Primer minuto y gol de Barrenetxea. Minuto 45 y penalti de Oyarzabal. Pocos equipos se reponen de esa “falta de frescura” en una final de Copa del Rey que mostró el equipo de Diego Pablo Simeone, según el técnico en el primer tiempo, pero que luego se pudo ver cómo se extendía también hasta la prórroga del encuentro. No quiso el argentino hablar de físico, pero sí recordó el esfuerzo de Barcelona. Una batalla física y mental. “El partido era en los 90”, ha concluido el Cholo con el diagnóstico que se pudo observar en La Cartuja.
Y tenía razón. Porque cuando Julián consiguió empatar el encuentro con otro gran gol, la Real Sociedad estaba en la lona. “No fue perfecto y sufrimos, pero es lo que define este equipo”, ha explicado Rino Matarazzo sobre lo que ocurrió, especialmente, desde el tanto del argentino hasta el final del tiempo reglamentario. Baena por dos veces, Sorloth con un cabezazo y Cardoso pudieron llevar la Copa a Madrid. “Esa contundencia la tuvieron ellos y nosotros no”, ha definido el técnico rojiblanco y ha completado “dimos todo lo que teníamos”.
Pudo ser suficiente, pero la puntería no estaba del lado colchonero y algo ocurrió en el descanso antes del tiempo añadido. “Nos hemos mirado a la cara. Mikel ha hablado y su mensaje ha sido muy emocionante y todos hemos tirado para adelante, hemos creído y nos hemos llevado el premio”, ha apuntado el héroe de la Real Sociedad y ha añadido su técnico: “Respiramos y nos estabilizamos”.
Y entonces, lo que pudo haber sido, no fue. Las ocasiones se repartieron por bandos y nadie consiguió derrotar al otro hasta que llegó un momento que Unai Marrero conocía bien, porque ya lo vivió y superó ante Osasuna en octavos con otros dos penaltis parados. En esta ocasión, ni más ni menos, paró los dos primeros y llevó la final a un punto de no retorno pese al fallo de Oskarsson. “Estaba tranquilo, había tensión pero estaba a gusto. Piensas poco. La afición estaba detrás y me he venido arriba”, ha revelado Marrero.
La tanda continuaba sin fallos y el guardameta de la Real se acordaba de que una lesión casi le aparta de este momento, pero volvió. “No había promesa con Marrero, solo lo decidí. Confío en él y me gusta confiar en ellos”, ha desvelado su técnico, Rino Matarazzo, un entrenador que ha ganado un título con la Real tras apenas 15 encuentros en el cargo.
Entonces llegó el momento clave, con Pablo Marín cogiendo el balón de las manos de Musso tras la enésima discusión con Marrero para que no intentara intimidar a sus compañeros. Llegaron las palabras de ánimo y un beso en la mejilla. “Le dije que estuviese tranquilo, que confiaba en él”, ha confiado el guardameta. Gol e historia.
Mitos para la historia
Matarazzo une su nombre a otros técnicos como Imanol Alguacil o John Benjamin Toshack y Unai Marrero emula no sólo por su vestimenta sino con su actuación a un de los mayores mitos de la Real Sociedad: Luis Arconada. “La Copa ha sido un viaje increíble”, ha declarado el estadounidense y después sólo ha podido añadir: “Guau” con el halo del 87 sobrevolando la sala de prensa.
En un gesto de caballerosidad, los jugadores del Atlético han aguantado en el campo toda la ceremonia de entrega de la Copa del Rey a la Real Sociedad, no así los seguidores rojiblancos que han abandonado casi por completo la Cartuja. “Los aficionados necesitan ganar, no necesitan mensajes”, ha respondido el argentino a la tristeza colchonera. Algo que podía haber sido diferente en esos 10 minutos claves del encuentro. Pero entonces llegó el beso y lo cambió todo.








