De los goles de Julián Álvarez a la varita de Griezman: "Mi gran ilusión es llevar al Atlético a la final de Budapest"

De los goles de Julián Álvarez a la varita de Griezman: “Mi gran ilusión es llevar al Atlético a la final de Budapest”

El Atlético de Madrid se sostiene en la pelea por llegar a la final de la Champions de Budapest por el coraje de una leyenda incombustible como Koke, por el perfecto encaje de un recién llegado como Marc Pubill pero, sobre todo, por los goles de Julián Álvarez y la varita mágica que, aunque pasan y pasan los años, sigue teniendo Antoine Griezmann. "Mi gran ilusión es llegar a la final. Me preparo para ello", confesaba el francés que estrelló el 2-1 en el minuto 62 en la cruceta.

Hasta entonces había sido Julián Álvarez quien visualizó ante todo el Metropolitano que carga a su espalda el peso del ataque cuando lo necesita. Su balance goleador es extraordinario. Ha marcado 10 goles en 14 partidos y ha repartido cuatro asistencias. Solo en cinco encuentros europeos no ha visto portería y se ha sobrepuesto a los malos recuerdos de aquel fatídico doble toque. Anoche tuvo un penalti y, sin dudarlo, lo marcó para igualar con una decena de goles desde los 11 metros a un mito como Milinko Pantic. Su figura en las eliminatorias clave de la competición se ha agigantado.

De hecho, se han convertido en el jugador rojiblanco que más goles ha marcado en una temporada en Champions. Al Tottenham en octavos le hizo tres y en el duelo de cuartos ante el Barça apareció en el Metropolitano para cerrar la eliminatoria. El Arsenal era una estación más hacia Budapest. El argentino detectó la laguna que se abría entre la espalda de Declan Rice y la defensa de Saliba y Gabriel y, desde ahí, anunció peligro. Primero con un remate que salvó Raya; después cabeceando un centro de Pubill. Su trabajo no solo era cazar el gol, sino presionar la salida de balón de un equipo que arriesga mucho y, en ocasiones, se equivoca. En ese corte del césped iba a jugar su partido.

Esta vez apareció poco Lookman y Griezmann anduvo más ocupado en llevar la manija que en pisar el área en la primera parte. Tampoco colaboró Giuliano Simeone. Se llevó un golpe en el costado en un salto con Hincapié al inicio del partido al que trató de sobrevivir en la primera parte, pero que le dejó en el vestuario tras el descanso. Para entonces, el Atlético ya tenía que remontar.

"El primer tiempo fue parejo, con poca posibilidad de gol para los dos. Es un equipo muy bueno, que no ha perdido en Europa y es primero en la Premier. Entraban los suplentes y eran mejores que los titulares", describió Simeone. "En el segundo tiempo, ellos bajaron la intensidad y nosotros crecimos con orden a la línea del área, donde aparecieron Griezmann y Lookman. Tuvimos ocasiones pero no pudimos", resumió..

Un árbitro de penaltis

El colegiado neerlandés Danny Makkelie fue otro de los protagonistas. No dudó en calificar de atropello el choque entre Hancko y Gyökeres en el área, y el sueco batió a Oblak. Le tocó a Atlético el árbitro que, en ocho partidos de Champions, ha señalado cinco penaltis, cuatro de ellos en los primeros duelos de la fase de grupos que dirigió. Aún le falta sumar uno más por manos de White y otro que anuló tras consultar el VAR.

"Para cobrar un penalti en unas semifinales de Champions tiene que ser penalti. Esto fue un penaltito. El contacto me pareció mínimo", defendió Simeone. No estaba de acuerdo Arteta: "En la Premier estos dos penaltis no los hubieran pitado, pero en la Champions, sí. Lo vimos ayer. Luego no entiendo que no vea penalti a Eze", se lamentó.

A la Araña al Principito les tocó jugar también contra eso, en contra y a favor. En la segunda mitad, su veneno emergió. "A nivel de intensidad, presión y colocación, ha sido mejor. Hicimos arreglos para presionar y vascular mejor .Tenemos que seguir así en Londres. Va a ser un partido bonito para jugarlo, y también para sufrirlo en casa o en el estadio", advirtió Griezmann.

Julián Álvarez se benefició de ese trabajo tratando de sacar oro de una falta colocadita a la escuadra. Incluso le dio para dejar solo a Lookman ante Raya. Le decía Simeone desde el banquillo que buscara portería y no dejó de hacerlo. Lo logró de penalti y su nivel de confianza creció hasta llevarle a intentar marcar un gol olímpico. Su noche la amargó un golpe en el tobillo que le obligó a retirarse en el 74. "Le harán pruebas para ver qué tiene", dijo Simeone. Seis días quedan para el partido de vuelta, para el que también es duda Sorloth, que no pudo jugar al resentirse en el calentamiento de unas molestias.

No dejó de jalear el Metropolitano, que se convirtió por una noche en el Calderón, con 70.000 almas empujando para que su equipo volviera a una final de Champions. A la cita con la historia no quiso faltar el rey Felipe VI, que acudió al palco invitado por el Atlético. Fue como aficionado, porque se le atribuye sentimiento rojiblanco, y no como jefe de Estado en acto oficial, algo que la Casa Real se encargó de puntualizar. Junto al Rey, y con menos habilidad para esconder los nervios antes y durante el partido, estuvo el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, ferviente seguidor atlético que, con profunda emoción, cantó el himno como si estuviera en su asiento de abonado.

La rabia del Atleti

La rabia del Atleti

Actualizado

La rabia del Atleti en su juego, en su querer. Y la rabia de solo haber empatado ante un Arsenal sin pólvora que también, en el Metropolitano, demostró que es solo una caricatura de sus mejores momentos en los dos tercios de la temporada.

De todas formas, dado el momento catatónico del Arsenal, con su angustia por perder la Premier League y su obligación de ganar, le lleva a una angustia de la que no sé si podrá salir.

Esta vez, Simeone no apareció con un Atleti insultante, con un dominio abrumador como frente al Barcelona. Quizá el cansancio también aniquiló la fuerza de otras ocasiones.

El calendario para el Atleti ha sido canallesco. Hace unos diez días jugó hasta la asfixia su final ante la Real Sociedad. Ha tenido que sufrir sacrificios muy cruentos con dos eliminatorias ante el Barcelona. Creo que Koke y Griezmann, los dos más veteranos, eran los más perjudicados.

Aun así, Julián Álvarez se jugó las piernas en el partido. Y hay que recordar que, antes del regalo del penalti al Arsenal, el argentino disparó con una fuerza y un ángulo fenomenales. Pero David Raya impidió el gol.

El Arsenal no tuvo siquiera una sola ocasión de gol, salvo el penalti más que dudoso que marcó Gyökeres, que me parece un "bluff" para lo que pagaron los árabes del Emirates.

No sé qué tipo de estimulación tomaron los jugadores del Atleti durante el descanso, porque salieron a arrasar y acogotaron a un Arsenal que parecía un equipo grotesco, solo protegido por su retaguardia y, naturalmente, por David Raya.

El meta español hizo dos paradas magníficas. Lookman no marcó de forma inverosímil, pero hasta los veteranos Griezmann y Koke se repusieron, hasta tal punto que, cuando el Arsenal se agotaba en su angustia por imponerse a los rojiblancos, el francés hizo una de las suyas, pero su sutil disparo se estrelló en el larguero.

Y se acabó el partido. No me explico cómo Mikel Arteta es tan inútil con la artillería de Saka, con Madueke e incluso con Eze. Es un equipo que ni siquiera genera ocasiones. Hasta el teatro de Eze no fue suficiente para seguir viviendo de los penaltis.

Creo que Arteta se ha perdido en la niebla de Londres. La entrada de Ødegaard maldice el eje de juego de Zubimendi. Arteta es incapaz de dar juego y fuerza a un equipo que antes arrollaba. Creo también que tiene mucho vértigo ante el abismo de perder un título que tenía ganado. También la sombra de su maestro, el Jedi Guardiola, le maltrata psicológicamente.

Es un mal resultado, al fin y al cabo, pero el Arsenal juega peor en el Emirates. El último partido que le vi ante el Newcastle, vivió de un gol lejano de Eze a la salida de un córner, ante un Newcastle que llegó a ponerle la soga en el cuello.

Todavía hay que creer en los contragolpes del Cholo. Hay que volar con su iluminación cuando se encuentra en un callejón sin salida. El Atleti tiene vida.

El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El aficionado 'neutral' se pasó las 24 horas entre el sensacional PSG-Bayern y el Atleti-Arsenal haciendo de menos a la segunda semifinal. El aficionado 'neutral' tuvo el partido que anunciaba, un partido táctico definido por dos penaltis, el que adelantó a los gunners un penaltito de esos que te recuerdan dónde está el poder. El aficionado 'neutral' no se entera. El aficionado 'neutral' que criticaba era, curiosamente y en su mayoría, hincha de un equipo al que se ha cargado el Atleti dos veces este curso y de otro que no vio pasar hace un año a un Arsenal peor que el actual. El aficionado 'neutral' no importa nada, es un mero cliente en un deporte donde lo único trascendente es el sentimiento.

La gente que ve al fútbol por el espectáculo es necesaria. Lo pienso cada vez que, antes de los partidos, veo a decenas de cataríes, japoneses y venezolanos salir de la tienda del Metropolitano cargados de bolsas de a 100 euros la pieza. Son necesarios porque pagan los fichajes de Lookman y Pubill aunque no los reconocerían si coincidieran con ellos en el ascensor. Son plancton. Alimentan, pero son intrascendentes. ¿A cuántos de los cientos de miles de hinchas de Atleti y Arsenal, de esos que hoy se acuestan aún temblando, les importa un comino que un tipo en Denver se haya divertido? A ninguno. Si ahora me cruzo con uno de esos y me dice que se ha aburrido, acabo en comisaría. El fútbol de élite no son highlights.

Si la Champions, ese sueño maldito que el Atleti no suelta, es gigante no es por lo que divierte sino por lo que emociona, por lo que exige, por lo que duele. Los del Cholo, inferiores en lo individual pero impecables en lo competitivo, se levantaron en una segunda parte admirable ante un rival que cada jugador que sacaba del banquillo valía 100 millones y un árbitro loco por la música (inglesa).

El aficionado rojiblanco dormirá pensando en el palo de Griezmann, las de Lookman, el tiro de Nahuel... pero, sobre todo, dormirá soñando con Budapest. Noche tras noche hasta el martes. Porque está ahí, a un cara o cruz en Londres. Y, pase quien pase, el aficionado 'neutral' verá a uno de estos dos estupendos equipos en la final. Así debe ser porque el fútbol es mucho más que un show. Si quiere espectáculo, que se vaya al zoo, que hay monos y focas. A Budapest ya irán otros. Bien orgullosos.

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Es raro cuando suena la campana en un combate de boxeo de pesos pesados que los púgiles se tiren a dar puñetazos al otro. El respeto impera siempre en los primeros compases. O tal vez el miedo. Dos de los cuatro pesos pesados europeos quisieron ganar sin abrir la guardia en el Metropolitano. Guantes arriba y golpes rápidos en forma de penaltis. Gyokeres y Julián metieron los goles. Se mantuvieron ambos contendientes de pie. Sin noquear al rival. Habrá que esperar a Londres. [Narración y estadísticas, 1-1]

Y eso que el Atlético salió a morder. Como esos perros a los que asoma la baba cuando enseñan los dientes, los jugadores rojiblancos fueron a complicar la salida del Arsenal hasta provocarle dos pérdidas en los primeros cinco minutos. Los laterales, Llorente y Ruggeri, doblando de manera contínua a sus extremos y Koke emulando a Benjamin Button en cada partido de esta temporada, 90 minutos más joven cada vez.

Y lo mejor del todo era ver a un Julián plenamente enchufado. Era un espectáculo el argentino repartiendo juego desde tres cuartos y llegando luego a finalizar, los primeros cinco disparos del Atlético fueron suyos así como una ocasión a los cuarenta segundos. En un eslalon en el borde del área 10 minutos después, obligó a Raya a poner a prueba los principios de De la Fuente con una mano monumental.

El Arsenal no se sentía incómodo. Quizás Odegaard era el más impaciente por llevar el cuero arriba. Tardaron los británicos 10 minutos en tener una posesión larga y 15 en gozar de su primera gran ocasión. Una cabalgada de Gyokeres, que pudo hasta con Llorente, terminó con un centro que cayó en las botas del noruego al borde del área pequeña. Su disparo lo taponó Cardoso in extremis.

El duelo era de control, todo lo contrario que el espectáculo de la otra semifinal. Con dos equipos más concentrados en no cometer errores que en hacer daño al rival. El primer córner del encuentro para los británicos llegó en el minuto 20 y un pequeño escalofrío recorrió a una grada que conocía que el Arsenal había batido el récord de tantos en la Premier con 17. No ocurrió nada y respiró tranquilo tanto el Rey Felipe VI, que había acudido en visita no oficial, como José Luis Martínez Almeida, ya más templado tras su coro del himno rojiblanco durante la salida del equipo rojiblanco.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.EFE

Pero las cosas y los nervios iban a jugar una mala pasada al futbolista que menos minutos había disputado en el último mes. David Hancko, tras una pérdida absurda en el centro del campo y con el equipo abierto, atropelló a Gyokeres en el área. Makkelie señaló la pena máxima y el sueco la transformó a la derecha de Oblak, al que le pasó el balón entre los antebrazos. Lo peor era que ese error llegaba en el minuto 44, al borde del descanso, donde las puñaladas provocan más sangre.

Había trabajo que hacer en la caseta y riesgos que tomar en el campo. El control estaba bien, pero este duelo necesitaba caos. El Arsenal se desempeña bien en el aburrimiento. Simeone tenía que recordar a los suyos que este equipo estaba hecho un flan en la Premier, que aún se la estaba jugando, y había que trasladarlo a una competición en la que este curso aún no había perdido un duelo. Este tenía que ser el primero porque en el Emirates las cosas iban a ser diferentes. Las eliminatorias son 180 minutos, pero uno no puede cambiar de asalto sin lanzar un golpe al mentón.

Riesgo controlado

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.Manu FernandezAP

El primer movimiento fue retirar a un Giuliano tocado en el costado por Le Normand y poner al multiusos Llorente de interior. Pero lo que se vio también fue un cambio de actitud que se refrendó con tres acciones casi consecutivas: una falta directa de Julián, una contra que pudo suponer el empate si Griezmann acierta una doble ocasión y un penalti por mano de White con el que Julián, ya sí, volvió a poner las cosas en su sitio. El gol trajo colmillo al Atlético que ya se echó a campo rival y Griezmann mandó una contra al palo y el rechace terminó en córner. Se olía la sangre en el Metropolitano.

Estaba el partido esperando un chispazo o un error. Pudo llegar en una carrera de Llorente que Lookman no pudo convertir. Una jugada en la que Julián terminó en el suelo con una torsión de rodilla y el Metropolitano contuvo el aliento. Simeone respondió pronto sacando al argentino por Baena. Había una vuelta a la que llegar. Pero el error llegó del lado rojiblanco. Repitió Hancko, que pisó a Eze porque se le adelantó en el área. Makkelie pitó penalti, pero el VAR le desdijo. Eso en España...

El susto encerró al Atlético y el Arsenal se echó encima. Los rojiblancos pasaron de la ofensiva a la ressistencia. Lo dicho, 180 minutos. Por qué no hacer la machada a domicilio. La Liga está perdida y el sueño está en Europa. Aún no hay que levantarse.

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Centenares de aficionados del Atlético de Madrid se han enfrentado a la policía en los alrededores del Metropolitano poco después de la llegada del autobús del equipo al estadio rojiblanco. Varios encapuchados han lanzado hielos, botellas y piedras a los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) tan pronto ha pasado el vehículo que transportaba al equipo. El resultado ha sido tres heridos leves y un detenido por desórdenes públicos tras las cargas policiales.

Los enfrentamientos han continuado luego por el parque que rodea al estadio obligando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a lanzar botes de gas lacrimógeno para dispersar a los violentos. La unidad de caballería también se ha visto obligada a intervenir para controlar a la masa que se acumulaba cerca del estadio desde antes de las 19.00 horas.

Como cada partido grande del Atlético de Madrid, y la ida de semifinales ante el Arsenal era uno de ellos, miles de aficionados rojiblancos se habían agrupado en torno a la avenida de Arcentales para recibir al autobús del equipo antes del duelo de Champions. Los cánticos de los aficionados han dado paso a las bengalas tan pronto como el autobús del equipo ha asomado por la plaza de Grecia.

Pero ese momento de celebración ha dado paso a los enfrentamientos que han terminado en torno a las ocho de la tarde, con la policía ya habiendo controlado todos los focos que se habían reproducido en torno a varios puntos del parque del Metropolitano.

No es la primera vez que se producen este tipo de enfrentamientos. En el duelo de ida de Copa del Rey ante el Barcelona también hubo un conato de violencia contra los agentes que se saldaron con varios heridos y un detenido.

Atlético y Arsenal, cuatro finales de Champions perdidas entre ambos, en busca de la redención: "El fútbol no te debe nada"

Atlético y Arsenal, cuatro finales de Champions perdidas entre ambos, en busca de la redención: “El fútbol no te debe nada”

El Atlético amagó con lograr el título con un partido de desempate en 1974, estuvo a segundos de conseguirlo en 2014 y un poste le privó de hacerlo en 2016. El Arsenal ha visitado el último escalón sólo en una ocasión, pero una tempranera expulsión de Lehman, su portero, fue el primer clavo de su ataúd ante Barcelona de Rijkaard. Fue aquella Champions League de 2006 que Messi no celebró porque un desgarro le sacó de la convocatoria y él decidió quedarse en el vestuario.

Ganar una Champions es muy difícil. Comprende una cantidad de intangibles entre los que están, además del juego, la suerte, el estado anímico y, claro, la historia. "La historia la queremos hacer nosotros", dijo Julián Álvarez sobre la aún lejana posibilidad de alcanzar el partido de Budapest. "No sé si pesa en ese ámbito, pero creo que tenemos un buen equipo, hemos hecho un buen campeonato", respondió, por su parte, Piero Hincapie, lateral del Arsenal.

Para saber más

Es el duelo hispanobritánico una semifinal de aspirantes, de equipos que han rozado la gloria. Los rojiblancos son los que más veces la han disputado sin haberla conseguido, lo han hecho las tres mencionadas. Dos subcampeonatos tienen el Reims y el Valencia y con uno hay 18 equipos, entre los que está el propio conjunto inglés.

Rice, en el entrenamiento previo al duelo con el Atlético.

Rice, en el entrenamiento previo al duelo con el Atlético.AFP

La estadística que debe servir de acicate a ambos es que hay más ganadores de Champions que finalistas que nunca la han conseguido. Son 24 equipos los que han logrado la Orejona, con el PSG como último en hacerlo y salir del grupo de aspirantes. El Bayern, rival de los franceses en la otra semifinal, la ha conquistado en seis ocasiones, pero ha perdido cinco finales, las mismas que el Benfica. El club que más ha perdido es la Juventus, con siete.

"Es lindo soñar, por qué no pensar en eso, siempre pensamos en positivo. ¿Por qué no soñar si no cuesta nada?". Es Nico González un hombre de fe, un futbolista que nunca ha vivido las decepciones que sí han sufrido tanto Diego Simeone como Koke Resurrección. La segunda casi hace que el técnico argentino abandonara su puesto por el duro golpe sufrido. De hecho tuvo que ir el propio Miguel Ángel Gil a Buenos Aires a ayudar al Cholo para superar un "duelo" del que no se habría repuesto. "Ahí interpreté que no había manera (de dejar al Atlético) venga quién venga. En ese momento hubo novias que querían seducirme", reveló Simeone en una entrevista al club.

El pasado y el fútbol son dos elementos crueles, que no pagan siempre, que no son justos y que no deben nada a nadie. Así lo ven los rojiblancos. "No siento que se le deba una Champions al Atlético. El fútbol no te debe nada, la vida no te debe nada", apuntó Llorente, que, curiosamente, sí ganó una Champions en 2018, pero como jugador del Real Madrid. Precisamente, fueron los blancos los dos últimos verdugos del Atlético, en 2014 y 2016, mientras que el papel de villano en 1974 le tocó al Bayern Munich, que arrasó al equipo de Adelardo y Reina en el partido de desempate por cuatro tantos en el mítico estadio de Heysel, en Bélgica.

Griezmann remata de cabeza en un entrenamiento.

Griezmann remata de cabeza en un entrenamiento.AFP

Tampoco Oblak, uno de los capitanes de la plantilla, y sufridor de una de las dos finales perdidas en la época del Cholo, cree que Europa es un deudor del Atlético. "El fútbol no lo veo así, lo que debe o no debe. La vida no siempre es justa y si piensas así, a cada uno de nosotros le falta algo. Estamos vivos y con opciones de pelearlos", dijo el probable portero titular en esta eliminatoria ante un Arsenal que no es el equipo que arrasó a los rojiblancos en el Emirates en el pasado octubre.

Un Arsenal diferente

Están los ingleses en un periodo convulso de su temporada. Los gunners han dilapidado 12 puntos de ventaja en la Premier ante el Manchester City y, aunque no han perdido ningún partido en esta Champions, han mostrado signos de debilidad ante el Sporting de Portugal en los cuartos de final. "Tenemos que vactuar como si ahora hubiéramos empezado la liga y volver a nuestros inicios, que hicimos un buen trabajo desde el principio", ha pedido Hincapie, que también añadió que es consciente de que las cosas se "vuelven difíciles" tan pronto avanzan las competiciones.

Uno de los dos volverá a tener una oportunidad de cumplir un sueño, aunque Simeone quiere bajar el suflé: "Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra". Koke, el otro futbolista que tiene la doble herida europea espera que se puedan restañar las suyas y la de Griezmann. "Si se puede despedir con la Champions sería increíble para todos. Más allá de su despedida, es nuestra máxima motivación", concluye.

Mikel Arteta quiere llevar al Arsenal a Budapest: "Es el momento de dar un golpe sobre la mesa"

Mikel Arteta quiere llevar al Arsenal a Budapest: “Es el momento de dar un golpe sobre la mesa”

Hay importancia y peso respecto a una oportunidad que el año pasado se escurrió entre los dedos ante un PSG que terminó consiguiendo el título. Así lo ha mostrado Mikel Arteta durante la comperecencia previa al duelo de semifinales de Champions ante el Atlético de Madrid. "Agarraremos la oportunidad con las dos manos", ha declarado el técnico vasco y ha añadido: "Es el momento de dar un golpe sobre la mesa".

Es consciente el técnico de que este Arsenal no es el martillo pilón que comenzó la temporada, pero su última victoria en Premier le ha dado oxígeno para una competición que, según la prensa inglesa, no es tan importante como la liga local para el público gunner. "Hace poco este club estuvo siete años sin Champions, así que no lo doy por hecho", ha admitido el vasco.

No será la primera vez que se enfrente al Atlético, ya lo hicieron en fase de grupos en octubre y le golearon 4-0, pero sí será la primera en Madrid y en el Metropolitano. "Es diferente", ha apuntado el entrenador que ha recordado lo dominantes que se han mostrado los rojiblancos en sus eliminatorias en su feudo.

Es Arteta consciente de la dificultad de enfrentarse a uno de los "cuatro mejores equipos de Europa" y explica que la única manera de hacerlo es "ser excepcional". "Tenemos que saber manejar los momentos", ha expresado el entrenador del Arsenal.

El vasco ha tenido numerosas palabras de elogio para su homólogo rojiblanco al que considera un "referente absoluto" y con el que comparte muchas visiones. "La primera, la pasión por el juego, alguien que ha transformado el club. Se ha rebelado ante cualquier cosa. Esas personas siempre las he admirado. Luego tiene su estilo", ha piropeado al argentino.

No ha querido, sin embargo, valorar el estado del césped del Metropolitano, motivo de queja por otros entrenadores, y ha manifestado que ya son "nueve meses jugando en diferentes contextos" y que el del miércoles no será diferente aunque ha admitido que lo poco que lo ha pisado estaba bien.

Sueño masivo

También el capitán gunner, Martin Odegaard es consciente de la gran oportunidad que se les presenta. A él, en concreto, de convertirse en el primero en alzar una Champions en el club británico. "Es masivo, para todos. Estamos en una gran posición para hacer historia. Es apasionante ser parte de ello. Es el principal objetivo y el sueño", ha declarado el noruego.

Dice el centrocampista que para él resulta sencillo abstraerse de la presión que conllevan estos partidos y que "hay que ser fuerte mentalmente" y estar "enfocado en lo que podamos controlar".

El noruego ha tenido palabra de elogio tanto para su compañero de selección Alexander Sorloth como para la leyenda rojiblanca Antoine Griezmann. "Intentaremos frenarlos mañana", ha expresado el centrocampista.

Simeone, ante una nueva oportunidad de gloria en su 56 cumpleaños: "Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra"

Simeone, ante una nueva oportunidad de gloria en su 56 cumpleaños: “Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra”

Es la cuarta semifinal de Champions League de Simeone de las siete que ha jugado el Atlético en su historia. Ya son mayoría las que ha conseguido con el equipo rojiblanco y el entrenador quiere a todos sus jugadores centrados en el Arsenal. No quiere ninguna cabeza pensando en Budapest y así lo ha manifestado durante su comparecencia previa al duelo europeo.

"Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra", ha respondido el entrenador a lo que dijo en el Media Day Nico González sobre la posibilidad de conseguir la primera Champions para el Atlético de Madrid. El jugador hablaba de soñar y pensar en positivo, pero el técnico ha querido bajar a sus jugadores al césped del Metropolitano.

Son dos las finales de Champions perdidas por Simeone y el entrenador es consciente de que el pasado no influye en el presente. "No nos debe nada nadie. Las cosas se merecen y se logran, hay que trabajar para conseguirlas y luego tener una pizca de suerte para lograrlas", ha apuntado el Cholo.

Dice el argentino que no siente presión sino "responsabilidad". Tiene la ilusión de estar cerca de un "objetivo enorme", pero es consciente de que estos partidos los definen los futbolistas y los detalles. El balón parado es un factor que le tiene preocupado y más después de recibir tres de los cuatro goles que encajaron en el duelo de grupos ante el conjunto británico. Para su equipo pide que siga en esa "búsqueda ofensiva" que lleva este año.

Este duelo llega en un momento muy emotivo para el entrenador ya que justo este martes cumplía 56 años. Sus jugadores le hacían el pertinente pasillo en el entrenamiento previo al duelo europeo y sus hijos estaban en la grada para acompañar al técnico. "No tengo ningún deseo, agradecimiento puro. Estar con mis tres hijos, mis dos hijas, mi mamá y sólo agradecer lo que me toca vivir en esta vida", ha apuntado el entrenador.

Primera cita

No es un cumpleaños, pero Koke asemejaba estos duelos de semifinales de Champions a "la primera cita con una chica". Hablaba de "ese nerviosismo y el estomago revuelto" que se quita luego cuando llega el calentamiento del partido.

El capitán pide un balance entre intensidad y cabeza y repite que estos duelos los definen los detalles. "Hay que tener cabeza fría para saber cuándo atacar y cuándo replegar", ha apuntado el jugador que dice estar disfrutando mucho y si es su última semifinal o no dice que va a disfrutarlas al máximo.

Sin querer caer en la euforia, como buen discípulo del Cholo, a Koke le encantaría que Griezmann, su amigo y compañero, se despidiera del Atlético de Madrid con una Champions. "Mas allá de su despedida es nuestra máxima motivación. Es un equipo y jugamos para intentar lograr lo máximo y es la Champions", ha explicado.

El Atlético, de nuevo, a por la sorpresa europea: "Me da igual quién sea favorito"

El Atlético, de nuevo, a por la sorpresa europea: “Me da igual quién sea favorito”

Pocos creían que el Atlético eliminara al FC Barcelona no una sino dos veces la misma temporada, especialmente de la Champions League, gran objetivo blaugrana. Pero este equipo está construido para sorprender. De hecho, le sentó peor el papel de favorito en la final de Copa del Rey ante la Real Sociedad y ahora prefiere no pensar en si lo es o no ante el Arsenal. "No sé si hay favorito, nosotros sólo tenemos que pensar en nosotros", ha lanzado Julián Álvarez que ya se encuentra recuperado de sus pequeñas molestias. "No pensamos en ello, nos enfocamos en nosotros", ha respondido Sorloth en el mismo sentido.

Diferente es el caso de Marcos Llorente, un futbolista que se sale de la norma. "Me da igual, me acabo de enterar que no", ha apuntado el madrileño para luego razonar que es lo lógico puesto que el "Arsenal no ha perdido en esta Champions". El polivalente futbolista rojiblanco ha asegurado que ese papel no va a influir en el partido, que "hay que estar bien en todos los detalles" y futbolísticamente "de 10". Pero también es consciente de que esta eliminatoria no se parecerá al partido que enfrentó a ambos en la fase de grupos y que se llevaron los ingleses por 4-0 en el Emirates. "Habrá que subir la concentración, pero es una eliminatoria diferente a lo que fue en su día", ha apuntado.

Llorente, en el media day del Atlético.

Llorente, en el media day del Atlético.EFE

Los jugadores saben que están en un momento clave de la temporada, el último clavo al que agarrarse tras una final de Copa que hacía mucha ilusión y generó mucha desazón dentro del vestuario. "Es difícil levantarse", expresó Oblak mientras que Julián habló de "golpe duro porque la ilusión era muy grande". Así que el Arsenal se presenta ahora como el último gran escollo para llegar a otra final este año. La de la ansiada Champions. "No hay tiempo de mirar hacia abajo, quedan dos meses de temporada", ha añadido el portero esloveno.

Si se mantiene la normalidad dentro de la meta rojiblanca será Oblak el que ocupe la portería ante el equipo inglés. Un futbolista que ha vuelto tras mes y medio de lesión y que ya se encuentra "al 100%". Sólo no podrán comparecer Barrios, al que sus compañeros le han mandado un mensaje de ánimo y le han aconsejado paciencia respecto a la lesión que se ha vuelto a producir, y Giménez.

Quienes se han recuperado ya al 100% son Julián Álvarez y Ademola Lookman, al que se le ha visto al mismo ritmo que sus compañeros en el entrenamiento de esta tarde y que dice que se siente agradecido por la "confianza" que le da Simeone. Además, ha afirmado que el argentino le ha convertido en un futbolista "más completo" porque le ha ayudado a mejorar su faceta defensiva.

Ilusión ante el Arsenal

El mensaje común a la hora de jugar contra el Arsenal es el que tantas veces ha repetido el Cholo en rueda de prensa y que este lunes ha repetido Nico González. "Sabemos la clase de rival que enfrentamos. Tenemos nuestras armas. Humildad y trabajo", ha apuntado el futbolista argentino que dice que la mente del equipo está ya completamente en el miércoles porque "la vida no se hunde por un partido", ha argumentado respecto a la derrota en La Cartuja.

Nadie quiere mirar aún a Budapest y muchos discursos comienzan con el clásico "partido a partido". Pero sí que hay atisbos de ilusión que nadie quiere que se desborde. Desde el "por qué no soñar" de Nico González hasta la ilusión que transmite Oblak a los jóvenes de estar en un lugar que no es habitual y que disfruten del camino.

El Atlético vence sin brillo al Athletic y prepara su batalla europea

El Atlético vence sin brillo al Athletic y prepara su batalla europea

Saben ese tiempo que uno tarda en desperezarse de una siesta. Un periodo en el que los sentidos están aturdidos y no hay manera de enterarse de lo que pasa a nuestro alrededor. Ese momento en que sales de un sueño precioso y vuelves a una realidad que te da pereza. En el fútbol ese espacio se llaman dinámicas. Y la del Atlético era un drama en una realidad que es la Liga, que aguzó Paredes a la salida de un córner. Hasta que Baena despertó al equipo y a él mismo con dos fogonazos. Griezmann y Sorloth fueron los destinatarios. El noruego repitió en el descuento y Guruzeta quiso asustar ya sin tiempo. Ensayo Europeo exitoso. El Arsenal, el miércoles. Dejamos la siesta y vuelve el sueño. [Narración y estadísticas, 3-2]

Al menos, Simeone quiso poner el despertador poniendo por fin un once reconocible en el Metropolitano. Muchos volverán el miércoles ante el Arsenal y pocos estuvieron en esa dinámica liguera rojiblanca que encadenaba cuatro derrotas seguidas. Así que el antídoto del Cholo pasaba por olvidar la rebelión juvenil y recuperar la veteranía. Además, volvía Barrios, quizás el mejor mediocentro de este equipo cuando las lesiones se lo permiten. Hasta que le volvieron a alcanzar. La peor noticia del partido fue su nueva lesión en su primer duelo como titular. Un drama.

El juego del Atlético comenzó lento y falto de intensidad. Perezoso, vamos. Poca actividad en las áreas y mucho pase largo en busca de sorprender al rival. Uno casi lo caza Baena a la espalda de los centrales pero Paredes, más rápido, se la rebañó cuando ya encaraba a Simón. Encima, el central vasco, era el encargado de abrir el marcador poco después con un cabezas soberbio en un córner. Solo y sin ningún jugador rival saltando a su lado. Si el Atlético no corrige eso, el Arsenal le mete un saco.

El gol no espoleó a un equipo que necesita tres marchas más para ganar los partidos. Este equipo ha vivido el último mes y medio corriendo a la espalda de defensas, pero cuando uno le mete un bloque medio-bajo, no tiene fútbol para romperlo. Además, le faltaba Lookman, el único futbolista capaz de romper líneas en uno contra uno. Porque en la otra banda, Giuliano, que cumplía 100 partidos como rojiblanco, ha perdido su mojo. Su padre, en cambio, hacía 1.000 como técnico.

A Sorloth le tocó hacer olvidar a un renacido Julián Álvarez. Tuvo poco éxito el noruego al inicio. Remató lo que tuvo, pero siempre centrado y sin malicia hasta que encontró el tanto gracias a Baena. Igualmente el Atlético no es que marque poco es que llega poco. El argentino siempre pide contundencia, pero para tenerla hay que llegar a las áreas, y eso estaba costando mucho salvo en acciones esporádicas. Al menos, Oblak dio signos de recuperación tras la falta de actividad que se le notó especialmente en el pasado duelo ante el Elche. El esloveno estuvo atento a los balones largos y respondió bien bajo palos las pocas opciones que tuvieron los de Valverde.

Bronca al descanso

El trabajo mental del Cholo, o la bronca monumental al descanso, funcionó porque tardó cinco minutos el equipo en empatar el duelo y ocho en remontarlo. Griezmann metió el puntín a un pase atrás de Baena y Sorloth culminó una pared con el de Roquetas. Dos fogonazos fueron suficientes para dar la vuelta al resultado contra un equipo en tierra de nadie. Pasados los miedos del Athletic con la victoria ante el Osasuna, Europa era un sueño lejano y la salvación cosa hecha. Seis partidos son muchos, sí, pero el Metropolitano era un envite complicado.

Aguado el subidón de la remontada con la lesión de Barrios, que se produjo poco después, tocaba aguantar a un Athletic al que le sentaron bien los cambios. Los Williams son una sombra de lo que fueron y todavía pueden volver a ser y Berenger y Sancet mantienen un picante que necesitaban los vascos en el Metropolitano. El arreón final lo afrontó el Cholo poniendo defensa de cinco. Era importante ganar, mucho. El Arsenal lo había hecho por la mínima y tocaba, al menos, igualar sus emociones. Con sufrimiento, pero lo consiguió y aún se llevó Sorloth un doblete en el descuento al que respondió Guruzeta también en el añadido. La excelencia se espera en Europa. El ensayo salió bien, el miércoles llega el examen.