Marcelinho y Patty Mills, 80 años entre los dos, acaban con la racha del Real Madrid

Marcelinho y Patty Mills, 80 años entre los dos, acaban con la racha del Real Madrid

Hacía 13 años que el La Laguna Tenerife no ganaba en el Palacio. Una victoria en 19 partidos de un equipo instalado desde hace tiempo en la nobleza de la Liga Endesa. Lo volvió a conseguir este domingo, un ejercicio de consistencia, rebote, mente dura y baloncesto sin fisuras. Su ADN. Pero, sobre todo, un alarde de dos tipos que son únicos. Por lo que fueron y por lo que son. Marcelinho Huertas y Patty Mills, dos bases históricos a los que el destino ha concedido en el último tramo de sus carreras un baile juntos. [90-95: Narración y estadísticas]

Para saber más

80 años entre la pareja, más los 37 de Gio Shermadini, otro que nunca falla. Demasiado para todo un Madrid. Dominó el Tenerife desde mitad del primer cuarto y no se arredró en la recta de meta. Ahí, ante el aluvión habitual blanco, agarraron por la solapa la responsabilidad los tres veteranos del equipo insular. "Canastones", en palabras de su propio entrenador. Una victoria que le hace mirar con ambición a los cuatro primeros puestos de la tabla.

Los dos púgiles acudían tras una semana de deberes hechos en Europa. El Tenerife, de regreso a la Final Four de la Champions League que ya ganó en 2017 y 2022. El Madrid, como cabeza de serie a los cuartos de final de la Euroliga. Precisamente eso estuvo bien presente en las tribunas del Palacio, recelosas de lo que sería una estafa competitiva: contra el Hapoel de Tel Aviv ya se jugó sin público en temporada regular a causa de la guerra en Oriente Próximo. "Queremos animar en cuartos de final", gritó la afición blanca, a la espera de lo que decidan las autoridades pertinentes. Se viene lío.

Shermadini atrapa un rebote ante el Madrid.

Shermadini atrapa un rebote ante el Madrid.EFE

Para eso le quedan dos semanas a los blancos, a las puertas de regreso a una Final Four. Mientras tanto, avanza la Liga Endesa que han convertido, pese a lo fiero del calendario, en el patio de su recreo. 12 victorias de carrerilla sumaba, líder sólido (24-2), hasta que llegó el Tenerife...

Porque, pasan los años, y los aurinegros siguen siendo uno de los oponentes más ásperos de la ACB. El método Txus Vidorreta, la longevidad sin precedentes de Marcelinho Huertas, también la de Gio Shermadini y, el fichaje mediático, desde hace unos días. El plus de toda una estrella de la NBA (también veterana, cómo no), nada menos que Patty Mills.

59 de los 95 puntos del Tenerife fueron del trío. Mills silenció el Palacio con una estupenda racha a falta de cuatro minutos. Revivió el Madrid -que había vivido en parte del dominio de Tavares- con Andrés Feliz y, entonces aparecieron Huertas y Shermadini. El gigante no falló ninguno de sus nueve tiros libres. Y el Tenerife celebró una victoria de las buenas.

Muere Oscar Schmidt, el mejor anotador que nunca jugó en la NBA

Muere Oscar Schmidt, el mejor anotador que nunca jugó en la NBA

Alguien contó todos los puntos que Oscar Schmidt Bezerra anotó en su desbordante carrera. Cuando colgó las botas con 45 años en el Regatas Flamengo, 32 de ellos entre canastas, sumaba 49.743. El mejor anotador que nunca pisó la NBA. Una de las más grandes leyendas del baloncesto que falleció este viernes los 68 años. Hace unos años superó un tumor cerebral.

Oscar era una pesadilla para sus defensores. Un tirador atildado, impecable, compulsivo. Mano Santa. En los Juegos de Seúl le hizo 55 puntos a España y promedió 42,5 (Y en el Mundial del 90, 53 a Australia. Ambos son récords). Disputó cinco citas olímpicas con Brasil, el país que nunca quiso traicionar para engrosar en la NBA, pues en los 80 acabar en la mejor liga del mundo (fue seleccionado en un sonrojante puesto 131 del draft de 1984, como lo fue el contrato que le ofrecieron después los Nets para quien ya era una estrella mundial) significaba no poder defender la camiseta de tu país. Anotó y anotó hasta superar en 2001 el récord de Kareem Abdul-Jabbar.

Oscar fue también una rareza, un genio de las canastas en el país del fútbol. Había nacido un 18 de febrero de 1958 en Natal, aunque pronto su familia se trasladó a Brasilia. Con 13 años medía 1,90 y su tío le llevó al club Unidade Vizinhança, donde aprendió a jugar con una disciplina única. Como recordaba en su precioso speech de ingreso en el Hall of Fame, al lado de su ídolo Larry Bird, "he entrenado para ser el mejor del mundo. No lo conseguí, pero trabajé más que cualquiera".

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Con 16 años, obsesionado ya, dejó a la familia y se marchó a Sao Paulo para seguir creciendo en el Palmeiras. Con 19 debutó con la canarinha y con 24 llegó por primera vez a Europa, al Caserta de la serie A2 italiana, donde fue entrenado por el mítico Zoran Slavnic, junto a Claudio Mortari y Ary Vidal, los tres entrenadores que marcaron su carrera, según reconoció.

Oscar Schmidt y Magic Johnson, en una imagen de archivo.

Oscar Schmidt y Magic Johnson, en una imagen de archivo.VANDERLEI ALMEIDAAFP

El Caserta se hizo leyenda gracias a Schmidt, un club al que llevó desde la nada a disputar dos finales ligueras y ganar la Copa del 88. En la Recopa del año siguiente, sólo el Madrid le derrotó en la final de Atenas: Petrovic metió 62 y él 44.

Su leyenda fue aún más con Brasil (326 veces internacional), a la que llevó a conquistar dos Copas de América, dos Sudamericanos y un Panamericano. Y, más importante, algo de lo que presumió siempre, a ser los primeros en derrotar en suelo estadounidense al USA Team. Ocurrió en Indianápolis, en el Panamericano del 87 (120-115, él metió 46).

Mano Santa, quien siempre estuvo en la órbita del Real Madrid, también dejó huella en España, dos temporadas, ya veterano, en Valladolid: fue máximo anotador de la ACB en la temporada 93/94 (33,2 puntos de media).

El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

Y después de 38 jornadas...

Pese a que no fue jornada unificada y todo se resolvió en dos días (ni siquiera los horarios coincidieron, ni uno...), la Euroliga puso el broche a su larguísima temporada regular y lo hizo con casi todo en el aire. Los últimos resultados, sin sorpresas, ordenaron los cuartos de final, el camino previo a la Final Four de Atenas (del 22 al 24 de mayo).

Para saber más

Allí quieren regresar los equipos españoles, ausentes todos de la última en Dubai. Y, menos el Baskonia (sin opciones desde hace semanas), los tres restantes cumplieron en la última fecha. El Real Madrid lo hizo el jueves, asegurando el factor cancha. Y este viernes el Barça salvó su match-ball y se metió en el play-in tras ganar de forma contundente al Bayern (95-89; nada se jugaban los alemanes, en el último partido de la carrera del legendario Svetislav Pesic). Y el Valencia Basket confirmó su histórica trayectoria: en su retorno a la máxima competición continental, sólo el Olympiacos fue mejor que ellos.

Los taronjas vencieron en Sarajevo al Dubai Basketball (85-95; aunque el Barça cumplió, le hizo un buen favor) y acabaron segundos. Han ganado 25 de los 30 partidos cuando casi nadie apostaba por ellos. Con ventaja de campo, aguardan rival del play-in: se enfrentarán al que venza del ganador del Panathinaikos-Monaco, que se disputa en el OAKA el martes. Si son los de Ergin Ataman, favoritos, los que se imponen, no será un rival nada apetecible.

Con su victoria, el Madrid acabó tercero y se las verá con el Hapoel de Tel Aviv, sexto. A los hebreos les ha derrotado en las dos ocasiones del curso, la última hace apenas unos días en el Palacio (92-83). Cuentan, eso sí, con una lujosa plantilla que encabezan Vasilje Micic y Elijah Bryant. Pero, sobre todo, tienen un hándicap. En esa ocasión, por medidas de seguridad a causa de la guerra en Oriente Próximo, no hubo espectadores en las tribunas. Así ha ocurrido con muchas de las visitas de los equipos de Tel Aviv, no todas. Falta por saber si en esta ocasión se repetirá, si el Madrid, después de los sudores para lograr el factor cancha, no podrá tener el aliento de su público en la eliminatoria clave. También si los de Itoudis seguirán jugando en su exilio de Sofia.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.EFE

El Barça, por su parte, deberá resolver un complicado play-in. Al acabar noveno, primero deberá vencer al Estrella Roja el martes en el Palau Blaugrana para no quedar eliminado. Y, después, siempre a domicilio, derrotar al perdedor del duelo entre Panathinaikos y Monaco. Si sobrevive a ambas citas, se las verá, nada menos, que con el mejor equipo de la temporada regular en cuartos: el Olympiacos.

La otra eliminatoria asegurada es que la enfrentará al Fenerbahçe, actual campeón y cuarto finalmente, contra el Zalgiris (quinto).

Campazzo enseña el camino hacia la Final Four

Campazzo enseña el camino hacia la Final Four

Campazzo tiene una cuenta pendiente con la Final Four. Ganó dos veces la Euroliga con el Real Madrid, pero en 2015 apenas contaba, recién llegado, y en 2018 una lesión le impidió ser protagonista en Belgrado. Para más inri, en 2023, la última del Madrid, todavía no había regresado de su aventura fallida en la NBA. Así que sabe el camino, tiene ganas y se siente líder. Llegada esta hora de la verdad, ahí su paso adelante. Sus últimos partidos en la competición son una gran prueba de ello. [101-82: Narracion y estadísticas]

Ante el Estrella Roja, paso previo a los cuartos de la verdad, había que cerrar el círculo. No fallar en un día no decisivo, pero sí importante. Y el argentino se echó el equipo a la espalda, otra vez. A un Madrid competitivo, contundente y, sobre todo, contagiado por su guía (16 puntos, ocho asistencias...). Un triunfo para asegurar el factor cancha en la eliminatoria, a la espera de saber rival este viernes.

Porque todo el enredo de la última jornada de esta agotadora Euroliga pasaba para el Madrid por seguir su demoledor ritmo en el Palacio, donde viene toda la temporada enjugando sus penas a domicilio. Más importante por ello asegurar la ventaja de cancha en cuartos, acabar segundo o tercero (a la espera del resultado del Valencia en Sarajevo ante el Dubai). Sin ser garantía de nada (hasta el Panathinaikos podría ser el cruce), la estadística asegura que en 81% de las ocasiones pasa a la Final Four quien lo consigue.

Djokovic y Doncic, en el Palacio, durante el Madrid - Estrella Roja.

Djokovic y Doncic, en el Palacio, durante el Madrid - Estrella Roja.EFE

También se la jugaba el Estrella Roja, aunque su batalla era un escalón más abajo y con una victoria evitaba el play-in. Pero era día grande en el Palacio, partido con aroma a antesala de la hora de la verdad, con Doncic y Djokovic en primera fila, flipando con las mandarinas de Llull (la hubo, cómo no: para cerrar el tercer acto, a tabla, una más en esa cuenta inigualable). El Madrid se lo iba a llevar por pura ambición, en uno de sus ejercicios más serios del curso, a unir al protagonizado la semana pasada en Estambul ante el Fenerbahçe.

El tiroteo con el que se abrió el telón no era precisamente lo más indicado, pero no es sencillo contener el talento. Y Sasha Obradovic, al que Scariolo nunca había vencido en Euroliga, posee un buen puñado de jugadorazos, tantos con lustroso pasado NBA. Amaneció el Estrella Roja con seis triples, con Nwora imparable. Aunque el primer revés, la lesión de tobillo de Bolomboy (no volvió), iba a resultar un lastre.

El primer arreón local llegó con la entrada en pista de Maledon, tan gris últimamente. Sus penetraciones descolocaron a los de Belgrado, que encajaron un parcial de 13-1. Garuba era una fiera, enchufadísimo esta vez, robando, reboteando, taponando, acabando en la otra canasta: en esta versión, resulta decisivo. Y Campazzo bailaba ante el que un día fue su ex equipo para irse al descanso con la máxima (56-44).

A pesar de algún acercamiento de los serbios, el Madrid no estaba por la labor de complicarse. Y su ventaja creció y creció con un buen puñado de sus protagonistas (Feliz, Maledon, Garuba...) afilando el cuchillo. Bien los necesita Scariolo.

Iván Romeo deja a todos de rueda para una victoria de poderío en O Gran Camiño

Iván Romeo deja a todos de rueda para una victoria de poderío en O Gran Camiño

Pocas victorias definirán mejor a Iván Romeo, un ciclista predestinado. En la tercera etapa de O Gran Camiño, camino de Padrón, el de Valladolid cabalgó con la determinación y el poderío de los elegidos. Ambicioso, con ganas de sacarse la espina de la avería que le fastidió el prólogo contrarreloj (su especialidad), el del Movistar dejó a todos de rueda para sumar, a sus 22 años, otro triunfo a su palmarés.

La selección definitiva se produjo en el largo y tendido Alto de Pico Muralla, donde seis ciclistas, quizá los mejores de la prueba gallega, se marcharon por delante. Entre ellos, Adam Yates, el favorito. Y con el líder hasta entonces, el portugués Rafael Reis, ya descolgado. Tras coronar, en el rápido descenso salpicado de sprint especiales, Romeo intuyó su oportunidad. Y no la dejó escapar.

Primero, logró dividir la escapada y marcharse por delante con Abel Balderstone y Alessandro Pinarello. Y, en el llano hasta Iria Flavia, con un asombroso poderío, sin ni siquiera atacar, se marchó de su pareja de acompañantes con un pedaleo brutal. Nadie pudo atraparlo y se impuso con 15 segundos de ventaja. Y algo más a Yates, George Bennett y el noruego del Visma Jørgen Nordhagen, que es el nuevo líder de la prueba a la espera de las dos etapas más exigentes de viernes y sábado.

El triunfo de Romeo prolonga la racha del Movistar, ya que su compañero Carlos Canal fue el vencedor al sprint de la segunda etapa, en Barreiros.

En la general está todo por decidir. Segundo es Pinarello, a dos segudos. Y tercero, otro corredor del Movistar, el luso Nelsol Oliveira, a ocho. Yates es cuarto y Romeo salta hasta la sexta plaza.

Lo que va de 2026 parece la confirmación de una estrella, pues al triunfo en Padrón, Romeo suma el conseguido en una etapa y la general de la Vuelta a Andalucia Ruta Ciclista Del Sol, en febrero. El año pasado se proclamó campeón de España en ruta y ganó una etapa del Criterium Dauphiné y otra en la Volta a la Comunidad Valenciana. En su debut en el Tour, sólo el infortunio le apartó de una exhibición camino de Pontarlier. Protagonista de la escapada que iba a culminar (ganó Kaden Groves) sufrió una aparatosa caída en una curva.

Todas las cuentas para la última jornada de la Euroliga: ¿pueden enfrentarse Madrid y Barça en cuartos?

Todas las cuentas para la última jornada de la Euroliga: ¿pueden enfrentarse Madrid y Barça en cuartos?

Nunca la Euroliga tuvo tantos partidos, nunca exprimió de tal manera a sus protagonistas, aunque, al fin, llega a su primer desenlace, el de su temporada regular. 38 jornadas después (las mismas, también en formato todos contra todos, que tendrá el curso que viene), casi todo está por decidir. De los cuatro equipos españoles en liza, dos estarán seguro en cuartos de final, otro lo tiene que sellar el viernes y el Kosner Baskonia está eliminado hace tiempo.

El primer turno será este jueves para el Real Madrid, que recibe en el Palacio al Estrella Roja (20.45 h.) con el alivio de su triunfo el pasado jueves en Estambul ante el Fenerbahçe y la garantía de su buen paso en casa: ha ganado 17 de sus 18 partidos. Un triunfo le asegura el factor cancha en la eliminatoria: será segundo o tercero dependiendo del resultado del Valencia Basket, que el viernes (20.00 h.) visita al Dubai en su exilio de Sarajevo.

"Somos conscientes de la importancia del partido. Clasificarnos directamente para el playoff ya ha sido un buen resultado, un punto de mejora claro, y ahora queremos dar un paso más y ganar el último encuentro. Nos hemos ganado, después de una temporada regular excelente, el derecho de depender de nosotros mismos para estar en una de las primeras tres posiciones", valoró Sergio Scariolo en la previa.

Las cosas se enredan para los del italiano en caso de derrota, aunque en ningún caso caerían hasta el play-in que se disputa la semana que viene. Si pierden contra el Estrella Roja, serán cuartos si de Zalgiris, Hapoel o Fenerbahçe sólo gana uno de ellos. Quinto si lo hacen dos de los tres y sexto si ganan los tres.

Por su parte, la extraordinaria temporada de los de Pedro Martínez les asegura el factor cancha en cuartos, pase lo que pase el viernes. Pueden incluso acabar como primeros si vencen y Olympiacos cae contra el Milán. Una derrota y un triunfo blanco le haría descender al tercer puesto.

Con todas estas combinaciones, no resulta sencillo adivinar su rival en la serie de cuartos. Hapoel, Fenerbahçe y Panathinaikos podrían evitar el play-in. Algo por lo que luchará el Barça.

Clyburn, contra el Mónaco.

Clyburn, contra el Mónaco.EFE

Los de Xavi Pascual reciben a un Bayern que nada se juega, aunque una derrota en el Palau unida a un triunfo del Dubai contra el Valencia les dejaría directamente eliminados. En cambio, si ganan, serán octavos si vence Mónaco y pierden Estrella Roja y Panathinaikos; noveno si Mónaco y Panathinaikos ganan y Estrella Roja pierde e incluso alguna combinación le dejaría 10º.

Después de todo esto, no parece sencillo, pero incluso hay alguna opción de que en cuartos de final Madrid y Barça se vean las caras. Si los blancos acaban segundos y el Barça, desde el play-in, logra billete de octavo ganando al séptimo... habrá clásico por un lugar en la Final Four de Atenas.

Hezonja y Procida dominan en Burgos y mantienen el ritmo demoledor del Real Madrid en la ACB

Hezonja y Procida dominan en Burgos y mantienen el ritmo demoledor del Real Madrid en la ACB

La resaca de la semana europea, doble, clave y a domicilio esta vez para el Real Madrid, siempre trae marejada en la competición doméstica. La Liga Endesa tiene sus propios laberintos, equipos que se juegan la vida y que dedican toda una semana a la batalla. Merito tiene el equipo de Sergio Scariolo en mantener semejante ritmo demoledor, incontestable en la ACB, ganando con más o menos agobios cada fin de semana. Burgos no fue menos para los blancos. [78-94: Narración y estadísticas]

Plaza brava el Coliseum, afición que aprieta y rival con colmillo y con urgencias. Y sin Tavares, Deck ni Andrés Feliz -pero con "buena moral" tras la victoria en Estambul-, el Madrid amaneció parapetado en los puntos fáciles de Hezonja, como si el triple final al Fenerbahçe le hubiera liberado. El croata (20 puntos en 20 minutos) y después Gabriele Procida iban a ser los nombres propios de una victoria sin sudores.

Las ventajas iniciales fueron cómodas (9-18 con dos triples también de Okeke), aunque pronto, en el juego de defensas zonales, devinieron en una tarde algo más áspera para el Madrid. Fueron los mejores momentos del San Pablo Burgos.

Porque los de Porfi Fisac (quien, mediada la temporada sustituyó al brasileño Bruno Savignani, entrenador del retorno a la ACB), intentan escapar de la feroz pelea por el puesto de descenso que queda por resolver -el Covirán Granada hace tiempo que parece condenado-, y cada oportunidad de sumar es oro. Volvieron al duelo con un parcial de 13-2 y eso que su referente, ese argentino Corbalán de apellido ilustre (pero sin ningún parentesco con el mítico base blanco), no apareció.

Con la igualdad recobrada, a la vuelta de vestuarios se repitió el guion del amanecer. Hezonja anotando y Okeke metiendo triples. El duelo entre Happ y Len en la pintura era como un combate de pesos pesados. A los castellanos les costaba seguir el ritmo, pese al ímpetu de Meindl y los errores de Garuba. Y cuando Procida emergió para seguir reivindicándose -no desaprovecha un minuto el italiano-, pareció demasiado: fueron tres triples consecutivos del ex del Alba de Berlín y una distancia que se disparó (62-82).

No le dio para competir al Recoletas Salud San Pablo Burgos, lastrado por sus pobres porcentajes desde el perímetro y el tiro libre. Y el Real Madrid, en el que todos anotaron y que no pierde desde Navidad en ACB, sumó su 12º triunfo de carrerilla para seguir firme y destacado en cabeza.

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

A la París-Roubaix, la prueba más única y espectacular del ciclismo mundial, el verdadero Monumento de la emoción, se le podría aplicar aquello que dijo Churchill de Rusia: "Es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma". En la pregonanda batalla entre Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel se coló Wout Van Aert, heroico, premio a un tiempo de infortunios que hicieron dudar a todos menos a él. Sorteó desventuras y aguantó en la agonía épica del mano a mano la pujanza, la obsesión de Pogacar. Y en el golpe de velocidad del velódromo impuso su potencia de sprinter para la victoria de una vida.

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Lloró Van Aert, cómo no. El segundo Monumento de su carrera (tras San Remo en 2020). Señaló al cielo, el triunfo de quien nunca se dio por vencido, de un tipo que honra su deporte. Tantas veces cerca, no sólo en Roubaix (cuarto el año pasado, tercero en 2023 y segundo en 2022). Fue él, nunca cobarde, el que propició el viaje en solitario con Pogacar, a pesar de lo peligrosa que era la apuesta. Aguantó las embestidas del esloveno mientras les perseguían por detrás, distancias siempre intrigantes que nunca llegaron al minuto. Colaboró con inteligencia cuando tocó y le salió redondo al belga, otro ciclista de leyenda.

Una victoria que quiebra la racha de su Némesis Van der Poel, que impide la cuarta seguida de su rival desde la niñez. Y, más importante, que vuelve a apartar de la gloria eterna a Pogacar, segundo otra vez. Le impide completar el quinteto de Monumentos, igualar a Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rick van Looy. Conquistó al fin San Remo, pero Roubaix, su único 'imposible', tendrá que esperar.

El Infierno del Norte es una amalgama de malabarismos, de control de las emociones, de las malas pasadas que juegan los nervios cuando todo se desmorona. Y todo se desmorona, a todos, todo el rato. Quizá, incluso, en más de una ocasión. Camino del velódromo André Petreux de Roubaix, todavía con 120 kilómetros por delante, el primero en lidiar con las trampas que esconden los adoquines fue Tadej Pogacar. Un pinchazo en Quérénaing a Maing cuando el propio UAE empezaba a tensar al pelotón.

El esloveno, que acudió en diciembre y en marzo a la zona para seguir estudiando el terreno y perfeccionando su técnica en lo que iba a ser su segunda tentativa en la reina de las clásicas, no entra en pánico. Tan clave como la fuerza en esta gymkhana sin igual. Agarra la bicicleta neutra y avanza unos kilómetros mientras la carrera se le va por delante. En el siguiente tramo, adoquín seco y polvoriento, Maing a Monchaux-sur-Ecaillon, ya llega el coche de su equipo y vuelve a agarrar su Colnago, con calma relativa -"Eh, moto", grita-, con los favoritos 50 segundos por delante.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.ETIENNE GARNIERAFP

Pogacar salvado, reincorporado por sus compañeros, por el enorme Politt, por el esforzado Morgado, ahora es el turno de Van der Poel. Nada menos que en el mítico Bosque de Arenberg, es el neerlandés el que pincha. Y a él sí, al rey del adoquín, la tensión le juega una mala pasada en esas decisiones a tomar en segundos y con las pulsaciones disparadas. Su compañero Jasper Philipsen le cede su montura, pero el invento no funciona, pedales diferentes y vuelta a empezar. Segundos que son oro en medio del caos. Entonces es Tibor del Grosso es que cambia su rueda por la de su líder, pero ya se escapa la cabeza, casi dos minutos cuando vuelve a cambiar de bici al final del tramo. Peleó hasta el final (acabó cuarto), pero en ese instante se le estaban escapando todas las opciones de hacer historia al nieto de Poulidor.

Todo se ordena y se desordena una y otra vez. Ganna, Van Aert e incluso otra vez Pogacar, vuelven a tener problemas mecánicos. Van der Poel inicia un titánico trabajo de remontada. De grupo en grupo hasta que conecta con Ganna y se sienten aliados en el infortunio. Por delante, es Van Aert el que intuye la oportunidad de su vida. En Auchy-lez-Orchies Bersée lanza su órdago y le sale redondo. Sólo Pogacar es capaz de seguirle. Y juntos avanzan como malabaristas sosteniendo en el aire un puñado de platillos giratorios.

"Prefiero ganar mi primera Roubaix a mi quinto Tour", había reconocido Pogacar este invierno. Y lo peleó con todas sus fuerzas, con toda su inteligencia. Pero a la segunda tampoco lo logró. Porque un titán supo bailar sobre los adoquines mejor incluso que él.

Paul Seixas: el nuevo genio del ciclismo mundial se consagra en el País Vasco con 19 años

Paul Seixas: el nuevo genio del ciclismo mundial se consagra en el País Vasco con 19 años

Un triunfo de principio a fin, con valentía, con personalidad, dominando desde la contrarreloj inicial a cada una del buen puñado de ascensiones que planteó la Vuelta al País Vasco. En la Itzulia, se ha confirmado una estrella. A sus 19 años, el mesías que tanto tiempo lleva esperando el ciclismo francés:Paul Seixas.

Tan seguro de sí mismo que, con la ronda ya sentenciada, que en la última etapa, ayer camino de Bergara y bajo un enorme diluvio, Seixas, contra toda lógica, atacó a falta de 60 kilómetros, en la subida a Elosua, con un buen grupo de escapados por delante. No fue a mayores la hazaña, pecados de juventud, osadía a raudales, un genio que se cuece a fuego rápido: nadie ganó tan joven la Itzulia (superó en precocidad a Remco Evenepoel). «Fue una etapa épica, con condiciones climáticas terribles. Preferí atacar en la subida para poder afrontar el descenso solo y evitar riesgos. Pensé que los demás líderes me alcanzarían rápidamente, pero no fue así y tuve que esforzarme bastante», admitió el de Decathlon, que ganó tres etapas y la general, con una ventaja de 2:30 sobre el alemán Florian Lipowitz. Completó el podio Tobias Johannessen con cuatro españoles en el Top 10 (Izagirre, Bilbao, Romo y Arrieta) y la victoria de etapa de Alex Aranburu en Galdakao.

«He cumplido uno de mis objetivos de la temporada. Sé que han pasado 19 años desde que un francés lo lograra [ganar una carrera World Tour por etapas: el último fue Christophe Moreau en el Critérium du Dauphiné de 2007]. Estoy orgulloso, aunque otros como Bardet o Pinot se han quedado cerca», reconoció Seixas, consciente de lo que su país necesita una estrella. Todavía no ha descartado correr el próximo Tour de Francia (hace 41 años que no lo gana un francés), donde desafiaría a un Tadej Pogacar con quien ya coincidió en la última Strade Bianche: el esloveno fue primero y el de Lyon, segundo. La de ayer es su segunda victoria profesional (tras la también reciente en la Faun-Ardèche Classic) para quien el año pasado arrasó en el Tour de l'Avenir. En septiembre cumplirá 20 años. «Es un hito importante para Paul: demostró que puede rendir al más alto nivel mundial. Un punto de inflexión que marcará el inicio de su carrera», dijo su director, Cyril Dessel.

Golpe de carácter del Real Madrid en Estambul: rompe su maldición y derrota al campeón Fenerbahçe en un duelo decisivo

Golpe de carácter del Real Madrid en Estambul: rompe su maldición y derrota al campeón Fenerbahçe en un duelo decisivo

13 noches para olvidar, 13 dagas en el orgullo del Real Madrid, 13 viajes de vuelta con caras largas en el avión. 13 derrotas a domicilio (de 18) que quizá ya nadie recuerde, sofocadas en el abismo de Estambul, un triunfo en la pista del campeón que fue un puñetazo de personalidad. Como el triple de Hezonja que sentenció al Fenerbahçe, tras siete fallos. Una liberación. [69-74: Narración y estadísticas]

Abrió los brazos Mario, suspiró. Su propia liberación, a falta de un minuto, la de un tipo único. Sabía que era un triunfo de los que marcan el porvenir y no sólo por su importancia clasificatoria, por lo que le supone al Madrid si confirma la semana que viene en el Palacio contra el Estrella Roja. A falta de las matemáticas, ser cabeza de serie en cuartos. Habían escapado de la frustración de últimamente y lo habían hecho con un estupendo ejercicio de amor propio. Un duelo fiero en el que tuvo que sobrevivir varias veces. Y en el que no tembló en la recta de meta, donde se le fueron tantas victorias este curso.

Si Hezonja, tan errático como genial, fue el ejecutor, hubo tres nombres propios muy por encima del croata. El de dos clásicos, dos apuestas seguras, Campazzo-Tavares, esa pareja de época. Y el de Trey Lyles, hielo en el infierno, recursos y clase para desentrañar la noche en Estambul.

Brandon Boston

Porque la cosa en el Ulker Arena eran palabras mayores, uno de esos partidos que ya parecen eliminatorias. Después de un trayecto más largo que nunca, la hora de la verdad se acerca y las cuentas alarman. Los dos equipos acudían con más dudas que certezas y el que perdiera casi no iba a tener margen para arreglarlo en la última jornada. Y el Fenerbahçe, en plena crisis (seis derrotas en las últimas siete jornadas, arruinando lo que parecía un liderato asegurado), lo resolvió elevando la temperatura.

Jasikevicius planteó una batalla: nadie se sentiría cómodo. Cada balón que recibía Tavares, un mar de manotazos le agobiaba. Para igualar ese juego físico, esa incomodidad permanente, hacen falta mentes duras también y mal síntoma fue la marcha de Campazzo, desesperado, directamente al túnel de vestuarios cuando cometió su segunda falta en tres minutos.

El rebote era la falla. Lo dominaba Fenerbahçe, hambriento en el ofensivo. Y en cuanto el Madrid bajó un ápice su concentración, los turcos, con un eléctrico Brandon Boston -una pesadilla toda la noche-, abrieron una grieta (29-21). Y, sin embargo, en ese primer abismo fue cuando emergió el mejor Madrid. La reacción fue de carácter, de defensa y de acierto. Volvió a sus básicos, al dominio de Tavares, al acierto de Campazzo... Y a la no obsesión de Hezonja, quien se mostró solidario pese a su mal día en tiro y en defensa.

Fue un parcial de 2-14 a pesar del susto en el hombro de Deck, quien pudo regresar a pista. Los blancos habían dado con la tecla, pero había que mantener esa pujanza. Los triples de Campazzo compensaban los errores de Hezonja, cada vez más desesperado. Pero el Madrid necesitaba algo más. Y en vez de eso, la segunda unidad supuso un bajón.

Maledon, de capa caída últimamente, no parecía a la altura, y el Fenerbahçe se vino arriba con un peligroso parcial de 12-0. El último acto fue de los que llaman a los "grandes jugadores", los que pedía Scariolo al comienzo de la semana. Los que no aparecieron en Atenas y sí en Estambul. Lyles anotó 10 puntos en el acto final y tomó todas las decisiones correctas en ataque. Y luego, el triple, la liberación, de Hezonja.