Su veteranía y su paso por España ayudan a que todos se hagan una idea, aunque sea efímera, del peculiar carácter de Marcelo Bielsa. El actual seleccionador de Uruguay dirigió al Athletic Club y al Espanyol. En cuanto a selecciones, no es la primera vez que está al frente de una. Entre finales de los años 90 y 2004, el argentino dirigió a la Albiceleste.
Este es su tercer Mundial. Con 70 años, el técnico, originario de la misma ciudad que vio nacer a Messi, regresa a una Copa del Mundo dejando momentos que definen su singular personalidad. La primera muestra de ello ha sido su retrato oficial para la FIFA durante el torneo. Acostumbrados a ver rostros orgullosos y grandes sonrisas que reflejan la satisfacción de entrenadores y jugadores por disputar la competición más prestigiosa del fútbol, Bielsa optó por no mirar al objetivo de la cámara. La imagen captó al entrenador con la mirada baja y un gesto serio.
El propio Bielsa disipó de forma tajante las dudas que pudieran surgir sobre su pose en la fotografía oficial. “No soy modelo”, justificó el argentino ante los medios. Lo hizo durante la rueda de prensa posterior al debut de Uruguay frente a Arabia Saudí. Habían comenzado a circular teorías que apuntaban a que su actitud ante la cámara podía interpretarse como algún tipo de protesta por la celebración del Mundial en Estados Unidos.
Sea como fuere, al entrenador no le gustó que los periodistas dedicaran una de sus preguntas a este asunto. “No tengo que dar ninguna explicación. Me sacaron la foto como me la sacaron. Se buscan explicaciones a situaciones que no necesitan ser explicadas”, afirmó el técnico.
Y es que esta actitud puede resultar llamativa, pero no es ninguna novedad cuando se habla de Marcelo Bielsa. Su apodo, “El Loco”, ya lo delata. El argentino es reconocido por su mentalidad obsesiva y por unos métodos que se alejan de lo convencional. La costumbre de ver los partidos sentado sobre una nevera o su preocupación extrema por el estado del césped han forjado esa imagen de entrenador maniático que lo acompaña desde hace años. Y todo apunta a que, en este Mundial, también dejará escenas que seguirán alimentando su apodo.





