El regreso Champions, el martes ante el Mónaco (21:00 horas), servirá otra vez como termómetro para medir el nivel de furia del Bernabéu contra los futbolistas del Real Madrid y contra su presidente, Florentino Pérez. Un plebiscito que Kylian Mbappé comprende en su justa medida. “Es algo que entiendo. Entiendo a la gente. Yo mismo lo hacía de joven, cuando acudía a un estadio. La única oportunidad de expresar su sentimiento es ir al estadio y pitar. Pero si pitan, que nos piten a toda la plantilla, no sólo a algunos futbolistas”, relató el delantero durante su rueda de prensa.
Se refería Mbappé a las broncas dirigidas contra Vinicius, Jude Bellingham y Fede Valverde durante el triunfo ante el Levante. “Antes que nada pienso en Vini. No es su culpa cómo jugamos. Es culpa de toda la plantilla. Entiendo perfectamente que piten, pero a toda la plantilla”; reiteró el ’10’. Cuando le insistieron sobre si debía dar algún consejo a su compañero brasileño, optó simplemente por el elogio. “Mi responsabilidad es cuidarle y protegerle para que se sienta bien y feliz, porque cuando es así, es un jugador totalmente diferente”.
Había salido Mbappé con las ideas muy claras ante los periodistas, sin rehuir el choque y muy consciente del mensaje de unidad que quería transmitir. De modo que cuando le preguntaron por la situación de Bellingham tampoco titubeó a la hora repetirse, aunque fuese en inglés. “Nadie duda de la calidad de Jude, es un momento complicado para él, como para todos. Podemos aceptar que no estén contentos con nosotros, pero tienen que tratar a todos por igual, que no se centren en uno”, insistió, antes de lanzar un par de vaticinios. “Si la gente ve que nos estamos esforzando, van a volver con nosotros y en el futuro nos reiremos cuando recordemos estos momentos”, presagió.
Respecto a la situación del vestuario tras el despido de Xabi Alonso, el capitán de la selección francesa admitió la crisis, aunque también lanzó sus pullas contra la prensa. “Claro que han pasado cosas, pero hay muchas también que no son verdad. A veces se dice algo que es cierto, pero el 90% restante lo inventan”, advirtió.
Ese clima tan enrarecido con todo lo que rodea al vestuario también ha servido de argumento para Álvaro Arbeloa. Justo después del 2-0 al Levante, el nuevo técnico ya advirtió de que los pitos contra el presidente provenían de “gente que no quiere” al Madrid. Esta vez reincidió en su análisis, aunque sin extenderse en detalles. “Las pitadas debilitan al equipo. Lo que dije el sábado es que sé que hay campañas para debilitar al club y sé por quién están organizadas, pero no me van a engañar”, expresó el ex preparador del Castilla.
Respecto a la situación de Vinicius y Bellingham, Arbeloa considera que ambos no deben hacer “nada diferente” al sábado, sino también “correr, esforzarse y mostrar una grandísima actitud como durante la segunda parte ante el cuadro granota. “Ellos también necesitan a la afición para sacar su mejor versión”, subrayó.
Los campeones pueden construirse desde la brillantez o desde la efectividad. El Real Madrid eligió dormir líder de la Liga arremangándose en La Cerámica, esforzándose en sujetar los latigazos del Villarreal, que no cesaron en todo el duelo, y castigándole con goles de Mbappé. Fue suficiente. Todo lo que apretó los dientes en defensa para proteger su área, lo falló en la local. Demasiado perdón que, esta vez, no lamentó. [Narración y estadísticas: 0-2]
Propuso el Villarreal un duelo de vértigo, que bailó de un área a otra, con amenazas que, poco a poco, se fueron acercando mucho al gol, aunque no llegó ninguno en la primera parte. Intentó el Real Madrid hundir al equipo de Marcelino y se encontró con que en los planes del asturiano estaba resistir y buscar velocidad. La verticalidad más absoluta como estrategia de ataque bajo el mando de Gerard Moreno. Durante muchos minutos fue una pesadilla, incomodando a Camavinga con robos para buscar a Moleiro y Buchanan, incluso las incorporaciones de Pedraza por la orilla izquierda. Pero no era bastante. El Real Madrid no se agrietaba lo suficiente. Si bien no tenía fluidez, nunca se descompuso. Fueron 20 minutos de pura adrenalina con centros que salvó Carreras o simplemente Mikautadze no atinó a mandar entre los tres palos.
Desde esos primeros golpes de fogueo, el Madrid buscó los suyos. El requiebro de Güler en una baldosa para sacar un disparo fue la primera ocasión que salvó Luiz Junior. Vinicius aún no había podido aparecer y la solidaridad en defensa había evitado que Mbappé pudiera armar su pierna. Era cuestión de tener paciencia porque el duelo estaba muy abierto. Eso mismo pensaba el Villarreal, que se encontró con el golpe anímico de la lesión de Juan Foyth. El argentino se fue al suelo en el minuto 20, con la mano en el tendón de Aquiles. El beso de Mastantuono cuando se retiraba sin poder caminar era síntoma de malas noticias.
Desde ese momento, el Madrid se asomó con más intensidad al área amarilla. En una contra, Bellingham habilitó de nuevo a Güler para que golpeara desde la frontal, por encima de la portería. Tras el turco aparecieron tirándose una pared Vinicius y Mbappé, una sociedad con mucho que decir en La Cerámica. Su primera conexión acabó con un disparo del francés a las manos del guardameta brasileño a la media hora del partido.
El ritmo se aceleró porque el Villarreal sostenía su valentía y, por eso, también el riesgo. Casi se lo hace pagar al filo del descanso Vinicius con un zurdazo cruzado desde la medialuna que rozó el poste. Había tenido que encontrar nuevos huecos porque en la banda estaba bien vigilado por Pau Navarro. La respuesta a esa clara ocasión la dio el campeón de África Pape Gueye, con un misil tras un ataque comandado por Pedraza y Moleiro, estiletes por el carril izquierdo.
Fue tras el descanso cuando el partido se rompió. Justo cuando Vinicius le ganó el primer duelo claro a Pau Navarro, se coló hasta la línea de fondo y buscó un pase atrás que Gueye no pudo salvar, desde el suelo, y cazó Mbappé para abrir el marcador.
La ventaja dio algo de pausa y comodidad al equipo de Arbeloa, pero no podía dejar de controlar alas del Submarino. Porque por allí se coló Pedraza, lo derribó Mastantuono y la falta se la sirvió Parejo al punto de penalti a Gerard, que mandó su golpeo por encima del larguero. Fue recordatorio de que el marcador era corto y el enemigo, insistente aunque no pisara el área.
Quiso zarandear Marcelino su once buscando más fuelle, aunque al Villarreal le siguió costando pisar el área mientras la sensación es que el Madrid, cómodo, solo tenía que dejar pasar los minutos. Eso sí, con el arma de Gonzalo para balones parados y con Brahim, aún herido. Quien volvió a aparecer fue Mbappé, derribado en el área por Pedraza en el añadido. El francés no falló. Lo tiró a lo panenka, en homenaje a su compañero. La tarea, aunque fuera sin brillo, estaba hecha.
A pesar de que su nombre resuene estos días por las calles de Madrid, y no es para menos, el pequeño municipio de Cox (Alicante, 7.722 habitantes), vive una mañana tranquila y calurosa. Las calles están medio vacías, el encargado de lotería de la ONCE sonríe en su puesto y los bares como el que regenta Antonio están llenos de gente tomando el desayuno.
"Viene de vez en cuando por aquí", comenta mientras no para un segundo de poner cafés y pinchos, en referencia al empresario que, en los próximos días, promete plantarle batalla a Florentino Pérez por la presidencia del Real Madrid, Enrique Riquelme (37 años). Una tarea, desde luego, nada sencilla en vista del historial y de la trayectoria que ampara al actual directivo de ACS.
Cox es su pueblo natal. El lugar que le vio crecer y el que da hoy nombre a su grupo empresarial. Allí todo el mundo le conoce, aunque más por su padre, Enrique, apodado como 'el cantero', y por su abuelo que por su propia estancia allí. Un detalle, el mote familiar, que no pasa desapercibido en la primera imagen de campaña publicada en sus redes sociales. En ella, el pequeño Enrique posa con su gorra y equipación blancas delante de un camión, cuyo propietario y sobrenombre aparecen escritos en la franja encima del cristal delantero.
Cartel de entrada al municipio de Cox (Alicante), localidad natal de Enrique RiquelmeAbel F. RosAraba Press
Desde detrás de la barra, Antonio explica a ELMUNDO que en Cox ya no se puede ver el fútbol . "Se ha perdido la tradición de ir a los bares a ver los partidos", comentan.
Él es madridista, como así demuestra el póster de la decimotercera enmarcado en una esquina, y hace varios años era uno de los socios de la peña madridista 'Pirri', la única que había en el municipio, y que acabó cerrando por falta de gente.
Sobre su famoso conciudadano, y su familia, en el bar sólo se escuchan buenas palabras: "Son buena gente". "Enrique [Riquelme], lo mejor de lo mejor", aunque se muestran algo escépticos de que vaya a conseguir alcanzar la presidencia. El objetivo es difícil y lo sucedido esta temporada, no invita al optimismo. "Estoy desencantado con el [Real] Madrid", lamenta Antonio.
Aunque en el pueblo late un cierto temor a hablar sobre él y otros vecinos por la proximidad y la cercanía que existe entre todos ellos, sí que hay lugares donde es posible encontrar grandes aficionados al fútbol.
Unas calles más adelante, en la plaza del consistorio, José, con una gorra de la selección española, disfruta de la mañana charlando con un amigo sentados en un banco. El sitio es amplio, silencioso, con varias cafeterías cerca y rodeado de árboles que aportan una sombra más que necesaria para estar a gusto.
"Sería la gloria"
Apodado como 'Pitillo', José asegura conocer también a su padre, que fue directivo en la época de Ramón Calderón. "Fuimos a ver al Real Madrid y pasando por la puerta del estadio me llamó a mí y a mi hija y nos invitó a entrar. Estuvimos allí cenando con todos los presidentes", relata.
"Yo a Florentino siempre le he considerado una persona que sabe y entiende mucho. Pero el hombre ya tiene una edad. Ahora viene gente más joven y a lo mejor tiene otras ideas", afirma en relación a los últimos acontecimientos que han rodeado al actual presidente del Real Madrid.
Sobre si ve posible que el joven Enrique pueda ganarle la presidencia en las elecciones, José, al igual que muchos de sus vecinos, se muestra dubitativo. "Está difícil, Florentino es mucho Florentino. Son muchos años y como él quiere seguir, a ver quién lo saca de ahí. Pero si ganara, para un municipio tan pequeño como Cox, sería la gloria", asegura ilusionado.
Una emoción diferente a la que siente cuando le preguntas por la situación deportiva: "Mejor no me preguntes. Me he enfadado muchas veces", explica.
Socios de la peña ¡Hala Madrid! en la localidad de Callosa de SeguraAbel F. RosAraba Press
A escasos dos kilómetros de Cox, Callosa de Segura (19.988 habitantes) es el pueblo más cercano. Allí, a diferencia de su pueblo natal, todavía perviven pequeños rincones que respiran madridismo y vivencias por sus cuatro costados.
La peña ¡Hala Madrid!, situada en la calle Poeta Francisco Salinas, es el sitio más idóneo. Con 55 años de antigüedad, es la quinta peña más antigua de España y su presidente, Higinio Alcaraz, ya alcanza el cuarto de siglo como presidente.
El local es amplio, con una pequeña barra metálica al fondo y varias mesas alrededor donde los socios -actualmente no más de 100- y amigos pueden disfrutar de la mañana mientras mantienen una charla distendida. Todo el mundo es bien recibido e invitado a entrar.
Las paredes están llenas de fotos. Desde las galácticas plantillas del Real Madrid, hasta recuerdos entrañables con todos los socios. Pero si hay una que Higinio destaca con especial cariño es la que conmemora del año de su fundación, 1971. Mostrando y señalando dónde se encuentra él en aquella imagen, no puede evitar emocionarse.
Sobre el ya precandidato Enrique Riquelme, al igual que sus vecinos de Cox, señala que coincidieron con su padre, cuando éste era directivo, y que ambos son "buena gente". Un hecho que no quita sus dudas y escepticismo sobre si su candidatura podrá salir vencedora de los comicios.
"Yo quiero que el club siga siendo de los socios", afirma con rotundidad Higinio, al tiempo que califica como un "error" la frase pronunciada por Riquelme advirtiendo sobre una posible privatización del club.
Sobre la situación deportiva que rodea al equipo, Higinio no está contento. Después de dos temporadas en blanco, él era partidario de que Xabi Alonso hubiese continuado al frente del equipo los años que tenía de contrato.
"Los entrenadores tienen miedo de venir al Real Madrid porque saben que en el momento que pierdan dos partidos, les van a echar", lamenta.
Sin embargo y, dada la situación, el nombramiento de Arbeloa como técnico tampoco le ha resultado desagradable. "Yo me hubiera quedado con Arbeloa, es un entrenador que es de la casa y que conoce el Real Madrid".
"Apaga el fuego con gasolina"
Ahora, con el nombre de Mourinho como el principal candidato a ser el próximo entrenador blanco, Higinio tiene muy clara cuál es su opinión. "No me gusta, pero es un hombre que apaga el fuego con gasolina. En esta situación es el ideal".
"Hay que sacar a gente de la cantera", afirma Higinio mientras asegura que la pelea entre Valverde y Tchouameni "ya está solucionada".
Puede que sea ahora, en el futuro o puede que no sea nunca el momento en el que Enrique Riquelme ocupe la presidencia del Real Madrid. La tarea por delante es grande. Pero lo que sí deberá vencer es a ese miedo a lo desconocido y a la incertidumbre que rodea a su candidatura.
Jude Bellingham será titular el miércoles en un duelo vital para el Real Madrid, la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern. El inglés, lesionado en los isquios durante varias semanas, volvió a ser titular en Liga ante el Girona y estrenará puesto en el once inicial ante el cuadro alemán. En juego, el curso entero del conjunto blanco. "Es una final para nosotros", admitió el británico en rueda de prensa, donde insistió en que "es todo o nada y no nos vamos a esconder". "No tenemos más ocasiones", añadió.
Cuestionado sobre su posición en el campo y el ataque con Vinicius y Mbappé, admitió que ha sido "difícil" y un "cambio" para él desde la llegada del francés. "Hemos tenido muchos partidos donde hemos jugado bien todos. Hay que mirar el momento de cada uno. Podemos encontrar ese equilibrio, tener esa libertad y jugar con fluidez. Hay que creer en Vini y Mbappé porque tienen mucho talento. No estoy preocupado, se mira el vaso medio vacío", dijo.
Sobre el cambio entre Xabi y Arbeloa, el británico, que admitió que "los últimos meses han sido frustrantes", reflexionó que "mi posición ha cambiado con los años". "Con Arbeloa juego un poco más retrasado, creo que puedo jugar en varias posiciones a buen nivel y eso es bueno y malo porque te tienes que adaptar. Cuando marco goles quiero marcar más pero también tienes que defender y cuando no marco goles tengo que ayudar al equipo", comentó.
Fue llamativa su celebración de un gol haciendo que bebía, algo que explicó con calma en la sala de prensa del Allianz Arena: "No se puede mezclar la vida privada con el fútbol. Salieron cosas que no eran ciertas, que salía mucho y que bebía mucho y no era cierto. Soy muy profesional. Fue una broma, nada más".
Unos segundos después hizo acto de presencia Álvaro Arbeloa, que rechazó hablar de "milagro". "No veo que tengamos que hacer ningún milagro. Si el otro día ganamos no hubiera sido ninguna locura. Su portero fue el MVP y somos capaces de hacerlo. Nadie que conozca al Madrid piensa que que el Madrid gane mañana será un milagro", explicó el técnico, que respondió a la frase de Kompany sobre la historia del Madrid.
"No creo mucho en esas historias (remontadas), todos tenemos nuestra historia", dijo el entrenador del Bayern. A lo que Arbeloa contestó: "No sé cuántos equipos pueden decir que han ganado 15 veces la Copa de Europa. Los jugadores creen, el club cree. Ni un aficionado madridista me ha dicho que no cree. El Madrid estará presente mañana y daremos lo mejor de nosotros mismos".