La Federación Española de Fútbol prevé, con el visto bueno de LaLiga, adelantar una semana la fecha de la final de la Copa del Rey que se volverá a disputar en La Cartuja de Sevilla y que inicialmente se había fijado para el 25 de abril.
“Hay un cambio de fecha y hay bastantes posibilidades de que el fin de semana anterior al que estaba previsto sea la fecha que vamos a consolidar”, explicó este sábado en declaraciones a los medios el presidente de la RFEF Rafael Louzán.
El directivo explicó que el hecho de que esta campaña el Betis juegue sus partidos en ese estadio y que además siga vivo en todas las competiciones ha provocado el cambio.
“Este año es la primera vez que el Betis juega en La Cartuja y nos era muy fácil organizarlo, pero ahora el Betis está en tres competiciones, la Copa del Rey, La Liga Europa y la Liga, y eso lo hace mas difícil aún a nivel organizativo“, apuntó tras un acto de la Supercopa Femenina.
“Eso nos ha llevado a buscar una fecha alternativa pensando en muchas cosas, en capacidad hotelera, porque también hay otro evento en el área próxima a Sevilla y tenemos pensar en los cuerpos de seguridad del estado, porque necesitamos más de 1.200 plazas para ellos para que puedan dar cobertura a un evento de estas características”, añadió
Louzán dijo que han considerado todas esas opciones y que trabajan en un cambio de fecha que dio por hecho. “Va a ser una realidad y hay que ajustar bien para la celebración final al fin de semana anterior al que estaba previsto”, explicó.
“Ya está concretado que no va a ser la fecha prevista y hay alternativa encima de la mesa. Hemos hablado con la Liga porque hay un calendario apretado y hay pocas fechas y estamos de acuerdo y vamos a ver cuál de esos días de fin de semana y hora exacto, lo tendrán en unas semanas”, avanzó
Era el minuto 13, rozaba el 14, en aquella tarde del 25 de mayo de 1996 en el Vicente Calderón cuando Diego Simeone peinaba un balón a la red del Albacete en el último partido de liga. El entonces mediocentro del Atlético de Madrid corría como un poseso mostrando la camiseta mientras el presidente rojiblanco, Jesús Gil y Gil, murmuraba: "El primero, el primero", para después pedir calma. En esa camisola, en grandes letras azules figuraba un nombre: "Marbella". Ese patrocinio fue el principio del fin para Gil tanto en el club como en el consistorio andaluz.
Pese a que fue el tanto más feliz para Simeone, según reveló en una entrevista, ya que era el que certificaba el doblete Liga y Copa con Radomir Antic en el banquillo, ese mismo año, la concejal socialista, Isabel García Marcos, denunciaba las posibles irregularidades en los patrocinios deportivos del ayuntamiento de la Costa del Sol. Querella respaldada posteriormente por la Fiscalía Anticorrupción.
Mientras la Justicia comenzaba su investigación, el nombre de Marbella, que presidía las camisetas del equipo colchonero, también aparecía en la de clubes andaluces como el Sevilla y el propio Atlético Marbella, controlado en la sombra por Jesús Gil. Y hasta en equipos de baloncesto como el Joventut. "Valoro negativamente que una ciudad de fuera tenga que patrocinar al equipo más emblemático de Badalona. No se trata más que de una maniobra de Gil y Gil, que más que un político es un showman y un folclórico, para introducirse en Cataluña con vistas a las próximas elecciones generales", declaró en su momento Xavier García Albiol, representante del Partido Popular en Badalona.
14 de octubre de 1998
En el Atlético, el nombre de Marbella lució de 1991 a 1993, de 1994 a 1996 y la campaña 1998/99. Pero sería un 14 de octubre de 1998 cuando todo estalló. La Guardia Civil entró a las 12 del mediodía de manera simultánea en las oficinas del Vicente Calderón y en las del consistorio andaluz. Había serias sospechas de que Jesús Gil, presidente del Atlético y alcalde de la localidad, desviara fondos públicos hacia el club.
Según la investigación, Gil había falsificado los contratos de patrocinio del Ayuntamiento de Marbella respecto al club rojiblanco. El juez Santiago Torres mandó a prisión provisional al mandatario colchonero porque, en la instrucción, encontró indicios del trasvase de 450 millones de pesetas (2,7 millones de euros) de la entidad pública al Atlético de Madrid. Prisión de la que Gil saldría gracias al abono de una fianza de 100 millones de pesetas (6 de euros) y debido a su teórico delicado estado de salud.
Simeone, con Marbella en la camiseta, celebra el doblete del Atlético.EFE
No se libraría en cambio de la pena. En el año 2000, la Audiencia Provincial de Málaga condenaría al mandatario en lo que se bautizó como el caso Camisetas a 28 años de inhabilitación por cuatro delitos de prevaricación, dos de ellos en concurso con tráfico de influencias. Sin embargo, resultó absuelto de los delitos de malversación y falsedad. Esa condena fue ratificada por el Tribunal Supremo dos años después y eso terminó forzando la dimisión de Gil al frente del consistorio marbellí. Aguantaría un año más al frente de la entidad rojiblanca.
Durante ese proceso judicial, el club viviría el mismo desarrollo que su presidente, un mandatario volcánico para el que "echar un entrenador es como tomar una cerveza". Si aquel mayo de 1996, el Atlético holló la cumbre, apenas cuatro cursos después, en el Tartiere, descendió a los infiernos. Dos temporadas estuvo el club en Segunda División de la que conseguiría salir gracias a Luis Aragonés el mismo año en el que el Supremo ratificaba la sentencia de las Camisetas contra Gil.
La transformación del Marbella
La caída del Atlético Marbella, en cambio, fue anterior. El filial de Gil en la Costa del Sol llevaba el proceso contrario a su hermano mayor. Venía de estar cuatro años en su cumbre, la Segunda División, cuando en la temporada del doblete del Atlético de Madrid encadenaría dos descensos consecutivos que llevaron, junto con una deficiente gestión económica culminada con una relegación administrativa a Regional Preferente por impagos a jugadores, a su desaparición en 1997 tras declararse en quiebra.
El club se refundó como Unión Deportiva Marbella ese mismo año y cambió de nombre a Marbella Fútbol Club en 2013 tras ser comprado por el millonario ruso Alexander Grinberg. Ahora la entidad pertenece al empresario chino Zhao Zhen y aspira a llegar al fútbol profesional, algo que no ha logrado en sus 27 años de historia.
Gil, tras renunciar a la alcaldía de Marbella, con Julián Muñoz detrás.EFE
Este sábado a las 21.30, en La Rosaleda, estadio en el que debutó el Cholo como entrenador rojiblanco hace justo 13 años, se enfrentan esos dos hermanos unidos por un pasado turbulento. Que sólo se habían cruzado una vez en el camino, también en Copa del Rey, y en el que los colchoneros ganaron a los andaluces tanto en el partido de ida como en el de vuelta. Si repiten los colchoneros, serían 13 victorias seguidas e igualarían la mayor racha en la historia del Atlético, conseguida también por Simeone en la temporada 12/13.
En los últimos 20 días el Atleti ha jugado seis partidos. Goleó a Betis (0-5) y Barça (4-0) en dos de los mejores partidos de la era Simeone y, alrededor de esas exhibiciones, perdió en casa contra el mismo Betis y el Bodo Glimt noruego, cuya plantilla suma la mitad de valor de mercado que Julián Álvarez; fue incapaz de marcar al equipo más goleado de la Liga, el Levante, y decidió salir con suplentes (descanse en paz el glorioso partido a partido) para ser barrido por el Rayo.
Blanco reluciente o negro funerario, ni un mísero gris y todo, insisto, en los mismos 20 días en que usted no ha logrado sacar un rato para llevar el coche a la revisión, ir a cortarse el pelo o acabar esa serie. Si eres una persona ordenada, lógica y estable, hay opciones mejores. Si adoras el vodevil, este es tu sitio. Eso sí, si te gusta hablar de fútbol, aléjate rápido porque si juntas un equipo que es el mejor Liverpool de Klopp los miércoles y el Brasil de ‘Días de fútbol’ los domingos con una afición partida, el resultado es la esquizofrenia.
Tras los grandes días (tres en todo el curso, pero qué tres: los dos comentados y el 5-2 al Madrid), los cholistas salen en tromba a señalar a los antis y a los supuestos antis (cualquiera que ose criticar públicamente una decisión del técnico) con sus clásicos tabernarios de mamar y callar bocas, como si el hastío razonable ante cuatro años de vulgar día a día quedara invalidado por una noche de sexo salvaje.
Y tras cada ejercicio de impotencia frente a un rival menor, se invierten los roles y los que quieren echar a Simeone sacan los megáfonos, como si los argumentos del otro bando sobre el respeto debido a quien resucitó al club, las deficiencias de la plantilla y la zancadilla permanente de unos (aún) dueños cuya única ambición ha sido siempre llenarse el bolsillo no tuvieran una base sólida.
Cada tres días la brecha se agranda y entre medias queda una mayoría de atléticos que sólo quieren que su equipo funcione lo mejor posible y preferirían tener una conversación a una guerra, pero el clima hace imposible el análisis pausado, racional y necesario. El Atleti es un avión ante equipos ofensivos que le dejan espacios, pero el Cholo no ha logrado en todo este tiempo que sepa atacar a rivales cerrados. Ese es el gran problema deportivo, es crónico y es responsabilidad del entrenador. Es un lobo para los grandes y un cordero para los pequeños, lo que le aboca a entregar las ligas en invierno y pelear las copas en primavera, a cenar conservas todos los días del año menos cinco o seis noches que, eso sí, se da un homenaje en DiverXO, a vivir de extremos.
Esto es así y seguirá siéndolo salvo iluminación repentina, y cada vez menos probable, de Simeone. El Atleti debe decidir si compensa el modelo que propone y si su líder aún es la solución o, como Ross y Rachel, es hora de tomarse un descanso. Estaría bien poder discutirlo como personas adultas, pero olvídense. Para bien y para mal, nada es adulto en el Atleti. El caos lo ha devorado.