Cinco partidos de sanción a Ángel Correa por insultar al árbitro en el partido ante el Getafe: "Hijo de mil putas, cagón, la concha de tu madre"

Cinco partidos de sanción a Ángel Correa por insultar al árbitro en el partido ante el Getafe: “Hijo de mil putas, cagón, la concha de tu madre”

El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol ha decidido imponer una sanción mínima de cinco partidos al delantero del Atlético de Madrid, Ángel Correa, tras insultar al árbitro del encuentro Getafe - Atlético, después de ser expulsado por una entrada ante Djené.

El organismo federativo le ha aplicado un partido por vulnerar el artículo 130.1 del Código Disciplinario y cuatro por infringir el 99. El primero habla de "violencia en el juego" y el arco es de uno a tres partidos y el segundo se refiere a los "insultos, ofensas verbales y actitudes injuriosas" contra el "árbitro principal, asistentes, cuarto árbitro, directivos o autoridades deportivas" y el marco sancionador es de cuatro a doce partidos".

El futbolista fue expulsado después de realizar una entrada temeraria con "fuerza excesiva" sobre el defensa azulón cuando quedaban apenas dos minutos de tiempo reglamentario. En un primer momento, el colegiado del encuentro, Guillermo Cuadra Fernández, le mostró la tarjeta amarilla pero, tras ser llamado por el VAR, cambió su decisión y optó por expulsar al jugador.

Al abandonar el terreno de juego, el futbolista, tremendamente molesto, insultó al árbitro con estas palabras según reflejó él mismo en el acta del encuentro: "Hijo de mil putas, cagón, la concha de tu madre".

El Atlético de Madrid intentó recurrir la posible sanción a su jugador alegando que "hay un error manifiesto" en la expulsión del futbolista y que sus palabras no se consideran un insulto sino un menosprecio al colegiado. Además, recuerdan el arrepentimiento espontáneo e inmediato de Correa como circunstancia atenuante.

Hay que recordar que el futbolista, en sus redes sociales, pidió perdón horas después de la acción. Mantuvo que su "respeto hacia los árbitros es total" y que no se reconoce en esa reacción. "Estaba muy caliente por dejar al equipo con diez en un momento tan delicado", expuso y que reaccionó "de la peor forma".

Rechazo a las alegaciones

El Comité responde al club que no aporta "ningún elemento probatorio" que desvirtúe que el futbolista cometa la acción que viene descrita en el acta arbitral, documento que tiene presunción de veracidad. Por contra, añade que en la imágenes se aprecia cómo el delantero impacta en la pierna del rival.

Respecto a los insultos, tampoco aprecia el organismo que las circunstancias que alega el club de "presión adicional", "mayor tensión" o "nerviosismo extremo" sean atenuantes de las "graves expresiones dirigidas al árbitro". Por último contestan que el arrepentimiento ya se ve reflejado de motu proprio en la propia sanción del comité al aplicarle la sanción mínima prevista.

El derbi del destino se juega en el Metropolitano: el crédito de Ancelotti, la frustración de Simeone y el objetivo de Mbappé

El derbi del destino se juega en el Metropolitano: el crédito de Ancelotti, la frustración de Simeone y el objetivo de Mbappé

Esto no es una final, como en 2014 o 2016. No decide títulos, pero puede descartar el más deseado. No pone puestos en juego, pero acontece en un momento capital para algunos de los principales personajes implicados, como Diego Simeone, Carlo Ancelotti o Kylian Mbappé. El desenlace de lo que ocurra esta noche en el derbi va a cargar o mermar el crédito de ambos entrenadores y la estrella francesa, el mayor fichaje estratégico de Florentino Pérez desde Cristiano, esta temporada. El destino pasa, pues, por el Metropolitano.

Siempre fue, de hecho, de ese modo en los grandes duelos europeos de los dos colosos de la capital. En 2014, en Lisboa, Ancelotti salvó su cabeza gracias a la cabeza de Sergio Ramos, y Florentino hiperventiló tras un tiempo de dudas. La Décima abría su gran era. En 2016, en Milán, Zinedine Zidane obtenía la laureada de la Champions, la que tanto le costó conquistar como futbolista, hasta la volea de Glasgow, y daba paso a su trilogía: Milán, Cardiff y Kiev.

Simeone creyó entonces haber sido vencido por el destino. Dudó pero continuó. Está de nuevo en el mismo lugar, aunque no sea en una final. En 2017, en la vuelta de las semifinales, en el Calderón, Benzema hacía renacer al Madrid con una jugada de antología y proclamaba su renacimiento personal después de años de intentar regatear a las críticas. Esa fue una jugada 'hors catégorie', rematada por Isco, que dio paso a su liderazgo, un año después, con la marcha de Cristiano y, finalmente, el Balón de Oro. Todos en el Madrid le deben mucho al derbi. Simeone, en cambio, siente que el derbi, al menos en Europa, tiene una deuda consigo mismo y con el Atlético. La duda es cómo cobrársela.

Ancelotti dice que el Atlético puede jugar de muchas formas. Es cierto. También el Madrid, aunque la capacidad de travestirse futbolísticamente en un mismo partido es más propia de Simeone. Ahora tiene que ganar, y la pregunta es si para ganar tiene que atacar. No es necesariamente una sucesión lógica, no en su cabeza. La desventaja, aunque mínima, obliga al Atlético, pero el temor al contraataque blanco condiciona esa obligación. En el Bernabéu, fue mejor cuando lo necesitó, tras el gol de Rodrygo, pero le faltó instinto criminal. En el Metropolitano le urge. «Saldremos en busca del gol», afirma Simeone, pero desde la reflexión de que habrá momentos para todo, para jugar de diferente modo, y a todos habrá que adaptarse. El mayor peligro del Madrid, en cambio, no tiene máscaras. Es el contraataque.

El factor Julián Álvarez

Simeone sigue en la lucha por todo, también por la Liga y la Copa, pero sabe que la de esta noche no es una lucha cualquiera. Es la lucha que le daría la opción de cerrar el círculo. Los fracasos en la Champions le hacen sentirse incompleto. Nada peligra en su caso, porque el Cholo es el guía de la causa rojiblanca, no sólo su entrenador. Simeone dictará su fin, y quizás no sea el único fin, con Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo cada vez más tentados por futuros inversores. Este derbi, esta Champions, con la plantilla con más recursos de la que ha dispuesto el argentino, en especial tras la llegada de Julián Álvarez, puede marcar un punto de inflexión en sus intenciones.

Ancelotti ya tiene sus obras completas, pero se sabe escudriñado, fuera y dentro de su casa. Ironiza cuando asegura que muchos ansían su puesto. En una temporada irregular, con un Barça creciente, quedarse prematuramente fuera de Europa cargaría el debate sobre si el Madrid necesita o no un nuevo ciclo. La clasificación para cuartos significaría, en cambio, la tranquilidad.

Simeone, el pasado sábado, en el Coliseum de Getafe.

Simeone, el pasado sábado, en el Coliseum de Getafe.AFP

Mbappé ya ha jugado grandes partidos, pero el del Metropolitano es el primer gran partido al KO. La Supercopa era una final de chocolate, dulce si se gana, pero sin gravedad en la derrota, únicamente una indigestión, aunque fuera ante el Barcelona. En la Champions y frente al Atlético sería otra cosa. Al presidente es de las que más le dolerían, como a los madridistas de antes. Mbappé no empezó el entrenamiento, ayer, y se incorporó a la media hora, debido a unas molestias en un tobillo por un golpe, lo que genera una inquietud moderada en el club. Del francés se espera una respuesta proporcional a su fichaje, como frente al City. Personalmente, no ha llegado para sumar más Ligas ni hacer más fortuna. Está aquí para ganar Champions, algo que se le negó en el PSG.

Las tiene Vinicius, que lleva un tiempo atascado ante el Atlético, y la tiene Julián Álvarez, convertido en una aparición divina en el Metropolitano. El escenario juega, claro, pero como Simeone recordó, los suyos han de intentar reproducir en el campo lo que suceda en la grada. Lo demás, señaló, está en manos de Dios. Como el destino.

Rodrigo de Paul, el cerebro y 'motorcito' que más corre de la Champions: "El equipo hace muchos esfuerzos, en Europa hay que luchar y jugar"

Rodrigo de Paul, el cerebro y ‘motorcito’ que más corre de la Champions: “El equipo hace muchos esfuerzos, en Europa hay que luchar y jugar”

Muchos Atléticos aún tendrán en la mente aquella época no tan lejana en la que se pedía la salida de Rodrigo de Paul (Sarandí, 1994) del equipo rojiblanco. "No es el de la selección", "no está implicado", se escuchaba. Eran muchas las críticas que recibía el argentino pese a volver con el Mundial bajo el brazo hace año y medio. Y lo cierto es que el mediocentro no había alcanzado en el Metropolitano el nivel que exhibió en el Udinese. Hasta ahora.

"Ha logrado transmitir lo mismo que con la selección en el Mundial y convertirlo en el Atlético de la mejor manera", le elogió Diego Simeone hace unas semanas, y añadió: "Antes lo había hecho en espacios separados, ahora está teniendo continuidad". De Paul es imprescindible en este Atlético de Madrid tanto desde el césped como a nivel de vestuario. El argentino siempre ha exhibido "personalidad, jerarquía y visión de juego", según alaba su técnico. Y esta temporada hay que sumarle el esfuerzo. De ahí que le llamen motorcito. "Siempre se ha esforzado, pero ahora las cosas le están saliendo tanto a él como al equipo", dicen desde el vestuario.

El cinco del Atlético es el jugador de la primera plantilla que más kilómetros ha recorrido en los nueve encuentros de Champions League, superando al sacrificado Julián Álvarez, 64 frente a 63. "A veces toca correr más, otras menos, el equipo hace muchos esfuerzos. En europa hay que correr, hay que jugar", declaró en rueda de prensa.

Pases que rompen líneas

Su despliegue en el Bernabéu seguro que será tomado en cuenta por Carlo Ancelotti a la hora de configurar un mediocampo que pueda sujetar el físico rojiblanco en la medular liderado por el argentino. Además, es el centrocampista del Atlético que más balones corta con 20, dos más que Marcos Llorente, que ha ejercido mucho más de defensa esta temporada.

A ello se le suma, y esto sí entra dentro de sus características, que es el jugador de Europa con más pases filtrados o pases que rompen líneas. De Paul suma 21. El segundo es Lamine Yamal. con 18 y completa el podio Joshua Kimmich con 16. De los 21 del argentino hay que añadir que siete han terminado en asistencia de gol y está a una de igualar su mejor registro como colchonero, las ocho de la 22/23.

En la ida fue un poco el pegamento y el corazón del conjunto rojiblanco. Protagonizó 95 acciones con balón, provocó dos faltas y ganó tres de cinco duelos disputados. Además, y pese a buscar muchas veces ese pase vertical, el argentino completó un 87% de los desplazamientos que intentó. Por eso los aficionados contuvieron la respiración cuando tuvo que ser sustituido en el descanso del partido del pasado domingo ante el Getafe tras un golpe de Álvaro Rodríguez.

El clan argentino

No obstante, todo apunta a que estará disponible hoy para el duelo en el Metropolitano. Y es que por él pasa el juego del Atlético. Es como si fuera el base de un equipo de baloncesto. Lidera el ranking de controles, pases y toques de balón muy por delante del resto de compañeros. Aunque en este último aspecto se le acerca Antoine Griezmann, su gran amigo dentro de la plantilla y con el que más bromas se le ve hacer dentro del vestuario. "Es un tipo muy divertido y abierto", mantienen fuentes internas sobre De Paul.

El francés no pertenece al clan argentino, ese grupo de jugadores campeones del mundo y que pasan muchos ratos juntos fuera de las instalaciones deportivas del club, pero su capacidad de unir ha hecho que congenie mucho con De Paul. Por su parte, el argentino es uno de los principales responsables de la buena adaptación de Julián Álvarez en el vestuario rojiblanco.

Juntos, serán la gran baza del Atlético. "Cuando estás ante estos partidos hay que disfrutarlos y sabemos que no depende de un jugador sino del grupo", expresó el jugador rojiblanco.

Simeone: "El único que sabe lo que va a pasar es Dios"

Simeone: “El único que sabe lo que va a pasar es Dios”

La vuelta de Champions ante el Real Madrid se ha encontrado al Simeone más reflexivo. Un entrenador que tiene fe en que aspirarán a la final europea, pero consciente de que el trabajo depende de otros factores que no siempre se centran en uno mismo. "Los dos equipos prepararemos el encuentro de la mejor manera, pero el único que sabe lo que va a pasar es Dios", ha manifestado.

El argentino sabe que ellos cuentan con un bloque compacto, capaz de desarrollar muchos tipos de partidos y que su eliminatoria dependerá de controlar los espacios en los que el Real Madrid pueda explotar su "velocidad". No obstante, sí recogió el guante de su compañero Carlo Ancelotti que, horas antes, expresó que tenían "muchas cosas en común". "Pasé mucho tiempo en Italia, él nació allí, y las razones son más de base y de las experiencias vividas en el futbol italiano", ha explicado el técnico, pero luego ha concluído: "Ancelotti es muchísimo mejor que yo".

Más allá de esa humildad del argentino ante un entrenador que le saca muchos años de experiencia, Simeone cree en sus futbolistas y "en el corazón que tienen". "Nuestro objetivo es jugar la final", ha mantenido un técnico que asegura vivir estos duelos con "alegría, entusiasmo y adrenalina".

La opción de los penaltis

La misma que van a mostrar los jóvenes a los que ha hecho referencia de su plantilla. Además de su hijo Giuliano, se ha acordado de Samu Lino y Pablo Barrios, a los que ha pedido que disfruten el encuentro. "A cualquier futbolista en el mundo le gustaría jugar estos partidos y hay que jugarlos. Se pone uno mucha presión, pero en realidad es un partido".

Otro del que espera mucho el entrenador es de la leyenda rojiblanca, Antoine Girezmann. El francés no atraviesa su mejor momento como colchonero, en Getafe apenas completó un 64% de los pases que intentó, pero Simeone le tiene fe ciega en el partido de vuelta. "Mañana va a ser un gran partido de Griezmann, estoy convencidísimo", ha expresado.

Un partido que será mañana a las 21.00 en el Metropolitano, algo que asegura un aliento extra para los jugadores rojiblancos. No obstante, el técnico ha avisado: "Sólo con lo que suceda en las gradas no vamos a ganar". Y ha revelado también que, por si acaso, el equipo podría entrenar en el entrenamiento de esta tarde los lanzamientos de penalti.

El rival

Simeone no ha querido apenas callificar al rival, consciente de la historia que hay entre ambos conjuntos. Sí lo ha hecho Rodrigo De Paul, que ha comparecido junto a su entrenador, en la rueda de prensa previa al derbi europeo. "Todos los jugadores del Madrid son de grandisimo nivel, te lleva a tener una preocupación constante al enfrentar a jugadores de tal magnitud", ha declarado el centrocampista.

Para el jugador el equipo debe de estar preparado tanto mental como físicamente ya que la eliminatoria va a ser un conjunto de ambas cosas. Pero mantiene que estos duelos "hay que disfrutarlos" y que el partido "no depende de un jugador sino del grupo".

¿Dónde va a estar la clave para pasar la eliminatoria?, le han preguntado al futbolista. "En hacer más goles", ha respondido riendo y arranacado la sonrisa de su entrenador. Necesitan uno para igualar la eliminatoria.

Incógnita Mbappé: ausente en el entrenamiento del Real Madrid a 24 horas del derbi de Champions

Incógnita Mbappé: ausente en el entrenamiento del Real Madrid a 24 horas del derbi de Champions

Cuando saltaron los futbolistas del Real Madrid al césped de Valdebebas una pregunta recorrió la fila de los medios de comunicación: "¿Dónde está Mbappé?". El delantero francés del conjunto blanco fue la única baja (más allá de los lesionados Carvajal y Militao) del cuadro de Carlo Ancelotti a 24 horas del derbi de Champions contra el Atlético de Madrid. Según el club, el atacante se quedó en el interior de las instalaciones realizando diferentes ejercicios y, en principio, no debería peligrar su presencia, pero la baja en la sesión del grupo creó la incógnita.

Antes, Ancelotti había salido a rueda de prensa y no había mencionado nada sobre el estado del galo y sólo se limitó a decir que "se lleva bien con Vinicius".

El derbi espera a Ancelotti como punto de inflexión de la temporada del Madrid. Salir vivo del Metropolitano dibujaría un horizonte favorable hacia el final de la temporada, con la semifinal de la Copa del Rey encarrilada y la pelea por la Liga todavía abierta. "Es un partido que nos permite seguir soñando", admitió el técnico a 24 horas del duelo.

Soñar es lo que quiere el italiano ante Simeone, al que reconoció que se parece en la manera de entender el fútbol. "Nos parecemos bastante en nuestra idea. Los partidos que jugamos se deciden por pequeños detalles. Son muy igualados", expresó, comparando también a los equipos.

"Tenemos que ver cómo atacar el bloque bajo, cómo salir de la presión, cómo hacer la contra... El Atlético puede jugar de muchas formas, como nosotros", añadió.

Ancelotti se adelantó unas horas y, preguntado por la culpabilidad de una hipotética derrota en el Metropolitano, se la echó sobre los hombros. "Los responsables de la victoria son los futbolistas, y también los culpables", declaró, con una sonrisa. "No... en una derrota, lo sabéis ya", continuó.

"El único responsable en la derrota es siempre el entrenador, se sabe de hace tiempo y los entrenadores somos conscientes de ello. Por mí está bien, estoy en un puesto de trabajo que es muy querido, muchos quieren estar en mi puesto, y es justo que tenga esa responsabilidad", reflexionó.

En cuanto a la motivación de su vestuario, un tema que se repite para bien o para mal durante todo el curso, Ancelotti reconoció que no era necesario motivar a sus futbolistas para un partido de este calibre. "Lo que tenemos que hacer es concentrar a los jugadores en el planteamiento del partido, lo que tenemos que hacer con y sin balón. La motivación ya va a ser muy alta, igual que la presión. Por eso es importante en la preparación en el aspecto táctico y nada más. El resto ya lo tienen: motivación, ilusión, ganas", explicó.

El técnico no valoró su once titular, pero sí dejó alguna pista. "Los del banquillo también pueden decidir el partido", dijo, y se refirió a Modric: "Que no se preocupe, que no miro si alguien ha jugado dos partidos seguidos para decidir". Parece que apostará por Tchouaméni, Camavinga y Bellingham en la medular.

Por último, mencionó una posible tanda de penaltis y aseguró que no la están preparando mucho. "Les vemos tirar en los entrenamientos y pensamos en quién es más preciso o seguro cuando hacemos la lista, pero cuando llega la tanda pesa más el aspecto mental. Es lo más importante", admitió. Si el Atlético gana por un gol de diferencia, el derbi de Champions se irá a los once metros.

De las noches negras de Los Galácticos al muro anti-remontadas de los últimos 17 años: la esperanza del Real Madrid en el Metropolitano

De las noches negras de Los Galácticos al muro anti-remontadas de los últimos 17 años: la esperanza del Real Madrid en el Metropolitano

El Real Madrid, y especialmente la plantilla actual, es un club experto en remontadas. Lo lleva en la sangre. Ahí están las de la Champions de 2022 y 2024 como grandes gestas de los últimos años, dándole la vuelta al marcador de la eliminatoria en el Santiago Bernabéu, convertido en el manicomio de lo inexplicable. Pero la virtud de este Madrid que ha sido campeón de Europa seis veces en las últimas once ediciones es también transformarse en un muro infranqueable en la casa del rival. Así ha conquistado también el continente, evitando una y otra vez que su enemigo golpee en último lugar en campo propio. Antes del derbi de esta noche, la estadística clama contra la historia: si ha ganado la ida en Chamartín, nadie le remonta al Madrid desde el Bayern de Múnich en los octavos de final de la 2006-2007.

Son 17 temporadas sin venirse abajo en Europa cuando se ha llevado un resultado favorable del Bernabéu. Desde entonces el Madrid ha tenido noches negras en los partidos de vuelta, obviamente, como el 4-0 de Manchester hace dos años o el 2-0 de Stamford Bridge en 2021, pero en ambos casos la ida había terminado en empate.

Rechazar la remontada rival es una característica de esta generación madridista, comandada primero por Zinedine Zidane y ahora por Carlo Ancelotti. Una virtud clave para reinar en Europa que nunca tuvieron Los Galácticos, acostumbrados a sufrir en campo enemigo cuando tenían las eliminatorias de cara. Quizás Zizou aprendió de los errores de esa época, que terminaron lastrando el legado futbolístico de la primera galaxia de Florentino Pérez.

Aquel Madrid, por ejemplo, se puso por delante en las semifinales de 2003 contra la Juventus, en los cuartos de 2004 ante el Mónaco y en octavos de 2005, otra vez frente a la Juventus, y fue incapaz de mantener la ventaja en la vuelta. Cayó en Turín las dos veces y en el Principado, cuando era el gran favorito a levantar una Champions que terminó ganando el Oporto de Mourinho.

Dos sufrimientos

Una serie de actuaciones inexplicables que contagiaron el ambiente y se repitió en 2007, ya sin varios galácticos, contra el Bayern en octavos. El Madrid venció en la ida por 3-2 y perdió en Múnich por 2-1.

Fue la última remontada en contra. 17 años después, sólo dos equipos han estado cerca de repetir un triunfo así contra el conjunto blanco: el Borussia Dortmund en los cuartos de 2014 y el Atlético de Madrid en las semifinales de 2017.

En 2014, los alemanes le dieron un susto gigante al Madrid de Ancelotti, que soñaba con la ansiada Décima. Los blancos ganaron con contundencia la ida por 3-0, con goles de Bale, Isco y Cristiano, y acumularon sufrimiento en una vuelta agónica, en la que el Dortmund se puso 2-0 al descanso. La actuación de un joven Casemiro, colosal para apuntalar el muro defensivo, fue vital para aguantar.

Sólo un cero en la portería

Tres años después, el extraordinario zigzagueo de Benzema sobre la línea de fondo del Calderón despidió al estadio y al Atlético de la Champions. Fue el último encuentro continental de los rojiblancos en el Manzanares y el mayor intento de remontada sobre la meta madridista. En la ida, un hat-trick de Cristiano parecía decidir todo, pero Saúl y Griezmann marcaron en el primer cuarto de hora y calentaron el ambiente. Isco, tras la obra de arte de Benzema, recortó distancias, pero el Atlético no dejó de empujar.

Esos dos muros levantados por el Madrid se convirtieron en dos Copas de Europa. Este año sólo ha conseguido dejar la portería a cero en una ocasión en Champions, así que Ancelotti necesitará recuperar su viejo muro para volver a sobrevivir a su competición fetiche. Enfrente, el hambre de Simeone y del Atlético.

El doble pecado de Correa en la primera derrota del Atlético ante el Getafe en 14 años: "Hijo de mil putas, cagón, la concha de tu madre"

El doble pecado de Correa en la primera derrota del Atlético ante el Getafe en 14 años: “Hijo de mil putas, cagón, la concha de tu madre”

Dicen que después del pecado viene la penitencia, el problema para Ángel Correa es que se fue con dos del Coliseum. Uno por dejar a su equipo con 10 y favorecer lo que ocurrió a la postre: la primera victoria del Getafe ante el Atlético de Madrid en 14 años. El segundo fue que su entrenador no va a poder contar con él entre 4 y 12 partidos. "A Ángel lo queremos muchísimo y no va a cambiar la opinión que tenemos de él", manifestó Dieo Simeone en la rueda de prensa post partido.

Lo que le dijo el delantero argentino al árbitro del encuentro, Guillermo Cuadra Fernández, fue bastante menos positivo. Según el colegiado, se dirigió a él en los siguientes términos tras ser expulsado por disputar el balón con el defensa del Getafe Djené con "fuerza excesiva": "Hijo de mil putas, cagón, la concha de tu madre".

Ese insulto se considera que infringe el artículo 94 del reglamento general de la Federación Española de Fútbol, que reza lo siguiente: "Insultos, ofensas verbales y actitudes injuriosas. Insultar, ofender o dirigirse en términos o actitudes injuriosas al árbitro principal, asistentes, cuarto árbitro, directivos o autoridades deportivas, salvo que constituya falta más grave, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos".

"Djené se tira bien"

El insulto llegó después de que el colegiado del encuentro fuera a revisar una entrada extemporánea del argentino sobre Djené. Una presión excesiva y hasta el final, quizás innecesaria teniendo en cuenta que, en aquel momento, el marcador era favorable a los intereses rojiblancos. "La roja de Correa, que puede ser o no, Djené se tira bien y el árbitro decide expulsarlo", ironizó Simeone cuando fue preguntado tras el encuentro.

Así, si el primer pecado de Correa le cuesta al Atlético la posibilidad de asaltar al líder tras la anulación de su encuentro ante Osasuna, el segundo le impide al Cholo contar con él en la difícil serie de encuentros que se le presentan al equipo este próximo mes. La sanción no se le aplicará en la vuelta de Champions de este miércoles, pero el argentino no podrá ser alineado contra el FC Barcelona el próximo domingo en el Metropolitano en liga y, dependiendo de la gravedad, tampoco podrá disputar la vuelta de Copa ante el mismo rival. "No tenemos que pensar en el árbitro, tenemos que pensar en jugar mejor", apuntó el Cholo.

El delantero argentino pidió perdón horas después de su expulsión tanto al colegiado como a la afición y a sus compañeros. Lo hizo en sus redes sociales donde aseguró que su "respeto hacia los árbitros es total" y que esa reacción no es propia de él. Decía que "estaba muy caliente por dejar al equipo con diez en un momento tan delicado" y que reaccionó "de la peor forma".

Un contratiempo para Simeone y para su fondo de armario, que estaba siendo crucial en la temporada rojiblanca. Parte de la responsabilidad recae sobre Sorloth. El noruego es, con siete, el suplente más goleador de la historia rojiblanca en liga. El 9 del Atlético transformó el polémico penalti que se pitó en el Coliseum. Se produjo tras un rebote en la mano de Alderete al chocar con Soria. "No voy a entrar en detalle. Ellos vieron penalti y no podemos hacer nada. Lo más importante es la victoria", confesó Bordalás contento por el resultado de su equipo.

Como para no estarlo, el técnico azulón acabó con sus demonios. Eran 14 años sin ganar al Atlético de Madrid. O, lo que es lo mismo, desde que se sentó Simeone en el banquillo rojiblanco. En total eran 27 duelos consiguiendo, máximo, un empate. "No pienso ni en las estadísticas ni en la historia solo en el momento y en la victoria", declaró el técnico azulón.

Lo cierto es que no es la primera vez que el Getafe rompe la estadística ante los rojiblancos. La temporada pasada fue el equipo que, con un 3-3 y una exhibición de Borja Mayoral, consiguió quebrar la racha de 20 victorias seguidas de los de Simeone en el Meteopolitano. En esta ocasión, el delantero madrileño partió desde el banquillo, pero antes del encuentro el presidente del club, Ángel Torres, le hizo entrega de una camiseta conmemorativa por cumplir 100 partidos con el club azulón.

Cabeza en la Champions

"Tenemos que digerir una derrota merecida. Aceptarla y a pensar en lo que viene", mantuvo el Cholo Simeone. Lo que viene es la vuelta de Champions ante el Real Madrid con una desventaja mínima en el marcador. Pablo Barrios reiteró que, pese a la tristeza de la derrota, la mente del vestuario ya está en ese partido. De hecho, el canterano, que entró en la segunda parte sustituyendo a Rodrigo De Paul, aseguró que no les afectó la cercanía de ese duelo en el rendimiento de este. "Todos sabíamos el partido que nos tocaba hoy y ahora a pensar en el encuentro del miércoles", expresó el canterano.

La falta del intensidad del Atlético pudo ser por el desgaste de ese periodo de entreguerras, la hora o, también por el césped. El balón no corría en la hierba de un Coliseum que estaba al límite reglamentario: 30 milímetros. Encima, la lluvia apenas hizo acto de presencia durante el encuentro.

Sea lo que fuere, el miércoles será otra competición y otra historia. En la europea es el rival el dragón a batir. Nunca ha conseguido hacerlo el Atlético en Champions. Aunque hubo brotes verdes en la última semifinal que se enfrentaron en 2017 y, sobre todo, en la victoria rojiblanca en la Supercopa de Tallin un año después. No es Champions, pero es un título. El último en las vitrinas europeas del Atlético.

Champions, la montaña prohibida de los 'indios': "Simeone genera odios y amores también en Argentina"

Champions, la montaña prohibida de los ‘indios’: “Simeone genera odios y amores también en Argentina”

El origen del mote de los 'indios' para los aficionados del Atlético de Madrid no sería, hoy, políticamente correcto. Empezó en los años 70 en la capital para aludir a sus jugadores latinoamericanos, como Panadero Díaz, Cacho Heredía o Ayala, la mayoría con sus largas melenas setenteras. Era un mote racista, fuera en los tiempos que fuera, del mismo modo que existe un componente racial en la palabra 'cholo', con la que se alude a su entrenador. El 'cholo' es el mestizo o el indígena que adopta la forma de vida del blanco, según el país en el que se utilice, y no siempre con el cariño con el que acompaña a Simeone. El Atlético de los 70, sin embargo, no tenía tantos jugadores sudamericanos como el actual. Seis argentinos (Musso, Nahuel Molina, Giuliano Simeone, Correa, De Paul y Julián Álvarez), más el uruguayo Giménez, central y capitán. Enrique Cerezo dice que el «Atlético no se entiende sin argentinos». Son parte de la idiosincrasia que Simeone encarna en carne y hueso, y que vuelven a encontrarse ante su montaña prohibida. Velan el siguiente asalto a la Champions sin pensar en la caída en Getafe, sólo en el deseo de que no sea un Everest inalcanzable, sino el Machu Picchu que permite pasar de lo terrenal a lo divino.

Para tener opciones de hollar la cima, los 'indios' deben eliminar a los 'vikingos', como se aludía a los madridistas en la misma época por los alemanes Netzer, Stielike y Breitner, además del danés Jensen, en la batalla de las tribus de la capital, algo más difícil que ascender el Camino del Inca. Lo intentarán en un Metropolitano que podría ser el Metropolitano de la Boca, como se conoce al puerto de Buenos Aires, y donde volverán a verse pinturas de guerra y plumas. Los 'indios' del Atlético no sienten ya el mote de forma peyorativa. El Madrid carga la atmósfera emocional que quiere Simeone, aunque las atmósferas muy cargadas pueden confundir el fútbol. El entrenador las invoca, ataviado como un bailarín de tango, de negro riguroso. El tango, en cambio, es una combinación de aceleración y pausa. Como el fútbol.

El duelo con el Madrid tiene un sentido finalista, aunque la final está lejos, todavía en octavos. Tiene sentido, porque es el equipo que le venció en dos de las tres finales de su historia, y le apartó, en semifinales, de una cuarta. Ello implica un bloqueo mental que el Atlético debe superar. También su gente. También Simeone, al que la caída en Milán, en 2016, le hizo dudar sobre su futuro. Desde entonces, la Champions no es únicamente un objetivo. Es una misión.

El Atlético necesita su Wembley

El Atlético es el único de todos los equipos que han perdido tres finales de Champions o más que no ha ganado el torneo. La Juventus cayó en siete finales, pero levantó dos títulos, hecho que ahonda en su fatalismo, aunque sin urgencias históricas. También Madrid y Barcelona perdieron tres finales, pero los blancos, reyes del torneo, suman 15 títulos, por cinco de los azulgrana, que cayeron dos veces con tics fatalistas, los palos en Berna o los penaltis en Sevilla, antes de cambiar su destino en Wembley, en 1992. El Atlético aguarda su Wembley.

Simeone, durante la ida en el Bernabéu.

Simeone, durante la ida en el Bernabéu.JUANJO MARTINEFE

Son más de una veintena los argentinos que han conquistado el gran trofeo europeo. El primero, Di Stéfano, lo hizo suyo nada más empezar. En la actual plantilla del Atlético sólo hay uno, Julián Álvarez, con un City en el que no llegó a ser titular. En cambio, los rojiblancos cuentan con hasta seis campeones del mundo, el propio Julián, De Paul, Molina, Correa y Griezmann, al que la larga cohabitación con argentinos y uruguayos le hizo aficionarse al mate, y Lemar, hoy en la segunda unidad. Es el equipo con más integrantes de la gesta de Argentina en Qatar, después de River. En el Monumental no han olvidado la calidad de Julián.

El salto del futbolista al Atlético ha disparado el seguimiento que en Argentina ya se hacía del equipo, especialmente desde la llegada de Simeone. Es conocido entre los hinchas como el Asadito Mecánico, tras tomar parte del apodo de la gran Holanda de Cruyff, la Naranja Mecánica, a la que la albiceleste derrotó en la final del Mundial del 78, en el Monumental, aunque sin el mejor futbolista de su historia. Los componentes del Atlético utilizaron el sobrenombre en las redes en su regreso por Navidad.

«La atención por el Atlético es histórica, porque existe una larga tradición de representatividad argentina. En el pasado, por exigencia, era un salto más sencillo para los jugadores de acá desembarcar en el Atlético que en el Real. Una estación intermedia. En aquellos años para sufrir y, desde la reconstrucción del 'Cholo', para soñar», explica Cristian Grosso, editor de Deportes de La Nación y uno de los periodistas más influyentes.

"El 'Cholo' siempre provoca algo"

«Simeone tiene una debilidad por el jugador argentino, por su carácter, y ya desde el principio fichó a Cata Díaz, a Demichelis, aunque no llegara a debutar, a Augusto y otros muchos en una década», prosigue Grosso, que, no obstante, alude a los sentimientos encontrados que despierta el técnico en su propio país: «El Cholo no pasa jamás desapercibido, es un personaje pintoresco, que siempre provoca algo. Genera odios y amores también en Argentina, pero todos están pendientes. Unos, por ver si fracasa; otros, felices con su éxito».

Julián Álvarez celebra un gol en Mestalla.

Julián Álvarez celebra un gol en Mestalla.JOSE JORDANAFP

Para el periodista argentino, el Atlético es el reflejo de su entrenador: «También provoca, a su alrededor siempre pasan cosas. El Atlético garantiza partidos intensos, y eso conecta bien con lo argentino».

«Que el Atlético sea el equipo con más campeones del mundo, junto con River, pero con los más determinantes, salvo Messi, influye, claro. Sobre todo, la presencia de Julián Álvarez, que merece párrafo aparte. La expectación es enorme, mientras todos se preguntan si Simeone le hará ver a Guardiola que se equivocó», concluye Grosso. En el Bernabéu lo hizo, con un soberbio gol, pero en un Atlético demasiado precavido, que perdió la ocasión de castigar a un Madrid herido. El Metropolitano cargará o no de razones la respuesta.

El Atlético se pierde en Getafe en el periodo de entreguerras

El Atlético se pierde en Getafe en el periodo de entreguerras

Se llama interbellum al periodo de entreguerras, ese en el que el viejo continente vivió como si fuera su último día, consciente de que se encaminaban a un desastre mayor del que vivió en la Gran Guerra. Nadie sabe cómo será la batalla del Metropolitano del próximo miércoles, pero al Cholo no le importa. Partido a partido. Primero lo intentó con los titulares y luego con los suplentes, pero le salió mal.

El Atlético quiso exhibir su gran fondo de armario, pero tuvo una de cal y otra de arena. Si Sorloth fue la de cal transformando el polémico penalti, Correa fue la de arena. El argentino no sólo fue expulsado, sino que tras su roja empató el Getafe y se volcó sobre Oblak. Tanto que consiguió matar al dragón, a ese que les martirizaba desde hace 14 años. Arambarri fue el ejecutor. El uruguayo, con un doblete, se convirtió en el héroe azulón.

Y eso que los rojiblancos no querían sorpresas y salieron en Getafe con el once que los niños saben de carrerilla, con pequeñas variaciones, unas previstas y otras imprevistas, como las molestias del calentamiento que obligaron a Lenglet a sentarse por Giménez. Bordalás, en cambio, sentó a Mayoral, en su partido 100 con la azulona, en parte por físico en parte por táctica. Quería balas arriba el entrenador getafense.

El partido empezó lento, mucho, y no tanto por ese periodo de entreguerras que obliga a contemporizar al Atlético sino por el césped, alto hasta el límite. Dijo el Getafe que no pudo recortarlo de los 30 milímetros que lució. Encima, sin lluvia inicial, el balón no corrió, se arrastró. Solo lo aceleró un jugador, De Paul. El argentino practicó la omnipresencia, desde la sala de máquinas hasta la portería contraria.

El peligro del Getafe lo llevó Coba por la banda de Molina. El joven jugador azulón fue un tormento para el argentino. Se le fue casi cada vez que lo intentó y, si no fuera porque no terminó de afinar el último pase, sus regates se hubieran visto reflejados en el marcador. De hecho, fue el conjunto de Bordalás el que más merodeó la portería rival. Oblak tuvo que detener un peligroso disparo de Álvaro que no entró en la estadística porque el árbitro decretó fuera de juego, si hubiera entrado, quizás el VAR habría corregido a Cuadra Fernández.

El que sí entró, en la estadística no en la portería, fue el cabezazo franco de Uche tras un centro de Arambarri. El nigeriano lo hizo flojo y al centro con lo que el portero esloveno del Atlético no tuvo que esforzarse para detenerlo. Sería el césped, el duelo de Champions o la hora, pero la primera mitad hubo que masticarla, como un bocadillo.

Salieron Correa por Lino y Barrios por De Paul, el primer síntoma de que partido a partido, sí, pero el Madrid visita el miércoles el Metropolitano. Necesita el Cholo a todos a tope y ya han quedado en el retrovisor los errores por exceso de fogosidad del canterano. Además, con el argentino, es de los que mejor distribuye el juego rojiblanco. Y será por la cholina en el descanso será porque había que aprovechar el aplazamiento del duelo del líder, la segunda mitad comenzó con más ritmo del conjunto que vestía de celeste.

Querían seguir cumpliendo con la historia, la del dragón que atemoriza la población del sur de Madrid. Llevaba el Atlético 14 años sin perder con el equipo de Bordalás, desde la llegada de Simeone al banquillo. Y quizás esa confianza en la historia y en las estadísticas provocó que el técnico sacara a Lemar por Molina, un jugador que llevaba seis minutos en liga.

VAR y locura

El experimento pareció salir en primera instancia. El francés colgó un balón que provocó un choque entre Soria y Alderete con este último tocando el balón con la mano. Esas manos que hoy en día pitan siempre como penalti y claro, el VAR llamó a Cuadra Fernández y este no tuvo otro remedio. Sorloth lo transformó entre grandes protestas del banquillo azulón que vio una roja. Este fútbol de hoy en día es muy extraño.

Pero Correa se olvidó que su equipo ganaba y cometió una imprudencia en la que también intervino el VAR. Roja, a la calle y locura. Arambarri, el pichichi del Getafe, se erigió en el héroe que mató al dragón. Lo hizo con un doblete postrero y dejó a los rojiblancos sin liderato. Un rechace y un rebote, puro Getafe. 14 años sin ganar al Atlético terminaron el domingo.

Allan Nyom, un tipo duro que volvió tras cuatro meses en el paro: "Estaba preparado para dejarlo, así es el fútbol"

Allan Nyom, un tipo duro que volvió tras cuatro meses en el paro: “Estaba preparado para dejarlo, así es el fútbol”

El 2 de junio del año pasado, con medio Leganés de fiesta en Butarque tras conseguir el equipo el ascenso a Primera tras vencer al Elche, Allan Romeo Nyom (Neuilly-sur-Seine, 1988) cogió el micrófono y, eufórico, dijo: "Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos". Frase mítica del futbolista filósofo. Un mes después, a sus 36 años, Nyom estaba en el paro. "Es fútbol. Creo que más que por nivel me juzgaron por la edad, porque el año anterior había jugado muchos partidos y creo que había competido bien", explica a EL MUNDO el futbolista. De la euforia a la tristeza, o no.

El jugador, fruto de su edad o de su madurez, aceptó esa situación sin rencores, en paz por su compromiso con el deporte que se lo había dado todo. "Yo estaba preparado para dejarlo, así es el fútbol", apunta el futbolista y añade con sorna: "no puedes obligar a la gente a ficharte". Así que empezó a preparar su vida de después del deporte profesional porque "cuando se está jugando no te das cuenta que se puede terminar" y también a disfrutar más de su familia. De hecho, su mujer e hijos habían sufrido la carrera de un futbolista bastante nómada: siete clubes y tres países en 16 años.

Durante cuatro meses, el gusto por el gimnasio y estar en forma le mantuvo activo y físicamente bien para lo que pudiera venir. Mientras, compatibilizaba sus entrenamientos personales con el título de entrenador. "No salió nada que me gustase. Entonces, para ir a un sitio y no ser feliz, mejor estar en casa", revela el jugador. Así, entre pesas y apuntes de tácticas, casi dos meses después del inicio de la temporada, llegó la llamada.

El jugador en un momento de la entrevista.

El jugador en un momento de la entrevista.Angel NavarreteMUNDO

"Me llamó Javi, del cuerpo técnico, tuvimos una conversación y me dijo que había una posibilidad, pero yo no me lo creía, pensé: 'No me quiere un equipo de segunda división, me va a querer uno de Primera", revela Nyom. Pero en unos días, Allan Romeo Nyom volvía bajo el ala de su general: soldado de Bordalás. "Para mí esta prórroga fue un regalo", apunta el jugador.

Desde entonces, el polivalente futbolista de origen camerunés ha jugado 642 minutos en 12 partidos de liga, más de 53 por encuentro. "Disfruto cada entrenamiento, cada partido, cada momento en el vestuario, cada charla del míster, de cada detalle que te das más cuenta cuando lo pierdes", explica y desvela que, si puede, dejará el fútbol antes de "arrastrarse por el campo".

Pero Nyom no es precisamente de los que se arrastra, su juego físico, duro es de los que gusta en el Coliseum y temen los rivales. "Cuando era más joven no medía y entrenaba como jugaba", cuenta con la media sonrisa de alguien que ha dejado muchos recados entre sus propios compañeros. "Mi estilo es más de Bordalás que de Guardiola", completa su filosofía de juego.

Eres el más duro del Getafe?
(risas) No, Djené es muy duro, Omar, Diego Rico, Arambarri también... aquí casi todos son muy duros

Son sonados los roces que ha tenido con Koeman o Ansu Fati y él sabe y aprecia ese otro fútbol que muchos critican, no el antirreglamentario, sino el que emplea los límites del deporte. De hecho, ellos lo sufrieron en Butarque en su último encuentro, pero Nyom tiene claro que "lo que pasa en el campo, queda en el campo" y que el objetivo de todos los equipos es ganar, aunque a ellos ya les cansa esa etiqueta perenne de equipo marrullero.

El futbolista sujeta una lámpara.

El futbolista sujeta una lámpara.Angel NavarreteMUNDO

Nyom o los que elija Bordalás para enfrentar al Atlético esta tarde deberán emplear todo lo que tengan para intentar cambiar la suerte ante el conjunto rojiblanco. No le han ganado desde la llegada de Simeone: 14 años y 27 partidos sin una victoria azulona. "Es un equipo de Champions, hecho para estar arriba, pero al final es un partido", apunta el azulón y ya espera con ansia el duelo de dos entrenadores con mentes privilegiadas.

Derrota o victoria el domingo, Nyom ya ha ganado sólo con volver a calzarse las botas en un vestuario. El jugador getafense está en paz consigo porque sabe que él se ha vaciado y se vacía en el fútbol. Cuenta que la pandemia le "hizo un clic" en su cabeza para "vivir más la vida". "Te das cuenta que la vida es súper corta, que hoy estás y mañana no, entonces hay que disfrutar, ver las cosas positivas, incluso en los momentos malos", apostilla el jugador.

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