Pocas victorias definirán mejor a Iván Romeo, un ciclista predestinado. En la tercera etapa de O Gran Camiño, camino de Padrón, el de Valladolid cabalgó con la determinación y el poderío de los elegidos. Ambicioso, con ganas de sacarse la espina de la avería que le fastidió el prólogo contrarreloj (su especialidad), el del Movistar dejó a todos de rueda para sumar, a sus 22 años, otro triunfo a su palmarés.
La selección definitiva se produjo en el largo y tendido Alto de Pico Muralla, donde seis ciclistas, quizá los mejores de la prueba gallega, se marcharon por delante. Entre ellos, Adam Yates, el favorito. Y con el líder hasta entonces, el portugués Rafael Reis, ya descolgado. Tras coronar, en el rápido descenso salpicado de sprint especiales, Romeo intuyó su oportunidad. Y no la dejó escapar.
Primero, logró dividir la escapada y marcharse por delante con Abel Balderstone y Alessandro Pinarello. Y, en el llano hasta Iria Flavia, con un asombroso poderío, sin ni siquiera atacar, se marchó de su pareja de acompañantes con un pedaleo brutal. Nadie pudo atraparlo y se impuso con 15 segundos de ventaja. Y algo más a Yates, George Bennett y el noruego del Visma Jørgen Nordhagen, que es el nuevo líder de la prueba a la espera de las dos etapas más exigentes de viernes y sábado.
El triunfo de Romeo prolonga la racha del Movistar, ya que su compañero Carlos Canal fue el vencedor al sprint de la segunda etapa, en Barreiros.
En la general está todo por decidir. Segundo es Pinarello, a dos segudos. Y tercero, otro corredor del Movistar, el luso Nelsol Oliveira, a ocho. Yates es cuarto y Romeo salta hasta la sexta plaza.
Lo que va de 2026 parece la confirmación de una estrella, pues al triunfo en Padrón, Romeo suma el conseguido en una etapa y la general de la Vuelta a Andalucia Ruta Ciclista Del Sol, en febrero. El año pasado se proclamó campeón de España en ruta y ganó una etapa del Criterium Dauphiné y otra en la Volta a la Comunidad Valenciana. En su debut en el Tour, sólo el infortunio le apartó de una exhibición camino de Pontarlier. Protagonista de la escapada que iba a culminar (ganó Kaden Groves) sufrió una aparatosa caída en una curva.
No hay nada ni parecido. Existe la Copa para momentos como este. Para días como el sábado de semifinales, del prolegómeno del encuentro de las aficiones, una fiesta de la que presumir ante el mundo. Pero más todavía del baloncesto, de la emoción, de lo increíble. De un partido para el recuerdo, quizá el mejor que jamás deparó el torneo. Una obra de arte de por sí con el final más insospechado. De héroes convertidos en villanos y viceversa. Lo iba a ser Jean Montero y lo fue Mario Hezonja, dos triples para la leyenda. [106-108: Narración y estadísticas]
El Real Madrid estará en la final este domingo, aunque apenas lo vislumbró hasta el último suspiro. No restaban ni 20 segundos cuando Montero puso el 106-101, un triple que parecía un colofón. Ni mucho menos. Contestó Hezonja y el propio dominicano perdió el balón en el saque de fondo, para que el croata volviera a acertar, para aumentar el mito del equipo que jamás se rinde. En la última acción, el propio Montero, arruinado su último cuarto de 19 puntos, falló y el Valencia lloró un triunfo que saboreaba por puros méritos.
Porque los taronja batallaban contra mucho más que el Madrid. Ante sí, uno de esos días en los que dar la vuelta a la historia. En los que enfrentarse a la propia grandeza que el club conquista paso a paso, en lo deportivo y en lo institucional. Ahí el Roig Arena, para enseñar al mundo. O L'Alqueria, a su vera. Ahí el equipo de vuelta a la Euroliga y no sólo de comparsa, sino para codearse con los grandes continentales en sus alturas. Ahí el título de la Supercopa.
Pero la Copa en casa 23 años después... En esos Rubicones se demuestra el poderío, ante maldiciones como la del anfitrión, que no la levanta desde 2002. O la propia contra el Madrid, que en los seis precedentes coperos le desplumó, el último en las semifinales de 2024. Contra todo eso, la ambición. El colmillo. La puesta en escena del grupo de Pedro Martínez fue como una estampida. Tan voraz, que ni toda la experiencia del Madrid y de Scariolo en estos escenarios pudo contenerla. Si hubiera sido un combate de boxeo, a los blancos les hubieran contado hasta 10 y todo se habría acabado a los 10 minutos.
Campazzo, defendido por Badio.ACB Photo
De los primeros compases de tanteo se pasó a un inverosímil monólogo taronja. Le llovían triples al Madrid, carreras, baloncesto sin preguntar. Maledon no se enteró de nada y Scariolo le mandó de vuelta al banquillo mientras caía la tormenta. En un momento, el Valencia mandaba por 18 puntos, un primer cuarto para recordar, toda la excelencia defensiva del Madrid ante el Unicaja despedazada (34-16).
Pero, escribió Baudelaire, "no se puede ser sublime ininterrumpidamente". Y el Madrid cuenta este tipo de guerras por puñados. Iba a tardar un suspiro no en remontar, pero sí en meterse al partido. El segundo cuarto fue como bajar el telón y que apareciera otro escenario. Entre Campazzo y Hezonja, un parcial de 2-16. Que no se entendería si en cada rebote (ocho en ese tramo, cuatro ofensivo), en cada acción de las que requieren agresividad, no hubiera estado en cancha Usman Garuba. Determinante.
Fueron 20 minutos frenéticos, emocionales, de un nivel altísimo. El golpe y la respuesta. Que sólo se empañaron por la última acción, cuando Kameron Taylor, que había estado torturando al Madrid (más todavía que Reuvers y sus triples), cayó de mala manera y se torció su tobillo derecho.
Milagrosamente, ahí estaba a la vuelta en la pista el ex de Unicaja. Cuando, después de otro par de triples (Campazzo y Hezonja), todo volvió a empezar (58-58). La remontada culminada al poco con otra canasta del croata, complemente ya en erupción. Y las sensaciones conquistadas, porque pese a los apuros, lo que pasaba ahora tenía más que ver con la propuesta de Scariolo. Al menos hasta que De Larrea, qué fenómeno, alzó la voz. La tarde en el Roig Arena, al cabo, era un vaivén, un intercambio de tortazos (Maledon también había espabilado), en busca de un desenlace a la altura.
Que pareció encarrilar Jean Montero, pidiendo su parte de protagonismo. Exigiéndola. 10 puntos seguidos del dominicano, al grito de MVP, rugiendo el Roig Arena, otra vez la iniciativa local y un marcador del que, ahora sí, empezar a creer (97-86 a falta de cinco minutos). Los tiros libres tampoco ayudaban al Madrid, que se vio un poco más contra las cuerdas con otro dos más uno de Montero, puro flow, imparable sobre el precipicio.
Una obra monumental, digna de un jugador al que no se le intuye cielo. Pero el Madrid siguió apretando, el amor propio. Y un final de agonía, de frotarse los ojos, de ángeles y demonios. Dos triples de Hezonja y un error de Montero. De vencedores y derrotados. Todos en pie ante ellos.
Chus Mateo aterrizó en el banquillo del Real Madrid hace tres veranos en mitad de una desagradable batalla por la salida Pablo Laso, del que era asistente -y al que sustituyó en mitad de la semifinal ACB a causa del problema cardiaco del vitoriano, que ya no volvería-, y se va también de forma extraña apenas unos días después de conquistar de forma rotunda la Liga Endesa, el que era su sexto título en el trayecto.
A falta de hacerse oficial, el club ya le ha comunicado su adiós, aunque ya en la misma noche del título en La Fonteta se dispararon todos los rumores. Todavía en caliente por la victoria ante el Valencia Basket, el técnico se reivindicaba a sí mismo y manifestaba su deseo de continuar y cumplir con el año de contrato que le restaba: "Voy a seguir. ¿Por qué no? Tengo contrato, me siento con ganas y con ilusión. Estoy convencido de que formaré parte del proyecto el año que viene".
No ha sido así. En el mismo vestuario Mario Hezonja calificó "de año de mierda" el curso 2024/2025 del Madrid, en el que perdió la final de Copa y no se clasificó para la Final Four de la Euroliga. Y ya parecía el futuro del técnico sentenciado.
El futuro del Real Madrid pasa ahora por Sergio Scariolo, que firmará por las próximas tres temporadas y dejará la selección española después del Eurobasket, como ha confirmado este miércoles durante el anuncio de la lista de convocados. A falta de cerrar los detalles y anunciarlo oficialmente, el italiano vuelve al Real Madrid 23 años después.
Chus Mateo, que ya trabajo en la cantera del Real Madrid de 1991 a 1999, llevaba en el club desde julio de 2014, cuando fue fichado como ayudante de Laso. En sus tres temporadas como entrenador principal ha conquistado una Euroliga, dos ACB, una Copa y dos Supercopas. También deja el club Paco Redondo, su principal asistente.
Albania se abre al mundo, un país de sol aunque diluvie este lunes navideño en Tirana, día de presentación de la Grande Partenza 2025. El próximo 9 de mayo, el Giro arrancará, por primera vez en su historia, desde los Balcanes, en esta "pequeña Italia al otro lado del mar" como presume con entusiasmo y perfecto italiano Edi Rama, primer ministro de un país candidato a entrar bien pronto en la Unión Europea y que también aspira a albergar, antes de 2030, un Gran Premio de Fórmula 1.
Pero no hay escaparate turístico como el ciclismo. Serán "250 millones de personas" observando durante tres días ese país que deja atrás décadas de oscuridad y comunismo, tres etapas diseñadas por Mauro Vegni para mostrar playas y montañas y también las calles de Tirana, una Grande Partenza "poco propicia para velocistas". La segunda jornada, una contrarreloj individual de 13 kilómetros y la tercera, en Valona, con un tremendo puerto, el Qafa e Llogarase, de casi 11 kilómetros con rampas de hasta el 12%.
"Supone llevar la semilla del Giro a un nuevo país, ampliar la familia. Es un área con tradición, ya habíamos hecho una Grande Partenza en Atenas y ahora tocan los Balcanes. Creo que es un gran oportunidad, para nosotros, pero sobre todo para Albania", admite Paolo Bellino, CEO y director general de RCS Sports & Events, hacedor del acuerdo junto al presidente Urbano Cairo.
Spada/LaPresseMUNDO
Será la 15ª ocasión en que la Grande Partenza se produzca fuera de las fronteras de Italia en 108 ediciones del Giro. Tirana tomará el relevo de Budapest 2022 y su nombre estará junto a los de Jerusalén, Apeldoorn, Belfast, Herning o Ámsterdam, últimas ciudades no transalpinas de una tradición que inauguró Grecia en 1996 para celebrar el centenario de los Juegos Olímpicos (aunque antes también hubo salidas desde San Marino y Montecarlo).
Una oportunidad de expansión y un gancho más para las estrellas, que aguardan al próximo 13 de enero para que en el Auditorio Parco della Musica Ennio Morricone de Roma se desvele el recorrido completo de la Corsa Rosa. Entonces, Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar definirán sus caminos, destinados a colisionar únicamente en el Tour de Francia. El danés se estrenaría en busca de la maglia rosa y el esloveno buscaría revalidar la asombrosa hoja de ruta de 2024, el histórico y arrasador doblete. Lo segundo, que Tadej esté en la salida de Tirana, se antoja más improbable, aunque aún no se ha pronunciado oficialmente. Como tampoco Remco Evenepoel. "Será un Giro muy bonito. Habrá una etapa importante sobre sterrato, por supuesto etapas de montaña y tocaremos las principales ciudades de Italia, no sólo Roma, también Nápoles y otras. El año pasado fue un gran Giro y el próximo también lo será. El 13 de enero lo desvelaremos todo", confirma a EL MUNDO Bellino.
El que ya ha asegurado su presencia, primer atractivo, es el otro gran esloveno del pelotón. Primoz Roglic aplazará su intento de hacer historia ganando su quinta Vuelta a España para intentar sumar a su palmarés su segundo Giro tras el conquistado hace dos años por 14 segundos a Geraint Thomas. Daniel Felipe Martínez (segundo en 2024) y Jai Hindley (ganador en 2023) serán sus escuderos de lujo en el Bora. Después acudirá a su cita 'maldita' con el Tour.
También Juan Ayuso, acompañado de Adam Yates e Isaac del Toro en el UAE Emirates, estará en Albania en su debut en la Corsa Rosa (arrasó en el Giro sub 23 de 2021). "Parece que el podio ya está escrito", bromea Vincenzo Nibali, presente también en Tirana, capital de un país que recibe cada año un millón de turistas italianos, como embajador del Giro. La representación española la completará Pello Bilbao y probablemente Mikel Landa. Y Nairo Quintana, ganador en 2014, y Einer Rubio liderando el Movistar Team. Todos en Albania, un territorio que pretende descubrirse al ciclismo. "No sólo su país nos convenció, sino también su organización y su entusiasmo. Y sobre todo el impulso del presidente Rama. No pudimos decirle que no. Aquí dejaremos un gran legado, habrá un gran aumento del turismo y el nacimiento de nuevas profesiones, por ejemplo las vinculadas al cicloturismo", concluye Paolo Bellino.
Tres etapas eléctricas
Realmente será en Durazzo donde comience el Giro 2025. Una primera etapa, la del 9 de mayo, de 164 kilómetros con final en dos vueltas a circuito en Tirana en el que se subirá, también dos veces, el puerto de tercera de Surrel para sumarse al anterior Gracen, casi 14 kilómetros de ascensión al 5,2% de promedio. No es muy probable que un sprinter se capaz de enfudarse la primera maglia rosa, que en cualquier caso perdería al día siguiente, con la crono de casi 14 kilómetros por las calles de Tirana, que tampoco es para especialistas puros, pues cuenta con un duro repecho (Sauk) a la mitad. El tríptico albanés se completa con la más exigente de las tres etapas, con llegada y final en Valona, 160 kilómetros exigentes con el largo puerto de segunda Qaba e Llogarase (7,4% de pendiente media) tras cuyo descenso se llegará a la meta. El traslado a Italia será el lunes 12.