Es patético cómo juega el Madrid. No puede ni con un Betis semicadavérico, que fue goleado y maltratado nada menos que por el Sporting de Braga. Me da solemne vergüenza ver cómo afronta los partidos este Real Madrid.
Es un equipo destrozado por un ridículo aspirante a entrenador llamado Arbeloa, que creyó que con un fallo del portero contrario podía ganar un partido. Era imposible. Y encima resucitó a Pellegrini.
Arbeloa ha contagiado al Real Madrid con un virus mortal. Si estuviéramos en mitad de la Liga, lo tendría jugando para salvar el descenso. Solo hay que ver los números.
Al final, este ridículo equipo y club puede acabar a veinte puntos del Barcelona. Quedan seis partidos y veo que, tal como conduce Arbeloa al equipo, van como un coche de Fórmula 1 hacia el abismo, como si hubieran perdido los frenos y la compasión por sus seguidores.
Thiago es un ejemplo de la mediocridad de su entrenador. No puede seguir jugando en el Madrid. Regaló goles al City y al Bayern. En este partido se ha superado: fueron tres. Salvados por un espectacular Lunin, que se quejaba de que, una tras otra, los verdiblancos le fusilaban.
Pero no es solo Thiago. La lista de jugadores que no pueden seguir en el Madrid por falta de categoría es larga. Empieza en la defensa, con el Antoñito Rüdiger, la falsa promesa de Huijsen y el envejecido Alaba. Luego, Brahim, por mucho que se diga. Y claro que sí, Camavinga y el fraude de Bellingham, que siempre parece ser más una ayuda para el rival que para su equipo. Lleva así dos temporadas.
La crisis del Madrid
Hay gente del Madrid que incluiría a Vini, pero es una vaca sagrada del presidente. También están Carvajal, el bético Ceballos -que sigue cobrando siendo apenas un aprendiz de conspirador-, y luego Carreras, Mastantuono, y quizá alguno más.
No cuento a Mbappé porque ha desaparecido desde su ‘lesión’. Ha comprobado que no tiene nada que hacer en este Real Madrid, antes todopoderoso. Por eso, ante la mínima posibilidad de una lesión, se quita de en medio. En su horizonte, con toda la razón, solo tiene el foco puesto en el Mundial. Luego se irá a la Premier League, con la que ya tiene contactos continuos.
Que con el mejor portero del mundo, el mejor jugador del mundo y un equipo histórico se caiga en el ridículo durante toda una temporada nefasta es bochornoso. Mientras tanto, el Bernabéu se convierte en pista de tenis, antes en campo de rugby americano, sin olvidar la ‘sala de conciertos’ cerrada por una metedura de pata.
No sé qué piensa Florentino Pérez, pero ahora mismo lo tiene muy difícil. Ya avisé: al Madrid le llegaba la mayor crisis de los últimos muchos años.





