Asumidos los distintos resultados y contingencias, Madrid no podía esperar sobre el papel una final mejor. Jannik Sinner, el número 1 del mundo y gran dominador del momento, frente a Alexander Zverev, segundo cabeza de serie, un competidor con caché en la capìtal, donde su tenis fluye con especial finura gracias a la altitud.
Sin Carlos Alcaraz, ausente debido a una lesión por segundo año consecutivo, y ya en el cercano y grato recuerdo Rafael Jódar, capaz de tutear al mismísimo Sinner en cuartos de final, el público se aprestaba a disfrutar de un último partido que tiene ya un cierto aroma de clásico después de los sucesivos cruces entre ambos protagonistas, en las últimas ocho ocasiones resueltos del lado del italiano.
No lo quiso así Alexander Zverev, poco menos que derrotado de antemano ante un rival que unió a su manifiesta superioridad la actitud pusilánime del alemán, en algunos trances ridiculizado. Sinner venció por 6-1 y 6-2, en tan sólo 57 minutos, y se convirtió en el primer tenista que logra hacerse con cinco Masters 1000 consecutivos: París-Bercy (2025), Indian Wells, Miami, Montecarlo y Madrid, donde nunca había pasado de cuartos de final. Djokovic, en tres secuencias distintas, sumó cuatro seguidos; Nadal hizo lo propio en una ocasión.
Lejos de los grandes objetivos
A sus 29 años, Zverev cuenta con un oro olímpico y 24 títulos de la ATP, siete de ellos Masters 1000, pero se le siguen resistiendo los Grand Slam y está lejos de culminar los propósitos que sugería en sus comienzos.
Si en principio le tocó convivir con la generación de Nadal, Federer y Djokovic, a medida que éstos se fueron retirando o, en el caso del serbio, iniciando su ocaso, aparecieron Alcaraz y Sinner para cerrarle las puertas.
Aplicado como acostumbra, mejor en todos los frentes, también en el servicio, Sinner amplió las distancias que ya había puesto con Zverev en los duelos recientes, el abismo que existe ahora mismo entre los dos mejores jugadores del circuito y quienes vienen detrás.
Si en la final de 2023 al de Hamburgo le tocó salir ruborizado de la central Manolo Santana tras perder por 6-3, 6-1 ante Alcaraz, este domingo, para desconsuelo de unos aficionados que no dudaron en insuflarle ánimo a poco que ofrecía leves síntomas de combatividad, le tocó padecer un sofoco similar, esta vez sin la excusa de que había disputado las semifinales de madrugada.
Sinner tuvo en la final tal vez su partido más sencillo de un torneo del que sale sumamente fortalecido para Roland Garros, donde, además, no estará Alcaraz, con quien ensancha su distancia como número 1 del mundo: 14.950 puntos frente a 12.960.





