El lateral del Benfica, Álvaro Carreras, ficha por el Real Madrid para las próximas seis temporadas. El que fuera canterano blanco entre 2017 y 2020, retorna a la disciplina de Chamartín tras el acuerdo alcanzado con el club lisboeta, donde militaba desde julio de 2024.
Carreras firma hasta el 30 de junio de 2031 y viene a reforzar el lateral izquierdo, pese al buen rendimiento de Fran García en esa demarcación durante el Mundial de clubes. El otro jugador para ese puesto, Ferland Mendy, ha sufrido numerosas lesiones y su rendimiento es irregular, lo que ha forzado a la directiva blanca a realizar este movimiento.
La presentación se celebrará este martes en la Ciudad Deportiva de Valdebebas a las 13.00 horas. No obstante, por su participación también en el torneo internacional con el Benfica, su incorporación a las órdenes de Xabi Alonso se retrasará hasta la vuelta de las vacaciones estivales.
Cláusula de rescisión
Carreras dejó La Fábrica en 2020 para irse al Manchester United, donde no llegó a debutar. El equipo de Old Trafford, de hecho, mantenía una cláusula de compra de 18 millones que ha decidido no hacer efectiva. Se estima que el precio pagado ahora es el de la cláusula de rescisión, cifrada en 50 millones de euros. Algo que se confirmará en los próximos días, ya que al ser una sociedad con presencia en bolsa, el Benfica deberá hacer públicas las cifras del traspaso.
El lateral se convierte en el tercer fichaje del verano para el Real Madrid, tras la llegada de Dean Huijsen y Trent Alexander-Arnold. Curiosamente, los tres refuerzos han sido para la zaga, una de las líneas más castigadas por las lesiones en los últimos años.
El defensa llegó al Benfica en el último mercado estival y consiguió ganarse la titularidad tanto en liga como en Champions. Durante el último curso marcó cuatro goles y dio cinco asistencias. El Real Madrid seguía la progresión del que fuera su jugador y ahora lo recompra, ya que había otros rivales interesados.
Ferland Mendy disputó tres clásicos la temporada pasada, por uno de Fran García. En la derecha, todos fueron para Lucas Vázquez. Y en el centro, después de la lesión de Militao, que se lesionó tras el primero, rotaron Asencio, Tchouaméni y Rüdiger. La defensa del Madrid encajó 16 tantos en los cuatro encuentros contra el Barça, pero tiene ahora varias razones de peso para confiar en contener el ataque azulgrana. Álvaro Carreras es una de ellas.
El lateral izquierdo volvió al Real Madrid este verano a cambio de 50 millones de euros y se ha convertido en una pieza clave para el ataque y la defensa de Xabi Alonso. Su temporada ha ido de más a menos, con un arranque espectacular en el que sorprendió por su aplomo y su importancia en la salida de balón, y unos últimos encuentros en los que ha sufrido más en el plano defensivo, especialmente en el 5-2 del Metropolitano y en el último duelo contra la Juventus.
A pesar de todo, el fichaje de Carreras, junto a la llegada de Huijsen y las recuperaciones de Militao y Carvajal, añaden fortaleza defensiva al Madrid. El gallego, canterano del conjunto blanco durante varios años, dejó Valdebebas para pasar por el Manchester United y el Granada antes de llegar al Benfica, donde brilló en las noches de Champions League, circunstancia clave en su fichaje. Algunas de esas noches fueron, precisamente, ante Lamine Yamal y el Barcelona. El lateral fue titular en dos de los cuatro duelos que enfrentaron a portugueses y españoles, uno de ellos en la liga regular y otro en las eliminatorias, y en ninguno de ellos Yamal consiguió anotar un gol o dar una asistencia.
«más que necesario»
En el primero, el loco 4-5 de Da Luz, Carreras sumó una asistencia en uno de los tantos locales y terminó haciendo un discutido penalti sobre Lamine antes de que éste fuera sustituido en el minuto 78. En la ida de los octavos, Yamal, marcado por Carreras, estuvo tan desaparecido que Flick decidió retirarle del campo en el minuto 56 del encuentro. El Barça se acabaría llevando ese encuentro por 0-1, pero la actuación del gallego fue muy seguida y comentada en Valdebebas, donde se valora su potencia física, su recorrido y su buen toque de balón, y aunque se admiten los detalles a mejorar, como guardar su espalda ante balones largos, el cambio en el lateral izquierdo de una temporada a otra se detalla como «más que necesario».
Su aterrizaje en el Bernabéu ha solucionado varios problemas en el juego madridista. Además del aspecto defensivo, en ataque tanto él como Huijsen han asumido gran parte de la salida de balón. Carreras se integra en el centro del campo, por dentro, dejando la banda izquierda para Vinicius Júnior, y mezcla en el interior con Tchouaméni, Güler y Bellingham, siendo casi un centrocampista más. Además, es capaz de jugar como tercer central cuando lo necesite el equipo. Virtudes que le han convertido en el tercer jugador de campo más utilizado por Alonso tras Mbappé y Tchouaméni.
«Le seguíamos desde hace tiempo, pero su personalidad y lo competitivo que es sí que me ha sorprendido gratamente. Comete muy pocos errores, está muy concentrado en el juego, tiene una gran calidad mental, táctica y técnica y es muy completo. Y es sorprendente el impacto tan instantáneo que ha tenido; una grandísima noticia», explicó Alonso hace sólo unas semanas. Ahora, Carreras se enfrentará a su mayor amenaza, una nueva visita de Yamal y el Barça a Chamartín.
No es canterano de cuna, pero tres años (entre 2017 y 2020) en la disciplina blanca hace que Álvaro Carreras (Ferrol, 2003) esté desde este martes pisando la que fue una de sus casas. Algo que ha hecho que tanto a él como a sus padres se les llegaran a saltar las lágrimas durante la presentación oficial en la Ciudad Real Madrid. "Me fui siendo un niño y vuelvo hecho un hombre", ha apuntado el protagonista.
Ese camino no es raro para otros mirlos hoy en el primer equipo y que, encima, juegan también de defensas, como Dani Carvajal, que tuvo su 'mili' en el Bayer Leverkusen, o Fran García, rival en su propia demarcación y que jugó tres campañas en el Rayo Vallecano. "Todos mis amigos son del mejor club del mundo y no se lo creían", ha revelado con una sonrisa sobre su vuelta.
Es precisamente el costado izquierdo el que viene a reforzar el lateral gallego, en el que cuentan, además del citado Fran García, con un Ferland Mendy cuyas lesiones le convierten en una alternativa muy irregular. No obstante, es el único puesto en el que el Real Madrid cuenta con tres opciones de similar perfil. "Son grandísimos jugadores, pero yo vengo a pensar en mí y a seguir haciendo historia", ha explicado.
Este martes 15 de julio, Carreras veía el fin de su culebrón cuando por la mañana, tras pasar el pertinente reconocimiento médico, firmaba el contrato que le vinculaba al Real Madrid los próximos seis años. "Cierro una puerta para abrir otra gigante", ha expresado el futbolista.
La llegada del español, uno de los objetivos claros para la directiva merengue, llegó a ser un quebradero de cabeza en las oficinas de Chamartín por la dureza en las negociaciones de los dirigentes del Benfica. "Ha sido largo, en el fútbol se habla mucho, pero yo estaba enfocado en mi ex equipo", ha recordado. La pretensión era que, como Dean Huijsen y Trent Alexander-Arnold, el gallego fichara para poder disputar el Mundial de clubes con los blancos, pero finalmente se mantuvo en la disciplina lusa hasta el día de hoy.
El defensa gallego, que ficha por unos 50 millones de euros, abandona así la disciplina lusa sin que el Manchester United, club que tenía una opción de compra por 18 millones de euros, la hiciera efectiva. "No me baso en eso, estoy seguro de lo que soy lo que puedo dar. No me meto en el tema números. El fútbol mueve eso pero yo estoy tranquilo", ha valorado el jugador. Precisamente la disciplina de los red devils, fue a la que se marchó desde la Fábrica, aunque nunca pudiera disputar un partido oficial con el primer equipo y jugara siempre en el filial.
Desde Manchester fue cedido al Preston North End, donde se salió en Championship (la Segunda División inglesa); al Granada, club en el que sólo jugó 14 partidos y no encontró continuidad y por último al Benfica, que sería el que terminaría fichándolo por seis millones de euros en verano de 2024 y con el que conseguiría colarse en el 11 ideal de la liga lusa. "En Champions he estado bien, pero también durante toda la temporada", ha apostillado.
El Madrid ficha ahora a un lateral cuajado, con 10 partidos de Champions en los que se ha enfrentado a jugadores como Lamine Yamal o Giuliano Simeone, a los que volverá a ver en la Liga española, y con capacidad para jugar en defensa de cinco o de cuatro, aunque a él le cueste mucho definirse. Con grandes habilidades ofensivas, cuatro tantos y cinco asistencias el año pasado, Carreras ha ido mejorando su capacidad defensiva, colocación y salida de balón. Aunque estas dos últimas características sean más responsabilidad de Xabi Alonso.
Carreras portará el dorsal 18, aunque se "hubiera puesto cualquiera", el número que deja libre Jesús Vallejo, que jugará en el Albacete Balompié la temporada que viene, y que también llevaron también, entre otros, Gareth Bale y Javier Saviola, otro de los futbolistas que realizaron el cambio entre Benfica y Real Madrid. Florentino Pérez habló de club histórico y amigo refiriéndose a los portugueses y recibió al jugador que viene a "construir su sueño" y "a ayudar a ser mejores". "Decidiste traspasar las fronteras para convertirte en el jugador que tú quieres", ha comentado del mandatario.
El Barça, dominante con balón, contundente en el área de Courtois y afortunado en el gol decisivo, reinó en la calurosa batalla de Yeda ante un Madrid peleón, con más entrega y corazón que fútbol, y se llevó una nueva Supercopa de España en suelo saudí. El caos de la primera parte, con dos goles para cada equipo, dejó paso al frenético final después del tanto de Raphinha, con los blancos perdonando el empate ante 10 futbolistas tras la expulsión de De Jong. [Narración y estadísticas (3-2)]
Xabi Alonso se jugó su destino en el Madrid con una carta inesperada. El técnico vasco asumió las condiciones de su equipo, lastrado físicamente por las lesiones en defensa y la duda de Mbappé, y condicionó su once al Barcelona de una manera tan descarada como por momentos efectiva. Contuvo la constante posesión culé (80% en la primera parte) con un muro de tres centrales, con Tchouaméni entre Asencio y Huijsen, dos carrileros en Valverde y Carreras, un doble pivote clavado delante (Camavinga y Bellingham) y Gonzalo suelto entre líneas para tapar todo lo que pudiera. Sólo Vinicius respiró para los contraataques.
La carta del de Tolosa fue conservadora, pero surtió efecto el tiempo que duró la solidaridad defensiva de los suyos, lo que Bellingham aguantó detrás de Pedri y Gonzalo a la sombra de De Jong. Mientras eso duró, el clásico saudí tuvo más miedo en la portería de Joan García que en la de Courtois a pesar del dominio azulgrana del balón.
Pérdida letal
Vinicius, en su mejor partido de la temporada, lo fue todo en el ataque del Madrid. Su arranque fue el de los blancos, que perdonaron varias ocasiones antes de la media hora en las botas del brasileño y de Gonzalo, flojos en el remate ante el guardameta catalán.
Pero a partir de la media hora, el Madrid tembló y el Barça lo aprovechó. Una pérdida de Rodrygo en salida pilló a sus compañeros lejos de su marca y Fermín encontró a Raphinha, que había perdonado tras una pérdida de Valverde un minuto antes, al espacio, amagó el brasileño y definió cruzado ante Courtois para el 1-0.
El Madrid se tambaleó durante unos minutos y el belga tuvo que aparecer ante Fermín y Lamine para evitar el segundo mientras su equipo se mareaba. Con el físico al límite, no buscaba, esperaba demasiado, y el Barça, con el viento a favor, terminaba encontrando un espacio.
Vinicius conduce el balón ante Koundé y Pedri.AFP
Hasta que una contra madridista descubrió a Vinicius en la izquierda y el brasileño volvió a mayo de 2024. Encaró a Koundé hasta el área, le tiró un caño extraordinario cuando venía la ayuda de un compañero, evitó la llegada de Cubarsí y empató el duelo ante Joan. Era el minuto 47 de un final de primer tiempo que entró en caos.
En la jugada siguiente, Lewandowski aprovechó las dudas de Tchouaméni y Huijsen en el marcaje, recibió de Pedri, siempre atento, dentro del área y picó la pelota ante la salida de Courtois. Era un posible golpe anímico al que el Madrid respondió de inmediato en un córner, ya en el 50. Huijsen cabeceó al palo y Gonzalo aprovechó el rechace para mandar el clásico a vestuarios con empate.
El descanso construyó las ideas del Barça, consciente de su superioridad física en Arabia ante un Madrid limitado que creyó en el título todo lo que confió Vinicius. El brasileño dio sus últimos suspiros en el inicio del segundo tiempo, fabricando las opciones blancas y perdonando el tercero ante Joan García. Tampoco estuvo fino Rodrygo, definiendo flojo ante el portero tras otra buena jugada de Vini.
Dos ocasiones clarísimas
Con los minutos, el Madrid desfalleció. Valverde, lesionado, pidió el cambio, Courtois salvó una mano clara ante Lamine y la suerte se alió con el Barça cuando Asencio desvió un disparo de Raphinha mientras el belga ya se vencía hacia un lado. Era el minuto 72 la orilla parecía lejos para el Madrid de Alonso, que recurrió a Mbappé e incluso a Alaba, único central disponible para sustituir a un Huijsen que tampoco pudo seguir.
Mastantuono y Ceballos fueron soluciones de emergencia ante el evidente cansancio de Vinicius y Camavinga, y el Madrid murió como pudo. Compitió, que era lo que la zona noble pedía en estas condiciones al equipo, pero le faltaron piernas y fútbol para aprovechar la superioridad numérica tras la expulsión de De Jong por una entrada con los tacos a Mbappé. Aun así, Carreras y Asencio tuvieron dos ocasiones clarísimas dentro del área para provocar los penaltis decisivos, pero remataron flojo, casi sin fuerza, a las manos de Joan García.
El Barça volvió a conquistar Yeda y la entrega del Madrid en cuanto a las sensaciones y lo apretado del marcador otorgan a Alonso su continuidad en el banquillo del Bernabéu.