Jon Rahm quiere marcar el ritmo de la temporada 2023 y vuelve a deslumbrar en su segunda participación del año donde firmó por segundo día consecutivo una ronda de 64 golpes. El español, que ya ganó el primer torneo de la temporada, se sitúa segundo en el American Express, torneo del PGA Tour que se disputa La Quinta (California).
Rahm dio un verdadero recital durante los primeros 36 hoyos y solo el novato Davis Thompson fue capaz de eclipsar el juego del español. El joven norteamericano de 23 años igualó el récord de eagles en la historia del PGA Tour, tras acumular cinco en solo dos rondas. El doble -8 firmado por Rahm, -16 en el acumulado, le dejan a dos golpes del líder a falta del fin de semana con los 36 hoyos definitivos: “me siento muy bien. Tengo mucha confianza. He conseguido un gran resultado jugando esencialmente en el campo más difícil dos días seguidos, pero estoy en una muy buena posición. Así que espero poder mantener el buen juego”.
En palabras del propio Jon al terminar su vuelta, su juego se mostró especialmente solido con su juego corto. “Mi juego con los wedges ha sido probablemente el mejor que he tenido nunca”, el español dio muestras de ello en toda la vuelta, como el segundo golpe del hoyo 5 (su hoyo 14 en el torneo), donde dejó la bola solo a un par de centímetros del hoyo.
Un gran gol de Endrick, a pase de Bellingham, y una vez más los jugadores salvaron a un Ancelotti lamentable, que ante un rival muy inferior jugó como si el Madrid fuera un equipo pequeño dispuesto a sufrir hasta el final.
El técnico no puede lavar su chusco sentido defensivo a la italiana. Con su puñetero bloque bajo, más antiguo que los dinosaurios, pudo saltar por los aires. Para su suerte apareció un fenomenal Lunin, que más tarde o temprano será el sucesor de Courtois.
El Madrid del absurdo Ancelotti jugó todo el partido al catenaccio, como si se enfrentará a un gigante. Una pantomima, porque si hubiera atrevido un poco en ataque, casi seguro, se habría llevado un tanteo que dejaría la eliminatoria sentenciada.
Aunque la paura de Carletto puede más que todo, cuando la Real era un tosco adversario de pocos jugadores con calidad y que se cansaron de correr, como el conejito de la pilas, a partir el inicio de la segunda parte.
Sólo había que ver a su denostado Endrick, en una isla de soledad, como un náufrago. Pero el brasileño sentenció el partido, con la ayuda de Bellingham. Mientras que el debut de Vinicius como capitán no pudo ser más pobre.
Estaba perdido entre las arenas del desierto y con una más que preocupante baja forma. Incluso Bellingham le dio un caramelo para marcar y lo solucionó con un tirito absolutamente ridículo.
Aunque el espectáculo más bochornoso fue el del muy mediocre Fran García. Incluso ayudó a regalarle un gol a la Real, que parece inutilizada para marcar. García no puede jugar ni un sólo minuto más en el Madrid. Es irrelevante y peligroso.
Poco más o menos como Camavinga, otro problema para Lunin, con sus perdidas dañinas. No me gustan los jugadores cojos de una sola pierna. Ni crea juego ni es capaz de robar algún balón del contrario.
Si no hubiera estado Ceballos hubiera sido u desastre. Al final, también cayó el sevillano en el torbellino de faltas, algunas tan peligrosas que tuvieron que reemplazarlo.
La Real es un equipo sin fuste, pendiente de un desangelado Kubo, frágil como un jarrón japonés. Una extravagancia de la universalidad del Madrid. Si la Real presume de jugadores como Kubo, mucho peor es el tal Aramburu, un despojo de mala intención, de acabar con el rival como sea. Es un vinotinto de Caracas. Y peor para el triste Imanol, que siempre se queda de perfil. Ni para adelante ni para atrás.
La última perfidia de una Federación que trata de acabar con el Madrid de cualquier forma, ha sido el caso del Comité de Indisiciplina. Hasta los árbitros que han quedado perplejo con la amnistía a Antony. Ya han adulterado el partido con el Betis por amnistiar al irregular brasileño, del que se ha hartado el mismísimo Manchester United y casi lo regala. Así es la cloaca de la Federación.
Dos jugadores de la selección francesa de rugby fueron detenidos en Buenos Aires por presunto abuso sexual cometido en Mendoza (oeste) contra una mujer, informó a la AFP el portavoz del poder judicial de Mendoza, Martín Ahumada.
"Hay una comisión de la provincia de Mendoza viajando a Buenos Aires para traerlos y proceder a hacer las pericias correspondientes. Si las pericias coinciden con el testimonio de la víctima se procederá a la imputación correspondiente", dijo Ahumada a la AFP.
La selección francesa de rugby derrotó el sábado por 28-13 a Los Pumas argentinos en un amistoso en Mendoza (1.100 km al oeste de Buenos Aires).
Según la prensa local, el presunto ataque se produjo en el Diplomatic Hotel de Mendoza, donde se hospedaban jugadores y cuerpo técnico durante el primer ensayo ante los Pumas.
El fiscal solicitó la detención inmediata de los sospechosos, quienes se encuentran en Buenos Aires por lo que resta de la gira de verano de su equipo.
El portavoz dijo que como se estableció secreto de sumario no puede identificar a los presuntos agresores y a la víctima.
Los 'Bleus' de Fabien Galthié partirán el martes rumbo a Montevideo, donde se enfrentarán a la selección uruguaya.
Otra polémica de los 'Bleus'
Contactada por la AFP, la Federación Francesa de Rugby (FFR) no respondió acerca de la denuncia, que ocurre un día después de que expulsaran del equipo a Melvyn Jaminet tras unas declaraciones racistas en un video publicado el domingo y del que dijo estar "avergonzado".
"Al primer árabe que me encuentre por la calle, le daré un golpe de casco", había dicho Jaminet (25 años) que se grabó a sí mismo en un breve vídeo sin fecha, publicado en Instagram y luego eliminado.
La FFR condenó "con la mayor firmeza" los comentarios realizados por Melvyn Jaminet, que son "totalmente inaceptables y contrarios a los valores fundamentales" del rugby.
El jugador "ha sido marginado con efecto inmediato y abandona el equipo francés actualmente presente en Argentina", añadió la FFR, subrayando que se está llevando a cabo una "investigación interna" para "tomar las medidas adecuadas".
El domingo por la noche, Jaminet publicó un mensaje de disculpa en su cuenta de Instagram: "Lo siento profundamente y me avergüenzo de mis palabras".
"Me gustaría pedir disculpas a todos. Entiendo que esto puede haber herido y ofendido a muchas personas, y quiero dejar claro que estos comentarios no reflejan en modo alguno mis valores ni los de la selección francesa de rugby", escribió el jugador.
"El racismo, en todas sus formas, es inaceptable y va en contra de todo lo que creo", concluye en su texto Melvyn.
"Al principio intenté escapar. Es algo instintivo, natural, es imposible no hacerlo. Escarbé y escarbé, pero no conseguí nada. Después de unos segundos, como conocía el protocolo de aludes, intenté calmarme, relajarme, ahorrar oxígeno. No podía moverme, la nieve me aplastaba y, al orinarme por el pánico, me di cuenta que me había quedado del revés, con los pies arriba y la cabeza abajo. Acepté que no iba a sobrevivir, que apenas me quedaban unos minutos de vida. Me despedí de todos y me desmayé".
El 4 de abril de 2023 la snowboarder Núria Castán fue víctima de un terrible alud en la montaña del Bec des Rosses, cerca de Verbier, en los Alpes suizos. Cuando se dirigía a la salida de una prueba de la Copa del Mundo de Freeride (FWT), la nieve la desplazó unos 400 metros ladera abajo, la enterró por completo y la dejó sepultada durante casi 12 minutos. Como la zona supuestamente no era peligrosa, no tenía activado el airbag de su mochila y la compañera con la que subía, la local Celina Weber, también quedó atrapada. El rescate fue un milagro. Castán volvió a nacer. Aunque luego empezó lo más difícil.
¿Cuánto le afectó el accidente?
Al principio no mucho. Estaba neutra, no sabía ni cómo me sentía. Recuerdo que la gente me decía eso, que había vuelto a nacer, que valorara la vida, pero yo estaba en shock. Sufría estrés postraumático, tenía miedo, estaba todo el día alerta. Lo que más me costó procesar es que estaba viva. Ya me había despedido, había aceptado la muerte. Ahora estoy sanada, he superado el trauma gracias al trabajo con una psicóloga, pero he cambiado. No sé explicarlo muy bien, pero soy otra.
E.M.
El proceso de recuperación de Castán no fue sencillo. La semana posterior al accidente intentó seguir con su vida, viajó a Noruega para participar en un evento de su patrocinador, Head, pero acabó presa de los ataques de pánico. Luego, en verano, se pasó tres meses sin hacer deporte, una auténtica rareza en su vida. Y cuando volvió el invierno, ya bajo terapia, optó por afrontar lo ocurrido de golpe. Con pocos entrenamientos, antes de empezar la temporada, volvió a Verbier, al punto exacto del Bec des Rosses donde la nieve se la comió.
Su regreso al lugar
"Sabía que, si quería seguir haciendo freeride, tenía que volver allí porque es la meca de mi deporte. Allí se disputan las finales de la Copa del Mundo, por ejemplo. Tengo una amiga que vive cerca, Tiphanie Perrotin, y le pedí que me acompañara a donde fue el alud. Necesitaba procesar todas las emociones, cerrar aquel episodio. La verdad es que me impactó porque lo recordaba todo. Lloré, grité, reí, lo dejé todo. Y ya está. Me sentó muy bien, superbien", rememora Castán y tan bien le sentó que ganó en su primera competición allí.
E.M.
Por culpa de la falta de nieve en los Pirineos, la Copa del Mundo de Freeride (FWT) tuvo que celebrar su primera prueba del curso en Verbier y la española, para sorpresa de todo el mundo, brilló. Volvía entre interrogantes y se marchó entre exclamaciones. De hecho, la temporada recién finalizada fue la mejor de su vida con el subcampeonato en la FWT y la elección como 'rider del año' por parte del público.
Una fiesta con colores y fuego
¿Hizo algo especial el pasado 4 de abril, primer aniversario de su accidente?
Esa semana estuve un poco nerviosa porque no sabía qué ánimo tendría el día 4, era una sensación rara. Pero al final me lo pasé muy bien. Organicé una fiesta para celebrar la vida. Fui con mis amigos a la montaña todos vestidos de colores chillones y luego por la tarde monté una barbacoa e hice un show de acrobacias con fuego. Me gustó que no fuera algo solo para mí, que fuera para todos.
Castán empezó a hacer snow a los ocho años y lo normal hubiera sido que, como mucho, hubiera sido un simple hobby para ella. De Almoster, al lado de Reus y Tarragona, para llegar a los Pirineos -a Cerler o a Andorra- necesitaba tres horas de coche. Pero se le metió entre ceja y ceja y no abandonó pese a que, cuando tenía 17 años, su gran ídolo, la suiza Estelle Balet, murió sepultada por una avalancha y le mostró el peligro de su especialidad. Ahora, después de lo superado, la española, también diseñadora gráfica, se imagina en el circuito de freeride "hasta los 40 años" con la misma filosofía. "Hay que disfrutar de la vida, vivir con intensidad", proclama.