Yamal se tratara. Tiene esas cosas el noruego que sorprenden a propios y a extraños. Es capaz también de fallar ocasiones increíbles, pero en cambio embocó la primera que tuvo aunque en la portería contraria tras una falta botada por Carlos Soler. Le salvó el VAR por fuera de juego posicional de Brais que le despistó en el salto.

Una de cal y otra de arena

La precaución deportiva y física obligó a la entrada de Gallagher y Le Normand por Barrios y Ruggeri tras el descanso. Perdían toque los colchoneros y ganaban físico. Pero hemos de volver al noruego, que esta vez sí, al principio del segundo tiempo, acertó en la portería buena tras una jugada increíble de Giuliano. Una de cal y otra de arena. Pudo duplicar la ventaja el Atlético dos minutos después, pero el británico desperdició un pase maravilloso de Baena.

La pregunta era cómo respondería la Real a ese aluvión rojiblanco. No se arredraron los donostiarras y aprovecharon una subida de Le Normand al ataque para coger desprevenido al Atlético a la espalda de Hancko. Kubo se la puso a Guedes que tuvo todo el tiempo que quiso para ponerla en la escuadra.

El duelo perdió finura y ganó en nervio. Había urgencia por los puntos, unos para alejarse del infierno y otros para no perder comba con la cabeza. Había que agarrarse a los líderes y la Real apelaba a la maestría de Oyarzabal, que tuvo un encuentro con Oblak que el público reclamó como penalti. El Cholo mandó a los suyos al banquillo, salvo Griezmann, al que no se le da mal el conjunto donostiarra. Ocho tantos le ha hecho para cumplir la ley del ex. Aunque tuvo un mano a mano sólo que marró con una vaselina muy complicada. Empujaron más en los últimos minutos los realistas, con cambios ofensivos y con una actitud muy diferente al del primer tercio de tempoarada. Pero al final, nadie contento.

Lidia Sánchez-Puebla, la atleta premiada por investigar el alzhéimer en la retina de los ratones: "Las dos ruedas de mi vida son el deporte y la Medicina"

Lidia Sánchez-Puebla, la atleta premiada por investigar el alzhéimer en la retina de los ratones: “Las dos ruedas de mi vida son el deporte y la Medicina”

"Me da vergüenza hablar de mi tesis a la gente", cuenta Lidia Sánchez-Puebla (Getafe, 1997), acostumbrada a podios y medallas, a los focos del deporte profesional, pero no tanto a los méritos y los elogios que tienen que ver con su otra vida, esa "dualidad" de la que sólo presume en bajito. Porque mientras batallaba con lesiones y sinsabores, con la cruel persecución de su sueño olímpico de marchadora, la madrileña desarrolló una brillantísima labor académica. Una novedosa investigación en la retina de los ratones para la detección precoz del alzhéimer por la que recibió el premio a la Mejor Investigadora Joven en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión. Además, en su tesis doctoral, defendida hace unos días, obtuvo una calificación de Sobresaliente Cum Laude.

A Lidia no le cuesta reconocer que pensó en más de una ocasión en tirar la toalla. Tanto en lo deportivo como en lo académico. Que avanzó muchas veces sin saber muy bien por qué, apoyada en sus espartanas rutinas, en "entrenar, estudiar y entrenar". Sin fines de semana. Tantos veranos sin vacaciones: "Aprovechaba para hacer las prácticas del hospital". Sacándose la carrera de Medicina a curso por año. Y cuando renunció al MIR porque "el atletismo siempre tuvo prioridad", rozando su clasificación para los Juegos de Tokio, llegó el covid y, a continuación, le azotaron duramente las lesiones. "Si tuviera que definir mi carrera deportiva de alguna forma, sería de mala suerte. Desde 2020 que me operaron del pie, he ido acumulando problemas. Otra operación, fracturas, tornillos en un dedo... Siempre me ha costado tener continuidad", desgrana el calvario que se alargó hasta los de París, en los que también se quedó a las puertas.

A sus 29 años, los mismos que María Pérez -"de niñas la ganaba. Y ahora ella es campeona del mundo y olímpica..."-, es como si a Sánchez-Puebla, que no empezó con la marcha hasta los 13, cuando ya tenía alguna medalla en cross a nivel nacional, todo le empezara, al fin, a sonreír. "Venía de un 2024 en el que había apostado todo por ir a París y decidí no ver nada de esos Juegos. Me fui a Italia a trabajar tres meses a un hospital. Y a hacer un reset. Estaba agotada mentalmente. Y luego me lesioné con dos fracturas por estrés, desde octubre hasta febrero, muchos meses complicados. El atletismo era mi vida, pero me estaba costando la salud. Decidí tomármelo con tranquilidad", repasa.

Lidia, con su premio a Mejor Investigadora Joven en Estudio de Retina en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión.

Lidia, con su premio a Mejor Investigadora Joven en Estudio de Retina en el 28º Congreso Europeo de Retina y Visión.ÁNGEL NAVARRETE

Precisamente en la primera concentración invernal en Sierra Nevada, en febrero, conoció a Juanpe López, el ciclista recién fichado por el Movistar, "el chico andaluz que habla con todo el mundo", su pareja desde entonces, con el que compartió, por ejemplo, la reciente San Silvestre vallecana. "Me ha dado mucha estabilidad", desvela. Una calma que, curiosamente, se traduce en los mejores tiempos de toda su carrera. "Con esta nueva filosofía, sin quizá entrenamientos espectaculares, llegué a hacer marca personal en 20 kilómetros. A quedar séptima en el Campeonato de Europa por equipos en mayo. A nada de la mínima RFEA para el Mundial. Y pude rematar con un bronce en el Campeonato de España"...

Ahora Lidia avanza, deportivamente, paso a paso. No mira tanto a Los Ángeles, quizá su última oportunidad, como al próximo campeonato de España, en marzo. "No hago marcha porque sea un deporte en el que gane dinero. Pero siempre he tenido un sueño, ser olímpica. Me queda esa espinita y no sé si lo voy a conseguir. He vivido dos ciclos, he tenido el caramelo en la boca... He tenido tantas lesiones que te planteas: '¿Hasta cuándo?'. Aunque ahora estoy con ilusión. Creo que todavía tengo que explotar en el deporte. Sólo espero un poquito de suerte, poder entrenar a gusto y tranquila, que las ganas ya las pongo yo", asegura.

Mientras todo eso ocurría, había otra Lidia, con bata, también con empeño, compaginando una carrera como la de Medicina con sus entrenamientos en el Centro de Alto Rendimiento, al que al principio, antes de que obtuviera una plaza para vivir en la Residencia Blume, acudía desde Getafe, más de tres horas al día en transporte público. "Se me hacía muy cuesta arriba. Pensé incluso en dejar la carrera. Desde primero tuve que aprender a marchas forzadas que tenía que organizarme muy bien", recuerda.

Lidia Sánchez-Puebla posa para EL MUNDO.

Lidia Sánchez-Puebla posa para EL MUNDO.ÁNGEL NAVARRETE

Cuando terminó la carrera, su mentor, José Manuel Ramírez (profesor de oftalmología en la Universidad Complutense), la convenció para que no se desvinculara de la Medicina. Lidia completó un master en ciencias de la visión y después consiguió un contrato predoctoral con la Universidad. "Me he dedicado a investigar la retina en un modelo de ratón con alzhéimer. La retina comparte muchas similitudes con el sistema nervioso central. El objetivo principal era ver si los cambios que vemos a través del ojo se reflejarían en el cerebro y cómo a través de ello, en un futuro, podría haber biomarcadores para la detección precoz del alzhéimer", relata con orgullo el proyecto recién culminado con el premio y el Cum Laude.

Además, uno de esos trabajos para la tesis tuvo un protagonista inesperado. "Mi padre es físico, profesor de la Universidad Carlos III. En una de las partes yo debía contar unas células del ojo del ratón. Tenía tantas imágenes... Y tenía que medirlas manualmente, diferentes parámetros. Un día, él, viéndome en casa, me vio muy estresada 'pintando celulitas'. Y creó un programa, basado en la Inteligencia Artificial, que me ha salvado la vida. Lo que hubiese tardado un año y medio en hacer, en cuestión de horas está resuelto. Eso es lo que defendí en el Congreso y por lo que gané el premio a Mejor Investigadora Joven", explica Lidia, que defiende el empeño de los atletas y también de los jóvenes. "Siempre se dice que somos cada vez más vagos. Pero creo que estamos cada vez más formados y podemos aportar bastante a la sociedad. En mi caso, el entorno que tengo, la verdad es que es súper trabajador. Todos tenemos ambición, aspiraciones. En el atletismo es un poco así ahora. La gente estudia para tener un respaldo por si los resultados no acompañan".

Entre la investigación y la marcha. Entre el atletismo y los estudios. Entre los ratones y las zapatillas. "Siempre digo que mi vida es como una bici con dos ruedas. Una es el deporte, la otra es mi trabajo. Cuando ha habido épocas de mi vida que he pinchado la rueda del deporte, porque he estado lesionada o porque ha habido menos motivación, he tirado con la otra. Y al revés. Cuando con la tesis he estado muy agobiada, de hasta pensar en dejarlo, he tirado del deporte". Lidia, un ejemplo.

¿Puede un gobierno dejar a un país sin selección de fútbol? La insólita medida de Gabón que castigará la FIFA

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¿Puede quedarse un país sin selección nacional de fútbol por decisión de su gobierno? Antes de contestar, hay que tener en cuenta un dato: los 193 estados reconocidos por la ONU tienen equipo nacional de fútbol, posean o no arraigada tradición futbolera. El pasado mes de agosto se sumó Islas Marshall, una nación compuesta por cinco islas, 29 atolones y alrededor de 40.000 personas. Esa es la razón que ha convertido en insólita la decisión del Gobierno de Gabón de suspender a su selección tras el ridículo en la Copa África.

El Consejo de Ministros se reunió el 31 de diciembre, después de la última derrota ante Costa de Marfil (2-3) tras perder una ventaja de 2-0, y anunció la estrambótica resolución. «Teniendo en cuenta la deshonrosa actuación de Las Panteras en la Copa África, y considerando los efectos multiformes en las antípodas de los valores de ética y ejemplaridad de la V República, el Gobierno decide: la disolución del cuerpo técnico, la suspensión del equipo nacional hasta nueva orden y la exclusión de los jugadores Bruno Ecuele Manga y Pierre Emerick Aubameyang.

Además, el Gobierno solicita a la Federación Gabonesa de Fútbol que asuma toda su responsabilidad», recogía el comunicado en el que, de manera evidente, queda demostrado que el fútbol no hay olvido. Al varapalo ante Costa de Marfil se habían unido antes las derrotas ante Camerún (0-1) y Mozambique (2-3). «Es una parte de la identidad nacional lo que se ha roto», aseguró el presidente Brice Clotaire Oligui Nguema.

El precedente de Eritrea

Gabón, que volvía a la Copa África tras no clasificarse en 2023, se queda sin selección, hasta nueva orden y con sus dos estrellas señaladas. Para Aubameyang, que acudió al torneo con problemas físicos a sus 36 años y que ha jugado 86 partidos internacionales en los que ha marcado 40 goles, la razón del fracaso en Marruecos es más profunda. «Creo que los problemas del equipo son más profundos que la persona insignificante que yo soy», dijo en sus redes sociales.

La decisión del Gobierno de Gabón no tiene precedentes. Nunca la injerencia política había alcanzado a suspender la existencia de un equipo nacional hasta que la federación de fútbol se plegara a los cambios que, desde el gobierno, se estimaran oportunos. Hasta ahora, la única intervención gubernamental que había sacado a un equipo de las competiciones por voluntad propia la había protagonizado Eritrea, que retiró a su selección de las competiciones internacionales por miedo al riesgo de fuga, a que sus futbolistas, al viajar a países extranjeros, acabaran desertando y pidiendo asilo. Esa decisión, llevó a la FIFA a impedirle participar en la clasificación para el Mundial de Estados Unidos, Rusia y Canadá. En esa carrera sí estuvo Gabón, que no logró plaza.

Las Panteras se enfrentan ahora a sanciones que pueden marcar su futuro. De acuerdo con los Estatutos de la FIFA, las asociaciones miembro deben administrar sus asuntos de forma independiente y sin interferencias externas. El artículo 14 establece que la injerencia gubernamental puede derivar en sanciones, incluida la suspensión del país de todas las competiciones internacionales. Es decir, la FIFA tiene tolerancia cero ante cualquier decisión externa que afecte a la gobernanza deportiva.

Guelor Kanga marca ante Costa de Marfil, el 31 de diciembre en Marrakech.

Guelor Kanga marca ante Costa de Marfil, el 31 de diciembre en Marrakech.AFP

Son muchos los ejemplos en los que el máximo organismo internacional ha cerrado las puertas a selecciones por este motivo. Una de ellas, la República Democrática del Congo, que mañana jugará los octavos de final ante Argelia. En febrero de 2025 fue sancionada porque el Gobierno tomó el control de la sede de la Federación y todas sus instalaciones deportivas, además de intervenir sus cuentas. En mayo, una vez restituida la independencia federativa, la sanción le fue levantada.

Otro castigo aún pesa sobre Pakistán y El Salvador y Kenia han estado también en situación similar, que la FIFA levanta cuando certifica que la injerencia ha cesado. No es el caso de las sanciones que impone por razones 'políticas'. Alemania, Japón o Yugoslavia fueron apartadas de competiciones por su intervención en conflictos bélicos, y Sudáfrica por el apartheid. Actualmente, Rusia está excluida desde 2022.

La cuesta de enero

La cuesta de enero

La llamada popularmente "cuesta de enero" es el período de apuros económicos que sucede a los gastos excesivos de las Fiestas navideñas. La definición puede valer para explicar metafóricamente una situación dificultosa experimentada en cualquier actividad. El fútbol, por ejemplo.

El Madrid empezó frente al Betis su "cuesta de enero", que incluirá otros dos partidos de Liga (Levante y Villarreal), dos de Champions (Mónaco y Benfica) y uno de Copa contra quien depare el sorteo. Un programa que sólo preocuparía lo normal de toda competición si no fuera porque, a continuación del encuentro contra el Betis, llega la Supercopa, ese título invernal español que se dirime en la primavera-verano de Arabia Saudí.

El Betis sirve como relativo diagnóstico del estado del Madrid. Le hizo varios regalos: Gonzalo (inmejorable, incluso virguero, en su papel de sustituto de Mbappé), Asencio y Fran García siempre remataron sin oposición. También le dio algunos sustos (dos palos y unas cuantas apuradas intervenciones de Courtois). El 5-1 no declara el estado de optimismo, ni anula el de emergencia. Pero sí le da un respiro a Xabi, que recibe de Gonzalo, una apuesta suya, un inopinado triple espaldarazo, que ni quita ni pone rey, pero ayuda a su señor.

Es, no obstante, opinión generalizada que el futuro de Alonso depende de lo que suceda en las (movedizas) arenas del Golfo. Se diría que el donostiarra soporta una sucesión de sentencias aplazadas dentro de un torbellino en el que todo triunfo se antoja provisional. El banquillo blanco está tapizado con púas. Hay que ser un faquir para soportarlo sin daño. Ningún equipo como el Madrid, obediente a las exigencias de su historia y de su afición, somete al entrenador de turno a un ejercicio constante de supervivencia, ni lo abandona desde el comienzo a merced de los resultados. Ni siquiera los buenos, aunque sean mayoría, están justificados si son cortos, feos o tristes.

Xabi ha tenido mala suerte desde su llegada con la avalancha de lesiones en el plantel, a las que se ha unido, pese a Gonzalo, la trascendente de Mbappé en un momento particularmente delicado. Pero ha dado bandazos en la aplicación de su sistema y se ha mostrado blando en la gestión del grupo y en el manejo de algunas individualidades, que siempre gozarán de la benevolencia paternal del presidente. Aunque nadie más duro que éste con los jugadores en según qué momentos y para según qué cosas.

Xabi no es culpable de que se lastimen músculos y articulaciones. Pero empezó con mal pie plegándose a los deseos de Pérez de prescindir de Modric y de que se hiciera cargo del equipo antes del Mundial de Clubes. No mantuvo respetuosa pero firmemente sus convicciones ante un presidente acuciado por la necesidad y dominado por la impaciencia. Era el momento de hacerse valer y mostrar personalidad y seguridad desde un principio.

A tenor del calendario lunar islámico, este año la peregrinación a La Meca cae a últimos de mayo y principios de junio. De acuerdo con el madridista, la peregrinación a Yeda, a 84 km. de La Meca, toca en la segunda semana de enero. Sobre Xabi pende la afilada media luna de un alfanje.

La sangría defensiva que rompe al Madrid y "preocupa" a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el "esfuerzo" individual

La sangría defensiva que rompe al Madrid y “preocupa” a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el “esfuerzo” individual

Desde abril de 2024 el Real Madrid no perdía un clásico, nueve victorias de carrerilla que se quebraron un extraño domingo por la mañana, Palacio repleto y un Barcelona tan poderoso como no se recordaba. Desde marzo de 2024 ningún rival ganaba en Liga Endesa en semejante escenario (entonces, el Manresa), 37 seguidas iban. Las rachas, sí, están para romperse y más en este baloncesto moderno de calendarios insufribles. Pero el triunfo azulgrana, tan merecido que ni un pero hubo, dolió más en el vestuario blanco por el cómo. No hay perdón cuando se encajan 105 puntos, especialmente cuando eso, lo de que el rival se ponga las botas, es tendencia.

Para saber más

En Euroliga, donde más se disparan los titubeos de este Real Madrid de Sergio Scariolo que no termina de despegar, a los blancos les anotan casi 87 puntos por noche. Es la cifra es la más alta desde que la competición se empezó a disputar (2016) en formato de todos contra todos. Especialmente grave en un equipo del italiano, siempre con tanto celo en la zaga. Con un especialista táctico del que presumir, Luis Guil. En ACB, donde el liderato peligra (si el Valencia gana en su partido aplazado ante el Zaragoza...), son más de 82 por duelo. Cifras que no se pueden esconder. Y que alarman, dentro y fuera.

Tras la derrota, la undécima en los 35 partidos oficiales que van de temporada, el propio Scariolo reflexionó sobre el hecho. Sobre la incapacidad, por ejemplo, de frenar ayer en el uno contra uno a Kevin Punter (en la primera mitad) y a Nico Laprovittola en el momento de la verdad (17 puntos del argentino en la segunda mitad). Sobre la pérdida del rebote (23 a 37, completamente clave) ante un Barça inferior físicamente y lastrado, además, por las lesiones (sin Jan Vesely, Will Clyburn...). «No puedo decir que no me preocupe. Hay que reconocer que juegas siempre con rivales de altísima calidad y talento. Pero no hay duda que es un punto en el que tenemos que mejorar», reconoció el ex seleccionador en sala de prensa. Quien, a continuación, expuso algún atenuante. «La defensa, cuando tienes tan poco tiempo para prepararla tácticamente, es energía, esfuerzo, continuidad. A veces, con tan poco tiempo de recuperación, puede no producirse. Antiguamente, había una norma que debía haber al menos 48 horas entre un partido y otro. Esto vale para todos, para el Barça y para nosotros. Pero no ayuda a los jugadores», razonó una queja, la del calendario (no descansa, esta semana otra doble de Euroliga, con visita al Asvel y el Maccabi en el Palacio) que no es nueva. Un argumento en el que ahondó el capitán Sergio Llull: «No han sido 48 horas porque jugamos el viernes a las nueve. No sé si le parecerá normal al que hace el calendario, a mí no me lo parece. Ni para un equipo ni para otro, porque ellos (el Barça) también jugaron el viernes. No es una excusa por esta derrota, es un llamamiento al sentido común».

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.ACB Photo

En los últimos cuatro partidos de Euroliga, el Madrid ha encajado 89 (Milán), 90 (París), 100 (Mónaco) y 93 (58 al descanso, Dubai). Una tendencia. Siete de sus ocho derrotas en Europa llegaron en duelos en los que el rival hizo 87 o más puntos. Como las dos de ACB, idéntico resultado ante Baskonia y Barça (105-100). El clásico de ayer y sus 205 puntos anotados en conjunto, fue el segundo más ofensivo de la historia en Liga Endesa. El top, 212, fue en febrero de 1996 (102-110, también para el Barça). 205 se habían sumado también, tras una prórroga, en abril de 2022 (108-97, para los azulgrana).

De las heridas blancas a la euforia de un Barça que está protagonizando una asombrosa y exprés resurrección desde que fuera despedido Joan Peñarroya. La del domingo, con Xavi Pascual, era el noveno triunfo seguido en ACB. «Uno es entrenador para momentos como este. Suelo sentirme muy cómodo, porque los disfruto muchísimo», se congratuló el de Gavà.

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Xabi Alonso estrenó el año cambiando la capa de su salvador. Con Kylian Mbappé, el hombre que más goles le ha regalado en estos meses, lesionado, el técnico vasco apostó por Gonzalo García en la punta del ataque y el canterano le entregó un hat-trick de aire antes de la Supercopa. Los tres tantos del delantero, junto al de Asencio y Fran, tumbaron al Betis.

El cambio Mbappé-Gonzalo fue hombre por hombre en una decisión evidente. El español es el único nueve que le queda al fondo del armario tras la salida de Endrick hacia Lyon, presiona, insiste y libera un poco a Vinicius en el trabajo defensivo.

La entrada del canterano acompañó unos buenos primeros minutos del Madrid, asentado sobre la posición de Bellingham en la mediapunta y la finura de Rodrygo en la derecha, siendo el brasileño el mejor jugador del equipo en esta parte de la temporada. De esa asociación, de la fluidez con Camavinga y de las arrancadas de Vinicius vivieron los blancos en el tramo inicial.

El brasileño (y Xabi, y el Bernabéu...) pidió un penalti en el minuto 5, pero ni Hernández Hernández ni el VAR observaron que el empujón de Ortiz fuera suficiente. El Madrid dominó al Betis con balón, moviendo la pelota con cierta facilidad y acercándose al área, pero le faltó pegada. Lógico, también, ante la ausencia del futbolista que ha metido el 60% de los goles del conjunto blanco este curso.

En el 19 llegó el 1-0 que apaciguó la tarde en Chamartín. Una jugada simple en mitad de un fútbol cada vez más complejo. Rodrygo puso un centro al segundo palo, Gonzalo le ganó el metro a su defensor y cruzó el balón de cabeza ante la salida de Valles. Un centro, un cabezazo, un gol, demostrando que el fútbol, a veces, no es tan complicado.

El tanto del delantero fue el primero con el Madrid en esta temporada y el cuarto si contamos los tres que había anotado con la selección sub'21. Premio a la oportunidad que le entregó Alonso y a unos meses en los que ha trabajado a la sombra de Mbappé.

La ventaja relajó al Madrid con el paso de los minutos. Tuvo la posesión, pero apenas puso en peligro la meta rival, encontrando con facilidad la zona de tres cuartos pero apagándose al acariciar el área. Lo vio el Betis, que dio un paso adelante después de sus dudas iniciales. Equipo de Europa League y sexto en la tabla actual, los de Pellegrini llevaron el peso del duelo hasta el descanso, provocando córners e insistiendo en la espalda de Carreras a través de Cucho y Antony. Ahí llegaron sus mejores opciones.

Valverde, en dos ocasiones, salvó dos llegadas claras del Betis, y el descanso aterrizó en el Bernabéu con un pequeño runrún que los vestuarios despejaron. El Madrid sentenció el duelo en diez minutos y con dos acciones marca de la casa.

En el 50, Gonzalo coronó su tarde con una extraordinaria volea desde la frontal. Recibió un pase alto de Valverde, controló con el pecho y sin que el balón botara en el suelo, golpeó con fuerza hacia la derecha de Valles.

La sentencia y las dudas

Cinco minutos después, otra jugada a balón parado. Centro de Rodrygo y remate de cabeza de Asencio para poner al Madrid con tres goles de diferencia. Ventaja suficiente, parecía, para controlar el juego y vivir con cierta calma los últimos minutos. Pero este Madrid no entiende de pausas. El Betis no le perdió la cara a la tarde madrileña y comenzó a acechar la meta de Courtois. Lo Celso envió una falta al palo, el portero belga salvó un buen disparo de Ruibal y Cucho, aprovechando un pase al hueco, regateó a Courtois y batió a Rüdiger en la línea para acercar a los sevillanos en el marcador.

Runrún de nuevo en el Bernabéu y varios vuelos de Courtois para evitar males mayores en un Madrid totalmente roto, incapaz de mantener cierto control de la posesión y dejando al Betis crecer en transiciones. Todo antes de que Alonso, quizás un poco tarde, decidiera tomar las riendas del equipo haciendo los cambios que pedía el partido.

Los cambios

El vasco retiró a Vinicius, intermitente y abucheado por la grada, y a Rodrygo, el mejor junto a Gonzalo pero ya sin oxígeno, y metió a Güler y Mastantuono. Aire fresco que el conjunto blanco agradeció.

En el 82, Güler recibió un balón largo en la izquierda, observó dentro del área y vio el desmarque de Gonzalo, que con un taconazo genial culminó su gran tarde y el hat-trick perfecto (derecha, izquierda y cabeza). En el descuento, Fran García puso el quinto y redondeó el estreno madridista en 2026.

Al-Rajhi, vigente campeón del Dakar, pierde casi media hora en la primera etapa

Al-Rajhi, vigente campeón del Dakar, pierde casi media hora en la primera etapa

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El vigente campeón, Yazeed Al-Rajhi, sufrió un duro revés en la primera etapa del Rally Dakar, de 518 kilómetros, 305 de ellos cronomotrados, donde acabó a 29 minutos del ganador, Guillaume de Mevius (X-Raid Mini). El piloto saudí de Toyota fue penalizado por saltarse un way point y por exceso de velocidad en una jornada, con salida y llegada en Yanbu, donde Carlos Sainz y Nani Roma, ambos al volante de un Ford Raptor, fueron sexto y octavo, respectivamente.

Los españoles, que perdieron 1:54 y 2:37 frente a De Mevius, no tendrán que abrir pista en la segunda jornada, en la que esa responsabilidad recaerá en De Mevius, que se impuso el domingo con un tiempo de 3h07:49, 40 segundos más rápido a Nasser Al-Attiyah (Dacia), pentacampeón del Dakar, y 1:27 mejor que Martin Prokop (Orlen Jipocar Team).

"Teníamos un buen ritmo y podríamos haber apretado más, pero cuando vimos a Sébastien Loeb (su compañero en Dacia) con dos neumáticos pinchados, decidimos ser cautelosos y evitar pinchar", declaró el Al-Attiyah. El triunfo parcial de De Mevius, segundo clasificado de la edición de 2024 por detrás de Sainz, supone un espaldarazo para la labor de Baumel, su copiloto, que hace apenas 11 meses luchaba por su vida tras un terrible accidente que le obligó ala amputación de su pierna derecha.

Canet derrota a los dos últimos campeones

En motos, Edgar Canet (KTM) prolongó su excepcional arranque del prólogo con un triunfo de etapa decidido tras la sanción de seis minutos a Ross Branch (Hero Motosports), que cometió un exceso de velocidad en zonas neutralizadas.

"La carrera aún es larga, pero no hay mejor manera que empezar este rally. Ahora tengo que mantener la concentración, avanzar con cuidado y no atacar más de lo necesario", comentó el español, que se impuso con un tiempo de 3h27:42, 1:02 más rápido que Daniel Sanders (Red Bull KTM) y 1:32 mejor que Ricky Brabec (Honda HRC), los dos últimos ganadores de la prueba.

"Fue una etapa muy rápida, con muchas piedras y ríos secos, y una navegación de locos, con lugares en los que había que tener mucho cuidado para no perderse", añadió Canet, campeón el año pasado en la categoría Rally 2. A los 20 años, la víspera ya se había convertido en el ganador más joven en motos de una etapa del Dakar.

Canet, durante la primera etapa del Dakar.

Canet, durante la primera etapa del Dakar.AFP

Canet se sentía muy satisfecho con la confianza que muestra sobre su montura y con el trabajo de navegación, sin prestar demasiada atención a la labor de sus rivales. "Tan sólo he dudado en un sitio, así que muy bien. Era una etapa peligrosa y muchos han llegado con las llantas al límite. He ido con cuidado con eso, teniendo un pilotaje más suave. Ha sido un día redondo", finalizó el ganador.

La segunda etapa de la legendaria prueba se desarrollará el lunes entre Yanbu y Al Ula, con 400 km de especia y 104 de enlace. Una jornada en la que coches y motos accederán al interior de Arabia Saudí, con un terreno más escarpado.

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

Las rachas las despedazan los que son diferentes, los que guardan la magia en movimientos sutiles, indetectables, allá donde no alcanzan ni la lógica de los físicos superiores. Nicolás Laprovittola, atormentado en sus últimos meses de carrera por las lesiones, tan lejos de lo que fue, decidió el clásico en el Palacio para el renacido Barça de Xavi Pascual. 17 puntos en una segunda mitad descomunal para acabar con la inercia de nueve victorias seguidas del Madrid, que no cedía ante los azulgrana desde abril de 2024. Para enterrar las 37 consecutivas de las que presumían los blancos en el Palacio en Liga Endesa. [100-105: Narración y clasificaciones]

Laprovittola, otro ex, fue el nombre propio. El héroe que reivindica la pujanza recobrada del Barça y el que pone de manifiesto las dudas de un Madrid impropio. Porque nada tiene que ver con la excelencia encajar 105 puntos, la ineficacia defensiva por norma, la desidia, los rivales poniéndose las botas una y otra vez. Scariolo tiene un problema.

Fue un clásico igualado, largo y divertido. Donde ninguno de los púgiles perdió la cara hasta el final. Encajaban y contragolpeaban, a la espera de los que alzaran la voz para decidir. Y en ese alambre, con un Barça duro y capaz de dominar el rebote, de que Tavares no les hundiera como tantas veces, apareció Laprovittola. Hasta el punto de que ni Punter le hizo falta a Pascual en la hora de la verdad. Allí donde el Madrid no encontró a nadie. Especialmente desaparecidos los nuevos, como si no entendieran de que van estos duelos. Nada de Lyles, poco de Maledon. Kramer y Len ni jugaron y Procida, Okeke y Almansa fueron los descartes.

Todos los titubeos defensivos de este Real Madrid al que cualquiera, por norma, le hace 90 puntos, quedaron puestos de manifiesto bien temprano, extraño clásico mañanero en el Palacio. Este Barça renacido de Xavi Pascual, a pesar de no contar ni con Will Clyburn y Vesely ni tampoco con Darío Brizuela (y con Shengelia, recién recuperado, a medio gas aún), le había asestado 28 puntos en el primer round. Con puntería sí (seis de ocho en triples, tres de ellos de un Kevin Punter al que ni el titular Llull ni Abalde pudieron frenar), pero también con demasiada facilidad. Hasta Fall anotó en la pintura con canastas demasiado sencillas.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.Daniel GonzalezEFE

Resultó un inicio de intercambio y muchos puntos, como si las energías sólo se reservaran para el ataque. El pulso local del Madrid, auspiciado por Hezonja de primeras, lo contrarrestó el Barça con esa dosis de rigor y concentración que ha supuesto la llegada al banquillo de Pascual. Una tónica que se mantuvo en el segundo acto, con esa sensación de que a este Madrid le hieren con demasiada facilidad. Tras una técnica a Maledon por protestar y otra sencilla canasta de Satoransky, los azulgrana se vieron cómodos 10 arriba (36-46). Sólo un pequeño arreón final, con triple de Llull en su partido 1.201 con el Madrid, otorgó algo de tregua a los blancos antes del descanso.

De vuelta, otro triple del infinito Llull, y la cosa ya se igualó (47-48). Es tan evidente que le queda margen en el lado defensivo como que este Madrid le sobra el talento ofensivo como a un río desbordado. Una plantilla amplia, versátil, física y con una mezcla de noveles y veteranos. Pero desde el despido de Joan Peñarroya, este Barça devino en una roca a la que apenas el Mónaco ha conseguido quebrar del todo en casi 20 partidos. Aguanta los impactos como buen fajador y Punter es un puñal indefendible. Y sí Satoransky acierta con los triples, cualquier conato de incendio se sofoca. El tercer acto avanzó en un bonito intercambio en el que Hezonja pretendía ser el rey y en el que la falta de concentración de Fall desató las iras de Pascual. Pero los fallos en los libres del Madrid y la enésima prueba de carácter visitante, con dos triples y un momento absolutamente mágico de Laprovittola (15 puntos casi de carrerilla), le mantuvo pleno en el duelo antes de la recta de meta.

La igualdad era terrible y las sensaciones iban de acá para allá. Pero Lapro, el elemento inesperado, continuaba imparable. El cuarto triple sin fallo de Satoransky (asistencia del argentino), desató la alarma roja en el Palacio: la máxima (89-98, a falta de tres minutos y medio).

Que resultó fatal, con acciones precipitadas y un celebrado palmeo de Willy Hernangómez para sentenciar.

270 minutos con molestias, el récord de Cristiano y una lesión con incógnitas: la ausencia de Mbappé en un momento límite para Xabi Alonso

270 minutos con molestias, el récord de Cristiano y una lesión con incógnitas: la ausencia de Mbappé en un momento límite para Xabi Alonso

Xabi Alonso no ha terminado los exámenes de invierno en el banquillo del Real Madrid. Y es que el año nuevo no ha cambiado la realidad del técnico vasco, observado con lupa por la dirección general del club y pendiente del resultado en la Supercopa de España que se celebrará esta próxima semana en Arabia Saudí para saber si su futuro tiene nubes o claros en el Bernabéu. Y el de Tolosa, además, se presentará al test final sin Kylian Mbappé, el futbolista que más le ha ayudado y después de un mes en el que le ha permitido forzar para intentar igualar el récord goleador de Cristiano Ronaldo. El galo sufre una lesión en su rodilla izquierda que tiene más incógnitas que certezas.

El día 9 de diciembre, en la previa del duelo ante el Manchester City, la prensa entró en la grada desde la que se permiten ver los 15 minutos de entrenamiento del Madrid el día antes de cada encuentro y no vio a Mbappé. Esa fue la gran noticia en mitad de la crisis del conjunto blanco, cuya dirección general, 24 horas antes, había decidido aguantar a Xabi Alonso a pesar del enfado de Florentino Pérez por la derrota contra el Celta. Esa mañana de martes, el conjunto blanco informó que además de la rotura del dedo anular de la mano izquierda, Mbappé terminó el partido ante el cuadro vigués con molestias musculares en la pierna izquierda y que en caso de jugar ante el City lo haría «muy limitado». No se le pudo preguntar sobre ello a Xabi Alonso, porque con motivo de la celebración del sorteo de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, la comparecencia del vasco se produjo antes del entrenamiento, algo poco habitual en el club.

Mbappé no disputó ni un minuto ante el cuadro inglés y en la comparecencia tras el partido, Alonso dijo que «no estaba para jugar y que «tendremos que ir día a día». Cuatro días después, el francés disputó los 90 minutos en Vitoria ante el Alavés, donde marcó un gol en triunfo blanco por 1-2, y 72 horas más tarde repitió 90 minutos en Copa en el campo del Talavera, un equipo de Primera Federación, al que los madridistas vencieron con dos tantos del galo y sufrieron al final.

Esos tres goles dejaron a Mbappé a un tanto de igualar el récord goleador en año natural de Cristiano Ronaldo. El galo decidió forzar, dosificándose en algunas acciones de los encuentros, y Alonso, en una situación límite en el banquillo del club, lo permitió consciente de que tener a su mejor futbolista le acercaba a la victoria... Y a seguir en el puesto.

Mbappé, en un partido malo a nivel individual y colectivo, volvió a jugar 90 minutos e igualó a Cristiano el sábado 20 en el 2-0 ante el Sevilla, el partido que aseguraba la continuidad de Xabi hasta la Supercopa de España. 270 minutos con molestias.

Hoy, casi un mes después de sus primeras molestias, tras igualar a Cristiano y tras consolidar el puesto de su entrenador hasta el torneo saudí, Mbappé ha decidido parar. Participó en el entrenamiento a puertas abiertas del día 30 en Valdebebas, pero sin apenas disparar a puerta ni hacer acciones muy bruscas, y unas horas antes del final del día 31 el Madrid publicó un parte médico.

Sufre, según el club, un esguince en la rodilla izquierda, la misma pierna en la que se anunciaron sus molestias musculares el pasado 9 de diciembre, aunque algunos medios de comunicación de Francia, como L'Equipe, van más allá y aseguran que tiene afectados los ligamentos y que estará tres semanas de baja. «Lleva semanas con una lesión en los ligamentos», dice el periódico.

"No lo sé"

Dentro de Valdebebas la incógnita es total y nadie sabe muy bien cuándo podrá volver a jugar. «Ni él ni los doctores saben ahora mismo si puede jugar la Supercopa», admiten fuentes internas del conjunto blanco. Mientras, Xabi Alonso esquiva como puede el tema justo antes de una semana clave, otra más, en su futuro como entrenador del Madrid. «Veremos para cuánto tiene. Vamos a ir apurando los plazos porque es mucho de sensaciones. ¿Cuándo es lo antes posible? ¿Esa es la pregunta? No lo sé», dijo. «¿Para la Supercopa?», le volvieron a preguntar. «Esperemos», contestó.

El vasco recordó que «las decisiones las tomo yo, es mi trabajo» e insistió en que «las asumo yo», rebajando el argumento de que fue decisión del francés forzar en esos tres partidos.