“No he vuelto a coger una raqueta”. Las palabras de Rafa Nadal dejaron en silencio por unos instantes el auditorio Alfredo Goyeneche, en el Comité Olímpico Español (COE). “He vuelto a jugar al fútbol, algo que no había podido en los últimos 15 años”, prosiguió, sereno, rodeado de deportistas, “en nuestra casa”, durante el homenaje que le rindió el organismo, por iniciativa de Alejandro Blanco, después de una retirada de madrugada, impropia de la trascendencia del mejor deportista español de la historia, durante la eliminatoria de Copa Davis que se disputó en Málaga.
“Me he retirado y me siento en paz”, insistió Nadal, al que dedicaron palabras de elogio y recordaron anécdotas compartidas deportistas como los campeones olímpicos David Cal e Isabel Fernández o la ex waterpolista Jennifer Pareja. Con la mayoría compartió alojamiento en la Villa Olímpica durante sus participaciones en los Juegos, “porque si quieres vivirlos has de estar en la Villa, ya pasaba el resto del tiempo en hoteles de lujo”. También Nadal pedía fotografías, según confesó: “Se las pedí a Michael Phelps y LeBron James“.
Nadal respondió a todas las preguntas, pese a confesar su timidez y lo reacio que es a los actos. A la petición de que definiera el éxito, dijo: “Conseguir tu máximo, luego puedes ganar o perder”.
Blanco pidió a Nadal que siguiera vinculado al olimpismo español, aunque no especificó de qué forma. Tampoco Nadal, que asintió, “aunque todavía es pronto”. “Tengo qué pensar qué quiero ser -finalizó-. Lo único claro es que no sé vivir sin objetivos”.
Dos tiros distintos, uno en el pie y otro a la red, cambiaron un decorado áspero para el Madrid. El primero se lo dio Nyom, que saltó para secar a Vinicius y en un minuto sacó la mano, impactó en la cara del brasileño y se fue al vestuario sin necesidad de ducharse, salvo por el sofoco. Para todo sirve el agua fría. A la red disparó Mbappé, acto seguido, cuando Xabi Alonso activó la telepatía del francés con Güler y la expulsión desencajó las piezas de Bordalás. El argumento del Getafe es tan legítimo como cualquier otro, todo es fútbol, pero tiene estos riesgos, estas cosas. [Narración y estadísticas (0-1)]
Si no pasa nada es que pasa lo que quiere el Getafe. Sobre todo, si parte de una asumida inferioridad, como le ocurre frente a los grandes. Diríase que es como Bordalás se siente en su salsa. Existe una crítica constante hacia el trabajo del técnico, por considerar duro el juego del Getafe. Tiene algo de contracultural, es cierto, en este fútbol donde todos se gustan tanto, como si el Coliseum se hubiera quedado detenido en el Medievo y no hubiera avanzado hacia el Renacimiento. El problema de las cargas medievales es sujetar al caballo cuando se quiere.
Nyom entró desbocado en la tarea de parar a Vinicius, que acababa de entrar para abrir una vía de agua en el Coliseum, incapaz hasta entonces el Madrid, muy poco renacentista su juego, todo hay que decirlo. Quien más capaz es de hacerlo, Güler, tampoco había estado entre los elegidos por Xabi Alonso en el once.
El plan inicial
En el Medievo y en lo que viene esta semana, Juventus y Barça, debió pensar Xabi Alonso para dejar en el banco a Vini y al turco. Para el Primero iba a haber poco espacio, especialmente en el primer tramo del encuentro; para el segundo quizás era un choque demasiado físico. La realidad es que el Madrid se impuso en los medios, con el poderío de Tchouaméni y Camavinga, pero nadie veía las cosas que ve el turco. Si acaso, Rodrygo, que realizó un pase con engaño a Mbappé. Soria detuvo el lanzamiento del francés en la mejor ocasión blanca de todo el primer tiempo. Después, apenas un lanzamiento lejano de Tchouaméni, solución necesaria frente a una defensa replegada sobre dos líneas de cinco y cuatro hombres. Tampoco funcionó.
A Xabi Alonso no le dio resultado el plan inicial, que incluía a Bellingham, después de la mini pretemporada a la carta que ha hecho en Valdebebas durante el parón de selecciones. Rodrygo se ubicó en la izquierda, la banda de Vinicius y la que también prefiere su compatriota, que en la era Ancelotti se desempeñaba por la derecha. Ahí regresó cuando Alonso llamó a Vini como se llama a los bomberos. Antes, en esa banda, apareció Mastantuono, que se aprieta a los partidos como buen argentino y como le gusta a su entrenador. En defensa se decidió por alinear a Alaba junto a Militao. Duró media parte. De la caseta, después del descanso, salió Asencio.
Muy pronto lo harían otros, porque nada, salvo las afiladas intenciones de Mbappé en cada movimiento, había sacado el Madrid en claro en el plano ofensivo. Tampoco había sufrido, salvo por una volea de Álex después de una jugada a balón parado. La estrategia es una de las bazas de Bordalás, especialmente cuando se enfrenta a equipos muy superiores. Con las piezas en movimiento, la calidad hace las diferencias. En cambio, cuando están detenidas, todo se iguala mucho más.
Munuera Montero muestra la tarjeta roja a Nyom.AFP
Bellingham se desesperaba y pedía más movilidad a sus compañeros. La presión y el cuerpeo del Getafe, además de estirar cada parón del juego, no eran las únicas razones del mal partido del Madrid hasta entonces, errático y lento en las transiciones, sin encontrarse. A Mbappé, dinámico, le faltaban socios. Nadie lo ha encontrado tanto esta temporada como Güler. Había, pues, que llamar al turco.
El ingreso de Vinicius, previo, había agitado ya el partido, dominado hasta entonces por la tesis del Getafe. El brasileño lleva la electricidad consigo mismo, como si llevara los cables pelados en la mano, y la traslada al juego y a la atmósfera. El problema es cuando se electrocuta. En el Coliseum, fue al revés. Primero, provocó la amarilla de Kiko Femenía. Bordalás lo cambión por Nyom para evitar riegos y, en un minuto, el defensa sacó la mano de forma temeraria. ¡A la calle!
Las protestas, con Bordalás implicado, desconcentraron al Getafe, hasta entonces apenas franqueable. Antes de que pudiera reorganizarse, Güler vio a Mbappé en el único cráter de la defensa. Giró el francés sobre sí mismo y no perdonó para volver a sostener, una jornada más, al Madrid, de nuevo líder para recibir al Barça, el domingo, en el clásico. Alex siguió el camino de Nyom y en otra entrada a Vini vio la segunda amarilla y la roja. No había razones para una autodestrucción tan temprana, como demostró una última acción del Getafe, ya con nueve hombres, que salvó Courtois, pero a los locales les sobró ira.
Europa, el sueño de millones de africanos, era más real para el adolescente Cheikh Kane Sarr (Dakar, 2000) gracias a la pelota. No hay muchas formas de llegar a nuestro continente con garantías. Las demás conducen a un destino incierto que nada tiene que ver con un sueño, como son la explotación, el desamparo o hasta la muerte. Sarr era un privilegiado. El fútbol le permitió cumplir el suyo con 18 años. Aunque el camino que le esperaba no era el de una estrella, pese a ser ya internacional con la selección sub'20 de Senegal, era al menos un camino, un porvenir. Había pensado en todos los riesgos, pero jamás creyó que un grito pudiera convertir aquel sueño en una pesadilla. El grito que dijo escuchar en Sestao fue «¡puto negro de mierda!».
En silencio, absoluto silencio, por decisión propia y consejo de su club, el portero del Rayo Majadahonda se encuentra superado por las circunstancias. A pesar de haberse ejercitado en el gimnasio, ayer, en la primera sesión tras lo sucedido el sábado en Sestao, Sarr se sorprendía de que las cámaras intentaran perseguirlo en unas instalaciones sin los cortafuegos de los grandes clubes. El Rayo Majadahonda juega en Primera RFEF y utiliza instalaciones ajenas, en el barrio de la Oliva de la población madrileña, para algunos entrenamientos.
Los compañeros intentaron en todo momento arroparlo, especialmente el capitán Jorge Casado, el mismo que saltó a la grada de Las Llanas cuando Sarr agarraba por la bufanda al aficionado que presuntamente le había insultado. «Esto no hay que olvidarlo, pero vamos a intentar centrarnos en el siguiente partido, el sábado», dijo Casado. Al capitán y a todo el equipo les sorprendió, ayer, la llegada de la Guardia Civil. «Han venido a ofrecernos asesoramiento y a resolver las dudas que tuviéramos, no únicamente a Cheikh, y les estamos muy agradecidos», añadió.
Preocupado por su familia
La presencia de los agentes asustó un poco más al portero, que desde las horas posteriores a lo sucedido temía por las repercusiones que pudiera tener el episodio. Se mezclaban en su interior la rabia y una parte de vergüenza por su reacción, según observaron sus compañeros en el vestuario. También le preocupaba que el hecho pudiera alarmar a sus familiares en Senegal. Arrancó su coche y salió disparado del entrenamiento.
Sobre la cabeza del senegalés pesa una dura sanción, dado que el árbitro reflejó en el acta su actitud pero dijo no escuchar los insultos. Cada paso es importante, y más en un club al que llegó hace meses, en agosto, y en el que intenta asentarse después de una diáspora por clubes modestos desde que, en 2018, llegara al juvenil del Nástic de Tarragona, procedente del Ndagane de su país.
Por el club de Tarragona ha tenido varios pasos y también ha pasado por el Vetusta, filial del Oviedo, Recreativo Granada o Castellón, antes de llegar al Rayo Majadahonda al principio de esta temporada.
Contrato hasta junio
En el vestuario hablan de Sarr como de un «chico siempre dispuesto», un «buen tipo» al que creen capaz de inventarse nada semejante. El sábado, cuando todos se retiraron a la caseta tras negarse a continuar, el guardameta se derrumbó, abatido. Ayer continuaba del mismo modo, en shock.
El jugador, que tiene contrato con el club madrileño hasta junio, ha disputado únicamente seis partidos esta temporada, por lo que tampoco en el Rayo Majadahonda ha encontrado la regularidad que busca y ahora teme que este episodio pueda perjudicarle. Los próximos días serán clave, por lo que decida el Comité de Competición y las conclusiones de la Ertzaintza.