Griezmann dejará el Atlético a final de temporada para ir a Orlando City

Griezmann dejará el Atlético a final de temporada para ir a Orlando City

Era un secreto a voces. Alargado en el tiempo y con momentos en que ahora sí, ahora no. Que si el color del pelo blanquiazul era el de Orlando City, que si a Antoine Griezmann le encanta el deporte americano, que si "él se ha ganado el derecho a decidir" de Simeone o el "tiene dos años más de contrato" de Mateu Alemany. Pero ya por fin el club y el jugador han confirmado que se marcha a final de temporada a jugar en el club estadounidense.

"No es fácil poner palabras a lo que siento, porque este club es mi casa y vosotros sois mi familia", comienza el comunicado de despedida del francés, rebotado en la página oficial del club. "Ha sido un viaje increíble, lleno de partidos inolvidables, de goles, de alegrías y de una pasión que solo los que sentimos el Atleti podemos entender", escribe el delantero rojiblanco, máximo goleador de la historia del club con 211 tantos.

Algunos tan importantes como aquel en la eliminatoria contra Bayern, que permitió la tranquilidad de los rojiblancos tras un asedio bávaro. O el doblete que brindó la segunda Europa League al Cholo frente al Olympique de Marsella en 2018. Como rojiblanco, de hecho, se marcha tras ganar una Supercopa de España (2014), una de Europa (2018) y la citada Europa League (2018).

En el texto puntualiza que continuará con esta camiseta con la ilusión de "levantar esa Copa del Rey y para soñar con llegar lo más lejos posible en la Champions League". "Tenemos por delante todavía muchas oportunidades para ser felices. Quiero que cada minuto que me queda aquí sea un homenaje a este escudo. Queda lo mejor", apunta bajo el epígrafe "The Last Dance", en clara referencia al documental de Michael Jordan y añaden: "everything comes to and end" (todo tiene un final).

"Mi presente sigue siendo rojiblanco hasta el último aliento de esta temporada 2026. Y mi corazón lo será para siempre. Aúpa Atleti", se despide el francés de 10 años como jugador rojiblanco en dos etapas de cinco temporadas cada una.

Por su parte, el Atlético de Madrid, en un aséptico comunicado, ha confirmado la salida del "máximo goleador de la historia de nuestro club" hacia "un nuevo desafío profesional en la MLS el próximo verano" y ha recordado la década que ha pertenecido a la disciplina colchonera. La entidad le había dado su permiso para que cogiera un vuelo tan pronto terminó el derbi en el Bernabéu para viajar a Estados Unidos a cerrar los flecos de su incorporación.

Dos temporadas

El club estadounidense también ha publicado, a través de sus canales oficiales, la llegada del galo y la duración de su vinculación. "Se unirá al club en julio de 2026 con un contrato hasta la temporada 2027-28, con opción a la temporada 2028-29 como Jugador Franquicia", escriben en X.

Son muchos los compañeros que le han escrito en redes sociales para despedir en diferido al francés. Giuliano Simeone ha sido uno de los más cariñosos: "Simplemente leyenda mi hermanito! Juntos hasta el final". Pero también ex jugadores como Mario Suárez le llaman "leyenda" y compañeros como Álex Baena, o la pareja del Cholo, Carla Pereyra, le mandan emoticonos de cariño.

Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone, que entiende los códigos emocionales del Atleti como si los hubiera escrito él, sacó el once que exigía el derbi y no el que proponía la lógica. Hizo bien. Por más que la situación, tras el sobreesfuerzo europeo y preparándose para un abril demencial, pidiera saltar al Bernabéu con el filial, ningún aficionado rojiblanco perdonaría no intentar reventarle la Liga al Madrid teniendo la oportunidad.

Cerca estuvo de lograrlo, pese a jugar al trote, pero los errores propios, un Vinicius que recordó que cuando se centra en jugar es decisivo y las cosas que pasan en ese estadio (nunca antes se vio a un árbitro dar tantas explicaciones a los afectados por una roja, quizás recordaba Munuera que la última vez que echó a un madridista casi lo exilian) le abocaron a una derrota sin secuelas. Lo serio llega ahora.

Tras el enésimo coitus interruptus por las selecciones, el Atleti decidirá su destino en dos semanas: cuartos de Champions y final de Copa. Es lo que tiene ser un estudiante tirando a vago, incapaz de acumular buenas notas en el día a día de la Liga y que acaba jugándoselo todo en un par de exámenes finales. Si los clava, puede cerrar un curso memorable y con el Cholo reforzado para otros diez años. Si patina, a mediados de abril estará discutiendo el futuro del técnico. No hay punto medio.

Ganar la Copa ya validaría la temporada, por supuesto, pero no es lo que tiene Simeone en mente. Desde hace unos años está obsesionado con la Champions. Lo disimuló durante un tiempo, pero ya ni siquiera hace ese esfuerzo. No es que la quiera ganar, cosa obvia, es que está convencido de que puede. Racionalmente, es una locura. No lo logró con equipos mucho mejores y, según lo que cada uno piense del Madrid, cinco o seis de los siete rivales que quedan vivos son superiores, pero le da igual. Está obcecado y ahí muero con él.

Para cualquier atlético, lograr ese maldito torneo es quedar en paz con el fútbol, olvidar torturas y llantos, querer más a tu padre, sentirte más tranquilo por el legado que pasas a tus hijos. Ganar la Champions, tirar la copa al río, cerrar el club y morir felices. Por eso, todos somos Simeone en esto. ¿Lo va a lograr? No, seguramente no. ¿Merece la pena hipotecar una vida estable por perseguir esa hazaña imposible? Cada día. Cada maldito día. Ya habrá tiempo para no creer, pero no es ahora.

Griezmann viaja a Orlando para ultimar su fichaje por el equipo americano para el próximo curso

Griezmann viaja a Orlando para ultimar su fichaje por el equipo americano para el próximo curso

Ayer recorría junto a sus compañeros el césped del Bernabéu para acercarse a la grada visitante y agradecer a los suyos el apoyo durante el derbi. Era el último paseo del francés por el césped del estadio blanco como leyenda colchonera. Este parón de selecciones lo aprovechará Antoine Griezmann para cerrar su incorporación al Orlando City.

El galo, máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid con 211 tantos, tiene el permiso del club para viajar a la ciudad norteamericana para cerrar su fichaje para el año próximo. Jugará así en Estados Unidos, lugar del que profesa gran admiración el futbolista, especialmente por el deporte norteamericano.

La ventana principal de la MLS cierra el 26 de este mes, no obstante, son muchos los retos que le quedaban al francés con el Atlético este curso. "Quería quedarme hasta final de temporada. Al final no soy alguien que habla con la prensa, que tenga a alguien difundiendo mensajes, soy yo lo que hay dentro y fuera del campo", apuntó.

Son dos los retos que le quedan al francés, puesto que la Liga ya se ha puesto imposible tras la derrota en el derbi de este domingo por tres goles a dos en el Bernabéu. La Copa es el más plausible, juegan la final ante la Real el próximo 18 de abril y hay mucha ilusión por conseguir ese título en el bando colchonero.

Luego está la Champions, en la que tienen un doble enfrentamiento contra el FC Barcelona y es el objeto de deseo no sólo del francés, sino de propio club después de las dos finales perdidas frente al Real Madrid en Lisboa (2013/14) y Milán (2015/16). "Ojalá un derbi en la final de Champions", dijo ayer Mateu Alemany, director deportivo del Atlético de Madrid en los micrófonos de Movistar plus.

Pese a que fuera el propio directivo el que comparecencia tras comparecencia parecía cerrarle la puerta al francés recordando que tenía contrato con la entidad colchonera hasta 2027, el club ha optado por facilitar la salida de su estrella, que se incorporaría este verano a la disciplina del Orlando City. "Entendemos que es lo mejor para que él pueda estar tranquilo lo que queda de temporada y centrarse al 100% en este tramo tan importante", apuntan fuentes de la entidad.

Una de las personas que más va a echar de menos al siete rojiblanco es Diego Simeone, el entrenador que moldeó a la estrella que es hoy. "Lo quiero mucho", ha repetido en más de una ocasión e incluso que él se "merecía elegir su futuro". Palabras que lanzó cuando comenzaron las especulaciones de que podría abandonar el club este marzo.

200 segundos de pájara, 10 años sin victorias en el Bernabéu y un penalti sin señalar: "No creo que no ganáramos por eso"

200 segundos de pájara, 10 años sin victorias en el Bernabéu y un penalti sin señalar: “No creo que no ganáramos por eso”

Fueron 200 segundos. Ni uno más. En los que el Atlético tiró por la borda todo el esfuerzo que había hecho en el encuentro pese a que intentó restablecerse con un obús de Molina. Hancko y Gimenez, dos defensas serios y veteranos, cometieron dos errores infantiles que provocaron la derrota de su equipo, pese a que al principio del encuentro, los rojiblancos soñaran con hacer historia. No pudieron aprovechar su superioridad numérica. "Pudimos haber hecho más, controlar el partido de otra manera después del 1-0, no cometer errores, gestionar mejor y tenemos rivales importantes y que juegan bien y ante la menor oportunidad te van a hacer daño", expresó el entrenador rojiblanco.

Hacía 10 años que el Atlético no ganaba en el Bernabéu. Una década de la que, en el césped, sólo quedan Griezmann, Koke y, claro, el Cholo que dirigía su derbi número 50. El argentino se llevó la gran pitada de la noche por la afición madridista cuando el speaker le nombró en las alineaciones iniciales. Pero luego saltó como loco cuando Lookman, tras un taconazo inmenso de su hijo, inauguró el marcador y enmudeció el estadio blanco.

La renta pudo haber sido doble, pero Munuera decidió no pitar un penalti sobre Llorente tras haber sido arrollado por Carvajal. "No creo que el tema de no haber ganado sea por eso. Tuvimos la oportunidad de aprovechar las ocasiones buenas que se generaron y no fuimos capaces de hacer ese paso hacia adelante", apuntó Simeone.

Era el renacer del jugador nigeriano, absolutamente invisible desde su meteórica aparición ante el Betis en la Copa del Rey. Antes había avisado con un eslalon monumental que terminó por cerrar Rüdiger. Estaba el partido para apariciones individuales, para diagonales y para caos controlado. Su presencia en el once era una apuesta propia de su entrenador. Nico, más solidario defensivamente, parecía una opción más plausible y quizás adecuada. Pero el Cholo quería filo y en las bandas puso dos puñales que le dieron el primer tanto del encuentro.

Contundencia, repite incansablemente el Cholo. La tuvo el Atlético que, salvo por un disparo de Llorente, había pisado poco el área de Lunin. En la otra costa, Musso no podía relajarse ni un minuto porque los blancos rondaban su área con un Valverde hiperactivo. El argentino sólo pudo mirar cómo le remató al palo en su primer mano a mano, pero después tuvo intervenciones de mérito como ante un disparo de Carvajal desde el borde del área. Era su presencia una nota nada discordante ya que su rendimiento ante la ausencia de Oblak había sido siempre sobresaliente. Nada pudo hacer sin embargo ante el penalti de Vinicius, que valió el empate del Madrid.

Tampoco ante el gol de Valverde cinco minutos después. La pájara de Giménez fue un error imposible de enmendar por el argentino. El Atlético vio cómo en apenas dos jugadas se esfumaba su ilusión inicial de romper una racha de una década. Pesa la historia, pesan los errores y vuelve a sonar esa palabra del Cholo: contundencia.

En la misma estaba el capitán derbi, Koke, el futbolista que más ha jugado con 45, que apuntaba que "hay que cuidar más los detalles". "La derrota duele igual, un derbi es un derbi", explicó el rojiblanco sobre los objetivos diferentes entre el Atlético y el Real Madrid en liga. "Estamos en el momento que queremos estar en champions y en copa, en liga no hemos sido regulares", añadió el futbolista que dice que ahora su mente ya está preparada en el triple duelo ante el FC Barcelona antes de la ilusionante final de Copa del Rey.

Molina, el cañonero

Pero para contundente, el zurriagazo de Molina. Está el argentino acostumbrándose a encañonar desde cualquier parte como demostró ante el Getafe. Mal rollo con los vecinos. Lunin sólo pudo embellecer la foto y el Cholo mejoró la celebración, trotando por la banda desbocado.

No pudo seguir celebrando el argentino al final. Vinicius le amargó la fiesta. Tenía el Atlético a mano arruinar la liga a su vecino, pero no pudo aprovechar la roja de Valverde por patear a Baena de muy malos modos. Julián lo intentó, pero la escupió el palo. Mateu Alemany quiere otro derbi en la final de Champions. No debe de tener memoria el director deportivo rojiblanco.

Hancko, un general sin mili en el ejército de Simeone: 3.458 minutos de juego, fichado por un plantón y goleador inesperado

Hancko, un general sin mili en el ejército de Simeone: 3.458 minutos de juego, fichado por un plantón y goleador inesperado

Parece mentira que un plantón fuera el culpable de que Diego Simeone consiguiera por fin a David Hancko (Prievidza, Eslovaquia, 1997) tras varios intentos infructuosos. Pero tuvo que dejarle el Al Nassr tirado en el hotel Saalfelden, lugar de concentración del equipo árabe en Austria, sin alojamiento y sin posibilidad de que entrenara con ellos, para que el acuerdo de 40 millones que existía por su traspaso del Feyenoord se rompiera el pasado verano.

Así que Carlos Bucero, director de Fútbol del Atlético de Madrid, consiguió pescar en río revuelto y traerse al central eslovaco por 10 millones menos y dejó al equipo holandés quejándose por la maniobra del equipo de Cristiano, pero satisfecho por haber obtenido una recompensa por su jugador. A ojos del futbolista, el plan B había resultado mejor que su primera opción y más teniendo en cuenta su aterrizaje en el Metropolitano.

David Hancko entró enseguida por el ojo de su entrenador y no ha salido de él. Es el futbolista con más minutos de toda la plantilla del Atlético de Madrid con 3.458, 100 más que Oblak, que es el segundo, y 300 más que Giuliano, el tercero. Aunque comenzó como suplente en Champions, su titularidad en Liga ha sido casi incuestionable. En este último tramo, además, su pareja con Pubill es lo que ha dado estabilidad a la defensa rojiblanca.

Una estabilidad no exenta de eficacia. Hasta el duelo liguero frente a la Real Sociedad del pasado 7 de marzo, Hancko era el único defensor que no había recibido amarilla en las cinco grandes ligas europeas, 3.208 minutos, concretamente. Además, y comparado con el resto de sus compañeros de la línea defensiva, les supera por un amplio margen en conducciones y pases progresivos, intercepciones y en unos contra uno ganados. Sofascore le sitúa entre los 10 jugadores con mejor nota media del Atlético este curso. Parece mentira que fuera su padre el que le tuviera que convencer que su futuro estaba de central y no de delantero, como le gustaba jugar en su infancia.

Nacido en la pequeña localidad de Prievidza, en el corazón de Eslovaquia, Hancko fue un jugador de desarrollo tardío. Su carácter sobrio no fue un aliado a la hora de tener mayor protagonismo en clubes como el MSK Zilina, donde comenzó y alternó con el segundo equipo, y la Fiorentina, primer club europeo que le fichó tras comenzar por fin a despuntar en su país. Así, una cesión que terminó siendo compra al Sparta de Praga, fue el motivo de su despegue. El futbolista aprendió checo nada más llegar para acelerar su adaptación y terminó, tras cuatro años, como uno de los capitanes extranjeros más jóvenes en la historia del club centroeuropeo.

Su rendimiento le valió la llamada del Feyenoord, donde fue indiscutible su liderazgo y su progresión gracias a los consejos de Arne Slot, hoy entrenador del Liverpool, que le sugirió iniciar los ataques con conducciones rompiendo líneas. Y el doble enfrentamiento en la fase de grupos de la Champions en la 2023/24 ante el Atlético, en el que llegó incluso a marcar un gol aunque su equipo perdiera los dos duelos, terminó por enamorar a un Simeone con el que se le ha visto más de una vez departiendo en los entrenamientos del Cerro del Espino. "Ante el Betis también fue a domicilio. Me encantaría marcar en el Metropolitano, sólo he marcado ahí con el Feyenoord, nunca con el Atlético", apuntó el eslovaco tras el duelo ante el Tottenham, donde hizo el gol de la tranquilidad para los rojiblancos.

Humildad y paciencia

"Ha llegado como lo imaginábamos, la temporada pasada ya habíamos pensado en él y no había podido llegar", destacó Simeone sobre su rendimiento y resaltó su "humildad" y su "paciencia para trabajar". "Necesitamos tenerlo de esta manera, es un chico que tiene una gran responsabilidad por lo que hace", añadió. Tanta acumula y tanta le ve capaz de aguantar el argentino que le ha brindado un privilegio raro de encontrar en este Atlético como es una confianza sin mili. Es el hombre fuerte del Cholo ante el derbi descafeinado de esta noche en una defensa para la que Giménez ha perdido peso así como Le Normand.

Un Madrid-Atlético sin Courtois ni Oblak 11 años y 34 derbis después: la noche de Lunin y Musso

Un Madrid-Atlético sin Courtois ni Oblak 11 años y 34 derbis después: la noche de Lunin y Musso

Era el 7 de febrero de 2015 en el antiguo Vicente Calderón. Hace 4.061 días, poco más de 11 años, Atlético de Madrid y Real Madrid saltaban al césped para un nuevo derbi. En las bandas, Diego Pablo Simeone y Carlo Ancelotti. En las porterías, Miguel Ángel Moyá e Iker Casillas. Ese fue el último duelo entre colchoneros y madridistas que no disputó Jan Oblak, fichaje estrella de los rojiblancos en el verano de 2014 para sustituir, lo que es la vida, a Thibaut Courtois. Desde entonces, el esloveno ha acumulado 34 derbis consecutivos, 17 de ellos con el belga bajo el larguero de la meta rival, pero esta noche ninguno estará en el Santiago Bernabéu por sendas lesiones musculares que a la edad de ambos, 33 años, generan temor en sus vestuarios y aficiones. Hoy será el día de Andriy Lunin y Juan Musso.

Courtois y Oblak serán las grandes ausencias de un choque que siempre les ha tenido como protagonistas. Como hombres clave. La influencia del belga en la realidad del Madrid es evidente, pero los números contra el Atlético la vuelven todavía más clara: Courtois ha defendido la portería del Madrid ante los rojiblancos en 17 ocasiones, de las cuales los blancos han ganado o empatado el 88%: nueve triunfos, seis empates y sólo dos derrotas, recibiendo un tanto por partido (17) y anotando 1,5 por encuentro.

Y por si no les convencen las estadísticas con Courtois, al observar los números sin "el mejor portero de la historia", como le denomina Arbeloa en cada rueda de prensa, su importancia se eleva aún más. Desde su llegada al Madrid en el verano de 2018, el belga se ha perdido cinco derbis por lesión, sanción o decisión técnica, y el Madrid sólo ha ganadouno: las semifinales de la Supercopa de España de 2024, con Kepa en la portería. El español disputó dos duelos y Lunin tres. De los cinco, tres victorias rojiblancas, un empate y ese triunfo madridista. Los blancos recibieron 2,4 goles por duelo, 1,4 más que con Courtois bajo palos.

El belga ha sido clave en la historia moderna del Madrid, vital en las dos finales de Champions ganadas en 2022 y 2024, en las eliminatorias continentales y en los partidos de liga en los que ha evitado peores resultados para su equipo, pero antes incluso de su llegada, la realidad del conjunto blanco en los derbis también explica la necesidad de su fichaje. El Madrid, campeón de Europa en 2016, 2017 y 2018 con Keylor Navas, sufrió para superar al Atlético en los derbis mucho más que lo ha vivido desde la llegada de Courtois.

Entre el fichaje de Oblak por el Atlético en 2014 y el del belga por el Madrid en 2018 pasaron cuatro años y 14 derbis en los que también se demostraron las virtudes del esloveno. Durante esos cuatro cursos con Oblak y sin Courtois, el Madrid alineó a Keylor Navas (11 derbis), Iker Casillas (2) y Kiko Casilla (1) ante el Atlético, perdiendo cuatro duelos, empatando seis (uno de ellos la final de la Champions que terminó ganando en penaltis) y venciendo tres, recibiendo también un gol por encuentro.

El resumen es contundente: con Courtois y ante Oblak, el Madrid gana el 52,9% de los partidos y vence o empata en el 88% de ellos. Sin el belga y con el esloveno, los blancos sólo han ganado el 21% de los encuentros y no han perdido en el 57%. Un 30% menos que teniendo a Courtois. Una cifra que tratarán de mejorar, cada uno para su lado, Lunin y Musso, suplentes de emergencia y de talento.

Así ha acortado Simeone la distancia con el Barcelona: "Un equipo mejor que nosotros"

Así ha acortado Simeone la distancia con el Barcelona: “Un equipo mejor que nosotros”

Justo cuando Daniel Sieber pitó el final del encuentro entre el Tottenham y el Atlético de Madrid en Londres, Diego Simeone aún se quedó un rato deambulando pensativo por su zona técnica mientras sus jugadores celebraban haber conseguido mantener su renta de la ida y el pase a cuartos. Pasado un minuto, el argentino ya sí se fue a celebrar con los suyos, pero seguro que en su cabeza no estaba esa octava vez que metía a su equipo entre los ocho mejores de Europa en 13 años, sino que en apenas dos semanas estaba el doble enfrentamiento que les separa de las semifinales de Champions ante un rival al que se van a enfrentar seis veces esta temporada.

"El Barcelona es mejor que nosotros", soltó el Cholo en la rueda de prensa posterior a eliminar al Tottenham en su feudo. Otra afición se tomaría mal las palabras de su técnico, especialmente porque en eliminatorias ante los culés es directamente falsa desde que llegó al banquillo del Atlético hace ya 14 años. Simeone ha superado las mismas de las que ha sido eliminado: cuatro. El argentino consiguió echarlos de los cuartos de la Champions en 2014 y 2016 y de las semis de la Supercopa y de la Copa del Rey en 2020 y 2026, respectivamente. Cayó en una Supercopa de España en 2013 y luego tres veces en Copa: en 2015, 2017 y 2025.

El 8 de abril comienza la novena y la que desempataría entre los blaugrana y el técnico argentino. Lo cierto es que si avanza el Atlético a las semifinales, que se darían ante Arsenal o Sporting de Lisboa, mostraría una habilidad increíble ante un club que dobla el presupuesto a la entidad rojiblanca, pero que hace unos años se lo triplicaba. De ahí que, si nos fijamos puramente en enfrentamientos directos, la estadística sí muestra un claro favoritismo del FC Barcelona. De los 43 duelos: sólo 7 han caído del lado rojiblanco, 12 han terminado en empate y 24 en derrota. Y hay una espina que sigue clavada en el corazón del técnico y es que nunca ha conseguido vencer en el Camp Nou.

El argentino, con la victoria en el Metropolitano en la Copa del Rey, consiguió al menos igualar a Eugenio Bersellini con siete victorias ante su bestia negra y salir del top 5 de técnicos con menos victorias ante un mismo equipo. El ránking lo lidera otro italiano, Carlos Mazzone, que sólo pudo ganar cuatro veces el Milán en 49 encuentros como entrenador de Roma o Fiorentina.

Así, en otro momento de la comparecencia de ayer, Simeone hizo otra afirmación que tampoco se corresponde exactamente con los datos: "El Barcelona es el equipo que mejor ataca de Europa". Lo dijo, claro, después de que el equipo de Flick hiciera siete al Newcastle, cuatro de ellos en 20 minutos. Lo cierto es que el Atlético, con 31, ha marcado más goles que el Barça, 30, pero con la diferencia de que lo ha hecho en dos partidos más de Champions al no haberse clasificado dentro del top-8 en la fase de grupos. En disparos la ventaja también es colchonera con 135 frente a 123.

Así que enfrentarse a cuartos al FC Barcelona no será una tarea fácil para el conjunto colchonero, uno de los pocos que lleva tres de las últimas cinco temporadas entre los ocho mejores de Europa, pero tampoco se afrontará como un imposible porque, desde que llegó el Cholo, sencillamente, no lo es.

La anécdota del Mono

En la rueda de prensa tras eliminar al Tottenham, Simeone reveló una anécdota curiosa que siempre le comentaba el que fue su segundo durante muchos años como fue Germán El Mono Burgos: "Decía que había que jugar amistosos contra el Barcelona, el Madrid, el Bayern. Más partidos juegas contra ellos, menos miedo tienes. Jugando más seguido es probable que tengamos más opciones de buscarle la vuelta". Pues este año serán seis veces, tres de ellas en apenas dos semanas.

El hándicap que tiene el Atlético, y no es pequeño, es que sólo cinco días después de jugar la vuelta de Champions, el 14 de abril ante el Barça, viajará a la Cartuja en busca del primer titulo de la temporada y para el que eliminó a los culés en semifinales. Simeone tendrá que gestionar bien las cargas de sus jugadores porque, en una semana, se podría pasar de ganar un título y soñar con otro, a quedarte sin objetivos el resto de la temporada. Difícil dicotomía.

Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: "Hay veces que no hace falta hablar"

Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: “Hay veces que no hace falta hablar”

Cuesta mucho llegar a un equipo que llevaba cinco años sin estar entre los tres primeros de LaLiga y meterlo 13 años en ese podio que da acceso a la Champions League. Pero cuesta mucho más estar entre los ocho mejores de la máxima competición continental y eso es lo que ha conseguido Simeone por octava vez en ese periodo pese a la derrota ante el Tottenham. "Hay veces que no hace falta hablar, los hechos hablan por sí solos", expresó el Cholo tras el pase.

Quizás desde la perspectiva de los gigantes españoles como Real Madrid y Barcelona, ese reto no suponga la diferencia. Pero el crecimiento del Atlético tanto de manera económica como deportiva está ligado a ese rendimiento en esta Champions. "Contento por el crecimiento del club, por el del equipo y por la continuidad de poder avanzar a cuartos entre los ocho mejores de Europa. Cada vez va a ser más difícil, pero tenemos una ilusión bárbara", añadió el argentino.

Lo ha hecho sufriendo, como no podría ser de otra manera, y demostrando que la salud de LaLiga ante la Premier quizás sea mejor de la que los agoreros presagiaban. Ningún español ha perdido su eliminatoria de octavos ante sus rivales ingleses. Y se puede decir que los tres tienen una característica común más allá de las diferencias en el juego: un cerrojo en la portería y pólvora arriba.

El Atlético es uno de los equipos más goleadores de la Champions con 30 tantos. Sus goleadores están repartidos, pero la mejor noticia de la noche fue la recuperación definitiva de Julián Álvarez. Ya no han sido goles aislados los del argentino sino una actuación que valió unos cuartos para el Atlético con un gol y una asistencia. "Partido increíble, visión de juego, trabajo, interpretando bien los momentos del encuentro, golazo, juego ofensivo y dio la posibilidad de que cualquier situación de juego podía significar un tanto", ennumeró el Cholo sobre la resurrección definitiva del Spiderman rojiblanco.

Pero como esta eliminatoria estaba condicionada por los "30 minutos malos" que sufrió el Tottenham en Madrid, por culpa de la actuación de su portero hoy suplente, según dijo su técnico Igor Tudor, la importancia estaba también en no encajar. La ausencia de Pubill no presagiaba nada bueno a nivel defensivo. Y a ello se tuvo que reponer el equipo tras el gol de Kolo Muani.

Pero una figura emergió desde la última línea. Musso hizo olvidar a Oblak, portero de seis Zamoras, si es que eso es posible. Una mano prodigiosa a Pedro Porro terminó con las esperanzas del Tottenham y dijo el lateral que "si hubiera entrado...". "Orgulloso de tener a Oblak como compañero por que es una leyenda. La mejor parada fue el mano a mano porque si se ponían 2-0 ya era otro partido", definió por su parte el guardameta ese crucial momento.

Vuelve el Barça

Fue el portero el primero en mostrar confianza a la hora de encarar a su rival entre los ocho mejores de Europa. "Confianza, ya lo hemos eliminado, son de los mejores del mundo pero demostramos en Copa que podemos ganarles a cualquiera", certificó el portero y secundó su técnico, aunque con el matiz de que es el equipo "que mejor ataca de Europa".

No se olvida en el seno rojiblanco el 4-0 que consiguieron endosarles en la ida de la Copa del Rey y que casi malogran a la vuelta. "El Barça es mejor que nosotros", puntualizó también el técnico respecto a la distancia que aún piensa que queda entre ambos clubes. Pero es consciente de que, desde su llegada, ese gap se ha ido cerrando poco a poco. Simeone ha superado cuatro de las ocho eliminatorias que le han enfrentado al Barça.

La ventaja en esta ocasión correrá del lado rojiblanco. La eliminación del Tottenham, cuarto en la fase de grupos de la Champions, les otorga ventaja de campo respecto al FC Barcelona y la vuelta la jugarán en el Metropolitano. Con Simeone en eliminatorias como local: 14 victorias, 6 empates y 0 derrotas.

Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Coraje y corazón... y sufrimiento. Está abonado el Atlético a saltar los marcapasos de sus aficionados. De las alegrías a los infartos en sólo una semana. Da igual Copa del Rey, da igual la Champions. Hubo 75 minutos de tensión hasta que Hancko puso el 2-2 en el marcador y provocó las primeras salidas del Tottenham Stadium y la bajada de brazos de los ingleses, que creyeron en la remontada tras adelantarse por dos veces en el marcador con goles de Muani y Simmons. Entonces Julián se vistió de Spiderman, algo que no habia hecho en meses, y con un gol y una asistencia se pidió al Barça en cuartos de Champions, pese al penalti final de Simmons. [Narración y estadísticas, 3-2]

Londres recibía al Atlético como si fuera el caribe y el Tottenham Stadium quiso ser una caldera. Pero al principio del encuentro fueron los jugadores los que pusieron más de su parte ante una afición desencantada con un equipo que en Premier League lucha por no descender. En Europa, la cosa cambia, son 24 duelos sin conocer la derrota y eso es mucho tiempo, muchas fases de grupos y muchas eliminatorias.

Los ingleses, vigentes campeones de la Europa League, se acodaron en sus bandas. Especialmente en la izquierda, donde detectaron la presencia de Nahuel Molina, titular por unas molestias en el costado de Pubill. Tan avisado estaba el Cholo que puso a su hijo casi de lateral derecho en defensa de cinco para proteger al argentino. Igualó así el dibujo de Tudor, pero al equipo le costaba salir.

Media hora aguantaron los rojiblancos con el marcador a cero. Lo que tardaron los ingleses en encontrar la espalda de Molina. El argentino olvidó que a su espalda vivía Kolo Muani, y el francés la cabeceó sin oposición. Cinco minutos después salvó Musso a su defensor porque Tel le volvió a encontrar despistado.

Lo increíble es que hasta ese arreón de cinco minutos, el Tottenham ladraba pero no mordía. Usaba las bandas, sí. Algún balón parado generaba cierto barullo en el área y nerviosismo en la grada rojiblanca, más de 2.800 personas situadas en la espalda de Musso. Sin embargo, el portero titular por la lesión de Oblak, sólo había tenido que intervenir en un par de ocasiones para despejar con los puños y a un disparo de Tel tras ganar una carrera a Le Normand.

Parte de la culpa de que el Atlético no pudiera salir con cierto peligro y apenas sumara dos posesiones largas en la primera mitad fue el mal concurso de Griezmann. El francés, que estaba siendo el mejor de la escuadra rojiblanca, y la punta de lanza de todos los contrataques fallaba controles y pases impropios no para su calidad, sino también para la de jugadores menos dotados.

El único que estuvo conectado el partido desde el inicio fue Llorente. El madrileño debe de tener sangre inglesa, por lo del ritmo y eso, su presencia era ubicua tanto en ataque como en defensa. En una de sus internadas pudo Lookman marcar el primero, pero corrigió bien Dragusin en área pequeña. La ventaja era aún cómoda al primer tiempo, pero nunca estaba de más marcar un gol para apagar todo atisbo de rebelión. Al Barça también le costó una mitad, pero luego... Giuliano pudo darle ese gusto al Atlético, pero el portero no era el de la ida. Vicario respondió de manera magistral a un disparo del argentino desviado por el Cuti Romero.

Spiderman resurge

Pero lo que no puedas hacer en un tiempo, tampoco está mal hacerlo en el inicio del otro. Fue Julián el que culminó la primera contra clara que encontró el Atlético. No hubo tiempo, sin embargo, para celebrarlo, una pérdida de Giuliano puso de nuevo por delante a los británicos con un gran disparo desde fuera del área de Xavi Simmons. No se puede uno confiar un segundo en Europa.

Musso no lo hace. Es, lo que se dice, un portero pesimista. El argentino sabía que por sus manos pasaba el sustento de su equipo y así lo demostró tras un paradón a uno contra uno de Pedro Porro y luego a un remate de cabeza de Dragusin. Repitió poco después con el lateral español. Los gallos sacaban por fin los espolones. Y Simeone quiso limárselos metiendo a Koke para dormir el encuentro y a Sorloth, para sujetar las contras.

Aunque el que devolvió el miedo fue Julián tras una jugada maradoniana a la que respondió bien Vicario. Era importante mostrarse en la otra portería. Y el argentino lo hizo de nuevo poniendo un córner a la cabeza de Hancko para finiquitar el encuentro. El Tottenham alcanzó la victoria con un penalti tonto de Giménez. Pero no quedaba tiempo. El Atlético está en cuartos por octava vez desde que está Simeone.

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Cometió Simeone una contradicción de inicio que pudo costar cara: jugar, una vez más, a que no pase nada, pero meter a Nahuel Molina en el once. O lo uno o lo otro. Cuando el lateral argentino anda suelto por un campo de fútbol siempre pasan cosas. Todas inesperadas, la mayoría malas. Por cada gol de Puskas como el del Getafe, comete diez atrocidades defensivas como la que dio esperanza al Tottenham. Por algún motivo, decidió dejar de marcar a Kolo Muani, quizás esperando que Le Normand lo viera con sus inexistentes ojos en la nuca, y pasaron cosas, claro. Gol rival. Nunca te aburres con Nahuel. El problema es que hay días en los que el Atleti mataría por aburrirse. Este era uno.

El 1-0 obligó al Cholo a cambiar levemente el plan, ya no bastaba con dejar pasar el tiempo, algo habría que hacer. Sorprende el empeño del técnico en poner riendas a un equipo que lleva años sin saber defenderse y, por contra, cada vez es más capaz de avasallar a campo abierto. Tras el descanso, al fin se premió a Lookman correr hacia delante y no sólo hacia atrás y, en el primer balón que se le dio al espacio, empató el Atleti. Resulta que a Julián Álvarez le ha vuelto a apetecer jugar. Bienvenido sea, aunque estaría bien saber algún día por qué se tomó tres meses de vacaciones en pleno curso.

"Tranquilidad, al fin", pensó el ingenuo. Sin embargo, Giuliano tenía otros planes. Es un futbolista de múltiples virtudes, pero un peligro público cada vez que participa en la salida de balón. Su imprecisión en los pases más sencillos es una lacra en partidos exigentes. O afina eso, y ha mejorado tantas cosas que no es descartable, o podrá ser un recurso, pero no un referente. Urge. En un pase suicida regaló el 2-1 y volvió a meter al Tottenham en una eliminatoria de la que tendría que haber salido para siempre a los 20 minutos de la ida, pero el Atleti es el mejor samaritano: siempre que pueda mantener con vida a un rival va a hacerlo.

Por fortuna, nadie se lo ha explicado a Musso, portero más que serio, y Giménez entró lo suficientemente tarde como para no poder liarla del todo. Dos grandes paradas, un cabezazo de Hancko y pasó lo que tenía que pasar aunque con el doble de trabajo del necesario: el Atleti vuelve a estar entre los ocho mejores de Europa. Se podrán discutir muchas cosas a Simeone, pero que escribamos eso y a nadie le sorprenda era impensable hace nada y es obra suya. Ahora, otra vez el Barça. Sin miedo, pero, si pudiera ser, que Nahuel descanse.