Para Joan Laporta, la temporada 2025-26 que está encarando ya su recta final estará marcada casi a partes iguales por la gloria y el retorno. El Barcelona ya tiene en el bolsillo el título de Liga, el segundo consecutivo desde la llegada de Hansi Flick al banquillo azulgrana. El nuevo traspiés (2-0) del Real Madrid en su visita al Spotify CampCamp Nou le ha otorgado el campeonato en un escenario y circunstancias soñadas por muchos culés: celebración en propia casa y ante el rival por antonomasia.
Para saber más
La masa social barcelonista, tras una temporada notable (sólo se falló en el tramo decisivo de la Champions) está al lado de un máximo dirigente que, en las últimas elecciones, sencillamente arrasó a su rival, Víctor Font, obteniendo el 68,18% de los votos emitidos. Una resultado para la historia del club catalán. Hasta el próximo 30 de junio, el presidente será Rafael Yuste, quien anoche aseguró: “Sin el presidente Laporta no estaríamos aquí celebrando este título”.
A partir de ahí, este abogado barcelonés tomará posesión del que, muy posiblemente, será su último mandato. De acuerdo con los estatutos del club, solo pueden encadenarse dos mandatos consecutivos y, a partir de allí, esperar a unos nuevos comicios para optar a volver a la presidencia. Algo que nos llevaría, si no hay un adelanto de las elecciones posteriores a las de 2032, a un año 2038 en el que Laporta estará cerca de los 76 años. Por ahora, puede presumir no solo de la gloria deportiva que ha ido acumulando el primer equipo de fútbol a lo largo de las dos últimas temporadas, de la mano de un Hansi Flick que, de hecho, fue una apuesta muy personal para tomarle el relevo en el banquillo a un Xavi que acabó teniendo una salida un tanto convulsa del club.
Flick, por supuesto, le devolvió ese voto de confianza de la mejor manera posible. Primero, deslizando, una vez convocadas las elecciones, que su continuidad al frente del primer equipo azulgrana podía verse muy condicionada por quien fuera el vencedor de las mismas. Y, segundo, votando sin tapujos a favor de Laporta el día de los comicios.
Joan Laporta, eufórico, tras ganar las elecciones a la presidencia del Barça.AP
Una jornada que, de hecho, tuvo como escenario un Spotify Camp Nou que constituiría uno de los retornos más sonados bajo la dirección del ahora presidente electo. Por mucho que los tiempos se fueran retrasando una y otra vez hasta que, por fin, llegó el día, la ilusión que ha desatado entre los socios y aficionados barcelonistas este regreso a casa ha sido del todo incontestable. Y eso que tuvo que producirse de manera escalonada y que, de hecho, el tercer graderío está aún en obras y la instalación de la cubierta no llegará en principio hasta el año que viene.
Otro retorno realmente sonado que ha protagonizado el Barça este mismo curso, antes de que se convocaran las elecciones, y, por tanto, aún bajo el mandato de Laporta, es el de reincorporarse a todas luces a la disciplina de la UEFA tras haber coqueteado con el ahora finiquitado proyecto de la Superliga encabezado por el Real Madrid de Florentino Pérez.
En los últimos tiempos, de hecho, los dos únicos clubes que oficialmente seguían formando parte de un proyecto destinado a implantar en el fútbol europeo un modelo similar al que encarna la Euroliga en el mundo del baloncesto, eran los dos grandes de la Liga española. Tras el anuncio oficial de desvinculación, que suponía una reincorporación al manto tanto de la UEFA de Ceferin como de la ECF, la asociación de clubes europeos que encabeza el qatarí Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG y que, de hecho, siempre se mostró tremendamente beligerante con eso proyecto, al máximo dirigente madridista no le quedó otra que dar por liquidada dicha iniciativa.
A decir verdad, mucho antes de que se produjera ese anuncio oficial ya pudo a verse a Laporta tremendamente distendido con Al-Khelaïfi cuando el Barça y el PSG midieron sus fuerzas en la fase de liguilla de la Champions. Una actitud que llevaba a prever que el presidente azulgrana escenificaría a la práctica un alejamiento tanto de Florentino Pérez como del Real Madrid que, a la postre, ha terminado cristalizando en un rotura completa de las relaciones entre la entidad barcelonista y el club blanco.
Un hecho que, a su vez, ha supuesto también un sensible aumento de la beligerancia madridista en las investigaciones del denominado caso Negreira. Hasta tal punto, que el propio Florentino Pérez, a finales del año pasado, tal vez previendo lo que acabaría sucediendo, cargó duramente contra el club azulgrana en el transcurso del tradicional encuentro navideño con los medios.
Por último, la segunda Liga consecutiva del Barça también llama la atención por encontrarse con el lastre de no tener ‘fair play’ financiero en los últimos ejercicios. Según los datos macroecónomicos del club, desvelados por el New York Times, la deuda alcanza los 1.450 millones de euros, 2.500 contando con la financiación del nuevo Spotify Camp Nou.







